América Latina y el Caribe
en el próximo milenio
Edición Nº 55.
Enero-Abril 1999.
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El comercio electrónico:
¿instrumento de integración o de exclusión? |
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Denisse Touron
Periodista venezolana. |
El comercio de bienes y
servicios ha tomado una nueva dimensión con la realización de transacciones a través de
las llamadas autopistas cibernéticas, constituyéndose un mercado virtual que aspira a
consolidar el concepto de la aldea global dirigida por los poseedores del know how,
pero donde todavía una gran capa de la población mundial queda excluida.
La rápida difusión de las
cualidades y beneficios que ofrece Internet ha impulsado el aumento de computadoras en
regiones de poco acceso a los servicios de telecomunicaciones. Pero se deberán superar
algunas barreras de acceso a los mercados antes de poder disfrutar de las ventajas que
ofrece este medio.
Los datos de la población de
usuarios que dominan Internet presentan a Estados Unidos, Canadá, Europa, Asia y Oceanía
como regiones que se mantienen muy por encima de Africa y América Latina según encuestas
de la empresa Activmedia1. Las proyecciones indican
que de una población actual de tres millones de usuarios entre las dos últimas regiones,
se espera que aumentará a 8 millones para el año 2000.
Es indudable que para América
Latina y el Caribe, los servicios de telecomunicación representan un instrumento de
integración en el proceso de globalización de las economías y el comercio, en la
actualidad impulsado por un pequeño y activo grupo del sector privado o consumidores
individuales que utilizan los medios electrónicos para difundir y vender sus productos y
servicios.
Pero en una plataforma más
formal, Internet también es el instrumento que utilizan los gobiernos para promover
licitaciones, agilizar las compras, proceder a la liquidación de impuestos, facilitar los
trámites de pagos y cobranzas. En el campo de la administración fiscal, los gastos se
ven altamente reducidos con Internet y el intercambio electrónico de datos, facilitando
la gestión sobre el impuesto sobre la renta, el impuesto sobre las ventas y los derechos
de aduanas. Puede citarse el caso de Chile, donde el 80 % de los trámites aduaneros se
realiza por vía electrónica, mientras que su servicio de impuestos internos recibe las
declaraciones de empresarios vía Internet.
Hasta ahora, la formación de
recursos humanos para el manejo del comercio electrónico en la región se ha limitado a
conferencias, seminarios financiados por compañías, difusión de artículos en revistas
especializadas y la información que brindan los proveedores de equipos de computadoras,
confinándose el mercado a una comunidad de empresarios (CHARLES, 1998: 8). América
Latina y el Caribe será forzada a crear una cultura de comercio tecnólogico al alcance
de todos y para ello deberá acelerar la capacitación de recursos humanos.
Ante la competencia existente
por las nuevas tecnologías en la expansión del comercio, los países miembros de la
Organización Mundial del Comercio (OMC) solicitaron un estudio exhaustivo para
identificar los vínculos existentes entre el comercio electrónico y los contenidos de
los debates de los Comités y Grupos de Trabajo que tienen lugar en Ginebra.
Estados Unidos ha representado
el principal promotor de la utilización de Internet, y ha exhortado a que respondamos a
la era de la información acordando una posición común a favor de la liberalización de
impuestos aduaneros en las transacciones comerciales electrónicas. En su acción ha sido
fuertemente apoyado por los países que sostienen el proceso de liberalización y
globalización de las economías.
Finalmente, el Consejo General
de la OMC adoptó el año pasado la declaración sobre el Comercio Electrónico Mundial en
la cual se estableció un período de transición, y en la que se resalta que «...sin
perjuicio de los resultados del programa de trabajo ni de los derechos y obligaciones que
incumben a los Miembros en virtud de los acuerdos de la OMC,
los Miembros
mantendrán su práctica actual de no imponer derechos de aduana a las transmisiones
electrónicas". Este acuerdo tendrá vigencia hasta la próxima Conferencia
Ministerial de la OMC prevista para este año. Los países en desarrollo acordaron
mantener el status quo del comercio electrónico, pero con cierta incertidumbre
sobre las consecuencias que el mismo generará en el futuro.
