La crisis internacional que se
desató a partir de mediados de 1997 presenta cierta originalidad en relación con las
anteriores: aun procedente de los países en desarrollo, no se originó en América
Latina. A pesar de determinadas debilidades persistentes (déficits públicos,
desequilibrios de crecimiento), los ajustes llevados a cabo después de la crisis de la
deuda de principios de los años 80, y luego del shock mexicano, así como el contexto de
fuerte liquidez internacional, perfilaban un futuro bastante favorable para la zona en la
segunda mitad de los años 90. Sin embargo, a través del contagio, primero en el plano
financiero, y luego en el comercial, la crisis alcanzó rápidamente América Latina,
hasta convertir dicha zona en una importante fuente de incertidumbre. Como consecuencia de
la crisis brasileña, se asiste en la actualidad al desarrollo de los efectos recesivos en
el plano de la economía real, mientras el financiamiento exterior sigue siendo escaso y
caro. Además de confirmar la recurrente vulnerabilidad exterior de la región, la crisis
actual ha abierto nuevas discusiones sobre las formas institucionales y las políticas
capaces de hacer frente a la volatilidad de las variables monetarias y financieras que
resulta del proceso de globalización.
Este documento ha sido
elaborado a solicitud de la Secretaría Permanente por los doctores Egidio Luis Miotti,
Carlos Quenan y Nathalie Ricoeur-Nicolaï, a quienes se les agradece su valiosa
colaboración.