Globalización y relaciones externas
de América Latina y el Caribe
Edición Nº 53.
Enero-Junio 1998.
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Declaración de Santiago
II Cumbre de las Américas |
El siguiente es el texto
completo de la Declaración de Santiago, suscrita por los Jefes de Estado y de Gobierno
asistentes a la II Cumbre de las Américas.
Nosotros, los Jefes de
Estado y de Gobierno de los países de las Américas elegidos democráticamente, nos hemos
reunido en Santiago, Chile, con el fin de continuar el diálogo y fortalecer la
cooperación que iniciamos en Miami en diciembre de 1994. Desde entonces, se ha logrado un
progreso significativo en la formulación y ejecución de proyectos y programas conjuntos
para aprovechar las grandes oportunidades que se nos presentan. Reafirmamos nuestra
voluntad de continuar en esta trascendental empresa, que requiere de esfuerzos nacionales
progresivos y de una dinámica cooperación internacional.
El fortalecimiento de la
democracia, el diálogo político, la estabilidad económica, el progreso hacia la
justicia social, el grado de coincidencia en nuestras políticas de apertura comercial y
la voluntad de impulsar un proceso de integración hemisférica permanente, han hecho que
nuestras relaciones alcancen mayor madurez. Redoblaremos nuestros esfuerzos para continuar
las reformas destinadas a mejorar las condiciones de vida de los pueblos de las Américas
y lograr una comunidad solidaria. Por ese motivo, hemos decidido que la educación sea un
tema central y de particular importancia en nuestras deliberaciones. Aprobamos el Plan de
Acción anexo, comprometiendo nuestro esfuerzo para llevar adelante las iniciativas en él
contenidas.
Desde nuestra reunión en
Miami, hemos alcanzado beneficios económicos reales en las Américas como resultado de un
mayor grado de apertura comercial, de transparencia en las reglamentaciones económicas,
de políticas económicas sólidas consistentes con una economía de mercado, además de
los esfuerzos efectuados por el sector privado para aumentar su competitividad. Aún
cuando algunos países de la región han sido afectados por presiones financieras y otras
dificultades económicas, junto con los severos contratiempos económicos que han sufrido
ciertas naciones de otras regiones, la tendencia general en las Américas ha estado
marcada por un crecimiento económico más rápido, menores índices de inflación,
mayores oportunidades y confianza al insertarse en el mercado globalizado. En gran medida,
estos logros se deben a los esfuerzos sostenidos en favor de la cooperación desplegados
por nuestros países con el fin de fomentar la prosperidad mediante una mayor integración
y apertura en la esfera económica. Se han formado nuevas asociaciones mientras que las ya
existentes se han fortalecido y ampliado. Los acuerdos subregionales y bilaterales de
integración y libre comercio están desempeñando un papel positivo. Tenemos confianza en
que el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) mejorará el bienestar de nuestros
pueblos, incluyendo a las poblaciones en desventaja económica en nuestros respectivos
países.
La integración hemisférica
constituye un complemento necesario de las políticas nacionales para superar los
problemas pendientes y obtener un mejor grado de desarrollo. Un proceso de integración en
su concepto más amplio, permitirá, sobre la base del respeto a las identidades
culturales, configurar una trama de valores e intereses comunes, que nos ayude en tales
objetivos.
La globalización ofrece
grandes oportunidades para el progreso de nuestros países y abre nuevos campos de
cooperación para la comunidad hemisférica. Sin embargo, puede también incidir en un
aumento de las diferencias entre los países y al interior de nuestras sociedades.
Firmemente decididos a aprovechar sus beneficios y a enfrentar sus retos, otorgaremos
especial atención a los países y grupos sociales más vulnerables de nuestro Hemisferio.
La educación constituye el
factor decisivo para el desarrollo político, social, cultural y económico de nuestros
pueblos. Nos comprometemos a facilitar el acceso de todos los habitantes de las Américas
a la educación preescolar, primaria, secundaria y superior, y haremos del aprendizaje un
proceso permanente. Pondremos la ciencia y la tecnología al servicio de la educación,
para asegurar grados crecientes de conocimiento y para que los educadores alcancen los
más altos niveles de perfeccionamiento. El Plan de Acción que acompaña a esta
Declaración define los objetivos y metas que nos hemos propuesto y las acciones para
hacerlas realidad. Para lograr nuestros propósitos en los plazos convenidos, reafirmamos
nuestro compromiso de invertir mayores recursos en esta importante área, como asimismo de
impulsar la participación de la sociedad civil en el desarrollo educativo.
