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Durante presentación del Informe 2008 sobre Comercio y Desarrollo
Secretario Permanente del SELA resaltó el interés de América Latina y el
Caribe por el Informe Anual de la UNCTAD
Caracas, 4 de septiembre de 2008.- Al darle la bienvenida al Dr. Alfredo
Calcagno, quien en representación de la Secretaría de Conferencia de las
Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) dio a conocer el
contenido del Informe sobre el Comercio y Desarrollo 2008 “Precios de los
productos básicos, corrientes de capital y financiamiento de la inversión”,
el Secretario Permanente del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe
(SELA), Embajador José Rivera Banuet, destacó la importancia que representa
dicho Informe.
Señaló que el documento al analizar en profundidad los aspectos relevantes
de la situación actual de los precios de los productos básicos, las
corrientes de capital y el financiamiento de la inversión a nivel
internacional proporciona elementos importantes para el examen objetivo de
estos temas y de los riesgos que se plantean para Latinoamérica y el Caribe
en la actual coyuntura internacional.
"Nuestra región ha sido importante generadora de iniciativas y activa
participante en las negociaciones que se han realizado en el seno de la
UNCTAD a lo largo de los años, y también ha contribuido decisivamente a
muchos de los satisfactorios resultados que se han alcanzado en su seno,
como el Sistema Generalizado de Preferencias, el Sistema Global de
Preferencias Comerciales entre Países en Desarrollo, los acuerdos
internacionales entre productores y consumidores de materias primas y el
Fondo Común para los Productos Básicos", señaló el Embajador Rivera Banuet.
Recordó que con un fuerte impulso de nuestra región, otras importantes
materias fueron también negociadas e impulsadas desde la UNCTAD, como la
Carta de Deberes y Derechos Económicos de los Estados, así como los códigos
de conducta para las empresas transnacionales y para la transferencia de
tecnología.
Asimismo, puntualizó que durante dos décadas los informes anuales de la
Secretaría de la UNCTAD, que se caracterizan por su objetividad y calidad
técnica, han contribuido a que el mundo en desarrollo tenga una mejor visión
acerca de la situación económica internacional y sus efectos en el camino de
los países hacia las metas del desarrollo económico y social, y que por ello
era muy satisfactorio que se presentara por vez primera este Informe desde
la sede del SELA,
“Para América Latina y el Caribe este 2008 será el quinto año consecutivo de
crecimiento económico a una tasas cercanas al 5 por ciento, lo cual da
cuenta de un dinamismo excepcional de nuestra región, el que se vincula a
las favorables condiciones de la demanda mundial a favor de los productos
básicos que nuestra región produce”, señaló el Embajador Rivera Banuet.
Señalo que en estos últimos años se han logrado saldos favorables en las
finanzas públicas y en las cuentas del sector externo para la mayoría de los
países de nuestra región.
“Igualmente, producto sobresaliente de ese alto ritmo de actividad económica
ha sido la mejoría en cuanto a la reducción de la pobreza – sobre todo de la
pobreza extrema – en las naciones de América Latina y el Caribe”, señaló el
Secretario Permanente del SELA.
El Informe de la UNCTAD, publicado anualmente desde 1981, analiza las
tendencias económicas de actualidad y las principales cuestiones de política
de interés internacional, y aporta sugerencias para ocuparse de estos temas
en diversos niveles, por lo cual reviste de gran importancia.
Aspectos relevantes del Informe de la UNCTAD 2008
1) Si bien el crecimiento de la producción en el mundo industrializado
difícilmente excederá 1,5 por ciento en el año 2008, los países en
desarrollo como grupo todavía presentan un rendimiento relativamente bueno,
a pesar de la disminución en su tasa de crecimiento en casi un punto
porcentual. Gracias a la persistente dinámica de crecimiento en algunas de
las principales economías de mercados emergentes y a los altos precios de
los productos básicos, las tasas de crecimiento de los países en desarrollo
superarán el 6 por ciento.
