"Tendencias de la
Integración
de América Latina y el Caribe"
Edición Nº 49
Enero - Marzo 1997 |
|
Integración económica y relaciones
comerciales en Centroamérica
Haroldo Rodas Melgar
Secretario General de la Secretaría Permanente
del Tratado General de Integración Económica
Centroamericana (SIECA).
Exposición presentada en el II Foro de Comercio e
Inversión EE.UU.-Centroamérica, efectuado en Guatemala, los días 12 al 13 de marzo de
1997.
I. Centroamérica hoy
La integración centroamericana
es objeto, como todo proceso, de permanente evolución en función de las condiciones
existentes en los países miembros, así como de las modificaciones verificadas en el
contexto internacional. De esta forma, ha sabido renovarse y redimensionarse frente a las
realidades impuestas por las nuevas corrientes internacionales del pensamiento político,
económico y social. Esto explica cómo, después de una década extremadamente difícil
en todos los órdenes, los países centroamericanos, actuando conjuntamente, han logrado
sentar las bases para un modelo sostenible de desarrollo, articulando entre ellos nuevos
consensos y estrategias regionales en el marco del proceso de integración.
En la segunda mitad de los
ochenta, el tema de la integración centroamericana recuperó una posición central en la
agenda política de la región. El Proceso de Esquipulas, diseñado por los Presidentes
Centroamericanos con el propósito de alcanzar «una paz firme y duradera», significó un
formidable esfuerzo por lograr una solución propia que ha culminado con la reciente firma
de los Acuerdos de Paz que pusieron fin al conflicto guatemalteco.
La década de los noventa se
inició bajo una perspectiva política positiva. La pacificación de la región y la
consolidación de la democracia viabilizaron los procesos de reforma y de reorientación
de las políticas económicas y sociales. En este sentido, el proceso de integración
económica concurre con proyectos nacionales convergentes y con un contexto internacional
al que la región debe readecuarse. Así, en junio de 1990 los Presidentes
centroamericanos acordaron reestructurar, fortalecer y reactivar el proceso de
integración, así como sus organismos, con el objeto de imprimirles un nuevo dinamismo y
facilitar su adaptación a las nuevas estrategias de apertura externa y modernización
productiva.
1. Superando los momentos
difíciles con una nueva estrategia de desarrollo
En términos de políticas
económicas, los países de la región han venido adoptando en los últimos años nuevas
estrategias de desarrollo concebidas para una mejor inserción en el comercio
internacional, dándole prioridad al reordenamiento y modernización de sus economías,
mediante la adopción de programas y medidas de estabilización y ajuste económico.
Al iniciar la década de los
noventa, las economías de Centroamérica enfrentaban una serie de dificultades que se
reflejaron en el deterioro de los siguientes marcadores macroeconómicos:
- Un crecimiento del PIB en el
orden del 2%.
- Una inflación del 37%.
- Un déficit fiscal
equivalente al 7% del PIB.
- Altas tasas de devaluación:
Costa Rica con 23%, Guatemala con 47%, Honduras con 124%, El Salvador con 25% y Nicaragua
con más del 1000%.
Esta situación se explicaba
por una inadecuada asignación de recursos, a lo que se sumaron problemas asociados con
ineficiencias productivas y desequilibrios externos de importancia. En consecuencia, todos
los gobiernos centroamericanos desarrollaron programas de estabilización y de ajuste
estructural para erradicar esas distorsiones. La estabilización tenía la finalidad de
reducir y eliminar los desequilibrios más evidentes, mientras que el ajuste tenía como
propósito modificar la estructura económica, eliminando de una vez por todas las
deficiencias de mayor permanencia en el sistema económico. El resultado de tales
esfuerzos, al promediar la década de los noventa, se refleja en las siguientes cifras:
- Un crecimiento del PIB de
4.2%.
- Una tasa de inflación de
14%.
- Un déficit fiscal
equivalente al 2.4% del PIB.
- Bajas tasas de devaluación:
Costa Rica con 19.1%, Guatemala con 2.3%, Honduras con 10%, El Salvador con 0% y Nicaragua
con 13.4%.
