"Tendencias de la
Integración
de América Latina y el Caribe"
Edición Nº 49
Enero - Marzo 1997 |
|
Vías hacia el Área de Libre Comercio
de las Américas
Richard L. Bernal
Embajador de Jamaica en Estados Unidos,
Representante Permanente ante la Organización
de los Estados Americanos, Presidente del Grupo
de Trabajo sobre Pequeñas Economías y Miembro
del Comité Especial de Comercio de la OEA
y del Comité sobre Asuntos Financieros Hemisféricos.
Las opiniones expresadas en el
presente artículo son las del autor y no las del Gobierno de Jamaica. Este documento se
benefició de los comentarios de George Fauriol, Sidney Weintraub, Steve Lande, Peter
Hakim, Carol Wise, Peter Morici, Robert Delvin, Alister McIntyre, Don Mackay y Gerald
Helleiner.
El siguiente artículo es una versión resumida del
Documento de Política de enero de 1997, preparado para el Centro de Estudios
Estratégicos e Internacionales, Washington, D.C.
I. Introducción
Los países del Hemisferio
Occidental han anunciado su intención de formar un área de libre comercio que abarque la
totalidad del Hemisferio, conocida como Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). La
creación de un área de libre comercio que incluya los países democráticos del
Hemisferio Occidental (a excepción de Cuba) fue acordada en la Cumbre de las Américas,
celebrada en Miami en diciembre de 1994.
Esta meta fue expresada en la
Declaración de Principios y Plan de Acción de la Cumbre de las Américas bajo la
denominación de «Area de Libre Comercio de las Américas». Los gobiernos se
comprometieron a (1) iniciar de inmediato la construcción del Area de Libre Comercio de
las Américas (ALCA), en la que las barreras al comercio y la inversión serán eliminadas
progresivamente,1 (2) concluir las negociaciones en
una fecha no ulterior al año 2005 y (3) realizar avances concretos hacia el logro de este
objetivo para finales del presente siglo.2 Sin
embargo, los gobiernos no han diseñado o convenido en una vía que conduzca de la
situación actual al funcionamiento inicial del ALCA; tampoco han acordado qué
constituirá el ALCA, aunque la suposición implícita es que los compromisos tendrían
que ir más allá de los de la Ronda Uruguay de la OMC.
Ante la ausencia de una vía
única para el Area de Libre Comercio de las Américas, se observa la evolución
simultánea de diferentes vías, tendencia que seguramente se mantendrá. Entre tanto, se
ha iniciado un proceso de consulta y un trabajo preparatorio. Esto tiene lugar en un
contexto en el que ha habido un aumento en el número de acuerdos regionales y
bilaterales, acompañado por la rápida expansión del comercio y los flujos de
inversión. De manera concomitante con el proceso tendiente a la creación del ALCA, se
están discutiendo o negociando actualmente diversas iniciativas regionales y bilaterales.
Los arreglos comerciales
existentes y la proliferación de nuevas iniciativas podrían obstaculizar o contribuir
con la creación del ALCA. Hay la necesidad urgente de evaluar las vías alternas al ALCA,
tanto las que están evolucionando como las previstas, con miras a seleccionar una de
ellas o por lo menos asegurar la complementaridad. Lo ideal sería que hubiera consenso en
torno a un proceso único que conduzca a la creación del ALCA.
II. La situación
actual
Las principales
características del contexto actual son:
a. Resurgimiento de los
Acuerdos Regionales de Comercio
El comercio en el Hemisferio se
caracteriza por una tendencia hacia la regionalización, con un aumento más rápido del
comercio intrarregional que del comercio hemisférico o el comercio mundial. Se trata de
un reflejo del impacto de las políticas de liberalización y del resurgimiento de
acuerdos comerciales regionales. En el Hemisferio existen cinco acuerdos y esquemas de
integración económica principales, a saber: el Tratado de Libre Comercio de América del
Norte (TLCAN), el Mercado Común del Sur, el Mercado Común Centroamericano (MCCA), la
Comunidad del Caribe (CARICOM) y el Pacto Andino.3
La participación del comercio
intrarregional en el comercio total del Hemisferio ha aumentado de manera significativa en
años recientes. Las exportaciones intrarregionales dentro del total de exportaciones
entre 1990 y 1994 aumentaron en 243% en el Grupo Andino, 215% en MERCOSUR y 24% en el
MCCA.4 Las exportaciones entre los miembros del TLCAN
se duplicaron, mientras que en el CARICOM se observó una declinación marginal. Si bien
estas cifras reflejan una expansión desde una base baja, indican asimismo un auge en el
comercio intrarregional.
