El futuro de las
relaciones comerciales y de inversión
entre Australia y América del Sur
Tim Fischer
Viceprimer Ministro y Ministro de Comercio de Australia
Discurso pronunciado en
Sydney, el 16 de mayo de 1997, ante la Comisión para el Desarrollo Económico de
Australia con motivo de la publicación del Estudio del DFAT/Austrade sobre el comercio
con Sudamérica.
I. Introducción
Me complace estar aquí, el
día de hoy, para la presentación de este importante estudio sobre el futuro de las
relaciones comerciales y de inversión entre Australia y América del Sur. Se trata del
primer examen integral por parte de un gobierno australiano en torno a las tendencias y
perspectivas emergentes en el comercio y las inversiones bilaterales entre Australia y
esta importante región.
Si bien la región del
Pacífico asiático sigue siendo nuestro principal foco de atención, estamos actuando con
un gran dinamismo para ampliar nuestra participación en mercados extrarregionales claves.
Estamos comprometidos en el desarrollo de nuestras relaciones con los países
sudamericanos.
Esto se debe no sólo a la
posibilidad de aumentar considerablemente el comercio y las inversiones, sino a nuestra
cooperación política presente y futura en torno a una amplia gama de temas. Un elemento
de gran importancia es la estrecha relación de trabajo que existe entre Australia y
América del Sur en el Grupo de Cairns, el cual ha sido un instrumento eficaz para
producir la reforma del comercio agrícola a nivel mundial. Esta relación no se ha
limitado al Grupo de Cairns, pues Australia y Sudamérica están cooperando en muchas
otras áreas con el fin de lograr nuestros objetivos compartidos en el escenario mundial.
Mi exitosa gira a la región el
pasado mes de junio y la visita que tengo previsto realizar a Brasil el próximo mes, son
una muestra del fuerte compromiso que, a nivel personal y gubernamental, existe en favor
de consolidar nuestros lazos con América del Sur.
II. América del Sur:
un futuro prometedor
Permítanme demostrarles de
qué manera el presente estudio, el cual destaca las perspectivas prometedoras de América
del Sur, mejorará nuestra comprensión, en primer lugar, de los dramáticos hechos que
han transformado la región en los últimos años y, en segundo lugar, del potencial que
tiene Sudamérica como socio comercial.
Podemos tener una perspectiva
de la dimensión económica de América del Sur al examinar las siguientes cifras:
La economía brasileña es
aproximadamente el 80 por ciento del tamaño de la economía china, con un 15 por ciento
de la población del país asiático. También es 40 por ciento mayor que la economía
coreana, y más del doble que la economía de Taiwán.
La economía argentina es 50
por ciento mayor que la economía de Tailandia, 25 por ciento mayor que la de Indonesia y
casi similar a la economía de Taiwán.
El Mercosur, que es el acuerdo
comercial que abarca a Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, tiene más de 200 millones
de consumidores y un PIB combinado de aproximadamente 900 mil millones de dólares.
Las elevadas barreras
comerciales y las políticas económicas orientadas hacia el interior fueron algunas de
las características de la región sudamericana durante los años 60 y 70, que hicieron
difícil que nuestras relaciones económicas alcanzaran su pleno potencial. Sin embargo,
las cosas han cambiado. El panorama político y económico se ha venido modificando en
Sudamérica durante la última década.
Los mercados de la región se
encuentran entre los que presentan un crecimiento más acelerado en todo el mundo. Para el
año 2010, se espera que Estados Unidos exporte más productos a América Latina y el
Caribe que a la Unión Europea y Japón combinados. Por otra parte, también se prevé que
América del Sur surja como uno de los principales socios comerciales del este de Asia, a
tal punto que pudiera competir con nosotros en esa región y en otras partes del mundo.
Uno de los principales factores
que han servido de base para promover este ritmo de crecimiento en América del Sur ha
sido la significativa reducción de las barreras comerciales. Los aranceles han caído de
los altos niveles que tenían previamente, mientras que han sido reducidos el número y la
variedad de las barreras no arancelarias. Aparte de ello, existen en la actualidad
regímenes más abiertos y accesibles para los inversionistas extranjeros y las
compañías comercializadoras. En resumen, Sudamérica ha adoptado la globalización y es,
en la actualidad, un participante pleno y activo en el sistema comercial internacional.
