SELA al día Áreas
Temáticas
Documentos Eventos Prensa Bases de Datos SELA-PYMES Cumbres
Regionales
Publicaciones Videos



Inicio > Prensa

Este año disminuirán remesas a Latinoamérica y el Caribe

Por Odeen Ishmael, Embajador de Guyana en Venezuela
Caracas, 27 de mayo de 2009.- Los trabajadores inmigrantes de América Latina y el y el Caribe (ALC) que viven en los países más desarrollados, este año remitirán a sus países de origen $64 mil millones, ó sea US $4 mil millones menos que en 2008. Sin embargo, esta suma representa más que la suma combinada de la inversión foránea directa y de desarrollo oficial. Mientras que la crisis económica global continúa, se espera que las remesas disminuyan en 7 por ciento aproximadamente, de acuerdo con informes emanados del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otras entidades financieras internacionales.

En los países receptores ya se percibe claramente esta reducción. A principios de este mes, el Instituto de Planificación de Jamaica advirtió que los ingresos a ese país para el primer trimestre de este año cayeron en un 15 por ciento a US$414,6 mil millones comparado con el mismo periodo del año pasado.

El BID informó también que las remesas a los países ALC en el cuarto trimestre del año pasado descendieron a $17 mil millones, 2 por ciento menos que la correspondiente al mismo período en 2007. El banco anunció también que se mantendría esta tendencia durante todo el año 2009. La escala de descenso dependerá grandemente de la duración y severidad de la crisis económica en los “países fuentes” de las remesas, particularmente Estados Unidos, España, Alemania, Italia y Japón.

Hace dos años, el BID pronosticó confiadamente que, dado las entonces existentes tendencias económicas y demográficas en los países de ALC e industrializados, las remesas a aquéllos continuarían aumentando por encima de los $100 mil millones anuales para el año 2010. Definitivamente, no se logrará esta cantidad debido a un agudo descenso económico en los países industrializados durante el año pasado, y el BID y otras entidades financieras internacionales están en apuros revisando y recortando sus cifras.

A principios de 2008, se advirtió una reducción de remesas y para fines de año los $69,6 mil millones enviados por los trabajadores inmigrantes a sus familias en sus países de origen en la región, escasamente aumentó a menos del uno por ciento por encima del año 2007. Esta disminución es, obviamente, el resultado de la recesión económica que causó la pérdida de empleos en las industrias de construcción, manufacturera y turismo; sectores éstos que emplean la mayor parte de la fuerza laboral inmigratoria.

Un estudio sobre trabajadores inmigrantes y remesas dado a conocer este mes por el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA), revela que un promedio de 65 por ciento de los trabajadores inmigrantes mandan remesas a sus familiares – más de 20 millones de personas.

Las estadísticas del BID muestran que para el 2008, de los US$ 69,6 mil millones remitidos a sus familiares en la región, el mayor beneficiario fue México con US$25,1 mil millones. Otros recibidores importantes fueron Brasil (US$7,2 mil millones), Colombia ($4,8 millardos), República Dominicana ($3,1 millardos), El Salvador ($3,8 millardos), Guatemala ($4, 3millardos), Perú ($2,9 millardos), Jamaica ($2 millardos), Honduras ($2,7 millardos), Haití ($1,8 millardos), Nicaragua ($1,0 millardos). Guyana recibió $ 414 millones menos que $ 423 millones en el año anterior.

En la mayoría de los casos las remesas están directamente relacionados con el número de trabajadores inmigrantes de cada país que viven en países extranjeros.

Significantemente, para algunos países, las remesas, de acuerdo con el FMI, alcanzaron una proporción elevada de su PIB, y más para aquellos de economías más pobres. Para Guyana fue el 36,7 por ciento, Haití 30 por ciento, Honduras 21,6 por ciento, Guatemala 12,7 por ciento, El Salvador 18,3 por ciento, Nicaragua 18 por ciento y Jamaica 17, 9 por ciento.

En realidad, las remesas de los trabajadores inmigrantes a sus países de origen resultan aun más importantes para sus familiares en cada país. Un informe del Banco Mundial para 2007, “Remesas y Desarrollo: Lecciones de América Latina”, indica que algunos de los efectos positivos de las remesas incluyen más ahorros, mejor acceso a la salud y la educación, viviendas mejoradas, crecimiento de la estabilidad macroeconómica y empresarial, y reducción de la pobreza y desigualdad social. El informe muestra también que el dinero enviado a casa por los trabajadores inmigrantes a sus países de origen, está relacionado con niveles de pobreza más bajos y mejoramiento de la educación, salud y vivienda. El informe añade: “El papel en la región de las remesas no puede pasar desapercibidamente…ayudan a las familias pobres a incrementar sus ahorros y mantener la asistencia escolar de los niños.”

De manera interesante, el informe explica también que en países como México, y El Salvador, las remesas ayudan, principalmente a los segmentos más pobres de la sociedad, mientras que en otros países como Perú, Haití y otros países caribeños, la ayuda tiende a beneficiar mucho más a la clase media. Esto es debido a que la mayoría de trabajadores inmigrantes de México y América Central provienen de los segmentos de la población con los más bajos niveles de educación, mientras que aquellos del Caribe y Suramérica tienden a tener un nivel de educación superior al resto de la población de sus países de origen.

Evidentemente, las remesas enviadas particularmente a los países del Caribe y América Central resultan ser una fuente de ingresos muy importante para algunas familias, y una reducción de ganancias de los trabajadoras inmigrantes en los países desarrollados, incidiría en la cantidad que envían a casa. Esto podría tener un efecto perjudicial en el nivel de vida de muchos ciudadanos en esas sub-regiones.

