"Cambios estratégicos
en las políticas industriales"

Edición No, 51
Julio - Septiembre 1997

Apertura comercial y empleo
industrial en América Latina

Daniel Martínez
Asesor Regional de la Oficina Regional de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT).

I. El empleo y los salarios en el contexto económico actual

    La aplicación simultánea de políticas de estabilización de corto plazo y de políticas de liberalización y apertura de los mercados y de integración económica de más largo plazo, podría crear, bien sea una relación sinérgica entre ambos tipos de políticas o una relación conflictiva si es que las medidas aplicadas en materia de estabilización contrarrestan las orientaciones adoptadas para reestructurar la actividad productiva y buscar una mayor y mejor inserción internacional de las economías nacionales.

    Lo observado en los últimos años parece indicar que la relación entre ambos tipos de políticas es más bien conflictiva en algunos momentos, al punto que podría afirmarse que las políticas macroeconómicas que se aplican para corregir los desequilibrios de precios, fiscal y externo pueden acabar esterilizando en ocasiones buena parte de los positivos efectos que se derivarían de la apertura e integración económica.

    De hecho, la aplicación de las medidas de choque que se han adoptado al inicio de todo programa de estabilización de América Latina elevó el tipo de cambio y la tasa de interés nominales. Una vez controlada la inflación, el costo del dinero se mantiene alto, lo que hace que fluyan hacia los países capitales de corto plazo. La privatización de empresas públicas y la colocación en la bolsa de acciones de empresas nacionales, cuyo patrimonio estaba subvaluado por efectos de la erosión sufrida en el periodo de hiperinflación, también atrajeron nuevos capitales externos con una perspectiva más de largo plazo y estructural. Este flujo de recursos (al que en algunos países se unen las remesas remitidas por los nacionales que han emigrado) contribuyó y contribuye a ralentizar el aumento del tipo de cambio nominal y a apreciar la moneda nacional.

    Paralelamente, la reducción de aranceles que acompaña a todo proceso de liberalización y apertura de los mercados (el otro proceso simultáneo al de estabilización) contribuye a abaratar el precio relativo de los productos importados y, como consecuencia, el de los bienes nacionales que compiten con ellos. No ocurre lo mismo con el precio de los productos y servicios no transables, mucho menos afectados por la competencia externa, por lo que se produce un cambio de precios relativos, aumentando los precios al consumidor (muy influidos por los no transables) más que los precios al productor de bienes transables; precios estos últimos que siguen un comportamiento similar al del tipo de cambio.

    El resultado que producen estos procesos de estabilización y apertura (rezago del tipo de cambio y modificación de la relación de precios transables-no transables) es que, por una parte, el crecimiento de las importaciones sea mayor que el de las exportaciones, generándose nuevos desequilibrios en las cuentas externas, y, por otra, que los retornos en moneda nacional por las exportaciones sean inferiores a los que habrían sido con un tipo de cambio de equilibrio y sin modificaciones de la estructura de precios relativos.

    En este contexto, las únicas posibilidades para un nuevo ajuste las ofrece el mercado de trabajo, ya que no es posible ni una reducción brusca de las tasas de interés (que provocaría la fuga de los capitales externos "volátiles", necesarios para contrarrestar aunque sea parcialmente los déficits de la balanza de pagos), ni una devaluación fuerte (que agravaría el problema del endeudamiento de las empresas y de las familias)1 .

    Adicionalmente a lo hasta aquí señalado, los procesos de apertura enfrentan otros problemas derivados de la situación económica de los países. Además de los déficits en la balanza de bienes y servicios y en la balanza de pagos, muchos países enfrentan nuevamente déficits fiscales que presionan el alza de los precios y, por tanto, el rebrote de la inflación; déficit que se originan especialmente en el cumplimiento de las obligaciones de pago de la deuda pública interna y externa y, como en Argentina, también en los menores ingresos fiscales derivados de la reducción y/o exoneración del pago de las contribuciones con las que se financian las prestaciones sociales. Dado que reducir el gasto público es dificil (entre otras cosas porque se deben cumplir las obligaciones de pago de la deuda pública), los gobiernos deben recurrir a aumentar los ingresos. Para lograrlo, se aplican medidas tendientes a reducir la evasión fiscal y a aumentar, aunque sea temporalmente, los aranceles a las importaciones (lo que además protege a las empresas nacionales más débiles frente a la competencia y puede aliviar los déficits externos).Este aumento de los aranceles se contrapone en ocasiones a los acuerdos establecidos en los tratados de integración o en los acuerdos de libre comercio, generándose tensiones entre los países socios.

    ¿Qué efectos sobre el empleo y los salarios debería producir este proceso de apertura comercial y de integración económica?

    La reducción o eliminación de las barreras arancelarias y parancelarias a las importaciones debiera producir en cada país un abaratamiento relativo del precio de los bienes importables, lo que daría lugar a, por el lado de producción, una reasignación de factores hacia los sectores exportadores y, por el lado del consumidor, una reasignación del gasto hacia bienes importados que son ahora más baratos que antes de la apertura como resultado de la desgravación producida en el propio país. En consecuencia, el aumento de las exportaciones debiera tener un efecto positivo sobre el empleo, mientras que el abaratamiento relativo de los bienes importables debiera tener un efecto positivo sobre el ingreso real de las personas. Es decir, la liberalización del comercio debiera producir un aumento de los niveles de bienestar.

    Sin embargo, en el corto plazo, el aumento del empleo resultante de una expansión de la actividad exportadora podría ser contrarrestado por una reducción del empleo en los sectores que producen bienes que compiten con los importados, ya que la propia necesidad de competir en un mercado interno ahora menos protegido los obliga a aumentos de productividad que, al menos en un primer momento, descansan en gran medida en una reducción del empleo en dichos sectores. El efecto neto que sobre el empleo tendrá la apertura económica dependerá entonces de, por una parte, el comportamiento de la demanda de empleo en ambos sectores (exportador y competitivo con importaciones) así como en la construcción y en los servicios y, por otra, de la propia dinámica de la oferta laboral. Esta evolución de la oferta de mano de obra y de la demanda sectorial tendrá sin duda consecuencias sobre el comportamiento del salario medio en cada uno de dichos sectores.

