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Análisis de la “crisis alimentaria” en América Latina y el Caribe
Por Odeen Ishmael, Embajador de Guyana en Venezuela
Caracas, 26 de junio 2008.- Los países latinoamericanos y caribeños han
estado analizando el problema de preocupación mundial de escasez y creciente
aumento de precios de productos alimenticios, y han hecho propuestas de
acciones que remedien la situación con soluciones a mediano y largo plazo.
Sin duda alguna lo que ahora se conoce como “crisis alimentaria” está
teniendo un efecto terrible en las clases pobres de la región. En efecto, un
estudio reciente de la CEPAL muestra que más de 10 millones de personas
podrían sumarse a los 80 millones en la región que ya no pueden permitirse
una dieta mínima.
Si bien es cierto que el problema ya está causando algunos reveses
económicos y sociales en la región, el mismo está relacionado más con la
escalada de precios que con un déficit en la producción local de comestibles
y la oferta.
Aun así, Ecuador ha restringido su exportación de arroz para satisfacer las
crecientes demandas internas mientras que Argentina ha impuesto controles
para la exportación, además del 10 por ciento de impuesto a las
exportaciones de carne y cereales. El Gobierno argentino alega que los
sectores agropecuarios se están beneficiando con las alzas de precios
mundiales y que las ganancias deberían beneficiar a los pobres también. Sin
embargo, los granjeros están protestando contra el impuesto y manifiestan
que quieren reinvertir las ganancias pero que los elevados impuestos se lo
impiden.
La Caricom reacciona
Pero aun antes de que la “crisis alimentaria” tomara proporciones globales
la Caricom subregional ya había empezado a abordar tal eventualidad, y
acordó, como una prioridad, aumentar la producción agrícola para satisfacer
las necesidades de la región, así como las del mercado internacional.
Esto es especialmente importante ya que hay ocho naciones integrantes de la
Caricom que dependen de la agricultura, con un 10-40 por ciento de su PIB
atribuido a este sector.
El Presidente de Guyana, Bharrat Jagdeo, quien tiene el rol principal dentro
de la Caricom para asuntos agrícolas, preparó el escenario en 2004 para una
estrategia para reposicionar la agricultura caribeña dentro del desarrollo
económico de la región.
Este enfoque, conocido como la “Iniciativa Jagdeo”, busca el
reposicionamiento del sector agrícola para garantizar la seguridad
alimentaría, el desarrollo rural y más riqueza en el Caribe. Así, se propone
la implementación de intervenciones dirigidas, enfocadas y prácticas, tanto
a nivel regional como nacional, para aliviar diez factores urgentes
identificados que afectan la agricultura de la región caribeña.
Estos factores urgentes son: financiamiento limitado y nuevas
inversiones inadecuadas; sistemas agrícolas de salud y seguridad alimentaría
obsoletos e ineficientes; investigación y desarrollo inadecuados; un sector
privado fragmentado y desorganizado; sistemas de administración de
distribución de tierras y aguas ineficientes; administración de medidas de
riesgo deficiente y descoordinadas; sistemas de transporte inadecuados;
sistemas de información e inteligencia deficientes y no integrados; nexos
ineficaces y limitada participación de los productores en el mercado; y la
falta de recursos humanos experimentados y capacitados.
Los gobiernos de la Caricom han estado trabajando juntos desde entonces para
aún tienen que esforzarse más para mitigarlos.
Empeñado en incrementar la producción agrícola, el Gobierno de Guyana ha
ofrecido a los estados insulares, que tienen tierras arables limitadas, la
oportunidad de invertir en la producción agrícola de Guyana para aumentar la
oferta alimentaria y exportación agrícola de la región.
Por toda la región los gobiernos están presentando programas dirigidos a
reducir, a corto y mediano plazos, los efectos del rápido aumento de precios
en sus poblaciones. Por ejemplo, en Guyana, éstos incluyen un aumento
salarial de 5 por ciento a los trabajadores del gobierno; un aumento de lo
permitido libre de impuesto para los trabajadores de bajos ingresos; una
reducción del 10 por ciento del impuesto sobre el combustible; y la
distribución de semillas, fertilizantes y pesticidas a los agricultores,
dirigido a incrementar la producción de alimentos. Estas medidas han sido
valoradas por el Instituto Interamericano para la Cooperación Agrícola
(IICA) como los mejores en la subregión caribeña.
Las causas de la crisis
La situación alimentaria de la región fue discutida más ampliamente en
Caracas el 30 de mayo en una reunión regional de alto nivel del Sistema
Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA) sobre la seguridad
alimentaría, que contó con la participación de 26 Estados miembros, así como
de organizaciones internacionales, incluyendo al Programa de Alimentación
Mundial, la Organización de Alimentación y Agricultura, y el Instituto
Interamericano para la Cooperación Agrícola (IICA).
En esta reunión la Secretaría Permanente del SELA presentó un análisis
significativo de la actual situación alimentaria en el mundo, y esbozó los
factores estructurales y coyunturales causantes de la escasez de alimento y
la escalada de precios.
Estos incluyen: inversión financiera y especulación en los productos
agrícolas durante los pasados cuatro años tanto como setecientos por ciento.
Aunado a esto, la debilidad del dólar norteamericano y las bajas tasas de
intereses están forzando a los operadores financieros a buscar protección
para sus capitales mediante la adquisición de varios productos y aumentando
así los precios.