Además de los cinco
principales acuerdos regionales de comercio (TLCAN, MERCOSUR, MCCA, CARICOM y PA) existen
cinco acuerdos de comercio preferencial; a saber: la Iniciativa para la Cuenca del Caribe
(ICC), CARIBCAN, la Ley de Preferencia Comercial Andina, el Acuerdo Venezuela/CARICOM y el
Acuerdo Colombia/CARICOM. Existen también iniciativas regionales que se encuentran en
diferentes etapas de aplicación, tales como el Grupo de los Tres, la Asociación de
Estados del Caribe y el Acuerdo entre México y Centroamérica.
b. Promiscuidad comercial5
Se ha dado una reñida
competencia entre países por establecer vínculos con los Estados miembros del TLCAN y de
MERCOSUR, que ha conducido al surgimiento de acuerdos en los que Estados Unidos, México y
Brasil parecieran centros de una esfera desde los que se ha trazado un conjunto cada vez
mayor de radios. Las implicaciones de semejante modelo de centros y radios6 son que sólo el centro tiene acceso preferencial al
mercado de todos los países, mientras que los «países radios» han liberalizado el
acceso sólo con respecto al «país centro» pero no con los otros países. Esto podría
causar una distorsión en los flujos de inversión, con una probable concentración de la
inversión en el país centro. Este modelo conformado por países centros y países radios
podría ir en detrimento del tipo de iniciativa de cooperación regional que se pretende
mediante el ALCA.
Algunos países han intentado
forjar acuerdos comerciales bilaterales con Estados Unidos, México y Brasil como medio de
conectarse con el TLCAN y MERCOSUR, o con el mercado principal de sus exportaciones, por
ejemplo, el mercado estadounidense en el caso del Caribe y el mercado mexicano en el de
Centroamérica. Los intentos de negociar acuerdos de libre comercio con países
individuales miembros del TLCAN comenzaron incluso antes de que se concluyera el tratado,
impulsados por la preocupación de que asegurar un acuerdo de libre comercio o ingresar al
TLCAN sería difícil después de la ratificación del tratado, ya que los países
miembros quizás quisieran esperar durante cierto tiempo para evaluar los avances del
TLCAN.7 La admisión de algunos países quizás
hubiera sido postergada también debido a la necesidad de cumplir con el alto nivel de
comercio y de disciplina inversionista del TLCAN. Algunos países probablemente hayan
considerado, de manera errónea, la posibilidad de que mediante la celebración de un
acuerdo con México podrían ingresar al TLCAN por la puerta de atrás. Sin embargo, aun
si celebraran acuerdos con México, no existe la posibilidad para esos países de obtener
acceso al mercado del TLCAN, pues sus reglas impiden la extensión de los beneficios del
ALC a terceros países. Las estrictas reglas de origen hacen que los componentes
producidos en países que han celebrado acuerdos de libre comercio con México, aun si
fueran terminados en México, no serían tratados como productos elegibles conformes al
TLCAN al ingresar a Estados Unidos. De hecho, las reglas de origen del tratado pretenden
evitar que terceros obtengan beneficios del mismo.
Estados Unidos, en su
condición de economía más grande del Hemisferio, es un polo natural de crecimiento y el
centro probable del área hemisférica de libre comercio. Este país ya constituye un
centro con radios importantes, incluyendo el TLCAN (con Canadá y México), la Iniciativa
para la Cuenca del Caribe (con el Caribe y Centroamérica) y la Ley de Preferencia
Comercial Andina (con Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia). Naturalmente, una propuesta que
se discute con frecuencia es que el TLCAN se constituya en el centro de un bloque
comercial ampliado mediante la admisión de otros países.
México, actualmente miembro
del TLCAN, también participa en el Grupo de los Tres junto con Colombia y Venezuela y
firmó un acuerdo (en 1992) a objeto de promover el libre comercio con Centroamérica.
México ha celebrado también acuerdos bilaterales con Uruguay (1986), Argentina (1986),
Perú (1987), Chile (1991), Costa Rica (1994) y Bolivia (1994) y espera concluir
negociaciones con el resto de Centroamérica y con Perú hacia finales de 1997. Para
entonces habrá celebrado acuerdos de libre comercio con todos los países del Hemisferio
a excepción de los países de MERCOSUR y del CARICOM. El surgimiento de México como nodo
de concatenación crea incertidumbre, situación que probablemente continúe hasta que se
establezca un claro calendario de adhesión al TLCAN.
Brasil está desempeñando un
papel de liderazgo en el MERCOSUR, el cual está comenzando a aumentar el número de sus
miembros (con el ingreso de Chile y Bolivia, por ejemplo). A principios de diciembre de
1995, Bolivia firmó un acuerdo con el MERCOSUR mediante el cual se pretende eliminar las
barreras al comercio dentro de un lapso de diez años.8
Las conversaciones entre Chile y el MERCOSUR concluyeron en junio de 19969 y el acuerdo entró en vigor el 1º de octubre de 1996.
