El impacto del euro en América Latina
Edición Nº 54.

Julio-Septiembre 1998.
La crisis financiera en Asia:
distintas percepciones
Secretaría Permanente del SELA

 

Introducción

En el número anterior de CAPITULOS apareció publicado el documento Impacto de la crisis asiática en América Latina, elaborado por la Secretaría Permanente del SELA. Dada la dinámica de ese proceso, la Secretaría Permanente ha continuado realizando estudios sobre la evolución de la situación económica en esos países, las consecuencias para la economía global, y muy especialmente para nuestra región.

En este número se incluye una primera actualización realizada a la versión original de ese documento, la cual fue concluida en junio de 1998. En esta sección, se analiza la crisis financiera en Asia tomando en consideración las distintas percepciones, y los factores coyunturales y estructurales que acompañan a la crisis.

Un aporte importante, por ser un aspecto normalmente no considerado desde una perspectiva estrictamente económica, es el "choque de visiones" entre especialistas, periodistas y políticos de Asia-Pacífico y de otras regiones, cuya consideración facilita la comprensión de las diferencias de análisis y de políticas para superar la situación de crisis.

Se examinan también aquí las implicaciones políticas y económicas de las soluciones impulsadas por los organismos multilaterales de crédito y por algunas potencias occidentales. Otro relevante elemento de la crisis considerado es el efecto sobre el debate político externo en Estados Unidos y sus repercusiones sobre otras regiones. Finalmente se reflexiona sobre algunos elementos para la evaluación de la crisis y las posibles consecuencias en el plano comercial y en las corrientes de inversión.

Es importante destacar que la evolución de la crisis asiática continúa. Ha afectado seriamente a Japón, y su prolongación en el tiempo va aumentando cada vez más las presiones sobre las economías de China y de Hong Kong, especialmente sobre la estabilidad de sus unidades monetarias.

Además, la inestabilidad financiera ha repercutido en otras regiones, siendo la más importante, particularmente por sus aspectos políticos, la profundización de la crisis rusa. Dada esta dinámica y profundización de la crisis, el SELA continuará analizando este fenómeno crucial de la economía global, que presenta serias y prolongadas consecuencias no sólo para América latina y el Caribe, sino también para la economía globalizada en su conjunto.

La Secretaría Permanente del SELA agradece la colaboración de los doctores Egidio Luis Miotti y Carlos Quenan, profesores en la Universidad de Paris 13, quienes elaboraron este documento en cooperación con Carlos J. Moneta.

I. Factores coyunturales y estructurales que acompañan a la crisis

El debate sobre las causas de la crisis asiática es complejo, otorga relieve y responsabilidades a uno u otro factor o actor según la orientación económica y política del analista y se prolongará probablemente en el tiempo. Asimismo, dado el corto lapso transcurrido, todo intento de análisis implica un alto grado de especulación. No es el propósito de esta sección presentar una explicación acabada de ese proceso, pero cabe señalar cuáles son los principales elementos de carácter coyuntural y estructural sobre los cuales se apoya el debate, con el propósito de realizar algunas apreciaciones sobre el tema que se estima resultarán de interés para América Latina y el Caribe.

Durante 1996 se produce una desaceleración del crecimiento en Asia del Este, el promedio pasa de un 9% en 1994 y 1995 a un 7% en 1996. Esa reducción responde, en parte, a políticas restrictivas adoptadas por los gobiernos para evitar un recalentamiento de las economías de muy alto crecimiento (ej: Indonesia, Malasia). No obstante, existía ya una disminución importante en el ritmo de expansión de las exportaciones, dadas las políticas gubernamentales de contracción de la demanda global, una baja en el consumo internacional de productos electrónicos1 y una significativa pérdida de competitividad de esos países frente a China Popular, que había realizado su propia devaluación en 1994, con una reducción del 50% del valor del renmimbi frente al dólar. Una situación equivalente se presenta ante otros países, dado un incremento del 40% del valor del dólar estadounidense entre 1995 y 1996, divisa a la cual estaban estrechamente adheridas las monedas de los "tigres asiáticos". De igual manera, la depreciación del yen en 1996 dificulta el acceso al mercado nipón de los productos de los "tigres" y "dragones", mientras encarece la importación de los bienes de equipamiento japoneses.

