1. Crecimiento económico
Luego del período de
declinación económica de la década de los 70, el crecimiento total se situó en un
promedio de 1,8% durante los años 80, decreciendo aún más a alrededor de 1% en el
período 1991 a 1995, antes de reducirse en un 1,7% en 1996. Aunque la tendencia de
crecimiento ha sido generalmente a la baja, la economía ha experimentado arranques
esporádicos de crecimiento, en particular durante la segunda mitad de los años 80
(cuando el crecimiento estuvo en un promedio de 6%), con buenos resultados en los sectores
que eran particularmente sensibles a las señales del mercado. El crecimiento, por
ejemplo, llegó a un máximo de 7,7% en 1987, impulsado por un fuerte sector minero y
rápidas expansiones en las áreas de turismo, manufactura y servicios financieros.
Durante los 90s, la influencia
de la creciente liberalización de los flujos comerciales y financieros, las respectivas
respuestas internas de ajustes para frenar la demanda doméstica y además proteger al
sector externo contra el impacto adverso del Tratado de Libre Comercio de América del
Norte (TLCAN), repercutió negativamente en el sector manufacturero doméstico,
revirtiendo el crecimiento anterior. Durante este período, el sector financiero también
experimentó declinaciones.
El sector agrícola ha mostrado
un buen rendimiento a partir de los años 80 (con excepción de declives relacionados con
el clima) y ha cambiado su enfoque hacia la producción de exportaciones y una gama
diversificada de productos. Los agricultores han aprovechado oportunidades que se han
presentado con una mayor producción de productos "especializados", tales como
las exportaciones no tradicionales de plantas ornamentales y comida "étnica".
Se cree, sin embargo, que los cambios en el ambiente comercial internacional causarán un
impacto negativo en el altamente protegido subsector tradicional y, en particular, en la
industria de los bananos, la cual ha disfrutado de trato preferente bajo los convenios de
libre comercio de ACP/UE.
2. La fuerza laboral y el
empleo en Jamaica
La fuerza laboral ha
aumentado de manera sostenida durante las últimas dos décadas de 792.700 trabajadores en
1972 a 1.143.000 en 1996. Los hombres constituyen alrededor del 54 por ciento de la fuerza
laboral y las mujeres el resto. Los altos niveles de participación de la mujer en la
fuerza laboral han sido una característica de Jamaica y están relacionados con la
estructura familiar, en la cual las mujeres asumen una creciente porción de las
responsabilidades económicas.
La reestructuración económica
y los cambios globales también han causado un impacto significativo en el mercado laboral
y han influenciado las tendencias del empleo, la composición estructural de la fuerza
laboral y los cambios en la estructura de los ingresos, entre otros. En el escenario
económico jamaiquino, las fusiones, las adquisiciones, la descentralización y las
reducciones de personal, que son parte de las actividades de las compañías para tratar
de aumentar su competitividad, han llevado a cambios en las características del mercado
laboral, los cuales generalmente no son distintos de acontecimientos similares en otras
regiones del hemisferio.
La liberalización, la mayor
internacionalización del capital y la globalización de la producción, por ejemplo, han
contribuido al aumento del empleo no especializado de mujeres con bajos sueldos en las
zonas de procesamiento de exportaciones en Jamaica, así como al acelerado crecimiento de
los sectores de servicios, incluyendo la distribución y los servicios financieros. Por
una parte, han surgido pérdidas en el empleo en el sector formal especializado debido al
lento crecimiento en el rendimiento y la productividad y la salida de empresas no
competitivas, cambios que se han ido presentando a medida que las industrias y los
sectores se reestructuran para enfrentar los retos de competir en el ámbito regional e
internacional. Por otra parte, el rápido crecimiento del sector informal y las
microempresas ha generado empleos, absorbiendo algo del exceso de los trabajadores. El
crecimiento de la fuerza laboral no especializada e informal en momentos en que los
cambios e innovaciones tecnológicas necesarias se han parcializado hacia trabajadores
más especializados también han resultado en el desempleo coexistente con un déficit de
habilidades.
Durante las dos últimas
décadas, los cambios en la economía jamaiquina han reflejado levemente la variabilidad
en la actividad económica. Durante los años 80, la tasa de desempleo declinó a medida
que la economía crecía. La tasa de desempleo que estaba en un 26% a comienzos de los 80
se redujo hasta llegar a cifras entre 15% y 16% en 1990. Esto parece indicar que con el
declive económico en 1996, el desempleo ha comenzado a aumentar en 1997. La tasa de
desempleo se incrementó poco a poco hasta llegar a 17,2% en abril de 1997.
