"El comercio en las economías
de América Latina y el Caribe"
Edición Nº 50
Abril - Junio 1997 |
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¿Quién le teme a la coordinación
macroeconómica?
Secretaría Permanente del SELA
I. Por qué y para qué
una coordinación de políticas macroeconómicas
La globalización no conoce
fronteras: su impacto sobre el comercio, las monedas y los sistemas financieros se acelera
y profundiza, generando cada día más interdependencia. Por definición, dentro de los
esquemas de integración, el proceso de vinculación entre las economías es
particularmente intenso y rápido: prácticamente todas las políticas, en particular las
macroeconómicas, tienen implicaciones para los demás miembros del esquema.
Por ende, la necesidad de
coordinar o acercar las políticas macroeconómicas surge, en primera instancia, de la
creciente globalización a nivel mundial, y en segundo lugar, de la profundización de la
integración regional o subregional, siendo más evidente a medida que el esquema de
integración avanza hacia fases más sofisticadas. Decisiones derivadas de la
globalización y de la integración regional como la liberalización comercial, la
articulación de los mercados de capital, el arancel externo común o la facultad de
negociar en forma integrada, justifican la necesidad de abordar la dimensión
macroeconómica más allá de la dimensión estrictamente comercial, y son un paso
obligado para la consolidación de proyectos como el MERCOSUR, la Comunidad Andina, el
Mercado Común Centroamericano, la CARICOM.
Según la CEPAL, se hace más
necesaria la coordinación macroeconómica "en la medida que hay protecciones
muy bajas y con márgenes de preferencia reducidos e inciertos (
) que en los
antiguos esquemas de altos aranceles y márgenes de preferencia elevados." "Si
no hay armonización, es probable que se desarrolle un proceso de competencia destructivo
entre las políticas nacionales, en el curso del aumento de la integración de los
mercados."1.
No hay una definición teórica
precisa y exhaustiva de lo que debería contener una coordinación o acercamiento de las
políticas macroeconómicas dentro de un esquema de integración. Los términos
"coordinación macroeconómica" son ambiguos. Pero partiendo de tres objetivos
básicos - facilitar los flujos de comercio e inversión, evitar crisis cambiarias, y
asignar eficientemente los recursos-, las tasas de cambio y de interés son los primeros
instrumentos que habría que incluir. Varias políticas sectoriales (agrícola,
energética o tecnológica), así como las leyes tributarias, los subsidios, las compras
gubernamentales, y las tasas de ahorro e inversión también afectan la situación
macroeconómica.
Con respecto a la importancia
del tema macroeconómico, derivado de la creciente inserción en la economía globalizada,
cabe destacar que de acuerdo con una propuesta de Gary Hufbauer y Jeffrey Schott, (Western
Hemisphere Economic Integration, IIE, Washington, 1994) se puede evaluar el grado de
preparación que presenta un país o región para participar en la zona de libre comercio
hemisférica sobre la base de un indicador global llamado "readiness",
constituido por el promedio simple de seis indicadores, cinco de ellos económicos y uno
político, a saber: estabilidad de precios, disciplina fiscal, deuda externa, estabilidad
del tipo de cambio, funcionamiento de las leyes del mercado, dependencia fiscal de los
impuestos al comercio exterior y afianzamiento del sistema democrático.
II. El estado actual
del debate en América Latina y el Caribe
Tanto el marco teórico, como
la puesta en práctica y la gestión política de la coordinación macroeconómica son
temas poco abordados en América Latina y el Caribe. No se ha estudiado a fondo cómo se
conectan las economías entre ellas, y en particular, dentro de un esquema de
integración.
La poca urgencia del tema para
los gobiernos de la región se justificaba hasta principios de esta década, antes de la
profundización de los esquemas de integración y de las políticas de apertura. Pero hoy
en día, la importancia del tema se sustenta en al menos 5 razones:
Los compromisos de
integración superan el ámbito arancelario y atañen políticas nacionales de mayor
alcance, tales como servicios, propiedad intelectual y competencia. A ello se añade la
similitud de las políticas comerciales, de subsidios, y de inversión extranjera.
La apertura financiera, la
volatilidad de los capitales y la incipiente articulación intrarregional de los mercados
de capital pueden convertirse en un riesgo para la integración si no se acompañan de una
gestión macroeconómica que trascienda las fronteras nacionales.
Dentro de un esquema de
integración en vías de profundización y mayor complejidad, la heterogeneidad de las
economías se pone de relieve si no hay al menos un mínimo de consulta y concertación
macroeconómica que tome en cuenta, el impacto de las políticas de los socios para los
países más vulnerables.
Ya están dadas las
condiciones para que algunos países "líderes" estimulen el inicio de acciones
sistemáticas de cooperación en materia macroeconómica, tanto dentro de los esquemas
subregionales como a nivel de América Latina y el Caribe en su conjunto; pero es obvio
que, en el corto y mediano plazo, es más factible adelantar acciones macroeconómicas
concertadas dentro de los esquemas que a nivel de toda la región.
