"Cambios estratégicos
en las políticas industriales"
Edición No, 51
Julio - Septiembre 1997 |
|
Apertura comercial y empleo
industrial en América Latina
Daniel Martínez
Asesor Regional de la Oficina Regional de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT).
I. El empleo y los salarios en el contexto
económico actual
La aplicación simultánea de
políticas de estabilización de corto plazo y de políticas de liberalización y apertura
de los mercados y de integración económica de más largo plazo, podría crear, bien sea
una relación sinérgica entre ambos tipos de políticas o una relación conflictiva si es
que las medidas aplicadas en materia de estabilización contrarrestan las orientaciones
adoptadas para reestructurar la actividad productiva y buscar una mayor y mejor inserción
internacional de las economías nacionales.
Lo observado en los últimos
años parece indicar que la relación entre ambos tipos de políticas es más bien
conflictiva en algunos momentos, al punto que podría afirmarse que las políticas
macroeconómicas que se aplican para corregir los desequilibrios de precios, fiscal y
externo pueden acabar esterilizando en ocasiones buena parte de los positivos efectos que
se derivarían de la apertura e integración económica.
De hecho, la aplicación de las
medidas de choque que se han adoptado al inicio de todo programa de estabilización de
América Latina elevó el tipo de cambio y la tasa de interés nominales. Una vez
controlada la inflación, el costo del dinero se mantiene alto, lo que hace que fluyan
hacia los países capitales de corto plazo. La privatización de empresas públicas y la
colocación en la bolsa de acciones de empresas nacionales, cuyo patrimonio estaba
subvaluado por efectos de la erosión sufrida en el periodo de hiperinflación, también
atrajeron nuevos capitales externos con una perspectiva más de largo plazo y estructural.
Este flujo de recursos (al que en algunos países se unen las remesas remitidas por los
nacionales que han emigrado) contribuyó y contribuye a ralentizar el aumento del tipo de
cambio nominal y a apreciar la moneda nacional.
Paralelamente, la reducción de
aranceles que acompaña a todo proceso de liberalización y apertura de los mercados (el
otro proceso simultáneo al de estabilización) contribuye a abaratar el precio relativo
de los productos importados y, como consecuencia, el de los bienes nacionales que compiten
con ellos. No ocurre lo mismo con el precio de los productos y servicios no transables,
mucho menos afectados por la competencia externa, por lo que se produce un cambio de
precios relativos, aumentando los precios al consumidor (muy influidos por los no
transables) más que los precios al productor de bienes transables; precios estos últimos
que siguen un comportamiento similar al del tipo de cambio.
El resultado que producen estos
procesos de estabilización y apertura (rezago del tipo de cambio y modificación de la
relación de precios transables-no transables) es que, por una parte, el crecimiento de
las importaciones sea mayor que el de las exportaciones, generándose nuevos
desequilibrios en las cuentas externas, y, por otra, que los retornos en moneda nacional
por las exportaciones sean inferiores a los que habrían sido con un tipo de cambio de
equilibrio y sin modificaciones de la estructura de precios relativos.
En este contexto, las únicas
posibilidades para un nuevo ajuste las ofrece el mercado de trabajo, ya que no es posible
ni una reducción brusca de las tasas de interés (que provocaría la fuga de los
capitales externos "volátiles", necesarios para contrarrestar aunque sea
parcialmente los déficits de la balanza de pagos), ni una devaluación fuerte (que
agravaría el problema del endeudamiento de las empresas y de las familias)1 .
Adicionalmente a lo hasta aquí
señalado, los procesos de apertura enfrentan otros problemas derivados de la situación
económica de los países. Además de los déficits en la balanza de bienes y servicios y
en la balanza de pagos, muchos países enfrentan nuevamente déficits fiscales que
presionan el alza de los precios y, por tanto, el rebrote de la inflación; déficit que
se originan especialmente en el cumplimiento de las obligaciones de pago de la deuda
pública interna y externa y, como en Argentina, también en los menores ingresos fiscales
derivados de la reducción y/o exoneración del pago de las contribuciones con las que se
financian las prestaciones sociales. Dado que reducir el gasto público es dificil (entre
otras cosas porque se deben cumplir las obligaciones de pago de la deuda pública), los
gobiernos deben recurrir a aumentar los ingresos. Para lograrlo, se aplican medidas
tendientes a reducir la evasión fiscal y a aumentar, aunque sea temporalmente, los
aranceles a las importaciones (lo que además protege a las empresas nacionales más
débiles frente a la competencia y puede aliviar los déficits externos).Este aumento de
los aranceles se contrapone en ocasiones a los acuerdos establecidos en los tratados de
integración o en los acuerdos de libre comercio, generándose tensiones entre los países
socios.
¿Qué efectos sobre el empleo
y los salarios debería producir este proceso de apertura comercial y de integración
económica?
La reducción o eliminación de
las barreras arancelarias y parancelarias a las importaciones debiera producir en cada
país un abaratamiento relativo del precio de los bienes importables, lo que daría lugar
a, por el lado de producción, una reasignación de factores hacia los sectores
exportadores y, por el lado del consumidor, una reasignación del gasto hacia bienes
importados que son ahora más baratos que antes de la apertura como resultado de la
desgravación producida en el propio país. En consecuencia, el aumento de las
exportaciones debiera tener un efecto positivo sobre el empleo, mientras que el
abaratamiento relativo de los bienes importables debiera tener un efecto positivo sobre el
ingreso real de las personas. Es decir, la liberalización del comercio debiera producir
un aumento de los niveles de bienestar.
Sin embargo, en el corto plazo,
el aumento del empleo resultante de una expansión de la actividad exportadora podría ser
contrarrestado por una reducción del empleo en los sectores que producen bienes que
compiten con los importados, ya que la propia necesidad de competir en un mercado interno
ahora menos protegido los obliga a aumentos de productividad que, al menos en un primer
momento, descansan en gran medida en una reducción del empleo en dichos sectores. El
efecto neto que sobre el empleo tendrá la apertura económica dependerá entonces de, por
una parte, el comportamiento de la demanda de empleo en ambos sectores (exportador y
competitivo con importaciones) así como en la construcción y en los servicios y, por
otra, de la propia dinámica de la oferta laboral. Esta evolución de la oferta de mano de
obra y de la demanda sectorial tendrá sin duda consecuencias sobre el comportamiento del
salario medio en cada uno de dichos sectores.