Además, los ajustes realizados
se han traducido en la estabilización global de la economía y en un repunte de la
actividad productiva y de las exportaciones. La evolución del Producto Interno Bruto, que
durante la década anterior fue de signo negativo, muestra en los noventa una clara
tendencia positiva, alcanzando para toda la región un monto aproximado de US$ 40,000
millones en 1996, cifra superior a la de muchos países latinoamericanos.
Los gobiernos centroamericanos
realizan importantes esfuerzos para profundizar la liberalización de las economías y
para lograr insertarlas exitosamente en las nuevas corrientes del comercio mundial. Esta
visión renovada de las estrategias económicas y de la administración pública han
permitido que las políticas macroeconómicas de los países de la región converjan
facilitando el consenso en aspectos económicos básicos.
2. Una mejor inserción en
el nuevo orden internacional
El esfuerzo centroamericano por
insertarse en la economía internacional es consecuente con los cambios sustanciales
registrados en la estructura del sistema de las relaciones internacionales en la última
década.
La finalización de la Ronda
Uruguay la creación de la Organización Mundial del Comercio, OMC, que tiene como
propósito regular las relaciones comerciales multilaterales, dio como resultado la
regulación de temas que van desde la agricultura hasta los textiles y la confección,
desde los servicios hasta la contratación pública, las normas de origen y la propiedad
intelectual. El proceso evolutivo de las relaciones comerciales multilaterales ampliará
el campo de acción de la OMC, que abarcará temas cruciales como las relaciones entre
ambiente y comercio, las inversiones y las políticas de competencia.
A partir de 1995 todos los
países centroamericanos miembros del Mercado Común Centroamericano, también son
miembros de la OMC (Costa Rica y Honduras son miembros a partir del 1 de enero; El
Salvador, del 7 de mayo; Guatemala, del 21 de julio y Nicaragua del 3 de septiembre). En
consecuencia, los países centroamericanos han tenido que modificar su normativa comercial
e incorporar nuevas disposiciones para dar cumplimiento a los compromisos asumidos en ese
marco multilateral. Algunos países han adoptado leyes generales para la aplicación de
los acuerdos de la OMC, en tanto que otros han constituido foros o grupos
interministeriales de apoyo a los procesos para su implementación.
Este nuevo esquema multilateral
es del todo congruente con el regionalismo, es decir, la consolidación y creación de
bloques económicos, tales como la Unión Europea, el MERCOSUR, el CARICOM, el Pacto
Andino, el NAFTA y el propio Mercado Común Centroamericano.
La globalización de la
economía es el resultado del acelerado avance de la tecnología y de la
internacionalización de la producción, la tecnología, los servicios y los flujos
financieros. En este contexto adquieren mayor importancia la inversión extranjera directa
y la organización mundial de la producción y del comercio, con énfasis en la
subcontratación y el intercambio intrafirma. La globalización hace indispensable la
modernización de las economías nacionales para que éstas logren una eficiente
inserción en la economía mundial. Dicho en otras palabras, la participación en el
proceso de globalización requiere que las economías y las empresas sean más eficientes
y competitivas.
Tanto en el marco de la
regionalización como de la globalización, el comercio y la inversión constituyen los
elementos comunes que orientan el desarrollo de la política económica. La
liberalización comercial, el aumento de la oferta exportable, la eliminación de barreras
comerciales, son instrumentos de política de uso frecuente para alcanzar una mayor
modernización de las economías y una eficiente reinserción en los mercados
internacionales.
II. Los desafíos de la
integración económica centroamericana
1. La integración renovada
El proceso de integración
económica centroamericana se desenvuelve en un marco de relaciones internacionales que
tiene como polos a los Estados Unidos, a la Unión Europea y a Japón. Es alrededor de
ellos que los países en desarrollo buscan una mayor presencia en el reordenamiento de los
mercados mundiales. Este es el principal desafío que tiene el Mercado Común
Centroamericano.
Impulsar la integración de la
región centroamericana implica la consideración de una serie de factores, siendo los
más importantes:
- La estabilización
macroeconómica de cada país, buscando la convergencia regional de las políticas
macroeconómicas y sectoriales.
