El impacto del euro en América Latina
Edición Nº 54.
Julio-Septiembre 1998.
|
Declaración de Panamá |
A continuación reproducimos
el documento final de la XII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de Río.
Nosotros, los Jefes de
Estado y de Gobierno de los Estados miembros del Mecanismo Permanente de Consulta y
Concertación Política Grupo de Río nos hemos congregado en la Ciudad de
Panamá, los días 4 y 5 de septiembre de 1998, con el fin de refrendar, sobre la base de
principios y valores compartidos orientados a robustecer y defender la paz, la democracia
representativa y la edificación de un proyecto conjunto de desarrollo económico y
social, la voluntad de nuestros gobiernos de fortalecer al Grupo de Río como vehículo de
interlocución privilegiado y más representativo de la Región y de reflexionar e
intercambiar experiencias y puntos de vista sobre los importantes temas de nuestra agenda
en esta reunión.
La globalización, la apertura
de las economías, el incremento sustantivo del comercio intrarregional, la aparición de
esquemas de integración económica y los correspondientes foros de concertación
política a nivel subregional, la desaparición de la bipolaridad y el fortalecimiento de
la democracia en el continente constituyen señales que permiten vislumbrar un camino a
seguir, con miras hacia el fortalecimiento del marco de concertación e integración en
los que nuestros países están involucrados.
Al recordar el compromiso
acordado en la VIII Cumbre, renovamos nuestra disposición a que nuestro diálogo
político abarque todo el espectro de nuestras relaciones.
Expresamos nuestra convicción
de que los estrechos vínculos políticos y económicos existentes entre los países de la
región; nuestra profunda identidad histórica y cultural, así como la cooperación y
solidaridad que nos unen, constituyen un importante patrimonio común que nos permitirá
avanzar hacia la consolidación de una Comunidad Latinoamericana de Naciones.
Los retos de fin de siglo
demandan el continuo fortalecimiento de nuestro mecanismo, para que podamos actuar de
manera eficaz frente a situaciones de interés común. Para eso propiciaremos, cuando sea
necesario, la revisión de los procedimientos del Mecanismo, manteniendo su naturaleza
flexible e informal y su método de trabajo basado en el consenso.
Democracia, Paz y Seguridad
Internacionales
Reiteramos que la
preservación de los valores democráticos en la región constituye un objetivo esencial
de este Mecanismo de Concertación y Consulta Política. Este compromiso se fundamenta en
nuestra convicción de que la vigencia de las instituciones democráticas y el desarrollo
económico y social son esenciales para fortalecer la paz y la seguridad hemisférica y
para fomentar la cooperación entre los Estados.
Estamos convencidos de que la
implementación de medidas de fomento de la confianza y de la seguridad en el hemisferio
afianzará, en el marco de un proceso gradual, la cooperación en materia de transparencia
en políticas de defensa y coadyuvará, desde una perspectiva actualizada e integral, al
fortalecimiento de las instituciones e instrumentos que conforman el sistema de seguridad
hemisférica.
Reiteramos nuestro firme
propósito de avanzar gradualmente hacia una efectiva limitación de armamentos
convencionales en la región y de destinar, por esa vía, mayores recursos al desarrollo
económico y social de nuestros pueblos. Por ese motivo, respaldamos la iniciativa de
convocar al Grupo de Trabajo Ad Hoc del Grupo de Río sobre Limitación de Armamento
Convencional para que una recomendación al respecto sea considerada en nuestra XIII
Cumbre.
Reiteramos nuestro apoyo al
mandato establecido en el Plan de Acción de la II Cumbre de las Américas referente a la
necesidad de fortalecer la Comisión de Seguridad Hemisférica de la Organización de los
Estados Americanos y de realizar, a comienzos de la próxima década, una Conferencia
Especial sobre Seguridad en el marco de la OEA.
América Latina y el Caribe ha
logrado avances significativos hacia la consolidación de la región como zona de paz. En
este sentido, destacamos nuestro beneplácito por la reciente Declaración Política del
MERCOSUR, Bolivia y Chile como Zona de Paz, suscrita en ocasión de la XIV Reunión del
Consejo del Mercado Común, celebrada el 24 de julio de 1998 en Ushuaia, República
Argentina. Resaltamos la importancia de esta iniciativa, pues contribuye a reforzar la
región como un espacio unido por la cooperación, en el cual la prosperidad económica se
encuentra respaldada por la existencia de un clima de paz y seguridad.