III. Australia y
América del Sur
En los últimos cinco años,
las exportaciones de Australia con destino a Sudamérica han crecido a un ritmo dos veces
mayor que el de nuestras exportaciones globales. En especial, los productos y servicios
con un alto valor agregado han registrado un rendimiento especialmente positivo. Nuestras
exportaciones con destino a América del Sur, que ya casi superan la cifra de 1.000
millones de dólares, se encuentran en el mismo nivel que nuestras exportaciones a otros
mercados emergentes, como la India y Sudáfrica. Al igual que con estos otros mercados, el
potencial de crecimiento es enorme, aunque ambos casos representan apenas un uno por
ciento de nuestras exportaciones. El desafío que se les plantea a las empresas
australianas es aprovechar ese potencial.
Un punto a favor de los
exportadores es el crecimiento rápido y sustancial de las inversiones directas realizadas
por las compañías australianas en Sudamérica, especialmente en el sector minero. Las
inversiones directas de Australia en la región superan actualmente los dos mil millones
de dólares, generando perspectivas de un mayor flujo comercial. Evidentemente, hay
espacio para que Australia amplíe sus relaciones con América del Sur. El estudio deja
bien claro que tanto las pequeñas como las grandes empresas tienen un gran potencial.
En un sondeo realizado entre un
grupo de empresas actualmente activas en el mercado, ya sea a través de exportaciones o
inversiones, se obtuvo una respuesta altamente positiva. La mayoría de las empresas
estaban satisfechas con el éxito logrado hasta ahora, y habían registrado mejores
resultados en el mercado de lo que habían previsto en un principio.
Además, es muy importante que
gran parte del crecimiento económico en América del Sur se está dando en aquellos
sectores en los que Australia cuenta con una gran experiencia y conocimientos, como el
sector agrícola, la construcción de obras de infraestructuras, la exploración,
provisión de equipos y servicios de minería, así como en las telecomunicaciones. En
cada uno de estos sectores, los avances logrados son sustanciales, y en cada uno de ellos
Australia posee una genuina ventaja comparativa.
Realicemos un breve análisis
del sector de infraestructura. Se ha estimado que la región necesita, en la actualidad,
aproximadamente mil millones de dólares semanales para mantener y ampliar sus sistemas de
electricidad, suministro de agua y alcantarillado, teléfonos, puertos, aeropuertos,
trenes y carreteras. En algunos países como Chile, Perú y Argentina, la privatización
ha sido radical, y hay una tendencia creciente a privatizar en toda la región. Por otra
parte, la mayoría de los gobiernos sudamericanos han mostrado su compromiso de crear
marcos regulatorios estables destinados a atraer los capitales privados, a largo plazo.
Eso implica para Australia la apertura de grandes oportunidades.
Entre las áreas de interés
para las empresas australianas, podemos incluir las autopistas y puentes en Chile y
Argentina; la privatización y mejoramiento del sistema ferroviario en Chile, Perú,
Argentina y Brasil; las privatizaciones y modernizaciones de los aeropuertos en Chile y
Colombia; la construcción de puertos en Chile y Brasil, y de gasoductos en Chile,
Argentina, Bolivia y Brasil.
Tenemos el talento, los
productos y servicios para convertir en realidad estas oportunidades. Austrade ha creado
varios equipos en toda la región para ayudar a las compañías australianas a obtener
negocios. En los otros sectores, la historia es similar. Vale la pena recalcar que tenemos
un gran potencial en ciertos segmentos del mercado, como los servicios financieros.
IV. Hechos acaecidos en
la politica comercial regional
Como mencioné anteriormente,
América del Sur ha eliminado las elevadas barreras comerciales y las políticas
proteccionistas en el campo de las inversiones, y con ello ha creado oportunidades para
las importaciones y las exportaciones e inversiones intrarregionales.
Estas reformas han sido
acompañadas por una serie de esfuerzos para establecer acuerdos comerciales que
consolidan esta tendencia.
El Mercosur, el mayor acuerdo
comercial a nivel regional, quedó oficialmente constituido el 1 de enero de 1995,
mientras que el Pacto Andino fijó un arancel externo común ese mismo año.
En diciembre de 1994, durante
la celebración de la Cumbre de las Américas en Miami, los líderes del continente se
comprometieron a negociar la creación, para el año 2005, de un Area de Libre Comercio de
las Américas (ALCA), que se extenderá desde Alaska hasta Tierra del Fuego. Se espera que
durante la segunda Cumbre de las Américas, que tendrá lugar en Santiago de Chile en
marzo del próximo año, se llegue a un acuerdo sobre la forma de lograr mayores avances
en el ámbito del ALCA.
Los progresos logrados en favor
de la integración económica regional tienen la gran ventaja de consolidar las políticas
y prácticas de liberalización del comercio y las inversiones. Esto permite prevenir
cualquier cambio radical en las directrices políticas tomadas.