    La reducción del empleo que, en el corto plazo, podría producirse en los sectores que compiten con importaciones se debe a la necesidad de aumentar la productividad y, con ello, la competitividad de las empresas. Sin embargo, para aumentar la productividad de la mano de obra y la competitividad se suele recurrir no sólo a reducir el nivel de empleo sino también a reducir el costo laboral por trabajador empleado. Como en el marco de una drástica reducción de la inflación resulta difícil reducir el salario nominal, la estrategia seguida apuntó más bien a una reducción de la cantidad y del nivel de las contribuciones laborales adicionales al salario que están a cargo del empleador o, en algunos casos, a la transferencia al trabajador de la responsabilidad del pago de alguna de dichas contribuciones.Es decir, para aumentar la productividad de la mano de obra se ha recurrido a una estrategia que opera por el lado tanto de la cantidad de trabajo como del costo del mismo. Para facilitar esta reducción del costo laboral, muchos países han modificado la normativa laboral a los efectos de, por una parte, ampliar las causales de despido justificado de los trabajadores y reducir los montos indemnizatorios y, por otra, permitir la contratación temporal de trabajadores, los contratos de aprendizaje, los contratos a tiempo parcial, etc. Por ello, no sólo es de esperar un cambio en la composición sectorial del empleo (exportadores, competitivos con importados y servicios) sino también, y en el caso de los sectores transables, un cambio en la estructura del empleo asalariado según modalidades de contratación.

    Otro efecto esperado es el que señala la teoría del comercio internacional que sostiene que la liberalización del comercio exterior deberá generar un aumento en el precio relativo de los bienes intensivos en mano de obra no calificada provenientes de los países en desarrollo y ello daría lugar, a su vez, a un aumento de la demanda relativa por estos trabajadores y a una expansión de sus salarios relativos en comparación con la demanda y el salario de los trabajadores calificados. Como consecuencia, la liberalización debería tender a reducir la dispersión salarial.

    Este argumento se fundamenta en el hecho de que los países en desarrollo exportan a los países desarrollados bienes relativamente intensivos en mano de obra no calificada (que es el factor más abundante) mientras que importan bienes relativamente intensivos en mano de obra calificada (el factor más escaso). La liberalización del comercio aumentaría entonces la demanda de mano de obra no calificada en los países en desarrollo, disminuiría la de mano de obra calificada, ambas en términos relativos, y reduciría el diferencial salarial entre los dos tipos de trabajadores.

    Asimismo, dado que los sectores que se orientan hacia la exportación deben ofrecer productos de mayor calidad, se espera también que por efecto de la liberalización del comercio se produzca un diferencial de precios entre los productos exportables y los productos destinados al mercado interno, los que estarían acompañados por mayores salarios relativos en el sector exportador.

    Cabe preguntarse entonces si el comportamiento del empleo y los salarios durante los últimos siete años ha respondido o no a estos comportamientos esperados. En las secciones siguientes trataré de responder a esta pregunta para el caso del sector manufacturero. Para ello, presentaré información estadística de los países que participan en los cinco procesos de integración más importantes en América Latina: NAFTA, MERCOSUR, MCCA, Comunidad Andina y CARICOM. Me detendré igualmente en analizar los cambios en la estructura ocupacional según nivel de calificación así como en los diferenciales, salariales. Sin embargo, en este caso el análisis se limita sólo a Brasil, Chile y Perú.

II. El comportamiento del empleo, la productividad y los costos laborales en el sector manufacturero de los países americanos

    A continuación se analiza el comportamiento del empleo, la productividad y los salarios en las empresas formales del sector manufacturero de buen número de países de la región. El hecho de limitar el análisis a las empresas formales (lo que, por tanto, excluye a las microempresas) se debe a que es respecto de ellas que se suele disponer de información estadística suficiente. De todas maneras, se señalarán los casos en los que los datos incluyen también a las unidades informales del sector manufacturero.

    1. Países del NAFTA

    La estadística oficial de los Estados Unidos muestra que el nivel de empleo manufacturero se redujo levemente (-0.6%anual) entre 1988 (año de entrada en vigencia del TLC entre USA y Canadá) y 1995 (con una fuerte caída en 1991 y 1992), a pesar de una leve recuperación entre 1993 y 1996 (1.0% anual). Es difícil establecer cuanto de esta recuperación en años recientes se debió al Tratado de Libre Comercio con Canadá y México y cuanto a la demanda proveniente de otros mercados y a la propia demanda interna2.

    En México el empleo manufacturero se redujo en un 3.6% entre 1988 y 1995; reducción que fue más acentuada entre 1995 y 1993 (-6.6%), como resultado de la crisis recesiva entre finales de 1994 y principios de 1996. Esta reducción se aprecia tanto en el caso de los obreros como de los empleados y en todos los sectores de actividad. Este comportamiento estuvo, sin duda, asociado a la recesión económica de fines del 94 a principios del 96, por lo que podría pensarse que la reducción habría sido peor de no haber habido un aumento de las exportaciones en el marco del TLC. Este supuesto parecería ser corroborado por el hecho de que en la industria maquiladora, menos afectada por la crisis interna, el promedio anual de empleo aumentó de 583.044 puestos de trabajo en 1994 a 643.502 en 1995 y a cerca de 750.000 en 1996.

    ¿Cómo explicar que en el caso de la industria manufacturera se haya reducido el empleo, a pesar de que las exportaciones de ese sector aumentaron en 1994 y 1995?. La explicación podría encontrarse en el hecho de que el componente nacional de las exportaciones manufactureras mexicanas, que hacia 1980 llegaba al 90%, en 1994 se estimaba en sólo el 34%.

