América Latina en la crisis financiera internacional
Edición Nº 56.
Mayo-Agosto 1999.
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La dimensión cuantitativa del
poder de los Estados |
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Guillermo A. Lemarchand y
Carlos A. Mallmann
Investigadores del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad de Buenos Aires |
Introducción
El poder siempre lo
han acumulado las sociedades que lograron implantar mayoritariamente una cosmovisión que
las movilizó para llevar a cabo sus objetivos a lo largo de las generaciones. A este tipo
de poder Mallmann (1994) lo define como étnico-político, porque las etnias son
agrupaciones sociales movilizadas por una cultura común, diferenciadas de otras que para
poder acumular poder tienen que estar insertas en una sociedad y conformar una coalición
política hegemónica que la maneja. A este lo define como poder primario, mientras que el
poder secundario estaría basado en la capacidad de una sociedad de acceder a
"recursos naturales", junto con la capacidad de transformarlos a fin de poseer
los medios para estar en condiciones favorables con respecto a otras sociedades o Estados.
Por otra parte, Wallerstein
(1984) hace otra clasificación en cuatro niveles, poder de los Estados, poder
étnico-poblacional, poder de las clases (según criterios marxistas) y el poder de las
unidades domésticas. En este trabajo se intentará analizar la variación temporal de la
utilización de una serie de indicadores de "poder primario" y "poder
secundario" en términos de Mallmann (1994) pero que intentarán cuantificar el
"poder de los Estados" durante la última mitad del siglo.
Mediante este análisis se
intentará establecer las tendencias de las principales potencias, a fin de establecer la
variación del poder relativo entre ellas. Por ejemplo, Paul Kennedy (1987) analiza y
describe el auge y la caída de las grandes potencias a lo largo de los últimos cinco
siglos. Según él, la nación proyecta su poder militar según sus recursos económicos,
pero el alto costo de mantener la supremacía militar la precipita a la decadencia. Las
grandes potencias en crisis reaccionan gastando más en defensa y se suelen debilitar
desviando recursos productivos.
Para Kennedy, a lo largo de la
historia ha existido una significativa correlación entre las capacidades productivas y la
fuerza militar. En su estudio muestra claramente que las fuerzas relativas de las naciones
líderes en el escenario mundial nunca permanecen constantes, sobre todo a causa del
índice irregular de crecimiento en las distintas sociedades y de los avances
tecnológicos y organizativos que proporcionan mayores ventajas a una sociedad que a otra.
En lo que sigue se intentará
hacer una primera aproximación de una formalización de la distribución del poder
mundial. En este proceso evitaremos introducirnos en los análisis de los modelos de poder
descriptos por Schattschneider (1960), dónde se afirma que el resultado de un conflicto
entre dos Estados no depende del grado de poder relativos de las partes enfrentadas, sino
que el factor determinante es el ámbito en el que se desarrolle dicho conflicto. De esta
manera, resulta que en política, la estrategia más importante consiste en definir el
ámbito de los conflictos, más aún, dado que si se amplían las dimensiones del
conflicto el equilibrio del poder se altera, es inevitable que la parte más débil logre
presionar para lograr ampliar sus dimensiones. De esto resulta que el poder final de un
Estado está en la capacidad que tiene este de forjar alianzas estratégicas para
consolidar sus objetivos, aun disponiendo de "menor" poder relativo.
I.
Construcción de un indicador dinámico del poder de los países o estados
La medición del
poder relativo de los Estados ha sido un problema constante para la geografía política,
pues éste no se puede medir en forma directa (Taylor, 1985). Los primeros modelos
matemáticos aplicados a la dinámica del poder fueron desarrollados por Lewis F.
Richardson, entre 1920 y 1950. Posiblemente, Richardson (1953) fue uno de los fundadores
de la sociología matemática. En líneas generales, sus modelos se centraron en el
estudio de la dinámica de las carreras armamentistas en Europa durante el siglo XIX y
principios del siglo XX. El análisis del poder de las naciones de sus modelos quedaron
circunscriptos al "poder militar".
