"Cambios estratégicos
en las políticas industriales"

Edición No, 51
Julio - Septiembre 1997

Oportunidades de la innovación en
micro, pequeña y mediana empresa

José Quijano
Asesor de la Cámara de Industrias del Uruguay

    Extractos de los capítulos 4 y 5 del documento «Empresa, innovación y empleo» elaborado por el autor para la Secretaría Permanente del SELA, presentado en la II Reunión del Foro Regional sobre Política Industrial, celebrado en la sede del SELA, del 30 de julio al 1º de agosto de 1997.

I. La innovación y la empresa

    En el abordaje del tema de la innovación y las empresas es preciso detenerse, siquiera brevemente, en varios aspectos. En primer lugar, ¿qué se entiende por innovación? Para responder a esta pregunta hay más de una propuesta. En este trabajo se considera innovación a aquellas actividades que están comprendidas en la tipología de Schumpeter contenida en una de sus obras primeras1. Por lo tanto, la innovación comprende:

    - La introducción de un nuevo producto o un cambio cualitativo en un producto que ya existe.

    - La introducción de un nuevo proceso, no conocido en la rama industrial.

    - La apertura de un nuevo mercado.

    - El desarrollo de nuevas fuentes para el abastecimiento de materias primas o de insumos.

    - La introducción de cambios en la organización industrial.

    En segundo lugar, ¿qué se entiende por empresa innovadora? Un repaso a la literatura muestra que no hay un único criterio al respecto y que incluso algunos criterios han ido cambiando con el tiempo. El punto de referencia obligado, son los avances metodológicos que ha hecho la OCDE, aun cuando sean íntegramente aplicables a países de menor desarrollo relativo. Según esta Organización, las empresas innovadoras son las que han introducido innovaciones de producto y/o de proceso en los últimos tres años2. Se trata, sin duda, de una definición restrictiva que pone el énfasis en el resultado (...han introducido...) y no en el esfuerzo. Hay quienes consideran conveniente utilizar definiciones más laxas.

    En tercer lugar, ¿cuáles son las características que hacen que una empresa sea más o menos innovadora? La propensión a innovar de una empresa depende, puede decirse, de un conjunto de factores entre los cuales cabe mencionar a las oportunidades tecnológicas que busca y/o se le presentan. Pero hay amplio consenso en la literatura acerca de que una mano de obra capacitada tecnológicamente es un elemento esencial para poder manejar en la empresa nuevas tecnologías y, más aún, para innovar. A ello debe agregarse la presión, y también «la calidad», de la competencia; la capacidad de relacionarse con otras empresas y con centros de investigación, es decir de moverse en un entorno donde predomina el estímulo material e intelectual a la innovación; y, expuesto en último lugar pero no por ello menos importante, no debe olvidarse que la disponibilidad y la estructura financiera contribuirán a determinar si la empresa puede o no emprender los esfuerzos para innovar y cuáles son las cuotas de esos empeños.

    Hay que notar que la innovación en la empresa no proviene de chispazos más o menos geniales de algunos de los directivos o del cuerpo de ingenieros sino, con mucha frecuencia, de un proceso más simple y, al mismo tiempo con más arraigo: la empresa enfrenta un problema que puede o no ser resuelto con el conocimiento existente. Si éste es insuficiente, la investigación se vuelve una necesidad para resolver ese o esos problema(s) concreto(s). Y cuando, gracias a la investigación, el o los problemas pueden ser resueltos satisfactoriamente, es probale que se esté en presencia de o en camino hacia la innovación.

    En cuarto lugar, tomando en consideración el tamaño, del amplio espectro de empresas micro y pequeñas que están presentes en todas las economías, no todas tienen potencialidad innovadora. Referido a la región, puede decirse, en principio, que a diferencia de lo que ocurre en países más desarrollados (Francia, por ejemplo), las microempresas latinoamericanas con menos de diez empleados actúan en condiciones de precariedad que limitan sus posibilidades. Téngase en cuenta que un alto porcentaje de las microempresas componen el sector informal lo cual, a su vez, las excluye de las líneas formales de crédito, de los estímulos fiscales y de los planes de fomento de las exportaciones.