Las decisiones de nuestros
Ministros de Educación en la Conferencia de Mérida, México, en febrero de este año,
responden a nuestra voluntad de impulsar iniciativas conjuntas y concretas destinadas a
mejorar el acceso a la educación con equidad, calidad, pertinencia y eficacia. Para dar
continuidad y consolidar nuestras resoluciones, hemos dispuesto que celebren una nueva
Conferencia, que se efectuará en la ciudad de Brasilia, Brasil, en el mes de julio de
este año.
Hoy instruimos a nuestros
Ministros Responsables del Comercio que inicien las negociaciones correspondientes al ALCA
de acuerdo con la Declaración Ministerial de San José, de marzo de 1998. Reafirmamos
nuestra determinación de concluir las negociaciones del ALCA a más tardar en el año
2005 y a lograr avances concretos para finales del presente siglo. El acuerdo del ALCA
será equilibrado, amplio y congruente con la Organización Mundial de Comercio (OMC), y
constituirá un compromiso único.
Hemos observado con
satisfacción el trabajo preparatorio realizado por los Ministros Responsables del
Comercio durante los últimos tres años, lo cual ha fortalecido nuestras políticas
comerciales, ha fomentado la comprensión de nuestros objetivos económicos y ha
facilitado el diálogo entre todos los países participantes. Valoramos la importante
contribución del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización de Estados
Americanos (OEA) y la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y
el Caribe (CEPAL), en su calidad de Comité Tripartito.
El proceso de negociación del
ALCA será transparente, y tomará en cuenta las diferencias en los niveles de desarrollo
y en el tamaño de las economías de las Américas, con el fin de generar oportunidades
para la plena participación de todos los países. Alentamos a todos los sectores de la
sociedad civil a participar y a contribuir en el proceso de manera constructiva, por medio
de nuestros respectivos mecanismos de diálogo y consulta, y mediante la presentación de
sus puntos de vista a través del mecanismo creado en el proceso de negociación de ALCA.
Creemos que la integración económica, la inversión y el libre comercio son factores
claves para elevar el nivel de vida, mejorar las condiciones laborales de los pueblos de
las Américas y lograr una mejor protección del medio ambiente. Estos temas se tomarán
en consideración a medida que avancemos en el proceso de integración económica en las
Américas.
La Región ha logrado avances
significativos tanto en política monetaria y fiscal como en materia de estabilidad de
precios y en la apertura de nuestras economías. La volatilidad de los mercados de
capitales confirman nuestra decisión de fortalecer la supervisión bancaria en el
Hemisferio, así como establecer normas en materia de divulgación y revelación de
información para bancos.
La fuerza y sentido de la
democracia representativa residen en la participación activa de los individuos en todos
los niveles de la vida ciudadana. La cultura democrática debe llegar a toda nuestra
población. Profundizaremos la educación para la democracia y promoveremos las acciones
necesarias para que las instituciones de gobierno se conviertan en estructuras más
participativas. Nos comprometemos a fortalecer las capacidades de los gobiernos regionales
y locales, cuando proceda, y a promover una participación más activa de la sociedad
civil.
El respeto y promoción de los
derechos humanos y de las libertades fundamentales de todos los individuos constituye una
preocupación primordial de nuestros gobiernos. Al conmemorar el Cincuentenario de la
Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre y de la Declaración Universal
de los Derechos Humanos, concordamos en la necesidad de promover la ratificación e
implementación de los acuerdos internacionales destinados a salvaguardarlos y de seguir
fortaleciendo las instituciones nacionales e internacionales pertinentes. Coincidimos en
que una prensa libre desempeña un papel fundamental en la materia y reafirmamos la
importancia de garantizar la libertad de expresión, de información y de opinión.
Celebramos la reciente constitución de un Relator Especial para la Libertad de
Expresión, en el marco de la Organización de los Estados Americanos.
Convencidos que una
administración de justicia independiente, eficiente y eficaz, juega un papel esencial en
el proceso de consolidación de la democracia; fortalece su institucionalidad; garantiza
la igualdad de todos sus ciudadanos; y contribuye al desarrollo económico, reforzaremos
nuestras políticas de justicia e impulsaremos aquellas reformas que sean necesarias para
promover la cooperación jurídica y judicial. Para tales efectos, fortaleceremos las
entidades nacionales dedicadas a estudios sobre la administración de justicia e
impulsaremos el establecimiento de un centro hemisférico de estudios sobre la materia.
Combatiremos todas las formas
de discriminación en el Hemisferio. La igualdad de derechos y de oportunidades entre
mujeres y hombres, con el objetivo de asegurar una participación dinámica de la mujer en
todos los ámbitos del quehacer de nuestros países, constituye una tarea prioritaria.
