Lineamientos de
políticas y
programas de empleo en Bolivia
Adolfo Solís Antezana
Viceministro de Trabajo y Cooperativas de Bolivia.
Documento presentado en la
Reunión Regional sobre Crecimiento y Empleo
en América Latina y el Caribe, celebrada en Río de Janeiro (Brasil) del 24 al 26
de septiembre de 1997.
I. Evolución socio-económica
Entre 1981 y 1985, Bolivia
atravesó una de las crisis económicas más agudas, que se expresó en una significativa
caída del Producto Interno Bruto (PIB) en promedio, en el período, el PIB acusó
una tasa negativa de crecimiento de 2,5%. Este comportamiento afectó las
principales actividades productivas que, adicionalmente afectaron las condiciones de
empleo y los ingresos de los asalariados. Paralelamente, la baja dinámica del crecimiento
originó un elevado incremento de las ocupaciones informales.
A fin de revertir las
tendencias mencionadas, a partir de 1985 se instaura en Bolivia un programa de
estabilización y ajuste estructural, el cual tuvo como propósito principal reducir los
altos niveles de inflación y los elevados déficit del sector externo.
Estas políticas, en inicio,
tuvieron un efecto recesivo en la economía nacional, dado que, para reducir los elevados
niveles de inflación se tuvieron que efectuar fuertes ajustes fiscales tanto en el
gobierno central como en las empresas del Estado. Producto de estas medidas, el empleo en
el sector público acusó drásticas reducciones, principalmente en el sector de sus
empresas mineras (COMIBOL) y en otras instituciones del Gobierno. Aproximadamente, 40.000
personas fueron afectadas con estas medidas. Adicionalmente, en el sector privado,
también se despidieron un número importante de trabajadores a fin de mantener sus
reducidas escalas de producción.
A partir de 1987 luego, de
haberse logrado la estabilización económica, el PIB acusó un crecimiento que hasta 1990
fue de alrededor del 3% anual. En los años posteriores, el crecimiento se ubicó
aproximadamente en el orden del 4%. El crecimiento observado, no fue suficiente para
resolver los agudos problemas sociales que enfrenta nuestro país.
En relación al empleo, Bolivia
se caracteriza por mostrar elevados niveles de subocupación en sectores de actividad
informal, un importante nivel de ocupación asalariada de carácter eventual y una
creciente participación de la mujer y de menores en el mercado laboral. Esta mayor
participación se origina en los bajos niveles de ingreso que percibe un gran porcentaje
de las familias (debe mencionarse que alrededor del 60% de los hogares en Bolivia son
pobres).
Pese al crecimiento económico
observado en los últimos años, éste no fue suficiente para absorber la creciente fuerza
de trabajo que se ha incorporado al mercado laboral. El crecimiento de nuestra economía
ha radicado básicamente en actividades de extracción de hidrocarburos, minería y
agroindustriales, actividades que en los últimos años se han modernizado, determinando
una reducción de la mano de obra, dada la incorporación de nueva tecnología, razón por
la cual, si bien se han observado incrementos en el ingreso, éstos sólo han favorecido
ala mano de obra más calificada. En otras actividades, como la construcción, el comercio
y otros servicios, la evolución de los ingresos no ha sido positiva, debido a que en esas
actividades, se ha incorporado mano de obra de menor calificación.
Adicionalmente, el bajo
crecimiento de las actividades formales ha continuado incidiendo para la importante
evolución del sector informal, cuyas actividades se han traducido en la denominada
microempresa, que en los actuales momentos ocupa aproximadamente un 70% de la fuerza
laboral. En general, los ingresos de este sector son bajos, pero estas actividades
muestran un elevado potencial para su desarrollo.
En el marco de esta reflexión
se puede concluir que los principales obstáculos para lograr un mejor nivel de ingreso
para los trabajadores radican en el aún bajo crecimiento de la economía nacional, la
baja calificación y educación de la mano de obra, la presencia de un elevado nivel de
subocupación y una legislación laboral aún no adecuada a los profundos cambios que se
han dado en Bolivia. Por lo tanto, se debe aclarar que el principal problema en el marco
laboral es la calidad del empleo y no así la desocupación abierta.
De acuerdo a los últimos
datos, se estima que en 1997, la tasa de desocupación abierta está alrededor del 3,6% y
la subocupación alcanza al 35% de los ocupados.
A partir de las medidas de
ajuste y estabilización, la política laboral se concentró en un primer momento en
generar políticas compensatorias, este fue el caso de la creación del Fondo Social de
Emergencia (FSE) que tuvo como propósito generar ingresos y empleos de carácter eventual
a fin de absorber a los desocupados de las empresas públicas sujetas a las acciones de
relocalización y de los desocupados del sector privado.
Posteriormente, en la década
de los años 90 (1993), el Ministerio de Trabajo creó entidades descentralizadas de apoyo
y fomento para la generación de empleo, tales como el Servicio de Asistencia Técnica
(SAT) y la Unidad de Asistencia Técnica Laboral (UDATEL), dependiente esta última, del
Ministerio de Trabajo, la cual ha desarrollado experimentalmente programas de
capacitación, reconversión laboral, bolsa de trabajo, fomento a la creación de unidades
productivas y estudios sobre potenciales actividades para crear nuevas fuentes de empleo.