La mayoría de las veces, el
problema de estimación del poder de un Estado o Nación se ha resuelto seleccionando
algunas de las características más destacadas de los Estados, y combinándolas de alguna
forma ingeniosa para realizar una determinada clasificación ordinal (Mallmann, 1994;
Muir, 1981, Neumann, 1997). En general, estas aproximaciones suelen ser intuitivamente
razonables pero a veces poco satisfactorias, dado que el tipo de "unidades" o
dimensiones que se definen para cada indicador son definitivamente arbitrarias.
Teniendo en cuenta las
limitaciones de los modelos anteriores, sumado al hecho de que en los mismos se
representan a cada indicador de poder de forma "estática" (para un solo año),
nos proponemos elaborar ciertos criterios para la confección de un índice de poder que
muestre una evolución durante largos períodos de tiempo (aproximadamente 50 años), y
que tengan unidades "adimensionales", para no caer en la inconsistencia de
"sumar peras con manzanas". El modelo propuesto en este trabajo tiene las
siguientes características:
Se sugiere representar a las
variables seleccionadas del poder como una fracción ( fp) del
total de recursos disponibles en el Planeta Tierra para cada variable. Algunas de
las posibles categorías podrían ser las siguientes: Recursos Físicos: superficie
territorial y marítima, producción de energía, cantidad de reservas monetarias en sus
Bancos Centrales, Producto Bruto Interno, total de exportaciones, etc. ; Recursos
Humanos: población, Recursos Militares: gasto militar, cantidad de militares,
poder nuclear; Recursos Creativos e Innovativos: cantidad de científicos,
tecnólogos y artistas, publicaciones científicas, innovaciones y patentes, etc. Los
valores que pueden tomar cada uno de los factores son dependientes del tiempo (varían de
año a año).
Cada fracción de los
factores representados en 1) debe necesariamente ser "modulada" por un
parámetro de "calidad" de ese factor (por ejemplo: no es lo mismo la calidad de
la tierra de la Pampa Húmeda que la del desierto del Sahara). Este factor Cp va
adquirir valores comprendidos entre 0 y 1. Merced a la introducción de cambios
tecnológicos, organizativos y a la propia dinámica societal, estos factores de calidad
son dependientes del tiempo.
La sociedad de cada
"Nación-Estado" va a tener un nivel distinto de integración sinérgica (Is)
(o desagregación antagónica) que va afectar la dinámica del uso de cada uno de los
factores del poder, lo que le permitirá en algunos casos aumentar su "índice de
poder", mientras que en otros disminuirlo sensiblemente. Mallmann (1994) se dedica a
estudiar con cierto detalles los posibles indicadores sinergéticos y antagónicos de
origen societal. En el mismo considerara los grados de integración étnica, religiosa e
idiomática, al igual que un cierto coeficiente de sinergia política que organiza
a las sociedades en una cierta dinámica rítmica (Mallmann y Lemarchand, 1998 y Mallmann,
1999).
En función de los puntos
anteriores se puede definir un índice de poder del país (Pp), dependiente del
tiempo como
(1)
donde el
subíndice p indica el país o el grupo de países analizado (por ejemplo la Unión
Europea, el Mercosur o el NAFTA), el subíndice s el tipo de coeficiente de
sinergia utilizado, el subíndice i, la fracción del recurso mundial. El símbolo
P indica la multiplicación de todas las fracciones i consideradas. Por otra parte,
la fórmula presentada tiene la siguiente propiedad matemática:
(2)
O sea que la
sumatoria sobre todos los países del mundo de la multiplicación de todas las fracciones
consideradas siempre será igual a 1. Esta propiedad será útil a la hora de analizar las
políticas de alianzas regionales. Además, como por definición las cantidades Ci(t)
y fi(t) son adimensionales (carecen de unidades), solo resta elegir
convenientemente el tipo de indicadores de sinergia social para que también sean
representados por números adimensionales.
