Finanzas, inversión y crecimiento
Edición Nº 59.

Mayo - Agosto 2000
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La inversión privada, un importante
aliado para el crecimiento económico
Alejo Planchart
Presidente del Consejo Nacional de Promoción de Inversiones (CONAPRI) de Venezuela

 

El tema de la atracción y promoción de inversiones nacionales e internacionales es muy familiar para una institución como la que represento, creada hace diez años con la finalidad de promover el desarrollo de la inversión privada en Venezuela. Desde nuestra creación hemos sido testigos del aumento de la competenciaentre los países América Latina y el Caribe entre sí y frente a otros países en vías de desarrollo de Europa del Este y Asia por atraer capitales foráneos.

 

Esta competencia por la atracción de capitales privados no es casual ya que la inversión extranjera ha sido y se mantiene aún como la fuerza que impulsa en el mundo el crecimiento económico, como se desprende del Reporte Mundial de Inversiones de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, UNCTAD correspondiente al año 1999. Dentro de esta tendencia, los procesos de transferencia de tecnología, las fusiones y adquisiciones, las privatizaciones y las nuevas inversiones directas, han sido  los vehículos preferidos por el capital internacional para expandir procesos productivos y lograr así un beneficioso impacto en la economía mundial.

 

Afortunadamente los esfuerzos realizados en este sentido no han sido en vano. Como consecuencia de ellos, la Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe se triplicó entre 1990 y 1997, al pasar de 126.050 millones de dólares en 1990 a 375.414 millones de dólares en 1997 según el documento sobre Inversiones Extranjeras Directas en América Latina y el Caribe, 1999, publicado por la Secretaría Permanente del SELA, en la cual se observa una participación cada vez más importante de la inversión española y europea. Como un ejemplo digno de mención está el caso de República Dominicana, país que multiplicó por diez la inversión extranjera en la década pasada.

 

 Este crecimiento debe ser objeto de discusión a lo largo de éste Foro. Surgen muchas preguntas que esperan respuestas: ¿Están llegando a la región y en particular a cada uno de nuestros países  inversiones en proporción adecuada al tamaño de nuestras economías y potencialidades? ¿Qué políticas estamos implementando para mantener ó incrementar una tasa de crecimiento similar? ¿Cuáles son los principales obstáculos que debemos remover para facilitar el proceso de desarrollo de la inversión extranjera en nuestro país? ¿Cómo promover alianzas estratégicas entre empresas internacionales y empresas locales que fomenten procesos de transferencia de tecnología y  apoyen el sano desarrollo de un sector privado local eficiente?. A fin de cuentas, de lo que se trata es de identificar fuentes de inversión y financiamiento que hagan crecer las economías de América Latina y creen nuevas posibilidades de empleo y bienestar social.

 

Los logros obtenidos en general por los países de América Latina y el Caribe en la década de los 90 deben servirnos de aliento para continuar construyendo  economías y países más modernos. En efecto, en la mayoría de los países de América Latina y el Caribe se pueden observar hoy en día importantes procesos de reducción de los altos déficit fiscales, de apertura de las economías,  incrementos de la participación privada, reducción de la inflación y un aceleramiento de la participación en el comercio internacional. Sin embargo, las tasas de pobreza siguen siendo un factor de tensión social sobre el cual es indispensable también mostrar resultados alentadores.

 

En reciente estudio del Instituto de Estudios Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (Venezuela) se señalaba que el ingreso promedio familiar en este país estaba por debajo del costo de la canasta básica familiar. En otras palabras, de lograrse una perfecta distribución del ingreso, todo el país estaría bajo la línea de pobreza. Esto pone de relieve la necesidad inaplazable, al comenzar  un nuevo milenio, de dar prioridad al crecimiento económico. La inversión privada, nacional y extranjera, son importantes aliados de este proceso. Es imprescindible abrir nuevos espacios a las inversiones privadas.

 

El SELA ha señalado recientemente que en la América Latina y el Caribe hay 141 empresas susceptibles de privatización con un valor estimado de 50.000 millones de dólares. Este hecho debería acentuar la competencia por parte de inversionistas de todo el mundo. Ciertamente el potencial de atracción de inversiones que tiene la región continúa siendo alto. El reto para cada uno de los países de la región es presentar las mejores condiciones y el ambiente más propicio para construir asociaciones en el mediano y largo plazo que permitan llenar la brecha entre la oferta de bienes y servicios y las demandas insatisfechas por tanto tiempo de la población. Será convertir la nuestra en una región de oportunidades de negocios en pro de su desarrollo y modernización.

 

En Venezuela se han venido implementando recientemente algunas políticas positivas en favor de la inversión privada. Por ejemplo las recientemente aprobadas Leyes de Protección y Promoción de Inversiones, del Sector Eléctrico, de Telecomunicaciones y la de Hidrocarburos Gaseosos abren indudablemente espacios a la inversión privada.

 

Sin embargo, nuestra agenda de mejoras pendientes es aún muy larga y comprometida. El esfuerzo debe continuar. Este foro es un escenario propicio para promover discusiones sobre políticas que mejoren y promuevan aún mas la inversión privada nacional y extranjera. Como parte de este proceso aspiramos a que estas discusiones contribuyan a definir y fortalecer una agenda con serios compromisos tanto del sector público como del sector privado en pro de la atracción de inversiones extranjeras hacia nuestras economías.

 

 


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