El desempleo en Jamaica es
soportado en partes desiguales entre los sexos y los grupos de edades. A pesar de que la
brecha se ha estrechado durante los últimos 15 años, el desempleo femenino se mantiene
persistentemente más alto que el de los hombres. En 1982, la tasa de desempleo para los
hombres estaba en 17%, mientras que para las mujeres estaba en 40,0%. Para 1996, estas
tasas cayeron a 10% y 23,1% respectivamente.
Un fenómeno relativamente
reciente en el mercado laboral ha sido el advenimiento de los "pobres que
trabajan". Las personas que entran en esta categoría están empleadas en ocupaciones
de bajos sueldos, tales como servicio doméstico, personal de apoyo en oficinas, buhoneros
y otros trabajos similares que requieren pocas o ningunas habilidades. Una encuesta de las
condiciones de vida y de la fuerza laboral indica que aproximadamente el 20% de los
trabajadores estaban clasificados como "pobres que trabajan", en situación de
pobreza crítica. Un estudio más profundo de los datos reveló que el 23% eran hombres
mientras que el 20,3% eran mujeres. Al mismo tiempo, ha habido un aumento en los empleos
de bajo sueldo y que exigen pocas habilidades, concentrados en las entidades de tipo
procesadoras de exportaciones. En 1982, el empleo en las Zonas Francas estaba calculado en
875 trabajadores. Para 1996, el empleo en esas zonas había crecido vertiginosamente y
estaba en 14.000 trabajadores, 80% de los cuales eran mujeres.
3. Grupos vulnerables
Las tendencias recientes
del empleo, a la vez que tienen un impacto sobre un extenso grupo de personas, tienen
consecuencias especiales para grupos vulnerables: mujeres, jóvenes y discapacitados. Con
respecto a los jóvenes, más de la mitad (56%) del total de desempleados caen bajo la
clasificación de "menor de 25 años". Las mujeres solamente representan el
36,5% de este total. Esto es particularmente alarmante en vista de los problemas sociales
asociados.
4. El sector informal
A pesar que las
estadísticas sobre el sector informal son difíciles de obtener, existen pocas dudas
sobre el hecho que este sector ha aumentado en cantidad en años recientes y que ha
desempeñado un papel crítico en la absorción de la mano de obra. Este sector continúa
siendo un importante empleador, con una participación estimada de 41% y 32% de la fuerza
laboral masculina y femenina respectivamente empleados informalmente. La tendencia en las
tasas de participación en la fuerza laboral para los trabajadores en su edad más
productiva (25-34 años) ha mostrado, sin embargo, una tendencia decreciente para los
hombres y creciente para las mujeres. Esto está relacionado posiblemente con una mayor
participación de los hombres en el sector informal, muchos de los cuales no reportan sus
actividades. A pesar de que el sector ha contribuido a la expansión del empleo, existe
cada vez más preocupación respecto a la naturaleza precaria del sector en términos de,
por ejemplo, la calidad de los empleos (capacidad de obtener ingresos, habilidades, falta
de seguro médico y otros beneficios, pensiones, falta de protección). De hecho, cuando
se analizan en combinación con el aumento del empleo en las Zonas Francas, aparece un
cuadro de erosión en la calidad del empleo.
A pesar de que el sector
informal tradicionalmente ha comprendido aquellas personas involucradas en actividades
marginales, este sector ha venido ejerciendo una creciente atracción para trabajadores
especializados. Los trabajadores especializados han venido operando cada vez más en
negocios del sector informal para complementar los ingresos provenientes de su empleo
primario. Este acontecimiento está relacionado al aumento de la aparición de empleos
múltiples. En 1995, más de 39.000 personas, 75% de los cuales eran hombres, admitieron
que tenían más de un empleo. Esto se traducía en aproximadamente el 4,0% de la fuerza
laboral, cifra que se cree aún está subestimada.