Asimismo, destacamos la
especial contribución a la paz y la seguridad internacionales del Tratado de Tlatelolco,
el Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente del Canal y al Funcionamiento del
Canal de Panamá, el Tratado Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica, la
Convención Interamericana contra la Producción y el Tráfico Ilícito de Armas de Fuego,
Municiones, Explosivos y Otros Materiales Relacionados, así como de la Convención sobre
la Prohibición del Empleo, Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas
Antipersonal y sobre su Destrucción. Exhortamos a los países que aún no lo hayan hecho
a ratificar o adherirse, a la brevedad posible, a dichos instrumentos.
Tomamos nota de la iniciativa
del Gobierno de Bolivia encaminada al establecimiento de un centro de prevención de
conflictos, y sobre medidas de fomento de la confianza.
Urgimos a la comunidad
internacional a que tome medidas inmediatas para lograr un mundo libre de armas nucleares
y otras armas de destrucción en masa. Reiteramos nuestra enérgica condena a la
realización de ensayos de armas nucleares y nuestra honda preocupación por el retroceso
que estos ejercicios representan para el logro de la eliminación total de las pruebas
nucleares y de la no proliferación de las armas de este tipo.
En este contexto, exhortamos a
los países que aún no lo hayan hecho a ratificar o adherirse al Tratado de No
Proliferación de Armas Nucleares y al Tratado de Prohibición Completa de Ensayos
Nucleares, así como a la completa observación de ambos instrumentos por todos los
Estados. Asimismo, instamos a adherir a otros instrumentos internacionales como la
Declaración Conjunta sobre la Prohibición Completa de Armas Químicas y Biológicas
(Compromiso de Mendoza), la Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, la
Producción, el Almacenamiento y el Empleo de Armas Químicas y sobre su Destrucción y la
Convención sobre la Prohibición de las Armas Bacteriológicas (Biológicas) y Toxínicas
y sobre su destrucción.
Derechos Humanos
En el año que se conmemora
el Cincuentenario de la Declaración de los Derechos Humanos y de la Declaración
Americana de los Derechos y Deberes del Hombre expresamos que los valores consagrados
constituyen parte indisociable de la identidad de nuestras sociedades y reafirmamos que la
plena vigencia de los derechos establecidos en estos instrumentos, configuran una norma
común a ser alcanzada por todos los pueblos y todas las naciones. Teniendo presente la
Declaración y Programa de Acción de Viena (Conferencia Mundial de los Derechos Humanos
de 1993), reiteramos que los principios de la universalidad e indivisibilidad de los
derechos humanos, la democracia y el desarrollo son interdependientes y se refuerzan
mutuamente. Por ello, seguiremos impulsando los esfuerzos conjuntos y la cooperación con
los organismos internacionales, con miras a asegurar el respeto a todos los derechos
humanos, incluyendo el derecho al desarrollo.
En ese contexto, promoveremos
la firma tanto como ratificación y la adhesión a los instrumentos internacionales de
derechos humanos, así como también la observación de las disposiciones contenidas en
aquellos instrumentos en los cuales somos parte.
Reiteramos nuestra profunda
preocupación por las manifestaciones contemporáneas de discriminación racial, xenofobia
e intolerancias semejantes y nos congratulamos por la convocatoria en el marco de las
Naciones Unidas, de una Conferencia para tratar estos graves problemas, a realizarse antes
de que finalice el año 2001. Coincidimos en la necesidad de promover compromisos para
asegurar el ejercicio de los derechos humanos y libertades fundamentales y para evitar la
aplicación de penas o tratamientos crueles, inhumanos o degradantes. Coincidimos
igualmente en la importancia de otorgar protección adecuada a los grupos más vulnerables
de la sociedad, en particular a las minorías étnicas y lingüísticas, a los indígenas,
a las mujeres, a las niñas y los niños y a los trabajadores migrantes y sus familias.
Destacamos la responsabilidad
de los Estados de origen y destino de migrantes en cuanto a fortalecer la cooperación en
materia migratoria. En tal sentido, instamos a continuar adoptando de común acuerdo,
medidas tendientes a asegurarle el pleno ejercicio de sus derechos humanos, así como su
bienestar social y económico.
