"Cambios estratégicos
en las políticas industriales"

Edición No, 51
Julio - Septiembre 1997

Consecuencias de la globalización
para el desarrollo industrial

Organización de las Naciones Unidas
para el Desarrollo Industrial (ONUDI)

    El siguiente artículo extracta el capítulo III del informe «La mundialización de la industria: consecuencias para los países en desarrollo más allá del 2000», el cual fue expuesto por el Director General de la ONUDI, Mauricio de María y Campos en la II Reunión del Foro Regional de Política Industrial, celebrado en la sede del SELA, en Venezuela, del 30 de julio al 1 de agosto de 1997.

I. La mundialización: oportunidad o amenaza

    La mundialización ha modificado la naturaleza y la pauta de la industrialización. Aun las empresas pequeñas se ven enfrentadas a competidores internacionales y obtienen ventajas de la vinculación con empresas transnacionales (ET) por medio de acuerdo de licencia o de franquicia, acuerdos de subcontratación o hasta alianzas.

    La mundialización es a la vez una oportunidad y una amenaza. La integración con la economía mundial abre el camino para que los países pequeños de bajos ingresos se industrialicen de una manera que no era posible cuando estaban de moda las políticas de industrialización no generadoras de deuda en los decenios de 1960 y 1970. Al mismo tiempo, cuando se consideran la expansión de las exportaciones, las corrientes de inversiones extranjeras y el crecimiento económico e industrial resulta claro que los países que no han podido integrarse, como los del Africa subsahariana, están quedando rezagados.

    La mundialización es la respuesta de las empresas privadas al entorno cambiado y cambiante de los negocios internacionales. El proceso tiene sus raíces en cuatro aspectos claves, los primeros dos de los cuales son con razón los más importantes:

    - Los cambios de política en la economía mundial, concretamente la liberalización de las corrientes de capital y de comercio, la desregulación de los mercados, y el desarrollo del sector privado incluida la privatización, que han abierto nuevas oportunidades de inversión en la mayoría de los países;

    - La aceleración del progreso tecnológico que ha cambiado las reglas del juego tanto para las ET como para los países en desarrollo anfitriones y las empresas de estos países;

    - Las nuevas estructuras orgánicas de las empresas, que en parte han sido posibles gracias a la reducción de los costos de transporte provenientes de los adelantos tecnológicos en las industrias de la información y las comunicaciones; y

    - El desplazamiento progresivo del poder económico del Norte y el Oeste a los países en desarrollo, especialmente de Asia, como resultado y también como causa de la mundialización.

    En los países en desarrollo, especialmente los de Asia oriental y sudoriental, la mundialización realizada por medio de las inversiones extranjeras directas (IED), la cooperación sin aportación de capital y la liberalización comercial, ha pasado a ser el vehículo para el rápido crecimiento de la producción y las exportaciones.

    La mundialización implica que el comercio se expande más rápidamente que la producción, al tiempo que las inversiones extranjeras directas crecen aún con mayor rapidez. La relación entre el comercio y la producción mide la extensión y la velocidad de la integración. En la economía mundial la relación comercio/PIB se ha más que duplicado en los últimos 35 años, pasando del 21% en 1960 al 46% en 1994. Durante el mismo período, esta relación en las economías de ingresos bajos y medios aumentó del 31% al 47%1.

II. Las inversiones extranjeras directas (IED)

    Hasta hace poco, este aspecto de la mundialización estaba dominado por las empresas de los países de la OCDE, pero las inversiones externas de grupos y empresas industriales dinámicos de las economías de Asia oriental y sudoriental, incluida China, y de algunos países de América Latina representan una proporción cada vez mayor del total. Con toda probabilidad, la India y Sudáfrica también pasarán a formar parte de este proceso en el futuro próximo2.

    Los países en desarrollo que han participado satisfactoriamente en el proceso de mundialización comparten dos características comunes:

    - un entorno de políticas conducente a la movilización de las inversiones industriales, particularmente las IED; y

    - una reserva abundante de trabajadores educados, capaces de competir con la mano de obra de calificaciones bajas y medias de las economías industrializadas.

