1. Las políticas de
ajuste y reforma estructural instrumentadas en la mayoría de los países de la región
todavía no se reflejan en una mejoría generalizada en los niveles de empleo,
persistiendo graves problemas de pobreza y marginalidad.
2. La experiencia de los
países de la región pone de manifiesto que existen elementos comunes, entre los cuales
destacan la insuficiente vinculación entre crecimiento económico y desarrollo social, y
que las mujeres y los jóvenes son los sectores más vulnerables y con el mayor índice de
desempleo.
3. Se requiere formular
políticas adecuadas ante el impacto de la globalización, partiendo de un enfoque
integral que abarque una reformulación de conceptos y categorías, a objeto de lograr una
mejor definición de la cambiante naturaleza del empleo y la identificación de los grupos
sociales más afectados, a fin de dar soluciones efectivas.
4. En la búsqueda de la
modernización, el Estado, como representante del interés general de la sociedad, debe
desempeñar un papel activo, en estrecha coordinación con la sociedad civil, en
particular con empresarios, trabajadores, académicos y actores sociales a nivel local.
5. Es necesario vincular
los programas de superación de la pobreza y las políticas de empleo, a fin de asegurar
un mayor acceso de los grupos más pobres a los servicios básicos y acabar con el
aislamiento de sus comunidades, y generar nuevas fuentes de trabajo, ubicadas en las
áreas más pobres, que les permitan soluciones estables y dignas.
6. La modernización
productiva debe ser lograda potenciando los recursos humanos, naturales y financieros de
América Latina y el Caribe, buscando reducir al mínimo el costo social que impone el
actual proceso de globalización y transformación técnica.
7. Uno de los grandes
desafíos que enfrentan los países de América Latina y el Caribe es la modernización de
sus procesos productivos, para incorporar los cambios derivados de la actual
transformación científico-técnica. América Latina y el Caribe deben estimular procesos
de innovación y lograr una creciente incorporación de sus sectores atrasados en las
actividades que ya registran avances modernizadores.
8. Los recursos
destinados a la investigación y desarrollo en el campo de la ciencia y la tecnología son
determinantes para lograr los objetivos que buscamos, por lo que se debe realizar un
sostenido esfuerzo para incrementar su monto y aprovechamiento.
9. Debe darse prioridad
al desarrollo del sector de la pequeña y mediana empresa, como factor estratégico de
creación y expansión de oportunidades de empleo, prestando especial atención a la
empresa rural y agroindustrial.
10. Es necesario
profundizar y acelerar la reforma educativa para que los conocimientos, técnicas y
habilidades se adapten a los nuevos requerimientos de un sistema productivo flexible,
innovador y competitivo.
Por lo tanto, es nuestra firme
determinación trabajar para que los países de América Latina y el Caribe aseguren un
crecimiento sostenido y sean capaces, al mismo tiempo, de corregir los retrasos y
desigualdades sociales que han caracterizado el funcionamiento de nuestras sociedades en
los últimos años.