Reafirmamos el compromiso de
nuestros gobiernos con el pleno respeto y cumplimiento de la Convención de Viena sobre
Relaciones Consulares de 1963, e instamos a todos los países a cumplirla, particularmente
en lo que se refiera al derecho que tienen los nacionales, sin importar su condición
migratoria, a comunicarse con un funcionario consular de su Estado en caso de ser
detenidos.
Reafirmamos nuestro compromiso
con los principios fundamentales y normas universales del derecho internacional
humanitario.
Lucha contra la pobreza
Reafirmamos nuestra
determinación de superar la pobreza, la desnutrición, la marginalidad, la falta de
acceso a los servicios de salud y el analfabetismo, mediante políticas que conduzcan a un
desarrollo económico sostenible en el mediano y largo plazo.
Nos comprometemos a continuar
ejecutando políticas favorables para que los agentes económicos, en particular la
pequeña y mediana empresa, generen empleos productivos con remuneraciones dignas, así
como a impulsar la educación, formación y capacitación laboral, como prioridad esencial
para los sectores más vulnerables de nuestras poblaciones.
Los avances políticos y
económicos en nuestra región deben conciliarse con la reducción de las desigualdades
sociales. Estamos convencidos de que la transformación productiva será sostenible en el
tiempo sólo en la medida que alcancemos mayores niveles de equidad y que para lograrlo,
la formulación y ejecución de proyectos y programas conjuntos en el campo de la
educación representan instrumentos pertinentes y primordiales.
Desarrollo Sostenible
El alivio de la pobreza es
parte integral del desarrollo sostenible. Sólo se obtendrán los beneficios de la
prosperidad mediante políticas que aborden las interrelaciones entre el ser humano y la
naturaleza. La definición de las políticas y programas de desarrollo sostenible deben
efectuarse con una amplia participación de la sociedad civil, prestando especial
atención a las necesidades de las minorías y discapacitados, facilitando su plena
participación en el proceso de desarrollo.
Reconocemos que se han logrado
numerosos resultados positivos, tanto en el ámbito mundial y regional, pero estamos
profundamente preocupados porque las tendencias globales para un desarrollo sostenible son
cada vez más negativas por el continuo deterioro del medio ambiente mundial, incluyendo
la tendencia negativa en términos de contaminación medio ambiental y la degradación de
los recursos naturales.
Exhortamos a los países
desarrollados, a los organismos de cooperación y a las instituciones financieras
internacionales a reforzar su apoyo a los países en desarrollo, especialmente en materia
de transferencia de tecnología y de recursos financieros para tal efecto, e instamos al
cumplimiento de lo dispuesto en el Capítulo 33 del Programa 21, en materia de asistencia
oficial al desarrollo y aplicación de mecanismos innovadores de financiación.
Tomamos nota de la iniciativa
de Caricom de promover el reconocimiento internacional del Mar Caribe como área especial
dentro del contexto del Desarrollo Sostenible.
Reconocemos que el concepto de
un nuevo orden global humano parte de un desarrollo basado en el ser humano y coloca el
bienestar y equidad social de los pueblos en el centro del desarrollo a nivel nacional e
internacional.
Comercio Internacional y
Mercados Financieros
El actual proceso de
globalización de la economía mundial ha abierto nuevas oportunidades y retos para el
crecimiento y el bienestar social de nuestros países. Este nuevo entorno internacional
está caracterizado, entre otros factores, por el acelerado crecimiento del comercio y las
inversiones internacionales, los esfuerzos de liberalización comercial e integración
económica; los cambios institucionales a nivel mundial; la armonización de las reglas de
comercio e inversión y la segmentación e internacionalización de las cadenas
productivas.
Las experiencias regionales de
integración en América Latina y el Caribe han sido la respuesta de nuestros países a
los retos de la competencia mundial. La liberalización del comercio prevista en los
diversos instrumentos y proceso de integración ha propiciado mayor productividad y
mejores condiciones para participar en el comercio mundial.
Los progresos alcanzados por la
Comunidad Andina, el G3, CARICOM, MERCOSUR, el Mercado Común Centroamericano y otros
esquemas bilaterales de integración y liberalización comercial en vigor o en gestión de
América Latina y el Caribe constituyen nuestra contribución hacia un orden mundial más
abierto, competitivo consistente con lo establecido en la Organización Mundial del
Comercio (OMC), que se complementa y refuerza mutuamente al sistema multilateral de
comercio. Los avances en materia de integración deben ser concebidos como un proceso de
desarrollo armónico de la región en su conjunto, que beneficia a todos los niveles de la
sociedad, especialmente a través de la creación de mayores y mejores empleos.
