El Ingeniero Antonio Antunes es
ingeniero civil especializado en desarrollo económico y social y en planificación
industrial.
En marzo de 1990 asumió el
cargo de Subsecretario de la ALADI, desempeñando un papel importante en la reorientación
del Organismo y en la introducción de nuevos temas de cooperación, tales como medio
ambiente, ciencia y tecnología, normas técnicas y otros.
El 16 de marzo de 1993, asumió
la dirección de la Secretaría General de la ALADI para el período 1993-1996, siendo el
primer brasileño que está al frente del foro técnico de la Asociación.
En 1996 Antunes fue reelecto
como Secretario General del Organismo. En esta nueva gestión trienal impulsará la
reestructuración de la Asociación. Entre todas las iniciativas que procura adaptar la
Secretaría General a las necesidades de los once países miembros en la actual etapa del
proceso de integración, está la de dotar a la ALADI de la suficiente flexibilidad para
responder a la dinámica de las negociaciones y de las relaciones económicas
intrarregionales e internacionales.
Su experiencia anterior en
Brasilia incluye altos cargos en los Ministerios de Hacienda, de Industria y Comercio,
Transportes y en la Secretaría de Planificación de la Presidencia. En sus funciones
representó a estas carteras en diversas comisiones interministeriales, incluso en
aquéllas que entre 1985 y 1990 fueron responsables por el diseño de una moderna
política industrial para el Brasil, en reemplazo al superado modelo de sustitución de
importaciones.
Con anterioridad fue
funcionario internacional en el Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y
Social de la Organización de las Naciones Unidas (ILPES/ONU), con sede en Santiago de
Chile, colaborando en el diseño de estrategias de desarrollo para varios gobiernos
latinoamericanos, tales como Venezuela, República Dominicana, Costa Rica, Ecuador, las
regiones norte de Chile y Minas Gerais de Brasil, así como en la elaboración de estudios
para el Grupo Andino.
El Ingeniero Antunes es,
asimismo, autor de numerosos trabajos sobre temas de desarrollo económico e industrial,
infraestructura y transportes e integración regional.
1. Los procesos de
integración regional han experimentado significativos cambios a partir de la década de
los 90, se observa un mayor dinamismo y una amplia diversidad -uniones aduaneras, zonas
trilaterales de comercio (G3 y NAFTA), multiplicidad de acuerdos de complementación
económica- y una creciente participación de los empresarios. Todas estas
transformaciones ponen sobre el tapete el papel tradicional de los organismos de
integración. ¿Cuáles son las principales medidas que adoptó ALADI para adecuarse a
esta nueva realidad?
- En la última reunión del
Consejo de Ministros de la ALADI (Novena Reunión, 5-6 de diciembre de 1995) fueron
adoptadas medidas con miras a la consolidación de la dimensión regional del proceso de
integración a su proyección hemisférica, a la adecuación institucional y
administrativa de la Secretaría General y al apoyo a la competitividad de los países de
menor desarrollo económico relativo. Forma parte de esas medidas el ampliar y profundizar
los acuerdos bilaterales, subregionales y regionales suscritos en el marco del Tratado de
Montevideo 1980, teniendo en cuenta sus efectos dinámicos sobre las corrientes de
comercio, con el objeto de avanzar hacia estadios superiores de integración regional, y
en ese sentido la Asociación resolvió promover las negociaciones entre países miembros
y, cuando fuere del caso, con grupos subregionales de países miembros de la Asociación y
con los países centroamericanos y caribeños, con la finalidad de consolidar la
dimensión regional del proceso de integración, especialmente a través de la
liberalización del comercio intrarregional, la ampliación de los mercados y el
crecimiento de las inversiones regionales.
La ALADI tiene muy claro que
dichas negociaciones deberán contribuir al acercamiento y convergencia entre los esquemas
bilaterales y subregionales existentes y tender al incremento del comercio recíproco,
así como al desarrollo de diversas formas de cooperación y complementación en otras
áreas y sectores específicos.
Por lo tanto, acá se responde
también en parte a la segunda pregunta, puesto que constituye una preocupación
fundamental de la Asociación la cobertura más amplia posible de la integración en todas
sus dimensiones en cuanto a campos y temas objeto de la misma.
