"Tendencias de la Integración
de América Latina y el Caribe"
Edición Nº 49

Enero - Marzo 1997

Antonio De Cerqueira Antunes:
América Latina está cambiando
hacia una forma heterodoxa
de libre comercio

Entrevista

    El Ingeniero Antonio Antunes es ingeniero civil especializado en desarrollo económico y social y en planificación industrial.

    En marzo de 1990 asumió el cargo de Subsecretario de la ALADI, desempeñando un papel importante en la reorientación del Organismo y en la introducción de nuevos temas de cooperación, tales como medio ambiente, ciencia y tecnología, normas técnicas y otros.

    El 16 de marzo de 1993, asumió la dirección de la Secretaría General de la ALADI para el período 1993-1996, siendo el primer brasileño que está al frente del foro técnico de la Asociación.

    En 1996 Antunes fue reelecto como Secretario General del Organismo. En esta nueva gestión trienal impulsará la reestructuración de la Asociación. Entre todas las iniciativas que procura adaptar la Secretaría General a las necesidades de los once países miembros en la actual etapa del proceso de integración, está la de dotar a la ALADI de la suficiente flexibilidad para responder a la dinámica de las negociaciones y de las relaciones económicas intrarregionales e internacionales.

    Su experiencia anterior en Brasilia incluye altos cargos en los Ministerios de Hacienda, de Industria y Comercio, Transportes y en la Secretaría de Planificación de la Presidencia. En sus funciones representó a estas carteras en diversas comisiones interministeriales, incluso en aquéllas que entre 1985 y 1990 fueron responsables por el diseño de una moderna política industrial para el Brasil, en reemplazo al superado modelo de sustitución de importaciones.

    Con anterioridad fue funcionario internacional en el Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social de la Organización de las Naciones Unidas (ILPES/ONU), con sede en Santiago de Chile, colaborando en el diseño de estrategias de desarrollo para varios gobiernos latinoamericanos, tales como Venezuela, República Dominicana, Costa Rica, Ecuador, las regiones norte de Chile y Minas Gerais de Brasil, así como en la elaboración de estudios para el Grupo Andino.

    El Ingeniero Antunes es, asimismo, autor de numerosos trabajos sobre temas de desarrollo económico e industrial, infraestructura y transportes e integración regional.

    1. Los procesos de integración regional han experimentado significativos cambios a partir de la década de los 90, se observa un mayor dinamismo y una amplia diversidad -uniones aduaneras, zonas trilaterales de comercio (G3 y NAFTA), multiplicidad de acuerdos de complementación económica- y una creciente participación de los empresarios. Todas estas transformaciones ponen sobre el tapete el papel tradicional de los organismos de integración. ¿Cuáles son las principales medidas que adoptó ALADI para adecuarse a esta nueva realidad?

    - En la última reunión del Consejo de Ministros de la ALADI (Novena Reunión, 5-6 de diciembre de 1995) fueron adoptadas medidas con miras a la consolidación de la dimensión regional del proceso de integración a su proyección hemisférica, a la adecuación institucional y administrativa de la Secretaría General y al apoyo a la competitividad de los países de menor desarrollo económico relativo. Forma parte de esas medidas el ampliar y profundizar los acuerdos bilaterales, subregionales y regionales suscritos en el marco del Tratado de Montevideo 1980, teniendo en cuenta sus efectos dinámicos sobre las corrientes de comercio, con el objeto de avanzar hacia estadios superiores de integración regional, y en ese sentido la Asociación resolvió promover las negociaciones entre países miembros y, cuando fuere del caso, con grupos subregionales de países miembros de la Asociación y con los países centroamericanos y caribeños, con la finalidad de consolidar la dimensión regional del proceso de integración, especialmente a través de la liberalización del comercio intrarregional, la ampliación de los mercados y el crecimiento de las inversiones regionales.

    La ALADI tiene muy claro que dichas negociaciones deberán contribuir al acercamiento y convergencia entre los esquemas bilaterales y subregionales existentes y tender al incremento del comercio recíproco, así como al desarrollo de diversas formas de cooperación y complementación en otras áreas y sectores específicos.

    Por lo tanto, acá se responde también en parte a la segunda pregunta, puesto que constituye una preocupación fundamental de la Asociación la cobertura más amplia posible de la integración en todas sus dimensiones en cuanto a campos y temas objeto de la misma.