    1. La respuesta de las corporaciones

    La capacidad de los inversionistas extranjeros para emplazar una mayor parte de sus actividades de agregación de valor en los países en desarrollo, y la capacidad de las empresas de éstos últimos para absorber esas entradas y participar en la manufactura orientada hacia las exportaciones, constituyen elementos claves del proceso de mundialización de los países en desarrollo. El proceso está impulsado por el rápido avance de la tecnología de la información, la creciente tendencia hacia la convergencia de las pautas de la demanda (la mundialización de los mercados) y la mayor competencia en los mercados internacionales. En los últimos quince años, el proceso de integración transfronteriza se ha vuelto más cmplejo.

    - En las estrategias más sencillas, las filiales autónomas o las subsidiarias multinacionales de las ET proveen a los mercados nacionales, funcionando con un alto grado de autonomía respecto de la compañía matriz y realizando la mayoría de las actividades de agregación de valor dentro del país de que se trate.

    - Con la liberalización del comercio y las corrientes de capital, mejoran las comunicaciones internacionales, aumentan las economías de escala y se intensifica la competencia mundial, lo que da lugar a la aparición de nuevas pautas de integración, con un mayor grado de mundialización.

    - La integración sencilla abarca la tercerización de la producción, ya sea emplazando las actividades de fabricación o montaje fuera del país (inversiones extranjeras directas), o subcontratando las operaciones a proveedores extranjeros o participando en empresas mixtas, acuerdos de licencia, acuerdos de franquicia y otros acuerdos que comprenden la producción y la realización de operaciones en países en desarrollo.

    - La integración compleja va más allá de la tercerización y la fabricación en otros países para emplazar las actividades de la cadena de agregación de valor en los mercados en que la relación costo-beneficio es mayor. De esta forma, las actividades de elaboración de datos, contabilidad, finanzas o IyD pueden emplazarse en diferentes países en desarrollo.

    2. El crecimiento de las IED

    Las IED han pasado a ser el componente separado más importante de las corrientes de capital hacia los países en desarrollo, superando a la financiación oficial del desarrollo (asistencia extranjera) en 1993 (véase el cuadro 1). Al comienzo del decenio, las corrientes de capitales privados de todo tipo ascendieron al 43% de las corrientes netas agregadas, correspondiendo a la asistencia oficial casi el 57%. En 1990 la participación de las IED era inferior a un cuarto.

    En 1995, la participación privada había aumentado al 72% y la de las IED -que ya constituían el componente único más grande- al 39%. El valor de las IED no generadoras de deuda se había más que triplicado, pasando de 25 billones de dólares en 1990 a más de 90 billones en 1995. La participación del Asia oriental, meridional y sudoriental en los inventarios de inversiones no generadoras de deuda de los países en desarrollo aumentó de menos del 30% en 1980 a más del 52% en 1994.

    Las disparidades en las corrientes de IED se extienden a los países así como a las regiones. Durante el último decenio, los diez países en desarrollo anfitriones más grandes han atraído regularmente entre dos tercios y cuatro quintos de las inversiones no generadoras de deuda de los países en desarrollo.

Cuadro 1
Corrientes consolidadas netas a largo plazo de
recursos hacia los países en desarrollo, 1990-1995

(Billones de dólares)

 

1990

1991

1992

1993

1994

1995a/

 

 

 

 

 

 

 

Corrientes consolidadas netas de recursos

101,9

127,1

155,3

207,2

207,4

231,3

 

 

 

 

 

 

 

Financiación oficial para el desarrollo

57,9

65,5

55,0

53,0

48,6

64,2

Donaciones oficiales

29,4

37,5

31,9

29,4

32,5

32,9

Préstamos oficiales

28,5

28,0

23,1

23,6

16,1

31,3

Bilaterales

3,5

13,2

10,8

9,4

6,1

18,8

Multilaterales

15,0

14,8

12,3

14,2

10,0

12,5

 

 

 

 

 

 

 

Corrientes privadas totales

44,0

61,6

100,3

154,2

158,8

167,1

Corrientes de deuda privada

15,3

19,0 39,6 40,3 43,8 54,8
Bancos comerciales 1,7 2,5 13,8 -4,9 9,2 17,1
Bonos 3,0 12,8 13,2 38,3 32,2 33,7
Otros 0,6 3,7 12,6 6,9 2,4 4,0
             
Inversiones extranjeras directas (IED) 25,0 35,0 46,6 68,3 80,1 90,3
             
Cartera de corrientes de capital social 3,7 7,6 14,1 45,6 34,9 22,0

    Fuente: OCDE, Development Assistance Committee Report, 1995.
    a/ Estimación.