La información existente sobre
el tema proviene básicamente de los países desarrollados, muy a pesar de los esfuerzos
de algunas organizaciones internacionales en difundir una información más objetiva y
ofrecer programas que impulsen el desarrollo del comercio electrónico. Estados Unidos, la
Unión Europea, Japón y la Organización Económica para la Cooperación y el Desarrollo
(OECD) han trazado las directrices generales sobre el marco regulatorio del comercio
electrónico, el cual se encuentra actualmente en una fase piloto y cuyo objetivo es
permitir el libre flujo de programas de informática y bienes electrónicos suministrados
a través de Internet. Los ejemplos a tomar sobre la evolución de este medio de
transacción se limita a la experiencia práctica especializada de algunos países.
Crear una plataforma conceptual
y política que refleje los intereses y especificidades de los países en desarrollo en un
marco mundial para el comercio electrónico, es necesario pero no será fácil. Quizás el
temor compartido por autoridades oficiales ante este tema parte de la idea de que el
comercio electrónico incita a creer en el fin de los mercados nacionales, y quizás
también represente un mundo económico digital sin control donde los riesgos de fraudes y
lavado de dinero pueden aumentar. El efectivo electrónico es anónimo y los gobiernos no
tienen ningún instrumento para llevar a cabo auditorías que registren su procedencia
(KOBRIN, 1997). Los controles gubernamentales centrales sobre la economía se pierden. Es
entonces cuando se presenta la ambigüedad de conceptos que todavía no están claros en
la globalización de las economías, y se propone reconsiderar la definición del papel de
una economía liberal de mercado, la importancia de las fronteras, la geografía política
y otras interrogantes de aspecto financiero que concierne a los gobiernos.
I. Sin aranceles y con
efectivo digital
«El progreso de
la OMC en esta área se registrará al codificar las prácticas actuales para asegurar la
continuación de transmisiones electrónicas sin tributación aduanera por importación»,2 sobre la base de que el Acuerdo General de Comercio de
Servicios de la OMC todavía no establece un sistema armonizado de tarifas en lo que
concierne al comercio electrónico. En 1984, el presidente del Comité en valoración de
aduanas del GATT3 ya había resaltado que los softwares
podían transmitirse por cable o vía satélite. En aquella época no se hizo mención
a la aplicación de aranceles aduaneros. Bajo ese argumento, el esquema arancelario
nacional de los Estados Unidos especifica que las transmisiones de telecomunicación no
son considerados como productos.
El aporte inicial de la OMC al
desarrollo de la infraestructura electrónica global han sido el Acuerdo de Tecnología de
la Información y el Acuerdo en Telecomunicaciones Básicas. Estos acuerdos tendrán un
impacto favorable sobre las redes de comunicación global al estimular la competencia,
reducir costos y crear nuevas oportunidades de inversión extranjera. Por otra parte,
durante 1998 la OMC concentró gran parte de sus análisis al impacto del comercio
electrónico en áreas vinculadas al Acuerdo General de Tarifas de Servicios, la
Contratación Pública y la Facilitación de Comercio. Asimismo, hizo énfasis en casos
prácticos de diferentes países que proporcionaron una visión general positiva del
comercio electrónico como facilitador de información e instrumento para acelerar las
transacciones.
Según la Organización Mundial
de Aduanas, es a los países a los que corresponde, principalmente, definir una política
nacional sobre las transmisiones electrónicas que no han sido aún codificadas ni
definidas como producto o servicio. De proceder a la tributación del comercio
electrónico deberá proveerse un marco legal que inspire claridad y transparencia.
Si las transacciones
electrónicas de bienes y servicios entregados electrónicamente mediante Internet no se
gravan, ello dará a este medio una ventaja considerable sobre otros que si son gravados y
permitirá evadir el impuesto sobre el valor añadido (IVA), aumentando su atractivo tanto
para los vendedores como para los compradores. Aquellas mercancías solicitadas a través
de Internet y entregadas por correo normal están sujetos a aranceles aduaneros por
importación, por lo que su costo aumenta y es más ineficaz (OMC: 1998).
Por otra parte, el potencial de
rapidez y el anonimato de las transacciones electrónicas creará nuevas posibilidades de
evasión de impuestos. Salvaguardar los ingresos y evitar las distorsiones del mercado son
dos temas sensibles para los gobiernos y ello incentiva la revisión y actualización de
las legislaciones. El concepto de territorialidad que destaca el sistema de tributación
directa (residencia y fuente de ingreso) tendrá que ser revisado a la luz de los
desarrollos comercial y tecnológico4. Con Internet
será difícil identificar los flujos de ingreso por país.
