Naciones suramericanas constituirán alianza de seguridad
Por Odeen Ishmael, Embajador de Guyana en Venezuela

Caracas, 24 de abril de 2008.
El 21 de abril, los Gobiernos de Guyana y Brasil subscribieron un acuerdo de cooperación de defensa durante la visita que hizo a Georgetown el Ministro de Defensa de Brasil, Nelson Jobim. En Guyana este acuerdo es visto como parte de una relación de larga data y madura entre ambos gobiernos. Según el acuerdo, Brasil ayudará a Guyana a construir un “centro de operaciones de guerra selvática” y donará equipo militar a la Fuerza de Defensa Guyanesa, cuyos oficiales recibirán entrenamiento en varias academias militares brasileñas.

Sin embargo, hay un objetivo más amplio detrás de la nueva iniciativa brasileña de crear pactos de defensa no sólo con Guyana sino con todas las naciones suramericanas.

A mediados de marzo, Jobim informó al comité de asuntos exteriores del Congreso Brasileño acerca de inminentes visitas a los países suramericanos para ocuparse de temas de seguridad regional y discutir la iniciativa brasileña para la creación de un “consejo de seguridad” suramericano.

El ministro explicó más detalladamente los objetivos detrás del propuesto consejo de seguridad suramericano - el cual subrayó, no sería una alianza militar – al dirigirse al Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales con sede Washington el pasado 21 de marzo. Dijo entonces:

“Este consejo contribuiría a la creación de una identidad de defensa suramericana. Es obvio que esta identidad suramericana tomará en cuenta naturalmente las tres áreas principales: la amazónica, la andina y la rioplatense y este concepto estaría fundamentado en tres principios, comunes: respeto a la soberanía, a la auto-determinación, la integridad territorial de los estados y la no intervención in los asuntos internos…”

“Este consejo podría tener – y la propuesta brasileña se mueve en esa onda - las siguientes atribuciones: articular medidas para aumentar la confianza de seguridad suramericana, incluyendo las políticas de defensa común; ...preparación y entrenamiento militar por todas las Américas; ejercicios militares – ejercicios militares conjuntos; participación conjunta en operaciones de custodia de la paz de la ONU; integración de las bases industriales de defensa; análisis conjunto de los aspectos de las situaciones nacional, regional y subregional en las áreas de seguridad y defensa así como la posibilidad de acciones coordinadas cuando tengamos que enfrentar riesgos y amenazas a la seguridad de los estados; y la articulación y coordinación de posiciones en los foros multilaterales sobre seguridad y defensa…”

La estructuración de un sistema de seguridad continental de acuerdo con el ministro brasileño, sería la base de una alianza continental de seguridad, pero no comprendería la creación de unidades de combate.

Por medio del consejo de seguridad suramericano, dio a entender que el continente tendrá un foro “para discutir sus asuntos, incluyendo las acciones humanitarias que deberían ser tomados, coordinadas por el propio consejo”. Tales discusiones resultarán en “acciones concretas que podrían conducir al desarrollo y la paz en la región, tomando en cuenta principalmente que la libertad está muy estrechamente unida al desarrollo económico.”

La idea de un consejo de seguridad suramericano – versión suramericana de la OTAN – fue propuesta primero por el Presidente brasileño Lula da Silva, con el firme apoyo del Presidente venezolano Hugo Chávez, luego de que la crisis colombo-ecuatoriana avivara las tensiones en gran parte de la región andina. La resolución de la crisis por mediación de los jefes suramericanos fue acogida ampliamente como un logro significante de la diplomacia suramericana.

Lula y Chávez avanzaron en sus conversaciones sobre esta propuesta de la alianza de seguridad durante su reunión en Brasilia el 28 de marzo. Está claro que Brasil y Venezuela perciben que el consejo propuesto puede ser un foro donde se discutirán los asuntos de defensa y seguridad, especialmente cuando las diferencias políticas crean situaciones de crisis. También es visto como un mecanismo para garantizar la defensa de los recursos naturales de la región a la luz de los rápidos incrementos de precios de los productos a nivel mundial.

Durante su visita a Caracas el 14 de abril para proseguir la propuesta, el ministro Jobim dijo que, aun cuando Suramérica no está comprometida en una carrera armamentista, tiene el derecho de reforzar sus fuerzas armadas, ya que la región debe tener el poder militar para reforzar su posición internacionalmente.

Esta garantía de no estar comprometida (la región) en una carrera armamentista puede contribuir a asegurarles a los ciudadanos de la región que los recursos financieros no serán desviados de los proyectos sociales y especialmente de los suministros de alimentos en un momento cuando los precios están aumentando rápidamente en todo el mundo. También hay la preocupación constante de que el aumento del gasto militar puede desviar los recursos destinados a la lucha regional contra la pobreza y la desigualdad.

Ya hay una opinión común del gasto militar excesivo que se hace en la región. De acuerdo con el Instituto Internacional de Investigación de Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés), el cual se ocupa de analizar los gastos en armamentos a escala mundial, Venezuela aumentó su gasto militar a $1,92 billones en 2006, ó sea un aumento de 67 por ciento más que la cifra para el año 2003. Por otra parte, Brasil gastó unos $13,5 billones en 2006, un aumento de 13,0 por ciento en comparación con su gasto militar en 2003. Colombia que está enfrentada a rebeldes marxistas en una guerra civil, tiene una planta militar moderna, apoyada por los EE.UU., y su presupuesto para armamentos, en relación con el PIB, es aun más alto que cualquiera de sus dos vecinos grandes.

Como se esperaba, la alianza de seguridad suramericana propuesta, ha levantado algunas suspicacias en Washington, ya que será un pacto que excluye a los Estados Unidos de cualquier compromiso. Por otra parte, los analistas de los medios de comunicación sobre temas de defensa y seguridad, perciben que estas preocupaciones (de EEUU.) son infundadas, y que, si EE.UU. trata de inyectarle su influencia a dicha alianza, tales acciones podrían resultar socavando el liderazgo del Brasil en el proceso e impulsar a la alianza a asumir posiciones antinorteamericanas.

Indudablemente, Brasil posee el verdadero poder militar de la región. Su tradición militar tiene una influencia significante en la entidad política, su complejo militar - industrial está bien establecido, y tiene la industria de armas y municiones más grande en la región, y ha proveído servicio a las fuerzas militares del continente por muchas décadas. Por ejemplo, el ejército boliviano está equipado de vehículos, partes (piezas) y servicio brasileños, mientras que la Fuerza Aérea Colombiana tiene aviones de propulsión (jet) Super Tucano de fabricación brasileña, los cuales emplea en su guerra contra las guerrillas de las FARC.

La cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) que se realizará en Brasil el 23 de mayo, sin duda alguna discutirá detalladamente la propuesta para esta alianza de seguridad. Finalmente, se espera que los jefes del bloque continental aprueben su creación, luego de que sus ministros de defensa logren ponerse de acuerdo sobre los términos de referencia de dicha alianza. Cualquiera que sea la decisión que se tome, aunque no alcance la totalidad de los objetivos señalados por el Ministro de la Defensa brasileño, está claro que la UNASUR se impulsará firmemente como un protagonista principal en el escenario internacional.


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