Globalización y relaciones externas
de América Latina y el Caribe
Edición Nº 53.
Enero-Junio 1998.
|
Qué puede esperar Centroamérica
de las negociaciones hemisféricas |
|
Umberto Mazzei
Presidente del Instituto de
Relaciones Económicas Internacionales,
con sede en Guatemala. |
I. La regionalización del
comercio
La teoría
económica dice que los efectos de los tratados de libre comercio regionales (TLCR) son
ambiguos. El primer análisis crítico sobre el tema fue hecho por el economista
canadiense Jacob Viner en un reporte elaborado en 1950. La preocupación principal, desde
entonces, son los efectos distorsionantes del trato preferencial, que se otorgan los
socios, en la distribución eficiente de la producción a través del comercio. La
sustitución de fuentes de aprovisionamiento eficientes por otras menos eficientes, pero
ubicadas en los países que gozan del trato preferencial, provoca pérdidas de
oportunidades en la competitividad de los productores y disminuye la recaudación fiscal
aduanera, sin recibir contrapartida . Otra preocupación importante es la pérdida del
potencial de ampliación del comercio en los propios TLCR mediante reglas de origen,
normas técnicas o requisitos sanitarios que constituyen una segunda barrera restrictiva
que puede anular las concesiones arancelarias, refuerza los efectos distorsionantes en el
comercio y crea complicaciones administrativas que facilitan los abusos. Los efectos de
los TLCR pueden ser negativos en los países que mantienen tarifas altas para las
importaciones de terceros países. Es probable que la apertura hacia los socios no
produzca un abaratamiento general de los precios. En ese caso la merma en los ingresos
tarifarios son rentas fiscales que se transfieren a las empresas exportadoras de los otros
socios del TLCR, sin beneficio para los consumidores o el aparato productivo del país.
La proliferación de tratados
de libre comercio se ha convertido en una moda en el sistema mundial de comercio; sobre
todo en América y Europa. Lo preocupante es su fundamento en un trato discriminatorio,
por lo que repetidamente se dice que deberían ser llamados Tratados de Comercio
Preferencial, en lugar de Libre Comercio. Las promesas de ser un regionalismo abierto a la
adhesión y por lo tanto una vía más rápida hacia la liberación del comercio que la
multilateral, han demostrado ser falsas. La demora en la admisión de Chile en NAFTA, a
pesar de su apertura económica, es un ejemplo elocuente; sin mencionar la larga lista de
países aspirantes descartados a priori, como Centroamérica.
El énfasis en TLCRs tiene la
desventaja de erosionar los beneficios del sistema multilateral para los propios países
involucrados. Al negar oportunidades comerciales a terceros más eficientes para favorecer
a los productores de los países miembros, se está desviando el comercio de fuentes
eficientes a fuentes ineficientes, ocasionando pérdida de competitividad y por lo tanto
de creación de comercio. Esa ayuda a los ineficientes es un motivo plausible para el
apoyo que suelen tener los TLCRs por parte de sectores con intereses especiales.
Otro aspecto preocupante de los
TLCRs son la creación de distintos criterios para asignar la nacionalidad (origen) a los
productos, en una época de globalización productiva. Las normas sobre contenido,
transformación o agendas de desgravación varían no sólo entre los acuerdos, sino
dentro de los mismos tratados (ver NAFTA); lo que crea un caótico "plato de
spaghetti" normativo, según la acertada metáfora del Prof. Bhagwati de la
Universidad de Columbia.
Por último, es conveniente
recordar el intento de incluir en los TLCRs temas intrínsecamente ajenos al comercio
internacional. El condicionamiento de las concesiones, por Estados Unidos, al cumplimiento
de patrones sobre medidas ambientales, políticas laborales, combate al tráfico de drogas
o trato a las poblaciones indígenas son imposiciones que, además de manipular la
soberanía, son susceptibles de convertirse en barreras unilaterales al comercio. En
general, tienen el efecto de anular las ventajas comparativas e incrementar los costos de
producción en los países en desarrollo, con temas pertinentes al ámbito político que
deberían ser tratados en otro contexto.
El desarrollo de las
negociaciones en ALCA puede ser beneficioso y fructífero si se le orienta como un
regionalismo verdaderamente abierto, que evite las tendencias a la discriminación de
terceros países y se le dota de una normativa coherente y homogénea, que se relacione
sólo con los temas pertinentes al comercio internacional.