La disminución de la
importancia sobre la jurisdicción geográfica tiende a prestar confusión sobre la
procedencia de los capitales, jurisdicción de legislaciones y la localización de
instituciones financieras. El dinero electrónico y las transacciones comerciales
electrónicas presentan un panorama de asimetrías económicas y políticas entre un mundo
económico integrado y territorios de naciones Estado, y entre el cyberespacio y el
espacio geográfico.
II. Algunos retos
El reto para los
países en desarrollo y economías en transición aumenta con la presión de integrar la
utilización de las tecnologías de información al Sistema Multilateral de Comercio5. Las interrogantes de los países se basan también en
la definición del tipo de demanda de bienes y servicios, la estructura del mercado, la
competencia, las nuevas formas de negociación, los nuevos flujos de comercio y la entrega
de productos, anticipando así los fuertes cambios en el comercio de los países.
Los gobiernos se enfrentan a la
experiencia innovadora de cada país en esta área, lo que dificulta la formulación de
políticas de prevención para el manejo de situaciones imprevistas y reforzadas, entre
otros, por la proliferación de nuevos productos y servicios, un aumento en la demanda de
computadoras, softwares, proveedores de acceso a la red, programadores y creadores de
websites. Esta mano de obra calificada emergente afectará los sectores de trabajo en el
comercio tradicional de intermediarios y, por ende, el empleo puede verse afectado
negativamente.
La autopista de la información
electrónica es promovida como un medio para igualar los desequilibrios existentes en una
economía mundial sin fronteras geográficas o políticas. Para lograr una plataforma del
comercio electrónico en América Latina y el Caribe u otras regiones en vías de
desarrollo, la desigualdad del acceso, las formas de conexión, los costos y los recursos
humanos y financieros tienen que ser identificados (UNCTAD: 1998).
Es cierto que a través de las
vías electrónicas la difusión de información sobre comercio proveniente de los países
en desarrollo tiene un efecto inmediato. Ello ha sido comprobado especialmente por las
pequeñas y medianas empresas que antes no tenían acceso a la información. No obstante,
la infraestructura de Internet y la evolución del comercio ha sido creado como una
empresa de economía privada dependiente de una tecnología e información casi propia de
los países industrializados.
Este hecho es contrario a las
frecuentes declaraciones sobre vías de información libres que reducirán la brecha entre
los que poseen y aquellos desposeídos de acceso al conocimiento, la educación, la salud,
etc., en particular si tomamos en cuenta que el nivel de infraestructura de
telecomunicaciones en los países en desarrollo y países menos adelantados es muy
diversa. El acceso a líneas de teléfono se mantiene como un requisito básico para la
expansión del comercio electrónico, el cual está diseñado en función de los
intereses, necesidades e ingresos de los sectores más avanzados de la sociedad, y se
impone como un medio de información intensivo que reduce el papeleo y el trámite de
documentos, licencias, autorizaciones y certificados y transacciones financieras o
bancarias adaptados a tecnologías o software avanzados.
Las cifras al respecto no
coinciden y son aproximativas. Se estima que en el año 2000 habrá 300 millones de
usuarios de Internet, con lo que se ampliarán el ámbito y las modalidades del comercio
(OMC, 1998: 10). A menos que se alcance un acuerdo mundial sobre las bases técnicas y
legales para el comercio electrónico, el comercio internacional estará inhibido en su
expansión. Los bloques de las telecomunicaciones no sólo duplicarán bloques de
comercio, sino que más bien reforzarán el riesgo de convertir la globalización
fragmentada en un fenómeno irreversible (LANVIN B, in: DRAKE: 1995).
La Comisión Global de la
Infraestructura de la Información propone la liberalización de servicios básicos de
telecomunicación en un marco competitivo, lo cual repercute positivamente sobre el sector
privado y las economías en general. Un ambiente de condiciones favorables son necesarias
para atraer el capital, la tecnología y el conocimiento necesario para acelerar las
mejoras en la infraestructura global de la información y el comercio electrónico.
Las instituciones financieras
internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional recomiendan a los
países privatizar sus telecomunicaciones como una de las soluciones para reducir la
brecha tecnológica con los países desarrollados. En la medida en que continúe el
aumento del tráfico en Internet, los gobiernos tendrán que agilizar los procesos de
reformas a través de la privatización y liberalización.
Es el caso de algunos países
de América Central que mantienen estructuras que no responden a las necesidades básicas
en telecomunicación. El sector privado acude a proveedores particulares de transmisión
de datos y ello actúa como factor de presión indirecta a los gobiernos para conseguir
soluciones en el mediano o largo plazo.