    Las corrientes de inversión hacia los países en transición de Europa central y oriental aumentaron el 75% en 1993/1994, llegando a más de 12 billones de dólares en comparación con 6,9 billones de dólares en 1991/1992.

    Al final de 1993, las ET habían establecido unas 50.000 compañías afiliadas en los países en transición, siendo los principales destinatarios la República Checa, Hungría y Polonia. Aunque las IED han contribuido al crecimiento de la productividad y a una mayor eficiencia en algunos países, las corrientes son muy inferiores a las previstas y ninguna de las economías en transición ocupa todavía un lugar prominente entre los principales destinos de las inversiones extranjeras.

    3. Los motores de las inversiones

    Un estudio realizado por un grupo asesor internacional sobre finanzas y negocios llegó a la conclusión de que el «gran potencial de mercado» era el factor más importantes de las inversiones extraterritoriales en el 94% de las 230 compañías clientes examinadas3. Se observaron otras tres influencias decisivas:

    - el rendimiento previsto (78%).

    - la necesidad de una ubicación comercial estratégica (64%); y

    - la prevención de la competencia (52%).

    Cabe señalar que el estudio determinó que ni el acceso a materias primas ni a suministros abundantes de mano de obra de bajo costo eran «motores de alta prioridad». De hecho, la calidad de la mano de obra más que su bajo costo pasó a ser el principal determinante de las inversiones no generadoras de deuda. Para los inversionistas extranjeros es fundamental disponer de personal local altamente calificado, sin el cual hay poca justificación para emplazar una operación industrial.

    Ahora bien, mediante la aplicación de políticas selectivas, como las relativas a las actividades de alta tecnología y elevado índice de exportación, puede mejorar la calidad de las corrientes de IED. En la actualidad, la distribución de esas corrientes entre los países es sumamente dispareja. Los países en desarrollo que pueden negociar acceso preferencial a los principales bloques comerciales, es decir, los países de Europa oriental y el Mediterráneo con la UE y México con Canadá y los Estados Unidos, gozan de una ventaja sustancial respecto de otras regiones.

    De igual modo, al crear una masa crítica en términos de tamaño del mercado, al tiempo que aumenta el potencial de crecimiento, la integración económica regional entre países más pobres puede también pasar a ser un determinante cada vez más importante de IED y otras corrientes de entradas de capitales. Lamentablemente, sin embargo, la experiencia pasada parece indicar que estas agrupaciones regionales dan lugar a la polarización de las inversiones y la industrialización, llegándose a pautas no equitativas de crecimiento dentro de los grupos regionales.

    La política de importación de tecnología debe lograr un equilibrio delicado entre el desaliento de las inversiones nacionales en actividades de IyD y el fomento de un falso sentido de conformidad. Si bien una política demasiado liberal sobre importaciones de tecnología en virtud de acuerdos de licencias e IED puede desalentar las actividades tecnológicas nacionales, una política reglamentaria demasiado restrictiva puede dar a las empresas locales una falsa seguridad en cuanto a la necesidad de seguir mejorando continuamente.

III. La cooperación sin aporte de capital

    Si bien los datos sobre empresas mixtas y cooperación sin aporte de capital son limitados, está claro que este es un medio cada vez más utilizado para la cooperación mundial y la transferencia de tecnología, aunque hasta la fecha el grueso de esta actividades se ha hecho en forma de vinculaciones entre empresas de economías desarrolladas. Según un estudio, más del 95% de las alianzas tecnológicas «estratégicas», en que las consideraciones de IyD son de capital importancia, se realizan entre empresas de países industrializados, mientras que ese tipo de arreglos representa apenas el 1,5% de las relaciones entre empresas de países desarrollados y en desarrollo4.