A modo de referencia y
antecedente, la región ya dispone de un cúmulo significativo de experiencias y de
mecanismos institucionales en otras áreas económicas y sociales donde se llevan a cabo
acciones de cooperación y consulta.
III. La puesta en práctica de la coordinación
macroeconómica
Se pueden identificar tres
niveles teóricos de concertación de las políticas macroeconómicas de los miembros de
un acuerdo de integración, que van desde el simple intercambio de información y consulta
entre las autoridades monetarias y financieras, pasando por la coordinación y
cooperación entre dichas autoridades, para culminar con una armonización basada en
mecanismos institucionalizados, de carácter más o menos "supranacional" según
el caso:
Niveles de integración
Preferencias arancelarias |
--> |
Acuerdos de Alcance Parcial
y regionales (ALADI) |
Zona de libre comercio |
--> |
TLCAN, G-3, Acuerdos
bilaterales o plurilaterales entre países de América Latina y el Caribe (y ALCA) |
Coordinación:
Unión Aduanera |
--> |
MERCOSUR,Comunidad Andina,
Centroamérica, CARICOM |
Armonización:
Unión económica
Unión política |
--> |
Unión Europea |
Los tres niveles mencionados
de aproximación de las políticas macroeconómicas sólo pretenden servir de marco de
referencia teórico, y se inspiran en dos estudios: uno de la CEPAL2
y otro de GRETSCHMANN, K.3.
Hay al menos dos requisitos
básicos para el inicio de acciones de acercamiento o coordinación en materia de
políticas macroeconómicas:
que haya consenso
entre los países involucrados sobre el modelo económico global, es decir sobre la
selección y la puesta en marcha de las políticas macroeconómicas y sectoriales, en
particular aquellas que tienen mayores repercusiones externas;
que las autoridades
nacionales tengan bajo control los principales indicadores macroeconómicos de su
país.
Además, elementos como el arancel
externo común (que introduce certidumbre y simetría en las políticas comerciales
individuales) y una sana competencia dentro del mercado ampliado estimulan y
facilitan el acercamiento de las políticas macroeconómicas.
IV. El ejemplo europeo
La armonización de las
políticas nacionales tiene como objetivo consolidar 4 libertades de circulación entre
miembros: de bienes, de servicios, de capitales, y de mano de obra. El próximo
establecimiento de la moneda común, el Euro, es la meta más ambiciosa. Surge del
precedente del Sistema Monetario Europeo (SME), creado en 1979, y del Ecu como unidad de
cuenta comunitaria, el cual a su vez es un perfeccionamiento de la "serpiente"
monetaria establecida en 1972 a raíz de las fallas del sistema de Bretton Woods. Tanto el
SME como el futuro Euro se sustentan, desde el punto de vista técnico, en la necesidad de
hacer converger los principales indicadores macroeconómicos (tasas de inflación y de
interés, déficit fiscal) y, en lo político, en el liderazgo alemán. El Tratado de
Maastricht de 1992 prevé la Unión Monetaria cuyos objetivos son: la fijación
irrevocable de los tipos de cambio en el momento en que entra en vigencia el Euro; una
política monetaria única frente al resto del mundo; y el establecimiento de un Banco
Central Europeo. Los países deben cumplir con criterios como un máximo de 3% de déficit
fiscal y de 60% de deuda interna para poder "alinearse" con el Euro. Es probable
que en su puesta en práctica, la principal dificultad planteada por el Euro radique en el
hecho de que su estabilidad cambiaria depende, a su vez, de la estabilidad de otras
variables como la inflación, el equilibrio presupuestario, el ahorro y la inversión.
V. El Grupo de los 7:
Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido
Desde 1983, los países del G.7
han intentado intervenir en forma conjunta en los mercados cambiarios. El Acuerdo del
Plaza de 1985 marca el inicio de una política destinada a corregir los desequilibrios en
las cuentas externas (en particular Estados Unidos y Japón) y a frenar la sobrevaluación
del dólar. Los acuerdos del Louvre de 1987, en cambio, perseguían el objetivo contrario
de frenar la depreciación del dólar. A partir de esa fecha, la concertación en el G.7
ha estado principalmente destinada a evitar las presiones inflacionarias. Más
recientemente, a los temas monetarios se han añadido otros, también relacionados con la
gestión del sistema económico mundial, tales como el funcionamiento de las instituciones
financieras multilaterales o la ayuda al desarrollo. En el G.7 la
"coordinación" en materia macroeconómica ha sido siempre circunstancial, ha
carecido de mecanismos permanentes, y no es producto de la apertura comercial.
