Industria, tecnología y competitividad
Edición No. 48
Octubre - Diciembre 1996

La política industrial y la política tecnológica: los retos actuales
Fernando Machado
Director de División de Promoción de Inversiones y Tecnología de la Organización
de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI)

    Intervención pronunciada en el Taller de Expertos sobre Política Industrial,
    efectuado del 16 al 17 de setiembre de 1996 en la sede del SELA, en Caracas (Venezuela).

I. Introducción

    El propósito de esta intervención consiste en estimular la discusión sobre la interdependencia e integración de la política industrial con la política tecnológica. Cabe aclarar que no me refiero a la política de ciencia y tecnología adrede, en el sentido que esa falta de integración entre la política industrial y la política tecnológica se debe en gran parte a un equivocado y obsesivo matrimonio con la ciencia en el pasado.

    Por lo tanto, estaría tratando de provocarlos con relación al contexto y al contenido de lo que debiera ser una política de innovación tecnológica en el sector industrial y esencialmente quisiera enfocar tres aspectos: el primero se refiere a la necesidad de revisar el paradigma tecnológico derivado de la transición de un régimen de sustitución de importaciones a un régimen de liberalización del comercio, de desregulación y de globalización de mercados. En segundo lugar, quisiera resaltar la importancia de la innovación tecnológica para la competiividad y la cooperación internacional de las empresas de la región. La gestión de este proceso de innovación tecnológica, como saben ustedes, es una gestión difícil que se está volviendo cada más compleja dentro del contexto actual. A todos nos encantan las soluciónes sencillas. Pero como decía Max Plank, «para todo problema en la vida hay una solución sencilla y equivocada». De este modo, el camino hacia la sencillez,a la fuerza pasa por el camino de la complejidad; ese es el reto que tenemos normalmente en frente al tratar estos temas.

    En tercer lugar, quisiera especular un poco sobre el impacto de la política tecnológica en la política industrial, planteando algunos posibles rumbos y estrategias de política tecnológica que los países de la región podrían tomar. Obviamente, al encarar la región como un todo, no podemos examinar con profundidad ciertos aspectos, sino sus rasgos generales, incluyendo algunos componentes críticos de lo que constituiría el marco de referencia para esa política tecnológica. Todo esto vinculado con la discusión sobre el patrón de especialización en recursos naturales que se está detectando como la estrategia emergente de la región, dentro de su proceso de industrialización competitiva.

    Finalmente, me gustaría hacer una mención rápida sobre algunos de los enfoques que estamos adoptando en la ONUDI con vistas a apoyar la innovación tecnológica en planta y la formulación, implementación y evaluación de políticas tecnológicas.

II. El nuevo paradigma tecnológico

    Mauro Arruda ha mencionado en esta reunión el hecho que es cada vez más difícil para los países de la región conseguir tecnología afuera, principalmente en algunos sectores de avanzada. Pero aun, en caso que se pudiera obtener, muchas de esas tecnologías no traerían la solución que se necesita; serían quizás parte de la solución pero no la solución completa, porque en un régimen de sustitución de importaciones, que creaba refugios de mercado confortables, la solución tecnológica se fundamentaba en la transferencia de tecnología, y así nos acostumbramos a encarar la tecnología como información. Entonces era una cuestión de transferir, pagar el precio, producir un cierto producto de acuerdo a determinadas especificaciones para un mercado protegido y efectuar su venta. Como los mercados ya no están protegidos, podemos importar la tecnología - si nos dejan - comprar y producir esos productos, como antes, pero nadie garantiza que los podamos vender, porque el propio proveedor de tecnología suele estar compitiendo con nosotros en el mercado nacional, regional e internacional.

    De esta forma, la tecnología como una solución "shelf-ready", estática, dejó de existir en el presente contexto, para pasar a ser un instrumento fundamental en la diferenciación competitiva de la empresa en términos de sus productos, de sus servicios, de su estructura de costos y otros factores de competitividad del negocio.