Coincidimos con los principios
de regionalismo abierto, en el marco del sistema multilateral de comercio, libre, no
discriminatorio y transparente, que favorezca el ingreso de nuestras economías al sistema
económico internacional. En ese contexto, instamos a los países miembros de la OMC a
cumplir los acuerdos asumidos en la Ronda Uruguay del GATT, en orden a mejorar el
funcionamiento del sistema multilateral de comercio, lo que facilitará los flujos
comerciales entre nuestra región y el resto de los países.
El comercio y los mercados
globales son unos de nuestros mejores aliados para impulsar las oportunidades de empleo,
para facilitar las inversiones, elevar la competitividad nacional y la incorporación de
conocimientos y tecnología. El sector exportador se ha convertido en uno de los rubros
más dinámicos de nuestras economías y en una fuente fundamental de generación de
empleos. El empleo de las empresas orientadas a la exportación ha mostrado un crecimiento
más rápido que aquellas que producen solo para el mercado interno, en algunos casos, o
las que conforman el sector servicios, entre otros.
El sistema adoptado por mas de
120 naciones en el marco de la OMC promueve la realización de negociaciones amplias y
comprehensivas como el mejor instrumento para lograr una mayor liberalización comercial
que se traduzca en beneficios para todos los miembros.
La OMC tiene también el reto
de hacer frente a las tendencias recientes de carácter proteccionista, particularmente a
aquellas referidas a los subsidios agrícolas, o aquellas que pretendan utilizar derechos
compensatorios para proteger industrias obsoletas o imponer obstáculos al acceso de los
productos procedentes de la región, con el pretexto de asegurar una mejor protección del
medio ambiente o de los derechos laborales.
Expresamos nuestra
preocupación por la situación planteada en los mercados financieros y sus efectos
comerciales y financieros sobre la economía de los países de la región, a la vez que
reafirmamos la necesidad de movilizar los mecanismos competentes en la materia, tanto
nacionales como internacionales.
Observamos con beneplácito el
inicio de las negociaciones del ALCA y declaramos una vez más nuestros compromisos con la
conclusión de las negociaciones a más tardar en el año 2005 y de lograr avances
concretos para fines del presente siglo.
Tomamos nota de la propuesta
del Caricom de establecer un Fondo de Integración Regional dentro del Acuerdo de Libre
Comercio de las Américas como mecanismo para solucionar el problema de los desbalances
existentes entre las naciones más desarrolladas y las economías más pequeñas del
hemisferio.
Cumbre América Latina y el
Caribe-Unión Europea
Destacamos el papel
fundamental del diálogo institucionalizado Grupo de Río-Unión Europea para mantener y
robustecer el excelente entendimiento que, en sus ocho años de existencia, ha prevalecido
entre las dos regiones.
La Cumbre de Jefes de Estado y
de Gobierno de América Latina y el Caribe y la Unión Europea a celebrarse en Río de
Janeiro, Brasil, con la co-presidencia, en el ámbito latinoamericano y caribeño, del
país sede (Brasil) y el país a cargo de la Secretaría Pro Témpore (México),
constituye una significativa oportunidad para avanzar cualitativamente, al más alto nivel
político, en la consolidación de una nueva asociación privilegiada birregional y de
mutuo beneficio.
Ratificamos nuestro compromiso
de participar en la Cumbre, firmemente convencidos de que representa una ocasión singular
para impulsar, hacia el siglo XXI, la concreción de trascendentales objetivos nacionales
y regionales y contribuir a la consolidación de una comunidad mundial más equilibrada,
pacífica y cooperativa. Para ello, apoyamos los trabajos del Comité Preparatorio
establecido para ese propósito.
En el marco de los tres grandes
capítulos de la agenda asuntos políticos, económico-comerciales y culturales,
educativos y humanos- nuestros Gobiernos desarrollarán propuestas basadas en valores e
intereses que compartimos ambas regiones. En el ámbito político, la Reunión Cumbre
brinda la oportunidad de elevar el nivel del diálogo e intercambiar puntos de vista sobre
el perfeccionamiento de la democracia y el pluralismo, la promoción de los derechos
humanos, el impulso al desarrollo sostenible, y otros temas de la agenda internacional de
interés común, como es el caso de la seguridad y la lucha contra las drogas y sus
delitos conexos.