II. La integración en Centroamérica
La integración
entre los países centroamericanos ha sido lenta pero relativamente exitosa. Obedeciendo a
los conceptos sobre integración de la época en que se inició el proceso, quedan algunos
temas que no fueron ni previstos ni tratados. De estas omisiones la más relevante es la
de los servicios, que conforman más del 50 por ciento del PIB en todos los países del
área, sin tomar en cuenta la economía informal.
El camino hacia un Arancel
Externo Común está aún en marcha. Existe coincidencia en la mayoría de los bienes y se
busca la unificación de criterios sobre el resto. Algunos productos fueron excluidos del
libre comercio regional: tabaco, azúcar, petróleo y harina de trigo. Esta lista es
curiosa, pues incluye productos que se exportan a terceros países, como el azúcar, y
otros que no se producen en cantidad relevante, como petróleo. Están aún pendientes de
negociación: calzado, textiles, confección, algunos productos de interés fiscal y los
productos agrícolas sometidos a cuotas que fueron arancelizados para cumplir compromisos
de la Ronda Uruguay.
El programa de desgravación
arancelaria, destinado a uniformar criterios, busca llegar a un arancel de 0 por ciento
para materias primas y 15 por ciento para productos terminados; con niveles intermedios de
5 por ciento y 10 por ciento para materias primas y productos intermedios producidos en la
región. Mientras tanto, cada país ha anunciado un programa de desgravación individual,
para alcanzar las metas arancelarias de acuerdo con las respectivas posibilidades
fiscales. A continuación presentamos los calendarios originales acordados:
En junio de 1997, los
Viceministros a cargo de la integración acordaron postergar la inclusión de los llamados
"productos sensitivos" (algunos agropecuarios) hasta el año 2005 y los que
comenzaron el calendario de desgravación con aranceles superiores al 20 por ciento serán
desgravados linealmente para el año 2000.
GUATEMALA
Tipo
de bien |
Enero
1997 |
Enero
1998 |
Enero
1999 |
Materias
primas |
0% |
0% |
0% |
Bienes
intermedios con 10% |
9% |
7% |
5% |
Bienes
intermedios con 15% y bienes de capital centroamericanos |
14% |
12% |
10% |
Bienes
finales con 20% |
19% |
17% |
15% |
NICARAGUA
Tipo
de bien |
Enero
1997 |
Julio
1999 |
Bienes
de capital producidos en la región |
5% |
0% |
Bienes
de capital no producidos en la región |
0% |
0% |
Materias
primas producidas en la región |
5% |
0% |
Materias
primas no producidas en la región |
0% |
0% |
Bienes
intermedios producidos en la región |
10% |
5% |
Materias
intermedios no producidos en la región |
0% |
0% |
Bienes
de consumo final |
15% |
10% |
Nota: Ley de Justicia
Tributaria y Económica De 1997 modifica provisionalmente los techos Acordados con sus
socios centroamericanos.
COSTA RICA
Tipo
de bien |
Enero
1998 |
Julio
1998 |
Enero
1999 |
Julio
1999 |
Enero
2000 |
Bienes
de capital |
2% |
1% |
0% |
0% |
0% |
Materias
primas |
0% |
0% |
0% |
0% |
0% |
Bienes
intermedios con 10% |
9% |
8% |
7% |
6% |
5% |
Bienes
intermedios con 15% |
14% |
13% |
12% |
11% |
10% |
Bienes
finales con 20% |
19% |
18% |
17% |
16% |
15% |
Nota: para algunos productos
Agropecuarios la Desgravación se hará en el Año 2005 .
EL SALVADOR
Tipo
de bien |
Enero
1998 |
Julio
1998 |
Enero
1999 |
Julio
1999 |
Materias
primas |
0% |
0% |
0% |
0% |
Bienes
de capital |
0% |
0% |
0% |
0% |
Bienes
intermedios con 10% |
8% |
7% |
6% |
5% |
Bienes
intermedios con 15% |
13% |
12% |
11% |
10% |
Bienes
finales con 20% |
18% |
17% |
16% |
15% |
HONDURAS
Tipo
de bien |
Enero
1998 |
Julio
1998 |
Enero
1999 |
Julio
1999 |
Bienes
de capital |
0% |
0% |
0% |
0% |
Materias
primas para agro-Químicos y medicinas |
0% |
0% |
0% |
0% |
Otras
materias primas |
0% |
1% |
0% |
0% |
Bienes
intermedios con 10% |
8% |
7% |
6% |
5% |
Bienes
intermedios con 15% |
13% |
12% |
11% |
10% |
Bienes
finales con 20% |
18% |
17% |
16% |
15% |
III.
