El impacto del euro en América Latina
Edición Nº 54.

Julio-Septiembre 1998.

 

Las prioridades de América Latina
en las negociaciones agrícolas
Constanza Valdés
Economista, Servicio de Investigaciones Económicas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Asesora Agrícola del SELA.

 

Introducción

Las políticas agrícolas, y más aun los objetivos de política agrícola, han cambiado de manera significativa durante la última década en los países de América Latina. En el pasado, para lograr el objetivo económico de la industrialización, dichos países adoptaron una política de substitución de importaciones, manteniendo altas barreras arancelarias y no arancelarias para la importación de bienes agrícolas, mientras que se establecieron normas de entrada menos restrictivas para bienes intermedios y de capital. Las reformas multilaterales y unilaterales fomentaron la transición de proteccionismo hacia una política interna y comercial de mercado, así como mejores condiciones para la inversión en América Latina y el Caribe. Estas reformas se han reflejado en reducciones significativas de los aranceles, de las restricciones al comercio y de los subsidios y programas de apoyo domésticos.

El Acuerdo de la Ronda Uruguay estableció un nuevo conjunto de reglas y disciplinas comerciales para la agricultura a nivel multilateral y a nivel de las intervenciones en los mercados internos. Todos los países de América Latina y el Caribe miembros de la OMC están sujetos a este nuevo conjunto de disciplinas; el Artículo 20 del Acuerdo Agrícola ofrece el marco para las negociaciones. Tomando en cuenta que el proceso de Análisis e Intercambio de Información (AII) (1) se encuentra en una etapa de preparación para las negociaciones, los países de la región pueden evaluar los efectos favorables de la instrumentación de las disposiciones de la OMC y las modificaciones requeridas para incrementar su participación en el marco comercial multilateral.

Los intereses particulares de los países de América Latina y el Caribe –y de los países en desarrollo en general– en las negociaciones dependerán de si el país es exportador neto de alimentos, importador neto de alimentos, o que busca la autosuficiencia alimentaria. Los intereses también dependerán de que el país sea un productor de bienes agrícolas primarios o de alimentos procesados.

Igualmente significativo será el trato preferencial que los países desarrollados e importadores ofrezcan a los países en desarrollo en forma de asignación preferencial de cuotas para importar. De cualquier manera, el objetivo común de los países de la región durante las próximas negociaciones será el resaltar las diferencias conceptuales de las consecuencias económicas de la liberalización del comercio agrícola para los países desarrollados y para los paises en desarrollo, y asegurar que las nuevas reglas multilaterales no sean contrarias las políticas de desarrollo de estos últimos.

Las cuatro áreas más importantes en las negociaciones pasadas: acceso a mercados, apoyos domésticos, subsidios a las exportaciones y regulaciones sanitarias y fitosanitarias serán el punto de partida de las negociaciones agrícolas en la próxima ronda de la OMC sobre agricultura, a iniciarse antes del año 2000. Este período de preparación es la oportunidad para los países de proponer temas de política comercial para impulsar el proceso de reforma agrícola que comenzó en la Ronda Uruguay, y al mismo tiempo, participar activamente en la formulación de la agenda de negociaciones.

Patrones del comercio agrícola en los países de América Latina y el Caribe

La agricultura todavía juega un papel importante en la economía de América Latina y el Caribe, aunque su contribución en el producto interno bruto de la región es menos del 10 por ciento. La importancia de la agricultura en relación con el total de la producción es mayor en los países de menor desarrollo de la región que en los países de mayor crecimiento. De todas maneras, la importancia de la agricultura ha declinado en las últimas décadas.

La importancia relativa de los productos agrícolas en el comercio total de la región también se ha reducido en los últimos 20 años. Sin embargo, para aquellos países de América Latina y el Caribe que todavía dependen de sus exportaciones agrícolas para la entrada de divisas, y generación de ingresos y empleo, la expansión del intercambio tiene suma importancia. En 1996, más de dos tercios de los países de la región recibieron más del 50 por ciento de sus ingresos de exportación por concepto del comercio de productos básicos. La paticipación de las exportaciones agrícolas ha disminuido dentro de las exportaciones totales de la región, cayendo de 27 por ciento del total en 1987 a 24 por ciento en 1996. Actualmente, las exportaciones de la región representan el 10.5 por ciento de las exportaciones mundiales de productos agrícolas.