La reducción del empleo que,
en el corto plazo, podría producirse en los sectores que compiten con importaciones se
debe a la necesidad de aumentar la productividad y, con ello, la competitividad de las
empresas. Sin embargo, para aumentar la productividad de la mano de obra y la
competitividad se suele recurrir no sólo a reducir el nivel de empleo sino también a
reducir el costo laboral por trabajador empleado. Como en el marco de una drástica
reducción de la inflación resulta difícil reducir el salario nominal, la estrategia
seguida apuntó más bien a una reducción de la cantidad y del nivel de las
contribuciones laborales adicionales al salario que están a cargo del empleador o, en
algunos casos, a la transferencia al trabajador de la responsabilidad del pago de alguna
de dichas contribuciones.Es decir, para aumentar la productividad de la mano de obra se ha
recurrido a una estrategia que opera por el lado tanto de la cantidad de trabajo como del
costo del mismo. Para facilitar esta reducción del costo laboral, muchos países han
modificado la normativa laboral a los efectos de, por una parte, ampliar las causales de
despido justificado de los trabajadores y reducir los montos indemnizatorios y, por otra,
permitir la contratación temporal de trabajadores, los contratos de aprendizaje, los
contratos a tiempo parcial, etc. Por ello, no sólo es de esperar un cambio en la
composición sectorial del empleo (exportadores, competitivos con importados y servicios)
sino también, y en el caso de los sectores transables, un cambio en la estructura del
empleo asalariado según modalidades de contratación.
Otro efecto esperado es el que
señala la teoría del comercio internacional que sostiene que la liberalización del
comercio exterior deberá generar un aumento en el precio relativo de los bienes
intensivos en mano de obra no calificada provenientes de los países en desarrollo y ello
daría lugar, a su vez, a un aumento de la demanda relativa por estos trabajadores y a una
expansión de sus salarios relativos en comparación con la demanda y el salario de los
trabajadores calificados. Como consecuencia, la liberalización debería tender a reducir
la dispersión salarial.
Este argumento se fundamenta en
el hecho de que los países en desarrollo exportan a los países desarrollados bienes
relativamente intensivos en mano de obra no calificada (que es el factor más abundante)
mientras que importan bienes relativamente intensivos en mano de obra calificada (el
factor más escaso). La liberalización del comercio aumentaría entonces la demanda de
mano de obra no calificada en los países en desarrollo, disminuiría la de mano de obra
calificada, ambas en términos relativos, y reduciría el diferencial salarial entre los
dos tipos de trabajadores.
Asimismo, dado que los sectores
que se orientan hacia la exportación deben ofrecer productos de mayor calidad, se espera
también que por efecto de la liberalización del comercio se produzca un diferencial de
precios entre los productos exportables y los productos destinados al mercado interno, los
que estarían acompañados por mayores salarios relativos en el sector exportador.
Cabe preguntarse entonces si el
comportamiento del empleo y los salarios durante los últimos siete años ha respondido o
no a estos comportamientos esperados. En las secciones siguientes trataré de responder a
esta pregunta para el caso del sector manufacturero. Para ello, presentaré información
estadística de los países que participan en los cinco procesos de integración más
importantes en América Latina: NAFTA, MERCOSUR, MCCA, Comunidad Andina y CARICOM. Me
detendré igualmente en analizar los cambios en la estructura ocupacional según nivel de
calificación así como en los diferenciales, salariales. Sin embargo, en este caso el
análisis se limita sólo a Brasil, Chile y Perú.
II. El comportamiento
del empleo, la productividad y los costos laborales en el sector manufacturero de los
países americanos
A continuación se analiza el
comportamiento del empleo, la productividad y los salarios en las empresas formales del
sector manufacturero de buen número de países de la región. El hecho de limitar el
análisis a las empresas formales (lo que, por tanto, excluye a las microempresas) se debe
a que es respecto de ellas que se suele disponer de información estadística suficiente.
De todas maneras, se señalarán los casos en los que los datos incluyen también a las
unidades informales del sector manufacturero.
1. Países del NAFTA
La estadística oficial de los
Estados Unidos muestra que el nivel de empleo manufacturero se redujo levemente
(-0.6%anual) entre 1988 (año de entrada en vigencia del TLC entre USA y Canadá) y 1995
(con una fuerte caída en 1991 y 1992), a pesar de una leve recuperación entre 1993 y
1996 (1.0% anual). Es difícil establecer cuanto de esta recuperación en años recientes
se debió al Tratado de Libre Comercio con Canadá y México y cuanto a la demanda
proveniente de otros mercados y a la propia demanda interna2.
En México el empleo
manufacturero se redujo en un 3.6% entre 1988 y 1995; reducción que fue más acentuada
entre 1995 y 1993 (-6.6%), como resultado de la crisis recesiva entre finales de 1994 y
principios de 1996. Esta reducción se aprecia tanto en el caso de los obreros como de los
empleados y en todos los sectores de actividad. Este comportamiento estuvo, sin duda,
asociado a la recesión económica de fines del 94 a principios del 96, por lo que podría
pensarse que la reducción habría sido peor de no haber habido un aumento de las
exportaciones en el marco del TLC. Este supuesto parecería ser corroborado por el hecho
de que en la industria maquiladora, menos afectada por la crisis interna, el promedio
anual de empleo aumentó de 583.044 puestos de trabajo en 1994 a 643.502 en 1995 y a cerca
de 750.000 en 1996.
¿Cómo explicar que en el caso
de la industria manufacturera se haya reducido el empleo, a pesar de que las exportaciones
de ese sector aumentaron en 1994 y 1995?. La explicación podría encontrarse en el hecho
de que el componente nacional de las exportaciones manufactureras mexicanas, que hacia
1980 llegaba al 90%, en 1994 se estimaba en sólo el 34%.
En cuanto a Canadá, el nivel
de empleo manufacturero se mantuvo estancado entre 1988 y 1994(0.1% anual de crecimiento).
Sin embargo, desde 1993 se observa una sostenida reducción del nivel de ocupación en la
manufactura (-2.4% anual entre 1993 y 1995). Tampoco en este caso es fácil establecer si
esa caída del empleo manufacturero de debe a las menores exportaciones a los Estados
Unidos (su principal socio comercial) y si esto es resultado exclusivamente de la
sobrevaluación del dólar canadiense.