Junto a los elementos coyunturales se revelan debilidades estructurales. Entre ellas, cabe citar –si bien la importancia de los factores y las situaciones varían en cada país-, los siguientes problemas: la desaceleración del crecimiento de la productividad industrial y el incremento de los salarios, las dificultades halladas en el proceso de transición de industrias intensivas en mano de obra a las intensivas en conocimiento (ej: no contar con una preparación adecuada de los recursos humanos); una especialización excesivamente concentrada en unos pocos sectores; la fragilidad y falta de adecuación del sector bancario; distorsiones en el funcionamiento de las instituciones, en algunos países, en beneficio de grupos económicos determinados; inversiones especulativas de alto riesgo (ej: sector inmobiliario); sobreinversión en plantas industriales y otros proyectos a partir de disponer de abundantes recursos financieros; alto endeudamiento interno y en ciertos casos, externo, de muy corto plazo (ej: Indonesia). Estos procesos irrumpen, en general, en contextos políticos y sociales que han ingresado en fases de mayor tensión y turbulencia (ej: Corea del Sur, Tailandia, Indonesia).

II. Choque de visiones

La distinta combinación y peso asignado a estos factores por parte de los analistas y las partes interesadas ha contribuido a generar diferentes interpretaciones del proceso entre los especialistas2. En el contexto de la prensa económica occidental, particularmente la estadounidense, los comentaristas económicos y las instituciones financieras multilaterales, se observa una tendencia a asignar la mayor parte de las responsabilidad a los gobiernos de los países asiáticos. La aplicación de concepciones, principios y regímenes político-sociales de distinta raíz cultural –los denominados "valores asiáticos"– junto a la puesta en práctica de políticas basadas en una visión distinta de los intereses y acciones requeridas para el logro del desarrollo, en particular, la estrecha articulación gobierno-empresas-sector financiero ocupan un lugar central en esa crítica.

Por otra parte, en Asia del Pacífico se tiende a percibir que la conducta de los actores financieros y el diagnóstico y las medidas que el FMI y el Banco Mundial requieren sean adoptadas para superar la crisis y otorgar asistencia financiera, forman parte de una doble estrategia: la de los operadores financieros, destinada a obtener ganancias desmedidas en plazos muy cortos y a depreciar el valor de las empresas asiáticas para facilitar su adquisición posterior por compañías y bancos estadounidenses y europeos y, la de las instituciones financieras multilaterales, en particular, el FMI, para forzar la apertura y liberalización de los mercados asiáticos e introducir profundas reformas en el régimen político, económico, laboral y de propiedad.

Evitando los riesgos de adoptar visiones conspirativas, ya que, por ejemplo, una porción sustantiva del capital de corto plazo que fue utilizado en operaciones especulativas fue provisto por la banca y los operadores japoneses y asiáticos, además de los occidentales, los términos del FMI pueden ser cuestionados tanto por la estrategia adoptada para superar la crisis como por incluir requerimientos vinculados a la apertura y reestructuración de las economías asiáticas acordes con el enfoque económico y los intereses predominantes en algunos grupos de empresarios y países de Occidente.

III. ¿Propósitos políticos y soluciones acordes?

Cuál debería ser el tratamiento adecuado para resolver la crisis asiática, constituye un tema complejo, que ha dado lugar a un importante debate sobre los potenciales efectos positivos o negativos de aplicar un conjunto de políticas comunes a los países afectados que incorpore, entre otros elementos, medidas de estricta austeridad fiscal y un profundo ajuste monetario, dado que esas políticas pueden generar un importante efecto recesivo. Si bien es necesario adoptar medidas para restablecer la confianza en mercados cambiarios sobresensibilizados, se requiere evitar que se pierda el efecto positivo de la modificación de las tasas cambiarias por la incidencia desfavorable de altas tasas de interés bancarias –que restringen sustantivamente el acceso al crédito– sobre la capacidad de las empresas para cumplir con sus obligaciones financieras y recuperar el ritmo de las exportaciones.

La fórmula empleada por el FMI en el manejo de las crisis es considerada inadecuada, tanto por Joseph Stiglitz, economista Jefe del Banco Mundial, como por Jeffrey Sachs y otros destacados economistas. En sus aspectos fundamentales, se repiten los programas de ajuste estructural aplicados en América Latina y en otros países en la década del ochenta. Se pone énfasis en la reducción de los costos y cortes en los presupuestos de los gobiernos, la completa apertura y reestructuración de los sistemas financieros3 nacionales y en la desregulación, privatización y liberalización general de economías.

