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 Las crecientes relaciones chinas con América Latina y el Caribe

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Por Odeen Ishmael, Embajador de Guyana en Venezuela*
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Caracas, 24 de junio del 2009.-La reciente visita del Presidente brasileño Luis Inacio “Lula” Da Silva a China, en mayo del 2009, reveló la creciente influencia económica y política de la nación asiática en América Latina y el Caribe (ALC). Hace un año el gobierno brasileño anunció que China sobrepasaría a Estados Unidos como su socio principal. Los resultados de la visita de da Silva confirmó esto tras la firma de trece acuerdos entre las dos naciones, incluyendo un préstamo del Banco de Desarrollo de China de US$10 millardos a la empresa petrolera estatal brasileña Petrobras. Petrobras también cerró un negocio con la subsidiaria de la refinería de petróleo de China Sinopec para la exportación de petróleo crudo. Un acuerdo más amplio también dará comienzo a enormes cantidades de exportaciones de productos avícolas a China.
El comercio bilateral de Brasil y China, una de las pocas economías aún crecientes a pesar de la crisis global, alcanzó a US$3,2 millardos en abril, sobrepasando la cifra total comercial con EE.UU. de US$2,8 millardos. Hasta ahora, este año las exportaciones brasileñas a China aumentaron 65 por ciento por encima del mismo periodo del 2008, incrementándose de US$ 3,4 millardos a US$ 5,6 millardos.
A comienzos de 2008, la prioridad por ALC de China fue subrayada en un documento de política publicado por el Ministerio del Exterior de ese país. Y para enfatizar esta prioridad, más tarde ese mes, su Presidente Hu Jintao viajó a Costa Rica, Cuba y Perú para destacar el creciente poder e influencia de su país en la región. Este viaje complementario del realizado por él antes en el 2004 por América Latina, resultó en el aumento de las inversiones, comercio e intercambios diplomático y militar.
El documento de política china para ALC dice que el Gobierno chino ve sus relaciones con América latina y el Caribe desde un plano estratégico y busca desarrollar una sociedad comprensiva y de cooperación, destacando la igualdad, el beneficio recíproco y el desarrollo común con países en la región. Sigue explicando la importancia de la cooperación bilateral en el comercio, finanzas, agricultura, infraestructura, recursos y energía, turismo, aduanas, control de calidad, cultura y educación.
Algunos observadores políticos creen que la expansión diplomática hacia ALC está dirigida también a exhortar a las 11 naciones que mantienen relaciones diplomáticas con Taiwán a que cambie su reconocimiento hacia China. En el año 2007, Costa Rica rompió conexiones con Taiwán, así como Grenada y Dominica.
Es obvio, también, que el establecimiento de gobiernos izquierdistas en muchos países ALC ha contribuido al fortalecimiento de las relaciones diplomáticas. Pero el abrazo chino también viene de ALC como parte de su diplomacia interregional más amplia la cual ha visto las relaciones ampliadas con Europa, Asia, África y Medio Oriente, y a la vez mantener sus tradicionales vínculos con Estados Unidos.
Los vínculos chinos con ALC están centrados en el comercio y son impulsados por una continua demanda por recursos naturales. El comercio se disparó de US$12,6 millardos en el 2000 a US$102.6 millardos en el 2007, y se esperaba que alcanzara US$150 millardos el año pasado. Los 10 principales socios de China en la región fueron: Brasil, México, Chile, Argentina, Perú, Venezuela, Panamá, Colombia, Costa Rica y Cuba. Significativamente, China es el tercer socio comercial de la región.
Las exportaciones principales de China son computadoras equipo de telecomunicaciones, ropa, calzado, equipos electrónicos, motocicletas y automóviles, mientras que la mayoría de sus importaciones son productos agrícolas y materia prima tales como petróleo crudo, mineral de hierro, cobre, estaño, tungsteno, molibdeno, aluminio y níquel.
El gigante asiático también está haciendo fuertes intervenciones en la región. Sus inversiones fueron de US$1,89 millardos en 2007, muchas relacionadas con la construcción de infraestructura, extracción de recursos naturales, ensamblajes de fábricas, telecomunicaciones y textiles.
