El
financiamiento externo ha sido la principal fuente de recursos para el desarrollo
utilizada por los países de América Latina y el Caribe durante los años 90. En esta
década la región ha obtenido una proporción considerable de ingresos a través de la
colocación de bonos en los mercados internacionales y gracias a las importantes sumas
llegadas en forma de inversiones extranjeras directas. Si bien ambas vías constituyen
mecanismos válidos, también revelan, en el fondo, la alta dependencia de la región del
financiamiento externo para el logro de un objetivo interno tan fundamental como lo es el
crecimiento económico.
Los vínculos
entre estos tres elementos el de las finanzas, la inversión y el crecimiento
constituyen el tema al que dedicamos el presente número de CAPITULOS. Para su
comprensión, presentamos, en primer lugar, una selección de trabajos preparados para la
edición del año 2000 de «La Economía Mundial», una prestigiosa publicación anual del
Centro de Estudios Prospectivos y de Información Internacional (CEPII), de Francia, cuya
edición en español es posible gracias al esfuerzo conjunto que realizan desde hace tres
años el CEPII y la Secretaría Permanente del SELA.
A la edición en
francés, contentiva de estudios sobre la coyuntura económica mundial, la globalización
financiera y la evolución en los aspectos financieros y monetarios,
principalmente registrada tras la crisis que se desató en Tailandia en 1997, se
sumó el aporte del SELA con un documento en el que se analiza, desde la óptica
latinoamericana, las enseñanzas de la mencionada crisis. Entre ellas, la necesidad de
reducir esta dependencia respecto del financiamiento externo como principal fuente de
recursos para el desarrollo de la región.
El presente
número de CAPITULOS también incluye el tema de la Inversión Extranjera Directa, el cual
fue objeto de análisis durante un foro internacional organizado por esta
Secretaría
conjuntamente con la AECI, el Gobierno de Venezuela y organismos e instituciones
venezolanas. En esa ocasión quedó claro que las inversiones foráneas deben ir de
la mano con los objetivos nacionales de desarrollo, o de lo contrario será poca la
contribución que éstas puedan ofrecer para alcanzar objetivos como el crecimiento del
empleo, la industria y la tecnología.
Para complementar
estos aspectos presentamos tres artículos referidos al tema del comercio. El primero
constituye un valioso aporte para los diplomáticos que tienen la enorme responsabilidad
de negociar, en los mejores términos para sus países, convenios o acuerdos comerciales
en estos tiempos de globalización. El otro tiene que ver con los llamados Organismos
Genéticamente Modificados (OGMs) y las aún poco difundidas pese al interés que el
asunto despierta en la opinión pública mundial reglas sobre su comercio
internacional. Y el último es relativo a la reciente aprobación, por parte del congreso
de Estados Unidos, de la ampliación de preferencias comerciales para los países de la
Cuenca del Caribe.