Industria, tecnología y competitividad
Edición No. 48
Octubre - Diciembre 1996

Un nuevo capítulo en la cooperación sino-latinoamericana y caribeña
Li Peng
Primer Ministro del Consejo de Estado de la República Popular China

    Discurso, titulado «Escribamos juntos un nuevo capítulo para los anales de la cooperación amistosa sino-latinoamericana», pronunciado el 14 de noviembre de 1996 en la sede del Sistema Económico Latinoamericano (SELA), en Caracas, en presencia del cuerpo diplomático acreditado ante Venezuela y personalidades de este país.


    Me es muy placentero encontrarme con los amigos aquí presentes, gracias a la invitación de SELA, una de las más antiguas organizaciones de integración económica de la región latinoamericana y que desde hace más de 20 años ha venido trabajando incansablemente por estrechar la cooperación regional y por impulsar el desarrollo de las economías nacionales del hemisferio, lo cual es objeto de nuestro positivo aprecio.

    Me permitiré valerme de esta ocasión para informarles a ustedes del desarrollo de China en los últimos años así como de nuestros postulados acerca del fomento de los vínculos de cooperación sino-latinoamericana y caribeña.

    País de ancestral historia, China padeció, durante el prolongado período secular comprendido desde los mediados del siglo pasado hasta los del presente, la laceración de las agresiones y la explotación colonialistas, con su economía dprimida y su gente debatiéndose en la miseria. La fundación de la República Popular China en 1949 embarcó a este antiguo país en un camino de desarrollo independiente y autodeterminado, infundiéndole renovado brío. A partir de las postrimerías de la década de los 70, bajo la orientación de la teoría de Deng Xiapong sobre la construcción de un socialismo con peculiaridades chinas, el país irrumpió en una nueva fase, la de reforma y apertura. A lo largo de los 18 años transcurridos desde entonces, la economía china ha mantenido su ímpetu de desarrollo acelerado, traducido en una tasa de crecimiento del PNB superior al 9% en promedio anual, una mejora sensible de las condiciones de vida de la población y un franco aumento del potencial económico nacional. Han venido expandiéndose la cooperación y los intercambios entre China y el resto del mundo, lo que se manifiesta en el ritmo de crecimiento medio anual de sus importaciones y exportaciones superior al 16%. En 1995 el volumen total de las mismas ascendió a los 280 mil millones de dólares americanos. La balanza comercial se mantiene básicamente equilibrada, y la reserva de divisas del Estado se acerca ahora a los 100 mil millones de dólares americanos. Las inmensas potencialidades económicas, los promisorios horizontes de mercado y el auspicioso ambiente de inversión han atraído a numerosos hombres de negocios del exterior a China para realizar inversiones directas, las cuales, valoradas ya en el monto total de 160 mil millones de dólares americanos, desempeñan un rol positivo en la obra de modernización china. En la actualidad, en China reinan la estabilidad política, la bonanza económica, la cohesión étnica y el progreso social. Los chinos vivimos y trabajamos en paz, pletóricos de fe en el porvenir. A todo lo largo y ancho de este planeta, quinquiera que esté libre de los prejuicios, será capaz de ver a una China que avanza a pasos seguros por el derrotero de desarrollo de una economía de mercado socialista y de edificación de la política democrática socialista.

    A principios del año en curso, el Estado chino terminó de trazar las metas de desarrollo para el último lustro del presente siglo y los tres quinquenios subsiguientes. De acuerdo a ellas, se espera un 8% anual en concepto de tasa media de crecimiento del PNB chino durante el último lustro de siglo, de modo que hacia el año 2000 nuestro PNB, en términos per cápita, se multiplicará por 3 respecto a 1980, y quedará erigida, en lo preliminar, la estructura económica de mercado socialista. El primer decenio del siglo que viene continuará viendo marchar a un ritmo bien rápido a nuestra economía nacional, asentando una sólida base para la materialización fundamental de la modernización. A juzgar por la dinámica del actual desarrollo económico chino, tales metas son realizables.

    En el curso de llevar adelante en toda la línea su obra de modernización, China no sólo se preocupa por el fomento de la civilización en su dimensión material sino que también asigna importancia a su dimensión espiritual. Estos dos aspectos, ambos producto grandioso del progreso de la sociedad humana, se complementan y promueven el uno al otro. Estamos impulsando activamente dos transformaciones, a saber, la del tradicional sistema de economía planificada en el de una economía de mercado socialista y la de la modalidad de crecimiento económico extensiva a la intensiva; y aplicando dos estrategias, que son la de levantar el país mediante la ciencia y la educación, enalteciendo las bellas tradiciones de la nación china sin menoscabo de la asimilación de todas las conquistas positivas de la civilización humana y fomentando la ciencia, la cultura y la educación, y la de desarrollo sustentable, empeñándonos en la consecución de un desarrollo armonioso socio-económico y un progreso social global. Nos sentimos con la certidumbre y la capacidad de hacer de China un país moderno próspero, democrático y civilizado mediante varias décadas de trabajo arduo.