Además, China tiene acuerdos sobre ciencia y tecnología con 13 Estados de la región y éstos han llevado a más de 100 proyectos de agro-, bio- y tecnología de la informática. El resultado de estos proyectos ha sido un proyecto de satélite de recursos terráqueos con Brasil, con el lanzamiento de tres satélites hasta la fecha; y otro con Venezuela con el lanzamiento del satélite de comunicaciones Simón Bolívar en octubre de 2008, cuyo costo fue de US$ 400 millones.
Los asuntos energéticos juegan un papel especialmente importante en la diplomacia china en América Latina. Además del convenio energético con Brasil, Beijing, también está examinando negocios energéticos con Venezuela, Ecuador, Bolivia, Perú, Colombia y Argentina. Con respecto a Venezuela, China espera invertir miles de millones de dólares en un proyecto de desarrollo de crudo pesado y en la Faja del Orinoco. Como resultado de esta cooperación, ya Venezuela ha comenzado a recibir plataformas de perforación y tanques petroleros pedidos a China. Actualmente, Venezuela es la séptima más grande fuente externa de suministros de petróleo de Beijing.
Pero el gobierno chino también está prestando atención a las economías más pequeñas de la región. Por ejemplo, la diminuta Dominica que tiene relaciones con Taiwán, recibió la oferta de US$122 millones de asistencia para un periodo de seis años.
Y en Guyana, que siempre ha mantenido una “política de una sola China”, Beijing ha financiado la construcción del Centro de Conferencia Internacional y se involucró en la construcción de una moderna fábrica de azúcar en el oriente del país. Los inversionistas chinos también están comprometidos en el sector de la ingeniería forestal.
Además, en octubre de 2008 el Import-Export Bank de China facilitó un préstamo subvencionado de US$ 40 millones aproximadamente para financiar el desarrollo y la expansión del sistema de transmisión y distribución de electricidad de Guyana. Luego, en noviembre de ese mismo año la “Bosai Mineral Group”, una compañía minera china anunció que invertiría un US$ mil millón para construir una planta de aluminio en el país. Sin embargo, todavía no se ha materializado el comienzo de este proyecto debido a la actual crisis financiera mundial.
La proximidad diplomática y económica de China con ALC se hizo notar por sus logros en su condición de observador en la OEA en 2004, y en octubre de 2008 cuando se hizo miembro pleno del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). También ha sido miembro del Banco de Desarrollo del Caribe desde 1998, con posesión de 5,77 por ciento del capital comprometido, y ha emergido como un donante significativo de la subregión caribeña, con una asignación de US$ 1 mil millón este año para varios proyectos.
En otros niveles multilaterales China ha tenido conversaciones con el Grupo de Río y ha establecido un mecanismo de diálogo con MERCOSUR, la Comunidad Andina y la Comunidad del Caribe (CARICOM).
En la esfera militar China ha ofrecido cursos de entrenamiento militar para oficiales en sus academias de Estado Mayor y vende helicópteros, artillería, proyectiles antiaéreos y anti navíos y armas livianas de asaltos a algunos países latinoamericanos y caribeños a la vez que compra proyectiles antitanques y antiaéreos a Brasil.
Significativamente, en septiembre de 2004, China envió un contingente de “policía especial” para guardar la paz en Haití – aliado de Taiwán – registrándose así en el primer desplazamiento de fuerzas de Beijing en el hemisferio occidental.
No obstante la expansión de los lazos políticos, económicos y diplomáticos entre China y ALC persisten algunos aspectos negativos en las actividades económicas, en particular, vistos desde la perspectiva de ALC. Algunos analistas comerciales dicen que muchos mercados son inundados de mercancías libres de derechos arancelarios, siendo más golpeados especialmente México y Argentina por la inundación de exportaciones de manufactura inferior. Esto, añaden los analistas ha aumentado los sentimientos contra China.
Además, se ha mantenido la opinión constante de que la intervención de China en la región pudiera presentar una amenaza futura para la influencia de EE.UU. en la región. Y mientras muchos líderes políticos y comerciales en América Latina y el Caribe acogen con beneplácito las inversiones chinas, otros están preocupados de que sus industrias locales y exportaciones a los Estados Unidos sean abarrotadas por las importaciones baratas desde China. Se espera que con el progreso de las relaciones diplomáticas y comerciales entre China y ALC, las soluciones a estos problemas sean temas de prioridad.
*Las opiniones expresadas son exclusivamente del autor |
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