En resumen, la información
disponible muestra que el nivel de empleo en la industria manufacturera se ha mantenido
prácticamente estancado en Canadá y en los Estados Unidos y se ha reducido en México
entre 1988 y 1995, con una ligera recuperación entre 1993 y 1996 en el caso de los
Estados Unidos y una fuerte caída en Canadá y México. Sin embargo, es difícil
determinar cuánto del aumento y de la reducción del nivel de empleo se debe al TLC entre
Estados Unidos y Canadá y al TLCAN. Incluso en el caso del aumento del empleo en la
industria maquiladora mexicana, debido al aumento de las exportaciones de este tipo de
productos de maquila, es difícil establecer cuánto de ese aumento se debió al Tratado y
cuanto a la fuerte devaluación del peso en 1995.
Cuadro 1
Indices de empleo y horas trabajadas en la industria manufacturera
(1993 = 100)
| |
Empleo |
Horas |
| Años |
Canadá |
EE.UU. |
México |
Canadá |
EE.UU. |
México |
| |
|
|
|
|
|
|
| 1988 |
94.4 |
106.5 |
112.5 |
113.2 |
105.4 |
110.6 |
| 1989 |
96.3 |
106.9 |
115.8 |
113.7 |
105.8 |
113.9 |
| 1990 |
97.9 |
105.4 |
115.8 |
107.7 |
103.5 |
114.6 |
| 1991 |
101.0 |
101.7 |
112.9 |
99.6 |
99.2 |
114.3 |
| 1992 |
102.1 |
99.9 |
108.3 |
97.2 |
98.6 |
109.0 |
| 1993 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
| 1994 |
98.0 |
101.2 |
95.9 |
103.2 |
102.4 |
95.0 |
| 1995 |
95.2 |
102.1 |
87.3 |
106.2 |
102.5 |
86.1 |
| 1996 |
s.d. |
104.0 |
90.4 |
|
|
|
| Tca 95/88 |
0.1 |
-0.6 |
-3.6 |
-0.9 |
-0.4 |
-3.5 |
| Tca 95/93 |
-2.4 |
1.0 |
-6.6 |
3.1 |
1.2 |
-7.2 |
Fuentes: Canadá y USA:BLS.
Department of Labor. USA.
México: Encuesta Industrial Mensual. INEGI
Al igual que en el empleo, las
horas totales trabajadas en el sector manufacturero se redujeron en los tres países,
especialmente en México, durante el período 1988-1995. Sin embargo, entre 1993 y 1995 el
total de horas trabajadas en el sector aumentó en Canadá y los Estados Unidos y se
redujo fuertemente en México.
Si se compara la información
del cuadro Nº 1 con la del Nº 2, se observará que las tasas de crecimiento del empleo y
de las horas trabajadas durante el período 1988-1995, son muy similares, por lo que la
reducción de estas últimas no se debería a una disminución de la jornada por
trabajador ocupado sino más bien a una reducción del número absoluto de ocupados,
manteniéndose la duración promedio de la jornada de trabajo.
Igual comportamiento se observa
para el período 1993-1995, excepto en el Canadá donde, si bien el empleo se redujo, la
cantidad de horas trabajadas aumentó significativamente, debido sin duda a un aumento de
la duración de la jornada laboral promedio.
En síntesis, la cantidad de
horas trabajadas en el sector manufacturero se reduce en los tres países durante el
período 1988-1995, como consecuencia de la fuerte reducción experimentada durante los
períodos recesivos (1991 y 1992 en Canadá y en los Estados Unidos y 1995 en México).
Sin embargo, y congruentemente con el comportamiento del ciclo económico, las horas
trabajadas aumentan una vez que se supera la crisis y se retoma el crecimiento.
En cuanto a la productividad
del trabajo en la industria manufacturera, ésta aumentó entre 1988 y 1995 tanto en
Canadá (1.9% anual entre 1988 y 1995) como en los Estados Unidos (2.6% anual) y México
(6.7% anual).
El aumento de la productividad
manufacturera fue más acentuado durante el período 1993-1995 (2.6% anual en Canadá,
3.9% en los Estados Unidos y 6.9% en México), a pesar de que como se señaló
anteriormente (ver cuadro Nº 1) las horas trabajadas en el empleo manufacturero
aumentaron en esos años en los dos primeros países. En términos generales, se podría
afirmar que el crecimiento de la productividad del trabajo en el sector manufacturero de
los tres países se debió a una combinación de crecimiento del producto (2.2% anual en
los Estados Unidos, 1.0% en Canadá y 2.5% en México, todo durante el período 1988 y
1995)con reducción de las horas trabajadas.
Cuadro 2
Indices de productividad por
hora-trabajada en el sector manufacturero
(1993 = 100)
Años |
Canadá |
Estados Unidos |
México |
1988 |
92.2 |
90.3 |
72.7 |
1989 |
92.6 |
90.7 |
77.8 |
1990 |
94.1 |
92.4 |
82.6 |
1991 |
94.6 |
94.5 |
87.4 |
1992 |
98.2 |
96.5 |
92.2 |
1993 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
1994 |
103.7 |
104.3 |
111.3 |
1995 |
105.3 |
108.0 |
114.2* |
Tca 95/88 |
1.9 |
2.6 |
6.7 |
Tca 95/93 |
2.6 |
3.9 |
6.9 |
Fuentes: Canadá y USA: BLS.
Department of Labor. USA.
México: INEGI
* Estimado
En relación al costo laboral
por hora-ocupado, éste se mantuvo prácticamente constante en Canadá y en los Estados
Unidos tanto durante el período 1988-1995 (crecimiento anual promedio de 0.2%en Canadá y
0.0% en los Estados Unidos) como durante el período 1993-1995 (0.6% de crecimiento anual
promedio en Canadá y 0.0% en USA)
Este comportamiento del costo
laboral estuvo determinado por la evolución de los salarios, ya que las cargas laborales
no se modificaron significativamente. Así, en Canadá el salario real en el sector
privado aumentó durante el período 1988-1994 en una tasa anual promedio de 0.7%, muy
similar a la del costo laboral para el mismo período. En los Estados Unidos, el salario
real se redujo en ese mismo período entre un -0.2% y -1.7% anual, dependiendo del sector
de actividad.
En México, el costo laboral
real por hora-ocupado en la industria manufacturera aumentó ligeramente en 1994 (índice
de 102.5 siendo 100 el de 1993)3 , pero se redujo
en 1995 (88) y 1996 (78). Es notorio el sostenido crecimiento del costo laboral mexicano
desde 1988 hasta 1994 y la pronunciada reducción del mismo en 1995 y 1996 como
consecuencia de la contracción de los salarios reales, ya que el reajuste de los salarios
nominales no fue proporcional al crecimiento de los precios y a la devaluación que formó
parte del ajuste mexicano para superar la crisis iniciada a finales de 1994. Debido a este
comportamiento, que afectó tanto a la industria maquiladora como no maquiladora, el costo
laboral real por hora-ocupado aumentó durante el período 1988-1996 a una modesta tasa
anual de 2.7% , pero se redujo en un 6.2% anual en el período 1993-1996.