- El perfeccionamiento de una
zona de libre comercio centroamericana.
- El arancel externo común.
- La modernización de las
aduanas.
- La infraestructura.
- Las inversiones.
- El financiamiento, y
- La coordinación,
armonización y ejecución de una política conjunta de las relaciones comerciales
externas.
En cuanto a la estabilización
macroeconómica, se han eliminado las distorsiones que atentaban contra ella y se está en
un proceso de convergencia de las políticas macroeconómicas y sectoriales.
Los sistemas cambiarios se
sustentan ahora en un régimen más flexible o libre. La política monetaria está cada
vez más vinculada a una política anti-inflacionaria y en todos los países se optó por
un financiamiento neto cero al sector público. También se han dado cambios cualitativos
en el uso de los diferentes instrumentos de control monetario; en general, se privilegian
las operaciones de mercado abierto, en lugar de los topes de cartera y la fijación
directa de tasas de interés.
En política tributaria se han
llevado adelante reformas en los principales impuestos (sobre la renta, IVA) y se adelanta
un programa regional de armonización fiscal.
Todos los países
centroamericanos impulsan, con diferencias de intensidad, políticas de reducción de
tamaño relativo del Estado y de su intervención en la actividad económica.
El perfeccionamiento de la zona
de libre comercio se refleja en:
- La eliminación de la mayoría de los obstáculos al
comercio intrarregional.
- Se han reducido a cinco los productos sujetos a
regímenes de excepción al libre comercio; y
- Se ha incrementado el comercio intracentroamericano de
US$ 650 millones en 1990 a US$ 1600 millones en 1996.
La zona de libre comercio centroamericana permite adelantar
el proceso de afianzamiento de las exportaciones de la región, en términos de calidad,
oportunidad y eficiencia, condiciones más difíciles de alcanzar en forma individual.
El arancel externo común ha continuado su proceso de
unificación. En ese sentido, el 95% de los rubros arancelarios son uniformes; 2% están
en proceso de armonización y el 3% restante son tarifas nacionales para productos con un
importante contenido fiscal.
En lo que se refiere a las aduanas, se encuentra en marcha
un proceso de modernización, para lo cual, entre otras acciones, se suscribió un nuevo
Código Aduanero Centroamericano y se está capacitando al personal de los países
centroamericanos en materia de nomenclatura arancelaria, valoración aduanera y despacho
aduanero.
En materia de infraestructura, Centroamérica está
orientando los esfuerzos en la rehabilitación y ampliación de la infraestructura que
apoye las acciones de los otros sectores, tales como: transporte terrestre, aéreo y
marítimo; modernización de las instalaciones aduaneras; puertos; aeropuertos y
telecomunicaciones. Paralelamente, se están impulsando inversiones en el sector
energético para garantizar la disponibilidad de energía, lo que se complementa con una
política agresiva de promoción de inversiones productivas y modernización de los
servicios financieros.
El comercio de servicios
reviste cada día más importancia, lo que pone en evidencia la necesidad de adecuar la
legislación en función de los principios básicos que en este tema tiene el Acuerdo
General de Comercio de Servicios, GATS, en el marco de la OMC. Con este fin se está
discutiendo a nivel regional un Proyecto de Reglamento Centroamericano para el Comercio de
Servicios, que contempla un procesos de liberalización gradual.
En materia de financiamiento,
el Banco Centroamericano de Integración Económica ha desempeñado un papel relevante,
tanto en la captación como en la concesión de créditos. En la actualidad, es muy
significativo que el BCIE haya obtenido elegibilidad para realizar operaciones conjuntas
con el Banco Europeo de Inversiones. Además, dentro de sus programas especiales, ha
apoyado sustantivamente con asistencia técnica y crediticia en varios campos: a la
pequeña y mediana industria en Centroamérica (programas PAPIC I y II); a las
exportaciones de la región, a través del Fondo para el Fortalecimiento de las
Exportaciones Centroamericanas, FOEXCA, que proporciona recursos financieros y asistencia
técnica para la modernización, ampliación, reconversión y rehabilitación de empresas
exportadoras; y a las exportaciones de Honduras y Nicaragua por medio de un Fondo Especial
de Promoción de las Exportaciones.