Actualmente continúan las conversaciones con el Pacto Andino y se busca una extensión
hacia Europa y Japón.10
Por otra parte, además de la
matriz de acuerdos comerciales que tienen como centro a Estados Unidos, México y Brasil,
hay numerosos acuerdos bilaterales entre otros países y se han anunciado convenios nuevos
o que están en proceso de negociación. Los acuerdos bilaterales intentan liberalizar y
facilitar el intercambio, sin embargo, la proliferación de los mismos hace que el
comercio se vuelva más complejo ya que los exportadores e importadores nunca están
seguros del régimen aplicado a sus operaciones. La coexistencia de numerosos acuerdos ha
creado un conjunto confuso de normas de origen y reglamentos. Esta superposición de
convenios entraba el comercio en vez de promoverlo. La simplificación que traería
consigo un área única de libre comercio a nivel hemisférico sería de gran beneficio.
c. Diferencias en extensión
territorial, en nivel de desarrollo
y en grado de preparación
El Hemisferio Occidental
comprende países muy diferentes en extensión territorial y nivel de desarrollo.11 Hay países como Canadá y Brasil (con 9,9 millones
de km2 y 8,5 millones de km2, respectivamente) junto a países como Montserrat (con 102
km2). En cuanto al producto nacional bruto (PNB), la diferencia va de países como Estados
Unidos, con US$ 8.291 miles de millones, a países como Antigua, Dominica, Granada,
Montserrat, San Cristóbal, Santa Lucía y San Vicente, cada uno con un PIB de menos de
US$ 500 millones. El número de habitantes varía de 258 millones en Estados Unidos a
11.000 en Montserrat. El PNB per cápita varía de US$ 24.750 en Estados Unidos a US$ 450
en Haití.
En la mayoría de los países
de Latinoamérica y el Caribe se ha producido una importante liberalización del comercio.
El grado de preparación para participar en el ALCA y beneficiarse de ella varía
ampliamente entre los países del Hemisferio.12 Los
aranceles promedio eran 14% en 1995, e iban de 6,6% en Estados Unidos a 17,9% en Honduras.
Se ha dado además una reducción sustancial del número de items que causan el pago de
aranceles.13
A principios de 1990 surgía un
«nuevo consenso latinoamericano»14, basado en
mercados competitivos, la estabilidad macroeconómica lograda mediante la reducción de
los déficit del sector público, la apertura del sector externo a la competencia
extranjera y la reducción del papel del Estado a través de la privatización y la
desregulación. El nivel de liberalización del comercio refleja una variedad de
características económicas estructurales, orientaciones de las políticas, perspectivas
políticas y disposiciones psicológicas. Otras complicaciones surgen del apoyo político
limitado y tentativo de que son objeto la reforma y liberalización económicas.15 Esto se debe en parte al hecho de que la búsqueda
del libre comercio y la reforma económica obedece menos a una convicción que a la
frustración ante el modelo de substitución de importaciones y el proteccionismo en vigor
durante la profunda crisis de la década de los 80.16
Las circunstancias en las que deben aplicarse las etapas más complejas de la
liberalización se ven dificultadas por la desigual distribución del ingreso17 y por el incremento de la pobreza18 concomitante a la reforma y liberalización
económicas. Las experiencias recientes en Venezuela y México19
ponen de manifiesto la fragilidad del proceso.
Las ventajas que puedan tener
las economías de Latinoamérica y el Caribe por el acceso al mayor mercado hemisférico o
a los grupos regionales principales, lo que les permitiría aumentar sus exportaciones,
dependerán no sólo de las políticas de los gobiernos sino también de la disposición y
habilidad del sector privado para competir con efectividad. Incluso en los sectores en que
estas economías tienen una ventaja comparativa, podrían, como en el pasado, ser
contrarrestadas por la falta de ventajas competitivas20
por empresas locales o extranjeras. El aumento de las exportaciones dependerá de una
combinación de ventajas comparativas y competitivas. La reforma económica, la
liberalización y los ajustes son prerrequisitos para participar en la ALCA, por lo que la
liberalización del comercio es una condición necesaria, aunque no suficiente. Los
gobiernos deben enfrentar con seriedad las dificultades económicas (tanto
macroeconómicas como microeconómicas), sociales y políticas inherentes al ajuste si
desean alcanzar la meta del libre comercio hemisférico.21
III. Vías alternas para el ALCA
Cabe pensar en cinco vías alternas para el ALCA:
a. El TLCAN como núcleo
La Iniciativa para las
Américas, empresa lanzada en junio de 1990 por el Presidente Bush, constaba de tres
componentes interrelacionados: la liberalización del comercio, el alivio de la deuda y
medidas de promoción de las inversiones. El objetivo de la liberalización del comercio
era la creación de un área de libre comercio hemisférica, que se extendiera desde
Anchorage, en Alaska, a la Tierra del Fuego, en Argentina. El establecimiento del libre
comercio se lograría mediante la expansión del Tratado de Libre Comercio de América del
Norte (celebrado por Estados Unidos, Canadá y México), que incluiría otros países.22 Esta visión del TLCAN como núcleo es compartida por
Canadá. El Primer Ministro de ese país, Jean Chretien, durante una visita reciente a
Chile y a los países del MERCOSUR, señaló: «Vemos al TLCAN como base para el libre
comercio futuro en todo el continente americano».23
Aparte de la concepción compartida por los socios del TLCAN, el tratado tendrá sin duda
