El Area de Libre
Comercio de las Américas:
la hora de las decisiones
Secretaría Permanente del SELA
Este informe se produjo días previos a la III
Reunión de Ministros de Comercio de las Américas, celebrada en Belo Horizonte, del 15 al
16 de mayo de 1997.
I. Balance del Proceso
(Diciembre 1994-Mayo 1997)
En lo que respecta al área del
comercio, el proceso iniciado con la Cumbre de las Américas se ha desarrollado a nivel de
tres instancias hemisféricas (presidencial, ministerial y técnica), cuyos principales
logros pueden resumirse como sigue:
La Cumbre de
Presidentes de Miami (1994) adoptó el "Pacto para el Desarrollo y la
Prosperidad: Democracia, Libre Comercio y Desarrollo Sostenible en las Américas",
que contiene, en cuanto al comercio, la decisión de establecer el Area de Libre Comercio
de las Américas (ALCA) mediante la eliminación progresiva de las barreras al comercio y
la inversión, y de concluir las negociaciones a más tardar en el 2005. Se reconocen las
asimetrías en los niveles de desarrollo de los países del hemisferio. Se establece el
compromiso de cumplir con las normas multilaterales de comercio y de respaldar la
instrumentación de lo acordado en la Ronda Uruguay.
Las dos Reuniones de
Ministros de Comercio (la primera en Denver, Colorado, en junio de 1994, y la segunda
en Cartagena, Colombia, en marzo de 1996) definieron el programa de trabajo técnico
destinado a preparar las negociaciones. Para ello se establecieron 11 grupos de trabajo
(acceso a mercados; procedimientos aduaneros y normas de origen; inversión; barreras
técnicas al comercio; medidas sanitarias y fitosanitarias; subsidios, antidumping y
derechos compensatorios; economías más pequeñas; servicios; competencia; propiedad
intelectual; compras del sector público); dirigidos y coordinados por los Viceministros
de Comercio. La II Reunión Ministerial estableció que el ALCA representará un acuerdo
único que integrará todas las obligaciones y derechos de las partes, y que será
congruente con el art.XXIV del GATT de 1994 y el art.V del GATS (relativos a los acuerdos
regionales). Se instó a todos los grupos de trabajo a tomar en cuenta el compromiso con
las economías más pequeñas y las sugerencias que presente el grupo correspondiente a
ese tema. Se acordó constituir, en la III Reunión Ministerial, a celebrarse en Belo
Horizonte, Brasil, los días 13 y 14 de mayo, un grupo de trabajo sobre solución de
controversias.
Los grupos de trabajo
han adelantado, de acuerdo con los términos de referencia definidos por los Ministros, en
el levantamiento de inventarios de la información relevante en cada una de sus áreas
temáticas a nivel hemisférico, la mejor comprensión de la normativa de comercio
multilateral, la identificación de necesidades de cooperación y también han elaborado
recomendaciones específicas sobre las negociaciones hemisféricas.
En resumen, ha habido logros
importantes en cuanto al marco conceptual en el cual se debería ubicar la negociación
del ALCA, y se ha profundizado el conocimiento mutuo, tanto en América Latina y el Caribe
como en Estados Unidos y Canadá, del alcance político y de las complejidades técnicas
de un acuerdo de este tipo y de los compromisos comerciales existentes en el hemisferio.
II. Las propuestas
presentadas en las reuniones de Viceministros de Comercio
Recientemente Canadá, Chile,
la CARICOM, la Comunidad Andina, Estados Unidos y el MERCOSUR han presentado propuestas
sobre el contenido y las modalidades de la negociación. Dichas propuestas han sido
recogidas en el proyecto de Declaración Ministerial que se adoptará en Belo Horizonte.
1. Nivel de obligaciones:
Todas las propuestas coinciden en reiterar el objetivo de alcanzar una zona de libre
comercio, en forma consistente con las normas de la OMC, aplicables al comercio de bienes,
servicios, e inversiones; algunas se refieren a la posible inclusión de los "nuevos
temas" sólo si han sido "madurados" a nivel multilateral o si se llega a
consenso en cuanto a la conveniencia de incluirlos. La propuesta de los EE.UU. incluye una
mención de la promoción de los "derechos humanos" y de la protección del
medio ambiente y la de Canadá, la creación de un foro para la discusión de otros temas
como asuntos laborales y medio ambiente.
2. Enfoques y etapas de la
negociación: Todas las propuestas se refieren a un "acuerdo único",
entendido como un conjunto de obligaciones comunes, aceptadas por todos los países. El
ALCA respetará los acuerdos bilaterales o subregionales existentes; pero, además,
algunos mencionan la eventualidad de que el ALCA recoja las "mejores
disposiciones" acordadas en los mismos. Respecto del calendario de negociación, las
propuestas difieren en cuanto a las etapas y al contenido de cada una, como en cuanto a
ciertas condiciones previas (en particular, la obtención del mandato negociador para los
países cuya legislación nacional lo requiere, como es el caso de los EE.UU.).