Se ha dado un fuerte impulso a
la liberalización y desregulación del sistema financiero y, a la vez, se ha fortalecido
el sistema de fiscalización y control para evitar prácticas financieras que atenten
contra la estabilidad del sistema. Además, se fomenta, con el apoyo de la Asociación de
Bolsas de Valores de Centroamérica (BOLCEN), la integración regional de las
instituciones de seguros y de los mercados nacionales de valores.
Los avances en términos de la
coordinación y armonización de una política comercial centroamericana, por último,
juegan un papel muy importante dentro del proceso, por cuanto permitirán desarrollar la
producción exportable, promover las exportaciones, defender los intereses comerciales
ante terceros y negociar la apertura de mercados.
2. El proyecto «Competitividad de Centroamérica»
El fortalecimiento del proceso
de integración económica regional permite el desarrollo de capacidades competitivas a
través de economías de escala derivadas de la complementación de sus economías. En
esta materia, el proyecto de competitividad centroamericana que está desarrollando el
señor Michael Porter, con la Universidad de Harvard y el INCAE, está jugando un papel
muy importante. El proyecto se fundamenta en las áreas de:
- competitividad,
- macroeconomía y
- manejo ambiental y gobernabilidad.
El proyecto abordará estas áreas en los campos de
políticas para el comercio y la competencia; de incentivos para la protección productiva
(protección a la inversión, reforma del Estado y otros); de mejoramiento de la
infraestructura regional (transporte, comunicaciones, energía, enseñanza superior,
integración de mercados financieros, de comunicaciones e información); de regulación
(manejo ambiental) y de gobernabilidad (mejoramiento de las instituciones regionales y el
desarrollo de una estrategia de comunicación).
Muchas de las tareas a desarrollar han sido ya iniciadas
por los países centroamericanos en el marco de su proceso de integración, por lo que se
vienen coordinando acciones de una manera más estrecha entre este programa y la SIECA.
III. Negociaciones comerciales
Centroamérica está abocada a varias negociaciones
comerciales con el propósito fundamental de abrir mercados para la oferta exportable de
la región y crear condiciones apropiadas para la inversión extranjera.
Entre las negociaciones más importantes, destacan las
siguientes:
1. Area de Libre Comercio de las Américas
A raíz de la Cumbre
Hemisférica de diciembre de 1994, Centroamérica, al igual que los demás países del
hemisferio, inició el proceso de negociación de una zona de libre comercio que cubrirá
desde Canadá hasta Argentina y el Caribe. Dentro de este proceso se han llevado a cabo
dos Reuniones Ministeriales: en Denver, Colorado, Estados Unidos, en junio de 1995, y en
Cartagena de Indias, Colombia, en marzo de 1996. En el mes de mayo de 1997 se llevará a
cabo la tercera reunión, en Belo Horizonte, Brasil. Para la consecución de esta zona de
libre comercio se han creado once grupos de trabajo que atenderán la temática
fundamental de un acuerdo comercial de tercera generación:
- Acceso a mercados.
- Procedimientos aduaneros y reglas de origen.
- Inversión.
- Normas y barreras técnicas al comercio.
- Medidas sanitarias y fitosanitarias.
- Subsidios, antidumping y derechos compensatorios.
- Economías más pequeñas.
- Compras gubernamentales.
- Derechos de propiedad intelectual.
- Servicios y
- Política de competencia.
Los grupos de trabajo de Acceso a Mercados, Inversión y
Propiedad Intelectual están siendo coordinados por los países centroamericanos.
2. México
Costa Rica suscribió un
tratado de libre comercio con México vigente desde enero de 1995 y los otros cuatro
países centroamericanos están en un proceso de negociación con dicho país. Una vez
completados todos los procesos de negociación con México, se procederá a buscar la
convergencia hacia la suscripción de un solo acuerdo.