    Como se ha mencionado en estos debates, "esa cuestión de imitar otras empresas es una cuestión de nunca acabar", es un juego en que corremos detrás de los líderes y terminamos cuando se nos acaba el aliento, pero los líderes están siempre un paso adelante de nosotros. En función de esto, la creación de nuevas empresas tiene inclusive un reto adicionl, que es el de nacer competitiva. Para que una empresa nazca competitiva, necesita nacer diferenciada, necesita por lo tanto tener una solución tecnológica propia basada en una mezcla inteligente de ingredientes tecnológicos de terceros y propios, los últimos aportando la diferenciación buscada en el mercado.

    Como consecuencia, hay problemas de selección de tecnologías desde el punto de vista estratégico-competitivo de la empresa, cuya satisfacción requiere transferencia de tecnología, requiere desarollo propio, requiere una mezcla de las dos cosas, y requiere también llegar a un paquete exclusivo de conocimientos que permita esa diferenciación en el mercado, a los ojos del cliente.

    En seguida está el enfasis del pasado en la difusión y el "up-grading" tecnológicos. Dada la configuración actual, es cada vez más difícil enfatizar la difusión tecnológica, bien sea a nivel de la cadena de proveedores y clientes o a nivel transectorial, ya que cada empresa trata de preservar los conocimientos que permiten su diferenciación en el mercado. Se podría hacer algo de difusión en áreas precompetitivas, pero sin descuidar la consideración de las cinco fuerzas competitivas de Porter, que entre otras cosas nos enseñó muy claramente que nuestros proveedores son competidores potenciales.

    Con relación al "up-grading", la sensación que el término siempre me ha dado es que se basa en la idea de que hay una tecnología superior lista en un anaquel, a la cual podemos acceder para poder mejorar nuestra calidad, nuestra productividad y nuestros servicios. De nuevo está allí una cuestión de solución "shelf-ready" a la cual podemos echar mano y no una configuración tecnológica muy particular que permite la diferenciación competitiva de la empresa.

    En tercer lugar, está la cuestión de la tecnología vista como un instrumento exclusivamente para aumentar la productividad de la mano de obra, cuando mucho como tecnología de producto, de proceso, de equipo y de operación, y no como un vector de diferenciación, de transformación, de agregar e inventar valor en toda y cualquier actividad de amplio espectro. Sabemos muy bien que hay empresas que compiten exitosamente con base en su diferenciación en la flexibilidad de la entrega y no tanto en la calidad y en el precio de sus productos. Frecuentemente, la aplicación de tecnologías y de cambios técnicos en esas actividades permite a la empresa incrementar su competitividad sin tener que tocar los factores tradicionales de la manufactura.

    A mí me gustaría enfatizar el uso de la tecnología y la innovación tecnológica, -entendiendo esta última como la aplicación de cambios técnicos en cualquier actividad de valor para el cliente- dentro de la cadena de valor y no tanto como la aplicación de cambios técnicos nuevos para el mundo, nuevos para el país o nuevos para el sector, con el objetivo de focalizar un proceso complejo que tiene que manejarse con efectividad en el contexto de la empresa y de sus relaciones con sus socios.

    En cuarto lugar, está la correlación entre los cambios técnicos, los cambios organizativos, los cambios estratégicos, los cambios financieros y los cambios gerenciales. La idea del pasado de que podríamos introducir cambios técnicos, cambiar la tecnología sin tocar los otros sistemas de la empresa, ha conllevado a muchísimos fracasos.

    Hoy día se conceptualiza de una manera muy clara que si no manejamos los cambios tecnológicos de una manera integrada con los otros cambios mencionados, muy probablemente fracasaremos en el proceso de innovación tecnológica. La introducción de un sistema CAD en una empresa, por ejemplo, cambia la organización de la empresa, cambia la distribución del trabajo, cambia los procesos de toma de decisión correspondientes. La gestión tecnológica es el elemento integrador de dichos cambios.

    En quinto lugar, está la aceleración del desarrollo y la aplicación cada ve más rápida de los conocimientos. Más que conseguir la informacion tecnológica a tiempo, más allá de poseer una infraestructura de información a nivel de la empresa, se trata de tener un marco de referencia estratégico, a través del cual se buscan, seleccionan y procesan esas informaciones para tomar las decisiones y acciones que se requieren a nivel competitivo.