En la perspectiva de mejorar
los niveles de educación y las oportunidades de ingreso y ocupación, se está
desarrollando la Reforma Educativa, que tiene como propósito elevar el nivel de
educación y calificación de la mano de obra en sus estratos mas jóvenes.
II. Políticas de empleo
El diseño de las políticas de
empleo de la actual administración estará basado en mantener la estabilidad
macroeconómica y un crecimiento de la economía que posibilite mayores oportunidades de
ingreso y empleo.
En este sentido, a pesar de los
logros en la modernización de la economía y de las instituciones, hay un conjunto de
necesidades y carencias que el actual Gobierno procura resolver. Entre estas, sobresalen
los rezagos de políticas de atención a la problemática social y laboral que subsisten
en el período actual.
Si bien existe un consenso
básico en Bolivia respecto a fortalecer una democracia pluralista, ha sido difícil
lograr acuerdos entre los actores sociales y económicos. Por estas razones el Gobierno
actual está empeñado en mantener un diálogo social con empresarios, trabajadores y
Estado, para fortalecer el proceso de democratización y viabilizar una sociedad con mayor
justicia y equidad social.
Con este propósito, se está
desarrollando un programa de Diálogo Social, con participación de Trabajadores,
Empleadores y Gobierno para analizar y consensuar prioritariamente las posibles
modificaciones a la Ley General del Trabajo, con el objeto de que, preservando en lo
posible las conquistas sociales históricas de los trabajadores, se generen condiciones
atractivas en el orden laboral para la radicación de inversiones.
Con el propósito de optimizar
la participación Boliviana en los convenios de la Comunidad Andina y el Mercosur, se
instrumentarán mecanismos jurídicos sobre los aspectos de la contratación laboral.
A fin de lograr un mayor nivel
de crecimiento, el Gobierno de Bolivia está empeñado en la atracción de inversiones
extranjeras que permitan desarrollar el potencial exportador de Bolivia. Con este fin, se
ha creado el Ministerio de Inversiones y Comercio Exterior, responsable de la política de
promoción de inversiones, que deberán orientarse a elevar la producción exportable e
incrementar el valor agregado, lo cual determinará una multiplicación de la oferta de
empleo.
Tomando como base la
experiencia de varios países centroamericanos y asiáticos, se tiene previsto
instrumentar un programa de capacitación laboral a grupos asociados del sector
manufacturero, para fomentar inversión por parte de empresas nacionales y transnacionales
de manufactura. El programa contempla propiciar acuerdos entre empresas y grupos de
trabajadores organizados como empresas maquiladoras.
Como medio de transparentar el
mercado laboral se fortalecerá en las distintas regiones del país las bolsas de trabajo,
buscando una mayor interrelación entre los oferentes y demandantes. Para alcanzar más
eficiencia en estas acciones, se incorporará la activa participación de las autoridades
municipales y prefecturales.
A partir de la constatación de
que el 70% de la fuerza laboral ocupada en Bolivia está concentrada en el autoempleo, se
ha creado en este Gobierno el Viceministro de la Microempresa, dependiente del Ministerio
del Trabajo, para desarrollar el programa de Transformación y Formalización de todos los
que sobreviven generando su propia subsistencia. Se calcula que existen 1.650.000
potenciales microempresarios.
Entre las acciones de fomento a
la microempresa, además se consideran:
Un programa de
microfinanciamiento que consistirá en la ampliación de la red de entidades no bancarias
existentes, conformando un fondo común de aportes con los recursos del Estado y de
entidades donantes; para este fin, se elaborará una legislación adecuada y se creará
una entidad fiscalizadora. Con este programa se tratará de superar los bajos niveles de
ahorro interno de estas pequeñas unidades.
Un programa de
capacitación administrativa y técnica de los microempresarios, que tendrá el propósito
de elevar la gestión, la eficiencia de la microempresa y sus niveles de rentabilidad y
mejorar la competitividad y adaptación de nueva tecnología.
Un programa de
comercialización de bienes y servicios y de compra de materias primas, que tendrá la
finalidad de transparentar el mercado de bienes y servicios, de orientar e informar sobre
las distintas formas de mercadeo y tendencias de precios, además de optimizar las compras
de materias primas.
Un programa de servicios
complementarios a la microempresa, que tendrá como propósito, identificar nuevas
oportunidades de negocios que permitan modernizar y diversificar las actividades de este
sector.
Un programa de
transferencia de tecnología para microempresas, que buscará la incorporación de mejores
formas de producción, tendientes a elevar la competitividad y el mejor uso de los
recursos disponibles por parte del microempresario.
III. Conclusiones
Estimamos que la problemática
laboral de los países miembros del SELA tiene rasgos comunes, por lo que el intercambio
de experiencias entre nuestros países redundará en lograr soluciones adecuadas a
nuestras propias características. Las cuales, en el momento actual, se expresan en la
participación del Estado en el fomento directo al empleo y un importante papel del sector
privado como promotor del empleo, aún más, este sector privado muestra como un
importante componente a la microempresa, el cual requiere su fortalecimiento, con lo que
se estará resolviendo en buena parte el acceso a mayores ingresos de un amplio porcentaje
de la población.
Estas son, en resumen, las
medidas diseñadas por nuestro Gobierno para propiciar la generación de empleos
productivos y mejorar la calidad del empleo y, por este medio, mejorar las condiciones de
vida de los bolivianos.