    El potencial innovador, por lo tanto, puede considerarse reservado, en buena medida, a empresas pequeñas y medianas y, por supuesto, grandes. Hechas las salvedades anteriores será conveniente detenerse en ciertas ideas dominantes sobre innovación y tamaño. La idea más difundida, y que tiene respaldo teórico en J. Schumpeter, es que existe una correlación positiva entre tamaño e innovación3. En la medida que las innovaciones son producto de esfuerzos largos de investigación y con resultados inciertos al inicio, que requieren fuertes inversiones cuyos umbrales suelen ser muy elevados, que es preciso contar con lo recursos y habilidades para convertir, con rapidez, el invento en una innovación (es decir, el invento con aplicación económica rentable), puede argüirse que sólo empresas de gran tamaño, con equipos técnicos potentes y fluidos de caja sólidos y elevados están en condiciones de invertir en investigación cientifica y tecnológica y sacar provecho de esa inversión.

    La evidencia empirica parece apoyar esta aproximación. Considérese primero a las empresas clasificadas según tamaño y crúcese esa información con el aporte de las empresas a la innovación. En Francia, por ejemplo, entre las empresas con más de 2.000 empleados, el 45.9% era innovador, el 50.0% tenía potencial innovador y tan sólo el 4.1% era no innovador. Por el contrario, entre las microempresas (hasta 10 emplados), el 17.7% era innovador, el 26.4% tenía potencial innovador y el 55.9% era no innovador4.

    La conclusión anterior debe ser, sin embargo, un tanto relativizada, lo cual se abordará en el capítulo siguiente.

II. La pequeña empresa, ventajas y desventajas para la innovación

    1. Grandes y pequeñas empresas

    Anteriormente se ha observado que la gran empresa suele ser más innovadora que la pequeña, si bien el aporte de esta última a la innovación se encuentra, muy probablemente, subestimado.

    Es bueno reiterar que cuando se menciona a la pequeña empresa se hace referencia a aquella que reúne cierto tamaño mínimo que la habilita a disponer de equipo gerencial , esfuerzo de marketing y algún acceso, aunque limitado, a los flujos financieros formales (bancarios y, eventualmente, del mercado de capitales). De manera que, en el caso de América Latina, esto significa dejar fuera a prácticamente a todas las microempresas y a un buen porcentaje de las pequeñas. Por pequeña se entiende, entonces, a empresas con capacidad de reaccionar ante los desafíos del mercado.

    ¿Cuáles son, entonces, las ventajas de la pequeña empresa -así definida- en materia de innovación? Se suelen mencionar tres importantes ventajas: en materia de gerencia, carece de burocracia y sus gerentes reaccionan con rapidez ante situaciones nuevas; puede estar al tanto de los gustos del mercado y de sus cambios y adaptarse muy rápidamente a los mismos; igualmente existe buena comunicación interna entre los gerentes y entre éstos y el personal.

    Frente a las tres ventajas «tradicionales», hay al menos siete desventajas para la empresa aislada, a saber: la pequeña empresa no cuenta o tiene un número muy limitado de técnicos y especialistas de alta calificación; la comunicación hacia afuera (con el mercado internacional, con el gobierno, con otras empresas, con las fuentes de C y T, etc.) suele ser pobre; no dispone de capital propio y tampoco de capital de riesgo o préstamos de terceros para enfrentar gastos de I y D; carece de escala y por tanto de rendimientos crecientes a escala; ante un incremento de demanda que la impulse a crecer rápidamente, enfrenta limitaciones de capital propio o externo; rara vez patenta sus innovaciones pero está frecuentemente limitada por las patentes registradas por los demás; y cuando está sometida a regulaciones, tropieza con dificultades para cumplirlas.

    ¿Qué pasa entre tanto, con la gran empresa? En este caso, las desventajas son menos significativas. Si bien se considera que la gran empresa no tiene, comúnmente, buena comunicación interna y, además, puede sufrir de burocracia excesiva, todos los demás componentes, que eran desventajas para la pequeña, son ventajas para la grande: puede pagar gerentes profesionales altamente capacitados, está en condiciones de atraer los mejores especialistas y destinar recursos, por períodos prolongados, a I y D; rara vez enfrenta restricciones de capital para ampliar inversiones; y tiene poder de mercado con los bienes que fabrica, entre otros aspectos.

