El impacto del euro en América Latina
Edición Nº 54.
Julio-Septiembre 1998.
|
El euro, la nueva moneda |
|
Secretaría Permanente del SELA |
Introducción
El presente informe
fue elaborado por la Secretaría Permanente de conformidad con el mandato aprobado en la
Decisión 380 (Punto 2.1.2) de la XXII Reunión Ordinaria del Consejo Latinoamericano,
celebrada en Montevideo, Uruguay, del 22 al 25 de octubre de 1996.
Por primera vez en la historia
europea, un grupo de países decide abandonar sus monedas nacionales y por ende, su
soberanía en materia de política monetaria y cambiaria para adoptar una moneda
común. Esta decisión reviste una gran significación política y económica para los 11
países de la UE que adoptarán el euro el próximo 1º de enero, pero también para el
resto de la comunidad internacional.
En términos generales, el
impacto del euro para América Latina y el Caribe será gradual, ya que la nueva moneda
incidirá sobre la composición de las reservas internacionales y sobre varias operaciones
comerciales y financieras a medida que se consolide en el sistema monetario internacional.
La Secretaría Permanente del
SELA, anticipándose a los problemas y ventajas que el advenimiento del euro puede traer a
la región, convocó a un grupo de expertos regionales y extraregionales al "Foro
sobre el Impacto del euro en las Relaciones Económicas entre la Unión Europea y América
Latina y el Caribe" realizado en su sede el 29 de octubre de 1997. Lamentablemente el
incendio ocurrido en la sede de la Secretaría Permanente del SELA el 5 de febrero de 1998
impidió que este documento pudiera realizarse oportunamente.
Este documento es una
recopilación y actualización de las ponencias presentadas en esa oportunidad,
acompañada por informaciones y análisis recientes sobre el tema.
I. Unión monetaria en tres
fases
Cuando los Quince
firmaron el Tratado de la Unión Europea (TUE), en la ciudad holandesa de Maastricht en
febrero de 1992, establecieron los criterios de aproximación macroeconómica que los
países deberían observar para participar en la futura Unión Monetaria Europea (UME).
En sendos protocolos anexos se
estamparon acuerdos especiales para contemplar la posición de Dinamarca y el Reino Unido,
que finalmente podrán optar, si así lo deciden, por no entrar en la unificación
monetaria. Esta es una primera situación, que hasta el momento ha sido aprovechada por
los dos países aunque ambos mantienen abierta la posibilidad de su incorporación en
cualquier momento posterior a 1999.
Una postura similar adoptó
posteriormente Noruega, que tampoco estará en el grupo de partida pese a cumplir con las
condiciones requeridas. El cuarto es Grecia, que no ha logrado reunir los requisitos de
convergencia macroeconómica fijados en Maastricht.
El TUE entró en vigencia el 1 de noviembre de 1993,
y en igual fecha quedó congelada la composición de la canasta de 15 monedas que componen
la unidad europea de cuenta llamada ECU (European Currency Unit), antecedente directo del
futuro euro, que durante muchos años ha sido utilizada en la contabilidad de la UE (antes
Comunidad Europea) y cotizada en el mercado internacional. Esta cesta de unidades es sólo
una de las fases en que opera el Sistema Monetario Europeo (SME), que como mecanismo de
cambios ha mantenido hasta ahora los conocidos márgenes de fluctuación entre las monedas
europeas.
Ya en julio de 1990 había
comenzado la primera fase de la Unión Monetaria Europea (UME), al disponerse la
liberalización de los movimientos de capital entre los Estados miembros. Y el 1 de enero
de 1993 se había completado la formación del mercado único, con elementos
decisivos de unión económica e integración interior.
La segunda fase de la UME
arrancó el 1 de enero de 1994, al crearse el Instituto Monetario Europeo (IME),
embrión técnico y consultivo del futuro BCE, que en forma significativa fue instalado en
la ciudad alemana de Francfort. A nadie se le oculta que el marco alemán es la moneda que
arbitra el SME, y que su posición internacional será el anclaje sustancial de la futura
unidad monetaria europea.
Desde esa fecha, los Estados
miembros de la UE renunciaron a financiar déficits con emisión monetaria y quedaron
comprometidos en un proceso de convergencia macroeconómica que únicamente Grecia no
logró alcanzar antes de finalizar 1997.
Los cuatro criterios de
Maastricht suelen expresarse para mayor claridad en cinco puntos (disciplina
presupuestaria, deuda pública, estabilidad de precios, fluctuación monetaria y
equivalencia de tasas de interés). Son los parámetros que han guiado, tanto a los
gobiernos para diseñar y ejecutar sus políticas, como al IME, a la Comisión Europea, al
Consejo de Ministros y al Parlamento Europeo para hacer su evaluación final en vista de
los resultados económicos del año pasado.