    En cuanto a Canadá, el nivel de empleo manufacturero se mantuvo estancado entre 1988 y 1994(0.1% anual de crecimiento). Sin embargo, desde 1993 se observa una sostenida reducción del nivel de ocupación en la manufactura (-2.4% anual entre 1993 y 1995). Tampoco en este caso es fácil establecer si esa caída del empleo manufacturero de debe a las menores exportaciones a los Estados Unidos (su principal socio comercial) y si esto es resultado exclusivamente de la sobrevaluación del dólar canadiense.

    En resumen, la información disponible muestra que el nivel de empleo en la industria manufacturera se ha mantenido prácticamente estancado en Canadá y en los Estados Unidos y se ha reducido en México entre 1988 y 1995, con una ligera recuperación entre 1993 y 1996 en el caso de los Estados Unidos y una fuerte caída en Canadá y México. Sin embargo, es difícil determinar cuánto del aumento y de la reducción del nivel de empleo se debe al TLC entre Estados Unidos y Canadá y al TLCAN. Incluso en el caso del aumento del empleo en la industria maquiladora mexicana, debido al aumento de las exportaciones de este tipo de productos de maquila, es difícil establecer cuánto de ese aumento se debió al Tratado y cuanto a la fuerte devaluación del peso en 1995.

Cuadro 1
Indices de empleo y horas trabajadas en la industria manufacturera
(1993 = 100)

  Empleo Horas
Años Canadá EE.UU. México Canadá EE.UU. México
             
1988 94.4 106.5 112.5 113.2 105.4 110.6
1989 96.3 106.9 115.8 113.7 105.8 113.9
1990 97.9 105.4 115.8 107.7 103.5 114.6
1991 101.0 101.7 112.9 99.6 99.2 114.3
1992 102.1 99.9 108.3 97.2 98.6 109.0
1993 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
1994 98.0 101.2 95.9 103.2 102.4 95.0
1995 95.2 102.1 87.3 106.2 102.5 86.1
1996 s.d. 104.0 90.4      
Tca 95/88 0.1 -0.6 -3.6 -0.9 -0.4 -3.5
Tca 95/93 -2.4 1.0 -6.6 3.1 1.2 -7.2

    Fuentes: Canadá y USA:BLS. Department of Labor. USA.
    México: Encuesta Industrial Mensual. INEGI

    Al igual que en el empleo, las horas totales trabajadas en el sector manufacturero se redujeron en los tres países, especialmente en México, durante el período 1988-1995. Sin embargo, entre 1993 y 1995 el total de horas trabajadas en el sector aumentó en Canadá y los Estados Unidos y se redujo fuertemente en México.

    Si se compara la información del cuadro Nº 1 con la del Nº 2, se observará que las tasas de crecimiento del empleo y de las horas trabajadas durante el período 1988-1995, son muy similares, por lo que la reducción de estas últimas no se debería a una disminución de la jornada por trabajador ocupado sino más bien a una reducción del número absoluto de ocupados, manteniéndose la duración promedio de la jornada de trabajo.

    Igual comportamiento se observa para el período 1993-1995, excepto en el Canadá donde, si bien el empleo se redujo, la cantidad de horas trabajadas aumentó significativamente, debido sin duda a un aumento de la duración de la jornada laboral promedio.

    En síntesis, la cantidad de horas trabajadas en el sector manufacturero se reduce en los tres países durante el período 1988-1995, como consecuencia de la fuerte reducción experimentada durante los períodos recesivos (1991 y 1992 en Canadá y en los Estados Unidos y 1995 en México). Sin embargo, y congruentemente con el comportamiento del ciclo económico, las horas trabajadas aumentan una vez que se supera la crisis y se retoma el crecimiento.

    En cuanto a la productividad del trabajo en la industria manufacturera, ésta aumentó entre 1988 y 1995 tanto en Canadá (1.9% anual entre 1988 y 1995) como en los Estados Unidos (2.6% anual) y México (6.7% anual).

    El aumento de la productividad manufacturera fue más acentuado durante el período 1993-1995 (2.6% anual en Canadá, 3.9% en los Estados Unidos y 6.9% en México), a pesar de que como se señaló anteriormente (ver cuadro Nº 1) las horas trabajadas en el empleo manufacturero aumentaron en esos años en los dos primeros países. En términos generales, se podría afirmar que el crecimiento de la productividad del trabajo en el sector manufacturero de los tres países se debió a una combinación de crecimiento del producto (2.2% anual en los Estados Unidos, 1.0% en Canadá y 2.5% en México, todo durante el período 1988 y 1995)con reducción de las horas trabajadas.

Cuadro 2
Indices de productividad por
hora-trabajada en el sector manufacturero

(1993 = 100)

Años

Canadá

Estados Unidos

México

1988

92.2

90.3

72.7

1989

92.6

90.7

77.8

1990

94.1

92.4

82.6

1991

94.6

94.5

87.4

1992

98.2

96.5

92.2

1993

100.0

100.0

100.0

1994

103.7

104.3

111.3

1995

105.3

108.0

114.2*

Tca 95/88

1.9

2.6

6.7

Tca 95/93

2.6

3.9

6.9

    Fuentes: Canadá y USA: BLS. Department of Labor. USA.
    México: INEGI
    * Estimado

    En relación al costo laboral por hora-ocupado, éste se mantuvo prácticamente constante en Canadá y en los Estados Unidos tanto durante el período 1988-1995 (crecimiento anual promedio de 0.2%en Canadá y 0.0% en los Estados Unidos) como durante el período 1993-1995 (0.6% de crecimiento anual promedio en Canadá y 0.0% en USA)

    Este comportamiento del costo laboral estuvo determinado por la evolución de los salarios, ya que las cargas laborales no se modificaron significativamente. Así, en Canadá el salario real en el sector privado aumentó durante el período 1988-1994 en una tasa anual promedio de 0.7%, muy similar a la del costo laboral para el mismo período. En los Estados Unidos, el salario real se redujo en ese mismo período entre un -0.2% y -1.7% anual, dependiendo del sector de actividad.