Propiciaremos también un
diálogo abierto y franco con los mandatarios de la Unión Europea sobre las relaciones
económicas birregionales, con el objetivo de impulsar decididamente las negociaciones
comerciales en curso, el acceso a los mercados y las inversiones. Asimismo, abordaremos
otros temas de especial relevancia, tales como los flujos financieros internacionales y la
articulación y convergencia de los procesos de integración económica, a fin de lograr
entendimientos comunes sobre los grandes procesos y problemas que afectan a nuestras
economías.
Destinaremos especial impulso
al aprovechamiento del enorme potencial de cooperación en ambas regiones, en particular
en los ámbitos educativo, cultural, tecnológico y científico, en beneficio de nuestras
sociedades. La Cumbre constituye una oportunidad excepcional para identificar mecanismos
que permitan lograr estos objetivos. En cuanto al tema de la mujer, también impulsaremos
el intercambio de experiencias y la definición de programas de cooperación que nos
permitan avanzar en ese ámbito.
Acordamos darle seguimiento a
los acuerdos y programas que surjan de la Cumbre AlyC/UE a través del diálogo
institucionalizado Grupo de Río-Unión Europea y, cuando corresponda, de los distintos
diálogos institucionalizados existentes entre las dos regiones.
Cumbre de las Américas
Reiteramos nuestra
satisfacción por los avances en materia de integración en América Latina y el Caribe,
señalando que la misma no debe ser concebida como un instrumento limitado a incrementar
el comercio, sino como un proceso de desarrollo armónico que beneficie a todos los
niveles de la sociedad.
La II Cumbre de las Américas,
efectuada en Santiago de Chile, fue un evento de fundamental importancia en el cual se
definió la agenda de las Américas para los próximos años. Tanto la Declaración
Política de los Jefes de Estado y de Gobierno suscrita en dicha oportunidad, como el Plan
de Acción, constituyen documentos prioritarios que marcan un hito en el proceso de
integración y cooperación hemisférica. Reiteramos nuestro decidido compromiso con la
implementación y el seguimiento de los mencionados instrumentos, en especial con el Plan
de Acción, a cuyo desarrollo y cumplimiento asignamos la mayor prioridad.
Asimismo, dentro del contexto
de los acuerdos logrados en la II Cumbre de las Américas, expresamos nuestra firme
intención de continuar fortaleciendo el marco institucional hemisférico, en particular a
través de la acción de la Organización de los Estados Americanos.
Medidas unilaterales
Reafirmamos la Declaración
adoptada en la XI Cumbre del Grupo de Río en Asunción, en la que expresamos nuestro
enérgico rechazo a la aplicación unilateral y extraterritorial de leyes nacionales, por
constituir acciones que violan principios fundamentales del derecho y la convivencia
internacionales y tienen un impacto negativo en la cooperación, el comercio y las
inversiones entre los países. Entre estas medidas destacan la Ley Helms-Burton, las
recientes iniciativas adicionales para ampliar sus alcances, y los procesos de
certificación en la lucha contra el narcotráfico.
Ratificamos nuevamente nuestra
firme disposición para mantener un diálogo constructivo en la materia y para seguir
concertando posiciones en los foros regionales e internacionales. Igualmente, nos
comprometemos con el fortalecimiento de las instancias multilaterales, conscientes de que
la participación amplia y democrática en ellas afianza el principio de
corresponsabilidad como el criterio para el tratamiento de las problemáticas mundiales,
favoreciendo mejores grados de simetría y transparencia en las relaciones
internacionales.
Acción común para
contrarrestar el problema de las drogas ilícitas y delitos conexos
El uso indebido, el
tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias sicotrópicas, y los delitos conexos
vinculados a ello, son un problema mundial. La acción para prevenirlos, controlarlos y
sancionarlos constituye una responsabilidad común y compartida que exige un enfoque
integral y equilibrado de los esfuerzos y estrategias nacionales e internacionales,
reconociendo como pilar fundamental de esta labor, la acción concertada y cooperativa de
los Estados.
En ese sentido, reiteramos
nuestro firme compromiso y voluntad política de agotar los medios que permitan obtener la
plena implementación y ejecución de las tareas y compromisos adquiridos por nuestros
países durante el XX Período Extraordinario de Sesiones de la Asamblea General de las
Naciones Unidas dedicado a la acción común para Contrarrestar el Problema Mundial de las
Drogas, celebrado recientemente en Nueva York.