    En sexto lugar, está el reconocimiento de que la innovación en la empresa es un proceso multifuncional que requiere la participación de todas las partes de la organización y es también un fenómeno multiorganizacional, en el sentido que es necesario involucrar a los clientes,a los proveedores e inclusive a los competidores en otras áreas de negocio. Si 40% del costo de nuestros productos se refiere a componentes de nuestros proveedores ¿cómo podríamos innovar significativamente dichos productos sin su involucramiento?

    En función de esto, surge el contexto de las alianzas estratégicas, tanto a nivel de la cadena como a nivel internacional, como un mecanismo crítico para lograr sostener las innovaciones a lo largo del tiempo. Cada vez más la competencia se traslada del ámbito del producto contra producto, del servicio contra servicio, a sistemas que compiten a nivel global, en los cuales se asocian gobiernos con grupos de empresas. Además, la competencia se da entre grupos de empresas a nivel transnacional y al interior de cada grupo, entre las empresas participantes del grupo.

    Estos son los niveles más aparentes, pero hay dos otros niveles de competencia que se dan a lo largo y ancho de todas las instancias anteriores. El primero se refiere al desarrollo de las competencias críticas de las empresas, a las habilidades y conocimientos que les permiten innovar productos, servicios y otras actividades de valor en el futuro, sin que sus competidores los puedan prever o contrarrestar. Se enmarca en el proceso de aprendizaje continuo y hay una competencia cada vez más marcada por acaparar esas competencias críticas o habilidades medulares. El segundo, se enmarca en la competencia por desarrollar la visión de los negocios futuros y las redes de alianzas empresariales que permiten su materialización, para obtener el accesso tempranero a los mercados correspondientes y el posicionamiento privilegado en la cadena de valor correspondiente.

    En séptimo lugar está la reconcentración de la propiedad de los conocimientos, principalmente en las áreas de aplicación transectorial de la alta tecnología, mediante la propiedad intelectual. Empieza a surgir en el mundo una cierta reacción a la posición uniforme al respecto, promovida por los países que dominan esta propiedad, y que está enmarcada en el acuerdo TRIPS de la Ronda Uruguay. Se la empieza a conceptualizar como la causa de una gran falla de los mecanismos de libre mercado, por una protección monopólica a un gran volumen de conocimientos que está fuera del alcance de la gran mayoría de los países. Se empieza a reconocer que en la realidad sólo se puede hacer poesía a partir de otros poemas, que en la realidad sólo se puede escribir novelas a partir de otras novelas. Empieza a cobrar cuerpo la noción que si hay lotes de conocimientos amurallados, inasequibles, la humanidad como un todo retrasará su proceso de desarrollo de nuevos conocimientos, de la misma forma que los poemas y que las novelas. Que cada vez que se otorga un determinado derecho monopólico de propiedad intelectual se quita un pedazo de conocimiento del dominio público.

    Ejemplos relacionados con la biodiversidad son utilizados para lo anterior. La semilla del neem es un caso típico. Los agricultores de India la han utilizado como un pesticida natural en sus plantaciones hace más de 50 años. Si una empresa extranjera aísla el principio activo, lo patenta, monta una empresa en India para procesar industrialmente la semilla, eleva los precios relativos y saca a los agricultores del mercado. La propiedad intelectual es definitivamente un punto a considerar con mucho cuidado en las políticas y estrategias tecnológicas.

    A su vez, el énfasis en el desarrollo industrial sostenido, trae la dimensión del impacto del medio ambiente en la política tecnológica. Debido a la gran presión a nivel internacional, enmarcada en las normas ISO 14.000 y legislaciones específicas, el desarrollo de tecnologías limpias, apropiadas a las condiciones de las PYMEs de los países en desarrollo, es un reto para las políticas tecnológicas de los mismos.