    En México, el costo laboral real por hora-ocupado en la industria manufacturera aumentó ligeramente en 1994 (índice de 102.5 siendo 100 el de 1993)3 , pero se redujo en 1995 (88) y 1996 (78). Es notorio el sostenido crecimiento del costo laboral mexicano desde 1988 hasta 1994 y la pronunciada reducción del mismo en 1995 y 1996 como consecuencia de la contracción de los salarios reales, ya que el reajuste de los salarios nominales no fue proporcional al crecimiento de los precios y a la devaluación que formó parte del ajuste mexicano para superar la crisis iniciada a finales de 1994. Debido a este comportamiento, que afectó tanto a la industria maquiladora como no maquiladora, el costo laboral real por hora-ocupado aumentó durante el período 1988-1996 a una modesta tasa anual de 2.7% , pero se redujo en un 6.2% anual en el período 1993-1996.

Cuadro 3
Costo laboral real por hora-ocupado en el sector manufacturero
(1993 = 100)

Años

Canadá

Estados Unidos

México

 

 

 

 

1988

99.9

100.2

73.0

1989

98.8

98.7

81.1

1990

99.5

98.2

84.4

1991

100.3

99.2

89.7

1992

101.7

100.6

95.9

1993

100.0

100.0

100.0

1994

102.1

100.1

102.5

1995

101.2

100.1

88.0

1996

s.d.

s.d.

78.0
Tca 95/88 0.2 0.0 2.7
Tca 95/93 0.6 0.0 -6.2

    Fuentes:Canadá y USA:BLS. Department of Labor. USA
    México: Encuesta Industrial Mensual. INEGI

    En síntesis, el costo laboral por hora-ocupado se mantuvo prácticamente invariable en los tres países (sólo experimentó ligeros aumentos en Canadá y México), comportamiento que también se observa durante el período 1993-1996 excepto en el caso de México donde sí hubo una fuerte contracción del costo laboral como resultado del ajuste económico adoptado para superar la crisis.

    Resumiendo, a pesar de que la producción aumentó moderadamente, la productividad aumentó a tasas mucho más elevadas como consecuencia de la reducción del empleo y de las horas trabajadas. Sin embargo, los aumentos de productividad no se trasladaron a los salarios de los trabajadores, excepto en el caso de México donde cerca de un tercio del beneficio generado por el aumento de productividad se transfirió al salario. Esto ha sido así para el conjunto del período 1988-1995 pero no para los años 1993-1995, ya que aunque el producto manufacturero mexicano se redujo (-0.3% anual), la productividad aumentó significativamente (6.7% anual) debido a una fuerte contracción del empleo (-6.6%) y de las horas trabajadas (-7.2%); aumento de la productividad que no se transfirió a los salarios reales, los que se contrajeron en un 5.5% anual entre 1993 y 1995.

Cuadro 4
Variación anual de la producción, las horas trabajadas,
la productividad y el costo laboral por hora-ocupado en la manufacturera

1988-1995

Años

Canadá

Estados Unidos

México

 

 

 

 

Producción

1.0

2.2

2.5

Horas trabajadas

-0.9

-0.4

-3.5

Empleo

0.1

-0.6

-3.6

Productividad hora-trabajada

1.9

2.6

6.7

Costo laboral por hora

0.2

0.0

2.7

Salario real manufacturero

-0.7*

-0.6**

1.2

    Fuentes: Cuadros 1, 2 y 3. * 90-94. ** Earnings

     

    Al igual que en México, la productividad manufacturera en Canadá y en los Estados Unidos aumentó debido a una combinación de crecimiento productivo y reducción de las horas de trabajo, sin que ese aumento de la productividad se refleje en mayores salarios reales, ya que, como se aprecia en el cuadro nº 4, estos se contrajeron levemente durante el período analizado.

    2. Países del Mercado Común del Sur (MERCOSUR)

    El empleo en la industria de transformación durante el período 1990-1995 se redujo tanto en Argentina (-3.2% anual) como en Brasil (-4.6% anual). El comportamiento del promedio de horas trabajadas por ocupado fue similar al del empleo. Se redujo en Argentina(-2.4% anual) y en Brasil (-3.6% anual).

    Dado que la producción del sector de la industria de transformación en Argentina y Brasil aumentó durante el período (4.1% anual en Argentina y 2.1% en Brasil), la reducción observada en los niveles de empleo ha dado lugar a fuertes aumentos de la productividad del trabajo, tal como se aprecia en el cuadro nº 6.

    La productividad laboral por hora trabajada aumentó a una tasa anual para el período 1990-1995 de 6.6% en Argentina y de 6.2% en Brasil, resultado, como se ha señalado, de un aumento de la producción de 4.1% y de una reducción de las horas trabajada del 2.4% en Argentina y de un aumento de la producción de 2.1% y una reducción del 3.6% en las horas trabajadas en Brasil.

Cuadro 5
Empleo y horas trabajadas en la
industria de transformación

(1990 = 100)

  Indices de Empleo Indices de horas trabajadas
Años Argentina Brasil Argentina Brasil
1990 100.0 100.0 100.0 100.0
1991 95.5 89.9 98.7 89.8
1992 95.0 83.1 101.4 84.3
1993 92.9 81.5 99.1 84.7
1994 90.5 79.7 98.2 83.8
1995 85.2 79.1 88.6 83.1
Tca 95/90 -3.2 -4.6 -2.4 -3.6

    Fuentes: Argentina: Unión Industrial Argentina. Brasil: Banco do Brasil

    Los salarios reales por hora trabajada se redujeron en Argentina durante el período (-0.4% anual) y se incrementaron significativamente en Brasil (6.7%). Es decir, mientras que en Argentina los beneficios del aumento de productividad no se trasladaron al trabajador, en Brasil se trasladaron prácticamente en su totalidad.

    Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que en contextos de apertura económica se produce un cambio muy sensibles en la relación de precios que hace que el aumento de los precios al consumo o IPC (liderado por el aumento del precio de los bienes y servicios no transables) sea mayor al aumento de los precios al productor (IPP) de los bienes transables (en este caso manufactureros). Como consecuencia, si el salario nominal es deflactado no por el IPC sino por el IPP, el aumento del salario real es mayor al observado en el cuadro anterior, por lo que, así visto, si se habrían producido transferencia al trabajador de parte de las ganancias de productividad en Argentina, mientras que en Brasil la transferencia habría sido incluso mayor a la productividad ganada, con la consiguiente pérdida de competitividad.

