El impacto del euro en América Latina
Edición Nº 54.

Julio-Septiembre 1998.

La perspectiva de América
Latina y el Caribe
Nelson Ortiz
Asesor, Inversiones Bankers Trust

 

El siguiente texto es la transcripción de la ponencia del Dr. Nelson Ortiz en el "Foro sobre el Impacto del euro en las relaciones económicas entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe", realizado en la sede del SELA, Caracas, 20 de octubre de 1997.

Cualquier cambio en la estructura de una contraparte con la que realizamos transacciones comerciales genera incertidumbres y preguntas sobre los efectos que ello pueda tener, más aún cuando esta contraparte es el segundo socio en importancia, como es el caso de la Unión Europea para América Latina.

Las exportaciones de América Latina a Europa representan aproximadamente 20% de las exportaciones totales de la región, con una tasa de crecimiento de un 4%. Si excluimos a México, que por razones obvias tiene un gran sesgo hacia sus socios del TLCAN, esta cifra llega casi a un 30%.

En términos de valor estamos hablando aproximadamente de 30 mil millones de dólares al año. En el caso de las importaciones, estas cifras, que a principios de década se situaban en alrededor de 30 mil millones de dólares, en los últimos dos años ya han rondado cerca de los 40 mil millones de dólares, observando una tasa de aproximadamente 16% de crecimiento interanual.

Estas cifras significan un déficit cercano a los 8 ó 10 mil millones de dólares por año en la región, déficit que tiende a acentuarse por las diferencias en las tasas de crecimiento, a pesar de que la demanda por importaciones de Europa está creciendo a una tasa menor que las importaciones provenientes de Estados Unidos y Japón.

Asimismo tenemos que la Unión Europea representa casi una cuarta parte, aproximadamente un 23%, de toda la inversión de la región. Fundamentalmente estos son los dos aspectos en los cuales quisiera concentrarme y evaluar, comercio e inversión, y cuál va a ser su impacto sobre América Latina y el Caribe.

Para anticipar mis conclusiones, pienso, básicamente, que a corto plazo el efecto del euro sobre la región va a ser ambiguo. Nosotros no podemos afirmar claramente que va a tener un efecto positivo o un efecto negativo, ya que hay diversos elementos que se entremezclan. No obstante, en el largo plazo, de tener éxito el euro, coincido con el planteamiento de que deberá tener un impacto muy positivo sobre la región.

Veamos brevemente esas ambigüedades de corto plazo. El efecto que la Unión Monetaria Europea pueda tener sobre América Latina dependerá, en gran medida, primero, del crecimiento que tenga la demanda agregada y en general los países de la región; y segundo, del valor que adquiera el dólar frente al euro. Anton Brender dijo muy bien que estamos hablando de dos grandes jugadores y eso, obviamente, nos cambia todas las reglas de juego y pasa a ser muy importante la relación que estas monedas puedan tener entre sí.

En consecuencia creo que debemos evaluar estos dos temas: cómo debe concretarse la demanda agregada, el crecimiento de los países de la Unión Monetaria Europea, y cómo se debe comportar también el valor del euro en relación al dólar.

Un punto de partida para este análisis debe comenzar evaluando cuáles van a ser los efectos de Maastricht y cuáles van a ser los efectos de la creación del Banco Central Europeo sobre la fortaleza de la moneda y, específicamente, sobre la política monetaria.

El señor Fritsch anticipa una caída en las tasas de interés real, y aunque aquí se ha hablado mucho de una convergencia hacia abajo de las tasas de interés, yo confieso que tengo severas dudas de que el euro conduzca a menores tasas en el corto plazo. Porque en el corto plazo el euro va a estar sometido a una serie de pruebas de fuerza que van a tener que ser mantenidas, entre otras cosas, con una fuerte política monetaria restrictiva para garantizar el éxito. Entre otras cosas, la presencia de un Bundesbank relativamente fuerte dentro de este juego inicial, sobre todo porque Inglaterra no va a tener la presencia inicial que se anticipaba, debe conducir a que esto sea así.

Si bien hemos tenido en los últimos años una convergencia de las tasas de muchos de los países miembros de la UME hacia abajo, no sería de extrañar que una vez con el euro en funcionamiento tengamos una política monetaria mucho más restrictiva. Si el euro, por vía de esta política monetaria más restrictiva, termina generando tasas de intereses reales más altas que las que observamos especialmente en los Estados Unidos y otros países, vamos a ver un flujo de capitales reforzado.

Se genera una mayor presencia y una recomposición de portafolios, tanto privados como públicos en euros, y eso va a generar demanda de euros. Ese mayor valor real del euro, en el corto plazo, va a significar que no estamos seguros cuál pueda ser el nivel de actividad económica de los países de la región. Por otra parte, la mayor demanda de importaciones, o esa mayor generación de flujo libre cuando las empresas tienen buenas tasas de crecimiento, y que generan los recursos para inversiones, no estamos seguros en este corto plazo, cómo puedan comportarse.

Una vez superada esta primera etapa, si el euro logra superar estas pruebas de fuego, no tenemos la menor duda de que la estabilidad se va a traducir en bajas tasas de inflación, que va a comenzar a traducirse en mayor confianza y, por consiguiente, en mayor inversión y crecimiento de la región. Posteriormente, gracias a la combinación del mayor crecimiento y de economías que generen los recursos suficientes, especialmente a través de su sector privado, es probable que estos se vuelquen hacia programas muy importantes de inversiones fuera de la región.