Compañías privadas de
telecomunicaciones han escogido invertir en países en desarrollo orientados por los
intereses económicos que devengan, y simultáneamente ha generado resultados positivos a
las inversiones. Estas compañías asesoran a los usuarios sobre sus necesidades locales,
obteniendo de esta manera una inversión más racional y selectiva. La telefonía celular
y las oportunidades que ofrecen los satélites de órbita baja pueden contribuir a crear
una nueva dimensión en el comercio a través de la relación que se establece entre su
desarrollo y las telecomunicaciones.
Las compañías transnacionales
o usuarios que constituyen el eje en la globalización del mercado pueden servir de apoyo
a proyectos pilotos sobre comercio electrónico en zonas rurales y también urbanas. Estas
empresas representan motores en un terreno sin reglas y con posibilidades de devengar
altos y mutuos beneficios. Hay millones de negocios en los países industrializados que
monopolizan u oligopolizan el sector de medios y comunicación. Poseen softwares y hardwares
que controlan el mundo de la imagen y mensajería desde su concepción hasta la entrega
del producto a los usuarios y audiencias, tanto en sus mercados nacionales como
internacionales. Time Warner, Viacom, Hearst, Bell Atlantic, Sega, U.S West, Microsoft,
AT&T, IBM, Comcast y Tele-Comunications Inc (SCHILLER, H :1996) experimentan sistemas
de servicio completos en comunicación y luchan por una posición ventajosa en los
mercados la cual, en ocasiones, es obtenida a través de alianzas estratégicas o
fusiones.
Las regiones menos
desarrolladas a nivel de comercio electrónico se someten al juego político y económico
que se esconde detrás de un mundo que pareciera ingobernable. Sin una posición común
regional o hemisférica que se dirija a superar las barreras actuales de acceso a los
mercados, y que responda a los problemas que afectan directamente a las economías de los
países, no podrán disminuirse las brechas existentes a niveles nacional e internacional.
Sólo de esta manera los países podrán lograr equilibrios coherentes que les permitan
responder a las demandas y retos que se presentan con la globalización.
III. Los co-actores del
comercio electrónico
Diversas son las
oportunidades que ofrecen organismos internacionales o instituciones en materia de
asesoramiento para el desarrollo del comercio electrónico. Muchos de estos programas han
comenzado hace varios años, y han confrontado problemas vinculados al financiamiento,
capacitación, infraestructuras de telecomunicaciones y la voluntad política de
mantenimiento y sostenimiento de proyectos de desarrollo. Bajo su dirección han
registrado la experiencia de un grupo definido y palpable en el establecimiento de redes
consolidadas y la plataforma de análisis sobre este tema.
La red TIPS - Technological
Information Promotion System - fue lanzada por el Programa de Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD) en 1995, y se ha convertido en una de las redes de información
empresarial en países de América Latina, desarrollando una estrategia de alianza con los
principales proveedores de Internet para brindar una cobertura más amplia, e impulsando
acuerdos en todos los países y entre las regiones.
La Conferencia de Naciones
Unidas para el Comercio y Desarrollo (UNCTAD) tiene un programa de asistencia para las
Pequeñas y Medianas Empresas con el objetivo de proveerlas de instrumentos para ayudarles
a elevar su eficiencia comercial, al simplificar y armonizar los procedimientos del
intercambio internacional y capacitarlas para las transacciones comerciales con otras
firmas.
El programa Red Mundial de
Centros de Comercio, lanzado por la UNCTAD en 1994, cuenta hoy día con 132 Centros de
Comercio a nivel mundial. Estos se encuentran en diferentes etapas de desarrollo y cuentan
con una red de oportunidades electrónicas de negocios, conocidas como ETOs, que se
distribuyen a muy bajo costo entre unas 10.000 organizaciones conectadas al sistema en
todo el mundo.
El programa del Sistema
Aduanero Automatizado para el acceso, el control y la gestión (SIDUNEA) de la UNCTAD ha
sido instalado en 75 países aproximadamente, estableciendo así una red de aduanas
automatizadas a niveles nacionales para reducir costos y tiempo en la declaración de
mercancías, y proporcionar estadísticas actualizadas. El sistema también puede ser
conectado electrónicamente desde las empresas a las administraciones de aduanas.
El Centro de Comercio
Internacional (CCI) contribuye al desarrollo de programas sobre el comercio electrónico.