    En síntesis, el aumento de la producción no ha llevado consigo un aumento del empleo ni de los salarios reales (excepto en Brasil). Más bien, la contracción del empleo, asociada al aumento de la producción, ha dado lugar a un significativo incremento de la productividad, el que en el caso de Brasil fue íntegramente transferido a los salarios de los trabajadores y en el caso de Argentina no fue transferido a los trabajadores pero tampoco íntegramente apropiado por las empresas dado el cambio en los precios relativos.

Cuadro 6
Productividad y salarios por hora
trabajada en el sector industrial

(1990= 100)

 

Indices de productividad por hora trabajada

Indices de salarios por hora trabajada

Años

Argentina

Brasil

Argentina

Brasil

 

 

 

 

 

1990

100.0

100.0

100.0

100.0

1991

111.3

109.1

93.7

96.6

1992

121.3

111.1

94.7

106.7

1993

127.3

119.9

95.8

113.0

1994

134.4

132.1

97.8

125.2

1995

137.8

134.8

97.8

138.2

Tca 95/90

6.6

6.2

-0.4

6.7

    Fuentes:Argentina: Unión Industrial Argentina. Brasil: Banco Central do Brasil

     

Cuadro 7

Variación anual de la producción, las horas trabajadas,
la productividad y el costo laboral por hora-ocupado en la manufacturera

1990-1995

  Argentina Brasil
Producción 4.1 2.1
Horas trabajadas -2.4 -3.6
Empleo -3.2 -4.6
Productividad hora-trabajada 6.6 6.2
Costo laboral por hora -2.0 2.9
Salario real por hora trabajada -0.4 6.7

    Fuentes: Cuadros 5 y 6.

    3. Países del Mercado Común Centroamericano (MCCA)

    Como se observa en el cuadro nº 8, el empleo en el sector industrial ha crecido muy levemente en Costa Rica (1% anual) durante el período 1990-1995 y apreciablemente en Honduras (8.9% anual). Se puede observar también que si bien el empleo crece entre 1990 y 1994 (en Honduras mucho más que en Costa Rica) se reduce en ambos países en 1995 a pesar de que en ese año, al igual que en los anteriores que constituyen el período, el valor agregado sectorial aumentó. Todo indicaría que en ambos se está produciendo recién un ajuste productivo tendiente a lograr aumentos de productividad y de competitividad sobre la base de una reducción de la dotación de mano de obra.

Cuadro 8
Centroamérica: empleo manufacturero
(1990 = 100)

País 1991 1992 1993 1994 1995 90/95
             
Costa Rica 103 108 108 111 105 1.0
Honduras 110 125 145 161 153 8.9

    Fuente: OIT, en base a cifras oficiales de las encuestas de hogares

    El valor agregado manufacturero aumentó a una tasa anual del 11.7% en Guatemala durante el período 1990-1994,5% en Costa Rica durante el período 1990-1995, del 5.8% en El Salvador en ese mismo período, del 2.9% en Honduras y del 1.0% en Nicaragua. Dado que en Costa Rica y Guatemala el empleo sectorial aumentó a una tasa anual (1% y 2.6% respectivamente) menor a la del valor agregado, resulta que la productividad del trabajo en la industria creció a una tasa anual promedio del orden del 4% y 8.8% respectivamente. En Honduras ocurrió lo contrario, pues el aumento del empleo (8.9% anual) fue superior al del valor agregado, observándose una reducción de la productividad del trabajo del orden del 5.5% anual.

    Por su parte, los salarios reales en la industria se mantuvieron inalterados en Costa Rica y en Honduras y aumentaron significativamente en Guatemala (se carece de información para El Salvador y Nicaragua). Como, por otra parte, las contribuciones empresariales destinadas a financiar prestaciones sociales no aumentaron, se puede considerar que el costo laboral total por ocupado se ha mantenido estable. En consecuencia, las ganancias de productividad observadas en Costa Rica no se han transferido a salarios y a los costos laborales, por lo que se puede afirmar que, en relación a este factor, el sector ha obtenido un importante aumento de sus niveles de competitividad. En Guatemala, los aumentos de productividad se transfirieron en (su mayor) parte a los salarios de los trabajadores y en parte a las empresa, lo que significó un leve aumento de la competitividad de las mismas. En el caso de Honduras, lo salarios reales se han mantenido a pesar de las pérdidas de productividad, lo que indica que han sido las empresas las que han sufrido los efectos de las pérdidas de competitividad.

Cuadro 9
Variación anual de la productividad e índice
de salarios de los ocupados en el sector industrial

  Productividad Salarios reales (1990 = 100)
Años C. Rica Guatemala Honduras C. Rica Guatemala Honduras
1991 -0.9   -7.5 93.9 111.7 98.0
1992 5.2   -6.6 96.7 116.7 112.7
1993 6.4   -8.4 100.7 118.1 143.6
1994 0.8   -11.7 111.2 118.5 108.9
1995 8.9   8.1 102.0 136.8 100.7
Tca 95/90 4.0 8.8 * -5.5 0.4 6.5 0.1

    Fuente: Productividad: 90-94 ONUDI, 95 CEPAL. Salarios: Panorama Laboral 1996, OIT

     

Cuadro 10
Variación anual de la producción, las horas trabajadas,
la productividad y el salario realen la manufacturera

1990-1995

  Costa Rica Guatemala Honduras
Valor Agregado 5.0 11.7 2.9
Empleo 1.0 2.6 8.9
Productividad por ocupado 4.0 8.8 -5.5
Salario real 0.4 6.5 0.1

    Fuentes: Cuadros 8 y 9.