Cuadro 3
Costo laboral real por hora-ocupado en el sector manufacturero
(1993 = 100)
Años |
Canadá |
Estados Unidos |
México |
|
|
|
|
1988 |
99.9 |
100.2 |
73.0 |
1989 |
98.8 |
98.7 |
81.1 |
1990 |
99.5 |
98.2 |
84.4 |
1991 |
100.3 |
99.2 |
89.7 |
1992 |
101.7 |
100.6 |
95.9 |
1993 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
1994 |
102.1 |
100.1 |
102.5 |
1995 |
101.2 |
100.1 |
88.0 |
1996 |
s.d. |
s.d. |
78.0 |
| Tca 95/88 |
0.2 |
0.0 |
2.7 |
| Tca 95/93 |
0.6 |
0.0 |
-6.2 |
Fuentes:Canadá
y USA:BLS. Department of Labor. USA
México: Encuesta Industrial Mensual. INEGI
En síntesis, el costo laboral
por hora-ocupado se mantuvo prácticamente invariable en los tres países (sólo
experimentó ligeros aumentos en Canadá y México), comportamiento que también se
observa durante el período 1993-1996 excepto en el caso de México donde sí hubo una
fuerte contracción del costo laboral como resultado del ajuste económico adoptado para
superar la crisis.
Resumiendo, a pesar de que la
producción aumentó moderadamente, la productividad aumentó a tasas mucho más elevadas
como consecuencia de la reducción del empleo y de las horas trabajadas. Sin embargo, los
aumentos de productividad no se trasladaron a los salarios de los trabajadores, excepto en
el caso de México donde cerca de un tercio del beneficio generado por el aumento de
productividad se transfirió al salario. Esto ha sido así para el conjunto del período
1988-1995 pero no para los años 1993-1995, ya que aunque el producto manufacturero
mexicano se redujo (-0.3% anual), la productividad aumentó significativamente (6.7%
anual) debido a una fuerte contracción del empleo (-6.6%) y de las horas trabajadas
(-7.2%); aumento de la productividad que no se transfirió a los salarios reales, los que
se contrajeron en un 5.5% anual entre 1993 y 1995.
Cuadro 4
Variación anual de la producción, las horas trabajadas,
la productividad y el costo laboral por hora-ocupado en la manufacturera
1988-1995
Años |
Canadá |
Estados Unidos |
México |
|
|
|
|
Producción |
1.0 |
2.2 |
2.5 |
Horas
trabajadas |
-0.9 |
-0.4 |
-3.5 |
Empleo |
0.1 |
-0.6 |
-3.6 |
Productividad
hora-trabajada |
1.9 |
2.6 |
6.7 |
Costo laboral
por hora |
0.2 |
0.0 |
2.7 |
Salario real
manufacturero |
-0.7* |
-0.6** |
1.2 |
Fuentes: Cuadros 1, 2 y 3. *
90-94. ** Earnings
Al igual que en México, la
productividad manufacturera en Canadá y en los Estados Unidos aumentó debido a una
combinación de crecimiento productivo y reducción de las horas de trabajo, sin que ese
aumento de la productividad se refleje en mayores salarios reales, ya que, como se aprecia
en el cuadro nº 4, estos se contrajeron levemente durante el período analizado.
2. Países del Mercado
Común del Sur (MERCOSUR)
El empleo en la industria de
transformación durante el período 1990-1995 se redujo tanto en Argentina (-3.2% anual)
como en Brasil (-4.6% anual). El comportamiento del promedio de horas trabajadas por
ocupado fue similar al del empleo. Se redujo en Argentina(-2.4% anual) y en Brasil (-3.6%
anual).
Dado que la producción del
sector de la industria de transformación en Argentina y Brasil aumentó durante el
período (4.1% anual en Argentina y 2.1% en Brasil), la reducción observada en los
niveles de empleo ha dado lugar a fuertes aumentos de la productividad del trabajo, tal
como se aprecia en el cuadro nº 6.
La productividad laboral por
hora trabajada aumentó a una tasa anual para el período 1990-1995 de 6.6% en Argentina y
de 6.2% en Brasil, resultado, como se ha señalado, de un aumento de la producción de
4.1% y de una reducción de las horas trabajada del 2.4% en Argentina y de un aumento de
la producción de 2.1% y una reducción del 3.6% en las horas trabajadas en Brasil.
Cuadro 5
Empleo y horas trabajadas en la
industria de transformación
(1990 = 100)
| |
Indices de Empleo |
Indices de horas trabajadas |
| Años |
Argentina |
Brasil |
Argentina |
Brasil |
| 1990 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
| 1991 |
95.5 |
89.9 |
98.7 |
89.8 |
| 1992 |
95.0 |
83.1 |
101.4 |
84.3 |
| 1993 |
92.9 |
81.5 |
99.1 |
84.7 |
| 1994 |
90.5 |
79.7 |
98.2 |
83.8 |
| 1995 |
85.2 |
79.1 |
88.6 |
83.1 |
| Tca 95/90 |
-3.2 |
-4.6 |
-2.4 |
-3.6 |
Fuentes: Argentina: Unión Industrial
Argentina. Brasil: Banco do Brasil
Los salarios reales por
hora trabajada se redujeron en Argentina durante el período (-0.4% anual) y se
incrementaron significativamente en Brasil (6.7%). Es decir, mientras que en Argentina los
beneficios del aumento de productividad no se trasladaron al trabajador, en Brasil se
trasladaron prácticamente en su totalidad.
Debe tenerse en cuenta, sin
embargo, que en contextos de apertura económica se produce un cambio muy sensibles en la
relación de precios que hace que el aumento de los precios al consumo o IPC (liderado por
el aumento del precio de los bienes y servicios no transables) sea mayor al aumento de los
precios al productor (IPP) de los bienes transables (en este caso manufactureros). Como
consecuencia, si el salario nominal es deflactado no por el IPC sino por el IPP, el
aumento del salario real es mayor al observado en el cuadro anterior, por lo que, así
visto, si se habrían producido transferencia al trabajador de parte de las ganancias de
productividad en Argentina, mientras que en Brasil la transferencia habría sido incluso
mayor a la productividad ganada, con la consiguiente pérdida de competitividad.
