Nicaragua: políticas y programas de empleo
Wilfredo Navarro Moreira
Ministro del Trabajo.
I. La situación
particular de Nicaragua en la década de los 80
La década se inicia con la
toma del poder por parte de un partido de estructura militar, con una clara tendencia
socialista, un esquema de gestión basado en la planificación centralizada y una fuerte
participación estatal en la producción y estos cambios provocaron al poco tiempo una
reacción que se plasmó en un movimiento de resistencia armada que duró prácticamente
hasta las elecciones de febrero de 1990. Como consecuencia, Nicaragua adquiere durante la
década ciertas características peculiares que la diferencian de otros países de la
región.
A la crisis financiera iniciada
en 1982 se suman los efectos de una guerra interna, que a su vez refleja las condiciones
de los últimos años de la Guerra Fría; también hay que agregar una serie de fenómenos
naturales que tuvieron efectos terribles: en diez años, Nicaragua sufrió las
consecuencias de dos graves inundaciones, un maremoto, un huracán, y cuatro períodos de
sequía externa en los meses críticos de los ciclos agrícolas.
La guerra, la polarización y
el bloqueo impidieron el acceso de Nicaragua a la renovación tecnológica que fue posible
en ese tiempo para otros países de la región; como consecuencia, al término de la
década de los 80 el país se encuentra en evidente desventaja en cuanto a infraestructura
productiva y en la formación de los recursos humanos para el trabajo.
Paradójicamente, la situación
del empleo durante la década fue relativamente buena; la tasa de desempleo abierto se
mantuvo por debajo de 6% hasta 1988, y recién en 1990 superó el 11%. Este aparente
equilibrio se explica por tres razones:
la incorporación de una
gran cantidad de hombres y mujeres en edad laboral, particularmente jóvenes, al ejército
y a las fuerzas de la resistencia; se calcula que hasta 300 mil nicaragüenses se vieron
involucrados en algún momento en actividades estrictamente militares;
un movimiento de
emigración, en parte por razones ideológicas, en parte por persecuciones o temor y en
parte por razones económicas. Se calcula que todavía hay fuera del país aproximadamente
un millón de nicaragüenses, en su mayor parte en Estados Unidos y Costa Rica, y en la
década de los 80 fueron todavía más;
el crecimiento
desmesurado del empleo en el sector público, a través de tres mecanismos fundamentales:
el traspaso al Estado de muchas empresas confiscadas y la incorporación de otras nuevas,
la creación de instituciones gubernamentales encargadas de asumir nuevas
responsabilidades tanto económicas como sociales y políticas; y la generalización del
fenómeno del supernumeranismo, como forma de inserción de cuadros políticos en las
estructuras técnicas: en el Estado sandinista, cuando un funcionario era incapaz de
cumplir una responsabilidad, se le adjuntaba inmediatamente otro y otros que tampoco
resolvían el problema pero que duplicaban o multiplicaban la nómina de personal. El
Estado y sus empresas llegaron a ocupar de manera permanente alrededor de 300 mil personas1.
Durante el Gobierno de la
Presidente Violeta Barrios de Chamorro (1990-95), la preocupación fundamental fue la paz
y la reconstrucción de las instituciones políticas. A pesar de los discursos, la
cuestión económica fue relegada al segundo plano y la cuestión social al tercero. Los
problemas del empleo que como ya se ha dicho comenzaron a insinuarse en 1988 con el primer
ajuste estructural impuesto por el gobierno sandinista, hicieron crisis a partir de 1990,
con el segundo reajuste y los que lo siguieron, hasta llegar en 1994 a una tasa de
desempleo abierto superior al 20% y una tasa de subutilización global cercana al 54%2.
II. La política gubernamental en torno al empleo
El actual gobierno tiene una
idea muy clara acerca de las graves condiciones sociales de la población nicaragüense:
alrededor del 70% está por debajo del nivel de pobreza y una parte significativa en
situación de pobreza extrema, sin poder satisfacer las necesidades más elementales. La
pobreza es el mayor de los males que afligen al país y se refleja principalmente en la
situación alimentaria, educativa, de vivienda y de salud, en la inestabilidad familiar y
el trabajo infantil.
Al mismo tiempo, sabemos que la
pobreza no se termina con decretos ni se alcanza la plena satisfacción de las necesidades
básicas con discursos o buenas intenciones. Por ello, nos hemos planteado como principio
estratégico rector de la política social que la única forma adecuada para erradicar la
pobreza es el acceso a empleos permanentes, productivos y adecuadamente remunerados. Con
esto, la generación de empleo se convierte en uno de los principales objetivos de la
política nacional.