Para enfrentar los retos de la
creación de empleos y el alivio de la pobreza, el Gobierno ha diseñado sus políticas
socioeconómicas con miras a:
facilitar las actividades
generadoras de ingresos y riqueza eliminando los obstáculos para el crecimiento, creando
y manteniendo un ambiente económico propicio y estable, y manteniendo una infraestructura
física y social adecuada,
estimular la
competitividad de las empresas por medio de la creación y mantenimiento de un marco
apropiado de incentivos económicos para facilitar la modernización y reequipamiento de
la industria;
fomentar la aplicación
de la ciencia y la tecnología a la innovación en los productos y en los procesos de
producción;
preparar a la fuerza
laboral para enfrentarse a los requisitos de la nueva era de procesos laborales basados en
los conocimientos y a una sociedad impulsada por la información a través de la
educación y el entrenamiento; y
facilitar una mayor
flexibilidad en el mercado laboral y prácticas de relaciones industriales más armónicas
a través de reformas en el mercado laboral para fomentar procesos laborales más
adaptables.
1. Aceleración del
crecimiento laboral: escogiendo a los ganadores
El crecimiento económico
sostenido representa el requisito previo clave para la creación de empleos, el
mejoramiento de los estándares de vida, y es desarrollo económico en general.
En su Política Industrial
Nacional (PIN), ejecutada a partir de 1996, el Gobierno de Jamaica se trazó como meta un
crecimiento de 6% anual para incrementar el ingreso per capita hasta US$4.000 para el año
2010. Basada en el compromiso de establecer una economía impulsada por el mercado y
apuntalada por un consenso social entre los principales actores económicos, la estrategia
industrial está enfocada hacia la explotación y apoyo de áreas específicas que poseen
ventajas competitivas dentro de la economía jamaiquina, así como también una
sustitución significativa de importaciones para aumentar la producción y generar
empleos. A través de intervenciones selectivas y distribuciones de impuestos y gastos
específicos, el Gobierno buscará crear las condiciones económicas que sirvan para
facilitar y estimular las inversiones, la producción y el empleo en sectores
estratégicos de la economía. Se ha dado un énfasis particular a las pequeñas empresas
y centros de crecimiento con una fuerte capacidad y potencial para la expansión a largo
plazo, con una alta capacidad de generación de empleos y fuertes vínculos sectoriales
económicos para reforzar el crecimiento. Estos incluyen la agroindustria, el turismo, los
deportes, los productos marinos, la horticultura y los minerales.
La política enfoca la
necesidad de expandir, especialmente a medio plazo, las actividades productivas
(incluyendo, por ejemplo, la industria del vestido) que son competitivas a los niveles
actuales de salarios para trabajadores no especializados, de forma de crear oportunidades
para el sector de los trabajadores desempleados o subempleados. A largo plazo, sin
embargo, dada la naturaleza precaria de cualquier industria basada en mantener una
estructura de "bajos salarios y escasas habilidades" (debido a cambios en las
estructuras salariales y en la tecnología), se pondrá especial énfasis en la
diversificación a través de la promoción de actividades con características de alta
productividad, altas capacidades y altos salarios.
Aunque se promueve el
desarrollo liderizado por las exportaciones y el sector privado como bases para el proceso
de desarrollo, se han tomado medidas para asegurar que las empresas y trabajadores
jamaiquinos no sean víctimas de prácticas desleales. Estas medidas incluyen poner en
vigor efectivamente la legislación antidumping, la utilización de impuestos
compensatorios donde sea necesario y al mismo tiempo asegurar que los productos importados
llenen los requisitos apropiados. Los intereses de los exportadores jamaiquinos en obtener
acceso al mercado serán defendidos de acuerdo a la estrategia de enfrentar las barreras
no arancelarias en los mercados externos. Apoyando el empuje para la obtención de
dinamismo empresarial paralelamente a la protección al consumidor, las políticas de
apoyo también han incluido la aprobación de la Ley de Competencia Leal en 1993 y la
instalación de la Oficina de Regulación de Servicios Públicos. Un Programa de
Modernización del Sector Público está actualmente en proceso para mejorar la eficiencia
y rendimiento de los servicios públicos. En relación a la protección de empleos, se ha
brindado especial atención a los estándares de empleo, la mayor flexibilidad en el
mercado laboral, las relaciones industriales y la salvaguarda de los derechos del
trabajador por medio del nombramiento de un Comité de Reformas al Mercado Laboral en
1995, el cual está encargado de examinar el sistema de las relaciones laborales en
Jamaica y de recomendar los cambios pertinentes.
2. Desarrollo de los
recursos humanos: educación y entrenamiento
Los esfuerzos por enfrentar
las desigualdades en el mercado laboral han incluido mejoras en el sistema educativo y de
capacitación, y la provisión de incentivos para el desarrollo de las microempresas.