En síntesis, el aumento de la
producción no ha llevado consigo un aumento del empleo ni de los salarios reales (excepto
en Brasil). Más bien, la contracción del empleo, asociada al aumento de la producción,
ha dado lugar a un significativo incremento de la productividad, el que en el caso de
Brasil fue íntegramente transferido a los salarios de los trabajadores y en el caso de
Argentina no fue transferido a los trabajadores pero tampoco íntegramente apropiado por
las empresas dado el cambio en los precios relativos.
Cuadro 6
Productividad y salarios por hora
trabajada en el sector industrial
(1990= 100)
|
Indices
de productividad por hora trabajada |
Indices
de salarios por hora trabajada |
Años |
Argentina |
Brasil |
Argentina |
Brasil |
|
|
|
|
|
1990 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
1991 |
111.3 |
109.1 |
93.7 |
96.6 |
1992 |
121.3 |
111.1 |
94.7 |
106.7 |
1993 |
127.3 |
119.9 |
95.8 |
113.0 |
1994 |
134.4 |
132.1 |
97.8 |
125.2 |
1995 |
137.8 |
134.8 |
97.8 |
138.2 |
Tca 95/90 |
6.6 |
6.2 |
-0.4 |
6.7 |
Cuadro 7
Variación
anual de la producción, las horas trabajadas,
la productividad y el costo laboral por hora-ocupado en la manufacturera
1990-1995
| |
Argentina |
Brasil |
| Producción |
4.1 |
2.1 |
| Horas trabajadas |
-2.4 |
-3.6 |
| Empleo |
-3.2 |
-4.6 |
| Productividad hora-trabajada |
6.6 |
6.2 |
| Costo laboral por hora |
-2.0 |
2.9 |
| Salario real por hora trabajada |
-0.4 |
6.7 |
Fuentes: Cuadros 5 y 6.
3. Países del Mercado Común Centroamericano (MCCA)
Como se observa en el cuadro nº 8, el empleo en el sector
industrial ha crecido muy levemente en Costa Rica (1% anual) durante el período 1990-1995
y apreciablemente en Honduras (8.9% anual). Se puede observar también que si bien el
empleo crece entre 1990 y 1994 (en Honduras mucho más que en Costa Rica) se reduce en
ambos países en 1995 a pesar de que en ese año, al igual que en los anteriores que
constituyen el período, el valor agregado sectorial aumentó. Todo indicaría que en
ambos se está produciendo recién un ajuste productivo tendiente a lograr aumentos de
productividad y de competitividad sobre la base de una reducción de la dotación de mano
de obra.
Cuadro 8
Centroamérica: empleo manufacturero
(1990 = 100)
| País |
1991 |
1992 |
1993 |
1994 |
1995 |
90/95 |
| |
|
|
|
|
|
|
| Costa Rica |
103 |
108 |
108 |
111 |
105 |
1.0 |
| Honduras |
110 |
125 |
145 |
161 |
153 |
8.9 |
Fuente: OIT, en base a cifras oficiales de las encuestas de
hogares
El valor agregado manufacturero
aumentó a una tasa anual del 11.7% en Guatemala durante el período 1990-1994,5% en Costa
Rica durante el período 1990-1995, del 5.8% en El Salvador en ese mismo período, del
2.9% en Honduras y del 1.0% en Nicaragua. Dado que en Costa Rica y Guatemala el empleo
sectorial aumentó a una tasa anual (1% y 2.6% respectivamente) menor a la del valor
agregado, resulta que la productividad del trabajo en la industria creció a una tasa
anual promedio del orden del 4% y 8.8% respectivamente. En Honduras ocurrió lo contrario,
pues el aumento del empleo (8.9% anual) fue superior al del valor agregado, observándose
una reducción de la productividad del trabajo del orden del 5.5% anual.
Por su parte, los salarios
reales en la industria se mantuvieron inalterados en Costa Rica y en Honduras y aumentaron
significativamente en Guatemala (se carece de información para El Salvador y Nicaragua).
Como, por otra parte, las contribuciones empresariales destinadas a financiar prestaciones
sociales no aumentaron, se puede considerar que el costo laboral total por ocupado se ha
mantenido estable. En consecuencia, las ganancias de productividad observadas en Costa
Rica no se han transferido a salarios y a los costos laborales, por lo que se puede
afirmar que, en relación a este factor, el sector ha obtenido un importante aumento de
sus niveles de competitividad. En Guatemala, los aumentos de productividad se
transfirieron en (su mayor) parte a los salarios de los trabajadores y en parte a las
empresa, lo que significó un leve aumento de la competitividad de las mismas. En el caso
de Honduras, lo salarios reales se han mantenido a pesar de las pérdidas de
productividad, lo que indica que han sido las empresas las que han sufrido los efectos de
las pérdidas de competitividad.
Cuadro 9
Variación anual de la productividad e índice
de salarios de los ocupados en el sector industrial
| |
Productividad |
Salarios reales (1990 = 100) |
| Años |
C. Rica |
Guatemala |
Honduras |
C. Rica |
Guatemala |
Honduras |
| 1991 |
-0.9 |
|
-7.5 |
93.9 |
111.7 |
98.0 |
| 1992 |
5.2 |
|
-6.6 |
96.7 |
116.7 |
112.7 |
| 1993 |
6.4 |
|
-8.4 |
100.7 |
118.1 |
143.6 |
| 1994 |
0.8 |
|
-11.7 |
111.2 |
118.5 |
108.9 |
| 1995 |
8.9 |
|
8.1 |
102.0 |
136.8 |
100.7 |
| Tca 95/90 |
4.0 |
8.8 * |
-5.5 |
0.4 |
6.5 |
0.1 |
Fuente: Productividad: 90-94 ONUDI,
95 CEPAL. Salarios: Panorama Laboral 1996, OIT
Cuadro 10
Variación anual de la producción, las horas trabajadas,
la productividad y el salario realen la manufacturera
1990-1995
| |
Costa Rica |
Guatemala |
Honduras |
| Valor Agregado |
5.0 |
11.7 |
2.9 |
| Empleo |
1.0 |
2.6 |
8.9 |
| Productividad por ocupado |
4.0 |
8.8 |
-5.5 |
| Salario real |
0.4 |
6.5 |
0.1 |
Fuentes: Cuadros 8 y 9.