Destacamos la importancia del
desarrollo alternativo y la necesaria promoción de opciones socioeconómicas para las
comunidades afectadas por los cultivos ilícitos. En ese sentido, reconocemos como
fundamental el apoyo de la comunidad internacional a programas que permitan avanzar en
este propósito.
Instruimos a nuestras
autoridades competentes para que, en el espíritu del compromiso asumido en la II Cumbre
de las Américas, y de conformidad con la estrategia convenida en el seno de la CICAD,
forjemos una alianza contra las drogas ilícitas, con objeto de establecer un
procedimiento único y objetivo de evaluación gubernamental de carácter multilateral,
para dar seguimiento al progreso individual y colectivo de los esfuerzos hemisféricos y
de todos los países en el tratamiento de las diversas manifestaciones del problema.
Destacamos con satisfacción la
celebración de la primera Reunión de Alto Nivel entre los Estados Latinoamericanos y del
Caribe y la Unión Europea, y damos la bienvenida al establecimiento del Mecanismo de
Coordinación y Cooperación contra las Drogas Ilícitas allí establecido.
En este sentido, tomamos nota
de que durante la primera Cumbre Especial del Foro del Caribe de los Estados APC
(Cariforum), que tuvo lugar en la República Dominicana en agosto de 1998, los Jefes de
Estado y de Gobierno endosaron firmemente el Mecanismo y que acordaron que todos los
Estados de Cariforum deben participar en él.
Manifestamos nuestro más
enérgico rechazo a la realización de operaciones encubiertas que violen las leyes y
ordenamientos internos de terceros países, relacionadas con manifestaciones delictivas
del problema de las drogas, por constituir una violación a la soberanía nacional y al
principio de no intervención.
Terrorismo
Al reiterar nuestra condena
al terrorismo, que amenaza la paz y la seguridad de la sociedad y perjudica el pleno
ejercicio de los derechos sociales e individuales, expresamos nuestro repudio a los
recientes actos criminales contra misiones diplomáticas en Kenya y Tanzania.
A este respecto, manifestamos
nuestra convicción de que toda acción a escala internacional en la prevención y la
represión del terrorismo, debe realizarse en plena y total concordancia con el Derecho
Internacional.
Reafirmamos la importancia del fortalecimiento de la
solidaridad y cooperación para prevenir, combatir y erradicar el terrorismo a través de
una mayor y permanente promoción de medidas bilaterales y multilaterales, con pleno
respeto a la soberanía y jurisdicción de cada Estado y la cabal observancia de lo
establecido en los instrumentos internacionales sobre la materia.
En tal sentido, expresamos nuestra firme voluntad de
adoptar las medidas pertinentes, según lo acordado en la Declaración y el Plan de
Acción de Lima, y resaltamos la importancia de la Segunda Conferencia Especializada
Interamericana, a efectuarse en la República Argentina.
El problema computacional del año 2001
El ingreso al tercer milenio conlleva el cambio de los
dígitos de las fechas en los sistemas computacionales, hecho que puede traer graves
consecuencias, dada la elevada interdependencia de los sistemas informáticos.
En este sentido, apoyamos la adopción de medidas
destinadas a precaver y superar el problema en cuestión, en particular en relación con
los sistemas que se encuentran bajo su propio control, generando las condiciones para
asegurar la operatividad básica de los sistemas nacionales, e impulsando y apoyando las
acciones que correspondan al sector privado. Fomentaremos para ello el intercambio de
conocimiento y experiencias para reducir los riesgos y generar ahorros en esta tarea.
Acordamos llevar a cabo la XIII Reunión
Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno en 1999 en México.
Los Jefes de Estado y de Gobierno concurrentes en Panamá
expresamos nuestro agradecimiento y felicitamos al Presidente de la República de Panamá,
Ernesto Pérez Balladares, a su Gobierno y al pueblo panameño por su hospitalidad, así
como por la excelente organización y conducción de la XII Cumbre del Mecanismo
Permanente de Consulta y Concertación Política-Grupo de Río.
Asimismo, nos unimos al regocijo del pueblo y gobierno
panameños por los avances en el proceso de reversión del Canal del Gobierno de los
Estados Unidos a la República de Panamá. Coincidimos en que su inminente culminación
coronará la tarea histórica de los pueblos y gobiernos de América Latina y el Caribe
por afirmar la soberanía del pueblo panameño sobre esa vía interoceánica.
|