1.
Nosotros, los Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de Río, ahora ampliado con la
participación de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y la República
Dominicana en representación de nuestros pueblos nos hemos reunido en Cartagena de
Indias, Colombia, los días 15 y 16 de junio del año 2000, con el propósito de continuar
el esfuerzo de consulta y concertación política de alto nivel alrededor de los ideales
de la preservación de la paz el fortalecimiento de la democracia y el desarrollo
sostenible de nuestra región y para contribuir en particular, a la
preparación de la Cumbre del Milenio que se realizará en el marco de la Organización de
las Naciones Unidas el próximo mes de septiembre.
2. La
Cumbre del Milenio es una oportunidad histórica para impulsar iniciativas concretas que
contribuyan a la construcción de un sistema internacional más justo, seguro y equitativo
para todos, por medio de un conjunto de acciones basadas en los valores de la cooperación
y la solidaridad Internacional, Reconocemos que la responsabilidad primordial del
fortalecimiento de las Naciones Unidas recae en sus miembros y confiamos que el resultado
de la Cumbre del Milenio contribuya de manera definitiva al logro de los objetivos
de la Organización así coma al fortalecimiento de su capacidad para responder a los
retos ya las necesidades crecientes de nuestros pueblos y naciones.
3.
Iniciamos el nuevo siglo comprometidos con la consolidación y el fortalecimiento de la
democracia representativa como sistema de Gobierno, con la promoción de sus valores, y
con la defensa de sus instituciones. Este compromiso, orienta la acción de nuestros
gobiernos tanto en el ámbito interno, como en el internacional, Reiteramos en este
contexto la importancia de la consolidación del estado de derecho, y del pluralismo
político, acompañados de un ejercicio responsable y ético de la función publica.
Destacamos así mismo la necesidad de estimular la participación efectiva y
responsable de los ciudadanos y de las organizaciones civiles en la vida institucional,
como un aporte crecientemente necesario en la discusión de los temas de interés
público.
4.
El fenómeno de la globalización presenta desafíos y oportunidades para los países de
la región. En los últimos años se han intensificado notoriamente los intercambios
comerciales, los flujos financieros y los procesos de integración económica, Sin
embargo, aún enfrentamos grandes retos para reducir las desigualdades económicas y
sociales y asegurar que los beneficios de la globalización sean plenamente aprovechados
por todos los pueblos de la región. Debemos desarrollar esfuerzos creativos para
desempeñar un papel activo en el proceso de la globalización aprovechando las nuevas
tecnologías, fortaleciendo nuestra identidad cultural y proyectándola al mundo.
5.
Reafirmamos nuestro compromiso con el respeto a los principios y propósitos consagrados
en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y con las normas del Derecho
Internacional, y en este contexto consignamos a continuación algunas reflexiones sobre
temas prioritarios para nuestra región
El
compromiso con la dimensión humana del desarrollo
6.
Consideramos que el crecimiento económico debe contribuir a disminuir la desigualdad
económica de nuestras Naciones y la alta incidencia de la pobreza que hoy afecta a
amplios sectores de nuestras sociedades Para lograr este propósito nos comprometemos a
asignar niveles adecuados de gasto social, especialmente en capital humano.
7. Para
atender las necesidades sociales y asegurar la igualdad de oportunidades requerimos elevar
e! ritmo del crecimiento económico sostenible y aumentar la productividad de nuestras
economías en un entorno externo favorable. Reconocemos la necesidad de financiar
simultáneamente tanto redes de protección social, como de inversión en capital humano e
infraestructura, y para ello, requerimos de mayores volúmenes de cooperación
internacional.
8.
Estimamos fundamental el aumento de los flujos de comercio internacional y rechazamos las
medidas proteccionistas de los países industrializados particularmente en el sector
agrícola, que no guardan relación con la apertura comercial aplicada por los países de
nuestra región. Es necesario, por tanto, asegurar el acceso a los mercados y
erradicar las ayudas internas y los subsidios otorgados por los países desarrollados, a
fin de posibilitar el incremento de las exportaciones latinoamericanas, contribuyendo así
a la generación de empleo y al desarrollo de mejores condiciones sociales.