En síntesis, el aumento de la
productividad del trabajo en la industria de Costa Rica y Guatemala se deriva de un fuerte
crecimiento del valor agregado con pequeños aumentos del empleo, mientras que en Honduras
la caída de la productividad se debe tanto al moderado aumento del valor agregado como,
sobre todo, al fuerte incremento de los niveles de empleo. En Costa Rica, las ganancias de
productividad no fueron transferidas a los costos laborales y a los salarios, por lo que
se convirtieron en su totalidad en ganancias de competitividad laboral. No ocurrió lo
mismo en Guatemala, donde la mayor parte de las ganancias de productividad fueron
transferidas a los salarios con muy leve efecto sobre la competitividad del sector
industrial. En Honduras, por su parte, no se incrementó el salario real aunque sí el
empleo, lo que, como se ha señalado, incidió, dado el insuficiente aumento del valor
agregado, en las pérdidas de productividad laboral en la industria.
4. Países de la
Comunidad Andina
El empleo industrial se redujo
en todos los países andinos, excepto en Bolivia, en el periodo 1990-1995. Debe tenerse en
cuenta, sin embargo, que se trata de la industria formal en todos los casos, excepto en
Bolivia donde los datos incluyen a las microempresas y a los autoempleados en actividades
industriales informales.
Las más fuertes reducciones de
empleo industrial se observan en Perú (5.5% anual), Venezuela (4.5%) y Ecuador (3.2%). En
Colombia el nivel de empleo en el sector se ha mantenido casi estable (una reducción
anual de sólo 0.4%). Por el contrario, en Bolivia, con la observación ya anotada, el
empleo industrial aumentó significativamente (9.5% al año).
Cuadro 11
Indices de empleoen la industria de los países andinos
(1990 = 100)
Años |
Bolivia* |
Colombia |
Ecuador |
Perú* |
Venezuela |
1991 |
121.8 |
101.2 |
101.1 |
94.9 |
103.7 |
1992 |
135.7 |
102.4 |
97.6 |
85.2 |
107.2 |
1993 |
136.1 |
103.8 |
96.2 |
78.3 |
105.7 |
1994 |
148.2 |
101.2 |
89.7 |
77.3 |
95.3 |
1995 |
157.6 |
98.2 |
84.8 |
75.4 |
79.4 |
Tca 95/90 |
9.5 |
-0.4 |
-3.2 |
-5.5 |
-4.5 |
Fuente: OIT, en base a
estadísticas oficiales.
* Incluye microempresas y autoempleados.
Como es lógico, la reducción
del empleo industrial en Venezuela aparece en los años del ajuste económico, 1994 y
1995, como resultado de la contracción de la demanda interna. Sin embargo, no ocurre lo
mismo en el Ecuador y en el Perú donde la reducción del empleo industrial continúa
incluso después del ajuste (1991-1992), como resultado, sin duda, de la estrategia de las
empresas, ya observada en otros países, para aumentar su competitividad externa en base a
aumentos de productividad obtenidos a partir de la reducción del empleo.
Excepto en Bolivia, donde la productividad del trabajo en
el sector industrial se ha reducido (sin olvidar que incluye al segmento informal), en los
demás países la productividad ha aumentado significativamente . Ello es resultado de,
por una parte, aumentos en el valor agregado sectorial y, por otra, de la ya comentada
reducción del nivel de empleo. De hecho, en el Ecuador y en el Perú se produce un salto
en el nivel de productividad en los años 1993 y 1994, años posteriores al ajuste de
1990-1995, lo que sugiere que, como se señaló líneas antes, este fuerte aumento se
debió no sólo a la necesidad de las empresas de contraer el tamaño de la plantilla para
hacer frente a la contracción de la demanda interna que ocurre durante el ajuste, sino
también, y muy especialmente, a la necesidad de aumentar la competitividad en el marco de
la apertura comercial.
Cuadro 12
Productividad del trabajo en el
sector industrial de países andinos
(1990= 100)
Años |
Bolivia |
Colombia |
Ecuador |
Perú |
Venezuela |
1991 |
85.4 |
99.3 |
105.1 |
113.2 |
105.9 |
1992 |
76.7 |
102.8 |
110.2 |
117.0 |
105.0 |
1993 |
79.9 |
106.7 |
119.5 |
140.2 |
105.8 |
1994 |
76.9 |
113.9 |
140.3 |
167.6 |
112.5 |
1995 |
|
|
|
170.0 |
|
Tca 95/90 |
|
|
|
11.2 |
|
Fuente: Cepal
Al igual a lo ocurrido en los
demás países de la región (con la excepción de Brasil y Guatemala), las ganancias de
productividad obtenidas en Colombia no se transfirieron a los salarios reales de los
trabajadores sino en una muy pequeña proporción (1.5% de crecimiento anual). En
Venezuela los salarios reales se redujeron a una tasa de 7.5% anual, lo que muestra la
importante ganancia de competitividad del promedio de las empresas industriales
venezolanas (...% por productividad y 7.5% por salarios). En el Perú el comportamiento de
los salarios fue diferente, ya que aumentaron en 4.8% al año, lo que indica que se
transfirió a los trabajadores algo más del 40% de las ganancias de productividad. Debe
tenerse en cuenta, sin embargo, que aún con este aumento el salario real industrial en
1995 representa sólo el 44% del salario real de 1980. Es decir, de no haberse aumentado
los salarios reales en el Perú, se habría evolucionado hacia una situación social y
económicamente insostenible; situación que sí podría presentarse en Venezuela si
continúa la contracción salarial, ya que en ese país el salario industrial real en 1995
representa sólo el 39% del salario de 1980.
En resumen, el apreciable
aumento de la productividad laboral en el sector manufacturero,se baso principalmente en
una reducción del nivel de empleo sectorial; aumento de productividad que se transfirió
parcialmente a los salarios, excepto en Venezuela, donde el salario real se contrajo
fuertemente.
Cuadro 13
Indices de salarios reales en la
industria de los países andinos
(1990 = 100)
Años |
Bolivia |
Colombia |
Perú |
Venezuela |
1991 |
99 |
99 |
118 |
91 |
1992 |
100 |
101 |
114 |
87 |
1993 |
102 |
105 |
111 |
82 |
1994 |
111 |
106 |
131 |
86 |
1995 |
108 |
108 |
126 |
68 |
Tca 95/90 |
1.6 |
1.5 |
4.8 |
-7.5 |
Cuadro 14
Variación anual de la producción, el empleo,
la productividad y el salario real en la manufacturera
(1990-1995)
|
Bolivia |
Colombia |
Ecuador |
Perú |
Venezuela |
|
|
|
|
|
|
| Valor Agregado |
|
4.3* |
|
5.4* |
|
| Empleo |
9.5 |
-0.4 |
-3.2 |
-5.5 |
-4.5 |
| Productividad ocupado |
|
3.3** |
|
11.2 |
|
| Salario real |
1.6 |
1.5 |
|
4.8 |
-7.5 |
Fuentes:
Cuadros 11, 12 y 13. BR> *Estimado.