3. El formato de las
negociaciones: Se reitera la posibilidad de negociar mediante delegaciones nacionales
o subregionales, en el caso de los esquemas que son uniones aduaneras. Parece haber
consenso en que haya varios grupos de negociación, por áreas temáticas, pero algunas
propuestas prevén la posibilidad de reducir el número de grupos en comparación con los
grupos de trabajo actuales. Al igual que en el proceso preparatorio realizado hasta la
fecha, los Viceministros de Comercio se encargarían de la conducción general de las
negociaciones. El tema del apoyo de secretaría al proceso de negociaciones es objeto de
ideas diferentes en las propuestas presentadas hasta la fecha. También hay varias
propuestas en cuanto a la sede de la secretaría y de las negociaciones. La participación
del sector privado es objeto de coincidencias, variando las sugerencias en cuanto a las
modalidades de la consulta.
4. Facilitación de los
negocios: Algunas de las propuestas prevén que, paralelamente al avance en las
negociaciones, se logren resultados inmediatos a nivel de los negocios hemisféricos,
mediante, por ejemplo, recomendaciones de los grupos de trabajo o de negociación. Otros
conciben la facilitación de los negocios como la primera etapa de las negociaciones.
5. Economías más pequeñas:
Las propuestas mencionan la necesidad de "medidas de ajuste" que tomen en cuenta
las asimetrías de estas economías, tales como asistencia técnica, un mecanismo
financiero ad hoc, y plazos diferenciados para el cumplimiento de los compromisos
acordados en el ALCA.
La III Reunión de Ministros de
Comercio que se celebrará en Belo Horizonte, Brasil, los días 13 y 14 de mayo debería
consolidar las propuestas presentadas en una Declaración (cuyo proyecto será previamente
discutido a nivel de Viceministros). En la IV Reunión Ministerial que se celebrará en
San José de Costa Rica, en febrero de 1998, los Ministros de Comercio deberán acordar
las condiciones de la negociación que serán adoptadas en marzo por los Presidentes, en
la Cumbre de Santiago de Chile.
Hasta la fecha, la
Administración Clinton no tiene el mandato negociador del Congreso ("fast track"),
indispensable tanto para cumplir con su compromiso de incluir a Chile en el TLCAN como
para iniciar cualquier negociación comercial como el ALCA o como el otorgamiento de la
"paridad TLCAN" a los países del Caribe y Centroamérica. Una enérgica acción
del Ejecutivo para obtener el fast track sería la señal más efectiva del compromiso
político de los EEUU con los objetivos del ALCA. (Ver los boletines del SELA "Antena
de los EE.UU." No. 33 de Febrero 1997 y 34-35 de marzo 1997, y Craig VanGrasstek,
"Las Elecciones Estadounidenses y el Debate sobre Política Comercial".
Capítulos, SELA, No. 46, Abril-junio de 1996).
III. Los principales puntos de consenso
Una vez reiterado el objetivo
central que había sido definido en la Cumbre de Miami, es decir el establecimiento de una
zona de libre comercio hemisférica, tres puntos acordados en el proceso preparatorio
parecen claves para el diseño y la instrumentación de ese objetivo:
Por una parte, es importante haber dilucidado el
hecho de que el ALCA será un acuerdo producto de un proceso de negociación ad hoc,
con características propias, distintas a las del Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (TLCAN) entre Canadá, México y EEUU, y a las de los esquemas de integración
subregional existentes.
Por otra parte, hay una
referencia unánime a las normas de comercio multilateral acordadas en la Ronda Uruguay
como el marco jurídico común, e incluso, en muchas propuestas, como el "piso"
específico de la negociación. En estas propuestas, el ALCA sería una profundización
hemisférica de la apertura comercial multilateral lograda en la Ronda. Sin embargo, queda
por ver cómo, en la práctica, se logrará articular, a la vez, el cumplimiento de los
compromisos multilaterales (incluyendo los plazos diferenciados acordados en la Ronda para
los países en desarrollo) con la profundización del comercio hemisférico, y las
preferencias establecidas en los esquemas de integración subregional. En este sentido, le
corresponderá a cada grupo de negociación fijar, en su área temática, el
"piso" acorde con las normas de la Ronda Uruguay, y el "techo"
compatible con los compromisos intralatinoamericanos y caribeños existentes.
Por último, retomando
un principio establecido en la Cumbre de Miami, se reconocen las asimetrías entre los 34
países participantes, y el hecho de que se requerirán medidas ad hoc -aún no definidas-
para equilibrar los resultados de las negociaciones, en particular, en lo que respecta a
las economías más pequeñas. Sin embargo, cabe destacar que también parece haber
consenso en que los compromisos acordados en el ALCA serán de igual naturaleza para todos
los países, aunque se establezcan plazos diferenciados de cumplimiento, y distintos tipos
de cooperación y asistencia.