    Los factores existentes son fundamentales para determinar la naturaleza y la forma de la cooperación entre empresas a través de las fronteras nacionales. Dado que las empresas de los países en desarrollo tienen poco que ofrecer en términos de tecnología, las alianzas que vinculan a las empresas de la OCDE con las de economías en desarrollo tienden a centrarse en el acceso a los mercados o toman la forma de relaciones que procuran mejorar la eficiencia, como las de subcontratación. En este caso, la empresa de la OCDE espera sacar provecho del empleo de mano de obra a un costo relativamente bajo en el país en desarrollo. El resultado es que las asociaciones comerciales entre empresas de países en desarrollo y ET con sede en la tríada son más importantes cuando las técnicas de producción están relativamente normalizadas, cuando la tecnología es madura y cuando hay oportunidades de acceso a mercados para el socio de la tríada.

    Se estima que un 90% de los acuerdos de transferencia de tecnología y entre el 85% y el 90% de los pagos por tecnología tienen lugar entre empresas de países industrializados, aunque una parte sustancial de la transferencia de tecnología se ha realizado entre estas corporaciones y sus asociados de varios países en desarrollo, particularmente en las economías de Asia y América Latina y especialmente en los subsectores de los vehículos automotores, los bienes de capital y los productos electrónicos de consumo. Ahora bien, esas transferencias se refieren principalmente a tecnología y know-how y por lo general tienen un índice mucho menor de IyD que las alianzas estratégicas.

    En países como el Brasil y la India, los acuerdos sobre tecnología entre compañías locales y empresas extranjeras excedieron los mil por año. En varios otros países, como Kenya, Mauricio, Nigeria y Zimbabwe, los acuerdos de tecnología y know-how son cada vez más populares y están sustituyendo a las IED, particularmente cuando las empresas tienen capacidades financieras y tecnológicas y están muy interesadas en conservar la autonomía.

    La experiencia del Asia oriental parece indicar que las alianzas estratégicas entre las ET de países desarrollados e industrializados y sus asociados de países en desarrollo con toda probabilidad crearán empresas más grandes y de mayor índice de capital en las economías en desarrollo. También parece indicar que los países en desarrollo relativamente adelantados tienen una mejor oportunidad de participar en alianzas comerciales.

    Las perspectivas de que las empresas de países en desarrollo participen en la división internacional del trabajo varían según las diferentes modalidades de la mundialización. La participación en las investigaciones tecnológicas transfronterizas es insuficiente, aunque la disponibilidad en la India y los países en transición de un gran número de técnicos y científicos bien calificados, que reciben sueldos mucho más bajos que los prevalecientes en los países de la OCDE, significará que una gran parte de las actividades de IyD podrán realizarse con ventaja en esas regiones. Ahora bien, hasta la fecha esto se ha producido sobre todo como resultado de acuerdos separados entre empresas extranjeras y compañías e instituciones de países en desarrollo. El número de acuerdos de tecnología con empresas de países en desarrollo también ha aumentado mucho, junto con los pagos de honorarios y regalías por tecnología y know-how.

    Aun los países en desarrollo de bajos ingresos han logrado sumarse al proceso de mundialización, especialmente en subsectores como los textiles y las prendas de vestir, pero también integrándose en la economía mundial como subcontratistas o mediante otras formas de participación sin aporte de capital. Los países en desarrollo más avanzados están perdiendo las ventajas competitivas en este sector de índice de mano de obra muy elevado. La elevación de los salarios reales ha erosionado sus ventajas de costos, mientras que las cuotas impuestas por los países industrializados limitan su acceso a los mercados, obligándolos a reubicar algunas de sus operaciones de elevado índice de mano de obra en economías de salarios bajos, orientándose simultáneamente hacia actividades de índice más elevado de capital y aptitudes, incluida la producción de maquinaria y equipo de transporte.

IV. Inversiones de cartera

    Evidentemente, las inversiones de cartera constituyen el elemento menos importante de la mundialización. Desde 1990, las corrientes netas de capitales de cartera hacia los países en desarrollo aumentaron de 3,7 billones de dólares a 22 billones de dólares en 1995, y su participación en el total de las corrientes netas aumentó del 3,6% al 9,5% durante el mismo período. La importancia de los flujos de inversiones de cartera varían regionalmente, desde un mínimo del 2% del total mundial de 1995 para la región del Africa subsahariana, hasta el 55,6% para la región de Asia oriental y el Pacífico y el 28% para América Latina y el Caribe (cuadro 2).