La fecha del 1 de enero de 1999
señalará la inauguración de la tercera fase de la UME. Es el momento en que el Consejo
de Ministros fijará irrevocablemente los tipos de cambio de las monedas de los países
participantes, tanto entre sí como en relación al euro.
Este acontecimiento marca una
frontera en la que se disolverá la canasta de monedas que componen al ECU, una
denominación que desaparecerá para dejar paso al nombre euro, elegido por el
Consejo Europeo en Madrid, en diciembre de 1995.
En la misma fecha se
transformará el IME en banco central único de los países que adoptarán el euro.
Nacerán en ese momento el Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC) y el propio
BCE.
Las Instituciones del
SistemaII.
El SEBC estará
compuesto por el BCE y los bancos centrales de los Estados miembros. Será dirigido por
los órganos rectores del BCE, que serán el Consejo de Gobierno y el Comité Ejecutivo.
El Consejo de Gobierno estará compuesto por los miembros del Comité Ejecutivo y por los
gobernadores de los bancos centrales nacionales.
El Comité Ejecutivo será
integrado por el presidente del BCE, el vicepresidente otros cuatro miembros. Estos cargos
serán nombrados entre personas de reconocido prestigio y experiencia profesional en
asuntos monetarios o bancarios, de común acuerdo por los gobiernos de los Estados
miembros. Su mandato tendrá una duración de ocho años y no será renovable.
Durante tres años, hasta el 1 de enero de 2002, el euro
será utilizado por el sistema financiero y en las transacciones de todo orden, aunque
coexistirá con las monedas nacionales, que serán gradualmente cambiadas a través del
SEBC. La moneda única será emitida por el propio BCE y por los bancos centrales
nacionales. Las monedas de los Estados miembros serán retiradas poco a poco de la
circulación, a medida que sean sustituidas por el euro, culminándose la conversión,
como máximo, en la fecha indicada.
La fecha del 1º de julio de 2002 marcará el fin de la
transición al euro para todos los Estados miembros participantes.
La adopción del euro significará que los Estados
transfieran al BCE sus facultades en materia de política monetaria, que será única.
Esto supone que las tasas de interés y la emisión de billetes de banco serán
controladas desde Francfort.
El TUE regula el ejercicio de las políticas económicas y
de la política monetaria que regirá para todos los Estados, que han consagrado un pacto
de estabilidad y disciplina presupuestaria y financiera a ser observado desde la adopción
de la moneda única.
III. El impacto en síntesis
Actualmente, el sistema monetario
internacional está dominado por el dólar de los EEUU, que representa más del 60% de
las reservas internacionales, 80% de los préstamos bancarios y 40 % de las emisiones de
bonos. A partir del 1º de enero de 1999, con la introducción del euro, el sistema
contará en primer lugar, además del dólar, con el euro (que "absorbe"
al marco alemán, al franco francés y a la lira italiana, en lo que respecta a las
monedas de los países de G-7), la libra esterlina (ya que Gran Bretaña, por el
momento, no participa en la moneda única), y el yen japonés. En este contexto, el
euro pudiera competir con el dólar en la posición dominante en relación con las demás
monedas.
La introducción del euro en el sistema monetario
internacional no forzosamente significará mayor estabilidad en las fluctuaciones
cambiarias ni en el comportamiento general de los flujos de capital en otras regiones.
Esto implica que para los países en desarrollo es importante mantener su nivel de
vigilancia en el manejo de sus políticas monetarias y de sus reservas, ya que no se
prevén cambios en la volatilidad del sistema.
El establecimiento de una moneda única europea
introducirá mayor estabilidad en los movimientos cambiarios intraeuropeos, al quedar
11 países vinculados a una sola tasa de cambio (la del euro) frente al dólar. Esto,
a su vez, debería reducir los riesgos cambiarios en las operaciones comerciales y
financieras entre la UE y sus socios internacionales.
En principio, a partir de
enero de 1999, el euro, que incluirá 11 monedas, debería representar aproximadamente
18% del total de las reservas monetarias mundiales, lo cual convertiría a la moneda
única europea en la segunda divisa del mundo. Actualmente, el dólar es la
principal moneda de reserva a nivel mundial (según datos de "Le Monde" del
4/5/1998, el dólar ocupa el 62,7% del conjunto de reservas monetarias y representaba
68,6% en 1980). El marco alemán se halla en segunda posición (14,1% hoy, 14,9% en 1980).
El yen japonés representa 7% (y no figuraba en las cifras de 1980).
