Nosotros, los Estados
miembros de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, reunidos en
Bangkok, Tailandia, del 12 al 19 de febrero de 2000, con motivo del décimo período de
sesiones de la Conferencia, hemos acordado y declaramos lo siguiente:
El
marco
1. Vinimos a Bangkok para deliberar
sobre las estrategias de desarrollo en un mundo cada vez más interdependiente, y sobre
cómo hacer que la mundialización sea un instrumento eficaz del desarrollo. En el marco
de las oportunidades creadas por la revolución tecnológica, la apertura de los mercados
y la mundialización, el objetivo primordial de nuestro empeño ha sido la promoción del
crecimiento y el desarrollo sostenible y la búsqueda de la equidad y la participación de
todos. Nuestras deliberaciones nos han recordado la inmensidad y la urgencia de una tarea
que consiste en transformar conceptos ampliamente convenidos en una acción efectiva. Nos
vamos de Bangkok con la convicción de que seremos capaces de avanzar hacia una
coordinación y cooperación más eficaces entre los gobiernos y las instituciones
internacionales, de cara a la interdependencia mundial y el desarrollo.
2. La mundialización es un proceso en
curso que ofrece oportunidades y presenta riesgos y desafíos. Es un proceso que ha
mejorado las perspectivas de lograr adelantos tecnológicos y una integración efectiva en
la economía internacional. Ha aumentado la prosperidad y las posibilidades de los países
de beneficiarse de ella. Sin embargo, la mundialización conlleva también el peligro de
marginación para los países, en particular los más pobres, y para los grupos más
vulnerables de todo el mundo. Subsisten amplias disparidades de ingresos dentro de los
países y entre ellos, y un mayor número de seres humanos viven en la pobreza. Las
asimetrías y los desequilibrios de la economía internacional se han intensificado. La
inestabilidad del sistema financiero internacional sigue siendo un grave problema, que
precisa atención urgente.
3. La décima Conferencia de las
Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo se ha celebrado en un país y una región que
han sufrido una de las crisis financieras y económicas más graves de los últimos
tiempos, de la que casi todos los países en desarrollo han salido afectados. A pesar de
su impacto económico y social negativo, las crisis pueden surtir efectos catalizadores;
obligan a concentrar el pensamiento y la voluntad de los gobiernos y los pueblos en la
adopción de medidas decisivas para hacer frente a las dificultades. Así ocurrió, en
efecto, en el Asia oriental y sur oriental. En un plazo relativamente breve, gracias a la
acertada acción de los diversos países, y a la cooperación de la comunidad
internacional, esta región ha podido afrontar el desafío de reactivar el crecimiento, y
ahora está saliendo de la crisis con una sensación de confianza renovada. Esto demuestra
el poder del espíritu humano cuando moviliza los esfuerzos colectivos para hacer frente a
los retos de la mundialización.
4. Quedan por superar desafíos
formidables. Los países afectados por las crisis han tenido que hacer frente a problemas
estructurales, agravados por los sufrimientos y los trastornos sociales y humanos. Estos
países, con la asistencia de la comunidad internacional, deberán definir estrategias que
fortalezcan y sustenten el crecimiento, al tiempo que permiten recuperar rápidamente los
niveles de desarrollo humano y social seriamente mermados por la crisis. Asimismo, han de
transformar sus instituciones en instrumentos eficientes para la aplicación de estas
estrategias. Las cualidades que distinguieron a los países del Asia oriental y sur
oriental, y que son comunes a todas las experiencias positivas de desarrollo, siguen
siendo válidas: solidez de las variables macroeconómicas fundamentales, mejores
prácticas de gobierno, altas tasas de ahorro, inversión en los recursos humanos,
utilización sostenible de los recursos naturales, una intensa colaboración entre el
sector público y el sector privado, y orientación hacia las exportaciones. Estas
características son condiciones necesarias para conseguir un crecimiento económico
sostenido y un desarrollo sostenible. Hemos de emprender una acción resuelta para evitar
las crisis futuras y atenuar los riesgos de crisis. Además de las actividades nacionales,
es responsabilidad de toda la comunidad internacional asegurar un entorno mundial propicio
mediante el fomento de la cooperación en las esferas del comercio, la inversión, la
competencia y la financiación, y contribuir a la estabilidad de la moneda a fin de que la
mundialización sea más eficiente y equitativa.
Un
nuevo comienzo
5. El décimo período de sesiones de
la UNCTAD, que ha sido la primera gran Conferencia intergubernamental del siglo dedicada a
la economía y el desarrollo, nos ha ofrecido una oportunidad única para hacer balance y
reflexionar sobre las recientes experiencias de la mundialización, sopesar los puntos
fuertes y débiles de anteriores planteamientos y políticas e identificar los principales
desafíos que nos esperan:
·
asegurar la
integración efectiva de todos los países en el sistema del comercio internacional;
·
mejorar las
capacidades de suministro;
·
resolver el
problema de la deuda;
·
reforzar el
compromiso en favor del desarrollo social;
·
asegurar la
participación política, económica y social de la mujer;
·
generar
corrientes financieras suficientes para el desarrollo, abordando el problema de la
tendencia decreciente de la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) y su uso efectivo;
·
realizar reformas
institucionales;
·
reducir la
inestabilidad financiera, y
·
promover las
capacidades tecnológicas de los países en desarrollo. La Conferencia, ha permitido a la
comunidad internacional estudiar los problemas centrales de los últimos decenios, en
particular la pobreza aguda y la creciente desigualdad entre los países y dentro de
ellos, que son otras tantas amenazas a la estabilidad internacional. En un mundo que se
caracteriza cada vez más por la utilización intensiva de conocimientos, es necesario
apoyar un desarrollo basado en los conocimientos si se quiere que los países en
desarrollo participen efectivamente en la economía mundial.