Durante la década pasada, la estructura del comercio agrícola sufrió cambios significativos, tanto a nivel global como regional (2). La porción del valor total del comercio global agrícola de productos básicos cayó de 52 por ciento a 41 por ciento, dominado por la caída del intercambio de productos básicos sin procesar. Con respecto a los bienes de consumo procesados, el valor del comercio aumentó en promedio un 10,4 por ciento por año, representando más del doble del valor del año 1986.

Puestas en orden de importancia, las 4 categorías en 1986 compartían equitativamente el mercado, siendo la más importante los productos básicos sin procesar (26,8 por ciento), seguida de los productos básicos procesados (25,3 por ciento), bienes de consumo sin procesar (24,4 por ciento) y bienes de consumo procesados (23,5 por ciento). En 1996, este orden fue revertido, ya que el comercio de bienes de consumo procesados saltó del cuarto al primer lugar con 31,6 por ciento del total, mientras que el comercio de productos básicos sin procesar cayó al cuarto lugar con un porcentaje del mercado de sólo 16,6 por ciento. Los productos básicos procesados y los bienes de consumo no procesados representaron 24,5 por ciento y 27,4 por ciento respectivamente.

Para la región, la composición del comercio agrícola es bastante diferente. Mientras el comercio a nivel mundial se dividía casi de manera igual entre productos básicos y bienes de consumo en 1996, los países de América Latina y el Caribe exportaban principalmente productos básicos (62 por ciento del total de las exportaciones) al resto del mundo, mientras las principales importaciones consistían en productos de consumo final (70 por ciento). Para la región, la categoría más importante son los productos básicos procesados (33,3 por ciento), seguida de productos básicos sin procesar (28,9 por ciento), bienes de consumo sin procesar (28,6 por ciento) y bienes de consumo procesados (9,2 por ciento).

Los posibles aspectos que serán planteados en las negociaciones para el próximo proceso de reforma, identificados en el proceso de Análisis e Intercambio de Información, cubre las áreas contenidas en el Acuerdo Agrícola: acceso al mercado (cuotas y aranceles), apoyos internos, subsidios a las exportaciones y temas sanitarios y fitosanitarios. Además, como cada área contemplada en el Acuerdo contiene disposiciones de Tratamiento Especial y Diferenciado, el impacto del Acuerdo sobre los países en desarrollo estará ampliamente determinado por el grado de concesiones dadas por las disposiciones de Tratamiento Especial y Diferenciado (ver cuadro 1).

Acceso al Mercado

Durante las primeras rondas de negociaciones comerciales multilaterales, el sector agrícola adoptó el método de reducción lineal de la fórmula arancelaria, destinado a una reducción promedio de 36 por ciento, con una reducción mínima de un 15 por ciento de cada línea arancelaria. Sin embargo, la experiencia de los últimos tres años indica que este método ha creado una amplia dispersión arancelaria. Las reducciones se han concentrado en bajas tasas arancelarias, mientras que ha habido un aumento en la protección arancelaria para los productos más sensibles.

Además, la conversión a aranceles de medidas no arancelarias en el sector agrícola por parte de los países desarrollados ha llevado muy frecuentemente a imponer tasas prohibitivas a los productos básicos de interés para América Latina y el Caribe. Normalmente, el promedio arancelario en los países de la región varía entre 10 y 20 por ciento, lo cual es considerablemente bajo si se compara con las tasas del 20 al 60 por ciento de hace una década (CEPAL, diciembre de 1997).

Un estudio reciente de la UNCTAD/OMC sobre picos y escalada arancelarios indica que cerca del 87 por ciento de los picos arancelarios de la UE después de la Ronda Uruguay (tasas mayores del 12 por ciento) se concentran en el sector agrícola (Japón –80 por ciento–, Estados Unidos –36 por ciento– y –Canadá –28 por ciento). La frecuencia y las tasas más altas se encuentran en productos como el azúcar, el tabaco, el algodón, frutas y vegetales preparados, todos productos de interés para los exportadores de la región.