El comercio en el mercado Común Centroamericano
Los efectos de la
integración en el comercio regional han comenzado a sentirse más intensamente a partir
de 1992, cuando se inició la tendencia a la apertura con la adhesión al GATT y nuevos
enfoques en la integración. Los efectos distan mucho de ser homogéneos. Llama la
atención que las exportaciones conjuntas hacia terceros países tenga una tasa de
crecimiento más alta (76 por ciento) que el comercio intrarregional (66 por ciento). La
tasa de crecimiento en cuanto al origen de las importaciones es más equilibrada: las de
terceros países han crecido un 66 por ciento en los últimos cinco años, que es
ligeramente inferior al 69 por ciento de crecimiento en las importaciones
intrarregionales. Lo que sí existe es un vasto desequilibrio; mientras en 1997 las
exportaciones entre los socios de la región fueron un 21.6 por ciento del total de
exportaciones, las importaciones provenientes de la región fueron apenas el 13 por
ciento.
Las cifras sobre el destino de
las exportaciones de Centroamérica, según la SIECA, demuestran que las ventas al resto
del mundo crecen de manera más pronunciada que el comercio entre los países de la
subregión.
Con respecto a las
exportaciones intrarregionales se aprecian unas dimensiones y un crecimiento individual
que tampoco es homogéneo. En los cinco años considerados, las exportaciones a la región
de Guatemala crecieron un 66 por ciento; las de Costa Rica un 68 por ciento; las de El
Salvador 106 por ciento y las de Nicaragua un 173 por ciento, las de Honduras en cambio
disminuyeron un 20 por ciento.
Las dimensiones tampoco guardan
proporción. Guatemala sola exporta a la región aproximadamente tanto como El Salvador,
Honduras y Nicaragua juntos. El Salvador sólo exporta a la región tanto como Costa Rica,
Honduras y Nicaragua juntas.
Las cifras referidas a las
importaciones no guardan ningún paralelo con el de las exportaciones.
El único país que mantiene un
equilibrio en su comercio regional es El Salvador. Los otros países son exportadores
netos, como Guatemala y Costa Rica o importadores netos, como Honduras y Nicaragua.
IV.
Centroamérica en la integración hemisférica
En los acuerdos de
libre comercio, los países pequeños son los que más se benefician al ganar acceso a
mercados más grandes; esto es, siempre y cuando sean competitivos. Desde finales de los
años ochenta América Central se ha venido estableciendo en los mercados internacionales
con productos no tradicionales, principalmente manufacturas intensivas en mano de obra. A
principios de los noventa la región ya disponía de algunos nichos de producción
orientados exclusivamente a la exportación; principalmente textiles, confección y
ensamblaje de artículos eléctricos. El principal cliente de las exportaciones de
Centroamérica son los Estados Unidos y la mitad de las exportaciones a ese mercado, desde
mediados de los noventa, está constituida por textiles y confección, en lugar de las
tradicionales exportaciones agrícolas.
Algunos servicios han comenzado
a desarrollarse, principalmente el turismo. Las condiciones de clima, la ubicación
geográfica y las especiales características culturales hacen de la región un lugar
particularmente propicio para el desarrollo del turismo. Es de esperar que la
pacificación y el recién encontrado equilibrio político desarrollen las condiciones de
seguridad, no sólo para la afluencia de personas, sino también de inversiones.
La región avanza consciente
hacia una mayor apertura en el área de bienes. Los niveles de protección arancelaria han
descendido dramáticamente en los últimos cinco años. Quedan algunos bolsones de
resistencia por influencia de grupos rentistas en algunos casos o por legítimas
preocupaciones sobre el empleo en otros.