Seguiremos auspiciando la plena integración a la vida política y económica de las
poblaciones indígenas y de otros grupos vulnerables, respetando las características y
expresiones que afirmen su identidad cultural. Desplegaremos especiales esfuerzos para
garantizar los derechos humanos de todos los migrantes, incluidos los trabajadores
migrantes y sus familias.
La superación de la pobreza
sigue siendo el reto más grande al que se enfrenta nuestro Hemisferio. Estamos
conscientes de que el crecimiento positivo observado en las Américas en los últimos
años no ha solucionado todavía los problemas de inequidad y exclusión social. Estamos
decididos a eliminar las barreras que niegan a los pobres el acceso a la nutrición
adecuada, a los servicios sociales, a un medio ambiente sano, al crédito y a los títulos
legales de sus propiedades. Proporcionaremos un mayor apoyo a las micro y pequeñas
empresas, promoveremos las normas laborales fundamentales reconocidas por la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) y utilizaremos nuevas tecnologías para mejorar las
condiciones de salud de todas las familias en las Américas, con el apoyo técnico de la
Organización Panamericana de la Salud (OPS), logrando mayores niveles de equidad y
desarrollo sostenible.
Con profunda satisfacción,
constatamos que la Paz, valor esencial para la convivencia humana, es una realidad en el
Hemisferio. Destacamos el establecimiento de Centroamérica como una zona de paz,
democracia y desarrollo y reconocemos los esfuerzos para la eliminación de las minas
antipersonal y la rehabilitación de sus víctimas. Continuaremos fomentando la confianza
y la seguridad entre nuestros países a través de medidas tales como las señaladas en
las declaraciones de Santiago y San Salvador sobre Medidas de Fomento de la Confianza y la
Seguridad. Alentamos la solución pacífica de las controversias.
Daremos nuevo impulso a la
lucha contra la corrupción, el lavado de dinero, el terrorismo, el tráfico de armas y el
problema de las drogas, incluyendo el uso indebido. Asimismo, trabajaremos conjuntamente
para asegurar que los delincuentes no encuentren un refugio seguro en ninguna parte del
Hemisferio. Estamos determinados a continuar por este camino.
Al forjar una alianza contra
las drogas y al aplicar la Estrategia Hemisférica contra las Drogas, acogemos con
beneplácito el inicio de las negociaciones formales en la reunión de la Comisión
Interamericana para el Control de Abuso de Drogas (CICAD), a celebrarse el 4 de mayo
próximo en Washington, en el marco de la Organización de los Estados Americanos (OEA), a
fin de establecer un procedimiento objetivo para evaluar multilateralmente las acciones y
la cooperación destinadas a prevenir y combatir todos los aspectos del problema de las
drogas y sus delitos conexos, que esté basado en los principios de soberanía, integridad
territorial de los Estados, responsabilidad compartida y con un enfoque integral y
equilibrado.
Reforzaremos los esfuerzos
nacionales, hemisféricos e internacionales para la protección del medio ambiente como
base de un desarrollo sostenible que permita al ser humano una vida sana y productiva en
armonía con la naturaleza. Los compromisos contraidos en la Cumbre de Miami y en la
Cumbre sobre Desarrollo Sostenible realizada en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia,
constituyen una sólida base para profundizar nuestras acciones. Como Partes del Convenio
Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, subrayamos la importancia de
trabajar en conjunto para avanzar en el cumplimiento del acuerdo alcanzado en la
Conferencia de Kyoto, Japón, y promover su ratificación en nuestros países. Asimismo,
cooperaremos estrechamente en la preparación de la Conferencia de las Partes que se
celebrará en noviembre de este año en Buenos Aires, Argentina.
Reconocemos que el desarrollo
de vínculos energéticos entre nuestros países y la intensificación del comercio en el
sector energía, fortalecen e impulsan la integración de las Américas. La integración
energética, basada en actividades competitivas y transparentes, y de acuerdo con las
condiciones y objetivos nacionales, contribuye al desarrollo sostenible de nuestras
naciones y al mejoramiento de la calidad de vida de nuestras poblaciones procurando un
mínimo impacto en el ambiente.
Reconociendo la importancia y
el positivo papel que han jugado las instituciones hemisféricas, particularmente la
Organizacion de los Estados Americanos (OEA), instruimos a nuestros respectivos Ministros
para que examinen la forma de fortalecer y modernizar dichas instituciones.
Reiteramos nuestra voluntad de
seguir profundizando el diálogo y la cooperación interhemisférica en el marco de
amistad y solidaridad que anima a nuestras naciones.