Ha impartido entrenamiento sobre información comercial y el uso de Internet para las
oportunidades de negocios, y promueve el mercadeo de productos de países en desarrollo
mediante ferias virtuales. El proyecto inicial se basó en productos artesanales y se
procura extenderlos hacia otros sectores.
La Comisión de Naciones Unidas
para la Legislación del Comercio Internacional, mejor conocida como UNCITRAL, presentó
en 1996 un modelo de ley sobre el comercio electrónico que establece normas, reglamentos
y estándares legales. Igualmente, la Organización Mundial de Propiedad Intelectual, la
Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), el G7, UNESCO, el Banco Interamericano
de Desarrollo (BID) son activos en la investigación de diversos aspectos relacionados con
la evolución de este sector.
La OMC podría contribuir a
impulsar las inversiones en países en desarrollo mediante el uso de las tecnologías de
información y fortalecimiento del concepto del comercio electrónico bajo los parámetros
de la coherencia, la transparencia y la coordinación.
IV. El oeste salvaje del
comercio electrónico
En el año 2000, los
Estados Unidos lanzarán el comercio electrónico en toda su capacidad. Es por ello que
parte del marco regulador de éste ya tiene sus bases prediseñadas y presenta algunos
principios para el comercio electrónico internacional sin barreras arancelarias.
"Internet debe ser una
zona de libre comercio mundial donde los gobiernos no se encuentren en medio del camino
"6, dijo Clinton en un discurso sobre la
Iniciativa del Comercio Electrónico, en cuya ocasión también solicitó al sector
privado aumentar la autoregulación de este medio. Al describir el mundo de Internet como
el «oeste salvaje de la economía mundial» reconoció los riesgos que podría acarrear
el bloquear el progreso del crecimiento económico. Como estrategia preventiva propuso
continuar la revisión de acuerdos y principios existentes que puedan frenar el comercio
electrónico.
Estados Unidos es un pionero en
la promoción de las telecomunicaciones, y tiene razones económicas inmediatas para
impulsar la integración de los países. Estos intereses tienen implicaciones que van
desde el aspecto nacional, bilateral, regional hasta el multilateral.
El comercio electrónico generará, a corto plazo,
beneficios sustanciales a los productores de equipos de telecomunicaciones y proveedores
de servicios de telecomunicaciones de empresas americanas.
A mediano plazo, atraerá progresos en las firmas
americanas que alcanzarán rápidamente altos niveles de eficiencia en producción y
comercio, aceptarán las normas que rijan el comercio electrónico, y respetarán las
directrices internacionales sobre la propiedad intelectual en los flujos de información,
la confidencialidad y las redes de seguridad. (DRAKE, William: 1995).
En general, existe un gran
apoyo mundial para que se hagan avances en las autopistas de la información, pero uno de
los grandes problemas es que pocos saben lo que esto significa. El bombardeo de publicidad
a través de los medios de comunicación han promovido a Internet y al comercio
electrónico como algo positivo y por ello han tenido un impulso extraordinario.
El comercio electrónico posee
tres características: a) es una vía de información constante e intensiva para el
comercio; b) requiere de transacciones mínimas y c) promueve la movilidad de los factores
de producción. Puede integrar a los actores del comercio mundial, pero igualmente puede
ser un elemento de marginalización para quienes no se adapten a las nuevas tecnologías.
Las áreas sensibles del
comercio electrónico se discuten internacionalmente, entre ellas las políticas
relacionadas con la desregulación en el sector de las telecomunicaciones, la protección
de la propiedad intelectual, de la seguridad y de la privacidad. Se buscan soluciones a la
tributación aduanera, a las transacciones a través de las fronteras, y a los sistemas de
pago electrónico y estándares técnicos.
Este conjunto de temas revela
la necesidad de una política conceptual que refleje los intereses de los países en
desarrollo, en el marco general del comercio electrónico, y más cuando los gobiernos
fuertemente impulsados por el sector privado de Estados Unidos, la Unión Europea, Japón
y otros países desarrollados han avanzado a grandes pasos en las políticas del comercio
electrónico y la mención a países en desarrollo es a veces someramente política.
"Tenemos que prevenir
que la actual brecha tecnológica no se convierta en la línea divisoria entre el
expansivo Norte y el Sur pobre»8. Sin las medidas
necesarias, la globalización del comercio no tendrá lugar al discriminar las partes del
mundo que también pueden contribuir al desarrollo y crecimiento de las economías en
áreas de servicios financieros, seguro, banca, viajes, entretenimiento, música,
publicidad, mercadeo, medios de comunicación, así como servicios médicos,
inmobiliarios, legales y de negocios en general.