VI. La situación en
los esquemas de integración existentes en la región
Centroamérica
El Protocolo de Guatemala
al Tratado General de Integración Económica Centroamericana de 1991 prevé alcanzar la
Unión Económica: "el proceso de integración económica se impulsará mediante la
coordinación, armonización y convergencia de las políticas económicas, negociaciones
comerciales extrarregionales, infraestructura y servicios" (art.1 c), y los Estados
buscarán "consistentemente el equilibrio macroeconómico y la estabilidad interna y
externa de sus economías, mediante la aplicación de políticas macroeconómicas
congruentes y convergentes." (art.4). Se contempla la libertad cambiaria, la
estabilidad de las tasas de cambio y el funcionamiento de un mercado libre de monedas
nacionales en la región, para facilitar los pagos entre los países (art.9) así como
"la convergencia y la armonización gradual de las políticas nacionales de
desarrollo de exportaciones a nivel regional." (art.14), la libre movilidad de los
factores productivos, la integración monetaria y financiera, y el perfeccionamiento de
las políticas sectoriales.
MERCOSUR
El Tratado de Asunción que
estableció el Mercado Común del Sur en 1991 se refiere a la "coordinación de las
políticas macroeconómicas" en su Preámbulo, en su art.1 y en el Anexo V que
establece el Subgrupo de Trabajo No.10 con mandato específico en la materia. El principal
logro de este subgrupo ha sido el establecimiento del arancel externo común. Las tareas
pendientes en materia macroeconómica son importantes y se refieren en particular a la
armonización de las normas de competencia y de los sistemas tributarios, y en general, a
la institucionalización de la consulta y coordinación en materia cambiaria. Los
Subgrupos No.4 sobre Política Fiscal y Monetaria relacionada con el Comercio, y No.7
sobre Política Industrial y Tecnológica, entre otros, están directamente vinculados a
los avances en la coordinación de políticas macroeconómicas. Recientemente los
Presidentes de Brasil y Argentina han mencionado la posibilidad de que en el año 2012 los
países del MERCOSUR tengan una moneda única, así como un solo ente emisor.
CARICOM
El Capítulo 6
"Coordinación de Políticas Económicas y de la Planificación del Desarrollo"
del Tratado de Chaguaramas de 1973 que establece la Comunidad del Caribe prevé la
consulta en materia de políticas económicas de conformidad con los objetivos del Mercado
Común, y la armonización de incentivos fiscales. El Protocolo que enmendará el Tratado
contendrá medidas para facilitar el establecimiento, la oferta de servicios y el
movimiento de capitales, incluyendo la libre convertibilidad de las monedas, el
establecimiento de un mercado de capital integrado, la armonización de las políticas
monetarias y fiscales. Los Consejos para las Finanzas y la Planificación y para el
Comercio y Desarrollo Económico definirán las normas correspondientes a estos
compromisos.
Comunidad Andina
En el Acuerdo de Cartagena,
las disposiciones relativas a temas macroeconómicos adquieren relevancia a partir de
1989, al igual que las reuniones del Consejo Monetario y Cambiario y de los Ministros de
Economía, Planificación y Finanzas y Presidentes de Bancos Centrales. Se han tratado
principalmente asuntos cambiarios y monetarios, incentivos a las exportaciones, y
armonización de políticas económicas. El Acta de Sucre de la Comunidad Andina suscrita
por los Presidentes el pasado mes de abril crea el Consejo Asesor de Ministros de Hacienda
o Finanzas, Bancos Centrales y responsables de la planeación económica, encargado de
elaborar una propuesta de armonización de políticas macroeconómicas antes de octubre de
1997.
VII. El costo de la coordinación macroeconómica
Es difícil que entre los
miembros de un esquema de integración haya una vulnerabilidad similar frente a las
repercusiones de las políticas de los socios, y por ende, el mismo grado de interés por
una coordinación de políticas tradicionalmente nacionales. "Lo que se trata de
alcanzar, en general, es que los beneficios de la cooperación superen los costos de la
pérdida de soberanía económica, es decir, de la disminución de los grados de libertad
para manejar en forma individual las políticas." (CEPAL, op.cit., p.187).
En la región, las principales dificultades en la coordinación macroeconómica derivan de
las diferencias en el tamaño de las economías, la distribución sectorial del PIB, los
déficit fiscales, y las tasas reales de cambio.
En el marco de los mandatos del
Consejo Latinoamericano del SELA, se pudieran adelantar actividades de análisis e
intercambio de experiencias sobre los avances de la coordinación macroeconómica
emprendida dentro de cada esquema, sus mecanismos legales e institucionales y su puesta en
práctica, involucrando tanto a expertos, como a las secretarías de integración, y por
supuesto, a los funcionarios nacionales responsables de las áreas vinculadas a las
políticas macroeconómicas.
CEPAL, "Ensayos sobre
Coordinación de Políticas Macroeconómicas ". 1992, pp.24 y 198.
Ibid.
"La Formulación de la
Política Macroeconómica y la Lógica de la Integración", Integración
Latinoamericana, ago-sept.1994, INTAL. Ver también BAER, Mónica, "El Debate sobre
la Coordinación Macroeconómica Internacional", Capítulos, No.43 Abril-junio 1995,
SELA.
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