El papel de la Secretaría, que
viene siendo cumplido por la misma, ha sido reforzado cuando el Consejo de Ministros le
encomendó prestar apoyo técnico al desarrollo de las negociaciones supra mencionadas,
atendiendo a las necesidades y requerimientos específicos de las partes involucradas en
dichas negociaciones. Al mismo tiempo, la Asociación adopta un programa de trabajo
mediante el cual la Secretaría realice estudios comparativos de los acuerdos bilaterales
y subregionales existentes en el marco del Tratado de Montevideo 1980, teniendo en cuenta
el objetivo de converger hacia la consolidación de la dimensión regional de la
integración y que tales acuerdos son base para el establecimiento de un Area de Libre
Comercio de las Américas (ALCA).
2. El comercio entre los
países de América Latina y el Caribe aumentó de 16.000 millones de dólares a 43.000 en
apenas cinco años (1990-95), en tanto que la participación intralatinoamericana en las
exportaciones totales se elevó de 13 a 19% en igual período. Más allá del indiscutible
éxito que revelan las cifras, existe el interés de que la integración trascienda el
ámbito estrictamente comercial. ¿Qué medidas debería adoptar la región para
garantizar una cobertura más «integral», valga la redundancia de la integración?
- Con relación a la cobertura
más amplia posible de los temas y sectores objeto de la integración, además del
puntualizado en la respuesta anterior cabe mencionar que la infraestructura de
transportes, las actividades culturales, de ciencia y tecnología, medio ambiente, normas
técnicas, turismo y muchos otros son objeto del programa de trabajo de la Asociación.
Más todavía, en algunos casos
y muchos de esos temas la Asociación cuenta con acuerdos que significan importantes
avances en el sentido de una cobertura más amplia de la integración.
3. Análisis de expertos
coinciden en señalar que «llevar adelante el proceso de convergencia de los diferentes
acuerdos de integración ha resultado una tarea más compleja de lo esperado». A la luz
de la experiencia de ALADI ¿qué características debería tener el proceso de
convergencia regional? ¿cómo superar los actuales obstáculos? ¿cuáles serían los
plazos deseables?
- La experiencia de la ALADI
muestra que la región está cambiando hacia una forma heterodoxa de libre comercio.
Existen diez acuerdos de libre comercio: los subregionales, constituidos por el Grupo
Andino, el Grupo de los Tres y el MERCOSUR; y los bilaterales, constituidos por los tres
de Chile con Venezuela, Colombia y Ecuador, y los dos de México con Chile y Bolivia. Gran
parte del comercio de bienes está liberado en este conjunto de acuerdos. En el año 2007
todo el comercio de bienes en cada uno de esos acuerdos estará liberado y esto representa
77% del comercio intrarregional, que en 1995 fue de 35,5 mil millones de dólares.
De las 52 relaciones
bilaterales existentes entre los once países de la ALADI, que corresponden a esos diez
acuerdos serán, por lo tanto, de libre comercio de bienes en el año señalado.
Están en marcha las
negociaciones del MERCOSUR con los andinos y México, de México con Ecuador y de Chile
con Perú. La negociación del MERCOSUR con los países andinos (Colombia, Ecuador, Perú
y Venezuela) tiene por objeto también establecer una forma de libre comercio que
resultará parecida con los acuerdos entre MERCOSUR y Chile. Consecuentemente, la
negociación de la convergencia regional viene siendo hecha y seguirá, a nuestro modo de
ver, por agregación entre acuerdos pre-existentes.
Evidentemente que el plazo del
término de las negociaciones del ALCA, fijado para el año 2005, constituye una
referencia y un desafío para la convergencia entre los acuerdos bilaterales y
subregionales de la ALADI, aunque no existe un plazo para realizar esta convergencia.
Es posible que las
negociaciones entre Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela y el MERCOSUR terminen a fin de
este año o al comienzo del próximo, y sin duda tal acuerdo hará surgir entre los
países de ALADI una serie de cuestiones relacionadas con sus participaciones simultáneas
en distintos acuerdos. Existe la posibilidad de armonizar dichas participaciones por
familias de acuerdos que resuelvan cuestiones básicas, afectando a los operadores
públicos y privados involucrados en la ejecución del complejo de acuerdos en que cada
uno de los países participa.
Los plazos deseables para la
articulación y la convergencia entre dichos acuerdos no se pueden prever con
anticipación. Sin duda se tendrá una idea más transparente de las posibilidades de
tiempo cuando terminen las negociaciones señaladas en los párrafos anteriores.