    El otro reto asociado es cómo promover un desarrollo tecnológico que tenga un impacto positivo en el medio ambiente y al mismo tiempo contribuya al incremento de la competitividad de dichas empresas. Es decir, no sólo para eliminar pérdidas en el proceso, eliminar materiales tóxicos, ineficiencias energéticas, etc., si no también lograr su competitividad sostenible, su competitividad de largo plazo mediante continuados procesos de diferenciación.

    Finalmente está el proceso de financiamiento. Cabe subrayar que a las tradicionales deficiencias de la región en la formación de capitales, tanto a nivel macro como de la empresa misma, se suma la circunstancia que la necesidad de financiamiento del desarrollo tecnológico se da cuando los márgenes de las empresas están presionados por la competencia ocasionada por la apertura, cuando hay altas tasas de interés para preservar la atractividad del país para los capitales "golondrinos". De esta forma, se hace necesario desarrollar instrumentos de política tecnológica que tomen en consideración las necesidades crecientes de financiamiento de corte exponencial y no de extrapolación lineal.

    El caso de Corea ilustra lo que proponemos. En 1981, Corea invertía en Investigación y Desarrollo el 0.64% de su PNB , equivalente al nivel promedio latinoamericano en la actualidad, en 1991 pasó al 2.02%, la meta en 1998 es 4% y para el año 2001, asciende al 5%. Sin embargo, más allá de la inversión misma, hay que cuidar del nivel de efectividad con que los recursos serán aplicados, es decir, nuestra capacidad de gestión tecnológica.

III. Importancia crítica de la innovación tecnológica en la competitividad empresarial

    El planteamiento anterior nos lleva al segundo de los tres aspectos básicos mencionados al inicio: la relevancia crítica de la innovación tecnológica para la competitividad sostenible de las empresas. Se trata de detallar su rol en la diferenciación competitiva ya mencionada:

    1. Como estimulante y catalizadora de las alianzas estratégicas internacionales, de la participación en redes y grupos de empresas, lo que le permite a la empresa acceder a mercados, participar de la definición de estándares, compartir riesgos y recursos, apalancar sistemas, herramientas y habilidades medulares e incrementar su competitividad;

    2. Como el mecanismo por excelencia para posibilitar a la empresa realizar la "rearquitectura" de su negocio, para ubicarse estratégicamente en la cadena de valor existente, de manera de ampliar sus márgenes de ganancia, acceder de modo privilegiado clientes importantes, adueñarse de una posición con mayor potencial de desarrollo futuro, etc.;

    3. Como el instrumento a través del cual la empresa desarrolla nuevos negocios - nuevos productos y servicios para mercados que un no existen, aprovechando discontinuidades tecnológicas y echando mano de sus habilidades medulares , con el objetivo de usufructuar las ventajas del pionerismo y de acaparar el mejor puesto en la cadena de producción y comercialización correspondiente.

    Así, la innovación tecnológica juega un papel absolutamente fundamental en el establecimiento de la competitividad sostenible a nivel de la empresa. Mediante una gestión inteligente, la misma se constituye en el vector integrador de las posibilidades estratégicas de diferenciación descritas arriba, las cuales no tienen la pretensión de ser exhaustivas.

    Sin embargo, la tragedia para países como los nuestros es que esta capacidad de realizar innovación tecnológica en la empresa, de gestión tecnológica inteligente, no sólo es prácticamente inexistente en la región, sino que representa la más grande falla de los mecanismos de libre mercado.

    Por todo lo anterior, queda claro que la innovación tecnológica y su gestión efectiva representan procesos complejos, con un alto grado de riesgo y demandan recursos financieros, de información y humanos especializados, que no se satisfacen mediante los mecanismos de libre mercado.

    La información tecnológica monopolizada por los derechos de propiedad intelectual, por los secretos industriales,por la insuficiencia de recursos financieros y humanos en nuestros países, por el nivel de educación de la gran mayoría de nuestros empresarios, que condiciona su percepción sobre el papel de la tecnolgía en su negocio, crean un hueco o "gap" de aprendizaje e innovación a nivel de los mercados domésticos e internacionales cuya solución requiere la intervención gubernamental.

