"El comercio en las economías
de América Latina y el Caribe"
Edición Nº 50

Abril - Junio 1997

Hacia una nueva política exterior centroamericana:
el papel de Costa Rica

Fernando Naranjo
Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica

    Transcripción de la conferencia pronunciada el 18 de marzo de 1997, con motivo de su visita oficial a la Secretaría Permanente del Sistema Económico Latinoamericano (SELA), en Venezuela.

    Empiezo por decirles que voy a referirme brevemente a Costa Rica para luego dedicar el resto de mi exposición a Centroamérica. Hoy en la mañana le decía a un grupo de empresarios que me siento mucho más cómodo cuando hablo de Centroamérica que cuando hablo de Costa Rica; me gusta más el sombrero centroamericano.

    Como ustedes saben, Costa Rica es un país muy pequeño, de tres millones y medio de habitantes. Un país que en los últimos años en el campo económico ha experimentado una transformación muy grande. Actualmente Costa Rica tiene un producto interno bruto de 9 mil millones de dólares con unas exportaciones de bienes y de servicios incluido turismo, de 4.200 millones de dólares. Es por mucho la economía más abierta de Centroamérica, y donde por fortuna para los costarricenses el turismo que era hasta hace unos diez años una actividad muy poco desarrollada, se convirtió en la principal fuente de divisas. El año pasado generó 680 millones de dólares gracias a una decisión tomada hace veinte años por un presidente muy visionario, don Daniel Oduber Quirós, de ir creando una red de parques nacionales y de reservas forestales, básicamente por razones ambientales y ecológicas.

    El setenta por ciento de los turistas que llegan a Costa Rica vienen a los parques nacionales y esto nos indica que quizás una decisión muy importante desde el punto de vista ambiental o ecológico puede convertirse, años después, en una extraordinaria fuente de crecimiento, de ingreso y de riqueza para nuestros países.

I. Democracia y abolición del ejército

    Este año Costa Rica celebra 108 años de vida democrática, es realmente una trayectoria muy extensa y muy rica en experiencias. Sabemos que la democracia que tenemos no es perfecta ni mucho menos. Sabemos y entendemos que esa vida democrática de más de cien años tiene que tener un costo y estamos dispuestos a cubrir ese costo en aras de preservar nuestro sistema.

    El año entrante vamos a celebrar cincuenta años desde que otro presidente visionario, Don José Figueres Ferrer, tomó la decisión en 1948 de abolir las fuerzas armadas en Costa Rica, otra característica muy propia de nuestro país. Vamos a cumplir cincuenta años de no tener ejército. Esto es algo muy especial que le permitió a Costa Rica, posiblemente más que a algunos otros países de la América Latina, dedicar más recursos a la inversión en el ser humano, más recursos en educación, más recursos en salud y eso ha sido algo muy importante en el fortalecimiento del régimen institucional democrático que tenemos.

    Cuando uno comenta esto en el exterior, se nos pregunta pero cómo es posible que Costa Rica subsista sin fuerzas armadas y nosotros siempre decimos que esa es la gran fortaleza de Costa Rica. Nuestro gran ejército es precisamente no tener fuerzas armadas de modo que dependemos totalmente del ordenamiento jurídico internacional y de las instituciones multinacionales.

    En 1948 cuando don Pepe Figueres disolvió el ejército, nosotros le declaramos la paz al mundo. Costa Rica en ese momento dijo no quiero ninguna confrontación bélica con ningún país en el mundo y de aquí en adelante más bien a lo que aspiramos es a que nos respeten y vivir en paz con todas la naciones de este planeta.

II. El viraje de la política exterior costarricense

    La política exterior de Costa Rica a partir de 1994 hizo un viraje muy importante. Estamos convencidos de que en este mundo globalizado, en este mundo de integración, seis países tan pequeños como los del istmo centroamericano, no pueden salir adelante individualmente. Tenemos que unirnos, porque en la unión está la fuerza. En esa fuerza es en lo único que nosotros podemos basar las estrategias de inserción inteligente en el mundo del futuro.