** 1990-1994
5. Países de CARICOM
De los tres países del Caribe
para los que se cuenta con información estadística suficiente, en dos de ellos, Barbados
y Trinidad & Tobago, ha habido un aumento (0.9% y 2.9% anual respectivamente) del
empleo industrial durante el periodo 1990-1995, mientras que en el tercero, Jamaica, se
produjo una reducción del orden del 1.9% anual.
Mientras que en Trinidad &
Tobago el aumento del empleo industrial ha sido sostenido durante todos los años del
periodo, en Jamaica la reducción se produce hasta 1994, año a partir del cual se observa
una recuperación del empleo. Igual comportamiento ha habido en Barbados, si bien en este
país la recuperación ha sido lo suficientemente importante como para permitir que en
1995 se produzca una creación neta de empleos respecto a la cantidad de puestos de
trabajo que había en 1990.
Cuadro 15
CARICOM: Indices de empleo y productividad en la industria
(1990 = 100)
|
Empleo
|
Productividad |
Años |
Barbados |
Jamaica |
Trinidad y
Tobago |
Barbados |
Jamaica |
Trinidad y
Tobago |
|
|
|
|
|
|
|
1991 |
101.8 |
100.7 |
107.2 |
92.7 |
91.9 |
101.1 |
1992 |
96.7 |
101.4 |
108.5 |
89.5 |
92.2 |
102.0 |
1993 |
95.5 |
85.5 |
108.1 |
88.0 |
107.4 |
99.5 |
1994 |
100.3 |
87.0 |
111.1 |
89.3 |
105.1 |
103.4 |
1995 |
104.5 |
90.8 |
115.3 |
92.2 |
99.6 |
105.4 |
Tca 95/90 |
0.9 |
-1.9 |
2.9 |
-1.6 |
-0.1 |
1.1 |
Fuente: OIT, en base a
estadísticas oficiales.
A pesar de que el empleo
industrial se redujo en Jamaica y aumentó poco o muy poco en Trinidad &Tobago y en
Barbados, la productividad del trabajo en la industria se redujo en Barbados y Jamaica
(1.6% y 0.1% anual respectivamente). Ello ha sido resultado de la fuerte reducción del
valor agregado en el sector (-0.7% anual en Barbados, -2.0% en Jamaica ). En Trinidad
& Tobago la productividad aumentó sólo en 1.1% anual, resultado de un aumento del
valor agregado industrial del orden del 4.0% al año y del aumento del empleo sectorial en
un 2.9% anual.
Como era de esperar en el marco
de una reducción o de un crecimiento muy leve de la productividad, los salarios reales en
la industria de los tres países se contrajeron, durante el periodo 1990-1995, a tasas
anual de entre 2.5% (Barbados) y 3.3% (Jamaica y Trinidad & Tobago).
En el caso de Barbados y de
Trinidad & Tobago, la contracción salarial durante los últimos seis años ha sido
constante en el tiempo. No así en Jamaica donde los salarios reales aumentaron hasta 1994
(especialmente ese año), pero se contrajeron muy apreciablemente en 1995,
consistentemente con la caída de la productividad (y el aumento del empleo) en ese año.
En síntesis, los países del
Caribe han atravesado por una dificil situación económica durante los años
transcurridos de la presente década, con muy bajas tasas de crecimiento del PIB, con
caídas de la producción industrial, contracción o muy ligero crecimiento del empleo en
este sector, reducción de la productividad laboral, o incrementos muy leves como en
Trinidad & Tobago, y fuerte contracción de los salarios reales industriales. Sin
embargo, a partir de 1995 en unos casos y 1996 en otros se observa una recuperación del
nivel de actividad económica en los países más grandes lo que haría esperar una
recuperación de los principales indicadores laborales en los próximos años.
Cuadro 16
CARICOM: Indices de salarios reales en la industria
(1990 = 100)
Años |
Barbados |
Jamaica |
Trinidad y
Tobago |
1991 |
92.9 |
70.7 |
101.5 |
1992 |
89.9 |
71.7 |
99.4 |
1993 |
90.9 |
83.9 |
92.8 |
1994 |
88.9 |
103.3 |
83.1 |
1995 |
87.9 |
84.2 |
84.7 |
Tca 95/90 |
-2.5 |
-3.4 |
-3.3 |
Fuente: OIT, en base a
estadísticas oficiales
Cuadro 17
Variación de la producción, del empleo, de la
productividad y de los salarios reales en la industria manufacturera
(1990-1995)
|
Barbados |
Jamaica |
Trinidad y
Tobago |
Producción |
-0.7 |
-2.0 |
4.0 |
Empleo |
0.9 |
-1.9 |
2.9 |
Productividad |
-1.6 |
-0.1 |
1.1 |
Salario real |
-2.5 |
-3.4 |
-3.3 |
Fuentes: cuadro 15 y 16 y CEPAL
III. Cambios en la
estructura del empleo y en los diferenciales salariales en el sector manufacturero de tres
países seleccionados
Como se señaló en el
Capítulo I, la apertura comercial debería dar lugar a una expansión del empleo en los
sectores exportadores y de servicios y, en el corto plazo, a una posible reducción del
empleo en los sectores transables. Se señaló, además, que también debería provocar un
cambio en la estructura ocupacional (entre sectores transables y no transables y entre
trabajadores más y menos calificados) y en los diferenciales salariales entre los
trabajadores con diferente nivel de calificación.
Con el objetivo de evaluar la
magnitud de este último cambio esperado, la Oficina Regional para las Américas de la OIT
efectuó durante 1995 una investigación en Brasil, Chile y Perú. La selección de estos
tres países permitió incluir tres etapas diferentes en el proceso: Chile, un caso de
liberalización temprana (desde hace casi dos décadas), Brasil caso intermedio (desde
fines de la década de los ochenta) y Perú, caso de liberalización reciente (en los
noventa).