El plan de educación, a la vez
que abarca todas las etapas del proceso educacional, se ha concentrado en la educación
primaria. Esto representó un intento de mejorar las capacidades matemáticas y de
lecto-escritura a ese nivel, de forma de aumentar la cantidad de graduados con capacidad
de ser entrenados a un nivel más alto. Además, los programas de entrenamiento vocacional
y técnico fueron reestructurados para mejorar los programas para la actualización de
conocimientos y aumentar los niveles de habilidad de los graduados.
a. El sistema educativo
formal
A nivel formal, los
esfuerzos del Gobierno se han concentrado en mejorar la calidad de la producción y en
mejorar los niveles de alfabetización de los graduados de la escuela primaria por medio
de revisiones al plan de estudios, mejoras en los programas de capacitación docente, la
introducción de un nuevo mecanismo de evaluación y las mejoras físicas a los colegios
en toda la isla.
Un programa similar para la
escuela secundaria, con una concentración especial en los grados del 9 al 11, se ha
puesto en ejecución. Este programa incluye desarrollo curricular, mejoras físicas,
entrenamiento a los maestros y desarrollo de recursos.
b. El sistema informal de
capacitación
Un complemento crucial a
las políticas educativas es el fortalecimiento de los programas de capacitación para
mejorar las habilidades de los miembros de la fuerza laboral que han pasado la edad
escolar, con recuperación de costos cuando sea posible. Conscientes de las cambiantes
necesidades del mundo, el Fondo Nacional de Empleo y Capacitación de Recursos Humanos y
la Agencia Nacional de Capacitación (HEART/NTA) enfatizan la reforma de las actuales
actitudes y la adquisición de capacidades y tecnología que se exigirán de esta fuerza
laboral. El futuro impone que el trabajador del mañana sea un individuo lógico y capaz
de razonar, muy competente y capaz de adaptar y transferir sus capacidades y conocimientos
a las constantemente variables complejidades del siglo 21. Un mecanismo utilizado para
lograr esta meta es las consultas bipartitas entre la educación y la industria.
c. Programas de capacitación
La capacitación se brinda bajo una serie de programas
que utilizan métodos institucionales, implementado en el trabajo y basados en la
comunidad. Las instituciones a través de las cuales se brinda la capacitación incluyen
academias HEART, Centros de Capacitación Vocacional, Escuelas Vocacionales/Agrícolas,
Escuelas Técnicas, Colegios Secretariales, la Escuela Automotriz Jamaiquina/Alemana,
Institutos Comunitarios, el Instituto Nacional de Ingeniería y Herramientas y el
Instituto de Desarrollo de la Capacitación Vocacional (VTDI). Los programas de
capacitación en el trabajo incluyen el Programa de oportunidades de capacitación para
desertores escolares (SL-TOPS) y el Esquema de Aprendices.
Los programas de capacitación comunitarios se brindan
específicamente a solicitud de las comunidades y los inician y operan miembros de la
comunidad con la asistencia financiera del Fondo HEART. El programa "Skills
2000" (Habilidades para el año 2000) es uno de ellos, el cual prepara a los
individuos para trabajar por cuenta propia.
El HEART/NTA también ha iniciado un Programa de
Mejoramiento de la Fuerza Laboral, diseñado para aumentar la eficiencia y la
productividad de las organizaciones jamaiquinas a través de mejoras de las capacidades en
el trabajo y otras intervenciones.
Otras mejoras al sistema de
capacitación son las mejoras a las instituciones de enseñanza y la expansión de la
enseñanza a distancia, todo ello destinado a producir una fuerza laboral relevante y bien
entrenada. Nuevos cursos impulsados por la demanda y diseñados para llenar las
necesidades de industrias específicas están siendo también introducidos en la West
Indies University, la University of Technology y los Institutos Universitarios
Comunitarios. Estos incluyen cursos especiales tales como Psicología, Desarrollo de
Recursos Humanos y Computación.
d. El "Work Force
Development Consortium Ltd"
El "Work Force
Development Consortium Ltd" (Consorcio para el Desarrollo de la Fuerza Laboral)
(WFDC, por sus siglas en inglés), un proyecto del "Joint Trade Unions Research and
Development Centre (Centro de Investigación y Desarrollo de los Sindicatos Unidos,
JTURDC) y la "Private Sector Organisation of Jamaica (Organización del Sector
Privado de Jamaica, PSOJ), proporciona capacitación laboral, consultoría vocacional,
gestión de empleos, capacitación en aritmética y lecto-escritura, y mejoramiento de
capacidades para el sector público y privado.