En el área de servicios
financieros, el proteccionismo sigue rampante. La exclusión no sólo está dirigida a los
competidores internacionales sino a las otras entidades financieras de los países
centroamericanos. Este aislamiento de los sistemas financieros nacionales es muy peligroso
en países de escasos capitales, pues constituyen un freno al desarrollo y una fuente de
inestabilidad. Los sistemas financieros cerrados tienden a colapsar apenas alguno de sus
actores entra en dificultades, pues consisten en una red interdependiente. Los países del
sur-este asiático son un ejemplo reciente: a pesar de su apertura en comercio de bienes y
otros servicios, sus mercados financieros permanecieron cerrados. Ahora son el sector que
con sus ineficiencias arrastra al abismo las economías nacionales respectivas y repercute
en el ámbito internacional. El caso venezolano de 1995 es también ilustrativo y muy
cercano. Las negociaciones de ALCA ejercerán seguramente una benévola influencia hacia
una mayor apertura del sector de servicios financieros y de otros también importantes,
como telecomunicaciones y transporte, pero donde se vislumbra una menor resistencia a la
apertura.
Tal vez el mayor beneficio para América Central en un
contexto de apertura hemisférica sea la posibilidad de atraer inversiones. Ubicada
geográficamente en la puerta de NAFTA, con acceso a los dos océanos y mano de obra
hábil y abundante, puede resultar un lugar estratégicamente interesante para los
inversionistas.
V. Recomendaciones
Los países
pequeños tienen mucho que ganar con el acceso a mercados mucho más grandes, pero para
poderlo garantizar es conveniente que sea lo más multilateral posible, de modo que se
disuelva la mayor capacidad de presión y la relativa capacidad de obrar con impunidad de
las economías más vastas y poderosas. También es importante que exista la mayor
transparencia y seguridad en las normas que regulan ese libre comercio, para que pueda
practicarse con equidad entre grandes, medianos y chicos. Por este motivo estimamos
conveniente hacer algunas recomendaciones en cuanto a los temas de negociación que son de
especial importancia para los países de América Central.
1. Acceso a mercados
Enfocar el libre comercio
como concesiones negociadas que favorecen otros países en lugar de una inversión en el
bienestar de los propios ciudadanos es un error de criterio en la diplomacia comercial.
Mientras se logra un consenso sobre esa premisa, se adelantan algunas recomendaciones que
son pasos en la dirección deseada. Como los beneficios del libre comercio se demoran
tanto como duran las negociaciones, se prefiere una agenda acelerada y sin reservas de
cobertura. Basada en ese concepto del objetivo de las negociaciones de ALCA, se proponen
los siguientes puntos:
Que las negociaciones de
desgravación arancelaria terminen antes del año 2005 y no como fecha de inicio, según
pretenden en algunos países los defensores de prolongar los ingresos rentistas.
La negociación del entero
universo arancelaria, sin reservas de ningún sector o producto, para evitar distorsiones
ineficientes en el aparato productivo y el mantenimiento de privilegios a expensas del
desarrollo de otros sectores y del consumidor nacional.
Avanzar en la discusión para
la liberalización de los mercados agrícolas, para llegar a compromisos de apertura que
se adelanten al tratamiento del tema en la OMC. Los países centroamericanos tienen
interés especial en promover la apertura y la transparencia de los precios en los
mercados agrícolas mundiales, para mejorar su competitividad en las exportaciones.
Definir parámetros muy
claros y vinculantes en cuanto al programa de desgravación a nivel hemisférico, que
incluya el compromiso de que las tasas arancelarias no superen el 10 por ciento para
productos finales de terceros países, como un paso que facilite el camino hacia la
liberación mundial del comercio.
La renuncia a tratos
preferenciales o asimétricos por motivos de menor desarrollo u otras consideraciones que
menoscaben el trato igualitario de país a país. Esas medidas de aparente consideración
no hacen más que prolongar las causas del subdesarrollo y perpetuar los errores de las
políticas económicas equivocadas que los ha conducido a las presentes circunstancias de
desventaja competitiva.
Que se abandonen las
restricciones arancelarias estacionales, que se aplican a determinados productos según la
conveniencia de la producción nacional.
Que se abandonen las
prácticas discriminatorias que fijan un arancel más alto cuando un mismo producto tiene
un precio inferior al de un umbral prestablecido (ej. Brandy de más de US$ x 5%; Brandy
de menos de US$ x 20%).