un atractivo importante, ya que uno de sus miembros (Estados Unidos) es la economía más
grande y el país más importante, y representa cerca de 75% del comercio hemisférico.24 Al suceder al Presidente Bush, el Presidente Clinton
reiteró la visión del TLCAN como acuerdo-núcleo, que sería expandido hasta incluir en
el futuro a todos los países del Hemisferio comprometidos con el libre comercio. Más
recientemente, Estados Unidos indicó que el ingreso al TLCAN es una de las diferentes
vías para crear el ALCA.25
La cláusula de adhesión al
TLCAN no establece criterios de elegibilidad para nuevos miembros ni procedimientos de
solicitud para países interesados. El artículo 2204 del TLCAN establece únicamente que
cualquier país o grupo de países puede ingresar al TLCAN «sujeto a los términos y
condiciones»26 en que puedan convenir esos países y
la Comisión de Libre Comercio del TLCAN, constituida por funcionarios a nivel ministerial
de México, Canadá y Estados Unidos. Aparte de la vaguedad de la cláusula de adhesión,
es importante resolver el asunto del ingreso secuencial frente al ingreso en bloques o
grupos. El ingreso en bloques es preferible a la expansión a través de una serie de
ingresos individuales porque evita implicaciones adversas tanto para el proceso tendiente
a la creación del ALCA como para los grupos de comercio regionales existentes.27
A mediados de 1994, la
Administración de Clinton señaló que Chile era el único país al que consideraban
preparado para asumir las disciplinas requeridas por el TLCAN. En diciembre de 1994, en la
Cumbre de las Américas, los socios del TLCAN anunciaron que Chile sería el primer país
al que se permitiría el ingreso al TLCAN y que las negociaciones comenzarían a
principios de 1995. Las negociaciones con Chile con miras a su ingreso al TLCAN son,
según el ex Representante Comercial Mickey Kantor, el primer paso hacia la construcción
de un Acuerdo de Libre Comercio de las Américas.28
En 1995 se celebraron diversas reuniones, pero el proceso se encuentra actualmente en
suspensión. Canadá y Chile iniciaron discusiones en torno a un acuerdo de libre comercio
que «constituirá un puente hacia el pleno ingreso al TLCAN para Chile y será
incorporado al TLCAN una vez que las negociaciones para el ingreso hayan sido
concluidas».29
El principal obstáculo para
ingresar al TLCAN sería la no reautorización de los poderes para negociar por la vía
expedita, con lo que quedarían congeladas las negociaciones para la adhesión al TLCAN.
La Administración de Clinton reinició los esfuerzos para asegurar la reautorización,
poco después de su reelección en noviembre.30 Sin
embargo, permanece la incertidumbre, ya que las elecciones de noviembre no cambiaron la
configuración política del Congreso. Los proteccionistas y los detractores del TLCAN
continuarán oponiéndose a la expansión del TLCAN y posiblemente al ALCA, y el aumento
del enorme déficit comercial de Estados Unidos con sus socios del TLCAN parecerá
demostrar que las sombrías predicciones eran correctas.31
Cabe esperar una fuerte oposición por parte de las organizaciones ambientalistas y los
sindicatos32 que le atribuyen al TLCAN la pérdida de
puestos de trabajo.33 Quizás el obstáculo mayor sea
el que 57% de los residentes en Estados Unidos «no quieren que el gobierno de Estados
Unidos apruebe nuevos acuerdos de comercio con Latinoamérica» ya que 51% cree que estos
acuerdos dan como resultado la pérdida de empleos estadounidenses.34
Otro serio problema lo
constituye las diferencias entre los socios del TLCAN sobre cuándo y cuán rápido se
debe ampliar el TLCAN. Estados Unidos aún no lo ha decidido, México quiere avanzar
despacio y Canadá está dispuesto proceder tan rápido como sea posible. Canadá
cuestiona la decisión de Estados Unidos de desempeñar un papel de liderazgo en la
liberalización del comercio en el Hemisferio Occidental.35
Paralelamente, Canadá y Chile concluyeron un acuerdo bilateral de libre comercio que
entrará en vigor en junio de 1997.36 Por otra parte,
ha habido algunas diferencias en materia de comercio entre los socios del TLCAN (incluso
discrepancias en torno a la Ley Helms-Burton), que no crean una atmósfera propicia para
la expansión del TLCAN. Se impone la urgente necesidad de mejorar las relaciones entre
Washington, Ottawa y Ciudad de México. De hecho, en uno de sus editoriales, el Journal
of Commerce abandonó su tradicional sobriedad para afirmar que «El señor Kantor
envenenó las relaciones con México al complacer intereses especiales».37
En respuesta a las
preocupaciones expresadas por los gobiernos de los pequeños países en desarrollo de
Centroamérica y el Caribe,38 la Administración de
Clinton y los partidarios de la ICC en el Congreso intentaron sin éxito que el Congreso
aprobara la extensión unilateral de la mayoría de los beneficios del TLCAN a los
productos actualmente excluidos de la exención de derechos conforme a la ICC. La
propuesta, conocida como «paridad», abordaría el problema de la desviación del
comercio y la inversión39 que está ocurriendo como
consecuencia del TLCAN y que es particularmente evidente en las exportaciones de prendas
de vestir.40 El programa propuesto confiere un mayor
acceso al mercado estadounidense bajo la forma de un tratamiento de los aranceles y las
cuotas similar al TLCAN para categorías particulares de prendas de vestir. Se esperaba
que el programa de paridad fuera incluido primero en la legislación para la ejecución
del TLCAN, luego en la legislación para la ejecución de la Ronda Uruguay y finalmente en
la legislación comercial introducida en el centésimo cuarto Congreso.