Podría resultar más conveniente, en cambio, facilitar a los países el pago del servicio de la deuda a partir de las ganancias que obtengan de exportaciones futuras. Para ello, los créditos actuales deberían ser prorrogados, (en vez de establecer nuevos préstamos a tasas muy elevadas de interés) y se necesitaría proveer fondos frescos a tasas accesibles, para reestructurar el sistema financiero.

Ya a principios de la década del ochenta el FMI introdujo un primer ejercicio de ajuste estructural en América Latina y Asia del Este para estabilizar las cuentas externas e ir abriendo las economías. La firma de los "Acuerdos del Plaza Hotel" en 1985, al elevar fuertemente el valor del yen con respecto al dólar para aminorar los efectos sobre los Estados Unidos del déficit comercial que mantenía ese país con Japón, condujo a un masivo éxodo de las empresas transnacionales y capitales nipones y a su reubicación en el Pacífico Asiático, contribuyendo así en forma sustancial a reforzar el proceso de crecimiento regional conocido como el "vuelo de los gansos".

Apoyados, entre otros factores, en ese proceso, los países de Asia-Pacífico pudieron aplicar sus estrategias de "capitalismo orientado" y mantener el control sobre el grado de apertura de sus sistemas comercial y financiero. Eso les permitió contener en grado importante las duras presiones ejercidas por la vía de la política comercial bilateral que los Estados Unidos adoptaran a partir de la Administración Reagan, para obtener la apertura de mercados en los países en desarrollo. En ese diseño de la política comercial estadounidense, que con el paso del tiempo incorpora el uso de nuevos y más sofisticados mecanismos, se agregan la dimensión transregional (APEC) y multilateral (la Organización Mundial de Comercio, OMC).

En ese contexto, la crisis financiera de julio de 1997 conduce al FMI a negociar con los gobiernos la puesta en marcha de importantes programas de apertura y asistencia en Tailandia, Corea del Sur e Indonesia, si bien, hasta el presente existen serias dificultades para aplicarlo en ese último país4 Esos programas incluyen medidas tales como la remoción de las restricciones a la propiedad de firmas financieras nacionales (Tailandia y Corea del Sur) y de tierras en favor de empresas extranjeras, la aplicación de una legislación más liberal para la inversión extranjera (ej: Tailandia), al igual que acciones tendientes a dificultar la ejecución del proyecto de un "automóvil nacional" y la imposición de restricciones al desarrollo de la industria aeronáutica nacional en Indonesia.

IV. Algunos elementos para la evaluación de la crisis

La mayor dimensión que han alcanzado los países asiáticos en la economía mundial (incluyendo al Japón, representan actualmente un quinto del producto mundial, tres veces más que en 1970)5 – y el aumento del grado de globalización financiera han incidido en que la crisis financiera en esa región adquiera un mayor impacto que en otras oportunidades, afectando a los países de la Unión Europea, Japón y los Estados Unidos6.

Por otra parte y a diferencia de las crisis anteriores, en esta ocasión el epicentro se localiza en el sector privado y no en los gobiernos. Este factor constituye una llamada de atención sobre las limitaciones del mercado para asignar eficientemente los recursos7. Se observa la ejecución de una política de préstamos permisiva y poco cuidadosa por parte de los mercados y entes financieros internacionales y un endeudamiento excesivo del sector privado –en gran medida, desconocido por los gobiernos-, en búsqueda de grandes ganancias en inversiones especulativas. Así, como lo señalara el Director de la Reserva Federal de los Estados Unidos, se produjo una inyección de inversiones en esas economías muy superior a las que se podrían usar adecuadamente, con un riesgo moderado; las entradas netas de capital privado en Indonesia, Malasia, Corea del Sur, Tailandia y Filipinas, saltaron de 41.000 millones de dólares en 1994 a 95.000 millones de dólares en 1996, en gran parte, en créditos de corto plazo.

Se puede criticar a los gobiernos por no haber instalado oportunamente mecanismos de supervisión y normas de regulación adecuadas del sistema bancario. No obstante, no es fácil evitar una sobre-expansión del crédito interno cuando se produce un rápido ingreso de grandes masas de recursos externos y aún con adecuada supervisión bancaria, es difícil controlar el endeudamiento privado en el exterior8. Los préstamos privados en el exterior realizados no por las entidades bancarias sino por la ETN alcanzan a un tercio de los préstamos en Corea del Sur y aproximadamente a un 60% de ellos en Malasia, Tailandia e Indonesia.

