Sociólogo egresado de la PUC
de Río de Janeiro, economista de la Universidad de Columbia, Nueva York, y diplomático
de carrera desde 1963, Luiz Felipe Lampreia asumió el cargo de Ministro de Relaciones
Exteriores de Brasil el lº de enero de 1995.
Fue asesor económico del
Ministerio de Relaciones Exteriores (1974-77), su carrera profesional lo ha llevado a la
ONU, tanto en Nueva York (1974-77), como en Ginebra (1968-71), en ambas delegaciones como
Segundo Secretario; en esa etapa fue miembro del Comité de Financiamiento e Inversiones
de la UNCTAD (Nueva York, 1968) y Ginebra (1969-70); fue Ministro Consejero y Encargado de
Negocios en Washington (1979-82); Embajador en Suriname (1983-85), en Portugal (1990-92) y
fue el negociador principal de Brasil en la fase de conclusión de la Ronda Uruguay del
GATT (1993-1994).
El 16 de mayo concluyó la III
Reunión Ministerial de Comercio de las Américas* cuyos resultados fueron calificados por
la prensa con criterios tan dispares como "fracaso del ALCA" o "Victoria
del MERCOSUR". ¿Cuál es su evaluación tanto del desarrollo de la reunión como de
los acuerdos aprobados?
-Los resultados de la Reunión
Ministerial de Belo Horizonte pueden ser vistos, por una parte, como un equilibrio de
compromisos -luego de que se lograran avances concretos en el proceso de libre comercio
hemisférico- en los que no salieron perjudicadas, en lo esencial, las posiciones de los
principales participantes. Por otra parte, la Declaración de Belo Horizonte implica un
«aterrizaje» del proceso de conformación del ALCA, con relación al texto de la
Declaración Ministerial de Cartagena de Indias (marzo de 1996), en el cual aún
predominaban expresiones generales sobre el proceso político sin que se registraran
compromisos específicos. Mientras tanto, siguen por dilucidar algunos puntos
fundamentales, entre ellos el «cómo» y el «cuándo» se iniciarán las negociaciones
sobre el ALCA: el parágrafo 4 de la Declaración de Belo Horizonte señala que la II
Cumbre de las Américas (Santiago de Chile, marzo de 1998) es la oportunidad propicia para
el inicio de las negociaciones. Sin embargo, esto estaría condicionado a un acuerdo
previo a la Reunión Ministerial de San José de Costa Rica (febrero de 1998), sobre los
objetivos, enfoques, estructuras y localización de las negociaciones.
Por iniciativa del MERCOSUR, la
Declaración Ministerial de Belo Horizonte restableció los vínculos entre el ALCA y la
extensa agenda económica y social contenida en la Declaración de Principios y en el Plan
de Acción de la Cumbre de Miami. Se indicó de forma explícita que el ALCA debe ser
negociado tomándose en consideración la agenda, en aras de la prosperidad de los pueblos
del continente.
El ALCA reunirá a países
sumamente heterógeneos que presentan diversos niveles de desarrollo económico, social y
hasta cultural. ¿En qué medida las asimetrías y, consecuentemente los intereses
diferentes, obstaculizan la búsqueda y el logro de consensos? ¿Qué acciones deberían
emprenderse para solucionar este aspecto?
- Pese a la diversidad de los
legítimos intereses en juego, que reflejan las diferencias de dimensión de las
economías y los niveles de desarrollo de los países del hemisferio, es necesario tener
presente que los Ministros acordaron en Belo Horizonte que las decisiones por consenso
constituirán el principio fundamental en el proceso de decisión del ALCA con el fin de
preservar y promover los intereses esenciales de los 34 países de forma equilibrada y
comprehensiva (parágrafo «5» de la Declaración). También se decidió prestar especial
atención a las necesidades, condiciones económicas y oportunidades de las economías
más pequeñas con el fin de garantizar su participación plena en el proceso del ALCA
(parágrafo «5 e»).
Específicamente en el caso de
las economías más pequeñas, qué medidas adicionales habría que adoptar, a lo largo de
las negociaciones, para lograr su participación plena y efectiva en los beneficios que se
deriven del ALCA.
-El parágrafo 10 de la
Declaración Ministerial de Belo Horizonte señala que los Jefes de las Delegaciones
recibieron el informe del Grupo de Trabajo sobre Economías más Pequeñas y tomaron nota
de los diversos factores identificados que podrían limitar la participación efectiva de
esas economías en el ALCA; y examinaron las medidas recomendadas para facilitar la
integración al ALCA, incluyendo la necesidad de adoptar políticas internas adecuadas y
la recepción de asistencia técnica y cooperación. En el mismo parágrafo, los Ministros
estimulan al Grupo de Trabajo sobre Economías más Pequeñas a proseguir el trabajo en
curso, y asisismo lo instan y le recomiendan que formule sugerencias específicas a los
Viceministros en torno a la participación plena de esas economías en el proceso del
ALCA. Los Jefes de Delegación solicitaron a los demás grupos de trabajo que tomaran en
cuenta en sus deliberaciones las conclusiones y recomendaciones del Grupo de Trabajo sobre
Economías más Pequeñas a fin de hacer viable las oportunidades de dichas economías en
el ALCA y elevar su nivel de desarrollo.
Al inaugurar el III Encuentro
de Ministros de Comercio de las Américas usted señaló que la "mayor fuente de
legitimidad y de sustentación política del ALCA es lograr consensos nacionales que
abarquen los intereses de empresarios, trabajadores y consumidores". La
participación de los empresarios se hará a través del Foro ¿a través de que
mecanismos podrá obtenerse el apoyo y los aportes de los asalariados y la sociedad civil?