    Sobre eso no hay discusión ni dogma. Lo hacen los Estados Unidos, Canadá, Dinamarca, Francia, Suecia, Italia, Japón... todo el mundo, de modo de crear el contexto y condiciones adecuados para el apredizaje y la innovación tecnológica en las empresas. ¿No deberían, por lo tanto, nuestras políticas tecnológicas centrarse sobre lo mismo? ¿No deberíamos, mediante la misma, proveer una prospectiva de distintos y posibles escenarios tecnológicos, que sirva como marco de referencia para que nuestros empresarios detecten las oportunidades de nuevos negocios a partir de las discontinuidades tecnológicas y de mercado y anticiparse así a los competidores?

    En su ausencia, en el mejor de los casos, nuestras empresas se vuelcan a cambios tecnológicos de corto plazo, sesgados por la dictadura del incrementalismo del control de calidad total, el cual tiene su función, logra mejorar la calidad y productividad, inicia el aprendizaje sobre el manejo del cambio, pero no se vincula con la I&D, con la transferencia de tecnologías, no se enmarca en las estrategias competitivas de la empresa ni permite la identificación de las necesidades tecnológicas críticas requeridas para su competitividad sostenible.

    En el peor de los casos tenemos la adopción de la agresiva e indiscriminada reducción de costos, denominada "denominator management", que conlleva a la anorexia y al alzheimer corporativo. La empresa echa por la borda recursos humanos que dominan conocimientos tácitos y habilidades medulares (normalmente los de más alto costo), se dãñan las relaciones con los clientes, se rompen importantes redes informales de contactos e intercambios de información críticos para la empresa, se pierden ideas importantes y la experiencia acumulada sobre éxitos y fracasos, se debilitan los ideales, la cultura organizacional, los niveles de compromiso con la empresa y se destruye la moral y la motivación de todos los recursos humanos.

    Una reciente investigación de la Asociación de Gerencia Americana(AMA) muestra que menos del 50% de las empresas que realizaron "downsizing"en los años 90 reportaron ganancias operativas más altas; menos aun incrementos de productividad.

    La empresa "Arthur D. Little" reientemente hizo un llamado dramático a las empresas europeas para que no sigan refugiándose de la competencia de las empresas de los países asiáticos a través de una defensa agresiva en la reducción de costos, en vez de atacar a través de la innovación. Destacó, asimismo, que el énfasis en esta reducción agresiva de costos desvía la atención y el esfuerzo requeridos para el desarrollo estratégico de sus recursos tecnológicos y humanos, para dedicar atención a las oportunidades de nuevos negocios. Por otro lado, el libro recién lanzado por el presidente de la empresa INTEL defiende la proposición de que sólo las empresas paranoicas pueden sobrivir en los mercados globalizados, que hay que sobrereaccionar a las amenazas de la competencia.

    El cuadro que caracteriza a América Latina, según nuestra experiencia, como en otras regiones en desarrollo en el mundo, es el de un cierto ciclo vicioso en que las agencias de desarollo todavía tratan de impulsar soluciones patrón, imitativas, como si la tecnología fuera estática. Si queremos restructurar el sector textil, por ejemplo, mandamos un experto a realizar un diagnóstico sectorial que, con suerte, presentará una receta sobre cómo mejorar su competitividad, basada en lo que hacen en las mejores empresas textiles en el mundo. Son las recetas del líder, que son recetas de imitación.

    El ciclo vicioso se completa porque, con honradas excepciones, nuestras empresas quieren exactamente esas recetas, buscan exclusivamente la minimización del riesgo, no quieren invertir su tiempo en decisiones que implican un proceso de profundización, analizar por donde van las cosas, donde están las ventanas de oportunidad, evaluar los riesgos,etc.

IV. Vertientes de política tecnológica

    Dentro de este panorama, tal vez podamos pensar que esa dictadura del incrementalismo es algo que sesga demasiado nuestras estrategias implícitas a nivel del desarrollo industrial y tecnológico. Quizás pudiéramos pronosticar cuál es el futuro industrial que nos espera, qué queremos, y hasta tratar de ver cuáles son las posibilidades de innovación tecnológica que se deben contemplar a nivel de lineamientos de política, de aplicación de tecnologías transectoriales a la industrialización de recursos naturales.

