Interconectividad y clima, claves de VII Cumbre AEC

06 de junio de 2016
Fuente: http://www.eltiempo.com

AEC_ELTIEMPO

Raúl Castro presidió la cumbre de los Estados caribeños. Foto: Alejandro Ernesto / EFE

La VII Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), que concluyó la noche del sábado en La Habana fue un “éxito”, según expresó Alfonso Múnera, secretario general saliente de la Asociación, quien valoró que el bloque se ha consolidado.

Los presidentes, jefes de Estado y representantes en la cita presidida por el presidente de Cuba, Raúl Castro, aprobaron la Declaración de La Habana y el Plan de Acción 2016-2018 por unanimidad.

El texto de 44 puntos reconoce los retos del Gran Caribe para alcanzar el desarrollo sostenido y aboga por integración regional, la interconectividad marítima y aérea entre sus naciones porque “no puede ser más fácil viajar desde Cartagena a Japón o Europa que a Martinica”, como destacó Múnera en rueda de prensa posterior.

Uno de los grandes retos es la lucha eficaz contra los efectos del cambio climático que en unos años podría hacer desaparecer a muchas islas de la zona. Intentar controlarlo conllevaría la necesidad de priorizar el enfoque de gestión integral del riesgo de desastres y reducir las vulnerabilidades.

Igualmente, la “unidad en medio de la diversidad” fue una idea central repetida en casi todas las intervenciones. Los delegados coincidieron en que el turismo es una de las principales fuentes de ingresos para todos ellos, pero que no debían competir sino cooperar para crear una región multidestino, con mayor conectividad.

La canciller de Colombia, María Ángela Holguín, fue una de las últimas en intervenir. “Es nuestro principal reto hacer frente al cambio climático y mantener la paz, lo cual constituye una enorme responsabilidad con las generaciones que nos sucederá”, afirmó.

Respecto a la situación de Venezuela, respaldó la gestión de Zapatero, Fernández y Torrijos pero destacó la importancia de “que sean los venezolanos quienes encuentren las soluciones para superar las dificultades”.

Agregó: “Estamos convencidos de las bondades del diálogo (...) como la vía idónea para el entendimiento que permita superar las dificultades y recuperar la estabilidad económica, política y social”, señaló.

La ministra también agradeció a Castro y a su Gobierno “por su decidido compromiso y valioso apoyo a la paz de Colombia y por su hospitalidad y paciencia. Así como al Gobierno Venezuela por su acompañamiento durante este proceso”.

Igualmente agradeció “el respaldo” de los países de la región “para avanzar en este proceso que pondrá fin al único conflicto armado que hay en este hemisferio. En declaraciones a la televisión cubana dijo confiar en que “pronto” habría buenas noticias sobre los diálogos que desde hace más de cuatro años se adelantan en La Habana con las Farc.

El secretario saliente indicó que “hubo diálogo fraterno, total y unánime” al tratar los temas. “Creo que es un gran avance”, dijo. “Pudimos conversar no solo de lo que nos une sino también de nuestras diferencias”. Pero la Cumbre regional sirvió para aprobar un comunicado de respaldo a Venezuela, cuyo Gobierno intenta evitar que la OEA aplique la Carta Democrática.

El apoyo fue contundente y concreto por parte de Cuba, Nicaragua y El Salvador. Raúl Castro enfatizó: “la OEA desde su fundación fue, es y será un instrumento de dominación imperialista y que ninguna reforma podría cambiar su naturaleza o historia. Por eso Cuba jamás regresará”.

Los demás países respaldaron “la iniciativa de los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero de España, Leonel Fernández de la República Dominicana y Martín Torrijos de Panamá, para la reapertura de un diálogo efectivo entre el gobierno y la oposición, con el fin de encontrar alternativas para favorecer la estabilidad política, el desarrollo social y la recuperación económica de la República Bolivariana de Venezuela.

Igualmente apoyaron las “diferentes iniciativas de diálogo” que “con apego a la Constitución y el pleno respeto a los derechos humanos” conduzcan “a la solución de las diferencias y la consolidación de la democracia”.

En el salón del Palacio de la Revolución donde se celebró la reunión de mandatarios, se escuchó a Nicolás Maduro pedir a “los gobiernos del continente (...) a no dejarse someter a ningún tipo de presiones, porque son brutales las presiones sobre gobiernos, embajadores -no solamente las que hemos conocido- para aislar a Venezuela”, que dijo “podía ser la reina de la democracia”.

A la cumbre le dieron la espalda los presidentes más conocidos. No asistieron el presidente de México,  Enrique Peña Nieto, tampoco el presidente de Colombiam, Juan Manuel Santos;  ni siquiera Daniel Ortega. Quizá para no encontrarse en su colega Maduro, que pese a los apoyos expresados, su imagen no pasa por sus mejores momentos.

Pero sus representantes dejaron el pabellón alto en sus intervenciones a favor de la integración como para que el bloque caribeño sea tenido en cuenta en medio de la globalización.

No en vano, desde que la AEC fue creada en Cartagena de Indias en 1994 ha aumentado hasta contar con 25 estados miembros, 8 estados asociados, 24 observadores regionales y 11 organizaciones regionales e internacionales que le aportan peso y visibilidad.

El bloque está conformado por Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Colombia, Costa Rica, Cuba, Dominica, El Salvador, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras y Jamaica. También por México, Nicaragua, Panamá, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago, y Venezuela.

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO
Corresponsal de EL TIEMPO
LA HABANA