    En tal sentido, en mayo de 1994 el gobierno de Costa Rica hizo un anuncio que le ha dado un cambio a la política exterior al decidir que el punto focal de ésta iba a ser el trabajo coordinado con Centroamérica. Convencidos de que quizás, y lo digo aquí con toda amplitud a sabiendas de que están varios amigos centroamericanos, a veces no es fácil la vida entre los centroamericanos, como a veces entre las familias tampoco hay un entendimiento. A veces cuesta mucho negociar, cuesta mucho entenderse, pero hay que defender un principio muy importante, según el cual cuando uno anda solo puede ser que corra más rápido, pero cuando uno anda acompañado, y este es el caso de Centroamérica, va a llegar mucho más lejos, aunque vaya más lento. Yo siento que estamos dando pasos muchos más firmes en conjunto todas las naciones centroamericanas y que vamos a llegar más lejos de lo que podríamos llegar individualmente.

    Por eso hicimos este viraje, somos una zona que tiene herencias culturales comunes, el mismo lenguaje, las mismas tradiciones y las mismas costumbres. Somos 32 millones de seres humanos que, en conjunto, producimos más de 40.000 millones de dólares al año y tenemos más de 18.000 millones de dólares en comercio exterior,lo cual nos ubica en una posición estratégica importante en este mundo de la competencia.

III. El proceso de pacificación y democratización en Centroamérica

    Posiblemente no hay zona en el mundo, y en esto como centroamericano tengo que hablar sin humildad, que en el último decenio haya experimentado una transformación política tan grande como la que ha vivido Centroamérica.

    No olvidemos que hace diez años éramos una zona prácticamente en guerra, devastada económicamente, con un gran deterioro social, casi al borde del colapso. Basta recordar que en la década de los 80, el Producto Interno Bruto cayó en América Latina entre 7 y 8 % en una década, y en Centroamérica el PIB cayó el doble: aproximadamente un 15 % . En uno solo de los países el descenso fue más del doble, es decir en 30%.

    Señalo esto para resaltar que esa situación tan difícil, tan angustiante que vivíamos en Centroamérica diez años atrás, ha mejorado. Actualmente tenemos un panorama totalmente diferente en nuestra región. A partir de 1987, con el Plan de Paz de Esquipulas, empezó un cambio político importante en la región. Se logró la paz en Nicaragua, se logró la paz en El Salvador y recientemente se acaba de firmar la paz en Guatemala, el 29 de diciembre de 1996.

    Esto significa que pasamos de una situación de guerra a una situación de paz, pero no sólo a una situación de paz, sino a todo un proceso de transformación política. Con la firma de la paz en Guatemala culmina una primera etapa de este proceso de pacificación y de democratización en Centroamérica.

    Nadie discute hoy en día que en todo Centroamérica hay elecciones libres y transparentes. Hemos observado en los últimos meses procesos electorales ejemplares en Guatemala, en Nicaragua, donde por primera vez en la historia de este siglo un civil le transfiere el mando a otro civil, y acabamos de observar en El Salvador todo un proceso electoral importante para elegir concejales, alcaldes y diputados. Nadie discute que de aquí en adelante los procesos electorales serán limpios y transparentes y que en Centroamérica los pueblos tendrán el pleno derecho a elegir a sus gobernantes.

    Tenemos una situación de gran libertad de prensa, hemos avanzado bastante en mejorar la administración de justicia, tenemos una situación mucho mejor que hace diez años en materia de derechos humanos, en los países donde hay ejércitos, la autoridad militar está sujeta a la autoridad civil y se está dando un proceso muy intenso en Nicaragua y en El Salvador, de una reducción de los gastos militares.

    Hace dos años Panamá siguió los pasos de Costa Rica cuando tomó la decisión de abolir las fuerzas armadas y aspiramos, que en un plazo relativamente corto, obviamente respetando las características muy propias de cada país, Centroamérica se convierta en un ejemplo al mundo de una zona totalmente desmilitarizada.

    Los enemigos de la seguridad en la región no son los centroamericanos. Ya no tenemos las necesidades que hubo, quizás en el pasado, de contar con unas fuerzas armadas muy poderosas porque los enemigos son otros.

