En el caso del MERCOSUR, el 24% de
las exportaciones Argentinas tiene como destino Brasil. Para Paraguay y Uruguay esta
proporción es de 34% y 31% respectivamente. En el MCCA, el 15% de las exportaciones
Salvadoreñas va a Guatemala y el 11% de las exportaciones guatemaltecas se destina a El
Salvador. En el TLC, los Estados Unidos absorben el 81% y 71% de las ventas externas de
Canadá y México respectivamente.
Estas
relaciones bilaterales, a la vez que forman de alguna manera el pivote de los
acuerdos comerciales regionales, son el fiel reflejo de las asimetrías inherentes a estos
acuerdos. Las asimetrías se vuelven patentes cuando el contexto macroeconómico que
generó o mantuvo en el tiempo dichos acuerdos sufre cambios imprevistos. Por ejemplo,
repercusiones de una política de carácter restrictivo adoptada por un socio
comercial de poca importancia bilateral debido a un shock
externo o a una situación interna dada son escasas. Tal es el caso de los hechos
recientes en Ecuador.
Por el
contrario, los cambios de rumbo en la política económica de países que forman el
sustento de un acuerdo comercial pueden tener efectos significativos en los otros socios
comerciales. En estos casos las asimetrías dejan de ser el punto de apoyo de los acuerdos
regionales para transformarse en el punto focal de su fragilidad.
En particular las
variaciones en los tipos de cambio reales, fruto de shocks
externos o decisiones de política económica, pueden alterar la dirección de
los flujos comerciales y la situación externa de los países. La variación de los
tipos de cambio reales pone en evidencia que los acuerdos regionales, a nivel de su
política y de sus compromisos comerciales, no son independientes del desempeño
macroeconómico.
2. Flujos comerciales y tipo
de cambio real
Los
gráficos 1 a 4 muestran la relación entre tipos de cambio reales bilaterales y el
comportamiento de las exportaciones e importaciones en los casos México-Estados Unidos,
Brasil-Argentina, Guatemala-El Salvador y Colombia-Venezuela. En cada uno de estos
casos el comportamiento de la balanza comercial responde al movimiento del tipo de cambio
real bilateral correspondiente.
Para el caso de México y los Estados
Unidos, la devaluación del peso mexicano en diciembre de 1994 cambió el signo de la
balanza comercial de negativo a positivo para México. De hecho, a partir del primer
trimestre de 1995, la balanza comercial mexicana comenzó a registrar un superávit
sistemático (véase cuadro 6). En el caso de Argentina-Brasil, la depreciación en
términos reales de la moneda argentina en el cuarto trimestre de 1994 se salda con un
aumento de las exportaciones y una disminución de las importaciones. En el caso de
la relación comercial bilateral entre Colombia y Venezuela, la apreciación del tipo de
cambio real entre las monedas de ambos países resulta en un aumento de las importaciones
que supera a las exportaciones y genera un déficit comercial. En último lugar, la
estabilidad del tipo de cambio real bilateral entre Guatemala y El Salvador se manifiesta
en una relación comercial bilateral de relativa estabilidad para ambos países.
Gráfico 1: Estados
Unidos-México
Tipo
de cambio real bilateral y exportaciones e importaciones mensuales
Fuente: Federal Reserve Bank of Dallas
(1999); DOTS Yearbook, IMF (1995-1998).
Nota: La línea
vertical corresponde al primer trimestre del año 1995.
Tipo
de cambio real bilateral y exportaciones e importaciones trimestrales1991-1998
Fuente: CEPAL (1999); IMF (1999); DOTS,
IMF (1995-1998).
Tipo
de cambio real bilateral y exportaciones e importaciones trimestrales 1991-1998
Fuente: CEPAL (1999); IMF (1999); DOTS,
IMF (1995-1998).
Tipo de cambio y
exportaciones e importaciones trimestrales
Fuente: CEPAL (1999); IMF (1999); DOTS
Yearbook, IMF (1990-1998).
3.
Los determinantes del tipo de cambio real
Los determinantes
del tipo de cambio real pueden identificarse partiendo de la definición estándar de esta
variable. El tipo de cambio real (TCR) se define como:
(i)
TCR = (eP*)/P
donde:
e=
tipo de cambio nominal
P*=
nivel de precios externos
P =
nivel de precios internos
Se puede ahondar
en los determinantes de tipo de cambio definiendo eP* como el precio de las importaciones
de un país determinado i expresado en moneda local y P como el nivel de precios de los
bienes comprados por residentes de un país en términos de la moneda local.
Siguiendo a Davidson (1992), P se define como una media ponderada del precio de los bienes
importados y el precio de los bienes producidos internamente (Pbi). El
elemento ponderador es el grado de apertura comercial (h)).
(ii)
P = Pbi(1-h) + eP*(h)
Sustituyendo la
ecuación (ii) en la ecuación (i) se obtiene:
(iii)
TCR = eP*/(( Pbi(1-h) + eP*(h))
De acuerdo a
(iii) el tipo de cambio real depende del precio de las importaciones en moneda local
(eP*), de los precios de los bienes internos (Pbi) y del grado de apertura de
la economía (h). Para un nivel de precios
externos (P*) y un grado de apertura dado, el TCR puede entonces variar debido a cambios
en los precios internos o a cambios en el tipo de cambio nominal.