El gobierno tiene asimismo una
concepción precisa acerca del papel facilitador y no interventor del Estado en las
cuestiones de la producción y del empleo; esto significa que el Gobierno procura crear
condiciones favorables para el ahorro y la inversión en función del crecimiento
económico y la lógica creación de nuevos puestos de trabajo, y solamente interviene
para corregir las distorsiones o reducir los efectos sobre los sectores sociales más
vulnerables. Como consecuencias de esta concepción, se han elaborado tres líneas de
política capaces de crear en conjunto tales condiciones favorables.
Primero, la política de
mantenimiento y consolidación de la paz social, que es condición indispensable para el
despegue económico en el marco de un Estado de Derecho; esto significa la instalación
del diálogo y la concertación como forma civilizada de dirimir las diferencias entre los
factores de la producción y la extirpación definitiva de la violencia como forma de
presión. En este sentido, se están perfeccionando los instrumentos jurídicos que
regulan la relaciones laborales, procurando flexibilizar la contratación sin menoscabo de
los derechos adquiridos; se está extendido la cobertura de la inspección preventiva; y
se pone a disposición de empleadores y trabajadores mecanismos adecuados de negociación,
concertación y convención colectiva, donde el Ministerio del Trabajo actúa como
mediador para que las partes lleguen a acuerdos que hagan innecesarias la intervención de
la administración en la solución de los conflictos.
Segundo, la política de
fomento de la inversión en función de la producción, porque solamente una economía
vigorosa y en expansión es capaz de producir puestos de trabajo con las características
descrita. Para ello, se está expandiendo el sistema de zonas francas para la exportación
que, además de abarcar el sector tradicional de la maquila cubre ahora también rubros
importantes de la producción agropecuaria y la agroindustria (el tabaco, por ejemplo); se
ha transformado radicalmente el sistema tributario de tal manera que haya excedentes que
se puedan canalizar hacia el ahorro interno; y se están agilizando los mecanismos para
que el crédito llegue oportunamente a los productores, con un énfasis especial hacia la
mediana y pequeña empresa.
Tercero, la política de mayor
equidad en la distribución del ingreso. Es una verdad ampliamente conocida por todos que
sin capacidad de consumo interno no puede haber un desarrollo sostenible de la economía
nacional.
Es importante aclarar cuál es
la estrategia gubernamental para la compactación del Estado. No se trata simplemente de
reducir el déficit fiscal eliminando puestos de trabajo y transfiriendo actividades al
sector privado; por el contrario, lo que se pretende es crear un aparato gubernamental
ágil, dinámico y eficiente que con los mismos recursos sea capaz de generar las
condiciones para que el sector privado pueda cumplir con su papel productivo y generador
de empleo. Pero además, esta modernización del Estado tiene como uno de sus objetivos
primordiales inducir al sector privado a ser igualmente ágil, dinámico y eficiente,
transformando una mentalidad en cierto modo cavernaria en una nueva generación de
empresarios que entiendan que la producción no es necesariamente explotación salvaje de
la mano de obra sino el punto donde se reúnen los intereses de individuos que, si bien
están separados por la posesión de los medios de producción, tienen básicamente una
misma finalidad. Se habla con frecuencia de la necesidad de capacitar a la fuerza de
trabajo para enfrentar competitivamente los retos de la globalización y no se insiste con
el mismo énfasis en formar a los empresarios en el mismo sentido.
III. Los planes y programas
concretos
En el marco de estas
políticas, el Gobierno de Nicaragua ha diseñado y puesto en marcha una serie de planes y
programas concretos. Sin que el orden significa procedencia, algunos de los más
importantes se describen a continuación.
1. Generación de empleo
permanente
El fomento de la inversión
extranjera mediante el sistema de zonas francas industriales ha generado hasta el momento
12 mil empleos directos, de los cuales 3 mil fueron creados en los primeros ocho meses de
1997; y se prevé la creación de otros 5 mil mediante convenios de capacitación y empleo
posterior que se están suscribiendo con países desarrollados asiáticos, en especial con
Taiwan.
La extensión del sistema de
zonas francas a la producción exportable agrícola y agroindustrial ha generado solamente
en 1997 más de 7 mil empleos en actividades vinculadas a la industria tabacalera y estos
nuevos puestos se han generado en una región tradicionalmente afectada por la pobreza y
el desempleo estacional; efectos menos perceptibles por el momento se están logrando en
las plantaciones bananeras.
Por fuera del sistema de zonas
francas, otros rubros que están generando márgenes apreciables de empleo son la
minería, la pesca y muy especialmente la industria de la construcción; en 1997, para la
reparación y mantenimiento de carreteras se han generado 2.500 nuevos puestos de trabajo,
y se están iniciando obras de infraestructura hotelera que generarán fácilmente en el
resto del año 1.500 empleos directos y aproximadamente 5.000 indirecto, justamente en un
sector que ha estado deprimido durante casi veinte años.