b. El MERCOSUR como polo
Brasil está proponiendo
extender el MERCOSUR para crear un Area de Libre Comercio de América del Sur (ALCAS), que
en un futuro podría amalgamarse con el TLCAN.41 La
idea de un área de libre comercio que abarque todos los países de América del Sur no es
nueva. Data de la Primera Conferencia Internacional de los Estados Americanos de 1889.42 La Asociación Latinoamericana de Integración
(ALADI) comenzó en 1980 y reemplazó a la Asociación Latinoamérica de Libre Comercio,
fundada en 1960. Entre los países miembros de la ALADI figuran México y los países de
América del Sur. El concepto de Area de Libre Comercio de América del Sur propuesto por
Brasil está recibiendo un apoyo cada vez mayor. MERCOSUR está comenzando a aumentar el
número de sus miembros, con la inclusión de Bolivia y Chile,43
y se están efectuando negociaciones con el Grupo de los Tres. A finales de agosto de 1996
comenzaron las negociaciones en torno a un acuerdo de libre comercio entre México y
MERCOSUR, que se espera culminar a principios de 1997.44
En la reunión del Grupo de Río celebrada en septiembre se anunció el inicio de
negociaciones entre el Pacto Andino y MERCOSUR. Estos hechos indican que la creación del
Area de Libre Comercio de América del Sur es una posibilidad que, de concretarse, podría
conducir a un Hemisferio bipolar dividido entre el TLCAN y el ALCAS.
Las posibilidades de que el
MERCOSUR se convierta en el núcleo del ALCAS o en uno de los dos polos del libre comercio
hemisférico se derivan no sólo de una visión particular, el surgimiento de Brasil como
«potencia» regional,45 sino de las dimensiones de
MERCOSUR en relación a América Latina. El MERCOSUR representa casi 50% del PIB de
Latinoamérica, más del 40% de su población y cerca de 33% de su comercio externo.46 Además, el comercio intra-MERCOSUR está aumentando
rápidamente (por ejemplo, de US$ 10 mil millones en 1993 pasó a US$ 12 mil millones en
1994 47). Si bien las dimensiones del MERCOSUR son
aún mucho menores que las del TLCAN y no desplazará el dominio o el liderazgo
estadounidenses, MERCOSUR tiene a su favor el auge que está experimentando. Su
disposición a aumentar el número de sus miembros y a ampliar su red de acuerdos de
comercio, en momentos en que la Administración de Estados Unidos se encuentra
inmovilizada por la falta de poderes para negociar por la vía expedita, hacen que el
MERCOSUR parezca la opción más viable e inmediata para algunos países suramericanos. En
su frustración, algunos países que esperaban ingresar al TLCAN han dirigido sus
esfuerzos al establecimiento de vínculos con el MERCOSUR,48
e incluso con Asia y la Unión Europea.49 El ingreso
al MERCOSUR no es sucedáneo de la participación en el TLCAN, pero representa una opción
muy diferente, especialmente dadas las grandes diferencias en dimensiones de los
respectivos mercados.
c. Amalgama bipolar50
El MERCOSUR, a instancias de
Brasil, ha tratado de iniciar discusiones con el TLCAN que podrían conducir a un tipo de
acuerdo entre ambas partes.51 En octubre de 1995, el
Representante Comercial de Estados Unidos, Mickey Kantor, y el Ministro de Comercio de
Brasil, Luiz Felipe Lampreia, acordaron «explorar con las otras partes de nuestros
respectivos acuerdos comerciales subregionales esta posibilidad que apoyamos
fervientemente».52 En noviembre de 1995, Estados
Unidos, con el consentimiento de Canadá, convino con MERCOSUR en celebrar su primera
reunión antes de la reunión de Ministros de Comercio del Hemisferio Occidental que se
celebraría en Colombia en marzo de 1996.53 Sin
embargo, la fuerte oposición de México ha impedido hasta ahora que este grupo se reúna.54 Se ha sugerido también que «Brasil intenta evitar
cualquier negociación hemisférica específica hasta que el MERCOSUR esté en una
posición negociadora más fuerte frente al TLCAN».55
De allí que la consolidación y la expansión sean la prioridad para Brasil entre el
momento actual y finales de siglo.56
Si bien la mayoría de los
gobiernos del Hemisferio no apoyarían un proceso de negociación bipolar, «para muchos
analistas económicos lo más relevante de las conversaciones es que un bloque liderado
por Estados Unidos negocia con un bloque liderado por Brasil, mientras que los países del
Caribe luchan por impedir que se les deje afuera».57
No está claro si las
discusiones entre el TLCAN y el MERCOSUR surgirán como vía paralela al proceso tendiente
a la creación del ALCA. Brasil y Estados Unidos tienen amplios antecedentes en cuanto a
diferencias de percepción de los asuntos comerciales, como se puso de manifiesto durante
la Ronda Uruguay, en la que un observador notó que Estados Unidos y Brasil disputaban
sobre casi cualquier asunto de importancia en la negociación del GATT.58 Sin embargo, Lampreia y Kantor llegaron a un
entendimiento común sobre la Declaración Ministerial durante un viaje en avión desde
Brasil a Cartagena. Los demás Estados miembros se rehusaron a endosar esta visión de la
declaración y la Declaración Ministerial definitiva reflejó partes de otros puntos de
vista.
