"El comercio en las economías
de América Latina y el Caribe"
Edición Nº 50

Abril - Junio 1997

Luiz Felipe Lampreia:
El ALCA como instrumento de inserción internacional

Entrevista

    Sociólogo egresado de la PUC de Río de Janeiro, economista de la Universidad de Columbia, Nueva York, y diplomático de carrera desde 1963, Luiz Felipe Lampreia asumió el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil el lº de enero de 1995.

    Fue asesor económico del Ministerio de Relaciones Exteriores (1974-77), su carrera profesional lo ha llevado a la ONU, tanto en Nueva York (1974-77), como en Ginebra (1968-71), en ambas delegaciones como Segundo Secretario; en esa etapa fue miembro del Comité de Financiamiento e Inversiones de la UNCTAD (Nueva York, 1968) y Ginebra (1969-70); fue Ministro Consejero y Encargado de Negocios en Washington (1979-82); Embajador en Suriname (1983-85), en Portugal (1990-92) y fue el negociador principal de Brasil en la fase de conclusión de la Ronda Uruguay del GATT (1993-1994).

    El 16 de mayo concluyó la III Reunión Ministerial de Comercio de las Américas* cuyos resultados fueron calificados por la prensa con criterios tan dispares como "fracaso del ALCA" o "Victoria del MERCOSUR". ¿Cuál es su evaluación tanto del desarrollo de la reunión como de los acuerdos aprobados?

    -Los resultados de la Reunión Ministerial de Belo Horizonte pueden ser vistos, por una parte, como un equilibrio de compromisos -luego de que se lograran avances concretos en el proceso de libre comercio hemisférico- en los que no salieron perjudicadas, en lo esencial, las posiciones de los principales participantes. Por otra parte, la Declaración de Belo Horizonte implica un «aterrizaje» del proceso de conformación del ALCA, con relación al texto de la Declaración Ministerial de Cartagena de Indias (marzo de 1996), en el cual aún predominaban expresiones generales sobre el proceso político sin que se registraran compromisos específicos. Mientras tanto, siguen por dilucidar algunos puntos fundamentales, entre ellos el «cómo» y el «cuándo» se iniciarán las negociaciones sobre el ALCA: el parágrafo 4 de la Declaración de Belo Horizonte señala que la II Cumbre de las Américas (Santiago de Chile, marzo de 1998) es la oportunidad propicia para el inicio de las negociaciones. Sin embargo, esto estaría condicionado a un acuerdo previo a la Reunión Ministerial de San José de Costa Rica (febrero de 1998), sobre los objetivos, enfoques, estructuras y localización de las negociaciones.

    Por iniciativa del MERCOSUR, la Declaración Ministerial de Belo Horizonte restableció los vínculos entre el ALCA y la extensa agenda económica y social contenida en la Declaración de Principios y en el Plan de Acción de la Cumbre de Miami. Se indicó de forma explícita que el ALCA debe ser negociado tomándose en consideración la agenda, en aras de la prosperidad de los pueblos del continente.

    El ALCA reunirá a países sumamente heterógeneos que presentan diversos niveles de desarrollo económico, social y hasta cultural. ¿En qué medida las asimetrías y, consecuentemente los intereses diferentes, obstaculizan la búsqueda y el logro de consensos? ¿Qué acciones deberían emprenderse para solucionar este aspecto?

    - Pese a la diversidad de los legítimos intereses en juego, que reflejan las diferencias de dimensión de las economías y los niveles de desarrollo de los países del hemisferio, es necesario tener presente que los Ministros acordaron en Belo Horizonte que las decisiones por consenso constituirán el principio fundamental en el proceso de decisión del ALCA con el fin de preservar y promover los intereses esenciales de los 34 países de forma equilibrada y comprehensiva (parágrafo «5» de la Declaración). También se decidió prestar especial atención a las necesidades, condiciones económicas y oportunidades de las economías más pequeñas con el fin de garantizar su participación plena en el proceso del ALCA (parágrafo «5 e»).

    Específicamente en el caso de las economías más pequeñas, qué medidas adicionales habría que adoptar, a lo largo de las negociaciones, para lograr su participación plena y efectiva en los beneficios que se deriven del ALCA.

    -El parágrafo 10 de la Declaración Ministerial de Belo Horizonte señala que los Jefes de las Delegaciones recibieron el informe del Grupo de Trabajo sobre Economías más Pequeñas y tomaron nota de los diversos factores identificados que podrían limitar la participación efectiva de esas economías en el ALCA; y examinaron las medidas recomendadas para facilitar la integración al ALCA, incluyendo la necesidad de adoptar políticas internas adecuadas y la recepción de asistencia técnica y cooperación. En el mismo parágrafo, los Ministros estimulan al Grupo de Trabajo sobre Economías más Pequeñas a proseguir el trabajo en curso, y asisismo lo instan y le recomiendan que formule sugerencias específicas a los Viceministros en torno a la participación plena de esas economías en el proceso del ALCA. Los Jefes de Delegación solicitaron a los demás grupos de trabajo que tomaran en cuenta en sus deliberaciones las conclusiones y recomendaciones del Grupo de Trabajo sobre Economías más Pequeñas a fin de hacer viable las oportunidades de dichas economías en el ALCA y elevar su nivel de desarrollo.