    2. La subestimación del papel innovador de la pequeña empresa

    Si bien la pequeña empresa enfrenta más dificultades que la grande para realizar innovaciones, hay una tendencia creciente a considerar que su papel innovador es más relevante de lo que sugieren las cifras. Y ello por varias razones.

    - Una primera aproximación sugiere que las empresas de menor tamaño -cuando realizan actividades de innovación- tienen más eficiencia innovativa que las grandes empresas. Es decir, por cada dólar gastado en innovación la empresa pequeña produce más innovación que la grande. Esto puede deberse a distintos factores: a una comunicación interna más fluida en la pequeña que en la gran empresa; a la adaptación más rápida de los resultados que se van obteniendo de la investigación en las primeras que en las segundas; y a la necesidad de cuidar al extremo el uso o destino de cada partida de inversión porque los recursos suelen ser más escasos en la empresa pequeña que en la grande.

    - Una segunda aproximación, en la cual han insistido varios autores, es que las pequeñas empresas tienen más presencia innovativa en algunas ramas industriales que en otras. Para recurrir a los ejemplos típicos, en software y en instrumentos científicos se comprueba que hay más innovación atribuible a empresas pequeñas que a las grandes.

    - Una tercera aproximación, que resulta también relevante, consiste en distinguir según la modalidad de innovación. En las actividades innovativas que derivan de largos y costosos esfuerzos de investigación, en grandes y modernos laboratorios, predomina claramente la gran empresa y no hay presencia de la pequeña; pero en diseño o sus mejoras en imitación y en desarrollo de nuevos productos, las empresas de menor tamaño suelen tener ventajas para la innovación respecto de las grandes y muy grandes.

    - Una cuarta aproximación, hace referencia a la medición de la capacidad innovadora que, según como se realice, puede subestimar la innovación tanto en la grande como en la pequeña empresa. Si se adoptan las definiciones más restrictivas en cuanto a innovación, las empresas grandes resultarán muy probablemente con mayor presencia innovadora. Asimismo, si se adopta como parámetro para medir la innovación a la cantidad de patentes registradas seguramente «la contribución a la innovación de la pequeña empresa estará necesariamente subestimada, porque las pequeñas empresas tienden a no comprometerse en actividades de investigación formales que suponen grandes gastos en I y D, y tampoco registran consistentemente sus innovaciones»5.

    - Una quinta aproximación señala que la innovación industrial tiende a decrecer a medida que el nivel de concentración se eleva. La empresa pequeña no sólo es más flexible sino que está en relación más estrecha con sus clientes y puede enterarse rápidamente de los cambios en la demanda de los consumidores. Además, puede especializarse (es decir, desarrollar capacidades específicas en ciertas áreas técnicas, atendiendo a mercados más reducidos pero muy sofisticados) lo cual estimulará su actividad innovadora y puede, también, desarrollar relaciones industriales de cooperación con otras empresas pequeñas, potenciando al conjunto.

    - Por último, una sexta aproximación sugiere que ante cambios en las condicoines de la competencia y de la competitividad así como del ambiente competitivo, puede modificarse también el tipo de empresa (tamaño, organización) que mejor se adapta a las nuevas condiciones creadas por el desafío externo. Dependiendo, entonces, del reto competitivo que se presente puede ocurrir que la pequeña empresa sea la más apropiada para enfrentarlo.

    En síntesis, el tema de la innovación y el tamaño de la empresa está lejos de haberse agotado. Las empresas grandes y muy grandes tienen una gran presencia en la innovación industrial pues están en condicoines de destinar importantes recursos, durante períodos prolongados, para las actividades de I y D. No obstante, la presencia de las pequeñas empresas en la innovación ha sido, muy probablemente, subestimada ya sea porque los indicadores (patentes registradas, por ejemplo) no son apropiados o por el carácter más informal de la innovación en las empresas pequeñas o por otras razones.