    La Comunidad Europea lleva a cabo varios proyetos de innovación tecnológica sobre Intercambio Eléctronico de Datos (EDI) para los llamados "industrial commodities", con vistas a incrementar su competitividad mediante una mayor integración del proceso decisorio al interior de la empresa, de los clientes y de los proveedores.

    Los latinoamericanos podrían además buscar vertientes de innovación más radical -reflejadas en políticas tecnológicas nacionales y supranacionales- dirigidas a:

  • mejoras de calidad y productividad, preservación y sustitución de materias primas, mediante la biotecnología: árboles de bajo contenido de lignina que mejoran los rendimientos de celulosa, reducen el consumo energétio, de agua y de productos químicos en la manufactura del papel;

  • innovación de productos: utilización de nuevos materiales, como las ligas de aluminio -titanio, que son tan resistentes como el acero pero pesan 30% menos;

  • aplicaciones transectoriales de nuevos materiales como los nanotubos de carbón, 100 veces más fuertes que el acero;

  • aplicaciones de la nueva química metalocénica, la cual actualmente revoluciona la industria de plásticos y que ha sido desarrollada por 4 o 5 empresas petroleras multinacionales a partir de un cambio en el catalizador. Con cambios mínimos de equipo e instalaciones, se ha logrado alcanzar niveles de productividad decenas de veces superior a la de los procesos que sustituye, además de productos con atributos enteramente nuevos, lo que permitirá a los nuevos plásticos desplazar un número aún más amplio de productos basados en recursos naturales -nuestro patrón de especialización industrial- como el cuero, el hule y muchos más.

    La Exxon ya registró cerca de 100 patentes relacionadas y la Dow Quimica cerca de 30.

    Habría que preguntarse por qué nuestros largos esfuerzos de I-D sobre catalizadores para la industria petrolera petroquímica en Brasil, Venezuela, México y otros países de la región no llegaron siquiera a desarrollar dicho catalizador.¿ Sería porque enfatizamos mejoras tecnológicas incrementales?

    ¿Qué pasa en un sector tan tradicional como el textil? ¿Cómo mantener o incrementar la competitividad de nuestras empresas?

    Hace un año el gran avance tecnológico eran los equipos electrónicos de tejer que les permitió a los diseñadores de moda, con bajos costos, cambiar radicalmente, sus productos en cada estación. Recientemente la empresa Veratec adaptó un proceso de 30 años de la empresa DuPont, usando chorreo de agua en telas tradicionales, incluyendo lana y poliester, logrando características de suavidad comparables al algodón, pero más ligeras y durables que éstos. Dicho proceso elimina las operaciónes de tejer e hilar.

    Asimismo, en la feria textil del invierno 97-98 de París, diseñadores como Ralph Laurent y Calvin Klein han demostrado interés en una nueva fibra termostática -mezcla de poliester y cerámica- que mantiene estable la temperatura del cuerpo en 20 grados, bajo extremadas temperaturas externas, sea frío o calor, además de proveer protección efectiva contra los rayos ultravioletas.

    ¿Cuáles son las consecuencias para nuestra industria textil y de confección? Hemos detectado estas discontinuidades tecnológicas en procesos y materiales, pero ahora qué hacemos: ¿aprovechamos las oportunidades creadas o nos quedamos amarrados a recetas tecnológicas imitativas del pasado, ya ultrapasadas?

    ¿Que pasará en 15 años con nuestra industria farmacéutica o mejor dicho, de productos y servicios de salud, cuando la terapia genética pase a sustituir a la química, si no dominamos aún la química combinatorial que revolucionó la síntesis química y se constituyó en una herramienta básica en la identificación de recursos genéticos de aplicabilidad terapéutica?

    A su vez, los materiales superconductores representarán un mercado internacional en el año 2000 y 2020, de entre 150 y 200 billones de dólares en las áreas de motores, de radio frecuencia para telefonía celulary muchas otras aplicaciones.¿Disfrutarán de él nuestras empresas?