    En síntesis, el aumento de la productividad del trabajo en la industria de Costa Rica y Guatemala se deriva de un fuerte crecimiento del valor agregado con pequeños aumentos del empleo, mientras que en Honduras la caída de la productividad se debe tanto al moderado aumento del valor agregado como, sobre todo, al fuerte incremento de los niveles de empleo. En Costa Rica, las ganancias de productividad no fueron transferidas a los costos laborales y a los salarios, por lo que se convirtieron en su totalidad en ganancias de competitividad laboral. No ocurrió lo mismo en Guatemala, donde la mayor parte de las ganancias de productividad fueron transferidas a los salarios con muy leve efecto sobre la competitividad del sector industrial. En Honduras, por su parte, no se incrementó el salario real aunque sí el empleo, lo que, como se ha señalado, incidió, dado el insuficiente aumento del valor agregado, en las pérdidas de productividad laboral en la industria.

    4. Países de la Comunidad Andina

    El empleo industrial se redujo en todos los países andinos, excepto en Bolivia, en el periodo 1990-1995. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que se trata de la industria formal en todos los casos, excepto en Bolivia donde los datos incluyen a las microempresas y a los autoempleados en actividades industriales informales.

    Las más fuertes reducciones de empleo industrial se observan en Perú (5.5% anual), Venezuela (4.5%) y Ecuador (3.2%). En Colombia el nivel de empleo en el sector se ha mantenido casi estable (una reducción anual de sólo 0.4%). Por el contrario, en Bolivia, con la observación ya anotada, el empleo industrial aumentó significativamente (9.5% al año).

Cuadro 11
Indices de empleoen la industria de los países andinos
(1990 = 100)

Años

Bolivia*

Colombia

Ecuador

Perú*

Venezuela

1991

121.8

101.2

101.1

94.9

103.7

1992

135.7

102.4

97.6

85.2

107.2

1993

136.1

103.8

96.2

78.3

105.7

1994

148.2

101.2

89.7

77.3

95.3

1995

157.6

98.2

84.8

75.4

79.4

Tca 95/90

9.5

-0.4

-3.2

-5.5

-4.5

    Fuente: OIT, en base a estadísticas oficiales.
    * Incluye microempresas y autoempleados.

    Como es lógico, la reducción del empleo industrial en Venezuela aparece en los años del ajuste económico, 1994 y 1995, como resultado de la contracción de la demanda interna. Sin embargo, no ocurre lo mismo en el Ecuador y en el Perú donde la reducción del empleo industrial continúa incluso después del ajuste (1991-1992), como resultado, sin duda, de la estrategia de las empresas, ya observada en otros países, para aumentar su competitividad externa en base a aumentos de productividad obtenidos a partir de la reducción del empleo.

    Excepto en Bolivia, donde la productividad del trabajo en el sector industrial se ha reducido (sin olvidar que incluye al segmento informal), en los demás países la productividad ha aumentado significativamente . Ello es resultado de, por una parte, aumentos en el valor agregado sectorial y, por otra, de la ya comentada reducción del nivel de empleo. De hecho, en el Ecuador y en el Perú se produce un salto en el nivel de productividad en los años 1993 y 1994, años posteriores al ajuste de 1990-1995, lo que sugiere que, como se señaló líneas antes, este fuerte aumento se debió no sólo a la necesidad de las empresas de contraer el tamaño de la plantilla para hacer frente a la contracción de la demanda interna que ocurre durante el ajuste, sino también, y muy especialmente, a la necesidad de aumentar la competitividad en el marco de la apertura comercial.

Cuadro 12
Productividad del trabajo en el
sector industrial de países andinos

(1990= 100)

Años

Bolivia

Colombia

Ecuador

Perú

Venezuela

1991

85.4

99.3

105.1

113.2

105.9

1992

76.7

102.8

110.2

117.0

105.0

1993

79.9

106.7

119.5

140.2

105.8

1994

76.9

113.9

140.3

167.6

112.5

1995

 

 

 

170.0

 

Tca 95/90

 

 

 

11.2

 

    Fuente: Cepal

    Al igual a lo ocurrido en los demás países de la región (con la excepción de Brasil y Guatemala), las ganancias de productividad obtenidas en Colombia no se transfirieron a los salarios reales de los trabajadores sino en una muy pequeña proporción (1.5% de crecimiento anual). En Venezuela los salarios reales se redujeron a una tasa de 7.5% anual, lo que muestra la importante ganancia de competitividad del promedio de las empresas industriales venezolanas (...% por productividad y 7.5% por salarios). En el Perú el comportamiento de los salarios fue diferente, ya que aumentaron en 4.8% al año, lo que indica que se transfirió a los trabajadores algo más del 40% de las ganancias de productividad. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que aún con este aumento el salario real industrial en 1995 representa sólo el 44% del salario real de 1980. Es decir, de no haberse aumentado los salarios reales en el Perú, se habría evolucionado hacia una situación social y económicamente insostenible; situación que sí podría presentarse en Venezuela si continúa la contracción salarial, ya que en ese país el salario industrial real en 1995 representa sólo el 39% del salario de 1980.

    En resumen, el apreciable aumento de la productividad laboral en el sector manufacturero,se baso principalmente en una reducción del nivel de empleo sectorial; aumento de productividad que se transfirió parcialmente a los salarios, excepto en Venezuela, donde el salario real se contrajo fuertemente.

Cuadro 13
Indices de salarios reales en la
industria de los países andinos

(1990 = 100)

Años

Bolivia

Colombia

Perú

Venezuela

1991

99

99

118

91

1992

100

101

114

87

1993

102

105

111

82

1994

111

106

131

86

1995

108

108

126

68

Tca 95/90

1.6

1.5

4.8

-7.5

    Fuente: OIT en base a estadísticas oficiales

     

Cuadro 14
Variación anual de la producción, el empleo,
la productividad y el salario real en la manufacturera

(1990-1995)

 

Bolivia

Colombia

Ecuador

Perú

Venezuela

 

 

 

 

   
Valor Agregado   4.3*   5.4*  
Empleo 9.5 -0.4 -3.2 -5.5 -4.5
Productividad ocupado   3.3**   11.2  
Salario real 1.6 1.5   4.8 -7.5

    Fuentes: Cuadros 11, 12 y 13. BR> *Estimado.
    ** 1990-1994

    5. Países de CARICOM

    De los tres países del Caribe para los que se cuenta con información estadística suficiente, en dos de ellos, Barbados y Trinidad & Tobago, ha habido un aumento (0.9% y 2.9% anual respectivamente) del empleo industrial durante el periodo 1990-1995, mientras que en el tercero, Jamaica, se produjo una reducción del orden del 1.9% anual.