    3. La aproximación entre empresas

    Estudios recientes, como los de Reich6, señalan que el volumen de producción de las empresas (es decir, la escala) es cada vez menos relevante y, en cambio, la producción de «alto valor agregado» tiende a imponerse. La empresa pequeña integrada a una red podría tener un papel innovador nuevo, mucho más potente que el que corresponde a la empresa aislada. El factor relación con el medio y el grado en que se desenvuelve dicha relación aparece como un elemento esencial.

    Ante todo es bueno señalar que el cambio tecnológico y la creciente importancia de las tecnologías de base microelectrónica impulsa la creación de redes, las cuales como han señalado Cassiolato y Lastres7, tienen implicaciones significativas a nivel de las relaciones entre empresas. En particular, la eficacia en la utilización de los sistemas electrónicos, aumenta a partir de la disponibilidad local de estructuras y procesos de aprendizaje colectivo, en especial: información de otros usuarios sobre la tecnología; fuerza de trabajo entrenada y experimentada; servicios de mantenimiento y asistencia técnica; abastecedores de equipo y software, e innovaciones complementarias.

    No es esta, sin embargo, la única razón que impulsa a la asociación entre empresas, sea para producir, comercializar o contratar servicios en conjunto, etc. El relacionamiento de la empresa entre sí puede revestir distintas características y ha sido objeto de diversas clasificaciones.

    Una primera clasificación distingue entre relaciones horizontales que se plantean varias empresas pequeñas, para producir conjuntamente un bien o realizar las adquisiciones de materia prima, las ventas de productos terminados o la obtención de información, y relaciones verticales, que comprenden a pequeñas empresas en relación con medianas o grandes. Se trata, sin duda, de dos casos muy distintos y que plantean diversas exigencias, de tipo histórico y cultural, para concretarse.

    La relación horizontal, de la cual abundan ejemplos de pequeñas empresas exitosas que operan en distritos industriales o clusters, que se especializan y logran economías de aglomeración, que trabajan en el marco de un acuerdo de complementariedad y que, como grupo de empresas o nuevo sujeto económico colectivo, elevan su eficiencia y su competitividad, suele mencionarse como uno de los caminos posibles para las PYMEs de la región.

    La relación horizontal entre pequeñas empresas requiere, para ser exitosa, de unas cuantas condiciones que pueden estar en el punto de partida o crearse con el transcurso del tiempo. Los distritos industriales italianos, como se ha puesto de manifiesto más de una vez8 se apoyaron en relaciones antiguas, incluso preindustriales, entre las empresas que los componen. Contaron, asimismo, con sentimientos de confianza, arraigados en una larga historia común, entre los participantes. Y éste, como resulta comprensible, es uno de los elementos claves para el éxito y para que la vinculación se mantenga en el tiempo. Además, se trata de empresas pequeñas o medianas para la dimensión europea pero tecnificadas, con gerencias modernas y acceso a la más reciente innovación al tiempo que son innovadoras ellas mismas. Es posible que pocas empresas pequeñas de la región presenten un punto de partida semejante o aproximado al de las que componen los distritos industriales italianos.

    4. El estímulo a la aproximación empresarial en la región

    Varios países de la región han intentado, en los años noventa crear estructuras articuladas de redes de apoyo para las PYMEs. Será de interés revisar algunas de estas experiencias, en particular la de Argentina, la de Brasil, la de Chile y la de México9.

    El listado de las diversas iniciativas que se han puesto en práctica (o se han esbozado) en la Argentina es extenso, y las mismas corresponden tanto al sector público como al privado. En cuanto a la innovación y al desarrollo empresarial se han creado programas por parte de la Confederación General de Industria (CGI), de la Unión Industrial (UIA), de la Secretaría de Ciencia y Tecnología y de la Fundación Banco de Galicia; en materia de redes de apoyo crediticio para las PYMES hay líneas de las instituciones bancarias y de las de fomento; en cuanto a las organizaciones empresariales han impulsado programas de apoyo sectorial a redes de PYMEs (textiles, lácteos, etc.); y también hay iniciativas semejantes de la Secretaría de Industria y Comercio.