IV. La Alianza para el Desarrollo Sostenible

    En 1994, ocurren en Centroamérica una serie de eventos que empiezan a establecer un camino nuevo, un sendero diferente en las relaciones políticas y económicas. Ese cambio se inicia en la Cumbre Presidencial en Gúacimo, un pequeño poblado de la zona norte atlántica de Costa Rica, y ese mismo año en Masaya, Nicaragua, los mandatarios anuncian lo que será el gran marco conceptual del futuro desarrollo de la región: la Alianza para el Desarrollo Sostenible de Centroamérica. Esta alianza tiene características muy propias y constituye un ejemplo para los países del tercer mundo.

    No hay duda de que esa alianza para el desarrollo sostenible, o ALIDES como la conocemos en Centroamérica, es el marco conceptual teórico del tipo de desarrollo que la región quiere para el futuro y, desde luego, el marco político de esa alianza es la decisión de los mandatarios de que la democracia, como la entendemos en el mundo occidental, es la forma de vida que Centroamérica tendrá en el futuro.

    La alianza tiene básicamente, dentro de ese marco conceptual, cuatro elementos importantes:

    Primero, en el plano económico, cabe destacar el esfuerzo que Centroamérica ha venido haciendo en los últimos años para lograr los llamados equilibrios macroeconómicos, a través de un manejo sano de la política fiscal, y de la política monetaria, reformas importantes en las estructuras tributarias y especial atención a los procesos inflacionarios. La experiencia en los últimos años ha sido que los ritmos inflacionarios han venido disminuyendo y ahora todos los países tienen inflaciones alrededor del 10 %.

    Otro elemento importante en el plano económico es el mejoramiento y perfeccionamiento de la zona de libre comercio. El Mercado Común Centroamericano se fundó en los años 60 con un esfuerzo pionero en el mundo subdesarrollado, pero sin embargo en la década de los 70 por la crisis política y militar prácticamente se desintegró y todos los países lo que hicieron fue intentar superar la crisis por sus propios medios sin pensar en soluciones regionales.

    No es sino ahora en esta década de los 90 que nuevamente Centroamérica empieza a reestructurar esta zona de libre comercio y su mercado común. El año pasado el comercio intrarregional llegó a los niveles absolutos que tuvo en el período anterior a la crisis, pero con una característica importante, y es que ahora hay toda una red de inversiones mutuas entre países, que en los años 60 y 70 no existía. Con mucha frecuencia uno ve empresarios salvadoreños que tienen inversiones en Costa Rica, empresarios costarricenses que tienen inversiones en Nicaragua, empresarios guatemaltecos que tienen inversiones en Panamá, así que se ha ido estableciendo todo un tejido de relaciones empresariales muy importantes que no teníamos en el pasado.

    En nuestros países tenemos libertad de movimientos de capitales y esto ha facilitado las inversiones entre los sectores empresariales. Ya se nota una tendencia en el proceso de integración de las bolsas de valores y esperamos que relativamente a corto plazo perfectamente un ahorrante costarricense pueda comprar acciones de una empresa guatemalteca y que un salvadoreño pueda adquirir acciones de una empresa en Costa Rica.

    Ahora estamos buscando una inserción inteligente, activa y dinámica, en el mundo globalizado. Cumpliendo con este precepto, los presidentes de la región tomaron una decisión muy importante en Guácimo, Costa Rica, en agosto de 1994, de modo que las negociaciones comerciales se harían conjuntamente como bloque. Es decir, Centroamérica haría las negociaciones comerciales en conjunto, sobre la premisa de que en la unión está la fuerza.

    El segundo elemento de la ALIDES es el énfasis que se le pone, y esto es muy importante desde el punto de vista político, a la inversión social. No hay duda de que el atraso económico y social que Centroamérica ha tenido por muchos decenios es por la poca inversión que se ha hecho en el ser humano.

    Los presidentes han tomado la decisión de realizar un esfuerzo profundo, sistemático e intenso de inversión en educación y en salud. Sólo con una población sana, sólo con una población capacitada y mejor educada, es que Centroamérica puede salir airosa de los retos que tiene adelante.