En la necesidad de lograr una
posición común sobre el comercio deben tomarse en cuenta los efectos que el mismo
tendrá sobre el empleo, la productividad, los intercambios y el crecimiento económico.
Medir el comercio electrónico aún es difícil, dada la imprecisión de datos existentes
al respecto. Las cifras mundiales sobre los usuarios de Internet demuestran que el
comercio electrónico aún se encuentra en estado embrionario, y la dinámica del mercado
todavía está tomando una forma que los países deberán tomar en cuenta en la
formulación de políticas.
Internet o el comercio
electrónico proporciona una fuente de recursos autogeneradora que nos enfrenta no ya a
una carencia de acceso a la información y al comercio virtual, sino al riesgo de
ahogarnos en ellos.
Bibliografía
CHARLES, David (1998)
Electronic Commerce in Spanish-speaking countries. Latin America: actors, issues and
challenges, University of New Brunswick, Saint John, Canada.http://www.unb.ca/admin/cdavis/papers/ecommerce
DRAKE, William (1995),
"The New Information Infrastructure. -Strategies for USA Policy», The Twentieth
Century Fund Press, New York.
FORSTER, Catherine and
Héctor HERNANDEZ, (1997)
«Southern Exposure» in: Telecom interactive Daily. IUT and McGRAW-HILL Companies
Publication, September 10, New York
KOBRIN, Stephen (1997)
Electronic Cash and the end of National Markets, in: Foreign Policy Review, Summer, p.
65-77.
MINISTERIAL CONFERENCE (1997)
«Global Information Networks», Documento de apoyo. 6-8 de Julio. Bonn.
OECD (1997)
«Dismantling the Barriers to Global Electronic Commerce», Background document. 19-21
November. Turku Finland.
OMC (1998)
«El Comercio electrónico y el papel de la OMC», Ginebra.
OMC (1998)
«Comercio Electrónico de Bienes y Servicios». Comunicación de la Delegación de Egipto
en el Comité de Comercio y Desarrollo, doc. WT/COMTD/W/38, 3 marzo de 1998, Ginebra.
SCHILLER, Herbert (1996)
«Information Inequality -The Deepening Social crisis in America». Routledge, New
York-London.
UNCTAD (1998),
«Policy Issues relating to access to participation in electronic commerce», doc.
TD/B/COM.3/16, September, Geneva.
UNCTAD (1998),
«Implicaciones de recientes propuestas en el Comercio y el Desarrollo para el
establecimiento de un Marco Mundial de Comercio Electrónico», doc TD/B/COM.3/17,
September, Ginebra.
Notas
1. Ver http://www.activmedia.com
2. Comentó la Embajadora de Estados Unidos ante la
OMC, Rita Derrick Hayes, en una intervención en el Consejo General de Febrero de 1998 y
en el que los países miembros discutían sobre la necesidad de profundizar el tema del
comercio electrónico y sus vínculos a los Acuerdos Multilaterales de Comercio.
3. Ver Documento oficial de la OMC del 25 de Julio
de 1984, VAL/W/14/REV.2
4. En la Conferencia Ministerial de Europa titulada
«La red Global de información: descubriendo el potencial» se identificaron las barreras
existentes, las soluciones y se propuso la apertura a un diálogo internacional junto al
Consejo de Europa, la OEDC y la OMC. Esta reunión se celebró en Bonn en Julio de 1997.
5. En el Consejo de Comercio y Desarrollo de la OMC,
Egipto analizó los problemas que enfrentan los países en Desarrollo para alcanzar el
reto que impone el comercio electrónico en el acceso de mercados. Entre ellos mencionó:
la rapidez del desarrollo tecnológico, la falta de infraestructura de telecomunicaciones,
infraestructura de información, financiamiento.
6. Con este discurso del primero de Julio de 1997,
el presidente Bill Clinton anunció el marco regulatorio para un comercio electrónico
mundial.Ver.nota de prensa de la Casa Blanca en
http//www.whitehouse.gov/WH/New/commerce/remarks-plain.htlm
7. Discurso del presidente de Finlandia en la
Conferencia "Desmantelamiento de las Barreras para el Comercio Electrónico"
en apoyo a un mundo sin fronteras. Esta reunión tuvo lugar en Finlandia el 19-20 de
Noviembre de 1997.
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