3. Programas de empleo y reducción de la pobreza
En las áreas de reducción
de pobreza y generación de empleos, las cuales están muy interconectadas, se han
implementado varios programas. Para la reducción de la pobreza, se instrumentó el
"National Poverty Erradication Programme" (Programa Nacional de Erradicación de
la Pobreza, NPEP). Este programa estaba diseñado para aliviar la pobreza por medio de la
creación de medios viables de empleo. El principal énfasis del Programa está en el
desarrollo de habilidades, de forma de reducir la dependencia de la gente del sistema
público de bienestar social. El objetivo del programa es lograr un enfoque comunitario
mediante la identificación geográfica de áreas necesitadas para brindarles asistencia
en dos formas principales:
Brindando asistencia social de forma permanente,
donde sea necesario y a quien sea seleccionado; y de forma temporal a aquéllos que pueden
beneficiarse de la otra rama del Programa.
La utilización de estrategias viables de recursos humanos
destinadas a crear empleos a corto plazo y a aumentar los ingresos a largo plazo.
Para lograr una combinación de generación de empleo junto
con la reducción de la pobreza, se han implementado varios otros programas.
a. Desarrollo de las pequeñas empresas
Otro aspecto de la
estrategia general del Gobierno para reducir el desempleo y la pobreza es fomentar el
desarrollo de las pequeñas y microempresas. El Sector de las Pequeñas y Microempresas ha
demostrado ser un empleador importante de mano de obra, representando en 23.0 por ciento
del empleo total. Por lo tanto, el gobierno ha tomado medidas para estimular la
participación en esta área. Las políticas y medidas específicas han incluido las
siguientes acciones:
El aumento de la provisión de fondos al sector;
La reactivación del "National Advisory Council
on Small Businesses" (Consejo Nacional para Pequeñas Empresas);
La publicación de un listado de agencias que brindan
asistencia al sector bajo la forma de un Directorio de Agencias de Pequeñas Empresas; y
El fortalecimiento de las capacidades de
entrenamiento de las agencias involucradas con el sector.
b. Agencias que ofrecen asistencia a las pequeñas
empresas
Los sectores de pequeñas y
microempresas reciben atención por parte de varias agencias gubernamentales y del sector
no gubernamental por medio de la provisión de créditos, principalmente para la creación
de empresas. Estas agencias también ofrecen asistencia técnica en áreas tales como
mercadeo y servicios comerciales. La comunidad donante internacional también asiste a
estos sectores a través de préstamos y subvenciones, las cuales están canalizadas a
través de las agencias. Los programas gubernamentales incluyen los siguientes:
Agencia de Desarrollo de Micro Inversiones
está financiada principalmente a través del Presupuesto Nacional y opera como
mayorista de los fondos para agencias financiadoras aprobadas, las cuales a su vez dan
préstamos a grupos e individuos.
Proyecto de Microempresas
del Gobierno de Jamaica/Gobierno de los Países Bajos proporciona asistencia a
empresas que emplean diez o menos trabajadores.
Programa del Gobierno de
Jamaica/Unión Europea: para actividades productivas con activos (excluyendo terrenos y
edificios) que no sobrepasan el equivalente en dólares jamaiquinos de US$ 100.000.
Programa de Apoyo Social y
Económico: totalmente financiado por el Presupuesto Nacional, y operado en colaboración
con el Departamento de Obras Públicas, la Agencia Rural de Desarrollo Agrícola, los
Consejos Parroquiales y la Comisión de Desarrollo Social.
Fondo de Inversión Social de
Jamaica: un proyecto impulsado por la demanda que proporciona empleos temporales a través
de trabajos de infraestructura y empleos permanentes en áreas tales como la
agroindustria.
Las agencias no gubernamentales
tales como el "Mel Nathan Institute", el "Enterprise Development
Trust", "ASSIST Limited" y la "Women´s Constructive Collective"
se dedican todas a grupos vulnerables del mercado laboral, tales como los jóvenes y las
mujeres, brindando capacitación y préstamos para estimular las oportunidades
individuales y comunitarias destinadas a la creación de empleos y al alivio de la
pobreza.