    Sabemos que en el mundo moderno ni el capital ni la tecnología tienen nacionalidad, que se adquieren en cualquier lado y que el único medio de producción que los países no pueden cambiar, es el recurso humano. De allí que el gran esfuerzo debe radicar en mejorar las condiciones educativas y las condiciones en que esa fuerza laboral puede entrar en los procesos productivos.

    Un caso interesante es el de Costa Rica, que hace dos años cuenta con la educación obligatoria bilingüe en las escuelas primarias. Igualmente, Costa Rica ya tiene más del 50 % de las escuelas primarias con equipo de computación y niños que están aprendiendo su operación, lo cual va a ser un gran reto en el futuro, pues si un muchacho no habla un idioma extranjero, si no sabe manejar una computadora no va a poder integrarse en este proceso de la competencia y de la inserción en el mundo competitivo.

    El tercer elemento que tiene la ALIDES, es la preservación de la herencia cultural. Centroamérica tiene un patrimonio muy importante de origen maya, una herencia que no la queremos sacrificar a costa de estos procesos de globalización.

    El cuarto elemento, tiene que ver con el medio ambiente.

    Centroamérica es una región privilegiada en el mundo: tenemos menos del 2% del territorio del planeta, pero contamos con más del 12% de la biodiversidad del mundo. Es decir, en una zona geográficamente pequeña tenemos una gran riqueza natural en especies botánicas y animales. Nada más como ejemplo, en Costa Rica hay más especies de aves que en México, Canadá y Estados Unidos juntos, es algo que quizás sorprende. Esta es una de las potencialidades que tiene Centroamérica. Esto se debe a una razón, según dicen los geólogos, que la última zona de las Américas en emerger fue precisamente Centroamérica.

    En ese empeño de preservar esa riqueza natural se está trabajando, estamos en el proceso de integrar corredores biológicos como los tenía Centroamérica decenios atrás.

    Todos los países están luchando por recuperar los bosques tropicales, elementos muy importantes, y se está realizando un trabajo sistemático para reducir los grados de contaminación de las aguas y del aire.

    Curiosamente, no hace muchos días Costa Rica hizo la primera venta de aire a Noruega por 15 millones de dólares, pero van a ser 40 millones de dólares que nosotros obtendremos por este concepto. No se extrañen de esto, estamos empezando a vender aire puro a los países contaminantes, a los países industrializados y como muy bien señala el presidente José María Figueres cuando habla de esta materia:

    «En materia de medio ambiente y en materia de la riqueza y de la biodiversidad Centroamérica es desarrollada, los subdesarrollados son los países industrializados que nos están contaminando el medio ambiente».

    Este esfuerzo en que estamos empeñados en materia del medio ambiente es algo muy importante. Tenemos ya un primer socio extrarregional en ALIDES que es Estados Unidos. En diciembre de 1994, el presidente William Clinton y los presidentes centroamericanos acordaron la incorporación de los Estados Unidos a esta alianza para el desarrollo sostenible, lo cual ha permitido a los países centroamericanos, recibir una serie de inversiones de los Estados Unidos en proyectos que son limpios, no son contaminantes, tales como producción de energía por medios no tradicionales, limpieza de los ríos y purificación del aire.

    En Centroamérica creemos efectivamente que va ser muy importante en los próximos años este nuevo enfoque revolucionario, de vender aire puro al mundo.

    Como todos sabemos dentro de la Agenda 21 y como consecuencia de la Conferencia de Río, los países y las industrias contaminantes están obligadas a compensar esa contaminación en el mundo.

    La firma de CONCAUSA entre Estados Unidos y Centroamérica permite que empresas contaminantes de ese país puedan hacer inversiones en la región para compensar la contaminación que ellos realizan. Entonces una empresa productora petroquímica en Chicago, que está obligada a compensar esa contaminación, puede hacer una inversión en un bosque tropical en Nicaragua.

    De acuerdo con la legislación norteamericana esto ya se puede hacer, y esa es la importancia de este convenio que suscribieron todos los países centroamericanos con los Estados Unidos como primer socio extrarregional en la Alianza para el Desarrollo Sostenible. Por eso la ALIDES es una experiencia única en el mundo en desarrollo que seis países pequeños se hayan unido, para dentro del marco de la democracia, hacer un planteamiento económico, la de la inversión en el ser humano, con el objeto de mantener la riqueza cultural que tenemos y realizar estos programas innovadores y revolucionarios en materia de medio ambiente.