-En el contexto de las
negociaciones para el ALCA, se institucionalizó la participación del sector privado a
través del Foro Empresarial de las Américas que se reunió en Belo Horizonte por tercera
oportunidad para presentar su punto de vista y sus aportes al proceso. El MERCOSUR y otros
gobiernos participantes han venido defendiendo la ampliación y profundización del
diálogo con la sociedad civil; se ha defendido específicamente la creación de un Foro
Laboral. Esas discusiones se ven reflejadas en el parágrafo 14 de la Declaración
Ministerial de Belo Horizonte en el cual se reconoce la importancia que tiene el sector
privado y su participación en el proceso del ALCA; en él se reitera el compromiso de los
gobiernos de actuar con transparencia en las negociaciones y se considera importante el
aporte ofrecido por los sectores interesados de la sociedad civil de las Américas,
incluyendo el aporte del sector laboral, y se incentiva a todos los países a tenerlos en
cuenta a través de mecanismos de diálogo y consulta.
Existe preocupación en
América Latina y el Caribe por la posibilidad de que el Congreso estadounidense no
apruebe el fast track al presidente Clinton que lo habilitaría a negociar en
mejores condiciones nuevos acuerdos de comercio. En caso de que el Ejecutivo no obtenga la
vía rápida para la II Cumbre de las Américas: ¿cuál sería la posición que debería
adoptar América Latina y el Caribe? ¿Tendría sentido lanzar las negociaciones del ALCA
o sería más prudente esperar la autorización del Congreso?
-Tanto a Brasil como al
MERCOSUR les interesa que los acuerdos en torno al ALCA se produzcan por consenso,
impulsados por la voluntad política fundamentada en los conceptos de equilibrio, realismo
y pragmatismo. Los progresos deben ser el resultado de un proceso de decisiones seguro y
meditado, y que se produzca de una forma responsable e irreversible. El ALCA que deseamos
debe ser el resultado, antes que nada, del consenso nacional de todos los sectores de las
sociedades participantes. La integración no es sólo un proyecto entre gobiernos sino
sobre todo un compromiso entre naciones. No obstante, el éxito de esta empresa está
subordinado a un requisito previo único, imprescindible e insustituible: que las
Delegaciones estén investidas de un mandato emanado de la voluntad de sus respectivos
pueblos.
Aunque no es esperable que ello
ocurra, algunos socios extrarregionales temen que el ALCA se convierta en una fortaleza
que concentre las negociaciones de América Latina y el Caribe con sus socios del Norte?
¿Qué estrategias deberían impulsar nuestros países para preservar la diversificación
de sus vínculos externos? ¿Cuáles serían las prioridades?
-En lo que respecta a ese punto
específico, la experiencia del MERCOSUR ha comprobado de forma empírica que es posible
conciliar la integración económica regional con la apertura a terceros mercados. En el
período 1990-1995, la expansión del comercio intrarregional se vio acompañada por una
expansión equivalente en las importaciones provenientes de terceros países que alcanzó
un 120 por ciento con un promedio anual de crecimiento superior al 20 por ciento, lo que
significa más del doble del incremento medio del comercio mundial en aquellos años.
El ALCA es sólo una de las
formas existentes de inserción económica internacional en el contexto actual. La
participación en la integración económica hemisférica no excluye la búsqueda de otras
posibilidades de inserción en el campo internacional tales como la negociación de
acuerdos de libre comercio con otras regiones y la valorización de la OMC como mecanismo
orientador de la liberalización comercial a nivel mundial. El conjunto de esas
iniciativas complementa y refuerza el objetivo de aumentar la presencia de nuestras
economías en los mercados internacionales.
Parecería existir una nueva
relación causal entre el crecimiento económico, el comercio y el empleo.
Lamentablemente, los indicadores demuestrán que los dos primeros, no garantizan el buen
funcionamiento del tercero, ni mucho menos una mejor distribución del ingreso. ¿En qué
medida el ALCA puede contribuir a subsanar esta situación o por el contrario considera
usted que podría agudizarla? Si así fuera ¿qué políticas deberá emprender la región
para evitar los efectos no deseados de la integración hemisférica?
-No hay duda de que la vida
diaria de los pueblos americanos se verá afectada por el ALCA. El ALCA permitirá a los
productores de bienes y prestadores de servicio exponer su oferta a un mercado consumidor
ampliado superior a los 700 millones de habitantes. Para los consumidores, el ALCA
significará además el acceso a una oferta ampliada de productos y servicios. Por su
parte, el incremento en la dimensión de los mercados constituirá un estímulo para que
inversionistas y empresarios inviertan fuera de sus fronteras nacionales trayendo así
importantes recursos y tecnologías. La generación de empleos y la distribución del
ingreso en las economías regionales revisten un carácter prioritario en la agenda de
negociación hemisférica. Es necesario recordar que aún no ha concluido la etapa de
realización de estudios preparatorios de las negociaciones y que aún es necesario
efectuar investigaciones sobre el impacto del ALCA en las economías de la región a fin
de tener una visión más clara de los resultados del proceso que apenas se encuentra en
su etapa inicial. En ese sentido, los sectores laborales y empresariales tienen un
importante papel que desempeñar al ofrecer su contribución y opinión en torno a los
riesgos y oportunidades del proceso de integración.