Los resultados de la
investigación permiten extraer algunas conclusiones que conviene destacar:
En primer lugar, el tamaño del
país de que se trate afecta el impacto potencial de la apertura. En un país de grandes
dimensiones como el Brasil o los Estados Unidos, la demanda interna continúa
constituyendo el motor del crecimiento a pesar del proceso de apertura, mientras que los
cambios en los precios relativos que se producen al interior de la industria por efecto de
la apertura sólo generan una recomposición en la estructura ocupacional al interior de
la misma. Mientras algunas ramas industriales expanden el empleo otras lo contraen.
El efecto neto de esta
recomposición resultó, en el caso de Brasil, en una pérdida neta de empleo industrial
durante el período1987-1993. Sin embargo, esta pérdida no fue uniforme durante el
proceso de apertura, lo que sugiere que, además del cambio en los precios relativos,
otros factores determinan el comportamiento del empleo sectorial.
En segundo lugar, el
comportamiento del empleo industrial tras los procesos de apertura muestra diferencias
según se trate de empresas pequeñas o grandes. En Chile, y tras la segunda etapa de la
apertura, las empresas del sector se vuelven más demandantes de empleo,
independientemente de su tamaño. Sin embargo, en Brasil y Perú, y en un proceso que
correspondería a la primera etapa de la apertura chilena,las empresas industriales
grandes reducen empleo mientras que las pequeñas y las microempresas lo aumentan. En
Perú, el efecto neto de este diferente comportamiento según tamaño de la empresa fue un
aumento del empleo sectorial. En Brasil, sin embargo, la pérdida de empleos en las
grandes empresas fué tan elevada que llevó a que el empleo total se redujese en el
conjunto del sector.
En tercer lugar, parece existir
una primera etapa con posterioridad al inicio de la apertura (la actual en el Perú y la
de la década del setenta en Chile) en la que aumenta la demanda relativa por trabajadores
más calificados, así como el salario relativo de los mismos. Esta mayor demanda se
concentra especialmente en los sectores productores de bienes transables competitivos con
importaciones y, dentro de los no transables, en bancos y seguros.Por el contrario, el uso
relativo de mano de obra menos calificada aumenta en los sectores exportadores. Ambos
comportamientos parecen responder a las previsiones de la teoría sobre los efectos de la
apertura comercial en el empleo.
En Chile se observa una
relación negativa entre los cambios en la estructura de la ocupación y en los
diferenciales salariales: la mayor demanda relativa de un determinado tipo de trabajador
va acompañada de un menor salario relativo. Sin embargo, este comportamiento no es una
constante, ya que hay años en los que la relación es positiva.
En Perú, se observa que el
aumento de la demanda de mano de obra calificada va acompañada por un aumento del salario
relativo de estos trabajadores y, por ende, de un mayor diferencial salarial respecto a
los trabajadores menos calificados.Como el autor del estudio señala, la relación
positiva puede resultar de un cambio en los precios relativos de los no transables, que
genera una expansión en su producción, haciendo uso de tecnologías más modernas y más
intensivas en el uso de mano de obra calificada.
Durante una segunda etapa del
proceso de apertura, correspondiente a Chile a partir de 1984, los comportamientos
observados durante la primera etapa se tornan un poco más claros y evidentes. El uso
relativo de mano de obra calificada aumenta en el sector competitivo con importaciones y
no varía en el sector exportador. Pese a ello, la relación negativa entre los cambios en
la estructura ocupacional y los salarios relativos que se registra tras la primera etapa
de la reforma comercial en Chile, no se aprecia tan claramente en esta segunda etapa.
Parece registrarse, por lo
tanto, una tendencia relativamente clara: tras la apertura, el sector competitivo con
importaciones aumenta su demanda relativa de mano de obra calificada, mientras que el
sector exportador incrementa el uso relativo de trabajadores menos calificados. La
relación entre la demanda relativa de trabajadores por nivel de calificación y los
salarios relativos tiene, en general, un signo negativo. Estos comportamientos obedecen
más a cambios intrasectoriales que intersectoriales.
En resumen, aun con las
limitaciones del corto plazo transcurrido desde la apertura comercial, tres parecen ser
las conclusiones mas sugerentes. Primero, el tamaño relativo del país condiciona el
efecto de la apertura sobre el empleo. Segundo, el efecto sobre el nivel de empleo es
diferente según los países y parece relacionarse con la antigüedad y forma que adopta
la apertura. En Chile, con apertura más madura, aumenta el empleo a partir de 1984 y las
grandes empresas privadas expanden su absorción de empleo. En Brasil y Perú la
expansión del empleo se concentra en las pequeñas y microempresas, pues las de mayor
tamaño reducen su dotación de personal como mecanismo para aumentar la productividad en
el corto plazo y enfrentar la mayor competencia internacional. Por último, los
diferenciales de salario entre trabajadores de distinto nivel de calificación,
contrariamente a lo esperado, no se reducen por efecto de la apertura, siendo los
trabajadores más calificados y los gerentes quienes se benefician en mayor medida de la
misma.
IV. Sugerencias para el debate
El comportamiento del empleo,
la productividad del trabajo y los salarios en el sector manufacturero descrito
anteriormente, así como de los cambios en la composición del empleo según nivel de
calificación y de los diferenciales salariales, plantea algunas interrogantes sobre el
futuro inmediato.
En primer lugar, ¿la
reducción del nivel de empleo que se observa en el sector industrial es sólo un
comportamiento de corta duración tras la apertura comercial, de manera que pasado el
shock inicialaumentaría nuevamente o, por el contrario, es una característica más
estructural del nuevo modelo de desarrollo?
En segundo lugar, ¿la
política de estabilización macroeconómica impone límites a la apertura comercial?. En
caso afirmativo ¿como afecta esto al comportamiento del empleo y de los ingresos
provenientes del trabajo?
En tercer lugar, ¿es
conveniente establecer una vinculación entre el crecimiento de los salarios y el de la
productividad?. En caso afirmativo ¿qué papel deberían desempeñar instituciones del
mercado de trabajo como la negociación colectiva?
En la experiencia reciente de
América Latina, un "ajuste correctivo" de este tipo sólo se llevó a cabo en
México en 1995, debido a lo insostenible de la situación. Si bien la economía mexicana
logró restablecer los equilibrios macroeconómicos, los enormes costos iniciales,
económicos y sociales, del ajuste son de sobra conocidos.
Se consideran dos períodos
de análisis: 1988-1995 y 1993-1995. En 1988 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio
entre Canadá y USA y en 1993 el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
El aumento de salario en 1994
se concentró en el mes de Diciembre, ya que en los demás meses se redujo respecto al
nivel salarial de 1993.
|