La fórmula de reducción de aranceles es un instrumento idóneo para enfrentar el tema de los "picos arancelarios" y la "escalada arancelaria" de los productos básicos agrícolas.

Durante la ronda agrícola de la OMC en 1999-2000, los países de la región buscarán que el entorno comercial se haga más favorable para sus productos agrícolas de exportación, a través de una reducción progresiva de las barreras comerciales, de fórmulas de reducción de aranceles, y de una administración más favorable de las cuotas arancelizadas. Además, buscarán:

  • mayores reducciones en los aranceles y los picos arancelarios;

  • mayores reducciones arancelarias para los productos básicos procesados que los no procesados, para reducir el impacto de la escalada arancelaria;

  • la continua transformación de las barreras no arancelarias en aranceles y su reducción global;

  • la renovación de la excepción de los países en desarrollo para realizar compromisos de reducción;

  • una extensión de la cobertura de productos amparados bajo el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) a todo el sector agrícola.

La administración de cuotas es importante para América Latina y el Caribe por el peso de sus exportaciones agrícolas. Pareciera que de manera recurrente, dichas cuotas han sido usadas para restringir, en vez de para mejorar, las oportunidades de acceso al mercado. Los países de América Latina y el Caribe buscarán:

  • incrementar la cantidad de sus cuotas en los países miembros de la OCDE;

  • eliminar todas las cuotas que no han sido llenadas hasta el momento por la falta de demanda interna;

  • introducir mecanismos alternativos para proveer a los países de la región un mejor acceso a la asignación de cuotas mínimas de acceso bajo el SGP;

  • crear lineamientos claros en los procedimientos de distribución de licencias de importación.

Apoyo Interno

Durante las negociaciones de la Ronda Uruguay, el apoyo interno no fue motivo de mayor preocupación por parte de los países de América Latina y el Caribe excepto para los miembros del grupo Cairns, cuyo nivel de subsidios era bajo debido a problemas presupuestarios. Además, antes de celebrarse la Ronda Uruguay y por muchos años, el sector agrícola de varios países de la región no solo no recibía subsidios sino que estaba sometido al pago de impuestos.

De conformidad con el actual Acuerdo Agrícola, a los países de la región se les permite aplicar medidas de apoyo a los precios o medidas directas de apoyo al ingreso sólo dentro del nivel de minimis, es decir 10 por ciento del valor de producción de productos involucrados. Por el contrario, los países desarrollados han podido mantener cerca del 80 por ciento de su gasto por concepto de apoyo interno. Bajo la Ronda Agrícola de la OMC en los años 1999-2000, los países en desarrollo buscarían:

  • añadir una cláusula al compromiso de reducción de apoyo interno que permita cierto grado de flexibilidad para aumentar dicho apoyo si se presenta la necesidad;

  • incluir los subsidios a los insumos y la inversión en los programas de desarrollo rural;

  • eliminar la "caja azul" que incluye mecanismos de intervención de los países más desarrollados.

Subsidios a las Exportaciones

La experiencia adquirida en tres años de instrumentación del Acuerdo Agrícola indica que los países que han declarado subsidios de gran magnitud a las exportaciones en el año base, siguen proporcionando elevados subsidios incluso después de haber sido instrumentados los compromisos. Como en el caso del apoyo interno, los países que señalaron que no tenían ningún tipo de subsidio en el período base no tienen en la actualidad la influencia necesaria para ofrecer nuevos subsidios.

Según los informes de la AII, los primeros cinco proveedores de subsidios a las exportaciones de productos tales como trigo, arroz, aceite vegetal, carne bovina y porcina representaban 90 por ciento de los subsidios totales a las exportaciones (en volumen) que fueron notificados en tales productos. Ante esta situación, los países en desarrollo buscan:

  • una revisión de las normas de subsidios a la exportación;

  • la inclusión del tema del financiamiento a las exportaciones en las negociaciones agrícolas;

  • mayores reducciones en los subsidios a la exportación de los países de la OCDE, particularmente por parte de la Unión Europea en cereales, carne y leche.