Pero regresemos al corto plazo y evaluemos el segundo gran tema, el aspecto de la inversión que, como les decía, desde el punto de vista macro, nos genera esa incertidumbre. Uno de los fenómenos que se ha visto en Europa en los últimos años es un número importante de fusiones, adquisiciones y asociaciones entre diferentes empresas, primero dentro de los mismos países, luego entre países.

Este proceso se ha visto acelerado gracias a la expectativas que el euro ha generado. En los últimos meses, particularmente, se han producido un número de operaciones bastante significativas tanto en tamaño como en número. Para mencionar algunas tenemos, por ejemplo, la fusión en Alemania del Hypobank y el Wereinsbank AG, para tener el segundo banco de Alemania de hoy en día, el Bayerische Hypo & Wereinsbank AG. Tenemos la adquisición hostil de la aseguradora italiana Generali sobre la francesa AGF; la fusión, aprobada por Bruselas, de las dos más grandes distribuidoras de licor del mundo, como son Guinness y Grand Metropolitan (Met); las farmacéuticas Sandoz y Ciba Geigy; y en el caso del cemento también tenemos que LaFarge adquirió la Asland, de España.

Lo que sucede en el mundo industrial también se está viendo con mayor intensidad o generando expectativas sobre el propio mundo financiero. Entre las asociaciones estratégicas que se han estado formando pudiera mencionar, por ejemplo, el hecho de que el Banco Santander de España tiene el 9.9% del Royal Bank de Escocia, el 10% del Banco Paolo de Torino, el 78% del Banco de Comercio de Industria de Portugal, y a su vez el Royal Bank tiene 4.9% del Santander y Metropolitan Lights tiene 4.9%. Esa serie de asociaciones, de fusiones, de compras hostiles, van a comenzar a acentuarse o deben seguirse acentuando en los próximos meses.

En el sector financiero español hay un fuerte debate sobre el hecho de si la banca necesita seguirse fusionando, seguir en ese proceso de consolidación vis a vis el euro. Por ejemplo, se menciona que los cinco bancos más grandes de España controlan aproximadamente el 48% de los activos, cuando en el caso de Gran Bretaña es un 57%.

Entonces ¿qué va a ocurrir, una vez que veamos consolidado estos grandes cambios en la organización industrial europea? Este proceso, que ha comenzado y ha sido independiente de muchos de los cambios de inversiones directas en América Latina, debe acentuarse. Los mercados europeos deben buscar opciones de inversión tanto en el tema de las acciones, en cuyo caso estaríamos hablando de inversiones directas, como en el caso de bonos. Muchas de estas inversiones ya han venido teniendo lugar. En el caso de Venezuela es obvio la presencia de la banca europea, no solamente española sino también holandesa. Y también en el sector de los seguros hay varias de las compañías más importantes de Europa con presencia en Venezuela. En el caso de las cementeras está La Farge y está Ondelbarng, dos de las compañías cementeras más importantes del mundo, ambas europeas. Yo estoy convencido de que todo este proceso debe acelerarse, entre otras cosas, por un elemento muy importante: los diferentes grados de madurez de ambas regiones.

Europa es un mercado mucho más maduro. Necesita tanto por el lado financiero como por el propio lado industrial buscar nuevas opciones de inversión y América Latina, justamente por estar en su proceso de desarrollo, le brinda esta gran oportunidad.

Quisiera concluir señalando que, como hemos visto, los efectos del euro son ambiguos en este corto plazo. Si el euro efectivamente se fortalece, no estamos seguros que el dólar retroceda en el corto plazo, como principal moneda mundial, debido a ese menor crecimiento relativo que ha tenido el comercio europeo frente a lo que ha sido Japón o Estados Unidos. No obstante, hay que diferenciar lo que es el lado comercial del lado de las inversiones, y que en el caso de las inversiones no vamos a ver o no se va a esperar a que se termine de consolidar el proceso de integración industrial y financiera en Europa, sino que muchas de estas van a comenzar a darse, como ya ha comenzado a ocurrir.

Finalmente, creo que debiéramos evaluar también tres temas bastante importantes: primero, el tema de las lecciones para América Latina, que es otro de los elementos que queda del establecimiento del euro. Mencionamos el ámbito comercial y el ámbito de inversiones, pero también están las lecciones que los diferentes procesos de integración que se están llevando a cabo en la región van a tener de lo que va a ser esta gran prueba que va a pasar Europa.

Después está el comentario sobre la necesidad de los mercados europeos de colocar sus excedentes a futuro, tanto en acciones como en bonos. Muchos de esos elementos ya hemos comenzado a verlos en el caso de Venezuela, país que ha sido un importante accedente a los mercados financieros europeos, especialmente el alemán. Entre las razones por lo que esto ha sucedido es porque tiene un flujo de ingresos en marcos alemanes, por una inversión que tiene Venezuela en Alemania, la empresa petrolera Veba Oil. También es cierto que parte de las reservas internacionales del Banco Central de Venezuela están en marcos alemanes. Con todo es en este cambio donde el euro ha de tener un peso más grande. En consecuencia vamos a ver una mayor presencia de emisores tanto públicos como privados latinoamericanos en los mercados financieros europeos.

Finalmente, creo que no debemos descuidar ni olvidar la capacidad que tiene Estados Unidos y su economía para seguir realizando cambios estructurales importantes. Ha sido una economía que ha venido teniendo grandes ganancias en productividad, ha sido una economía que redujo significativamente las proyecciones de déficit fiscal y cuyas tasas de interés también han venido convergiendo hacia abajo, y como todo en la economía y todo en el mundo es relativo, no podemos ver aisladamente la relación del euro con América Latina sin tomar en consideración la reacción que va a tener la economía americana frente a estos cambios que se van a suscitar en Europa.
Gracias.

 

 


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