Las políticas de
empleo en Argentina
Luis Castillo Marín
Director Nacional de Política de Empleo y Capacitación del Ministerio de Trabajo y
Seguridad Social de Argentina.
Resumen de la ponencia
presentada en la Reunión sobre Crecimiento
y Empleo en América Latina y el Caribe, efectuada del 24 al 26 de setiembre de 1997, en
Río de Janeiro, Brasil.
I. La Ley Nacional de Empleo: un punto de partida
La Ley 24013, creo que es el
punto de partida para poder evaluar el desarrollo de las políticas de empleo en la
Argentina y los programas de empleo y capacitación que se generan a partir de esas
políticas. ¿Y por qué la Ley Nacional de Empleo puede ser un punto de partida?
En primer lugar, porque la Ley
Nacional de Empleo supuso un diagnóstico del mercado de trabajo en la Argentina desde una
doble perspectiva: por un lado, analizaba una serie de cambios que afectaba el
funcionamiento del mercado de trabajo como consecuencia de las nuevas condiciones de
producción a nivel mundial; por otro, examinaba una serie de ineficiencias en el sector
que habían generado el problema de la desocupación.
¿Cuáles eran esas
ineficiencias? Para muchos de nosotros, era indiscutible la importancia del sector
industrial y su efecto dinamizador en la creación de puestos de trabajo. Eso, que había
sido una afirmación categórica durante muchos años en la Argentina, a mediados de los
70 y durante los 80 dejó de ser realidad. El impacto o la creación de puestos de trabajo
a partir del desarrollo del sector industrial, fue primero lentificándose poco a poco y
después, generando ya no un lento crecimiento sino que, en algunos momentos, se traducía
en expulsión de fuerzas de trabajo en algunos sectores en particular.
Por otra parte, se generaba una
movilidad hacia las ciudades que atraían en función del desarrollo industrial, pero esa
movilidad no se ve veía coronada con un puesto en el sector formal del sector industrial.
Por lo tanto, se había creado, especialmente en los grandes aglomerados urbanos, lo que
se denominó en su momento, "sector informal urbano": un conjunto de población
ocupada, pero en condiciones de desaprovechamiento de su capacidad y en condiciones de
ingreso, por ese esfuerzo realizado, menor a lo que correspondía o a lo que era común en
el sector industrial. Es decir que había una subocupación de la fuerzas de trabajo en
actividad, con bajo nivel tecnológico, baja productividad y bajos niveles de ingresos en
el sector informal urbano.
También aparecía en el
diagnóstico como ineficiencias del mercado de trabajo que se habían ido acumulando
durante un largo período anterior, el que la participación de las mujeres en la
actividad económica, era menor o se reflejaba como menor a lo que correspondía en otros
países con igual nivel de desarrollo.
El diagnóstico permitía
entender esta variedad de causas que estaban influyendo en la desocupación, a la vez que
detectaba una variedad de formas de manifestación de este problema, del cual una de ellas
eran los desempleados en su forma más visible.
Pero también estaban los
subocupados y los trabajadores en negro, una parte importante de la población
económicamente activa que desarrollaba un trabajo rentable y en relación de dependencia,
pero que no estaba cubierta por el sistema jurídico; es decir, trabajadores no
registrados.
El segundo aspecto a destacar
en la ley 24.013 es que no sólo plantea un diagnóstico de esta situación, sino que
describe o enumera una serie de acciones que tendían a dar respuestas a esta
problemática. Las acciones estaban dirigidas a crear nuevos puestos de trabajo; capacitar
de modo de adaptar los conocimientos de las fuerzas de trabajo a las nuevas exigencias del
proceso productivo;propiciar la intermediación del mercado de trabajo que favoreciera la
vinculación entre oferta y demanda y redujera la demora en la ocupación y en la
búsqueda o la concreción de algunos puestos de trabajo vacantes, y planteada la
cobertura para el seguro de desempleo.
No sólo se incluyen acciones,
sino también programas, los cuales se ejecutan a partir de ese diagnóstico. Si bien los
programas reconocen a alguna de estas acciones como dominante, en realidad, no quedan
reducidos a sólo una de las acciones.
El tercer aspecto por el cual
me parece que la Ley Nacional de Empleo es un buen punto de partida para analizar las
políticas de empleo, es porque incluye un financiamiento para el desarrollo de estos
programas y acciones a través del Fondo Nacional de Empleo.