2. Normativa comercial
Las normas aceptadas
internacionalmente para mejorar la distribución mundial de la eficiencia productiva
reconocen la importancia de la transparencia en los precios para una competencia leal. Los
precios son el eje de la economía de mercado, por este motivo existen mecanismos para
neutralizar su manipulación para obtener una competitividad ficticia que lesiona los
intereses de los productores eficientes. También es reconocido que se abusa de la
utilización de esos mecanismos con fines proteccionistas, mediante acusaciones falsas que
dan lugar a procesos prolongados que causan perjuicio a los beneficiarios del libre
comercio. Por estas consideraciones conviene que la normativa comercial impida
contemporáneamente las prácticas que otorgan una competitividad artificial y los abusos
que puedan cometerse en las medidas que las neutralizan. Para lograr ese objetivo en las
negociaciones de ALCA, se proponen los siguientes puntos:
La incorporación en el
acuerdo de un programa para la eliminación de los tipos de subsidio catalogados como
"apoyos recurribles" en el área hemisférica. Esta medida haría más
competitivos los productos de los países con menores recursos fiscales, que por ello son
los que menores subsidios otorgan y que mayores daños sufren por la artificialidad de los
precios. Esta medida es particularmente importante en el sector agrícola, que suele ser
la base de las economías menores de América Latina y que es el área donde se producen
mayores distorsiones en los precios.
Reiterar ante las partes
involucradas en las negociaciones el peligro de que las ayudas internas se conviertan en
un obstáculo insuperable durante las negociaciones, por la imposibilidad que tienen para
los países con menores recursos fiscales de aprovechar cualquier concesión o tolerancia
en beneficio propio. Para estos países es indispensable una nivelación al mínimo en las
ayudas para que exista un libre comercio equitativo.
Insistir en la armonización
de las legislaciones nacionales en materia normativa comercial, mejorando el patrón que
ofrece la normativa multilateral de la Organización Mundial del Comercio. Deben tomarse
también medidas para impedir la interpretación antojadiza o localizada en la aplicación
de los derechos antidumping y de los derechos compensatorios.
Para ese último propósito es
indispensable que exista en el acuerdo un sistema propio, ágil y equitativo, de solución
de controversias, pues si bien la normativa de los acuerdos sobre los artículos VI y XVI
del GATT 1994 puede servir de patrón, el Organo de Solución de Controversias de la OMC
tiene procedimientos lentos, que benefician temporalmente a los promotores de acusaciones
infundadas.
3. Reglas de origen
Las reglas de origen son el
instrumento preferido para la desviación del comercio en beneficio de proveedores
ineficientes o rentistas. La falta de criterios homogéneos en las reglas de origen da
lugar a una técnica casuística que permite deducir lógicamente, no sólo el sector de
proveedores que se desea beneficiar, sino, a veces, el nombre del beneficiario. Si se
lograse en ALCA un acuerdo hemisférico sobre ese tema solamente, se superaría la
presente complicación demencial que los intereses particulares han reflejado en la red de
acuerdos de libre comercio existentes. Con estas consideraciones en mente hacemos las
recomendaciones siguientes:
Que los criterios
orientadores de la admisión de bienes a los beneficios del acuerdo se basen en: a) los
procesos de transformación, b) el valor agregado a las materias primas, c) el lugar de la
última transformación importante, beneficiando la acumulación.
Que los criterios de
otorgación de origen se fundamenten en:
Origen absoluto del bien
Cambio de clasificación
arancelaria
Valor del contenido regional
Es conveniente que se elimine
el sistema de cláusulas que excluyen del trato preferencial a los bienes constituidos por
insumos provenientes de partidas específicas.
La armonización de las
reglas de origen en escala hemisférica.
4. Valoración aduanera
Para que un sistema de
valoración aduanera pueda ser efectivo y aplicable debe existir también armonización de
códigos arancelarios, de modo que las declaraciones de valor sean homogéneas. El
objetivo de la valoración aduanera debe ser evitar la subfacturación o la
subrepresentación del valor verdadero de las mercancías. Por ello recomendamos las
siguientes medidas:
Que se adopte de inmediato
como base de la clasificación arancelaria el Sistema Armonizado de Designación y
Codificación de Mercancías, en su integridad.
Que se aplique de inmediato
el Acuerdo relativo a la aplicación del Artículo VII sobre Valoración en Aduana de
Organización Mundial del Comercio (OMC) en todos los países que integran el ALCA.
La adopción de formularios
uniformes y procedimientos uniformes en toda el área hemisférica.
La eliminación de la
práctica de aplicar precios mínimos o de la aplicación "a priori" de precios
de referencia distintos al valor de factura. Los precios de referencia deberían ser
utilizados sólo para señalar "a posteriori" los indicios de fraude fiscal.