9. Así
mismo, abogamos por una solución justa y duradera al problema del endeudamiento externo
de nuestras economías, con particular atención a los países altamente endeudados de la
región, a fin de que deje de constituir un obstáculo para su desarrollo económico y
social y se puedan atender las apremiantes necesidades de su población
10.
Consideramos el acceso universal a la educación básica y la mejora sustancial de su
calidad, como pilares de nuestro compromiso con lo social y base fundamental para el
desarrollo humano productivo y de la democracia. Así mismo, consideramos importante
fortalecer los programas de formación profesional y promover la capacitación de recursos
humanos para el uso de los adelantos científicos y tecnológicos. Esta tarea,
complementada con la creación de mayores oportunidades de empleo productivo, será la
base para una mayor participación social y cultural de nuestros jóvenes.
El
compromiso con el multilateralismo
11.
Consideramos que el multilateralismo favorece mayores grados de simetría en las
relaciones internacionales y contribuye a la transparencia y al desarrollo de reglas de
juego equitativas, permitiéndonos abordar los temas globales con mayor oportunidad y
eficacia. Por ello, nos proponemos fortalecer las instituciones multilaterales y los
mecanismos de consulta y concertación política existentes para avanzar hacia un
sistema internacional más democrático y participativo.
12.
Estimamos que la participación amplia y democrática en las instancias multilaterales es
importante para afrontar con criterios justos y equilibrados las problemáticas mundiales.
Así mismo, consideramos una tarea fundamental el fortalecimiento de los foros regionales
y la construcción de esquemas de cooperación entre ellos y los organismos multilaterales
de carácter global, en el marco de sus respectivas competencias.
Temas
prioritarios de la agenda global
13. Como
la primera región densamente poblada del mundo libre de armas nucleares. con la
suscripción del Tratado de Tlatelolco, sostenemos que el desarme nuclear es
responsabilidad de todos los Estados, primordialmente de aquellos poseedores de armas
nucleares, y que corresponde a la comunidad Internacional, representada en las Naciones
Unidas, adoptar medidas concretas para impulsar la no proliferación y la eliminación de
las armas nucleares. Expresamos por ello nuestra satisfacción por el resultado de la
pasada conferencia de examen del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), que incluyó
un compromiso inequívoco a favor de la eliminación completa de estas armas, y reiteramos
nuestro apoyo a la iniciativa para una Nueva Agenda de desarme nuclear.
14. Hemos
desarrollado, a nivel hemisférico, instrumentos como la Convención Interamericana contra
la fabricación y el tráfico ilícitos de armas de fuego, municiones, explosivos y otros
materiales relacionados y nos hemos comprometido a impulsar un acuerdo
internacional sobre la materia en el marco de la negociación sobre la Convención
de las Naciones Unidas contra el Crimen Organizado Transnacional, así como a complementar
estas acciones con ocasión de la Conferencia Internacional sobre el Comercio Ilícito de
Armas Pequeñas y Ligeras en todos sus aspectos, que se celebrará en el marco de
las Naciones Unidas en el año 2001.
15.
Formulamos un llamado a todos los Estados que aún no lo hubieran hecho, a ratificar a la
brevedad la Convención de Ottawa, para obtener la eliminación completa de las
Minas Antipersonal y renovamos nuestro compromiso con la rehabilitación de
víctimas y el desminado en nuestra región, así como con el objetivo de hacer del
hemisferio una zona libre de minas antipersonal. Coincidirnos en que el uso de armas
excesivamente crueles o inhumanas, especialmente las de fabricación artesanal, deben ser
proscritas en cualquier tipo de conflicto.
16.
Coincidimos en la aplicación de un enfoque integral de los derechos humanos: que abarque
los derechos civiles, políticos, económicos y culturales y que esté basado en el
respeto de la dignidad de las personas y la protección de sus garantías fundamentales En
este contexto nos comprometemos a fortalecer las instituciones del sistema regional para
la promoción y protección de los derechos humanos, así como a fomentar la
consolidación de una cultura de los derechos humanos en el hemisferio.
17.