    Un primer balance indica, sin embargo, que «el desarrollo de un comportamiento interactivo de competencia y cooperación entre los empresarios, que dé sustento a la competitividad sistémica no está aún incorporado en el imaginario social de muchos empresarios y organizaciones sociales». Es esta dificultad para cooperar y, por lo tanto, para abandonar parcialmente el comportamiento individual, lo que aparece como uno de los principales escollos.

    A ello habría que agregar que las propias estructuras creadas para fomentar la relación entre las empresas han puesto, en ocasiones, más énfasis en obtener un «tratamiento especial» de las autoridades públicas que en sacar máximo provecho, en el campo económico, de la acción conjunta. Quizás podría mencionarse, también, que las distintas iniciativas para fomentar la cooperación interempresarial no estuvieron bien coordinadas entre sí.

    Brasil presenta también un caso interesante, porque tiene un sistema bien desarrollado para apoyar a la pequeña empresa. Desde 1990 el SEBRAE es el encargado de canalizar el apoyo hacia las micro y pequeñas empresas y cuenta, para ese fin, con un presupuesto que proviene principalmente de un impuesto obligatorio que grava a todas las empresas. Sería imposible mencionar aquí los distintos programas de apoyo que, en cada uno de los estados brasileños, ha desarrollado el SEBRAE. Sin embargo, algunos aspectos deben ser destacados porque muestran una experiencia rica en enseñanzas:

    - La centralización de las actividades de apoyo en un organismo puede considerarse un acierto, que evita duplicaciones e incoherencias entre diversos programas.

    - La fuente de recursos específica, si bien ha resultado insuficiente para ls demandas que ha recibido SEBRAE, otorga autonomía y capacidad de maniobra.

    - La agresiva campaña que SEBRAE ha realizaod, a nivel nacional, ha mantenido en la atención pública el problema de las micro y las pequeñas empresas y ha generado conciencia en vastos sectores de la población acerca de que existe un problema que es preciso atender.

    - Ello quizá esté en la base de que la demanda empresarial por servicios de apoyo haya sido creciente; un fenómeno que no siempre está presente en América Latina.

    Resulta de interés mencionar también el caso de los agrupamientos de empresas en Chile para realizar actividades complementarias y que cuentan con respaldo público. El subsidio para operar en grupo como parte del Programa Nacional de Apoyo a la Pequeña y Mediana Empresa, es una de las iniciativas regionales que se aparta del apoyo a la empresa individual y procura fomentar la actuación en grupo. «La hipótesis de trabajo -señala Casalet- supone que las acciones dirigidas a grupos de empresas tienen mayor probabilidad de efecto que las que se enfocan a entes individuales. El punto central de los PROFO (Proyectos de Fomento) es el sistema de relaciones de confianza, manifiesto en la constitución de grupos empresariales, a fin de potenciar la competitividad de las empresas en los diferentes mercados (nacional e internacional) al intercambiar experiencias e informaciones, solucionar problemas comunes y negociar, invertir y comercializar sus productos en conjunto».

    Así como la experiencia de PROFO reviste interés en el caso de Chile, en México hay acciones directas encaminadas a fomentar la cooperación interempresarial. En primer lugar, el Programa de Política Industrial y de Comercio Exterior (PPICE) contempla diversas formas de cooperación entre las empresas para impulsar los agrupamientos industriales regionales, fortalecer y ampliar la información entre las empresas y consolidar la integración de cadenas productivas. Desde 1993, además, está en vigencia el Programa de Empresas Integradoras (PEI) para «fortalecer la capacidad competitiva de las empresas pequeñas y medianas y reducir los costos fijos de las inversiones en calidad, diseño y comercialización».

    El PEI, creado bajo la influencia de las exitosas experiencias europeas, procura fomentar la cooperación entre las empresas, especializarlas, complementar sus actividades y hacerlas más eficientes. Entre las actividades que se intenta que se realicen en conjunto se encuentran: ventas y compras en común, adquisición de tecnología, renovación e innovación de equipos, diseño, gestión de calidad, capacitación, obtención y gestión del financiamiento. El programa se apoya, principalmente, en beneficios fiscales que, inicialmente, se otorgaban por cinco años y desde 1995, por diez.

