"Tendencias de la Integración
de América Latina y el Caribe"
Edición Nº 49

Enero - Marzo 1997

Los desafíos de la cooperación internacional
Jules Albert Wijdenbosch
Presidente de la República de Suriname

    Conferencia pronunciada el 26 de febrero de 1997, en la sede del SELA, en Caracas, ante representantes del cuerpo diplomático y personalidades de Venezuela.

    Aunque oficialmente soy un invitado del Presidente Caldera, consideré oportuno como parte de mi visita de Estado a la República de Venezuela venir al SELA, organismo del cual mi país ha sido miembro durante muchos años y con el que Suriname ha establecido relaciones prósperas desde su ingreso al mismo. En nombre de mi delegación, deseo, pues, agradecer la oportunidad que me han brindado de dirigirme a ustedes.

    En las postrimerías de la década de los noventa, se están produciendo acontecimientos dinámicos en la comunidad internacional. La tecnología, los intercambios comerciales, los programas financieros y económicos y las manifestaciones válidas de cooperación han experimentado una transformación que ha llegado a modificar las bases mismas de las relaciones internacionales. En efecto, el proceso de globalización y liberalización del comercio mundial que se ha manifestado en los últimos años, y cuyas consecuencias no han pasado desapercibidas en ningún país, ha puesto de relieve la necesidad de establecer una cooperación más intensa entre los países.

    Si bien es cierto que existe cooperación en el ámbito internacional, no podemos dejar de percatarnos de que, al mismo tiempo, la cooperación mutua tiende a fortalecerse a nivel regional. En efecto, son cada vez más numerosos los países que la practican al establecer relaciones de integración con países de inmediata cercanía, haciendo así caso omiso de la opinión según la cual la integración prospera mejor en un ambiente natural. Ejemplos de ello son los de la Comunidad Europea, TLCAN, CARICOM, ASEAN, MERCOSUR y AEC. Estos bloques comerciales se caracterizan por poseer un régimen interno de libertad de tránsito de mercancías, servicios y personas y ejercer un sistema de protección basado en aranceles elevados.

    Salvo en el ámbito de la economía, la cooperación mutua resulta incluso imperiosa en aquellos casos donde se traspasan las fronteras. Dicha cooperación exige una respuesta multinacional, bien sea regional o internacional. De hecho, el crimen a nivel mundial, los daños al medio ambiente, la violación de los derechos humanos, el socavamiento de la democracia y el estado constitucional y los delitos vinculados a las drogas no podrán suprimirse con eficacia abordándolos individualmente, por lo que dichos problemas demandan una solución colectiva.

    En el caso de países tales como Suriname, que cuenta con un potencial de explotación de recursos naturales relativamente elevado, una población reducida y una economía aún frágil y vulnerable, resulta de importancia primordial seguir estos acontecimientos muy de cerca y actuar de una manera responsable que permita satisfacer al máximo los intereses nacionales. Mi país no ha estado al margen de los efectos de estos acontecimientos y no puede permitirse el lujo de quedarse cruzado de brazos. Ante esta realidad, nos convertimos en miembros de CARICOM y de la Asociación de Estados del Caribe y nos hemos comprometido a cumplir los acuerdos alcanzados en la «Cumbre de las Américas», que darán lugar a la creación de una zona de libre comercio hemisférica en el continente americano para el año 2005.

    En vista de que las relaciones internacionales en general revelan una dinámica intensa y exigen una supervisión permanente, mi Gobierno se encuentra actualmente en vías de ajustar su cooperación internacional. Como centro de dicho proceso de ajuste se encuentra la instrumentación de una política exterior destinada a proteger la soberanía nacional, emplear la diplomacia económica como instrumento para el desarrollo económico, integrar realmente al país en la región en el ámbito bilateral y multilateral, y diversificar la cooperación internacional y para el desarrollo en la explotación sustentable de nuestros recursos naturales. En este sentido, el concepto de desarrollo humano sustentable constituye un principio orientador importante de las estrategias de cooperación para el desarrollo.

    En un informe elaborado en 1995, el Banco Mundial señalaba que mi país ocupaba el decimoséptimo lugar entre las naciones más ricas del mundo en términos de disponibilidad de recursos naturales, existencia de recursos humanos y potencial de desarrollo resultante. La política de mi Gobierno está dirigida a crear las condiciones necesarias para que estos recursos naturales puedan aprovecharse de tal manera que contribuyan a alcanzar un crecimiento económico sustentable. En este concepto de desarrollo, el hombre ocupará el centro y se estudiarán minuciosamente no sólo los indicadores macroeconómicos, sino también el efecto de este proceso de desarrollo en los grupos socioeconómicos de menores ingresos.

    En la actualidad, el pueblo de Suriname padece los efectos negativos de un programa de ajuste estructural que no fue diseñado específicamente para las necesidades del país. Por consiguiente, el poder adquisitivo del ciudadano medio surinamés ha decaído drásticamente desde 1990, la tasa de desempleo se ha incrementado, la actividad económica ha descendido considerablemente y las tasas de interés se han elevado de tal manera que se han detenido las inversiones.

    Por ende, mi Gobierno, desde sus inicios, ha introducido un Programa de Reconstrucción Nacional que presta particular atención al desarrollo del hombre, atribuye prioridad a la lucha contra la pobreza y al incremento de la producción nacional, crea las condiciones necesarias para promover las inversiones nacionales e internacionales e induce a la explotación de los recursos naturales de manera sustentable sin ocasionar daños irreversibles a la naturaleza. Con este propósito en mente, el Gobierno está tomando las medidas de índole organizativa que se requiere para garantizar la estabilidad financiera y económica de Suriname, condición esta que deberá considerarse como la más importante para atraer a los inversionistas. De igual modo, mi gobierno estima que un sector privado decidido y activo constituye un requisito esencial para el desarrollo de la economía del país, por lo que este sector deberá recibir todas las facilidades necesarias. El Gobierno de Suriname desplegará sus esfuerzos para que el sector privado también participe en la instrumentación de sus estrategias de desarrollo y se limitará en el ámbito económico a desempeñar funciones de regulación y control.

    La República de Suriname y el SELA pueden enorgullecerse de las prósperas relaciones de cooperación que mantienen. Nuestra intención es fortalecerlas. En los últimos años su organización, o nuestra organización, para ser más exactos, ha demostrado ser un instrumento importante con el que cuentan los estados miembros en su lucha por adaptar mejor sus economías nacionales a las nuevas realidades regionales e internacionales. Suriname está consciente de la importancia de la labor que desempeña el SELA para incrementar el desarrollo económico de sus miembros y estima que los logros alcanzados hasta ahora justifican sobradamente el derecho de la organización a existir. Por consiguiente, deseo manifestar mi agradecimiento por la contribución positiva que, bajo su conducción inspiradora, el SELA ha aportado al fortalecimiento de las economías de sus miembros, permitiéndoles enfrentar mejor los retos planteados en vísperas del siglo XXI.

    Mencioné brevemente los efectos que padece la economía surinamesa y cómo el Gobierno de mi país pretende abordarlos. Suriname cuenta con la fortuna de poder aprovechar las experiencias del SELA y, al ofrecer soluciones, no vacilará en recurrir a ustedes cuando las circunstancias lo ameriten. Después de todo, esta organización es responsable del desarrollo e integración de las economías de América Latina que corresponde a nuestra política integrar aún más en la región. Deseo agradecer nuevamente la oportunidad que me han brindado de pronunciar estas palabras ante su organización y le deseo mucha suerte en el cumplimiento de su noble labor.

 


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