Otros Temas Agrícolas

Medidas Sanitarias y Fitosanitarias

Las medidas sanitarias y fitosanitarias de los principales países importadores se han tornado cada vez más complejas, y en algunos casos requieren de un nivel de tecnología que aún no se encuentra ampliamente disponible en los países exportadores de la región. Existe la necesidad de fortalecer la aplicación de estándares en los países de la región de manera que puedan aprovechar las oportunidades comerciales. Los países de América Latina y el Caribe podrían adoptar mecanismos que faciliten la instrumentación de las disposiciones en el área de la asistencia técnica. El acuerdo actual en la materia aborda específicamente la necesidad de brindar asistencia técnica, pero deja a discreción del donante el suministro de la misma.

Tratamiento Especial y Diferenciado

En el actual Acuerdo Agrícola, el tratamiento especial y diferenciado es proporcionado bajo tres formas:

  • derogaciones con límites de tiempo: los países de la región tienen cierto grado de flexibilidad para instrumentar sus compromisos en un período de 10 años, en comparación con los 6 años acordados a los países desarrollados;

  • aranceles más favorables y reducciones de subsidios: las reducciones de aranceles, de apoyo interno y de subsidios a la exportación están establecidas a no menos de dos tercios de aquellas especificadas para los países desarrollados;

  • mayor flexibilidad en las obligaciones y los procedimientos: los países de la región tenían la opción de ofrecer topes maximos arancelarios y mantener restricciones a importaciones de productos basicos, y estaban exentos de compromisos de reducción en programas ligados al desarrollo agrícola y rural.

El Artículo 20 del Acuerdo establece que debería tomarse en cuenta el trato especial y diferenciado a los países en desarrollo durante las negociaciones para continuar el proceso de reforma. El proceso de Análisis e Intercambio de Información es un buen indicador de los beneficios derivados de dicho trato para el sector agrícola de los países de la región. Para asegurar el apoyo a los esfuerzos de desarrollo en el sector agrícola, las modificaciones al tratamiento especial y diferenciado podrían incluir:

  • mayor flexibilidad en las reducciones arancelarias;

  • asignación de cuotas favorables a los exportadores de la región, al tiempo que se ofrecen oportunidades de acceso al mercado;

  • excepciones temporales en la reducción de los compromisos para ciertos productos de importancia relacionados con temas de seguridad alimentaria;

  • mayor flexibilidad en un futuro incremento del apoyo interno.

Seguridad alimentaria y variabilidad en los precios

La preocupación por la seguridad alimentaria en los países latinoamericanos y caribeños importadores de alimento se considera en la Decisión de Marrakesh sobre Medidas Concernientes a los Posibles Efectos Negativos del Programa de Reforma sobre los Países Menos Desarrollados e Importadores de Alimentos (3). Un cierto número de países en desarrollo que importan alimentos deben ahora pagar precios más altos por productos básicos que, antes de la entrada en vigencia del Acuerdo, estaban subsidiados.

Los países latinoamericanos y caribeños importadores netos de alimentos se muestran cada vez más preocupados por el hecho de que, mientras su volumen de importación de alimentos se eleva ante el incremento de la demanda y el aumento en el ritmo de crecimiento demográfico, la reducción de los excedentes pudiera llevar a una disminución en la disponibilidad de la asistencia alimentaria.

Las variaciones en precios es también materia de preocupación para los países en desarrollo, incluyendo los países latinoamericanos. Las reducciones en el apoyo interno han llevado a variaciones en los precios de los alimentos, debido a que las compras gubernamentales de stocks de alimentos se han reducido significativamente.

Asistencia en materia alimentaria

La Decisión de Marrakesh incluye un conjunto de mecanismos para supervisar en forma periódica el nivel de asistencia alimentaria otorgada bajo la Convención de Ayuda Alimentaria y garantizar un grado suficiente de asistencia bajo la forma de donaciones.

Hasta la fecha, los países en desarrollo no parecen haber aprovechado al máximo una de las disposiciones contempladas en la Decisión de Marrakesh, la cual permite que los programas de asistencia de los donantes ofrezcan asistencia técnica y financiera con el fin de mejorar la productividad agrícola y la infraestructura de los países menos desarrollados y de los países importadores netos de alimentos.