    Las corrientes de inversiones de cartera contribuyen al proceso de desarrollo de seis formas diferentes:

    - Mejoran la posición de pagos externos del país y ayudan a financiar importaciones;

    - Aportan una contribución importante al desarrollo del mercado de capitales nacional y constituyen una posible fuente de financiación para el desarrollo industrial;

    - Reducen el costo del capital y amplían las opciones de financiación de que disponen las empresas;

    - Cumplen una función vital en el proceso de privatización, ya sea indirectamente al fomentar el desarrollo de mercados de capital, o directamente financiando la compra de empresas estatales por el sector privado;

    - Pueden constituirse en predecesoras de IED;

    - Elevan el perfil económico del país y el de sus principales corporaciones registradas en el mercado de valores.

Cuadro 2
Cartera de corrientes de capital social
a países en desarrollo, por regiones, 1989-1995

(Millones de dólares)

Región

1989

1990

1991

1992

1993

1994

1995a/

 

 

 

 

 

 

 

 

Africa subsahariana

0

0

0

144

144

860

465

Asia oriental y el Pacífico

2.623

2.268

1.049

5.102

18.107

12.613

12.230

Asia meridional

168

105

23

380

2.025

6.223

1.430

Europa y Asia central

71

235

0

65

191

1.934

1.590

América Latina y el Caribe

434

1.099

6.228

8.229

25.149

13.159

6.200

Norte de Africa y Oriente Medio

0

0

0

0

0

106

85

Memo

 

 

 

 

 

 

 

Mundialb/

76

36

253

137

2.900

1.477

-

Todos los países en desarrollo

3.372

3.743

7.552

14.057

45.615

34.895

22.000

    Fuente: Banco Mundial, Debt Tables, Washington D.c., 1995, pág. 102.
    Nota: Las cifras se derivan de las transacciones de mercado comunicadas y suelen ser cifras brutas, salvo para las compras directas de acciones en mercados locales, que son cifras netas. A partir de 1993, las inversiones por fondos mundiales se incluyen en las compras directas de acciones en los mercados locales.
    a/ Preliminar. b/ Fondos mundiales que invierten en los mercados incipientes.

     

V. El balance

    1. Una era de oportunidades sin precedentes

    Se ha dicho que la era de la mundialización ofrece oportunidades sin precedentes a los países en desarrollo, que en su mayoría iniciaron una liberalización unilateral a mediados de los años 80. Aunque se proyecta que los países en desarrollo contribuirán aproximadamente un tercio del crecimiento previsto del comercio mundial en el período 1997-2004, las perspectivas de integración de las diferentes regiones a la economía mundial varían considerablemente5.

    - El Asia oriental, con su gran mercado e influencias de integración regional autónomas, está clasificada como un «integrador estructural»6;

    - América Latina, Europa oriental y central y el Asia central están clasificadas como integradores contingentes, en los que el proceso de ulterior integración estará impulsado por las corrientes de capital;

    - El Africa subsahariana, el Oriente Medio y el Norte de Africa seguirán sintiendo influencias sustanciales de los efectos de los términos del intercambio -especialmente en cuanto a los precios de la energía y los metales- y de las corrientes de capital. En el caso del Africa subsahariana, las corrientes oficiales de capital serán cruciales.

    Con la entrada en el proceso de mundialización de grupos de países de segunda y tercera generación de industrialización, la opinión de que sólo unos pocos países en desarrollo sacarán provecho del proceso deja de tener sustento. Las perspectivas de los principiantes están mejorando, a medida que los propios países en desarrollo más avanzados pasan a ser ellos mismos fuentes de IED hacia el exterior, principalmente en los conglomerados regionales de Asia. A medida que aumentan los salarios y los ingresos por habitante y que se estrechan los mercados laborales, estos países en desarrollo se desplazan hacia actividades de mayor valor agregado y reubican sus operaciones de elevado índice de mano de obra en economías de ingresos más bajos.