5. Normas técnicas
Después de eliminadas las
restricciones cuantitativas y con los compromisos de desgravación en las tarifas
confiscatorias, las normas técnicas se van constituyendo en la principal barrera no
arancelaria. Con la mayor apertura en materia arancelaria, algunos países han comenzado a
erigir una maraña proteccionista de normas técnicas que pone al descubierto, en
ocasiones, una auténtica vocación creativa. Con el fin de salir al paso a esa tendencia
recomendamos las siguientes medidas:
Armonización de los
estándares mediante la elaboración de un inventario hemisférico de las normas técnicas
que afectan el comercio y la eliminación de aquellas que no correspondan a las
establecidas por los organismos internacionales de normalización.
Cuando existan razones
locales para la aplicación de normas que no correspondan a las internacionales éstas
deben ser plenamente comprobadas.
La creación de consejo
hemisférico de enlace entre los distintos organismos nacionales de normalización, que
revise las normas técnicas que afectan el comercio regional y se pronuncie sobre su
justificación.
Armonizar los procedimientos
de evaluación de la conformidad y establecer acuerdos de reconocimiento regional.
6. Normas sanitarias
Las medidas sanitarias
están plenamente justificadas para proteger las personas, plantas, animales y el medio
ambiente de amenazas externas, pero con frecuencia se abusa en su aplicación con fines
proteccionistas. Por ser medidas relacionadas principalmente con el comercio agrícola,
con frecuencia se denuncian riesgos imaginarios bajo presión política de grupos de
productores o intermediarios. En otros casos los abusos se comenten por omisión,
demorando o absteniéndose de dar los permisos sanitarios correspondientes o exigiendo
largos procedimientos de certificación de inocuidad.
Las normas sanitarias
deberán basarse en informaciones de los organismos internacionales reconocidos a ese
efecto. En caso de tratarse de medidas especiales y de urgencia éstas deberían ser plena
y científicamente comprobables por las partes involucradas.
El establecimiento de
compromisos en cuanto al tiempo de entrega o negación de permisos sanitarios. En caso de
negación, ésta debiera, evidentemente, especificar la causa.
Las tarifas de las
certificaciones deberán reflejar los costos incurridos. La exageración en las tarifas
constituye un obstáculo al comercio.
7. Servicios
Los servicios son de
particular interés para los países centroamericanos, sobre todo aquellos que tienen
pocas barreras de entrada. El vínculo entre servicios, inversión, tecnología y su
efecto en la mejora de la eficiencia productiva, hace que sean vistos como una vía más
rápida para el desarrollo, en los países de economías pequeñas.
Los obstáculos al comercio de
servicios no son aranceles sino leyes y reglamentos. Por la amplísima gama de actividades
cubierta por los servicios, las normas que obstaculizan su comercio se encuentran
diseminadas a lo largo y ancho de la legislación de cada país. Por ello es corriente que
los propios países desconozcan la totalidad de las medidas restrictivas que tienen
incorporadas. El proteccionismo en los servicios es tan grande que hay enteros sectores
reservados a las empresas nacionales. Los instrumentos utilizados para la protección son
de gran variedad: negación absoluta de presencia comercial, limitaciones a la inversión,
licencias, cuotas de empleo, limitación al número de prestaciones, etc. Los principios
que viola suelen ser los de Acceso a Mercado, Trato Nacional y Nación Más Favorecida.
Las características de estos
obstáculos ya han sido objeto de estudio y clasificación por parte de la Unidad de
Servicios de la UNCTAD, en un programa llamado MAST (Meassures Affecting Services Trade).
El objetivo de ese programa es el de crear, por países, un inventario de las
restricciones, cruzando la información según el modo de prestación y tipo de compromiso
adquirido con relación al GATS (General Agreement on Trade of Services). El primer
inventario encuadrado en ese programa se realizó precisamente en Centroamérica, por
encargo de la SIECA. La CEPAL también dispone de un inventario similar, más detallado y
que incluye Panamá, con una evaluación del estado y dimensión de los servicios en los
seis países del Istmo. También ha promovido la SIECA el proyecto de un Acuerdo Marco
sobre Servicios para los países del Mercado Común Centroamericano y ha elaborado 20
estudios por sectores en que se identifican las barreras y condiciones de competencia.
Por ello recomendamos la
adopción acelerada en Centroamérica del Acuerdo Marco sobre Servicios promovido por
SIECA, como un primer paso hacia la apertura y desarrollo de la competitividad regional.