Aspectos relacionados con los Productos Básicos
(Productos Tropicales)

En el caso de los países en desarrollo, los aspectos relacionados con los productos básicos se refieren a las oportunidades que se derivan de la instrumentación del Acuerdo Agrícola, incluyendo las mejoras en el acceso a mercados de los países desarrollados para sus exportaciones agropecuarias, en especial azúcar, bananos, carne bovina, cítricos y productos de horticultura (frescos y semiprocesados), así como el desarrollo de nuevas oportunidades de comercialización en mercados emergentes.

Sin embargo, la evidencia indica que los patrones de producción y comercio no han sufrido mayores alteraciones como resultado del Acuerdo. En el proceso de Análisis e Intercambio de Información, algunos países en desarrollo han propuesto la liberalización total del comercio de productos tropicales.

Entre los aspectos que afectan el comercio de productos básicos para los países en desarrollo están incluidos:

  • la naturaleza compleja del cálculo de los niveles aduaneros;
  • negociaciones que apoyen la liberalización de los productos alimentarios transformados, más que de las materias primas agrícolas.

Empresas Comercializadoras Estatales

Dichas empresas todavía existen en varios países en desarrollo. Deben tratar de proponer nuevas reglas y disciplinas que a la vez que tomen en cuenta sus objetivos de política de desarrollo incrementen la transparencia de las actividades de dichas empresas y reduzcan sus efectos distorsionadores del comercio.

Nuevos Temas de la Próxima Ronda

A medida que se acerca la próxima ronda, seguirán apareciendo nuevos temas y prioridades de investigación. En el área de la biotecnología, se presentará un debate muy restrictivo sobre los productos modificados genéticamente tanto en lo que respecta a una prohibición eventual en la importación de ese tipo de productos en la Unión Europea como en cuanto a la colocación obligatoria de etiquetas. Es probable que la UE introduzca en las negociaciones temas técnicos relacionados con la calidad de los cereales, tales como las microtoxinas en los cereales y sus derivados, o el uso de la somatropina en la producción lechera.

Con respecto a los aspectos vinculados con los consumidores y la seguridad en materia alimentaria, se planteará el desarrollo de una segmentación del mercado, que parte del establecimiento de estándares de calidad muy restrictivos, especialmente en lo que respecta a los productos modificados genéticamente (etiquetas, denominación de origen, productos biológicos) o el Punto de Control Crítico de Análisis de Riesgo de EE.UU.

Desde el punto de vista de los países en desarrollo existe preocupación en torno a la creciente generalización en el uso de argumentos ambientales, así como de medidas no arancelarias, para proteger los mercados y como factores que distorsionan la competencia, en general.

En el análisis de los acuerdos regionales, el principal tema que plantearon esos países fueron las normas de origen. Ha habido una proliferación de acuerdos comerciales regionales en la región de Asia Pacífico y en el hemisferio occidental. Acuerdos tales como el TLCAN, MERCOSUR, la Comunidad Andina, el Mercado Común Centroamericano (MCCA) y la CARICOM ya existían durante la Ronda Uruguay, pero su impacto en las negociaciones fue modesto. Sin embargo, recientemente dichos acuerdos se han vuelto factores de mayor peso en el desempeño de muchos países de la región, y han influenciado significativamente las actitudes de los miembros clave. Existe una oportunidad para los países líderes del hemisferio de ir más rápido hacia el libre comercio y para desarrollar posiciones coordinadas con respecto a la OMC.

 

CUADRO 1
Tratamiento Especial y Diferenciado en el Acuerdo Agrícola de la Ronda Uruguay

Los compromisos de reducción de los países en desarrollo representan generalmente dos tercios de los compromisos de los países desarrollados, y los períodos de instrumentación son más largos: 10 años en vez de 6. Los países menos adelantados no están obligados a llevar a cabo compromisos de reducción generales, pero los aranceles y el apoyo interno están limitados a niveles de base.