    El PEI no ha tenido aún un gran impacto. Pocas empresas se han integrado al programa (había 173 en 1996) en buena medida, según se señala, por la desconfianza entre los empresarios y los habitos muy arraigados de trabajo individual, por la resistencia a compartir información de la empresa que se considera confidencial y por la falta de deseos de emprender tareas en común, por sospecha, en muchos casos, de que «el otro» no cumplirá con los compromisos asumidos.

    Otra experiencia a tomar en cuenta, inmersa en un programa global par incrementar la competitividad industrial, es la de Colombia. Desde la perspectiva de las cadenas productivas el Consejo Nacional de Competitividad ha promovido los «acuerdos sectoriales de competitividad» entre los distintos empresarios que componen una cadena productiva. Lo interesante del caso es que el acuerdo de cooperación se realiza procurando construir una visión común del futuro (nacional, regional, mundial) de esa cadena y, sobre todo, de las exigencias tecnológicas que se le plantean y se le plantearán en el futuro a cada una de las empresas para que la cadena incremente y mantenga su competitividad10.

    En 1995 se habían firmado tres acuerdos, el metelmecánico, el forestal-papelero y el textil. Si bien es todavía pronto para evaluarlos, los expertos de UNCTAD que han elaborado el STIP review sobre Colombia señalan que «La implementación de los acuerdos alcanzados será complejo y los Centros (tecnológicos) deberían reservarse un importante papel para ellos mismos en los aspectos tecnológicos de la implementación. De la discusión con los responsables del gobierno resulta que los resultados en el corto plazo no son alentadores, particularmente respecto a la dimensión tecnológica de los acuerdos...»

    ¿Qué muestran estas experiencias de varios países latinoamericanos?: En algunos de los casos que se han mencionado se percibe una concertación de los objetivos y una complementación de actividades entre el sector público y el privado, con el propósito de apoyar a las PYMEs y fomentar sus relacionamientos.

    - en varios países hay una oferta de servicios cada vez más extendida e importante para las PYMEs; he aqui los dos elementos que, si continúan evolucionando, contribuirán a modificar a la empresa y a la conducta empresarial.

    - un elemento central, que debe reforzar lo anterior, es la mejora en la calidad de los productos y de la gestión, mejora que debe estar evaluada, periódicamente por organismos especializados de control de calidad; este proceso, que implica familiarizar al empresario con los organismos encargados de la verificación, tiende a extenderse en la región entre las empresas grandes y algunas medianas, pero no llega todavía sino excepcionalmente, hasta las pequeñas.

    - algo semajante parecería que ocurre con el relacionamiento entre las empresas; mayor indagación quizá podría llevar a concluir que la formación de redes empresariales es todavía débil en la región y, cuando se presentan, están predominantemente destinadas a la comercialización y, en menor mendida, a los acuerdos para producir o para generar y aprovechar conjuntamente la tecnología.

    - las experiencias que se han reseñado deben ser seguidas de cerca para aprender de sus aciertos y descartar sus errores.

    - la construcción de la confianza entre los empresarios aparece como uno de los elementos claves; la necesidad de contar con alguna experiencia exitosa como efecto demostración resulta, asimismo, de la máxima importancia; la evaluación rigurosa para seguir de cerca el resultado de la relación entre las empresas y mantener en el programa a las de buen desempeño pero eliminar a las incumplidoras, es una herramienta imprescindible para que estas experiencias logren afianzarse.

    5. La colaboración entre las empresas grandes y las pequeñas

    Es posible distinguir entre redes de empresas que son producto de la descentralización y redes que se conforman entre unidades, inicialmente independientes, que, por diversas razones, tienden a la aproximación. El primer caso, se explica como una tendencia general según la cual las grandes empresas se estarían convirtiendo en redes empresariales descentralizadas11 con un núcleo original, generalmente de gran tamaño, y una gran periferia de empresas más pequeñas. Esto podría explicar parcialmente, a su vez, el peso creciente de las pequeñas empresas -definidas con holgura como aquellas que emplean hasta 500 personas- en el empleo total y en los gastos de I y D. Ambas participaciones podrían ser, en Estados Unidos, una distribución de funciones al interior de la red más que un cambio que caracterizaría a la pequeña empresa independiente. Otra modalidad de creciente extensión, tanto en los países desarrollados como en América Latina, son los acuerdos entre las grandes empresas y sus grupos de proveedores. Si bien estos acuerdos siempre han existido, la tendencia a la subcontratación, a la tercerización de ciertas actividades y a la especialización le han dado fuerte impulso.