El Fondo, creado por la Ley Nº
24.013, define varias fuentes de recursos, entre los cuales, los más importantes en estos
años de ejecución fue la contribución del 1,5 puntos de los 9 puntos que originalmente
se asignaron a asignaciones familiares. Pero además la Ley Nacional de Empleo prevé
otros recursos, como préstamos que puede tomar el gobierno nacional, donaciones, etc.
Del año 93 al 96 casi se
duplican los fondos de los programas de empleo al pasar de alrededor de 90 millones a 150
millones. Además, para el año 97 estos fondos prácticamente se triplican, porque
con el financiamiento internacional para el Programa Trabajar y para el Proyecto joven, en
realidad se planea ejecutar alrededor de 450 millones de pesos.
La otra parte del Fondo,
alrededor del 60%, se destina a la cobertura del seguro de desempleo. En la actualidad,
cerca de 100.000 trabajadores desocupados cobran un Seguro de Desempleo todos los meses
que oscila en alrededor de los 300 dólares. La duración de esta cobertura puede ser de
4, 8, 12 meses, según el tiempo de permanencia en los últimos 3 años en relación de
dependencia y los aportes realizados.
II. Programa de Empleo
1. Creación de puestos de
trabajo transitorios
Dentro de los Programas de
Empleo, que son los que tienden a crear puestos de trabajo, vamos a hacer una primera
diferenciación: aquéllos que tienden a crear puestos de trabajo en forma transitoria y
aquéllos que tienden a generar la creación de puestos de trabajo en el sector privado y,
por lo tanto, serían en forma permanente o en forma más duradera.
Dentro de los primeros, el
Programa Trabajar consiste en la creación de empleo transitorio a partir de realizar los
proyectos de obras que presentan organizaciones sin fines de lucro o municipalidades o
entidades provinciales, relativos a proyectos de obras que satisfagan necesidades sociales
o comunitarias. El Fondo cubre los costos de la mano de obra y los organismos ejecutores,
los que presentan los proyectos, se hacen cargo del costo de los materiales y de la
asistencia técnica para la realización de estas obras. Las obras de infraestructura en
el marco de estos programas se desarrollan durante un período de 3 a 6 meses.
En la misma línea del programa
de empleo transitorio, pero ya no en la realización de obras sino en la realización de
servicios, está el Programa de Servicios Comunitarios que tiende a complementar las
necesidades de la población más necesitada y tiende también a complementar el Programa
Trabajar y la participación de la mujer en la medida en que exige, como condición, que
el 80% de los beneficiarios del Programa de Servicios Comunitarios sean mujeres.
El Programa de Servicios
Comunitarios incluye, además, un nivel importante de descentralización hacia la
provincias a partir de la Unidad de Aplicación Provincial con participación de
organismos no gubernamentales que tengan que ver con estos servicios que se van a prestar,
donde la provincia tiene un papel importante en la organización y en la ejecución de
estos servicios comunitarios.
El tercer programa de empleo
transitorio es el Desarrollo de Empleo Local, que también tiende a realizar obras y
servicios que satisfagan necesidades de la comunidad. La diferencia es que el
financiamiento para estos programas es de la autoridad local que propone el Programa de
Desarrollo Local. Lo que da el Ministerio del Trabajoy Seguridad Social (MTSS) es la
asistencia técnica y la cobertura para la realización de estos programas.
2. Generación de empleo
duradero
Como ya se mencionó, otros
programas procuran generar empleo duradero en el sector privado. Una primera línea
consiste en modificar los aspectos que pueden limitar la incorporación de trabajadores,
como es el costo laboral.
La reducción de las
contribuciones patronales que proponen las modalidades promovidas, o la reducción de las
contribuciones patronales a partir del Decreto del Gobierno Nacional según el nivel de
desarrollo geográfico de los lugares donde se va a contratar, supone de hecho que, en los
últimos dos años, se redujo el costo de las contribuciones patronales en más de 10
puntos porcentuales.
En general, en la experiencia
internacional hay dos mecanismos para fomentar el empleo en la actividad privada.
Uno es la reducción de los
costos: cuanto más barato signifique contratar a un trabajador, más fácilmente se va a
dar la decisión de contratar a un trabajador. El otro elemento es el incremento en la
productividad de los trabajadores.
Además de la reducción de las
contribuciones patronales en forma generalizada, se desarrolló a partir de algunos
programas para sectores en particular, un incentivo a la contratación a partir de reducir
los costos de esa contratación o de generar nuevos puestos mediante una ayuda económica
del Estado.
