América Latina y el Caribe
en el próximo milenio
Edición Nº 55.
Enero-Abril 1999.
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Las esferas
de interés común
entre América Latina y el Caribe |
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Sir Harold
Bernard St. John
Ex Primer Ministro de Barbados |
La dinámica de las relaciones
exteriores de América Latina y el Caribe constituye un tema al que le podríamos dedicar
días enteros, y aún así no lograríamos abarcar todos los aspectos pertinentes.
Es por ello que el documento
del SELA «Reflexiones de la Secretaría Permanente sobre la dinámica de las relaciones
externas de América Latina y el Caribe», resulta de gran utilidad al presentarnos muchos
de los aspectos importantes, a saber:
el efecto del proceso de
globalización en las relaciones externas y de hecho en nuestras autoridades públicas
nacionales y políticas internas;
la necesidad de que
exista una cohesión latinoamericana y caribeña que tome en cuenta los diversos intereses
de nuestros países y regiones;
el reto de lograr una
integración regional compatible con los proyectos que tengan un carácter extrarregional
y multilateral.
En el documento se aborda,
asimismo, la necesidad de conjugar cinco factores:
Objetivos
Esferas y mecanismos de
negociación
Actores
Instituciones y
Condiciones
Los factores anteriores
constituyen la «estrategia». De igual manera, en el documento se analiza la forma de
abordar las diferencias existentes entre los diversos países de la región. Se examinan
minuciosamente otros temas de importancia, pero es algo que no tengo intenciones de
repetir.
Siempre que vayamos a debatir
el tema, creo que debemos comenzar haciendo una valoración de las repercusiones del
proceso de globalización en la región, la OMC y sus leyes. Hasta el momento, nos hemos
percatado de que uno de los objetivos más singulares de la globalización es eliminar el
proteccionismo y que el sector privado se convierta en el motor impulsor del crecimiento,
con muy pocas inhibiciones en sus operaciones en los países. Hemos visto un ejemplo de
este enfoque en el sistema financiero mundial. El mundo se convertiría en un inmenso
mercado. No obstante, cada vez se reconoce más la necesidad de que hay que establecer
algún control y un equilibrio, con miras a evitar la tendencia natural hacia el monopolio
y la explotación de los recursos humanos y el entorno físico.
Por ejemplo, ha surgido la
interrogante de si debe o no existir una institución o instituciones internacionales que
controlen esto. Los defensores de la OMC alegan que ese organismo debe encargarse de ello.
Como pequeños Estados, nosotros en el Caribe tenemos nuestras experiencias sobre los
procedimientos de solución de diferencias. Creemos que han sido injustos al no permitir
que los intereses de terceras partes estén representados precisamente cuando esos
intereses pudieran verse afectados por el resultado de la disputa.
Me centraré en tres aspectos que considero de extrema
importancia para los países de América Latina y el Caribe:
1. Los pequeños Estados
Hablo desde la perspectiva de los pequeños Estados,
que somos una parte substancial de los miembros del SELA. Nuestra pequeñez nos hace más
vulnerables a todo tipo de golpes, por ejemplo, los golpes económicos y ambientales,
incluidos los desastres naturales. Si bien todos los Estados pueden soportar tales golpes,
la capacidad de recuperación de los pequeños es limitada. Nuestros escasos recursos
humanos, financieros, naturales y otros, limitan severamente nuestra capacidad de acción.
Es por ello que sería ilusorio pensar que los objetivos de
los pequeños y grandes Estados de América Latina y el Caribe puedan coincidir siempre. Y
creo que esto es lo que debemos comprender, es decir, aceptar que en la región hay
diversos niveles de desarrollo económico, y que no siempre será posible, ni conveniente
para los países de la región, tener una posición común regional, es decir, de América
Latina y el Caribe, en cuanto a todos los temas que figuran en la agenda de comercio
exterior. Si somos honestos, admitiremos que existen esferas como la agricultura y la
pesca en las que en ocasiones probablemente tengamos intereses opuestos, lo cual, a veces,
nos dificulta lograr posiciones comunes.
2. Unificación de recursos humanos
Estoy convencido de que todos coincidimos en que la
multiplicidad de negociaciones que se realizan de forma simultánea causa enormes
pérdidas de recursos humanos en todos los países de la región, sean grandes o
pequeños. Debemos ser francos en este sentido y reconocer que ésta es una esfera
importante en la que existe una comunidad de intereses, una esfera en la que todos podemos
beneficiarnos de la unificación de nuestros recursos humanos a fin de prepararnos mejor
para las negociaciones en el contexto global.