Reafirmamos que el tratamiento del tema de los derechos humanos debe respetar los
principios de no selectividad, imparcialidad y objetividad y desarrollarse dentro de un
enfoque de cooperación en el más estricto respeto a las normas y principios de
derecho internacional.
18.
Nos comprometemos a contribuir al desarrollo progresivo de la normativa internacional
sobre la responsabilidad penal del individuo por la comisión de ciertos crímenes de
trascendencia internacional, contemplados en el Estatuto de la Corte Penal
Internacional.
19. Nos
comprometemos con la plena vigencia de los principios y las normas del derecho
internacional humanitario, y hacemos un llamado a todas las partes en cualquier tipo de
conflicto armado, a abstenerse de involucrar a la población civil, en particular a los
niños. Consideramos inadmisible cualquier acción por fuera del marco de la Carta de las
Naciones Unidas para atender situaciones de emergencia, de conformidad con los principios
sobre asistencia humanitaria acordados por la Asamblea General.
20.
Rechazamos toda forma de intolerancia, incluyendo la xenofobia, el racismo y la
discriminación racial, y nos comprometemos a promover y proteger los derechos de los
grupos más vulnerables de la sociedad. En este sentido otorgamos gran Importancia a la
realización de la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial,
la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, programada para el año 2001.
21.
Reafirmamos que los países de origen y destino de migrantes tienen la
responsabilidad de fortalecer la cooperación en materia migratoria y de
asegurar el pleno ejercicio de sus derechos humanos en especial el derecho a
la vida y a un trato digno, justo y no discriminatorio.
22.
Reafirmamos la plena igualdad de genero como parte inalienable integral e
indivisible de todos los derechos humanos y libertades fundamentales comprometiéndonos
así a incorporar una perspectiva de género en las políticas públicas de nuestros
gobiernos.
23.
Para hacer frente al problema mundial de las drogas, hemos venido trabajando con un
enfoque integral basado en el principio de la responsabilidad compartida, y creemos que es
necesario un decidido esfuerzo de la comunidad internacional que Imprima a esta lucha un
carácter global, tal como lo acordamos en 1998 durante el XX Período Extraordinario de
Sesiones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas sobre el
problema mundial de las drogas.
24. En
este contexto hemos adoptado a nivel regional un Mecanismo de Evaluación Multilateral, de
carácter intergubernamental que constituye un instrumento objetivo y equilibrado que
recoge las singularidades del problema mundial de las drogas en la región.
Proponemos ahora un ejercicio de reflexión que permita un análisis ponderado y
contextualizado de sus resultados e invitamos a la Organización de las Naciones Unidas a
tener en cuenta dicho Mecanismo con miras a un desarrollo futuro de esquemas similares a
nivel mundial.
25.
Suscribimos la Convención Interamericana contra la Corrupción y estarnos trabajando en
su implementación, así como en el desarrollo de un instrumento similar en el marco de la
Organización de las Naciones Unidas. Así mismo, buscamos avanzar en la lucha
contra el lavado de dinero, producto de diversos delitos.
26. Al
reafirmar nuestro apoyo a los principios del desarrollo sostenible acordados en la Agenda
21 y la Declaración de Principios de Río, así como en el Plan de Acción de Santa
Cruz de la Sierra, incluyendo, en particular, el principio de la responsabilidad
común pero diferenciada, hacemos un llamado imperioso a los países desarrollados a
cumplir las metas de reducción de gases de efecto invernadero, ratificando el Protocolo
de Kyoto, antes del año 2002. En este marco damos particular importancia a la Sexta
Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio
Climático a celebrarse en La Haya en noviembre de 2000, y subrayamos la necesidad de una
pronta reglamentación de los mecanismos de implementación bajo el Protocolo de
Kyoto, particularmente el Mecanismo de Desarrollo Limpio.
27.
Reafirmamos la imperiosa necesidad de incorporar tecnologías ambientalmente adecuadas y
de desarrollar esquemas de producción sostenibles. Para lograr este objetivo,
continuaremos trabajando con miras a fortalecer nuestras capacidades en materia
científica tecnológica e impulsaremos iniciativas concretas de cooperación
internacional, incluyendo aquellas que faciliten la transferencia de tecnología.