Uno de ellos es el Programa
Forestar, en el marco de un programa nacional de desarrollo del sector forestal que
impulsa la Secretaría de Agricultura. Se apoya esta acción a través de una ayuda
económica no remunerativa a una cantidad de trabajadores para realizar esas actividades,
con el compromiso, por parte de los empleadores de que por cada porcentaje o cantidad de
ayudas económicas que nosotros damos, ellos tienen la obligación de contratar durante el
mismo período a un trabajador en relación de dependencia y, además, de proponer, una
vez finalizado el período de desarrollo de estas actividades, la contratación de un
porcentaje de los trabajadores que habían sido provistos mediante recursos del Fondo
Nacional de Empleo.
III. Programa de
capacitación
Con las acciones de
capacitación tenemos también distintos programas que tienden a adecuar el conocimiento
de los trabajadores a estas nuevas condiciones del proceso productivo.
El más importante de estos
programas de capacitación, en términos cuantitativos en los últimos años, fue el
Proyecto Joven. Los jóvenes en general eran un sector con dificultades para insertarse
laboralmente debido a dos cuestiones: no tenían un conocimiento preciso de los
requerimientos para un puesto de trabajo en particular, sea porque no concluyeron los
estudios o porque los estudios realizados no tenían vinculación con las habilidades que
exigía el puesto de trabajo, y la otra limitación era la falta de experiencia.
El Proyecto Joven incluye un
período de capacitación dentro del curso, donde se trata de darle a la persona que se
incorpora a este programa las habilidades necesarias para desempeñarse en un puesto de
trabajo en particular.
Durante la segunda parte del
curso de capacitación se realiza una práctica de esas destrezas en un puesto de trabajo
en una empresa privada, con lo cual no sólo se completa el proceso de adquirir estas
destrezas o habilidades, sino que también se adquiere la experiencia de haber trabajado
en una compañía.
El Proyecto Joven se realizó
en el marco de un programa financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo que duró
tres años.
Si el Proyecto Joven se define
como un proyecto de capacitación inicial, es decir, para empezar un proceso, el Programa
de Apoyo a la Reconversión Productiva se está planteando acompañar este aspecto con una
capacitación complementaria que posibilite a los trabajadores que ya estuvieron en el
proceso productivo y que por algún motivo están fuera una capacitación para
reinsertarse nuevamente.
Estos nuevos componentes que
estamos discutiendo incorporar en la segunda fase, tienden a reconocer que la
capacitación no es sólo un requisito para conseguir un puesto de trabajo, sino para
mantenerse en el puesto de trabajo.
Este proceso de globalización
y de transición de las tecnologías está generando una transformación acelerada de los
procesos de producción, por lo tanto, en la vida útil de un trabajador no bastan los
conocimientos adquiridos en la etapa educativa sino que hoy en día, requiere una
actualización durante toda su vida útil.
Otro de los Programas de
Capacitación son los Talleres Ocupacionales que constituyen la base para detectar
necesidades ocupacionales en algunas localidades.
El Programa ayuda a la
movilización de los sectores sociales para proveer infraestructura que dé respuesta a
esta necesidad de capacitación acciones de capacitación, los organismos provinciales y
municipales que en distinta medida están participando.
Otro de los Programas a
desarrollar incluye asistencia técnica a todos los actores que están incluidos en este
tema: instituciones de capacitación con fines de lucro, organizaciones sociales tipo
sindicato o sociedades de fomento, cámaras empresariales e instituciones provinciales o
municipales.
IV. Conclusiones
De lo expuesto se desprende
varias conclusiones. En primer lugar, que hasta ahora la población objetivo de los
programas de empleo son los desocupados y es aún muy débil la respuesta que estamos
dando a los otros sectores involucrados en el problema.
Una segunda conclusión es que
la mayoría de los programas que tienden a fomentar el empleo en el sector privado, tienen
más incidencia en el aspecto de reducción del costo laboral que en el aspecto del
incremento de la productividad.
También es bueno aclarar que
estos dos tipos de acciones, tienen alguna diferencia en su impacto sobre la
desocupación. Las que tienden a reducir el costo laboral, producen un efecto inmediato y
constante sobre el desempleo.
Las que tienden a incrementar
la productividad en el trabajo, como la capacitación, no producen impacto en forma
inmediata sino que suponen un proceso de desarrollo mucho mayor. La diferencia es que
estos efectos mediatos no son lineales porque se potencian con el desarrollo del tiempo.