V. Las posibles consecuencias en el plano comercial

Si bien no es dable por el momento determinar con precisión la evolución futura de las economías de Corea del Sur, Tailandia, Malasia, Indonesia y Filipinas, ni el efecto de las crisis financiera sobre los flujos de comercio, cabe realizar las siguientes consideraciones provisorias9:

  • El conjunto de los cinco países mencionados, pese a su dinamismo, no representan aún una parte sustantiva de la economía mundial (ej: les corresponde el 3,6% del PIB mundial y absorbe el 6% de la IED). En ese sentido, en la medida en que el impacto de la crisis se mantenga contenido en el ámbito de esos países, su repercusión global resultaría modesta.

  • No obstante, el impacto a nivel regional se hará sentir con mayor fuerza, dado un debilitamiento de la demanda de las importaciones de la región. A este grupo de países le corresponde el 7% del comercio mundial y en el marco del Pacífico Asiático, el comercio intrarregional ocupa un lugar muy destacado: entre un 40% y un 60% de las exportaciones tienen por destino a la propia región. El descenso del valor en dólares de las exportaciones por las devaluaciones sufridas, presiona hacia la baja a las importaciones, que han sufrido importantes reducciones.10

  • A principios de marzo de 1998, no existían aun signos de que fuera ya a producirse el esperado e importante aumento de las exportaciones de Asia-Pacífico hacia el resto del mundo. En cambio, el crecimiento de las exportaciones ha sido moderado y en algunos casos, se registraron descensos. En parte, las serias dificultades que se enfrentan en los circuitos de abastecimiento y en el crédito11, que se suman a la caída de la demanda regional ya comentada, han afectado a la producción.
  • En la medida en que las economías asiáticas vayan recuperándose, es dable esperar un incremento de sus exportaciones; sin embargo, si bien los Estados Unidos recibieron desde esos países en 1996, el 8,6% de sus importaciones totales de mercaderías, el Pacífico Asiático sólo representó el 2,5% de los flujos comerciales totales de Europa Occidental. Unicamente Japón recibió de los cinco países asiáticos el 16,5% de sus importaciones12. En el caso de América Latina, el promedio de los intercambios con Asia-Pacífico es del orden del 10% del total de las exportaciones e importaciones de nuestra región. En ese contexto, aún un incremento importante en las exportaciones de los países asiáticos más afectados por la crisis no debería, en principio, generar problemas sustantivos para el conjunto de la economía mundial.

VI. Incidencia del debate en el Congreso sobre la política económica externa de los Estados Unidos

El impacto sobre la orientación a adoptar en temas importantes de la política económica externa de algunos países industrializados –tal, el caso de los Estados Unidos– supera la dimensión cuantitativa de la crisis. En ese país, la crisis financiera asiática ha aumentado el desasosiego que ya existía entre la población estadounidense con respecto a efectos no deseados de la globalización de la economía. Tanto los legisladores como los electores muestran creciente preocupación y resistencia a la adopción de compromisos y medidas que, en su entender, representen mayores costos y vulnerabilidad para la economía norteamericana o que restrinjan su libertad de acción en el sistema económico internacional.

La caída durante cierto tiempo del precio de las acciones en la Bolsa de Wall Street, la amenaza de una ola de exportaciones asiáticas en condiciones sumamente competitivas, la retracción de las importaciones de bienes y productos estadounidenses por la contracción de la demanda en el Pacífico Asiático y la solicitud de nuevos fondos, (18.000 millones de dólares) para permitir que el FMI asista a las economías afectadas, constituyen factores que han incidido negativamente sobre distintos temas en discusión en el Congreso de los Estados Unidos, en un período electoral13: el papel que debe jugar el FMI en una nueva "arquitectura" del sistema económico global; los objetivos que debería tener ese financiamiento al Pacífico Asiático e indirectamente, los efectos negativos que se generan sobre los intentos de la Administración Clinton de aprobar el "fast-track" para negociar una "Zona de Libre Comercio de las Américas" (ALCA).