d. Convergencia de los grupos de comercio regionales
Se sugiere con frecuencia que
los grupos o acuerdos de comercio regionales pueden llegar a ser elementos constitutivos
del ALCA mediante el fomento de la liberalización del comercio entre los países
miembros.59 Los cinco grupos principales de comercio
regional: el TLCAN, el MERCOSUR, el CARICOM, el Mercado Común Centroamericano (MCCA) y el
Pacto Andino podrían negociar una convergencia o cooperación con base en un objetivo de
integración común. Podría resultar más fácil y rápido negociar el ALCA entre los
cinco principales grupos de comercio regionales que entre 34 países. Las asimetrías en
las dimensiones económicas entre los diversos grupos regionales sería una preocupación
ya que podría traducirse en una ventaja para los países del TLCAN. Las diferencias son
enormes; por ejemplo, la población del TLCAN es de 372 millones de habitantes, comparada
con 6,2 millones de habitantes en el CARICOM. El PIB del TLCAN es 10 veces mayor que el
del grupo inmediatamente menor, el MERCOSUR.60
También se plantea el asunto de la inclusión de países que no forman parte de ningún
grupo regional, por ejemplo Haití, República Dominicana y Panamá.
Existen diferentes perspectivas
en torno a si la convergencia de los grupos regionales de comercio deba ser precedida por
una fase de consolidación. Brasil ha señalado que un período de consolidación de los
grupos regionales es un prerrequisito para el libre comercio hemisférico; sin embargo,
Estados Unidos ha declarado firmemente que el ALCA «no puede esperar a que se consoliden
los grupos regionales».61
e. Negociaciones
hemisféricas
Otra forma de proceder es
forjando acuerdos conforme a niveles de tipo «OMC +» hacia los que avanzarían todos los
países del Hemisferio de acuerdo con un cronograma fijado. En este caso es necesario un
cronograma para realizar esfuerzos concertados con miras a establecer estos niveles
comunes para el comercio hemisférico de bienes y servicios y el movimiento de flujos de
capital de modo que se promueva la compatibilidad entre los diferentes bloques
comerciales. Este enfoque es similar al que se está aplicando en el Grupo de Cooperación
Económica Asia-Pacífico (APEC).
El componente comercial de la
Cumbre de las Américas incorpora esta estrategia: (1) el sistema de Grupos de Trabajo que
han sido establecidos para se dediquen a examinar con intensidad los temas relevantes.
Para cuando se celebre la Reunión Ministerial de Belo Horizonte, en mayo de 1997, de los
once grupos de trabajo, siete ya habrán dedicado 18 meses a esta actividad, mientras que
los cuatro restantes le habrán dedicado 14 meses (desde marzo de 1996 a mayo de 1997). Se
están identificando y confirmando los puntos del temario. (2) Para el momento de la cita
en Belo Horizonte, los ministros responsables del comercio internacional se habrán
reunido tres veces en los 29 meses transcurridos desde la Cumbre de Miami. Durante el
mismo período, los viceministros se habrán reunido con mucha más frecuencia (ocho
veces). Los Grupos de Trabajo habrán celebrado un total de 52 reuniones, la mayoría de
las cuales duran un día y medio. Además, se habrá discutido acerca del ALCA y sus
perspectivas en numerosas reuniones, visitas o conversaciones cuando los ministros y los
altos funcionarios de los gobiernos nacionales intercambien opiniones e ideas. Semejante
proceso indica que los países tienen la suficiente voluntad política y burocrática para
abordar las negociaciones.