Nos da esperanza el hecho de
que no tenemos que comenzar desde el principio. Hoy contamos con varios mecanismos
institucionales en el plano regional y subregional que nos ayudan, organizaciones como
SELA, CARICOM, AEC, ALADI, SIECA y MERCOSUR, por sólo nombrar algunas. Lo que necesitamos
ahora es encontrar una metodología para aprovechar esta amplia gama de recursos humanos y
experiencias y encauzarla hacia la consecución de nuestros objetivos.
En nuestra subregión, CARICOM
ya ha logrado avances en este sentido con el establecimiento de un equipo negociador
único sobre comercio, integrado por un negociador principal y con el apoyo de un grupo de
asesores, el cual emite informes directamente a los Jefes de Gobierno. La responsabilidad
del equipo de negociación es concebir una posición negociadora de CARICOM respecto a
cuestiones comerciales externas, sobre la base de un amplio proceso de consultas entre los
Estados Miembros. Hasta el momento, el equipo de negociación se ha centrado en la
preparación de una posición caribeña para negociar con las regiones de Africa y el
Pacífico con relación a la Convención de Lomé, negociaciones que están bien
encaminadas. Asimismo, se espera que se adopte un enfoque similar con las negociaciones
para el ALCA, lo cual es de interés para todos los aquí presentes.
3. Temas sobre los cuales
puede
lograrse una posición regional común
Una vez dicho esto,
reconozco que existen varios temas sobre los cuales la consecución de una posición
regional común no sólo es posible, sino fundamental para la supervivencia de América
Latina y el Caribe en esta era de globalización. Por consiguiente, nuestro próximo paso
debe ser identificar las esferas en las cuales hay una comunidad de intereses entre los
países de la región. Ello exigirá un análisis de los objetivos, de las personas con
las que tengamos que negociar o, como tan apropiadamente señaló Owen Arthur, Primer
Ministro de Barbados, «primero hay que convenir en lo que se está negociando y luego
preparar la posición». Ello se aplica a todo tipo de negociación, sea la Convención de
Lomé, el ALCA o la OMC.
Dentro de la amplia región de
América Latina y el Caribe entre las esferas de interés común que pueden identificarse
figuran las siguientes:
Turismo
Transporte
Protección del Mar
Caribe y cuestiones ambientales afines y el desarrollo sostenible
Reforma de las
instituciones financieras multilaterales
Vigencia de la función
que puede desempeñar el Estado en este proceso.
Aunque hemos centrado nuestra
atención fundamentalmente en los temas económicos, debido a la creciente participación
de las organizaciones no gubernamentales en cuestiones económicas externas, los temas
políticos, como el desarrollo de la sociedad civil, también repercutirán en los temas
económicos. Una vez seleccionados los temas sobre los cuales puede adoptarse un enfoque
común, el próximo paso más importante para nosotros es priorizar las esferas que
requieran acción con urgencia.
4. Mantenimiento de la
cohesión regional
Tomando como base los
aspectos anteriores, queda claro que a fin de sobrevivir al proceso de globalización, es
vital para América Latina y el Caribe tratar de lograr una cohesión regional. Esta es
una ardua tarea dado el número de grupos económicos subregionales (CARICOM, el Pacto
Andino y Mercosur, por sólo mencionar algunos), que ya han iniciado negociaciones
independientes con grupos extrarregionales sobre diversos temas. No obstante, la adopción
de un enfoque práctico y realista que tenga en cuenta algunos de los elementos antes
expuestos, debe ayudarnos a enfrentar el reto de lograr una cohesión regional a un nivel
más amplio.
5. Negociaciones globales y
el ALCA
La economía y la política
comercial de los Estados Unidos se ve impulsada cada vez más por los servicios en esferas
como las finanzas, las telecomunicaciones y las industrias de alta tecnología, la
fabricación de aeronaves y la elaboración de equipos relacionado con éstas. Por
consiguiente, sus negociadores tratarán de obtener, de parte de otros países, regímenes
que les permitan explotar los mercados internacionales en dichas esferas. Como la mayoría
de estas esferas requieren un elevado financiamiento, la interrelación entre los
servicios financieros en forma de disponibilidad de capital, el gran interés en que las
leyes sobre propiedad intelectual protejan las patentes, las marcas comerciales y los
derechos de autor, y la aplicación de políticas de cielos abiertos en las negociaciones
bilaterales sobre aviación, son sólo manifestaciones de la manera integral y abarcadora
en que los Estados Unidos practica su política de comercio exterior.
Lo anterior se reflejará en
las negociaciones del ALCA. Por tanto, estas negociaciones nos ofrecen una excelente
oportunidad, como región, para poner en práctica algunos de los elementos expuestos en
el documento antes señalado.
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