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UNASUR rechaza solicitud de las FARC para mediación

Por Odeen Ishmael, Embajador de Guyana en Venezuela y actual Presidente del Consejo Latinoamericano del SELA
Caracas, 30 de agosto de 2010- Dos semanas luego de la reunión promovida por Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR)para recomponer las relaciones entre los Presidentes de Venezuela y Colombia, realizada el 10 de agosto, el acontecer político de la región tomó otro nuevo giro cuando las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC) , el 23 de agosto, en una carta abierta a UNASUR la expresaron sus deseos de paz y solicitaron informar al organismo continental su visión acerca del conflicto interno de su país.

La carta del “Comando Central” de las FARC, el cual sostenía que el gobierno colombiano ha cerrado la puerta al diálogo con la insurgencia, afirmaba: “Deseamos reiterar a UNASUR nuestro inquebrantable deseo de buscar a una solución política al conflicto”.

De acuerdo con el grupo guerrillero que ha estado librando una guerra civil por cuatro décadas, “la crisis humanitaria en Colombia exige movilización y solidaridad continental.”Además, añadió: “La paz con justicia social, no la guerra, ha sido el objetivo estratégico de las FARC desde su fundación en 1964.”

En una primera reacción a la carta, el Ministro de Relaciones Exteriores del Ecuador, Ricardo Patiño, dijo que llevaría el asunto a su colega colombiana, María Ángela Holguín. Dijo que la única acción que podía iniciar Ecuador como presidente pro tempore de UNASUR era obtener la opinión de Colombia sobre sus puntos de vista de la carta de las FARC, y sostuvo que respetaría la decisión que tomara el gobierno de Juan Manuel Santos.

Desde Bogotá el Vicepresidente colombiano, Angelino Garzón, exigía que las guerrillas debieran deponer sus armas antes de realizarse conversaciones de paz con el gobierno nacional. Poco después –el 23 de agosto– el gobierno ecuatoriano, ya preparándose a entregar la presidencia rotatoria de UNASUR a Guyana, rechazó cualquier contacto directo con las FARC y manifestó que estaba en completo acuerdo con la postura del gobierno colombiano.

El gobierno brasileño dio a conocer su opinión sobre el tema el 25 de agosto cuando Marco Aurelio García, asesor presidencial de Brasil sobre asuntos internacionales, declaró que su gobierno no consideraba apropiado que las FARC discutieran el actual conflicto colombiano ante el organismo continental. Manifestó que el problema del conflicto debe ser resuelto internamente en Colombia, y que UNASUR sólo podría “intervenir para ayudar si lo llegara a solicitar el gobierno colombiano.”

Esta no es la primera vez que las FARC se han dirigido a organismos regionales para exponer su posición sobre el conflicto colombiano. En septiembre de 2009 en otra “carta abierta” a UNASUR y a la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), el grupo guerrillero solicitaba que fuese reconocido como “una fuerza beligerante “y no como una organización terrorista. La carta pedía que ambos organismos incluyeran la solución política del conflicto colombiano en su agenda como fuente de preocupación de los países latinoamericanos.

Como se recordará, el reciente disentimiento diplomático entre Venezuela y Colombia, en julio, surgió luego de que el saliente gobierno de Uribe acusara a Venezuela de albergar a las guerrillas de las FARC en su territorio –acusación que fue vehementemente negada por el gobierno venezolano. La subsiguiente ruptura de relaciones diplomáticas impulsó la realización de una reunión de los ministros de exteriores de UNASUR en Quito el 29 de julio, como parte del esfuerzo regional por recomponer las relaciones diplomáticas.

Durante el período previo a esa reunión, el Ministro de Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, propuso un plan de paz dirigido a poner fin a la guerra civil colombiana, ya que, según su punto de vista, estaba produciendo consecuencias negativas para todo el continente suramericano. Al exponer esta propuesta, Gustavo Márquez, embajador de Venezuela en Colombia, dijo que la iniciativa no podía ser descrita como intervencionista, e enfatizó que era lógico presentarla en el seno de UNASUR, dado que el conflicto colombiano y los serios problemas asociados, tales como el tráfico de drogas, la criminalidad y la actividad paramilitar, estaban afectando a toda la región.

Sin embargo, el saliente Ministro de Interiores, Jaime Bermúdez, descartó el discurso venezolano de un proceso de paz para su país, y calificó dicha movida como inaceptable.

Es obvio que el conflicto colombiano ha causado mucha consternación en Suramérica, y por toda la región latinoamericana. Poco antes de su reunión con el Presidente Juan Manuel Santos, de Colombia el Presidente Chávez urgió a las FARC que abandonaran su lucha armada de varias décadas y buscaran una solución negociada “Las guerrillas deben salir en favor de la paz; deben poner en libertad sus secuestrados “, dijo el 8 de agosto. “No tienen futuro si permanecen armadas.”

Y, añadió: “Las guerrillas colombianas no tienen futuro en el conflicto armado. Para nosotros el movimiento guerrillero también es un problema. Tampoco he aprobado ni apruebo la presencia de ninguna fuerza guerrillera. La realidad latinoamericana no es la misma hace cuarenta, o treinta ó diez años… Estoy seguro que toda la UNASUR estará de acuerdo con esto”.

He aquí que de nuevo ésta no era la primera vez que Chávez e expresaba así. Tan lejano como junio de 2008, declaró que la lucha armada en Latinoamérica había terminado esencialmente y urgía a las FARC que depusieran sus armas y, como un gesto humanitario, liberaran todos los rehenes “a cambio de nada”.

La más reciente movida “política” de las FARC ha producido opiniones acerca de que el movimiento guerrillero busca salirse del pantanal político en el cual ha estado metido a la luz del hecho de que, indudablemente, la realidad del panorama político de Suramérica –y de toda la región latinoamericana y caribeña– ha cambiado drásticamente en los últimos veinte años.

Hasta fines de los años 1980, los partidos políticos por toda la región, los cuales no tenían ningún acceso al poder estatal, expresaban su solidaridad entre ellos de distintas formas, y no era inusual que los movimientos guerrilleros gozaran de una parte de admiradores internacionales. Pero con surgimiento al poder de gobiernos de izquierda y centro-izquierda en la región, muchos de esos partidos “socialistas,” “Marxistas,” “Marxista-Leninistas,” comunistas y otros partidos izquierdistas trabajan ahora como aliados de estos gobiernos o dan apoyo crítico a sus políticas. Como resultado, generalmente no apoyan los movimientos guerrilleros, la guerra civil contra ningún Estado, la secesión de una región en ningún país, o la desestabilización del orden constitucional. Así, estos partidos políticos de izquierda ya no consideran a los grupos guerrilleros como “movimientos de liberación nacional".

La presidencia de UNASUR ha hecho un pronunciamiento firme sobre la solicitud de la guerrilla. Claramente, UNASUR como organización de Estados, puede actuar sólo si el gobierno colombiano se lo pide. La organización aplicó este principio cuando fue invitada por el Gobierno boliviano para que mediara en la crisis política de ese país en septiembre de 2008.

La pelota está ahora del lado de la guerrilla para que haga otra movida. ¿Tomará la decisión de deponer las armas y establear negociaciones directas con las autoridades del Estado colombiano? Sólo el tiempo lo dirá. Pero, sin duda alguna, en su debido tiempo, UNASUR ciertamente se verá involucrada en la generación de ideas prácticas y hasta impulsando acciones positivas dirigidas a poner fin a este conflicto prolongado en Colombia.

* El autor es el Embajador de Guyana en Venezuela y actual Presidente del Consejo del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA).

Las opiniones expresadas son exclusivamente suyas.

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