También es conveniente que se acepte la solicitud de ingreso de la República Dominicana
al Mercado Común Centroamericano. La negociación en este caso está basada en una
apertura total del mercado dominicano a los bienes centroamericanos a cambio de una
apertura de la región a los servicios dominicanos.
8. Inversiones
Las inversiones son un tema
prioritario para Centroamérica; no sólo por lo que significan en tema de empleo,
incremento de capital, recaudación fiscal, exportaciones, sino muy principalmente como
fuente de innovación y adelanto tecnológico. La apertura centroamericana a la inversión
para la producción de bienes es casi completa. Falta todavía la apertura a las
inversiones orientadas a los servicios, que es la que mayor efecto redistributivo puede
tener en las economías regionales, porque es allí donde tienen lugar las aplicaciones
más novedosas. También es necesario hacer reformas que devuelvan confianza en el Sistema
de Administración de Justicia.
Para hacer más atractivo el
panorama a las inversiones extranjeras se recomienda incorporar en ALCA las siguientes
medidas:
Garantías contra riesgos
políticos y nacionalizaciones.
Instrumentos que otorguen
transparencia a los procesos de privatización y licitaciones públicas.
Mecanismos claros para
solucionar controversias con entidades públicas y sindicales.
9. Pequeñas economías
La definición de lo que
son las pequeñas economías resulta un tanto difícil y confusa. Si se clasifica por
indicadores se pueden tomar varios criterios.
Tamaño de la población
Población menor de 10
millones de habitantes: 112 países clasifican con ese criterio, incluyendo a Suiza,
Dinamarca, Hong Kong, Singapur, etc.
Superficie (Banco
Mundial)
Es indicativo de
recursos naturales y sirve para calcular la densidad de población; poca densidad, cuando
es menos de 9h/km2, puede ser indicativa de poco desarrollo, pero Canadá o Australia
tienen poca densidad y Libia o Argelia mucho territorio.
Producto Interno Bruto
(PIB)
El valor absoluto del
ingreso agregado da una idea del tamaño del mercado interno y de las posibles economías
de escala. Sólo 30 países tienen un PIB mayor de US$ 100 millones, pero figuran entre
ellos algunos pequeños, como Suiza, Dinamarca y Hong Kong.
Puede decirse que estos
criterios no son índices de debilidad o fortaleza económica. Aún con un nivel de
desarrollo homogéneo, es lógico que los países con menor territorio tengan menor
población y menor PIB.
Otro enfoque puede ser el nivel
de desarrollo. Por ejemplo, el PIB per cápita (BM, FMI) debería dar una idea del
desarrollo económico al indicar el ingreso promedio de cada habitante. El problema es que
puede haber concentraciones de ingresos (países petroleros) o que no mida la paridad de
poder adquisitivo (purchaising power parity: PPP) que puede ser distorsionada por la tasa
de cambio o diferenciales inflacionarios.
Aún así se pueden encontrar
algunas características comunes.
Las economías pequeñas
suelen tener características estructurales que las hacen vulnerables: limitación de
mercado interno y dependencia del comercio externo, poca diversificación, estrecha base
tributaria, menor capacidad de amortización de gastos en infraestructura y
administración pública.
Mayores beneficios con
la liberación del comercio, por el acceso a mercados más grandes.
A su vez, los criterios de
clasificación de los organismos internacionales no coinciden al determinar el grado de
desarrollo.
El FMI los clasifica según la
base industrial: países industriales (23), países en desarrollo (132) y países en
transición (23). El Banco Mundial los clasifica según ingresos per cápita: países de
ingresos altos (39), países de ingreso mediano (111), países de ingreso bajo (60). En
ambas instituciones se elaboran también clasificaciones basadas en criterios como
estructura de las exportaciones y nivel de endeudamiento.
El GATT y ahora la OMC permiten
la "autoselección", esto significa que los países miembros que lo consideren
útil y plausible se declaran "países de menor desarrollo". Esto funciona a los
efectos de determinados tratos favorables entre miembros. En cuanto a criterios objetivos,
la OMC utiliza dos: 1) Para fines presupuestarios los criterios del Banco Mundial. 2) Para
la clasificación de "menos desarrollados", en cuanto a cumplimiento de
compromisos asumidos, se usa la base de países con ingreso per cápita inferior a US$
1000.