6. La mundialización puede ser una
fuerza poderosa y dinámica para el crecimiento y el desarrollo. Si se la administra
debidamente será posible sentar las bases de un crecimiento duradero y equitativo a nivel
internacional. Para ello es indispensable perseverar en la búsqueda de soluciones por
consenso mediante un diálogo abierto y directo en el cual se tengan en cuenta los
intereses fundamentales de todos.
7. En la Conferencia de Bangkok se ha
puesto particularmente de relieve la necesidad de una mayor coherencia política en el
plano nacional e internacional. Debe existir una complementariedad entre las políticas
macroeconómicas y sectoriales a nivel nacional y entre las políticas a nivel nacional e
internacional. También es necesario contar con una cooperación y una coordinación más
efectivas entre las instituciones multilaterales. Los marcos institucionales nacionales e
internacionales deben fortalecerse en consecuencia.
8. Muchos países tienen dificultades
en hacer frente a la mayor competencia y carecen de la capacidad necesaria para aprovechar
las oportunidades que presenta la mundialización. Esto requiere un esfuerzo decisivo en
favor de los que corren peligro de quedar marginados. En tal sentido, debe prestarse
especial atención a África, que tiene tantas posibilidades como cualquier otra región.
Para la comunidad internacional, al igual que para cada una de las sociedades nacionales,
la piedra de toque es la manera como se trata a los miembros más débiles de la
comunidad. En este contexto, la Conferencia hace hincapié en la importancia de la Tercera
Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Países Menos Adelantados que debe celebrarse
próximamente e insta a la comunidad internacional a que contribuya a su éxito.
9. La solidaridad y un fuerte sentido
de responsabilidad moral deben orientar la política nacional e internacional. No se trata
tan sólo de imperativos éticos, sino también de las condiciones previas para un mundo
próspero, pacífico y seguro basado en una verdadera asociación. Esta asociación
requiere que se tomen disposiciones institucionales más amplias, transparentes y
participatorias sobre la adopción de decisiones económicas en el plano internacional, de
modo que se asegure que los beneficios de la mundialización serán accesibles a todos
sobre una base equitativa. Además, el éxito de los esfuerzos internacionales en pro del
desarrollo depende de que se tenga presentes a todas las partes directamente interesadas,
en particular el sector privado, las organizaciones no gubernamentales y los medios
académicos.
10. La Conferencia subraya la
importancia de la dedicación a un sistema comercial multilateral que sea justo,
equitativo y basado en normas y que funcione de forma no discriminatoria y transparente y
de manera que resulte beneficioso para todos los países, en especial los países en
desarrollo. Para ello será preciso, entre otras cosas, mejorar el acceso a los mercados
de los bienes y servicios de particular interés para los países en desarrollo, resolver
las cuestiones relativas a la aplicación de los acuerdos de la Organización Mundial del
Comercio (OMC) aplicando plenamente el trato especial y diferencial, facilitando la
adhesión a la OMC y prestando asistencia técnica. La Conferencia reitera que todos
los países y organizaciones internacionales deben hacer todo lo posible para asegurar que
el sistema comercial multilateral convierta en realidad sus posibilidades de promover la
integración de todos los países, en particular los países menos adelantados, en la
economía mundial. En una nueva ronda de negociaciones comerciales multilaterales debe
tenerse en cuenta la dimensión del desarrollo. Garantizar un progreso rápido en todas
estas cuestiones sigue siendo urgente para la comunidad internacional. La Conferencia
pone de relieve la función y la contribución de la integración regional en este
proceso.
Un
diálogo abierto y un compromiso total
11. En tanto que centro de las Naciones
Unidas para el tratamiento integrado del desarrollo y las cuestiones conexas en las
esferas del comercio, la financiación, la inversión, la tecnología y el desarrollo
sostenible, la UNCTAD debe hacer una contribución importante al logro de los objetivos de
desarrollo. También debe desempeñar un papel activo en la creación del consenso en
torno a cuestiones bien definidas de apoyo del comercio y de desarrollo.
12. Una contribución de la X UNCTAD y
de su proceso preparatorio ha sido la realización de un diálogo abierto y de un franco
intercambio de puntos de vista. En Bangkok fue posible lograr en gran medida un acuerdo
sobre el compromiso moral compartido en relación con un mundo mejor y más justo. La
labor de la UNCTAD puede ser útil para tratar los problemas y las oportunidades de la
mundialización y sustentar un debate abierto y sistemático sobre diversas cuestiones
relacionadas con el desarrollo de interés general para los asociados en el proceso de
desarrollo, en particular el sector privado, las organizaciones no gubernamentales, y los
medios académicos y parlamentarios. La UNCTAD debe continuar este diálogo abierto a fin
de contribuir a dar forma a las relaciones económicas internacionales en el siglo XXI.
13. La Conferencia ha reunido a los
asociados en pro del desarrollo a fin de proponer soluciones prácticas y significativas.
Ha inspirado razones para tener esperanza en la posibilidad de crear un sistema económico
mundial mejor y más justo, aliviar la pobreza, corregir los desequilibrios y mejorar la
protección de nuestro medio ambiente, así como de ofrecer a todos los pueblos seguridad
y mayores oportunidades de elevar sus niveles de vida y tener una existencia más rica y
completa. Nos hemos puesto de acuerdo sobre el Plan de Acción que debe orientar este
proceso. Ahora debemos trabajar todos juntos para convertir la esperanza en realidad.