3. Otras negociaciones
Los gobiernos centroamericanos
han declarado prioritarias las negociaciones con Estados Unidos, Panamá, el Mercado
Común del Caribe (CARICOM) y Chile, por lo que se está trabajando en la elaboración de
propuestas concretas para atender dichas negociaciones.
IV. Relaciones entre Centroamérica y Estados
Unidos
1. Una asociación de mutuo
beneficio
Estados Unidos es el principal
socio comercial de la región centroamericana, con una participación de 55% de sus flujos
comerciales sin considerar la maquila. Esto se traduce en una clara interdependencia entre
esta subregión y los Estados Unidos, sobre todo si se toman en cuenta otras relaciones
económicas como servicios, inversiones y fuentes de financiamiento. Es más, las
corrientes migratorias hacia ese país y los envíos de recursos hacia los países
centroamericanos, son también componentes importantes de estas relaciones.
Por su parte, para Estados
Unidos, Centroamérica reviste importancia especial ya que tiene un mayor peso comercial
que otros países de América Latina de mayor tamaño. De acuerdo a cifras del
Departamento de Comercio de Estados Unidos, en 1995 ese país exportó bienes a
Centroamérica por un valor total de US$ 6000 millones, con lo que esta región pasa a
ocupar el tercer lugar entre los países de América Latina, después de México y Brasil
y superior a Colombia, Argentina y Chile, entre otros. Si se excluye a México, que tiene
mayor comercio como parte del NAFTA, la región ocupa el segundo lugar después de Brasil.
Estados Unidos
Comercio con países de América Latina, 1995
(Miles de millones de dólares)
| País |
Exportaciones |
Importaciones |
| México |
45.4 |
61.7 |
| Venezuela* |
4.6 |
9.7 |
| Brasil |
11.4 |
8.8 |
| Centroamérica |
6.0 |
5.7 |
| Colombia |
4.6 |
3.7 |
| Argentina |
4.2 |
1.8 |
| Chile |
3.6 |
1.9 |
* Incluye las importaciones de petróleo.
Fuente: Departamento de Comercio de los Estados Unidos de América.
Por el lado de las
importaciones estadounidenses, Centroamérica ocupa el tercer lugar de América Latina
(excluyendo a México) solamente por debajo de Brasil y de Venezuela (de este último
país el grueso de las importaciones corresponde a petróleo).
Dentro de estas exportaciones
hay que destacar textiles, vestuario y azúcar. En este último rubro, Centroamérica es
el segundo proveedor de América Latina a los Estados Unidos, únicamente por debajo de
Brasil. Para la región este rubro es el segundo en importancia en cuanto a ingreso de
divisas.
Otro hecho a destacar es el
resultado favorable para los Estados Unidos en sus relaciones comerciales con
Centroamérica. Para el período 1992 a 1995, la balanza comercial ha sido superavitaria
para Estados Unidos en un total acumulado de US$ 1,800 millones, aunque con una clara
tendencia a reducirse, al pasar el superávit de US$ 500 millones en 1992 a US$ 300
millones en 1995.
2. Regímenes preferenciales
Como parte de su política
comercial, Estados Unidos tiene regímenes de comercio mediante los cuales se otorga trato
diferenciado a las importaciones procedentes de los países centroamericanos: el Sistema
Generalizado de Preferencias (SGP) y la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (CBI). Los
bienes no contemplados en estos regímenes están sujetos al pago de los derechos
arancelarios correspondientes. En 1994 el valor total de las mercancías importadas de
Centroamérica por los Estados Unidos fue de US$ 4,746.9 millones. De este total el 47%
ingresó libre de gravámenes de importación por estar comprendidos dentro del
Tratamiento de Nación más Favorecida (NMF) o la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC)
o por ser productos que tienen arancel cero.