V. Aprovechar las oportunidades de la globalización

    Después de dos años y medio de este empeño no hay la menor duda de que hemos consolidado a Centroamérica como región. Desde los años 60, posiblemente, no veíamos un esfuerzo conjunto como el que se observa en estos momentos.

    Pero no nos hemos quedado ahí, y ahora estamos empeñados en realizar una nueva estrategia para sacar a Centroamérica de Centroámerica. No podemos quedarnos en las fronteras, necesitamos que nuestra región aproveche las oportunidades que da el mundo de la globalización.

    Estamos conscientes de que la globalización presenta retos y riesgos, de eso no nos cabe la menor duda, pero igualmente estamos conscientes de que esta globalización presenta grandes oportunidades para los países de Centroamérica.

    Hace poco más de un año, tuvimos el gran honor, en San José de Costa Rica, de tener la visita del presidente Ernesto Zedillo de México, y de firmar lo que se conoce como Tuxtla Gutiérrez II. En esa oportunidad se adoptó la decisión de ir a una alianza política y económica y forjar antes del año 2005 una zona de libre comercio. Eso significa que 32 millones de seres humanos en Centroamérica, 90 millones de seres humanos en México, es decir un mercado de 120 millones, que estaríamos creando en «Mesoamérica».

    Costa Rica ya tiene un tratado de libre comercio con México, desde hace dos años. Entró en vigencia en un momento muy malo para ambos países, porque los dos enfrentaban problemas económicos muy delicados. Pero, ya el año pasado las exportaciones mutuas se incrementaron como nunca y el flujo de inversiones mexicanas a Costa Rica también aumentó de manera importante a raíz de este convenio.

    Los demás países centroamericanos están en estos momentos en el proceso de culminar las negociaciones bilaterales con México que ya se habían iniciado años atrás. Guatemala, El Salvador y Honduras están muy avanzados en la negociación para un tratado de libre comercio. Nicaragua también, y Panamá, que empezó más tardíamente, ya ha avanzado en los últimos meses. Una vez que se concluyan esas negociaciones bilaterales, según lo acordado en Tuxla II, se hará por primera vez una suscripción de un convenio regional centroamericano con México, dándole cabida a la zona de libre comercio en Mesoamérica.

    Próximamente y a raíz de un acuerdo al que llegaron los presidentes centroamericanos con el presidente Eduardo Frei de Chile, vamos a iniciar los contactos y las comisiones técnicas empezarán a trabajar en lo que será la suscripción de un gran acuerdo marco político económico. Chile se ha convertido en el país de punta en las reformas económicas en el continente y nosotros consideramos que es muy importante el mensaje internacional de que Centroamérica va a buscar una alianza económica, comercial y de cooperación con Chile.

    Esperamos avanzar en el transcurso de los próximos meses en el diseño de este convenio marco entre Centroamérica como región y Chile y que de allí se empiece a desarrollar una serie de acuerdos más específicos. Uno tendrá que ver con comercio, otro con cooperación, otro con transporte aéreo y marítimo, en fin una serie de acuerdos muy importantes que nos van a vincular en los próximos años muy estrechamente a Chile.

    También estamos en las etapas iniciales, a raíz de la segunda reunión que tuvimos los cancilleres centroamericanos con los homólogos de CARICOM, de empezar a buscar una alianza política y económica con los países del Caribe. Posiblemente de esto va a surgir algún tipo de acuerdo, en materia comercial y será un paso lógico y normal en esa alianza que estamos buscando con el mundo.

    En otro sentido, ayer precisamente, en conversación con los ministros de Comercio Exterior de Venezuela y de Costa Rica, tuvimos oportunidad de hablar de las relaciones comerciales.

    Venezuela tiene acuerdos de alcance parcial con todos los países centroamericanos, lo mismo que en el caso de Colombia, pero consideramos que ha llegado el momento de hacer una revisión profunda de esos acuerdos de alcance parcial, en forma coordinada por todos los países de Centroamérica, para lograr condiciones que permitan una flexibilidad mayor para los centroamericanos a exportar a Venezuela.