IV. Los puntos de
divergencia
Aparentemente, a la luz de los
importantes consensos mencionados, las divergencias entre los participantes -en
particular, a nivel de las propuestas presentadas recientemente- se refieren más al
formato y a la metodología de las negociaciones que a los aspectos sustantivos. Pero
sólo el proceso de negociación propiamente dicho podrá determinar hasta qué punto hay
coincidencias en los conceptos y el alcance del ALCA en todas las materias, tradicionales
o "nuevas".
Por el momento, los temas
relativos al formato y a la organización de la negociación parecen ser objeto de las
diferencias más importantes:
En primer lugar, está
en discusión la posibilidad de avanzar en la negociación por etapas sucesivas o en todas
las materias a la vez. La negociación gradual, por etapas, tiene la ventaja de facilitar
la participación de los países en el proceso, reduciendo el número de grupos que
negocian simultáneamente en un momento determinado y facilitando una mayor calidad de la
negociación; también permite priorizar las materias a negociar en función de los
intereses inmediatos de los participantes (por ejemplo, los temas de antidumping pudieran
ser considerados como prioritarios en comparación con el de competencia o de propiedad
intelectual por los países de América Latina y el Caribe). La negociación simultánea
en todas las materias, en cambio, tiene la ventaja de aumentar la posibilidad de negociar
"concesiones cruzadas" y de ir conformando una zona de libre comercio integral,
no limitada a los aspectos tradicionales de acceso a mercados.
En segundo lugar, las
distintas propuestas relativas a las características del apoyo de secretaría a las
negociaciones revelan divergencias en torno al grado de autonomía y capacidad
propositiva que se quiere atribuir a la secretaría, además de decidir qué papel
seguirá jugando el "Comité Tripartito" conformado por la OEA, el BID y la
CEPAL en la fase negociadora.
V. El proceso iniciado
en la Cumbre de Miami trasciende la formación del ALCA
Tanto la Declaración como el
Plan de Acción aprobados en la Cumbre de Miami en 1994 reflejan una visión de las
relaciones económicas hemisféricas que va más allá del libre comercio en el sentido
tradicional -aún cuando el proyecto del ALCA constituye la pieza central de esa
iniciativa novedosa en la historia del hemisferio.
En efecto, en la Cumbre de
Presidentes de Miami se suscribió el "Pacto para el Desarrollo y la Prosperidad:
Democracia, Libre Comercio y Desarrollo Sostenible en las Américas", orientado a
consolidar y fomentar vínculos más estrechos de cooperación en las Américas, y en el
cual se mencionan los objetivos de los 34 países participantes de:
preservar y fortalecer la
comunidad de democracias de las Américas;
promover la prosperidad a
través de la integración económica y el libre comercio;
erradicar la pobreza y la
discriminación en el hemisferio; y
garantizar el desarrollo
sostenible y conservar nuestro medio ambiente para las generaciones futuras.
Es decir que el Pacto que
suscribieron los Presidentes en Miami abarca las áreas políticas, económicas, sociales
y de desarrollo sostenible, que conforman una "agenda hemisférica" de interés
común, de la cual los avances en el ámbito del libre comercio deberían constituir un
elemento.
En este sentido, el Presidente
de Brasil, Dr. Fernando Henrique Cardoso, declaró el pasado 6 de mayo en una conferencia
de prensa conjunta en Montevideo con el Presidente de Uruguay, Julio Sanguinetti, que para
que exista "una relación más madura" en el hemisferio a través del ALCA,
también se deberán considerar "las asimetrías sociales" mediante programas
que permitan "recuperar" a distintos sectores sociales, tanto desde el punto de
vista económico como educativo.
Con respecto al segundo
objetivo del Pacto aprobado en Miami, relativo a la integración económica y el libre
comercio, los Presidentes manifestaron el compromiso de, además de iniciar de inmediato
el establecimiento del ALCA, crear mecanismos sólidos que promuevan y protejan el flujo
de inversiones productivas en el hemisferio, y fomentar el desarrollo y la integración
progresiva de los mercados de capital; crear una infraestructura hemisférica con la
cooperación y el financiamiento del sector privado y de las instituciones financieras
internacionales; reconocer la carga de la deuda externa; avanzar en la cooperación en
materia energética, en telecomunicaciones y en la infraestructura de la información, en
ciencia y tecnología, y en turismo.
Cada una de estas áreas, que
corresponden a intereses prioritarios para el desarrollo integral de América Latina y el
Caribe, representa una tarea pendiente, y requiere un trabajo similar al que se ha
realizado hasta la fecha a objeto de iniciar las negociaciones del ALCA, es decir, tanto
un levantamiento de la información para identificar necesidades , como una fase destinada
a determinar acciones de cooperación hemisférica. Valdría la pena evaluar
también los avances que se han realizado en estos temas y su relación con la creación
del ALCA.