    Al inaugurar el III Encuentro de Ministros de Comercio de las Américas usted señaló que la "mayor fuente de legitimidad y de sustentación política del ALCA es lograr consensos nacionales que abarquen los intereses de empresarios, trabajadores y consumidores". La participación de los empresarios se hará a través del Foro ¿a través de que mecanismos podrá obtenerse el apoyo y los aportes de los asalariados y la sociedad civil?

    -En el contexto de las negociaciones para el ALCA, se institucionalizó la participación del sector privado a través del Foro Empresarial de las Américas que se reunió en Belo Horizonte por tercera oportunidad para presentar su punto de vista y sus aportes al proceso. El MERCOSUR y otros gobiernos participantes han venido defendiendo la ampliación y profundización del diálogo con la sociedad civil; se ha defendido específicamente la creación de un Foro Laboral. Esas discusiones se ven reflejadas en el parágrafo 14 de la Declaración Ministerial de Belo Horizonte en el cual se reconoce la importancia que tiene el sector privado y su participación en el proceso del ALCA; en él se reitera el compromiso de los gobiernos de actuar con transparencia en las negociaciones y se considera importante el aporte ofrecido por los sectores interesados de la sociedad civil de las Américas, incluyendo el aporte del sector laboral, y se incentiva a todos los países a tenerlos en cuenta a través de mecanismos de diálogo y consulta.

    Existe preocupación en América Latina y el Caribe por la posibilidad de que el Congreso estadounidense no apruebe el fast track al presidente Clinton que lo habilitaría a negociar en mejores condiciones nuevos acuerdos de comercio. En caso de que el Ejecutivo no obtenga la vía rápida para la II Cumbre de las Américas: ¿cuál sería la posición que debería adoptar América Latina y el Caribe? ¿Tendría sentido lanzar las negociaciones del ALCA o sería más prudente esperar la autorización del Congreso?

    -Tanto a Brasil como al MERCOSUR les interesa que los acuerdos en torno al ALCA se produzcan por consenso, impulsados por la voluntad política fundamentada en los conceptos de equilibrio, realismo y pragmatismo. Los progresos deben ser el resultado de un proceso de decisiones seguro y meditado, y que se produzca de una forma responsable e irreversible. El ALCA que deseamos debe ser el resultado, antes que nada, del consenso nacional de todos los sectores de las sociedades participantes. La integración no es sólo un proyecto entre gobiernos sino sobre todo un compromiso entre naciones. No obstante, el éxito de esta empresa está subordinado a un requisito previo único, imprescindible e insustituible: que las Delegaciones estén investidas de un mandato emanado de la voluntad de sus respectivos pueblos.

    Aunque no es esperable que ello ocurra, algunos socios extrarregionales temen que el ALCA se convierta en una fortaleza que concentre las negociaciones de América Latina y el Caribe con sus socios del Norte? ¿Qué estrategias deberían impulsar nuestros países para preservar la diversificación de sus vínculos externos? ¿Cuáles serían las prioridades?

    -En lo que respecta a ese punto específico, la experiencia del MERCOSUR ha comprobado de forma empírica que es posible conciliar la integración económica regional con la apertura a terceros mercados. En el período 1990-1995, la expansión del comercio intrarregional se vio acompañada por una expansión equivalente en las importaciones provenientes de terceros países que alcanzó un 120 por ciento con un promedio anual de crecimiento superior al 20 por ciento, lo que significa más del doble del incremento medio del comercio mundial en aquellos años.

    El ALCA es sólo una de las formas existentes de inserción económica internacional en el contexto actual. La participación en la integración económica hemisférica no excluye la búsqueda de otras posibilidades de inserción en el campo internacional tales como la negociación de acuerdos de libre comercio con otras regiones y la valorización de la OMC como mecanismo orientador de la liberalización comercial a nivel mundial. El conjunto de esas iniciativas complementa y refuerza el objetivo de aumentar la presencia de nuestras economías en los mercados internacionales.

    Parecería existir una nueva relación causal entre el crecimiento económico, el comercio y el empleo. Lamentablemente, los indicadores demuestrán que los dos primeros, no garantizan el buen funcionamiento del tercero, ni mucho menos una mejor distribución del ingreso. ¿En qué medida el ALCA puede contribuir a subsanar esta situación o por el contrario considera usted que podría agudizarla? Si así fuera ¿qué políticas deberá emprender la región para evitar los efectos no deseados de la integración hemisférica?

    -No hay duda de que la vida diaria de los pueblos americanos se verá afectada por el ALCA. El ALCA permitirá a los productores de bienes y prestadores de servicio exponer su oferta a un mercado consumidor ampliado superior a los 700 millones de habitantes. Para los consumidores, el ALCA significará además el acceso a una oferta ampliada de productos y servicios. Por su parte, el incremento en la dimensión de los mercados constituirá un estímulo para que inversionistas y empresarios inviertan fuera de sus fronteras nacionales trayendo así importantes recursos y tecnologías. La generación de empleos y la distribución del ingreso en las economías regionales revisten un carácter prioritario en la agenda de negociación hemisférica. Es necesario recordar que aún no ha concluido la etapa de realización de estudios preparatorios de las negociaciones y que aún es necesario efectuar investigaciones sobre el impacto del ALCA en las economías de la región a fin de tener una visión más clara de los resultados del proceso que apenas se encuentra en su etapa inicial. En ese sentido, los sectores laborales y empresariales tienen un importante papel que desempeñar al ofrecer su contribución y opinión en torno a los riesgos y oportunidades del proceso de integración.

 


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