    El papel de la Secretaría, que viene siendo cumplido por la misma, ha sido reforzado cuando el Consejo de Ministros le encomendó prestar apoyo técnico al desarrollo de las negociaciones supra mencionadas, atendiendo a las necesidades y requerimientos específicos de las partes involucradas en dichas negociaciones. Al mismo tiempo, la Asociación adopta un programa de trabajo mediante el cual la Secretaría realice estudios comparativos de los acuerdos bilaterales y subregionales existentes en el marco del Tratado de Montevideo 1980, teniendo en cuenta el objetivo de converger hacia la consolidación de la dimensión regional de la integración y que tales acuerdos son base para el establecimiento de un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

    2. El comercio entre los países de América Latina y el Caribe aumentó de 16.000 millones de dólares a 43.000 en apenas cinco años (1990-95), en tanto que la participación intralatinoamericana en las exportaciones totales se elevó de 13 a 19% en igual período. Más allá del indiscutible éxito que revelan las cifras, existe el interés de que la integración trascienda el ámbito estrictamente comercial. ¿Qué medidas debería adoptar la región para garantizar una cobertura más «integral», valga la redundancia de la integración?

    - Con relación a la cobertura más amplia posible de los temas y sectores objeto de la integración, además del puntualizado en la respuesta anterior cabe mencionar que la infraestructura de transportes, las actividades culturales, de ciencia y tecnología, medio ambiente, normas técnicas, turismo y muchos otros son objeto del programa de trabajo de la Asociación.

    Más todavía, en algunos casos y muchos de esos temas la Asociación cuenta con acuerdos que significan importantes avances en el sentido de una cobertura más amplia de la integración.

    3. Análisis de expertos coinciden en señalar que «llevar adelante el proceso de convergencia de los diferentes acuerdos de integración ha resultado una tarea más compleja de lo esperado». A la luz de la experiencia de ALADI ¿qué características debería tener el proceso de convergencia regional? ¿cómo superar los actuales obstáculos? ¿cuáles serían los plazos deseables?

    - La experiencia de la ALADI muestra que la región está cambiando hacia una forma heterodoxa de libre comercio. Existen diez acuerdos de libre comercio: los subregionales, constituidos por el Grupo Andino, el Grupo de los Tres y el MERCOSUR; y los bilaterales, constituidos por los tres de Chile con Venezuela, Colombia y Ecuador, y los dos de México con Chile y Bolivia. Gran parte del comercio de bienes está liberado en este conjunto de acuerdos. En el año 2007 todo el comercio de bienes en cada uno de esos acuerdos estará liberado y esto representa 77% del comercio intrarregional, que en 1995 fue de 35,5 mil millones de dólares.

    De las 52 relaciones bilaterales existentes entre los once países de la ALADI, que corresponden a esos diez acuerdos serán, por lo tanto, de libre comercio de bienes en el año señalado.

    Están en marcha las negociaciones del MERCOSUR con los andinos y México, de México con Ecuador y de Chile con Perú. La negociación del MERCOSUR con los países andinos (Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela) tiene por objeto también establecer una forma de libre comercio que resultará parecida con los acuerdos entre MERCOSUR y Chile. Consecuentemente, la negociación de la convergencia regional viene siendo hecha y seguirá, a nuestro modo de ver, por agregación entre acuerdos pre-existentes.

    Evidentemente que el plazo del término de las negociaciones del ALCA, fijado para el año 2005, constituye una referencia y un desafío para la convergencia entre los acuerdos bilaterales y subregionales de la ALADI, aunque no existe un plazo para realizar esta convergencia.

    Es posible que las negociaciones entre Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela y el MERCOSUR terminen a fin de este año o al comienzo del próximo, y sin duda tal acuerdo hará surgir entre los países de ALADI una serie de cuestiones relacionadas con sus participaciones simultáneas en distintos acuerdos. Existe la posibilidad de armonizar dichas participaciones por familias de acuerdos que resuelvan cuestiones básicas, afectando a los operadores públicos y privados involucrados en la ejecución del complejo de acuerdos en que cada uno de los países participa.

    Los plazos deseables para la articulación y la convergencia entre dichos acuerdos no se pueden prever con anticipación. Sin duda se tendrá una idea más transparente de las posibilidades de tiempo cuando terminen las negociaciones señaladas en los párrafos anteriores.