2) En vista de las secuelas de las crisis en los mercados financieros y
la recesión económica en Estados Unidos, por una parte, y las presiones
inflacionarias resultantes de los incrementos en los precios de los
productos básicos, por la otra, los legisladores enfrentan un enorme
desafío. Las políticas monetarias excesivamente restrictivas bien podrían
conllevar a una mayor desaceleración del crecimiento tanto en los países en
desarrollo como en los desarrollados y retrasar cualquier recuperación. A
fin de evitar una recesión global y reducir aun más los balances de cuentas
corrientes a nivel global, es necesario encontrar una respuesta más
expansiva en materia de política macroeconómica internacional. Es muy
probable que la ausencia de acuerdo entre los legisladores con respecto a
una acción concertada y coordinada internacionalmente pueda provocar una
aguda y prolongada caída de la economía mundial, con implicaciones negativas
para las naciones en desarrollo.
3) El aumento en los precios de los productos básicos ha conducido a una
mejoría en los términos del comercio para algunos exportadores netos de
productos básicos, en especial el petróleo y los minerales. Sin embargo,
también ha causado pérdidas en cuanto a términos comerciales para los países
en desarrollo que son importadores netos de materias primas industriales,
crudo y alimentos. El alza en los precios de las importaciones netas de
alimentos y energía representa una pesada carga en particular para los
segmentos más pobres de sus poblaciones y una seria amenaza al logro de las
Metas de Desarrollo del Milenio. Varios factores estructurales respaldan las
expectativas de que los precios de los productos básicos permanecerán en
niveles más elevados que los registrados en los últimos 20 años. Sin
embargo, una recesión prolongada en la economía mundial, exacerbada por las
especulaciones y las demoras en las respuestas respecto a la oferta, bien
podría causar una fuerte caída cíclica en los precios de algunos productos
básicos.
4) La reciente crisis financiera ha demostrado de nuevo que la
disciplina de mercado no es efectiva para prevenir las recurrentes crisis
financieras. El contexto internacional actual para las políticas monetarias
y cambiarias deja un considerable espacio para la especulación
desestabilizadora. Por lo tanto, es preciso reforzar la regulación
prudencial. Esto también reduciría la necesidad de aplicar costosas
estrategias de recuperación pública. La adopción de medidas más estrictas
para regular los flujos financieros también ayudaría a contener la
especulación en los mercados de productos básicos, que es un factor clave
para la inestabilidad de los precios.
5) La sólida mejoría en los balances de cuentas corrientes de
muchos países en desarrollo es el resultado no sólo del auge en los precios
de los productos básicos, sino también de las revisiones de las políticas
cambiarias y macroeconómicas orientadas a lograr tasas cambiarias reales más
competitivas, lo cual representa un cambio con respecto a las estrategias
del pasado. Anteriormente, las condiciones para elevar las inversiones
productivas con frecuencia resultaban desfavorables debido a las altas tasas
de interés y las tasas cambiarias sobrevaloradas, que en muchos casos
conducían a crisis financieras. Por el contrario, las tasas de interés más
bajas y la depreciación en las tasas cambiarias frecuentemente allanaron el
camino para lograr mejorías en las cuentas corrientes, un incremento de las
inversiones y un crecimiento más acelerado. No obstante, a fin de evitar que
los gobiernos recurran a manipulaciones con las tasas cambiarias para
mejorar artificialmente la competitividad internacional de los productores
nacionales, es necesario crear un contexto de reglas internacionales para
las tasas cambiarias y las políticas financieras que sea similar al conjunto
de políticas que regulan el comercio.
6)El hecho de que muchos países en el Sur se hayan convertido en
exportadores netos de capital hacia el Norte desafía la teoría económica
tradicional, en particular si se toma en consideración que muchos países
exportadores de capital han logrado una acumulación de capital y un
crecimiento con mayor rapidez que otros. Los modelos teóricos de desarrollo
estándares se concentran en las importaciones de capital y en el incremento
de los ahorros como condiciones previas para las inversiones y para un
rápido crecimiento. Sin embargo, los supuestos de estos modelos no sólo
están muy lejos de la realidad, sino que también sus predicciones han sido
refutadas en reiteradas ocasiones por la evidencia empírica. Es importante
destacar que un aumento de las inversiones no necesariamente requiere un
incremento previo de los ahorros internos, lo cual es difícil o casi
imposible de lograr en los países en desarrollo debido a sus bajos niveles
de ingresos. Las políticas orientadas a “lograr mayores ahorros internos” o
a aprovechar “las importaciones de ahorros en el extranjero” con frecuencia
han resultado contraproducentes.