    Una tesis interesante al respecto, expuesta entre otros por Kozul-Wright12, señala que «no están solo el clustering espacial de PYMEs lo que determina sistemas flexibles de producción en un país en desarrollo sino la interrelación dinámica del nexo entre pequeñas y grandes empresas, basada en relaciones productivas complementarias y en un extenso sistema de vínculos entre las empresas de distinto tamaño». La empresa pequeña, desde esta visión, es un elemento vital en la red industrial de productores especializados en una gran diversidsad de piezas, partes y componentes.

    Se trata, por cierto, de un matiz que no es de menor cuantía. Sin perjuicio de que una red de PYMEs presente potencialidad en sí misma, el elemento diferenciador y que más contribuiría a que la empresa pequeña se especialice, incremente su eficacia y se vuelva innovadora, podría ser su vínculo con empresas de diferente tamaño, y particularmente con medianas y grandes que fijarían pautas de calidad siempre crecientes y arrastrarían a la pequeña empresa hacia una transformación sustancial.

    Los ejemplos de Japón y de Corea se esgrimen en apoyo de esta tesis. El ejemplo de las microempresas francesas, parece acorde, con esta interpretación. En efecto, «el 55% de las microempresas (hasta 10 empleados) innovadoras realizan actividades a «façon», como son la fabricación de prototipos y los trabajos a pedido; la innovación de la microempresas está, por lo tanto, muy ligada a la dinámica que surge de la firma que da la orden...»13. Esta segunda aproximación al problema no debería, entonces, echarse en saco roto.

    La demanda que la empresa grande y aun la mediana plantean a la pequeña, la red de proveedores especializados que se forma en torno a una empresa grande y que suscribe con ésta contratos «primarios» (con duración de cuatro a cinco años y con especificidades técnicas generalmente determinadas desde la empresa grande, lo que determina el ritmo y el tipo de la inversión de la pequeña) o contratos «secundarios» (abastecimiento por un año generalmente con exigencias técnicas más laxas) es una herramienta de primerísima importancia para elevar la competitividad del conjunto del sector industrial.

 

    NOTAS

  1. Schumpeter J., The Theory of Economic Development. Harvard UP, 1934, USA.

  2. Oslo Manual, second edition, OECD, op. cit.

  3. Schumpeter J., Capitalism, Socialism and Democracy, Harper, 1992, USA.

  4. Barré Rémi, Les entreprises... op. cit.

  5. Seljka Kozul-Wright, The role of the firm in the innovation process, UNCTAD, 1995, Suiza.

  6. Reich R., El trabajo de las naciones, Vergara, 1993, Argentina.

  7. Cassiolato J.E. y Lastres H., Innovaçao o competitividade na industria brasileira no anos 90. Documento para discusión, 1997.

  8. Industrialización y Desarrollo, Cepal/Onudi. Informe Nº 9, Bianchi... op. cit.

  9. Casalet M., La cooperación interempresarial: una opción para la política industrial, Revista de Comercio Exterior, enero 1997, México. Casalet M., Redes de apoyo públicas y privadas hacia la competitividad de las PYMEs. Nafinsa, 1995, México.

  10. UNCTAD, Stip Review, Colombia. Evaluation Report, 1997. Es de notar que la experiencia de Colombia en este aspecto podría inspirarse en la de Taiwán donde se encuentra una fuerte interdependencia productiva, a lo largo de la cadena de valor, entre firmas pequeñas.

  11. Reich R., El trabajo de las Naciones, Vergara 1993, Argentina.

  12. Kozul Wright Z., op. cit.

  13. Barré Rémi, op. cit.

 

 


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