IV. Ventajas de una
vía única
La coexistencia de diferentes
vías al ALCA plantea algunos problemas fundamentales que es preciso abordar, tales como
la proliferación de acuerdos de comercio regionales, subregionales y bilaterales que
puedan complicar el proceso de creación del ALCA. De manera ideal, los gobiernos del
Hemisferio deberían acordar una vía única para el ALCA ya que de esta manera: (1) Se
evitaría la confusión, la duplicación de esfuerzos y las demoras resultantes de la
coexistencia de diferentes vías que desaceleran el proceso tendiente a la creación del
ALCA. (2) Un proceso hacia la creación del ALCA mal enfocado y sin un fin claro a la
vista reducirá el compromisos de los gobiernos para con el ALCA. Los gobiernos se verán
tentados a concentrarse en acuerdos e iniciativas regionales, incluyendo algunas
extrahemisféricas. Canadá, Estados Unidos, México y Chile son miembros del APEC y
podrían acordarle a este grupo una mayor prioridad que al comercio dentro del Hemisferio
Occidental. Los países del Caribe podrían dedicar mayores esfuerzos a negociar un
acuerdo con la Unión Europea que suceda a la actual Convención de Lomé, en vez de
concentrarlos en el ALCA.
V. Hacia una ronda
hemisférica
En la vía hacia el ALCA hay
dos fases: (1) una fase preparatoria y (2) las negociaciones propiamente dichas. La fase
preparatoria implica (a) una amplia discusión entre los países con miras a definir el
contenido de las negociaciones y los principios sobre los cuales se realizarán; por
ejemplo, el derecho de retirarse en contraposición al derecho de las partes restantes a
continuar con las negociaciones; (b) que exista un nivel suficiente de voluntad política
para justificar el inicio de negociaciones formales. Se desprende del proceso tendiente a
la creación del ALCA, que empezó después de la Cumbre de Miami, la posibilidad de
asegurar el logro de ambos aspectos del proceso preparatorio. Sin embargo, aún se
desconoce la forma y la conducción que tendrán las negociaciones. El primer paso en este
proceso es llegar a un consenso sobre cuál es la mejor opción entre las vías alternas.
Son cuatro los criterios que
deberá satisfacer cualquiera de las vías al ALCA; a saber:
a) Facilitar la plena participación de todos los 34
países calificados como elegibles en la Cumbre de las Américas.
b) Asegurar la igualdad de los gobiernos participantes,
independientemente del tamaño y nivel de desarrollo de los respectivos países; es decir,
todos los gobiernos tienen los mismos derechos formales en el proceso de toma de
decisiones.
c) Esforzarse por lograr la sencillez en la forma,
logística y administración del proceso.
d) Asegurar un máximo de transparencia en las fases
preparatoria y de negociaciones, a objeto de promover la comprensión, la discusión y la
credibilidad.
La vía de las negociaciones hemisféricas sería
preferible a las otras cuatro posibilidades, ya que es la que satisface mejor los cuatro
criterios y plantea menos dificultades que la vía alterna.
(1) La creación del ALCA a
partir de la expansión del TLCAN sólo puede contemplarse porque en éste las disciplinas
involucradas son las de mayor alcance y el campo de los temas tratados es el más amplio
entre los acuerdos regionales del Hemisferio. Sin embargo, la participación en las
decisiones de los temas fundamentales quedaría restringida exclusivamente a los socios
del TLCAN y, por lo tanto, se carecería de igualdad y transparencia. La facilidad
inherente al pequeño número de gobiernos se complica a medida que se van incorporando
otros países. Otro inconveniente grave es el hecho de que una decisión del TLCAN de
admitir de manera secuencial a países individuales o en bloque podría producir
distorsiones del comercio y la inversión muy dañinas para los países o bloques de
países que sean los últimos en incorporarse.
Las negociaciones
hemisféricas, ya sean conforme a una agenda amplia o reducida, serían preferibles antes
que la expansión del TLCAN, porque es poco probable que la mayoría de las economías
figuren entre los países admitidos prontamente, lo que podría resultar en una grave
erosión de sus exportaciones a los mercados del TLCAN. Este hecho está claramente
demostrado por la imposibilidad, hasta ahora, de que el gobierno de Estados Unidos amplíe
el número de países miembros del TLCAN. Las incertidumbres en torno a si Estados Unidos
ampliará el ingreso al TLCAN, y cuándo, reducirá las posibilidades de que se tome esta
vía como único camino hacia el ALCA.
(2) Problemas similares
podrían plantearse si MERCOSUR se convierte en un polo desde el cual pudiera evolucionar
el ALCA; a saber: una participación reducida, falta de transparencia y de igualdad. En
particular, el establecimiento del ALCA podría posponerse hasta después del año 2005
porque MERCOSUR está enfocado hacia la creación del ALCAS, incluso antes que el ALCA. No
ha habido mucho contacto, y menos aún una discusión profunda, entre las economías más
pequeñas y MERCOSUR, a pesar de que la mitad de los miembros de MERCOSUR (Paraguay y
Uruguay) podrían ser considerados economías pequeñas. Cabe tener en cuenta también que
la admisión de Bolivia como miembro asociado de MERCOSUR fue demorada debido a que no se
deseaba otorgarle una consideración «especial», en la que se tendría en cuenta las
dimensiones de Bolivia y su nivel de desarrollo. Todo esto se ve confirmado por la
naturaleza marginal de la participación de los países pequeños en el Grupo de Río.