2. Orientación preferencial del crédito agropecuario
En 1997 se han otorgado 110
millones de dólares para la habilitación de pequeños productores agropecuarios dueños
de parcelas de entre 5 y 10 manzanas. Se calculó que este programa podía generar hasta
40 mil empleos en regiones y sectores de propiedad de mayor pobreza y más afectados por
la estacionalidad, los resultados serán inferiores como consecuencia de la sequía
provocada por el fenómeno de "El Niño", que disminuyó los rendimientos de las
cosechas, pero se espera alcanzar la meta con un programa crediticio equivalente para la
siembra de postrera.
Estos programas de crédito
preferente a los pequeños productores, que por factores tecnológicos son los que generan
mayor cantidad de empleo estacional, serán aplicados sistemáticamente en los próximos
cinco años.
3. Generación de empleos de
emergencia
Hay un programa de
generación de empleo de subsistencia orientados hacia los sectores más empobrecidos. El
Gobierno sabe perfectamente que estas soluciones no son definitivas, pero constituyen un
paliativo coyuntural que alivia sensiblemente, aunque en forma transitoria, la crítica
situación de los desempleados. Mediante la aplicación de los principios de la
reingeniería empresarial al sector público y un programa de modernización de los
Ministerios del Trabajo, se está logrando un nivel de coordinación interna que se
refleja, entre otras, en las siguientes actividades:
la función de
intermediación en el empleo, que facilita el empleador la contratación del recurso
humano mejor calificado para el puesto vacante y al trabajador desempleado la obtención
de la mejor ocupación disponible de acuerdo con su capacidad y experiencia; y el empeño
en poner en marcha un proyecto de reforzamiento de la función intermediadora y de control
de la agencias de empleo privadas;
la puesta en marcha de
convenios bilaterales con Costa Rica para la ocupación bajo protección legal de mano de
obra temporal nacional en actividades principalmente agrícolas; esta programa es muy
importante si se toma en cuenta que hay aproximadamente medio millón de nicaragüenses
trabajando en el hermano país, la mayoría de ellos en situación irregular.
la captación y análisis de
la información que permite diagnosticar anualmente la situación y la dinámica del
empleo, mediante la ejecución de encuestas sistemáticas anuales de hogares urbanos y
rurales;
la fijación periódica de
los salarios mínimos, por medio de una comisión nacional tripartita establecida por ley;
la puesta en marcha de
sistemas de indicadores y estadísticas periódicas fundamentales;
el establecimiento de
criterios oficiales para la interpretación de las normas legales vigentes en materia
laboral, y la ya mencionada puesta a disposición de empleadores y trabajadores
involucrados en conflictos colectivos o individuales de mecanismos de negociación,
conciliación y arbitraje;
el fomento de la relación
entre empleadores y trabajadores para la formulación y control bipartito de las normas de
higiene y seguridad ocupacional y mejoramiento del medio ambiente de trabajo;
la propuesta de formas
científicas de organización del trabajo y los salarios mediante la aplicación de
técnicas de análisis ocupacional;
los servicios de evaluación
de la productividad a nivel de empresas;
la realización de estudios
focalizados en aspectos esenciales de la cuestión laboral tales como la dinámica de la
convención colectiva, el análisis diacrónico de la informalidad laboral urbana y otros.
El Fondo de Inversión Social
de Emergencia (FISE) ha generado en lo que va de 1997 un promedio 5.765 empleos temporales
mensuales; el Ministerio de Acción Social ha creado en el mismo lapso un promedio de
4.500 empleos mensuales; y el Instituto Nicaragüense de Fomento Municipal (INFOM) y las
alcaldías ha desarrollado otros proyecto de características similares.
4. Formación profesional
El Gobierno de Nicaragua
está participando del proyecto subregional titulado "Elementos para una estrategia
de educación para el trabajo en el istmo centroamericano" (TC-95-07-271), financiado
por la Unión Europea y ejecutado por el Banco Interamericano de Desarrollo en siete
países de la región que tiene como objetivo la cooperación horizontal entre los países
del área para hacer más competitivas sus economías.
Por su parte, el Instituto
Nacional Tecnológico (INATEC), organismo gubernamental encargado de la enseñanza
técnica y la formación profesional, ejecuta con éxito programas en beneficio de
pequeñas empresas y sectores de autoempleo, además de programas especiales para la mujer
desempleada (lo que es muy importante en un país como Nicaragua donde una buena parte de
los jefes de hogar son mujeres) y programas de reconversión ocupacional para
discapacitados y personas que por distintas razones han perdido habilidad o destreza para
el ejercicio de su oficio habitual.
5. Los programas propios del
Ministerio del Trabajo
El Ministerio del Trabajo
tiene por Ley la responsabilidad sobre las políticas sociolaborales del país y
desarrolla sus actividades a través de programas sustantivos en materia de relaciones
laborales, seguridad e higiene ocupacionar, empleo y salarios, desarrollo cooperativo,
investigación y capacitación de recursos humanos propios de la administración del
trabajo.