    Vista en su conjunto, la actual situación internacional tiende a la distensión. No obstante, el mundo está lleno de contradicciones y la existencia y el desarrollo del hombre aún enfrentan retos graves. La preservación de la paz mundial, la intensificación de la cooperación amistosa y la promoción de un desarrollo compartido son el clamor unísono de la época y de los pueblos de todas las latitudes del orbe. China, consecuentemente comprometida con su política exterior de paz e independencia, se constituye en una fuerza defensora de la paz mundial de gran peso. El pueblo chino está dispuesto a sumarse a los del resto del mundo en el esfuerzo por llevar al siglo XXI un mundo nuevo pacífico, seguro y próspero.

    Con sus vastas dimensiones geográficas y ricos recursos naturales, el conjunto de los países latinoamericanos y caribeños constituye una de las regiones que atesoran mayor potencialidad y contemplan mejor perspectiva de desarrollo en nuestro planeta. En años anteriores, dicha región ha gozado de la estabilidad en cuanto al desenvolvimiento de su situación política, de un crecimiento económico sólido, de fortalecimiento de su unidad y cooperación, de un progreso veloz de su integración económica y de una elevación constante de su sitial internacional. Nosotros, complacidos de corazón por sus realizaciones, les deseamos a ustedes nuevos éxitos en los años venideros.

    China y los países de este hemisferio, enlazados la una con los otros por intercambios amistosos ya de vieja data, tienen entre sí mucho lenguaje común al ser todos países en vías de desarrollo. Gracias al esfuerzo mancomunado, ambas partes ven crecer día a día su cooperación amistosa. Hasta la fecha, China tiene establecidas relaciones diplomáticas con 17 países de esta región, con los cuales mantiene estrechos nexos políticos. Líderes chinos han venido realizando visitas por aquí, de la misma manera que muchos dirigentes de Estado de este lado han viajado a China respondiendo a su invitación, lo que reviste un relevante significado para acrecentar la comprensión, estrechar la amistad e impulsar la cooperación. Ha venido expandiéndose nuestra cooperación económica y comercial. En 1995 el volumen comercial totalizó más de 6 mil millones de dólares americanos, el doble del de fines de los años 80. Estos años han estado presenciando el ímpetu alentador de progreso que presentan las inversiones y las empresas joint-venture o de mero capital chino que nuestro país han ido emprendiendo en 24 países y territorios de esta región, donde, por otra parte, el Gobierno chino ha prestado, en la medida de sus posibilidades, una asistencia económica libre de todo condicionamiento político a más de 20 Estados. China y las naciones latinoamericanas y caribeñas, solidarizándose y cooperando mutua y estrechamente , juntas han dado aportes transcendentes a la forja de un nuevo tipo de relaciones de cooperación sur-sur, a la mejora y avance de las relaciones norter-sur, al alza de la posición y el rol de las naciones en vías de desarrollo y al establecimiento de un nuevo orden político y económico mundial que sea pacífico, estable, justo y racional.

    China atribuye alta importancia al cultivo de su vinculación con las naciones de América Latina y el Caribe. Séame propicia la oportunidad para exponer los principios por lo que se hace guiar mi país para tales efectos: afianzar los diálogos políticos interestatales para acrecentar el conocimiento y la confianza recíprocos, desarrollar la cooperación económica y técnica en múltiples modalidades en promoción de un desarrollo compartido, fomentar contactos a nivel privado para ampliar las esferas de intercambio y cooperación, apoyarnos los unos a los otros en la arena internacional en resguardo de los intereses de las naciones en vías de desarrollo e iniciar, con apego a los cinco principios de coexistencia pacífica, relaciones interestatales normales con aquellos países que aún no las tienen establecidas con China. El Gobierno chino, sujeto a los pricipios arriba descritos, se dispone a realizar esfuerzos conjuntos con todos los países de América Latina y el Caribe para construir vínculos amistosos perdurables y estables, en condiciones de igualdad y beneficio mutuo, escribiendo así un nuevo capítulo para los anales de la cooperación amistosa sino latinoamericana y caribeña.

    China está enormemente interesada por ensanchar la cooperación económica y comercial con los países de Latinoamericana y el Caribe. Con el propósito de impulsar nuestra cooperación a una altura nunca antes vista, proponemos centrar nuestra atención en los cuatro aspectos siguientes como puntos clave:

    1. Ensanchar activamente los lazos comerciales. En el presente, el nivel comercial entre ambas partes dista de ser elevado, con limitada variedad de mercaderías y representando una proporción nada importante en el respectivo comercio exterior nacional. A la luz del poderío económico de una y la otra parte y su complementariedad en ese sentido, existen potencialidades para una mayor expansión de nuestro comercio. China ofrece bienes de industria ligera, electromecánicos, de transportes, maquinaria agrícola y equipos de construcción, todos ellos de calidad y a precio competitivo e idóneos para la demanda de los países latinoamericanos y del Caribe. Por otro lado, mi país ha adquirido mejor conocimiento de los productos de esta región y ve aumentar constantemente su importación de ésta tanto en variedad como en cantidad. China ya tiene establecido un centro comercial en Panamá y proyecta la implantación de instituciones similares en otros países de la región a fin de facilitar el flujo comercial entre ambas partes.