    2. Las amenazas que plantea la mundialización

    En un mundo que cada vez tiene menos fronteras, y en el que la competitividad está impulsada por la liberalización y el progreso tecnológico, los países en desarrollo se ven frente a serias amenazas pero también a oportunidades potenciales.

    Estas incluyen:

    - La declinación del VAM como parte del PIB, que se produce porque la industria nacional no puede competir contra las importaciones ni en los mercados de exportación;

    - El rápido aumento de los salarios, aun en condiciones de excedentes de mano de obra, que obliga a la administración a ascender en la escala tecnológica en busca de una mayor productividad para justificar nuevas inversiones y conservar la competitividad;

    - La declinación del empleo en la industria manufacturera a medida que las nuevas tecnologías genéricas sustituyen mano de obra por capital, pese a las ventajas comparativas de una mano de obra abundante;

    - Un desplazamiento hacia una mayor dependencia de la producción primaria y algunos servicios (turismo), causados por la pérdida de las ventajas comparativas en la manufactura debida a una actualización tecnológica inadecuada, o al cierre de industrias de sustitución de importaciones que no pueden competir en condiciones de economía abierta. Esta es la denominada modalidad «cerrada» de comercio y desarrollo, en la que los países aprovechan los efectos de la experiencia y pasan a ser relativamente más productivos en las actividaes en que ya se habían especializado. Hay pruebas que apoyan esta teoría en algunos países de Africa y de América Latina, en que la eficiencia relativa de las industrias basadas en los recursos está reforzada por la disciplina competitiva impuesta por los mercados de exportación7.

    3. Condiciones previas necesarias

    Entre las condiciones previas para el éxito de la integración en la economía mundial figuran las siguientes:

    a) La reforma de la política nacional para abrir la economía es la clave de la participación en el propceso de mundialización. La mayor apertura implica:

    - Reducir, si no eliminar, las barreras al comercio internacional; la liberalización de las importaciones se debe usar para eliminar todo sesgo contra las exportaciones en los regímenes comerciales de los países en desarrollo, ya que en virtud de los Acuerdos de la Ronda Uruguay habrá que suprimir las subvenciones a la exportación. Esto hará más atractivas las industrias de exportación y quizás mejore la entrada de IED y otras formas de cooperación sin aporte de capital;

    - Liberalizar todas las clases de inversiones internacionales;

    - Eliminar los desincentivos de políticas y los reglamentos que desaconsejen la transferencia de tecnología mediante licencias y otros vínculos sin aporte de capital. Las políticas destinadas específicamente a facilitar la transferencia de tecnología son esenciales para evitar el desarrollo de un síndrome de la «imitación a los niveles nacional y de empresas».

    b) La práctica y la experiencia muestran que la inestabilidad macroeconómica es un obstáculo importante a las IED y otras formas de mundialización. Los gobiernos deben desarrollar un entorno favorable, incluida una estabilidad de precios relativa, la disciplina fiscal y tasas de impuestos competitivos.

    c) Dada la función fundamental de las inversiones nacionales, tanto para la primera iniciación de las operaciones como para la actualización y el mejoramiento del capital, tanto humano como físico, la movilización de los recursos internos y el desarrollo de empresarios locales constituyen requisitos previos esenciales, especialmente en los países en desarrollo que dependen mucho de las corrientes de asistencia;

    d) Las inversiones en capital humano son por lo menos tan importantes como la acumulación de capital físico y sobre todo en condiciones de mundialización, que acelera la transferencia de tecnología. Esta última, sin embargo, no puede hacerse con eficacia si no hay una fuerte base de capital humano en el país receptor.

    e) La regionalización, el desarrollo de zonas de librecomercio o las uniones aduaneras, pueden facilitar la mundialización. Los acuerdos de comercio preferencial y el acceso a capitales externos en virtud de acuerdos con la UE y los efectos de aglomeración de que disfruta México, en términos del TLC contribuyen a un desarrollo más rápido impulsado por las exportaciones.