Sobre el papel del Fondo Monetario Internacional y la reposición de su fondos, el ala más conservadora del Partido Republicano percibe al FMI como una amenaza a la soberanía de los Estados Unidos; junto a otros legisladores, desean introducir reformas en los procedimientos del FMI. Por su parte los demócratas liberales sostienen que cualquier financiamiento para Asia-Pacífico debe estar condicionado al mejoramiento de los derechos laborales en esa región. Otros legisladores de ese partido perciben a la crisis como una excelente oportunidad para poder introducir reformas significativas en las economías asiáticas, incluyendo reducciones a las barreras comerciales y en el apoyo de esos gobiernos a sus industrias.14


Notas

1. IFRI, RAMSES 98, Cap. "L'actualité économique internationale", Dunod, Paris, 1998, Pgs. 152-153.

2. Ver, por ejemplo, L. Lim "Crisis and Conspiracy" Far Eastern Economic Review, March 18, 1998, Pg. 31,y las apreciaciones del Primer Ministro de Malasia, Mahatir, sobre la apreciación de los operadores de bolsa. Ver, entre otros; P. Krugman, "The Myth of Asia's Miracle", Foreign Affairs, Vol. 73, mar, dec. 1994: Young, "The Tyranny of Numbers – Confronting the Statistical Realities of the East Asian Growth Experience", NBER Working Paper, 1994; Kim, Jong– Il & L. Lau, "The Sources of Economic Growth of the East Asia Newly Industrialized Countries", Journal of Japanese and International Economies, No. 8, 1994; J. Chapponicre, "La crise de confiance" Risque Pays, Moci, París, Pgs. 232-236. En América Latina, entre otros, M. Gavin y R. Hausmann, "What we have learned from the Asia Crisis" Latinfinance, No. 94, 1998, pag. 111-112.

3. UNCTAD, La crisis financiera en Asia Oriental, Nota Informativa, Ginebra, 30/1/98, Pgs. 2-3.

4. En enero de 1998 se firma un Acuerdo entre el gobierno de Indonesia y el FMI para proveer a ese país con asistencia financiera por un valor de 33.000 millones de dólares a cambio de introducir un profundo paquete de reformas. No obstante, el Presidente Suharto, elegido para un nuevo período de gobierno el 10 de marzo pasado, declara que esas reformas contradicen las Constitución de ese país y pospone parcialmente la puesta en práctica del Acuerdo. El incremento del precio de los combustibles y otras medidas de un drástico ajuste generan una violenta respuesta popular.

5. J. A. Bekinschtein "Asia en Crisis: Via Asiática o Paz Americana?", Papel de trabajo, Buenos Aires, febrero de 1998, Pg. 3.

6. De acuerdo con estimaciones del FMI, a fines de 1996 los bancos europeos habían prestado a esa región 318.000 millones de dólares, la banca estadounidense 46.000 millones y la nipona, 260.000 millones de dólares, Far Eastern Economic Review , Feb. 12, 1998, Pg. 47.

7. UNCTAD, La crisis financiera…, doc. cit. Pg. 2.

8. En el caso de Indonesia, el gobierno no contaba con datos confiables sobre el endeudamiento del sector privado en el exterior, ya que éste no era declarado por las empresas. La crisis permitió comprobar que su monto era sustantivamente mayor al estimado por las autoridades financieras. Ver, Emb. Amin Rianom "Los países de ASEAN y la crisis asiática. Perspectiva de Indonesia", Conf., Instituto de Altos Estudios de América Latina", Universidad Simón Bolívar, Caracas, 24.de marzo 98.

9. Esta sección se ha basado -si bien no coincide en totalidad con las evaluaciones allí realizadas- en el documento "El crecimiento del comercio mundial se aceleró en 1997, pese a la agitación en algunos mercados financieros asiáticos", OMC, Ginebra, 19/3/1998, Pág. 11.

10. Estas reducciones eran del orden del 14% para Japón, 17% en Indonesia y un 40% en Corea del Sur en el primer bimestre de 1998. Al respecto, ver Ministerio de Economía; Coyuntura en Asia. La Economía del Este de Asia en marzo de 1998, Subsecretaria de Comercio Exterior, Docto de trabajo No.14, Buenos Aires, Pág. 3.

11. Ibid.

12. OMC, "El crecimiento del comercio mundial" doc. cit. Pág.11.

13. Sobre estos temas, ver Antena del SELA en los Estados Unidos No. 42, Secretaría. Permanente del SELA, enero de 1998.

14. Ibid.

 


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