    Mientras que en Trinidad & Tobago el aumento del empleo industrial ha sido sostenido durante todos los años del periodo, en Jamaica la reducción se produce hasta 1994, año a partir del cual se observa una recuperación del empleo. Igual comportamiento ha habido en Barbados, si bien en este país la recuperación ha sido lo suficientemente importante como para permitir que en 1995 se produzca una creación neta de empleos respecto a la cantidad de puestos de trabajo que había en 1990.

Cuadro 15
CARICOM: Indices de empleo y productividad en la industria
(1990 = 100)

 

Empleo

Productividad

Años

Barbados

Jamaica

Trinidad y Tobago

Barbados

Jamaica

Trinidad y Tobago

 

 

 

 

 

 

 

1991

101.8

100.7

107.2

92.7

91.9

101.1

1992

96.7

101.4

108.5

89.5

92.2

102.0

1993

95.5

85.5

108.1

88.0

107.4

99.5

1994

100.3

87.0

111.1

89.3

105.1

103.4

1995

104.5

90.8

115.3

92.2

99.6

105.4

Tca 95/90

0.9

-1.9

2.9

-1.6

-0.1

1.1

    Fuente: OIT, en base a estadísticas oficiales.

    A pesar de que el empleo industrial se redujo en Jamaica y aumentó poco o muy poco en Trinidad &Tobago y en Barbados, la productividad del trabajo en la industria se redujo en Barbados y Jamaica (1.6% y 0.1% anual respectivamente). Ello ha sido resultado de la fuerte reducción del valor agregado en el sector (-0.7% anual en Barbados, -2.0% en Jamaica ). En Trinidad & Tobago la productividad aumentó sólo en 1.1% anual, resultado de un aumento del valor agregado industrial del orden del 4.0% al año y del aumento del empleo sectorial en un 2.9% anual.

    Como era de esperar en el marco de una reducción o de un crecimiento muy leve de la productividad, los salarios reales en la industria de los tres países se contrajeron, durante el periodo 1990-1995, a tasas anual de entre 2.5% (Barbados) y 3.3% (Jamaica y Trinidad & Tobago).

    En el caso de Barbados y de Trinidad & Tobago, la contracción salarial durante los últimos seis años ha sido constante en el tiempo. No así en Jamaica donde los salarios reales aumentaron hasta 1994 (especialmente ese año), pero se contrajeron muy apreciablemente en 1995, consistentemente con la caída de la productividad (y el aumento del empleo) en ese año.

    En síntesis, los países del Caribe han atravesado por una dificil situación económica durante los años transcurridos de la presente década, con muy bajas tasas de crecimiento del PIB, con caídas de la producción industrial, contracción o muy ligero crecimiento del empleo en este sector, reducción de la productividad laboral, o incrementos muy leves como en Trinidad & Tobago, y fuerte contracción de los salarios reales industriales. Sin embargo, a partir de 1995 en unos casos y 1996 en otros se observa una recuperación del nivel de actividad económica en los países más grandes lo que haría esperar una recuperación de los principales indicadores laborales en los próximos años.

Cuadro 16
CARICOM: Indices de salarios reales en la industria
(1990 = 100)

Años

Barbados

Jamaica

Trinidad y Tobago

1991

92.9

70.7

101.5

1992

89.9

71.7

99.4

1993

90.9

83.9

92.8

1994

88.9

103.3

83.1

1995

87.9

84.2

84.7

Tca 95/90

-2.5

-3.4

-3.3

    Fuente: OIT, en base a estadísticas oficiales

     

Cuadro 17
Variación de la producción, del empleo, de la
productividad y de los salarios reales en la industria manufacturera

(1990-1995)

 

Barbados

Jamaica

Trinidad y Tobago

Producción

-0.7

-2.0

4.0

Empleo

0.9

-1.9

2.9

Productividad

-1.6

-0.1

1.1

Salario real

-2.5

-3.4

-3.3

    Fuentes: cuadro 15 y 16 y CEPAL

     

III. Cambios en la estructura del empleo y en los diferenciales salariales en el sector manufacturero de tres países seleccionados

    Como se señaló en el Capítulo I, la apertura comercial debería dar lugar a una expansión del empleo en los sectores exportadores y de servicios y, en el corto plazo, a una posible reducción del empleo en los sectores transables. Se señaló, además, que también debería provocar un cambio en la estructura ocupacional (entre sectores transables y no transables y entre trabajadores más y menos calificados) y en los diferenciales salariales entre los trabajadores con diferente nivel de calificación.

    Con el objetivo de evaluar la magnitud de este último cambio esperado, la Oficina Regional para las Américas de la OIT efectuó durante 1995 una investigación en Brasil, Chile y Perú. La selección de estos tres países permitió incluir tres etapas diferentes en el proceso: Chile, un caso de liberalización temprana (desde hace casi dos décadas), Brasil caso intermedio (desde fines de la década de los ochenta) y Perú, caso de liberalización reciente (en los noventa).

    Los resultados de la investigación permiten extraer algunas conclusiones que conviene destacar:

    En primer lugar, el tamaño del país de que se trate afecta el impacto potencial de la apertura. En un país de grandes dimensiones como el Brasil o los Estados Unidos, la demanda interna continúa constituyendo el motor del crecimiento a pesar del proceso de apertura, mientras que los cambios en los precios relativos que se producen al interior de la industria por efecto de la apertura sólo generan una recomposición en la estructura ocupacional al interior de la misma. Mientras algunas ramas industriales expanden el empleo otras lo contraen.