    Al mismo tiempo, las muy diferentes experiencias de los países en desarrollo del Asia y el grupo de Estados de Africa, el Caribe y el Pacífico (ACP) en virtud de las convenciones de Lomé muestra que la pertenencia a una unión económica no es una condición necesaria ni suficiente para el desarrollo económico. Los países en desarrollo de Asia utilizaron la mundialización con mucha eficacia sin participar en ningún acuerdo de integración regional con países industrializados. Por otra parte, la mundialización ha dejado atrás a muchos, si no a todos, los Estados ACP pese a su acceso preferencial a los mercados de la UE. La integración regional no es un sustituto de la proyección hacia el exterior ni de las políticas internas apropiadas. «La apertura y un suministro suficiente de bienes públicos deben figurar muy alto en la agenda de políticas»8.

    4. Consecuencias de política

    A medida que avanza la mundialización, la línea divisoria entre los diferentes vehículos se vuelve cada vez más difusa. Esto es más evidente en la sustitución de las formas más tradicionales de IED por vinculaciones sin aporte de capital, particularmente los acuerdos de licencia de tecnología y las alianzas estratégicas. Hasta principios del decenio de 1980, muchos gobiernos, preocupados porque la dominación extranjera de sus economías socavara su autonomía y desalentara a las empresas autóctonas, utilizaron normas de gran alcance para reglamentar las IED y el proceso de mundialización, insistiendo en la participación local en la propiedad, o en el contenido local. Esas políticas estimularon la mundialización de las ET, que utilizaron formas de cooperación sin aporte de capital aunque debieron hacer frente a dos importantes problemas:

    - Las ET, temiendo la disolución de las tecnologías, las patentes y las marcas comerciales de su propiedad, se mostraron reacias a transferir tecnologías y productos o marcas comerciales de avanzada a sus asociados de los países en desarrollo sin participar en su capital social.

    - Dichas restricciones favorecieron a las estrategias de integración sencillas más que a las complejas, limitando los posibles beneficios para los países en desarrollo interesados a las industrias de bajo valor agregado nacional, baja tecnología y elevado índice de mano de obra más que a las que tenían acceso a las aplicaciones de alta tecnología.

    Si bien los países en desarrollo pueden preferir las IED en algunas industrias y las vinculaciones sin aporte de capital en otras, la idoneidad de las estrategias de mundialización dependerá de una serie de consideraciones que escapan al ámbito de las políticas gubernamentales, que son sólo uno de los diversos determinantes que impulsan la decisión de los negocios internacionales de entrar a un mercado. La combinación de la proliferación de técnicas de mundialización y la liberalización de las políticas gubernamentales suele destacar la función cada vez más reducida del gobierno en la adopción de esas decisiones. En un mundo en que la competencia para atraer capital extranjero, en cualquier forma que sea, es cada vez más intensa, las políticas para promover un tipo de corrientes (sin aporte de capital) en relación con otros (IED) pueden ser contraproducentes. Corresponde sobre todo a las corporaciones adoptar la decisión de penetrar en un mercado determinado, y cómo hacerlo. Las políticas encaminadas a limitar las IED y alentar las vinculaciones sin aporte de capital o las entradas de corrientes de cartera pueden desalentar totalmente las inversiones, lo que resultaría en mayores importaciones de productos acabados.

 

    NOTAS

  1. Sigeru Otsubo, Globalización - A new Role for Developing Countries in an Integratin World, Banco Mundial, julio de 1996, Policy Research Working Paper Nº 1628.

  2. Documentos de antecedentes de la ONUDI, Petger Gundlach y Erich Nunnenkamp, Globalization of Manufacturing Activity: Evidence and Implications for Industrialization in Developing Countries, 1995, (ID/WG.542/13) (SPEC).

  3. Ernest y Young, Investment in Emergint Markets - A Survey of the strategic investments of 1000 Global companies, 1994.

  4. Documento de Antecedentes de la ONUDI, Gundlach and Nunnenkamp, op. cit.

  5. Otsubo, op. cit., pág. 38.

  6. Ibid., pág. 38.

  7. UNIDO Background Paper, Charles Cooper, Technology, Manufactured Exports and Competitiveness, 1995, (ID/WG.542/5) (SPEC).

  8. UNIDO Background Paper, Gundlach and Nunnenkamp, op. cit.

 

 


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