(3) Si el ALCA surge de
negociaciones bipolares entre el TLCAN y el MERCOSUR, ¿de qué manera se considerarán en
las negociaciones los intereses de los países que no son miembros de ninguno de estos
acuerdos? Si los objetivos, el diseño y el calendario del ALCA se presentaran al resto de
los países del Hemisferio como un hecho consumado, o mediante consultas rutinarias
subsiguientes, se menoscabarían la participación, la igualdad y la transparencia.
(4) La convergencia de los
grupos regionales de comercio como vía hacia el ALCA adolece de una simplicidad
conceptual engañosa. Por el contrario, sería en realidad una vía muy difícil hacia el
ALCA puesto que requeriría del logro del consenso intrarregional como prerrequisito para
alcanzar un acuerdo a nivel hemisférico. La capacidad dentro de los grupos regionales
para lograr un consenso y respetarlo varía considerablemente entre los diferentes grupos
de comercio. El proceso podría hacerse extremadamente complejo si los grupos de comercio
negocian no sólo simultáneamente sino también a nivel bilateral. Si todos los grupos
participaran, ello equivaldría a negociaciones hemisféricas pero con la limitante
adicional de los acuerdos regionales de comercio. Existe también el problema de cómo
asegurar la participación de países que no son miembros de grupos regionales, como
Haití, República Dominicana y Panamá. Si estos países van a participar dentro de este
formato, tendrían que estar vinculados a algún grupo regional para poder tomar parte en
las negociaciones, lo que aumenta las posibilidades de que los grupos regionales no se
amolden a los acuerdos comerciales regionales existentes. Si se aceptara este principio,
podría surgir una escala de configuraciones regionales (por ejemplo, el ALCAS,
Centroamérica y el Caribe o Pequeñas Economías). Esta vía puede proporcionar un grado
de participación y transparencia, pero dentro de un proceso complicado y a dos niveles
que dejaría a la mayoría de los gobiernos con la impresión de que sus preocupaciones
particulares no estuvieron representadas satisfactoriamente al quedar el interés regional
subordinado al consenso regional.
Con una ronda hemisférica de
negociaciones se evitan las dificultades y complejidades de las otras vías. Ofrecería
una participación directa de todos los países y, por ende, igualdad y transparencia. El
proceso es también relativamente simple y es algo con lo que ya están familiarizados los
gobiernos del Hemisferio, por ser propio de diversas organizaciones hemisféricas, tales
como la Organización de los Estados Americanos, y, en época más reciente, los foros de
la Cumbre de las Américas. Esta vía cuenta con la ventaja adicional de constituir un
solo esfuerzo, que facilita las concesiones recíprocas entre países y permite que se
llegue a un consenso. Además, es la vía con más posibilidades de mantener el foco de
atención en el ALCA. Los beneficios de esta vía van más allá de las negociaciones,
puesto que genera mayor legitimidad y compromiso, lo que se traduce en la estabilidad del
acuerdo final.
La mayoría de los países del
Hemisferio Occidental constituyen economías pequeñas, en desarrollo y con pocas
posibilidades de ser determinantes importantes de lo que deba ser el ALCA, de la vía
hacia el ALCA y del calendario de negociaciones y puesta en marcha del ALCA. Los intereses
y preocupaciones de los países pequeños y en desarrollo deben tomarse en cuenta de
manera efectiva en una ronda hemisférica. Asegurar la participación de estos países es
esencial para la constitución del ALCA. De lo contrario, el objetivo fundamental del
ALCA, tener una economía hemisférica sin costuras, no se hará realidad.
Declaración de Principios
de la Cumbre de las Américas, en 3.
Ibíd.
Véanse detalles de estos
acuerdos en «Trade and Integration Arrangements in the Americas: An Analytical
Compendium». (Washington D.C.: Unidad de Comercio, Organización de los Estados
Americanos, septiembre de 1996).
Toward Free Trade in the
Americas (Washington D.C.: Unidad de Comercio, Organización de los Estados Americanos,
1995) p.2.
La expresión
«promiscuidad comercial» se aplica a «la firma de acuerdos con cualquiera que esté
dispuesto, casi siempre con los vecinos». Véase Moisés Naim y Robin King, «Hemispheric
Economic Integration: Big Bang, Gradual Evolution, or Fading Hope?» (preparado para su
presentación en el Seminario Latinoamérica 2010, en la Universidad de Defensa Nacional)
septiembre de 1996.
Véase Yung Chul Park y
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En los cuatro años anteriores a la entrada en vigor del
TLCAN, el 1 de enero de 1994, las importaciones estadounidenses de prendas de vestir de
los países CBERA aumentaron en apenas 13 por ciento, mientras que las importaciones
provenientes de México aumentaron en 33 por ciento. En 1995, los embarques de prendas de
vestir de los países CBERA aumentaron en 21 por ciento, pero los de México aumentaron
más rápido, en 52 por ciento. Véase Caribbean Basin Economic Recovery Act: Impact on
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