La ONU utiliza un índice de
desarrollo humano, que combina varios indicadores sociales y económicos para cuantificar
el desarrollo. El PNUD clasifica 173 países, de los cuales 53 tienen desarrollo humano
alto, 65 desarrollo humano mediano y 55 desarrollo humano bajo. En cuanto al ingreso per
cápita, también tiene la ONU su propia clasificación: países industriales: 46; países
en desarrollo: 127; países menos desarrollados: 45.
La clasificación según la
estructura económica contempla los siguientes aspectos:
Ingreso per cápita (por
debajo de US$ 1000). Clasifican 5 países: Guyana, Haití, Nicaragua, Honduras y Bolivia.
Comercio como porcentaje
del PIB (dependencia superior al 50 por ciento). Hay 24 países, todos los del CARICOM y
otros, muy variados, como Canadá, Chile, Panamá, Venezuela, Paraguay, Costa Rica,
Honduras y Nicaragua.
Dependencia Fiscal de
Aranceles (superior al 20 por ciento). Existen 13 países: Santa Lucía, Bahamas, Belice,
República Dominicana, St. Kitts & Nevis, Barbados, Antigua & Barbuda, Grenada,
Nicaragua, Jamaica, Colombia, Honduras, Dominica.
Recaudación arancelaria
(como porcentaje del PIB). En el rango superior al 5 por ciento hay 5 países: Santa
Lucía, Bahamas, Barbados, Jamaica y Honduras.
ALCA significa la eliminación
de gravámenes y los otros obstáculos al comercio entre países americanos. Se argumenta
que las pequeñas economías deberían recibir un trato "asimétrico" en cuanto
al cumplimiento de los calendarios de apertura comercial en ALCA. Esto es, que debería
permitírseles demorar sus compromisos de apertura y de incorporación de los cambios
normativos y administrativos necesarios. La pregunta es si la demora beneficia la reforma
de sus economías y conduce al bienestar de su población, o sólo sirve para prolongar
las ineficiencias y la protección de privilegios.
Las razones aducidas son las
siguientes:
Vulnerabilidad a las
fluctuaciones externas de la producción y la demanda.
Observación: Las
fluctuaciones externas continuarán. Son independientes del calendario de apertura que
adopte cada economía pequeña, por lo que la postergación no proporciona ningún
beneficio. La integración en una economía regional tenderá a estabilizar las
fluctuaciones y a desarrollar nuevas actividades productivas.
Mercados internos
limitados
Observación: El
mercado interno no crecerá porque se postergue la apertura. La única manera de obtener
economías de escala con un mercado interno limitado es la exportación. Para exportar es
necesario ser competitivo y eso implica competir primero en el propio mercado.
Dependencia en el
comercio externo
Observación: La
dependencia en el comercio externo es una característica de todas las economías
desarrolladas, con excepción de los Estados Unidos. Puede decirse que es indicio de
éxito económico.
En todo caso la postergación
de la apertura no producirá ningún progreso hacia la autarquía en los países
pequeños.
Estructuras productivas
poco diversificadas
Observación: La
protección ha sido la política prevalente hasta ahora y la poca diversificación es un
resultado de la falta de apertura. La apertura puede atraer las inversiones y el
"know how" para desarrollar más fuentes de producción competitiva y de
trabajo.
El pequeño tamaño de
las empresas
Observación: Las
empresas pequeñas de las pequeñas economías pueden crecer sólo compitiendo en los
mercados internacionales; para ello es indispensable que sean capaces de competir en los
mercados domésticos.
Importancia del ingreso
aduanal como base tributaria
Observación: Este
es un argumento válido para postergar la apertura. Para evitar un colapso administrativo
es necesario encontrar nuevas fuentes de ingresos fiscales, para lo cual será importante
la asesoría y la cooperación. En América Central sólo Honduras y Nicaragua figuran en
esa categoría.
Las consideraciones anteriores
permiten hacer las recomendaciones siguientes para las pequeñas economías, si
consideramos entre ellas a los países de América Central.
1. Apertura coincidente con el
calendario general, con excepción de aquellos países para los cuales la recaudación
aduanera es difícil de sustituir como elemento muy importante de recursos fiscales.
2. Capacitación para mejorar
los recursos humanos que requiere un ambiente de apertura y competitividad.
3. Apoyo técnico para elaborar
planes de desarrollo en "nichos" en que exista capacidad competitiva potencial y
que tengan atractivo para la inversión. Los países pequeños logran el desarrollo
económico y humano mediante la especialización a nivel internacional. Ej. Singapur, Hong
Kong, Mónaco, Lichtenstein.