    ¿Qué sabemos con relación a nanotecnología que posiblemente revolucionará las telecommunicaciones y la computación al inicio del nuevo siglo? ¿Qué debemos hacer? ¿Con quiénes nos asociamos a nivel internacional para estar examinando esas ventanas de oportunidad y actuando en varios de los negocios que dominarán los mercados mundiales en el futuro?

    Seguramente estaríamos de acuerdo en que nuestras políticas tecnológicas deberían, por lo tanto, basarse en ejercicios serios de monitoreo y prospectiva tecnológicos, de manera a proveer a nuestros empresarios con la visión de éstas y otras oportunidades de negocios futuros, de los desarrollos tecnológicos que afectarán su competitividad y a determinar el enfoque requerido para el desarrollo de recursos humanos de nuestras instituciones de infraestructura en ciencia y tecnología.

    Sin embargo, es necesario que exista receptividad, resonancia, a nivel de las empresas industriales. Que las mismas entiendan claramente la correlación entre la tecnología y sus metas competitivas, de lucratividad y de crecimiento. De otra forma la política tecnológica, por mejor que sea, no se implementa.

    De este modo, el fortalecimiento de la capacidad de gestión tecnológica, al nivel de planta, de las PYMEs, debe constituirse en un tema medular de la política tecnológica, de los instrumentos de dicha política, incluyendo los instrumentos financieros. Hace poco conversábamos con Flavio Lima sobre la industria de autopartes de Brasil. De cuatro mil empresas de hace 2 años, hoy quedan sólo trescientas y setenta. Más allá del proceso de consolidación ¿ cuántas habrán fracasado por la inexistencia de una capacidad de gestión tecnológica, mediante la cual definiera y fortaleciera sus habilidades medulares, rompiera sus ortodoxias organizacionales y aprovechara las oportunidades de negocio presentadas por las discontinuidades tecnológicas y de mercado? Las políticas industrial y tecnológica del Brasil están enfocadas a proveer una competitividad sistémica, estructural, con el objetivo de evitar los llamados "costos Brasil", de evitar la competencia desleal, de promover alianzas estratégicas entre empresas brasileñas e internacionales, de compatibilizar las políticas fiscales y financieras hacia la innovación, de proveer reglamentaciones específicas para tecnologías genéricas de avanzada, como las de bioseguridad para las actividades biotecnológicas.

    Otros países, como las Filipinas, focalizan ciertos sorprendentes aspectos de servicios de organizaciones gubernamentales en su políticas tecnológicas -como el desarrollo de tecnologías anti-fraude, lectura digital de pasaportes, reconocimiento de huellas digitales, etc.- apoyados por transferencia de tecnologías empaquetadas en operaciones tipo BOT (build-operate-transfer).

    Además, nuestras políticas deberían incorporar el desarrollo de una cultura de la gestión tecnológica en los países, mediante sistemas creativos, de proyectos piloto y demostrativos, de promover asociaciones entre grandes empresas innovadoras y PYMEs, de estudios sobre cómo gerencian la innovación las empresas innovadores y exitosas, con su consecuente diseminación y reconocimiento a través de premios.

    De la misma forma, todos los mecanismos integrados para la creación de nuevas empresas de base tecnológica requerirían instrumentos de política específicos. Dichas empresas son indispensables también para escapar a la dictadura del patrón de industrialización especializado en recursos naturales.

    Con referencia a las prioridades de los servicios de tecnología de la ONUDI correlacionados con el tema, quisiera mencionarles que enfatizamos las herramientas para llevar a cabo la gestión tecnológica en la empresa, incluyendo el diagnóstico de sus necesidades tecnológicas críticas y sus estrategias tecnológicas; fortalecemos los istemas de apoyo a la innovación tecnológica, creando nuevos centros internacionales de I-D, revisando metodologías de monitoreo y prospectiva tecnológica que permita su incorporación a las políticas tecnológicas y desarrollando un manual actualizado para el diseño de dichas políticas, entre otras actividades. En algunas de ellas estaremos cooperando con el SELA y esperamos, con la mayoría de los presentes.

 


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