A partir de los primeros
meses de 1999, al euro le corresponderán de 30 al 35% de los préstamos contraídos a
nivel mundial, debido a la gravitación de las 11 monedas participantes.
El euro impulsará los
mercados de capitales europeos, llevándolos a ser similares a los de Estados Unidos. Los
mismos se desarrollarán rápidamente, haciendo que los bancos disminuya su papel
protagónico en el financiamiento de las empresas. El mercado de eurobonos y el de
acciones van a rivalizar con el estadounidense, reduciendo los costos del capital y
aumentando la eficiencia en su colocación.
Aunque Gran Bretaña
no se unirá a la moneda única en 1999, manejará todas sus cuentas externas en euros,
y Londres se convertirá en un centro financiero para la colocación y transacción de
"Eurobonos".
A medida que se consolida
el euro, será más difícil para los Estados Unidos mantener su actual nivel de
déficit en cuenta corriente y seguir siendo el líder mundial en los mercados
financieros internacionales.
La fortaleza del euro
aumentará la capacidad de compra de los países europeos que adopten esa moneda,
beneficiando a sus importadores. Pero en el corto plazo, este efecto no será igual
para todos los países que adopten la moneda única, ya que el impacto sobre su capacidad
de importación dependerá de la apreciación o depreciación de su moneda nacional en el
momento de fijar su tasa de cambio frente al euro.
El fortalecimiento del
euro frente al dólar dependerá del funcionamiento de los mercados, las perspectivas de
crecimiento económico en Europa y en el mundo, y las políticas fiscales y monetarias que
se lleven acabo en ambos lados del Atlántico. En otras palabras, es difícil afirmar
que el euro se va a apreciar o depreciar con respecto al dólar.
En este sentido, el Prof. Fred Bergsten, Director del
Instituto de Economía Internacional, sostiene que el Banco Central Europeo será
creíble y llevará a cabo una política monetaria restrictiva. Además, sostiene que
el euro se va a apreciar, porque muchos portafolios cambiarán parte de sus carteras de
dólares a euros.
Otro motivo de potencial apreciación del euro se
deriva de su efecto sobre las reservas monetarias. Los países que adopten el euro
venderán sus excesos de reservas, la mayoría en dólares, y terceros países cambiarán
parte de las mismas, transformándolas de dólares a euros.
El establecimiento del euro no tendrá
implicaciones directas sobre el papel de los Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI
ni sobre su utilización como reserva internacional.
¿Quién va a representar al euro en las reuniones
del G-7, en el FMI, y en el Banco Mundial? Estas preguntas recién se están
planteando y los gobiernos europeos han optado por ignorarlas. Una vez que el euro se
establezca, los países que participan en el euro seguirán representados individualmente
como hasta ahora, pero hablarán con una sola voz y el Presidente del BCE asistirá a las
reuniones del G-7. En el largo plazo el euro podría tener una representación externa en
el FMI, el Banco Mundial y el G-7, con lo cual el G-7 se reduciría a "G-3"
desde el punto de vista de las tres monedas dominantes (dólar, euro, yen).
¿Qué implicación tendrá el euro sobre el
servicio de la deuda externa de los países latinoamericanos? Las implicaciones
dependerán de la estructura de la deuda de cada uno de los países de la región. Si la
deuda está sujeta a la tasa Libor, no habrá impacto en el corto plazo, ya que Gran
Bretaña no adoptará por ahora el euro. Pero si la deuda está sujeta a la tasa Pibor
(interbancaria de París), estará sujeta al nuevo marcador, el cual a su vez está
vinculado a la tasa de cambio Franco francés/ euro.
En el corto y mediano plazo, los precios de las
materias primas seguirán fijándose en dólares. En cambio, en lo que respecta a las
emisiones de bonos, el uso del euro se extenderá en plazos más breves a partir de 1999.
Según el Fondo Monetario Internacional (World
Economic Outlook, octubre 1997), el euro ampliará el acceso a los mercados
internacionales de capital privado a los países en desarrollo, facilitando la
posibilidad de emitir "eurobonos" en sustitución de obligaciones en dólares.
En el mediano plazo, en caso de producirse una
significativa reevaluación del euro con respecto al valor actual de las monedas que lo
conforman, pudiera haber implicaciones de cierto alcance para los términos de
intercambio de los socios comerciales de la Unión Europea, en el sentido de un
encarecimiento de las importaciones provenientes de ese grupo de países.