28.
Reconocemos que el incremento de los flujos comerciales y la conservación del medio
ambiente son objetivos complementarios para contribuir al logro del desarrollo sostenible
y por ello rechazamos la adopción de medidas unilaterales que bajo pretextos ambientales
se convierten en restricciones injustificadas al comercio. Así mismo, rechazamos la
adopción de medidas arbitrarias y unilaterales contrarias al sistema multilateral de
comercio basadas en consideraciones laborales que restringen el acceso de nuestros
productos a otros mercados.
Reforma
del sistema financiero Internacional
29.
La extraordinaria expansión de los mercados financieros internacionales, caracterizada
por la multiplicación de sus agentes e instrumentos, así como por la volatilidad de los
flujos de capital de corto plazo, hace necesaria que la prevención de las crisis
externas, sea el eje de nuestros esfuerzos, tanto en el plano nacional como en el regional
y global.
30. En el
plano nacional, coincidimos en la importancia de promover políticas macroeconómicas
responsables, basadas en finanzas públicas sanas, prudencia monetaria y regímenes
cambiarios adecuados, a fin de aprovechar los beneficios que presenta una economía
internacional crecientemente integrada. Esto permitirá lograr un crecimiento estable y de
largo plazo, reduciendo la vulnerabilidad de los países de la región y procurando evitar
tanto desequilibrios externos como fluctuaciones en la producción y el empleo.
31.
La evolución del sistema financiero mundial durante los últimos años hace
necesaria la actualización de las instituciones encargadas de regularlo. Al mismo tiempo
proponemos que estas instituciones realicen esfuerzos adicionales para difundir y promover
en todos los países la aplicación de estándares internacionalmente aceptados en
materias tales como la supervisión y la regulación bancaria y financiera, como dos
puntales de la estabilidad de los mercados financieros internacionales.
32. Uno
de los objetivos centrales del fortalecimiento de la arquitectura financiera internacional
debe ser la creación de un marco propicio para la estabilidad de los mercados financieros
y cambiarios, y dentro del cual, en situaciones extremas, se brinde asistencia financiera
adecuada a países en procesos de ajuste de balanza de pagos.
33.
Consideramos que el manejo de las situaciones criticas depende de la disponibilidad y
oportuna provisión de liquidez internacional para evitar el contagio de las crisis
financieras y reducir sus efectos negativos. Las instituciones financieras internacionales
deben mejorar las facilidades crediticias a través de mecanismos transparentes
concertados y no discriminatorios que contribuyan a que los países en dificultades
recuperen con prontitud la solvencia y el acceso a los mercados financieros
internacionales. Exhortamos igualmente al sector financiero privado a desempeñar un papel
activo y constructivo en fa prevención y solución de las crisis.
34.
Proponemos complementar el fortalecimiento del sistema financiero global con un mayor
desarrollo de las Instituciones financieras regionales y subregionales, aprovechando sus
ventajas comparativas, promoviendo la coordinación de sus actividades y evitando la
duplicación de funciones.
35.
Destacamos la importancia de la reunión de alto nivel sobre la financiación del
desarrollo convocada por Naciones Unidas para el año 2001, instancia que congregará a la
comunidad internacional con las más relevantes instituciones financieras y comerciales
mundiales. Este toro constituye una ocasión propicia para adopta las medidas necesarias
para seguir impulsando la reforma y el fortalecimiento de: sistema financiero
internacional.
36.
Además de estar en capacidad de prevenir y de enfrentar eficazmente las crisis externas,
el nuevo sistema financiero internacional debe ofrecer un marco propicio para el acceso a
los recursos de largo plazo y para la asistencia técnica en apoyo al desarrollo
económico y social, así como proveer financiamiento a proyecciones sociales y de
infraestructura. Ello resulta necesario para reducir la pobreza, elevar los niveles de
bienestar de las sociedades y fortalecer las políticas de apoyo y las redes de seguridad
social, con el fin de que podamos mejorar sustancialmente las condiciones de vida en
nuestra región.