La representación anterior
será más realista si también pudiera considerar la dependencia o debilidad de un estado
ante otro. Por ejemplo, en aquellos casos en que se tiene una serie de compromisos
externos que debilitan su capacidad de autonomía en el ejercicio del poder. Tal es el
caso de la deuda externa, los conflictos de frontera, los fenómenos de inmigración
masiva, etc. En forma análoga al índice Pp, se puede definir un
índice de dependencia Pd. Sin embargo, aquí se debería construir una
cierta "matriz" de indicadores de dependencia, ya que un determinado país P1
pude tener una determinada deuda externa con otro país P2, un conflicto
militar con un país P3, fenómenos de migración desde un país P3.
Además, cada uno de estos distintos países Pj (con j = 1, 2, 3...)
tiene su propio coeficiente de sinergia y sus características societales particulares. En
esta línea de trabajo, una primera aproximación sería la consideración de un balance
de poder, considerando a los países de a pares, o sea, el poder total PT
de un país con respecto a otro, será la diferencia del poder propio de un país Pp1
con la diferencia que se establece al considerar la dependencia de ese país P1
ante un determinado país P2, Así considerado, el Indicador del
PODER quedará definido por:
(3)
II.
Aplicación del formalismo al estudio de las principales potencias
En lo que sigue se
aplicará el formalismo planteado en forma muy simplificada, seleccionando aquellas
variables de poder más representativas y cuyos valores pudieron ser reconstruidos a
partir de estadísticas internacionales publicadas. Para simplificar el problema
analizaremos únicamente la variación del poder de cada país Pp entre
1950 y 1996. En este trabajo no serán considerados los coeficientes de pérdida de poder
por dependencia Pd. Además, a fin de simplificar los cálculos se
considerarán que Ci (t) = 1 para todos los coeficientes.
Fracciones de poder
consideradas: en este trabajo se considerarán los valores anuales entre 1950 y 1996
de las siguientes fracciones sobre el total mundial: superficie territorial, población,
producto bruto interno, valor de reservas en los bancos centrales, valor de las
exportaciones, y total de gastos militares.
Indicador de Sinergia
Societal: Mallmann (1994) definió un conjunto de indicadores muy completo para
establecer el grado de sinergia de una determinada sociedad. Sin embargo, la imposibilidad
de conseguir series temporales largas y homogéneas de esos indicadores para los períodos
comprendidos entre 1950 y 1996, sumado al hecho de que no siempre es posible conformar un
indicador adimensional, hace que no se pueda representar este factor en la manera
considerada originalmente. Para sustituirlo, se lo reemplazó con el Índice de Desarrollo
Humano (IDH) calculado de acuerdo con la metodología propuesta por el Programa de
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La ventaja de este indicador es que representa
bastante bien el grado de sinergia societal al considerar tres componentes importantes a
saber: esperanza de vida al nacer, un coeficiente educativo que incorpora el
grado de alfabetización societal y la media de años en el sistema educativo, y el
producto bruto interno per cápita normalizado al poder de compra de cada sociedad. De
esta manera, el PNUD elabora un coeficiente adimensional que varía entre 0 y 1, y permite
ordenar a las distintas sociedades en función del valor de dicho coeficiente. El PNUD
comenzó a publicar anualmente este IDH a partir del año 1990 y calculó los valores de
cada país también para los años 1960, 1970 y 1980. Siguiendo la misma metodología de
cálculo utilizada por el PNUD, en este trabajo se han estimado los valores del IDH
también para el año 1950, utilizando para ello las estadísticas internacionales
publicadas en los anuarios de Naciones Unidas. Luego, disponiendo de los valores del IDH
para los años 1950, 1960, 1970, 1980, 1990, 1991, 1992, 1993, 1994, 1995 y 1996, se
utilizó un programa de cálculo para interpolar los distintos valores anuales entre 1950
y 1996, utilizando para ello una función de ajuste suave conocida como "smoothlowess".
En definitiva, la función
utilizada para estimar la evolución temporal del índice de poder es la siguiente.