Acceso al mercado

  • Los países en desarrollo y los países menos adelantados pueden aplicar topes arancelarios a los derechos de aduana que no tenían dichos topes o restringir las importaciones de bienes agrícolas de primera necesidad.
  • Puede darse un tratamiento especial en relación con la distribución de cuotas a las necesidades particulares de los exportadores de los países en desarrollo.
  • Son acordadas excepciones en los compromisos de reducción para ciertos productos de importancia para la seguridad alimentaria.
  • Los países desarrollados han acordado brindar mejores términos de acceso a productos agrícolas de interés para los países en desarrollo, incluyendo la total liberalización del comercio de productos agrícolas tropicales como medio para diversificar la producción de cosechas ilícitas.

Apoyo interno

  • En el Acuerdo se conceden excepciones adicionales a los países menos adelantados, incluyendo retrasos en la aplicación de las disposiciones y mayores plazos para las notificaciones sobre apoyo interno (sólo cada dos años)
  • El porcentaje de minimis es de 10 por ciento para los países en desarrollo y los países menos adelantados (en contraste con el 5 por ciento para otros países)

  • El apoyo interno para respaldar la diversificación de cosechas de narcóticos ilícitos no se incluyo en el calculo de subsidios internos.

  • Los países en desarrollo pueden tener mayor flexibilidad en cuanto a los programas a incluir en la "caja verde" en relación a guardar alimentos y venderlos a precios subsidiados a la población rural y urbana de bajos ingresos y brindar subsidios generales a la inversión en el sector agrícola.

Apoyo a la exportación

  • Los países en desarrollo y los países menos adelantados pueden brindar subsidios para reducir los costos de mercadeo de exportación, y proveer subsidios de transporte interno e internacional para las exportaciones agrícolas

  • El trato diferencial es acordado para créditos a la exportación agrícola.

Fuente: Developing Countries' Issues in the WTO Related to Agriculture, Constanza Valdes and Edwin Young (por publicarse)

 

Bibliografía

  • CEPAL. Acceso a los Mercados de Bienes en el Nuevo Contexto Internacional: Desafíos para América Latina y el Caribe. Naciones Unidas, CEPAL, Noviembre 1997.
  • CEPAL. Panorama de la Agricultura de América Latina y el Caribe en las Ultimas Décadas. Naciones Unidas, CEPAL, Noviembre 1997.
  • OMC, documentos no publicados.
  • SELA, Instrumentación del Acuerdo Agrícola de la Ronda Uruguay: Aspectos prioritarios para América Latina y el Caribe, SP/DRE/Di. No.22-98
  • Sharma, Ramesh, Panos Konandreas, y Jim Greenfield. "Synthesis of results on the impact of the Uruguay Round on Global and LAC agriculture," Implementing the Uruguay Round Agreement in Latin America: The Case of Agriculture, (eds. Jose Luis Cordeu, Alberto Valdes, and Francisca Silva), Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, Santiago, Chile, 1997.
  • Shirotori, Miho. "Multilateral Trade Liberalization in Agriculture: An Analytical Consideration of Issues and Options," junio de 1998.
  • "The Post-Uruguay Round Tariff Environment for Developing Country Exports: UNCTAD/WTO Joint Study," 1997.
  • UNCTAD/OMC, Implementation of WTO Provisions in Favour of Developing Country Members. WT/COMTD/W/35, febrero de 1998.

Notas

1. El proceso de Análisis e Intercambio de Información (AII) se inició en la primera Conferencia Ministerial de la OMC, celebrada en Singapur, en diciembre de 1996.

2. La información utilizada en este análisis fue tomada de la base de datos comercial de las Naciones Unidas y se expresa en dólares estadounidenses. La base de datos consiste en 163 productos básicos agrícolas a nivel de cuatro dígitos del SITC e incluye bienes que van desde productos básicos no procesados hasta alimento listo para el consumo.

3. Los países importadores netos de alimentos incluyen a todos los países menos desarrollados reconocidos como tal por el ECOSOC de Naciones Unidas, además de Costa de Marfil, Egipto, Jamaica, Mauricio, Marruecos, Perú, Senegal, Sri Lanka, Trinidad y Tobago y Túnez.

 

 


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