Lo que debe tenerse en cuenta es que más gente de la que registran los indicadores oficiales (es decir, informes de las agencias de cambios de divisas y bancos) pudieran estar beneficiándose enormemente de las remesas. En verdad una cantidad grande de dinero enviada por los trabajadores inmigrantes a sus familiares en sus países de origen, desde las países desarrollados, no es controlada porque es enviada por medio de amigos de la familia y otros medíos informales, en vez de las agencias de cambio de divisas. Además, los trabajadores inmigrantes que regresan a su país por temporadas cortas también les llevan dinero como regalo a sus familiares. Debido a estos factores, algunos analistas creen que la cantidad de remesas a la región quizás sea mucho más de las que revelan las cifras oficiales.

Desde una perspectiva más amplia de ALC, debido al creciente desempleo en las comunidades de inmigrantes y la reducción de sus ganancias, aproximadamente un millón de personas no enviarán dinero a la región este año. El estudio del SELA, antes mencionado, informa que sólo 40 por ciento de los desempleados seguirán haciendo remesas, y 25 por ciento de aquellos empleados enviaran 10 por ciento menos de lo que acostumbran enviar a sus familiares.

El documento del SELA continúa diciendo que cerca de un millón de familias que antes recibían remesas no recibirán ninguna en 2009, mientras que otros 4 millones recibirán 10 por ciento menos. Los países más afectados por esta situación son Haití, Honduras, Guyana, Nicaragua y Guatemala.

Cuánto más afectaría este déficit sus economías nacionales es algo discutible. En el caso de Guyana, el Panorama Económico Mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI) de abril 2009, proyecta un crecimiento de 2,6 por ciento de la economía guyanesa en el 2009, a pesar de su pronóstico de que las economías de los países latinoamericanos y caribeños se reducirían en 1,5 por ciento como resultado de la turbulencia financiera en las economías desarrolladas.

La crisis en Estados Unidos tiene un impacto profundo en los trabajadores inmigrantes de ALC, ya que sus tasas de desempleo en ese país son más altas que el promedio. Aproximadamente 65 por ciento de ellos viven en ese país y es desde allá donde se origina 75 por ciento de las remesas. Allá, en España que ha atraído trabajadores inmigrantes de América Latina, la tasa de desempleo de éstos se mantiene en 17 por ciento con unos 350.000 trabajadores que perdieron sus empleos el año pasado. La reducción de las remesas desde Europa y en particular España, se debe también al hecho de que la migración de latinoamericanos a esa parte del mundo ha bajado durante los últimos cinco años.

Pero la devaluación del dólar de EE. UU y también el descenso del valor del euro frente al dólar norteamericano desde el último trimestre del año pasado han hecho que disminuyan las remesas. Por ejemplo, los latinoamericanos que viven en España y otros países europeos remiten a sus familiares dinero en euros los cuales ya no devengan altas tasas de cambio en sus países de origen como antes.

Añade el estudio del SELA que los trabajadores inmigrantes han sido afectados por el creciente sentimiento contra ellos y las deportaciones. El Departamento de Seguridad Interior de EE. UU informó que más de 320.000 personas fueron deportadas en 2007, un 96 por ciento de ellas de los países ALC. Las deportaciones aumentaron a 359.000 en 2008, siendo la mayoría del tipo “no-criminales”.

Obviamente, este denso flujo de deportaciones también ha contribuido a disminuir el flujo de remesas por no ser ya parte de la fuerza laboral del “país fuente”. La Unión Europea también ha ejercido presión en la inmigración latinoamericana y también ha comenzado la deportación de los “ilegales” a sus países de origen.

Es interesante mencionar también que, con la presente crisis económica en EE. UU. y otros países desarrollados, el flujo de remesas está tomando la tendencia a la inversa en algunos países. Esto de debe a que un número creciente de familias en los países de ALC ahora envían dinero a sus familiares desempleados que viven en los países desarrollados para ayudarlos a pagar sus alquileres de vivienda y otros obligaciones tales como gastos escolares.

Actualmente, una gran porción de las remesas es enviada a través de las operadoras de transferencia de divisas, teniendo los bancos comerciales una parte relativamente pequeña del mercado. En vista de que las comisiones cobradas por este tipo de servicio llegan a un 20 por ciento sobre la cantidad enviada, los gobiernos deben trabajar con las instituciones financieras para reducir estos costos. En atención a que el año pasado más de US$300 millardos fueron enviados a sus patrias por los trabajadores inmigrantes a nivel mundial, naturalmente que los “intermediarios” recibieron una buena tajada de las ganancias de los remitentes.

El Banco Mundial ha manifestado que la colaboración entre gobiernos e instituciones financieras puede aumentar la posibilidad para que por lo menos los trabajadores inmigrantes “legales” envíen dinero por medio de cuentas bancarias, lo cual resultaría en una significativa reducción de los gastos de transferencia. En los países de origen de los remitentes, especialmente en los de ALC, las asociaciones de crédito y compañías microfinancieras, fácilmente podrían ser los principales agentes de pago ya que ellos, en vez de los bancos comerciales, están más al alcance de aquellos que reciben las remesas de sus familiares. Todo esto a su vez puede influir positivamente en el desarrollo financiero local.

*Las opiniones expresadas son exclusivamente del autor

Prensa
Notas de Prensa
Servicio Informativo
Noticias y artículos sobre el SELA
Boletín Avances
Histórico de Noticias
Documentos y publicaciones