En el caso de los
bloques regionales considerados, las variaciones en el tipo de cambio real y, por ende, en
la dirección de los flujos comerciales responden, a primera vista, a consideraciones
coyunturales. En particular, la relación entre Argentina y Brasil durante los años 90 es
especialmente ilustrativa en este contexto. El plan de convertibilidad argentino de
principios de los años 90 generó una importante apreciación en el tipo de cambio
bilateral real con Brasil que se tradujo en un déficit comercial para Argentina. Como
consecuencia, en 1992 las autoridades impusieron medidas antidumping y cláusulas de salvaguardia para una
serie de productos importados de Brasil. En 1999 la devaluación del real brasileño
llevó a Argentina a tomar, una vez más, medidas comerciales para evitar un desequilibrio
externo que pudiera comprometer su política económica interna.
El tipo de cambio real puede variar
también en función de las características estructurales de las economías o de
determinados cambios institucionales. En particular, bajo situaciones de rigidez en
los precios, pueden darse variaciones en el tipo de cambio real inducidas por variaciones
en el tipo de cambio nominal, debido a una situación de estrangulamiento externo de las
economías.
Al interior de un bloque comercial
las diferencias existentes entre las elasticidades ingreso de las importaciones y de las
exportaciones pueden, de mantenerse en el tiempo, generar situaciones de desequilibrio
externo permanente para algunos de sus socios comerciales. Si un socio comercial
tiene una elasticidad ingreso de las importaciones mayor (menor) a la elasticidad ingreso
de las exportaciones, su propensión a tener desequilibrios en la balanza de pagos será
mayor (menor). Si esta situación es de carácter estructural más que coyuntural o
responde a un cambio institucional, la situación de desequilibrio podría, de hecho, ser
tendencia crónica de esa economía.
4. Relación entre
elasticidades de importación y exportación
El cuadro 7 muestra la razón de las
elasticidades ingreso de las importaciones divididas por las elasticidades ingreso de las
exportaciones. Estos coeficientes fueron calculados de manera implícita para 1950-1990 y
para 1990-1997. Aunque cabría hacer un análisis más riguroso y detallado para inferir
recomendaciones de política económica, estos coeficientes dan una idea de los
posibles desequilibrios externos que pueden responder a causas de carácter estructural o
a cambios institucionales.
Una razón mayor que
uno implica que la elasticidad de las importaciones es superior a la de las exportaciones
y que, por consiguiente, podría existir una tendencia hacia el desequilibrio crónico de
la balanza de pagos. En el período 1954-1990, ocho de los diecinueve
países considerados muestran una elevada propensión al desequilibrio comercial, a
excepción de Venezuela. Este período es muy heterogéneo ya que comprende la
época de sustitución de importaciones, el período en el cual dicho modelo entra en
crisis y, para algunos países, los primeros años de reforma económica.
El segundo período,
1990-1997, incluye años de reforma y cambio institucional. El número de países
para los cuales la elasticidad ingreso de las importaciones es mayor al de las
exportaciones pasa a 10. Ya no sólo los países pequeños tienen coeficientes elevados.
De hecho los países grandes (Argentina, Colombia, Venezuela) presentan asimismo
elasticidades ingreso de las importaciones superior a las de las exportaciones. No
obstante, en promedio, el desequilibrio potencial medido por dicho indicador para los
países pequeños con coeficientes superiores a uno es 2.0 mientras que para los países
grandes es de 1.7.
El
potencial de los desequilibrios comerciales es visible no sólo para los países pequeños
sino también para los países grandes, sobre todo con posterioridad a las reformas
económicas de los años 90, lo cual puede ser fuente de inestabilidad en los tipos de
cambio reales. Esta a su vez puede alterar la dirección y la composición de los flujos
comerciales y poner en peligro la solidaridad y los compromisos que sustentan los acuerdos
regionales. De hecho, el bienestar generado por el mayor flujo de bienes y servicios
puede ser más que compensado por la distorsión en los precios relativos como
consecuencia de variaciones no deseadas en los tipos de cambio real.
De aquí
que los acuerdos regionales deban incorporar en sus principios cláusulas que minimicen el
impacto de este tipo de fluctuaciones. Es aquí donde cabría, tanto a nivel teórico como
empírico, plantear la viabilidad de las uniones monetarias.
Bibliografía
- Banco de la
Reserva Federal de Dallas. Estadísticas.1999.
- Davidson,
P. International Money and the Real World (New York: St. Martin´s Press, 1992).
- IMF.
Direction of Trade Statistics, 1990-1998. Varios números.
- CEPAL. The Global Financial Crisis and
its Effects on Latin American And Caribbean Economies. LC/MEX/R.728, septiembre, 1999.
- CEPAL
(1999), Estudio Económico de América Latina y el Caribe.