Estados
Unidos: Importaciones de Centroamérica, según régimen comercial, 1994
(Millones de US$ y porcentajes)
Régimen |
Valor
(Millones de US$) |
Participación
(%) |
No gravadas |
2,228.7 |
47.0 |
Gravadas |
2,518.2 |
53,0 |
Total
exportaciones |
4,746.9 |
100,00 |
3. El impacto del NAFTA
Con la entrada en vigor del
NAFTA, México, que se beneficiaba del Tratamiento de Nación más Favorecida, logró que
un alto porcentaje de sus exportaciones a Estados Unidos que pagaban arancel
(aproximadamente 85% del total), quedaran desgravadas inmediatamente. Esta circunstancia
coloca en desventaja comercial a Centroamérica con respecto a México porque, además de
perder la ventaja que le daba el ICC, también perdió competitividad por la desgravación
concedida a la producción mexicana, especialmente en los rubros de textiles y
confección.
La desventaja de Centroamérica
frente a México no debe medirse en términos de desviación de comercio, sino por la
mayor atracción a las inversiones futuras que puede presentar dicho país debido a las
mejores condiciones de su producción para acceder al mercado de Estados Unidos.
El programa de la ICC ha
servido para intensificar las relaciones de comercio entre los países de Centroamérica y
los Estados Unidos y para desarrollar economías de libre mercado con vocación
exportadora. El hecho de que el NAFTA otorgue a México preferencias comerciales
superiores a las establecidas en la ICC para ingresar al mercado estadounidense, ha dado
lugar a iniciativas tendientes a encontrar mecanismos de equiparación en las preferencias
de acceso a ese mercado, el primero en importancia para la región, tal como se señaló
anteriormente.
La importancia de los rubros
afectados por el NAFTA, principalmente los textiles y el vestuario, es evidente. Las
exportaciones centroamericanas de estos artículos hacia el mercado estadounidense han
aumentado sostenidamente durante la presente década, significando en 1995 el 52.0% del
total de las ventas centroamericanas hacia ese mercado. En su conjunto, las importaciones
de vestuario de parte de los Estados Unidos representan un mercado de más de US$ 36,000
millones; la participación de los tradicionales abastecedores del mercado de los Estados
Unidos se ha modificado sustantivamente. Hong Kong, China y Taiwán disminuyeron
significativamente su participación entre 1990 y 1995, cediendo campo a las exportaciones
mexicanas y a las centroamericanas. Efectivamente, los tres países asiáticos en su
conjunto disminuyeron su participación del 40.5% en 1990 al 30.0% en 1995.
4. El futuro de las
relaciones comerciales
Los países centroamericanos
están replanteando un nuevo marco de relaciones comerciales con los Estados Unidos de
América que parte del objetivo estratégico de construir el Area de Libre Comercio de las
Américas, ALCA, para el año 2005 y que, como se indicó, incluye otros temas adicionales
al comercio de bienes.
En esta perspectiva, existen
para Centroamérica al menos dos caminos a seguir.
Por un lado, es posible
negociar un proyecto de «equiparación ampliada» que, además de incluir los productos
contenidos en la CBI actual, incorpore aquellos bienes no incluidos y que tienen
tratamiento preferencial para México como consecuencia del NAFTA. La concreción de esta
propuesta implicaría un sacrificio fiscal por parte del gobierno de Estados Unidos, por
lo que la administración Clinton deberá hacer las previsiones del caso en el Presupuesto
Federal de ese país.
Por otro lado, puede
suscribirse, entre Centroamérica y Estados Unidos, un tratado de libre comercio de
tercera generación (TLC), para lo cual el gobierno de Estados Unidos deberá gestionar la
autorización de un mecanismo de negociación expedita (fast track) que autorice al
Presidente a negociar acuerdos comerciales bilaterales y multilaterales.
Estas opciones no son en manera alguna excluyentes sino,
por el contrario, complementarias y en ambos casos constituyen esquemas transitorios para
alcanzar, en el año 2005, el Area de Libre Comercio de las Américas, ALCA.
V. Un mensaje final
Centroamérica es una zona de
paz y democracia en constante crecimiento y es terreno fértil para la inversión
extranjera. Las posibilidades del regionalismo con apertura son grandes, por cuanto las
negociaciones que la región tiene ante sí ofrecen mercados de grandes dimensiones que
están listos para el beneficio de las inversiones que se establezcan en esta promisoria
parte del mundo.
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