La aparición de una nueva moneda en el sistema
monetario internacional estimulará el debate sobre la necesidad de una mayor
coordinación de las políticas macroeconómicas de los bloques más importantes en la
economía mundial, tanto en lo que respecta al impacto del euro sobre las tasas de
cambio en el momento en que empiece a funcionar como divisa internacional, como desde el
punto de vista de las implicaciones institucionales de la nueva moneda para el
funcionamiento de las instituciones financieras multilaterales. En este contexto, el Banco
Central Europeo se constituirá en un nuevo actor en las decisiones sobre el manejo del
sistema monetario global, así como en los mecanismos de vigilancia del Fondo Monetario
Internacional. Por ejemplo, el Banco Central Europeo pasará a ser el interlocutor único
de los países de la Unión Europea en las consultas previstas en el artículo IV de los
estatutos del Fondo.
Los costos de las transacciones financieras
que actualmente se desprenden de la existencia de varias tasas de cambio entre los países
europeos disminuirán considerablemente, facilitando las operaciones comerciales con la
Unión Europea y entre los países que la conforman.
IV. Los Escenarios del Fondo
Monetario Internacional
En cuanto al impacto
del euro tanto para Europa como para el resto del mundo, el Fondo Monetario Internacional
(World Economic Outlook, Octubre 1997) prevé dos escenarios de mediano y largo
plazo cuyos indicadores varían sensiblemente, sobre todo para los países en desarrollo,
dependiendo de la adopción de medidas fiscales adicionales y de reformas en los mercados
laborales en los países de la Unión Europea, que serían beneficiosos no sólo para
estos países sino también para el resto de la economía mundial:
V.
Algunas estadísticas sobre el euro
Implicaciones del Euro para
Europa y el resto del Mundo Resultados Simulados |
(Desviaciones del año base, a
menos que otra indicación sea dada)1 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Primer Escenario: Euro con consolidación fiscal adicional y
reformas del mercado laboral |
| Miembros
del Euro2 |
|
|
|
|
|
| PNB real |
|
|
|
|
|
| Deflactor
del PNB |
|
|
|
|
|
| Tasa de
interés real a largo plazo |
|
|
|
|
|
| Tasa de
desempleo |
|
|
|
|
|
| Balanza
gubernamental general (% del PNB) |
|
|
|
|
|
| Ingresos
netos |
|
|
|
|
|
| Egresos |
|
|
|
|
|
| Deuda
general del gobierno (% del PNB) |
|
|
|
|
|
| Balanza
comercial (miles de millones de US$) |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| Países
no europeos del G-73 |
|
|
|
|
|
| PNB real |
|
|
|
|
|
| Balance
comercial (miles de millones de US$) |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| Otros
países industriales4 |
|
|
|
|
|
| PNB real |
|
|
|
|
|
| Balance
comercial (miles de millones de US$) |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| Países
en desarrollo5 |
|
|
|
|
|
| PNB real |
|
|
|
|
|
| Balance
comercial (miles de millones de US$) |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Segundo Escenario: Euro con ninguna consolidación adicional ni
reformas del mercado laboral |
| Miembros
del Euro2 |
|
|
|
|
|
| PNB real |
|
|
|
|
|
| Deflactor
del PNB |
|
|
|
|
|
| Tasa de
interés real a largo plazo |
|
|
|
|
|
| Tasa de
desempleo |
|
|
|
|
|
| Balanza
gubernamental general (% del PNB) |
|
|
|
|
|
| Ingresos
netos |
|
|
|
|
|
| Egresos |
|
|
|
|
|
| Deuda
general del gobierno (% del PNB) |
|
|
|
|
|
| Balanza
comercial (miles de millones de US$) |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| Países
no europeos del G-73 |
|
|
|
|
|
| PNB real |
|
|
|
|
|
| Balance
comercial (miles de millones de US$) |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| Otros
países industriales4 |
|
|
|
|
|
| PNB real |
|
|
|
|
|
| Balance
comercial (miles de millones de US$) |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| Países
en desarrollo5 |
|
|
|
|
|
| PNB real |
|
|
|
|
|
| Balance
comercial (miles de millones de US$) |
|
|
|
|
|
| 1 La línea de
base está basada en la base de datos del World Economic Outlook, con los shocks empezando
en el 2000 |
| Para ambos
escenarios se asume la adherencia al Pacto de Estabilidad y Crecimiento. |
| 2 Se asume que
todos los miembros actuales de la Unión Europea participan en el Euro desde el inicio. |
| 3 Estados Unidos,
Canadá y Japón. |
| 4
Australia, Nueva Zelanda, Noruega y Suiza. |
|
|
|
|
|
| 5 Resto
del mundo excluyendo las economías en transición. |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| Fuente:
FMI, World Economic Outlook Oct. 97 |
|
|
|
|
|





|