    El efecto neto de esta recomposición resultó, en el caso de Brasil, en una pérdida neta de empleo industrial durante el período1987-1993. Sin embargo, esta pérdida no fue uniforme durante el proceso de apertura, lo que sugiere que, además del cambio en los precios relativos, otros factores determinan el comportamiento del empleo sectorial.

    En segundo lugar, el comportamiento del empleo industrial tras los procesos de apertura muestra diferencias según se trate de empresas pequeñas o grandes. En Chile, y tras la segunda etapa de la apertura, las empresas del sector se vuelven más demandantes de empleo, independientemente de su tamaño. Sin embargo, en Brasil y Perú, y en un proceso que correspondería a la primera etapa de la apertura chilena,las empresas industriales grandes reducen empleo mientras que las pequeñas y las microempresas lo aumentan. En Perú, el efecto neto de este diferente comportamiento según tamaño de la empresa fue un aumento del empleo sectorial. En Brasil, sin embargo, la pérdida de empleos en las grandes empresas fué tan elevada que llevó a que el empleo total se redujese en el conjunto del sector.

    En tercer lugar, parece existir una primera etapa con posterioridad al inicio de la apertura (la actual en el Perú y la de la década del setenta en Chile) en la que aumenta la demanda relativa por trabajadores más calificados, así como el salario relativo de los mismos. Esta mayor demanda se concentra especialmente en los sectores productores de bienes transables competitivos con importaciones y, dentro de los no transables, en bancos y seguros.Por el contrario, el uso relativo de mano de obra menos calificada aumenta en los sectores exportadores. Ambos comportamientos parecen responder a las previsiones de la teoría sobre los efectos de la apertura comercial en el empleo.

    En Chile se observa una relación negativa entre los cambios en la estructura de la ocupación y en los diferenciales salariales: la mayor demanda relativa de un determinado tipo de trabajador va acompañada de un menor salario relativo. Sin embargo, este comportamiento no es una constante, ya que hay años en los que la relación es positiva.

    En Perú, se observa que el aumento de la demanda de mano de obra calificada va acompañada por un aumento del salario relativo de estos trabajadores y, por ende, de un mayor diferencial salarial respecto a los trabajadores menos calificados.Como el autor del estudio señala, la relación positiva puede resultar de un cambio en los precios relativos de los no transables, que genera una expansión en su producción, haciendo uso de tecnologías más modernas y más intensivas en el uso de mano de obra calificada.

    Durante una segunda etapa del proceso de apertura, correspondiente a Chile a partir de 1984, los comportamientos observados durante la primera etapa se tornan un poco más claros y evidentes. El uso relativo de mano de obra calificada aumenta en el sector competitivo con importaciones y no varía en el sector exportador. Pese a ello, la relación negativa entre los cambios en la estructura ocupacional y los salarios relativos que se registra tras la primera etapa de la reforma comercial en Chile, no se aprecia tan claramente en esta segunda etapa.

    Parece registrarse, por lo tanto, una tendencia relativamente clara: tras la apertura, el sector competitivo con importaciones aumenta su demanda relativa de mano de obra calificada, mientras que el sector exportador incrementa el uso relativo de trabajadores menos calificados. La relación entre la demanda relativa de trabajadores por nivel de calificación y los salarios relativos tiene, en general, un signo negativo. Estos comportamientos obedecen más a cambios intrasectoriales que intersectoriales.

    En resumen, aun con las limitaciones del corto plazo transcurrido desde la apertura comercial, tres parecen ser las conclusiones mas sugerentes. Primero, el tamaño relativo del país condiciona el efecto de la apertura sobre el empleo. Segundo, el efecto sobre el nivel de empleo es diferente según los países y parece relacionarse con la antigüedad y forma que adopta la apertura. En Chile, con apertura más madura, aumenta el empleo a partir de 1984 y las grandes empresas privadas expanden su absorción de empleo. En Brasil y Perú la expansión del empleo se concentra en las pequeñas y microempresas, pues las de mayor tamaño reducen su dotación de personal como mecanismo para aumentar la productividad en el corto plazo y enfrentar la mayor competencia internacional. Por último, los diferenciales de salario entre trabajadores de distinto nivel de calificación, contrariamente a lo esperado, no se reducen por efecto de la apertura, siendo los trabajadores más calificados y los gerentes quienes se benefician en mayor medida de la misma.

IV. Sugerencias para el debate

    El comportamiento del empleo, la productividad del trabajo y los salarios en el sector manufacturero descrito anteriormente, así como de los cambios en la composición del empleo según nivel de calificación y de los diferenciales salariales, plantea algunas interrogantes sobre el futuro inmediato.

    En primer lugar, ¿la reducción del nivel de empleo que se observa en el sector industrial es sólo un comportamiento de corta duración tras la apertura comercial, de manera que pasado el shock inicialaumentaría nuevamente o, por el contrario, es una característica más estructural del nuevo modelo de desarrollo?

    En segundo lugar, ¿la política de estabilización macroeconómica impone límites a la apertura comercial?. En caso afirmativo ¿como afecta esto al comportamiento del empleo y de los ingresos provenientes del trabajo?

    En tercer lugar, ¿es conveniente establecer una vinculación entre el crecimiento de los salarios y el de la productividad?. En caso afirmativo ¿qué papel deberían desempeñar instituciones del mercado de trabajo como la negociación colectiva?

 

    NOTAS

  1. En la experiencia reciente de América Latina, un "ajuste correctivo" de este tipo sólo se llevó a cabo en México en 1995, debido a lo insostenible de la situación. Si bien la economía mexicana logró restablecer los equilibrios macroeconómicos, los enormes costos iniciales, económicos y sociales, del ajuste son de sobra conocidos.

  2. Se consideran dos períodos de análisis: 1988-1995 y 1993-1995. En 1988 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio entre Canadá y USA y en 1993 el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

  3. El aumento de salario en 1994 se concentró en el mes de Diciembre, ya que en los demás meses se redujo respecto al nivel salarial de 1993.

 

 


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