Pp = IDHp(t)
x fsup (t) x fpob (t) x fPBI (t) x f Res (t) x
fexp (t) x fgas.mil (t)(4)
Donde, Pp es
el índice de poder del país p, IDHp es el índice de desarrollo
humano, fsup es la fracción de la superficie terrestre ocupada por el
país p, fpob es la fracción de la población mundial que tiene el
país p, fPBI la fracción del PBI mundial, fRes
es la fracción del total de reservas mundiales que dispone un país en su banco central, fexp
es la fracción de las exportaciones mundiales que genera el país p y fgas.mil
es la fracción de los gastos militares mundiales que destina el país p. Todos
estos indicadores se representan en forma anual entre 1950 y 1996,
Obviamente, esta es una muy
primera aproximación al problema que es mucho más complejo y solo se han tomado algunas
de las posibles variables a considerar, con la mera intensión de ilustrar el tipo de
resultados que se obtienen a partir de la aplicación del formalismo propuesto.
A manera de ejemplo, veamos la
forma de representación del caso de una variable de poder mundial, como lo es la
superficie territorial del país. En la siguiente Figura 1 se representa la fracción
sobre la superficie total emergida del planeta Tierra que ocupan los mayores países.
Aquí se representó el valor que tienen estos coeficientes para un solo año. Es obvio,
que salvo el caso de la inestabilidad de la ex URSS y su desmembramiento en distintos
países y su continuidad como Federación Rusa, con la pérdida correspondiente de
superficie, en general este es el único coeficiente de poder de los considerados que
permaneció casi constante durante las últimas décadas.

FIGURA 1: fracción de la
superficie territorial de los mayores países sobre el total de superficie emergente en el
Planeta Tierra.
Es interesante ver como
varía un coeficiente como la fracción de exportaciones de un país sobre el total de
exportaciones mundiales, año a año. Este indicador muestra, en forma global, la
capacidad en el largo plazo que tiene un país de volverse más o menos competitivo a
nivel internacional, midiendo la fracción del mercado mundial del cual es dueño. En la
siguiente Figura 2 se representa la evolución temporal de este indicador para algunos
países de Asia. Se debe tener en cuenta que aquí se representa la "fracción"
que es un número entre 0 y 1. Para obtener el valor porcentual mundial se debe
multiplicar a la fracción por 100.
FIGURA 2: evolución de los
indicadores relacionados con la fracción del mercado mundial de exportaciones para un
grupo de países asiáticos.
Agrupamientos
Regionales: se puede utilizar el análisis anterior para estudiar cuál sería el
poder acumulado entre un grupo de naciones con fuertes vínculos políticos, étnicos,
religiosos, comerciales, militares, etc. Utilizando la propiedad de que
simplemente se
deben sumar las fracciones fi de cada país considerado en la nueva
agrupación. Sin embargo, cuando se debe analizar el comportamiento del IDH
"regional" se debe modular el valor anual del IDH de cada país integrante por
la fracción que dicho país tiene del total de la población de la región considerada y
luego se suman todos estos valores. O sea que
(5)
A continuación
se presenta una lista de aquellas agrupaciones principalmente comerciales- que ya
han sido constituidas y que han sido objeto del análisis de nuestros estudios, algunos de
los cuáles se encuentran aún en proceso de elaboración:
EU (Unión Europea): Alemania,
Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia,
Luxemburgo, Holanda, Portugal, Reino Unido, Suecia.
OPEC (Organisation of
Petrolium Exporting Countries): Arabia Saudita, Argelia, Libia, Nigeria, Gabón,
Venezuela, Ecuador, Irak, Kuwait Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Irán, Indonesia
ADE (Asian Dynamic
Economies): China, Taipei, Hong Kong, Corea, Malasia, Singapur, Tailandia
NAFTA (North American Free
Trade Agreement): Canadá, Estados Unidos, México.
CIS (Commonwealth Independent
States): Armenia, Azerbaiyán, Belarús, Georgia, Kazajstán, Kirguistán,
República de Moldova, Federación Rusa, Tayikistán, Turkmenistán, Ucrania, Uzbekistán.
CEEC (Central and Eastern
European Countries): Albania, Bulgaria, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia,
Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania,
MERCOSUR (Mercado Común
Suramericano): Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay
OECD (Organisation for
Economic Co-Operation and Development): Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca,
España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega,
Holanda, Portugal, Reino Unido, Suecia, Suiza, Turquía, Australia, Canadá, Estados
Unidos, Japón, México, Nueva Zelanda.