4. En la reunión de
viceministros de comercio del hemisferio que se realizó a finales de febrero en Recife se
identificaron dos estrategias con respecto a la constitución del Area de Libre Comercio
de las Américas. Para Estados Unidos, las negociaciones debían acelerarse de modo de
alcanzar cero arancel en el 2005, en tanto que para los países del MERCOSUR ese proceso
debía iniciarse en el 2005, previo fortalecimiento de la integración regional y
manteniendo excepciones para productos sensibles. ¿Cuál es su apreciación sobre los
plazos y características que deberá adoptar el proceso de ALCA? ¿Qué condiciones
previas deben existir, desde el punto de vista latinoamericano y caribeño? ¿Cuáles son
los puntos de convergencia y divergencia entre el ALCA y los procesos de integración
regional?
- La construcción del ALCA no
podrá huir al condicionamiento que debe tener con respecto al proceso de articulación de
los acuerdos bilaterales y subregionales. Existen motivaciones concretas de operadores
nacionales y transnacionales en favor de la configuración de estas articulaciones y
convergencias, como asimismo existen razones de mejorar el poder de negociación de los
países que participan de los hechos que resulten de dicho proceso de articulación y
convergencia. Consecuentemente, aunque las negociaciones a nivel de las relaciones entre
los países de ALADI y los países centroamericanos y caribeños y las negociaciones de
construcción del ALCA sean simultáneas, sin lugar a dudas eso involucrará plazos
diferenciados para construcción de agrupaciones, en las que se contemplen relaciones más
estrechas entre las partes, que no son incompatibles con el proceso hemisférico de
liberación.
Más importante que los plazos
será la jerarquía de la intensidad de las relaciones entre ámbitos distintos que serán
compatibles entre sí. Las condiciones que deben existir para que este esquema complejo,
que por lo demás es una tendencia de la realidad misma, se configure, tiene que ver con
los ritmos de las negociaciones que deben ser aceleradas.
Mientras no se concluya sobre
el método de construcción del ALCA no se puede a priori definir el punto de convergencia
o divergencia entre el mismo y los procesos de integración regional. Cabe sí destacar
que estos procesos son ya un hecho, mientras que la construcción del ALCA todavía es un
tema cuya metodología de negociación está siendo discutida.
La fuerza de liberación que
puedan tener los países más adelantados dentro de ese proceso se depara con el proceso
natural de articulación y convergencia de los países en los acuerdos bilaterales y
subregionales y con la inevitable necesidad de gradualidad en el proceso de liberación.
5. En Conferencia
Ministerial de la OMC, celebrada en Singapur, se insta a «facilitar procesos de
liberalización del comercio mundial y regional que se apoyen mutuamente». ¿Qué
acciones concretas deberían estimular los países para que el regionalismo y
multilateralismo no sólo sean compatibles, sino que se articulen en un círculo vicioso?
- El regionalismo y el
multilateralismo son compatibles porque la configuración de bloques forma parte de la
lógica del proceso de globalización. Más que buscar un círculo virtuoso entre el
regionalismo y el multilateralismo, el desafío de los países de América Latina es el de
cumplir sus compromisos y obtener mejores resultados en las negociaciones de la OMC y al
mismo tiempo intensificar la realización de sus acuerdos bilaterales y subregionales,
como asimismo la articulación y convergencia entre tales acuerdos con miras a adquirir un
mayor peso en el movimiento mundial de mercancías y factores y de ese modo obtener un
mayor poder de negociación.
6. Los procesos
subregionales, como el MERCOSUR y la Comunidad Andina, se profundizan con un ritmo propio,
siguiendo cronogramas y prioridades definidos por sus miembros. El ritmo de la
globalización, en cambio, viene impuesto por fenómenos del exterior. ¿Cómo
contrarrestar los efectos negativos de la globalización y aprovechar sus potencialidades?
¿Qué debería hacer América Latina y el Caribe para que los efectos de la
globalización se compatibilicen con los objetivos de la integración?
- La articulación del MERCOSUR
con la Comunidad Andina y con los países de Centroamérica y del Caribe a través de
acuerdos bilaterales y subregionales constituye una forma de propiciar a los países
correspondientes una inserción competitiva en el proceso de globalización.
La profundización, como
asimismo, la articulación y convergencia de dichos acuerdos, sin lugar a dudas, es
fundamental para que los países aprovechen las potencialidades de la globalización y
disminuyan los impactos negativos de la misma.
En el proceso de articulación
y convergencia entre los países de América Latina y el Caribe es importante crear
agrupaciones entre los mismos, no excluyentes entre sí, de modo que en cada una de esas
agrupaciones se armonicen las normas de regulación del comercio y de los acuerdos y se
planteen ágiles proyectos de liberación, al mismo tiempo que se establezcan las
conexiones necesarias entre los sistemas de transporte, energía y comunicaciones pari-pasu
con el desarrollo de la producción y del comercio intrarregional y extrarregional
practicado por los países.