V. Cómo el gobierno y
las empresas pueden trabajar conjuntamente
Esto me lleva a plantear uno de
los desafíos presentados a los encargados de formular las políticas, a la hora de
establecer cómo las empresas y el gobierno pueden trabajar en conjunto para mejorar el
desempeño de Australia en la región. Quisiera recalcar algunos de los retos más
importantes esbozados en el estudio.
En primer lugar, deberíamos
seguir en nuestro objetivo de tratar de eliminar los obstáculos al comercio y las
inversiones bilaterales, tales como los altos aranceles y las barreras no arancelarias.
Por supuesto, todos
coincidirán conmigo en que se deben mejorar las conexiones aéreas. Los recientes
acuerdos en materia aérea con Chile y Argentina son tan sólo el comienzo. Sin embargo,
tenemos esperanzas de que las empresas aéreas pondrán en marcha servicios ampliados y
más directos entre Australia y Sudamérica. Después de todo, es un hecho que en la
actualidad, el 40 por ciento del comercio mundial, desde el punto de vista del valor, se
transporta por vía aérea. Por otra parte, un 40 por ciento de las personas que traspasan
las fronteras nacionales también viajan por avión. Por lo tanto, es claro que el
mejoramiento de las conexiones aéreas puede jugar un papel fundamental para facilitar el
crecimiento en el comercio.
En segundo término, Austrade
debería continuar promoviendo las capacidades que tienen las empresas australianas en
Sudamérica, y ofrecer apoyo a las empresas particulares, en especial a los pequeños y
medianos exportadores, quienes más necesitan la implementación de información y
asesorías adaptadas a sus necesidades.
En tercer lugar, el estudio
también recomienda que se le preste una mayor atención a las oportunidades que se
presentan en el mercado brasileño.
Esto me conduce a un punto
importante y a un desafío que yo quisiera plantearle a todos ustedes y al sector
exportador australiano. Para el año 2005, es decir dentro de apenas ocho años,
deberíamos esforzarnos porque nuestras exportaciones a Sudamérica alcancen los 2.500
millones de dólares. Eso implicaría aumentar más del doble el monto total de las
exportaciones actuales mediante un incremento de nuestra participación en el mercado. A
pesar de que esta cifra podría parecer una meta ambiciosa, pienso que es un logro
alcanzable. Será necesario emprender un esfuerzo concertado, por parte de todos los
frentes gubernamentales y empresariales, para que las relaciones comerciales avancen a ese
nivel.
El diálogo entre el acuerdo
comercial CER, formado por Australia y Nueva Zelandia, y el Mercosur constituye un
elemento fundamental en esta estrategia global destinada a crear instituciones que
contribuyan a abrir los canales comerciales y de inversiones. El diálogo entre el CER y
el Mercosur aún se encuentra en una etapa inicial. Sin embargo, tiene buenas
posibilidades de consolidarse.
A comienzos del próximo mes,
asistiré en Río de Janeiro a la primera reunión a nivel ministerial del diálogo
CER/Mercosur. Espero que esta reunión logre dos propósitos:
- Continuar el programa de
trabajo establecido en áreas tales como la cooperación aduanera y las calificaciones
educativas y profesionales.
- Establecer directrices a
largo plazo para el diálogo.
Tengo la esperanza que en la
reunión pueda llegarse a un acuerdo hacia un mayor progreso en el diálogo CER/Mercosur,
para consolidar los vínculos existentes y poner en marcha un núcleo sólido para la
futura cooperación en el área de la política comercial en sectores fundamentales tales
como las inversiones.
Finalmente, el estudio también
recalca el valor que tiene una mayor profundización de nuestras relaciones con Chile, que
ya es uno de los principales socios en la región. Me complace aceptar esta
recomendación, y junto a mi colega el ministro de Relaciones Exteriores, examinaré las
opciones en los próximos meses para decidir cómo podría ser implementada.
VI. Conclusión
Para terminar, creo que está
muy claro por qué considero a Sudamérica como una posibilidad muy prometedora para los
empresarios australianos. Les recomiendo a todos ustedes que examinen el presente estudio.
Se trata de un documento detallado e integral que contiene valiosa información sobre
Sudamérica, incluyendo la forma de penetrar en ese mercado y los desafíos que nos depara
el futuro.
Las barreras comerciales han
venido cayendo rápidamente en la región sudamericana. Nuestro gobierno y los empresarios
australianos han estado dispuestos a aprovechar las oportunidades presentadas por un
contexto comercial más liberal. Puedo garantizarles que este gobierno continuará
trabajando estrechamente con ustedes para aprovechar al máximo nuestras oportunidades en
esta parte cada vez más importantes del mundo.