A continuación se representan
la construcción final de la evolución de los índices de poder entre 1950 y 1996,
utilizando la fórmula (4), para algunos países y agrupaciones de países seleccionados
de la lista de 56 naciones que se encuentran bajo nuestro análisis. En la Figura 3 para
algunos países de latinoamérica, en la Figura 4 para las denominadas potencias
intermedias, y en la Figura 5 para las principales potencias el TLCAN y la Unión Europea.

FIGURA 3: evolución de los
indicadores del poder de acuerdo a la fórmula (4) para una selección de países
Latinoamericanos

FIGURA 4: evolución de los
indicadores del poder de acuerdo a la fórmula (4) para las denominadas potencias
intermedias.

FIGURA 5: evolución de los
indicadores del poder de acuerdo a la fórmula (4) para las denominadas principales
potencias. Aquí se han incluido las agrupaciones del NAFTA y la Unión Europea de acuerdo
a la fórmula (5). Aquí se representó la evolución desde 1950 como si los países
integrantes hubieran estado conformando esas agrupaciones a partir de la fecha mencionada.
Se muestra también la transición del poder de la URSS a la Federación Rusa.
Conclusiones
Creemos que la
introducción de indicadores cuantitativos para estudiar la dinámica del poder de los
Estados es una de las herramientas indispensables para el análisis de las relaciones
internacionales. El que proponemos nosotros, del que utilizamos una versión reducida que
aplicamos en forma preliminar, ya nos muestra su utilidad. En efecto, hemos podido
representar el valor del indicador y su variación temporal para algunos países y
agrupación de países. Se puede visualizar en ellas la supremacía de Brasil en
latinoamérica, la evolución de algunas potencias intermedias, la supremacía de EEUU
después de 1989, y la paridad entre la Unión Europea y el TLCAN. Nos proponemos
continuar en esta línea de trabajo con el objetivo de contribuir a la comprensión de la
dinámica de los indicadores del poder de los Estados, en particular los de América
Latina.
Referencias
Kennedy, P .: (1987), The
Rise and Fall of the Great Power, Random House, New York.
Mallmann, C.A .: (1994), ¿Qué
metas para la "segunda" Argentina? 1995-2070, A-Z Editora, Buenos Aires; e
(1989) "Inserción Internacional de Argentina: El poder y las holologías en el mundo
actual", en La Ecrucijada Argentina, Editorial Tesis, Buenos Aires.
Mallmann, C.A .: (1999),
Towards an interpretation of Chinas Hostory from c. 2205 BC to 2000 AD in Terms of a
Long term "Billow-Like" Dynamics of Societal Processes enviado a su publicación
en Review (EEUU).
Mallmann, C.A. y Lemarchand,
G.A .: (1998), Generational Explanation of Long-Term "Billow-Like" Dynamics
of Societal Processes, Technological Forecasting and Social Change, vol.59 (1),
pp.1-30
Muir, R .: (1981), Modern
Political Geography, Macmillan, London.
Neumann, M .: (1997), The
Rise and Fall of the Wealth of Nations, Edward Elgar, Cheltenham, UK.
Richardson, L.F. (1953), Arms
and Insecurity, Quadrangle Books: Chicago
Schattschneider, E.E .:
(1960), The Semi-Sovereign People, Dryden, Hinsdale, Il.
Taylor, P.J .: (1985), Political
Geography: World-Economy, Nation-State and Locality, Longman Group Limited, London.
- Wallerstein, I
.: (1984), The Politics of World
Economy, Cambridge University Press, Cambridge, UK.
AGRADECIMIENTOS: este trabajo fue realizado y
financiado dentro del marco de los Proyectos de investigación UBACYT TC 004, y CONICET
PIP 0154/1998. Los autores desean manifestar el agradecimiento por los importantes
comentarios y sugerencias, recibidos durante la elaboración del manuscrito por parte del
Dr. Sergio Labourdette y del Lic. Darío Codner.
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