7) El énfasis en las políticas macroeconómicas orientadas al crecimiento
debería cambiar su enfoque, de “movilizar ahorros” a “movilizar
financiamiento”. Es crucial garantizar el acceso de las empresas a las
fuentes internas de financiamiento de bajo costo a fin de aumentar las
inversiones productivas en los países en desarrollo. Entre dichas fuentes
internas, la más importante y confiable es el auto-financiamiento a partir
de las ganancias retenidas. Los créditos bancarios son la segunda fuente de
financiamiento más importante para las empresas, en particular para las
empresas nuevas, las pequeñas y medianas. El financiamiento de las
inversiones a partir de las ganancias retenidas podría promoverse mediante
una serie de incentivos fiscales y el sistema bancario debería recibir
alicientes para que utilice el poder de crear créditos basados en la
liquidez proporcionada por el banco central. Con el fin de evitar que esta
política monetaria a favor de las inversiones se torne en un factor
inflacionario, debe combinarse con acuerdos institucionales e instrumentos
de política adicionales para prevenir incrementos salariales nominales
excesivos.
8) Desde la perspectiva del desarrollo, no sólo importa la rentabilidad
macroeconómica de un proyecto de inversión, sino también los beneficios
externos que genere el proyecto para la totalidad de la economía. Por lo
tanto, los gobiernos en los países en desarrollo deben desempeñar un
importante papel para influir en dirigir los créditos hacia sectores y
actividades estratégicamente importantes y para evitar que los bancos eleven
excesivamente las tasas activas. El otorgamiento directo de créditos por
parte de instituciones financieras públicas, las intervenciones en los
mercados financieros, los subsidios a los intereses, el refinanciamiento de
los préstamos comerciales, la provisión de garantías para ciertos tipos de
créditos, o el financiamiento conjunto público-privado son algunas posibles
medidas para ejercer tal influencia.
9) Aun cuando el éxito de un buen número de exportadores de productos
manufacturados y varios exportadores de petróleo y minerales, que han
crecido con rapidez, haya hecho que los países en desarrollo, como grupo, se
conviertan en exportadores netos de capital, el financiamiento externo, en
especial la ayuda oficial para el desarrollo (AOD), es muchas veces
indispensable para permitir a los países más pobres pagar las importaciones
adicionales de bienes de capital. A pesar de que se ha registrado un
incremento substancial en los otorgamientos de AOD, la mayoría de los países
donantes no están en vías de cumplir con sus compromisos. A fin de lograr
las Metas de Desarrollo del Milenio, en particular la reducción de la
pobreza extrema en cincuenta por ciento para el año 2015, se requerirá
aumentar los flujos anuales de AOD hacia las naciones más pobres en por lo
menos 50.000 ó 60.000 millones de dólares por encima de los niveles
actuales.
10) Sin embargo, la AOD también debe cubrir en parte las necesidades
financieras de inversiones para crear capacidades y empleos, sin los cuales
no será posible sustentar la reducción de la pobreza más allá del año 2015.
En consecuencia, podría requerirse un incremento de dicha ayuda en una
cantidad considerablemente mayor que la necesaria para lograr los objetivos
sociales y humanitarios de las Metas de Desarrollo del Milenio. La
proporción de AOD que se invierte en salud, educación y otros objetivos
sociales se ha incrementado substancialmente a expensas de la parte de AOD
dedicada a mejorar la infraestructura económica y reforzar los sectores
productivos. Evidentemente, los flujos de AOD para la salud, la educación y
otras metas sociales son vitales y están plenamente justificados, pero la
reducción sustentable de la pobreza depende cada vez más de un crecimiento
más acelerado de los ingresos y de la creación de empleos. A menos que la
AOD contribuya a elevar el crecimiento, es poco probable que resulte
efectiva para la reducción de la pobreza a largo plazo más allá del año
2015, que se fijó como meta. De igual manera, surgen nuevos desafíos para
las asociaciones globales para el desarrollo a raíz de la necesidad de
adaptarse al cambio climático y mitigar su impacto en los países más pobres.
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