    Esto es un proceso gradual que se está haciendo también con Colombia. No estamos hablando en el caso de Venezuela y de Colombia de un tratado de libre comercio, pero sí de una profundización y ampliación de las listas de productos, un proceso de eliminación de los obstáculos que tenemos y que hacen que el comercio no sea tan intenso como debería serlo.

    Finalmente, en este tema de las relaciones extrarregionales quisiera mencionar que Centroamérica tiene una relación comercial muy especial con los Estados Unidos. Es el principal socio comercial y también un socio muy importante en cuanto a las inversiones: 50% del comercio es con EE.UU. Los presidentes han tomado la decisión de que, aprovechando la visita que el presidente William Clinton hará a varios países de América Latina en mayo de este año, y aprovechando que el presidente Clinton estará en San José de Costa Rica, realizar un encuentro entre los mandatarios de Centroamérica con el presidente estadounidense. En este encuentro participará Belice, que es parte de CARICOM, y también ha sido invitado el presidente Leonel Fernández de República Dominicana.

    Se aprovechará este encuentro a nivel de todo el itsmo centroamericano más República Dominicana con el presidente Clinton para plantear una revisión de las relaciones económicas de Centroamérica y República Dominicana con los Estados Unidos.

    Todos los países somos miembros del Programa de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe, esto significa que el 90% de las exportaciones nuestras a los Estados Unidos entran libres de impuestos; sin embargo con la suscripción del NAFTA, Centroamérica perdió competitividad con respecto a México.

    Esto puso a Centroamérica y a los países del Caribe en una desventaja comparativa con México con respecto a la atracción de inversiones extranjeras. Este es un tema que los presidentes centroamericanos discutieron largamente con el presidente Zedillo en Tuxtla II y el mandatario mexicano ha expresado reiteradamente la disposición de su gobierno de apoyar a Centroamérica para que a la región se le equiparen las ventajas que tiene México en cuanto a la atracción de inversiones extranjeras.

    Los presidentes centroamericanos están considerando muy seriamente proponerle a los Estados Unidos un tratado de libre comercio. Por razones geográficas y económicas, ningún otro país de la América Latina, salvo México, tiene un grado de relación comercial como lo tiene en estos momentos Centroamérica con los Estados Unidos. Consideramos que este sería un adelanto muy importante, como paso previo a la eventual incorporación de Centroamérica al NAFTA. Comprendemos plenamente que esto es una decisión muy difícil, que es un proceso muy complicado, que va a requerir un gran esfuerzo de todos los países centroamericanos para cumplir con la condicionalidad que vendría como resultado de estas negociaciones, pero queremos participar activamente y si nos vamos a integrar en el año 2005 por qué no hacerlo antes.

    Aparte de estas gestiones que estamos realizando con México, con CARICOM, con los Estados Unidos, estamos también en un proceso de acercamiento con Mercosur.

    Adicionalmente, hemos empezado relativamente hace poco, a raíz de la visita del Primer Ministro de Japón a Costa Rica, un diálogo político y económico con Japón.

    Asimismo, aprovechando la visita a Guatemala del Presidente de Corea, el año pasado, hemos empezado una relación política y económica con Corea y estamos dando los pasos iniciales para establecer algún mecanismo de concertación política entre Centroamérica y ASEAN. Me da mucho gusto que don Carlos Moneta que ya nos había ofrecido la colaboración del SELA, hoy me ha ratificado que el SELA está dispuesto a colaborar para ir concertando esa relación.

    Con esto concluyo para decirles que la Centroamérica de hoy es muy diferente a la de hace diez años. Políticamente ha habido una revolución extraordinaria, la ALIDES es el marco conceptual de lo que la región aspira hacer en el futuro y este empeño de lograr una Centroamérica insertada en la globalización mundial es un esfuerzo que por más dificultades que nos pueda causar, generará réditos que van a justificar con mucho los esfuerzos que tengamos que hacer en el momento presente. Muchas gracias.

 


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