    4. En la reunión de viceministros de comercio del hemisferio que se realizó a finales de febrero en Recife se identificaron dos estrategias con respecto a la constitución del Area de Libre Comercio de las Américas. Para Estados Unidos, las negociaciones debían acelerarse de modo de alcanzar cero arancel en el 2005, en tanto que para los países del MERCOSUR ese proceso debía iniciarse en el 2005, previo fortalecimiento de la integración regional y manteniendo excepciones para productos sensibles. ¿Cuál es su apreciación sobre los plazos y características que deberá adoptar el proceso de ALCA? ¿Qué condiciones previas deben existir, desde el punto de vista latinoamericano y caribeño? ¿Cuáles son los puntos de convergencia y divergencia entre el ALCA y los procesos de integración regional?

    - La construcción del ALCA no podrá huir al condicionamiento que debe tener con respecto al proceso de articulación de los acuerdos bilaterales y subregionales. Existen motivaciones concretas de operadores nacionales y transnacionales en favor de la configuración de estas articulaciones y convergencias, como asimismo existen razones de mejorar el poder de negociación de los países que participan de los hechos que resulten de dicho proceso de articulación y convergencia. Consecuentemente, aunque las negociaciones a nivel de las relaciones entre los países de ALADI y los países centroamericanos y caribeños y las negociaciones de construcción del ALCA sean simultáneas, sin lugar a dudas eso involucrará plazos diferenciados para construcción de agrupaciones, en las que se contemplen relaciones más estrechas entre las partes, que no son incompatibles con el proceso hemisférico de liberación.

    Más importante que los plazos será la jerarquía de la intensidad de las relaciones entre ámbitos distintos que serán compatibles entre sí. Las condiciones que deben existir para que este esquema complejo, que por lo demás es una tendencia de la realidad misma, se configure, tiene que ver con los ritmos de las negociaciones que deben ser aceleradas.

    Mientras no se concluya sobre el método de construcción del ALCA no se puede a priori definir el punto de convergencia o divergencia entre el mismo y los procesos de integración regional. Cabe sí destacar que estos procesos son ya un hecho, mientras que la construcción del ALCA todavía es un tema cuya metodología de negociación está siendo discutida.

    La fuerza de liberación que puedan tener los países más adelantados dentro de ese proceso se depara con el proceso natural de articulación y convergencia de los países en los acuerdos bilaterales y subregionales y con la inevitable necesidad de gradualidad en el proceso de liberación.

    5. En Conferencia Ministerial de la OMC, celebrada en Singapur, se insta a «facilitar procesos de liberalización del comercio mundial y regional que se apoyen mutuamente». ¿Qué acciones concretas deberían estimular los países para que el regionalismo y multilateralismo no sólo sean compatibles, sino que se articulen en un círculo vicioso?

    - El regionalismo y el multilateralismo son compatibles porque la configuración de bloques forma parte de la lógica del proceso de globalización. Más que buscar un círculo virtuoso entre el regionalismo y el multilateralismo, el desafío de los países de América Latina es el de cumplir sus compromisos y obtener mejores resultados en las negociaciones de la OMC y al mismo tiempo intensificar la realización de sus acuerdos bilaterales y subregionales, como asimismo la articulación y convergencia entre tales acuerdos con miras a adquirir un mayor peso en el movimiento mundial de mercancías y factores y de ese modo obtener un mayor poder de negociación.

    6. Los procesos subregionales, como el MERCOSUR y la Comunidad Andina, se profundizan con un ritmo propio, siguiendo cronogramas y prioridades definidos por sus miembros. El ritmo de la globalización, en cambio, viene impuesto por fenómenos del exterior. ¿Cómo contrarrestar los efectos negativos de la globalización y aprovechar sus potencialidades? ¿Qué debería hacer América Latina y el Caribe para que los efectos de la globalización se compatibilicen con los objetivos de la integración?

    - La articulación del MERCOSUR con la Comunidad Andina y con los países de Centroamérica y del Caribe a través de acuerdos bilaterales y subregionales constituye una forma de propiciar a los países correspondientes una inserción competitiva en el proceso de globalización.

    La profundización, como asimismo, la articulación y convergencia de dichos acuerdos, sin lugar a dudas, es fundamental para que los países aprovechen las potencialidades de la globalización y disminuyan los impactos negativos de la misma.

    En el proceso de articulación y convergencia entre los países de América Latina y el Caribe es importante crear agrupaciones entre los mismos, no excluyentes entre sí, de modo que en cada una de esas agrupaciones se armonicen las normas de regulación del comercio y de los acuerdos y se planteen ágiles proyectos de liberación, al mismo tiempo que se establezcan las conexiones necesarias entre los sistemas de transporte, energía y comunicaciones pari-pasu con el desarrollo de la producción y del comercio intrarregional y extrarregional practicado por los países.

 


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