Otras componentes adicionales del problema son los rápidos aumentos del
precio del petrolero, la necesidad de producir alimentos y el transporte,
los cuales han elevado los costos de producción en casi todas las áreas. (El
SELA advierte, como ejemplo del rápido aumento de los precios de los
alimentos que, hace ocho años una tonelada de leche en polvo costaba $ 1.500
y el barril de petróleo alrededor de $ 30; ahora, con el precio del barril
de crudo oscilante cerca de $140 dólares una tonelada de leche en polvo ha
aumentado a $ 4.500).
Sin duda alguna, la crisis alimentaria ha alcanzado a algunas regiones. Los
inventarios de alimentos han bajado a razón de 3,4 por ciento anual desde
1995, especialmente los cereales. Esto está ahora obligando a imponer
restricciones a las exportaciones de arroz, particularmente las de países
asiáticos y tales medidas han sido la causa de las súbitas alzas de precio
de ese producto. Sin embargo, durante las dos últimas semanas el precio en
el mercado mundial ha bajado un poco ya que los inventarios no son tan bajos
como se había estimado al principio.
Mucho de este déficit, especialmente de la producción de cereales puede
atribuirse al cambio climático, el cual ha causado severas sequías (e
inundaciones devastadoras) en países que normalmente son grandes productores
de alimentos, como Australia, Ukrania y los Estados Unidos. En Latinoamérica
y el Caribe (LAC) los huracanes tropicales han afectado la producción
alimentaria en Cuba, Haití, Nicaragua y Republica Dominicana, mientras que
las inundaciones han dañado las áreas agrícolas en Bolivia y Ecuador.
Al mismo tiempo, la demanda de alimentos ha aumentado en Asia debido a
su creciente población. Por ejemplo, en 2003-04, el consumo de maíz en el
sur, este y sureste asiático totalizó 200 millones de toneladas, mientras
que en 2007-08 aumentó a 227 millones de toneladas.
La escasez de cereales también puede deberse en cierto grado, al incremento
de la demanda de alimentos para animales, especialmente en los Estados
Unidos donde 47 por ciento de los 332 millones de toneladas del maíz
producido el año pasado se destinó para forraje.
Significativamente, en 2007, el consumo doméstico de maíz en los Estados
Unidos aumentó en 48 millones de toneladas, pero de esta cantidad, casi 30
millones de toneladas se usaron exclusivamente para producir etanol. Por
esto, la creciente demanda de los biocombustibles, en cuya producción se
utiliza principalmente el maíz para el etanol, como en los Estados Unidos,
es señalado como un factor estimulante de la “crisis alimentaria”. Los
gobiernos LAC generalmente son opuestos a los biocombustibles que usan
materia prima agrícola alimentaria para producirlos. Sin embargo, Brasil, el
principal productor de biocombustibles de la región, ha asumido la posición
de que la producción de biocombustibles no impide aumentar la producción de
alimentos.
En la reunión reciente de Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) en Roma, el
Presidente Lula Da Silva manifestó este punto de vista y añadió que los
biocombustible “son un instrumento importante para generar ingresos y crear
puestos de trabajo, ayudando así a combatir la inseguridad alimentaría y
energética”. Hizo ver las ventajas del uso de la caña de azúcar para
`producir el etanol al decir que genera energía 8,3 veces más que la
requerida para producirlo, mientras que para el maíz la relación es de 1,5
veces más.
Explicó que el cultivo de la caña de azúcar en Brasil para el etanol
corresponde a sólo el uno por ciento de los 340 millones de hectáreas de
tierras cultivables de Brasil, y las plantaciones no han invadido las
tierras destinadas al cultivo de alimentos ni los densos bosques de lluvia
de la Amazonia.
El análisis del SELA responsabiliza, además, a las políticas
proteccionistas de los países industrializados del Norte de distorsionar el
mercado agrícola mundial. Por ejemplo, Haití hace 30 años era
auto-suficiente de arroz y fue obligado a bajar los aranceles de importación
y los subsidios locales para poder optar a recibir créditos de las
instituciones financieras multilaterales. El resultado fue las masivas
importaciones de arroz subsidiado de los Estados Unidos lo cual redujo los
precios locales del producto y los agricultores haitianos, imposibilitados
de ganarse la vida con el cultivo de arroz, emigraron a las superpobladas
áreas urbanas.
Mirando el futuro
En la reunión regional, los Estados Miembros del SELA convinieron en que la
región tiene que responder a la crisis alimentaria con un programa de
seguridad alimentaria regional. Durante el debate, Guyana propuso la
creación de un fondo especial de ayuda a los países pobres dándoles
seguridad alimentaria, y ofrecer a los pequeños productores créditos
concesionarios a plazos para ayudarlos a superar el alto costo de volver a
empezar de nuevo tras las pérdidas sufridas por causa de pestes,
inundaciones y otros desastres naturales.
Finalmente, la reunión pidió la creación de un fondo especial administrado
por cualquiera de las instituciones financieras multilaterales para asistir
a países afectados por la crisis alimentaria. Esta propuesta fue enviada
luego a la reunión de la FAO en Roma.
Mirando el futuro, los gobiernos de América Latina y del Caribe,
teniendo en cuenta las urgencias y factores que afectan los suministros de
alimentos, deben estimular activamente la inversión sostenida y aumento
progresivo en todos los niveles de la agricultura, incluyendo aumentar el
valor de la seguridad de tenencia de los pequeños terratenientes y la
preservación y expansión de los medios de vida agrícola.
Ciertamente, la actual crisis alimentaria no debe ser considerada como
simplemente una fase del desarrollo global. Y, definitivamente, sus
consecuencias adversas en la región, así como globalmente, no estarán
limitadas solamente a los países pequeños en desarrollo y gente pobre.
*Las opiniones expresadas son exclusivamente de responsabilidad del autor
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