    2. Fomentar con empeño la cooperación inter-empresarial. Los sectores empresariales de China y de Latinoamérica y el Caribe muestran interés común por desarrollar la colaboración económico-comercial en múltiples formas y tienen acumuladas algunas experiencias al respecto. Las empresas de ambas partes pueden hacer cosas de alto vuelo en áreas tales como la contratación de obras, cooperación en servicios laborales, establecimiento de empresas en régimen joint-venture o de capital exclusivo, cooperación en proyectos de construcción de gran magnitud así como operaciones asociadas con destino hacia terceras partes. El mercado chino, inmenso y que ofrece un ambiente de inversión cada vez mejor, da la bienvenida a los empresarios de esta parte del mundo para que viajen allí en plan de conocimiento e inversión.

    3. Prestar atención a la modalidad joint-venture como forma de explotación y aprovechamiento de los recursos naturales. Ricos en éstos, China y los países latinoamericanos están en condiciones de llevar a cabo intercambios y complementarse unos a otros en la materia. Actualmente se han dado los primeros pasos en el sentido de la explotación conjunta de petróleo y mineral de hierro entre China y algunos países latinoamericanos, pasos que, en algunos casos, se han adentrado en el estadio sustantivo. Con ocasión de mi presente gira, entre China y Venezuela se suscribió otro contrato de adquisición de orimulsión, esta vez en 120 mil toneladas, importación que irá creciendo en adelante año por año. Por añadidura, empresas petroleras de ambas partes suscribieron una carta de intención sobre la explotación conjunta de esa materia en 5 millones de toneladas. Firmas siderúrgicas chinas y empresas operadoras de mineral de hierro del Brasil suscribieron su memorandum sobre la promoción de la explotación conjunta de 5 a 6 millones de este mineral, del mismo modo que la Corporación Nacional de Metales No Ferrosos de China se puso en contacto con empresas chilenas correspondientes, en el marco de su plan de invertir en la explotación cuprífera en Chile. Por lo demás, China también tiene interés por cooperar con países latinoamericanos en las áreas silvícola, de fabricación papelera y producción alimentaria, entre otras. Tenemos la certezade que esta aventura compartida sino-latinoamericana de explotación y utilización de recursos naturales contemplan amplias perspectivas de desarrollo.

    4. Reforzar el intercambio científico-técnico. La cooperación científico-técnica tiene un peso cada día más importante en la cooperación económica. El estrechamiento de la colaboración sino-latinoamericana en ese ámbito coadyuva a fortalecer sendos poderíos económicos, en la búsqueda del desarrollo compartido en medio de una competencia internacional cada día más reñida. La cooperación entre las dos partes en la esfera de la alta tecnología ya ha dado sus halagüeñas primicias, prueba de las cuales son los importantes avances logrados en la investigación y fabricación asociadas entre China y el Brasil de satélite de georrecursos y la conclusión del Acuerdo de Cooperación Científica y Técnica Espacial entre China y Chile. Como China y los países latinoamericanos se hallan cercanos en cuanto al nivel tecnológico , su cooperación en la tecnología agrícola y otras tecnologías aplicadas presenta amplias posibilidades.

    El SELA siempre ha concedido importancia a sus relaciones con China y abogado por un desarrollo vigoroso de la cooperación económico-comercial entre su región y mi país, lo cual lo apreciamos y aplaudimos, al tiempo que expresamos nuestra convicción de que este organismo hará sus nuevos aportes al fomento de dicha cooperación.

    Siendo un país latinoamericano de importante peso, que ha obtenido en años recientes un desarrollo económico a buen ritmo y cuya gente ha visto mejorar sus condiciones de vida, Venezuela desempeña un positivo rol en el quehacer regional. Observamos con satisfacción que en los 22 años transcurridos desde el establecimiento de sus relaciones diplomáticas, los vínculos entre China y Venezuela han conocido un constante y expedito desenvolvimiento. Tengo la esperanza de que, con los esfuerzos mancomunados de ambas partes, dichos vínculos cobren aún mayor progreso en todos los dominios.

    Con ocasión de mi presente gira latinoamericana, he efectuado sendas conversaciones cordiales, francas y fecundas con el Presidente venezolano Rafael Caldera, el Presidente Eduardo Frei de Chile y el Presidente Fernando Henrique Cardoso del Brasil sobre temas tanto bilaterales como regionales e internacionales, arribando a amplias condiciones. Entre el Gobierno chino y cada uno de los Gobiernos de los tres países mencionados se celebraron múltiples acuerdos de cooperación económica y técnica y se firmaron también documentos de la misma naturaleza a nivel empresarial, lo cual refleja plenamente el vivo anhelo de ambas partes de afianzar su colaboración. Y, dondequiera que fuéramos hemos sido objeto de una cálida recepción y hospitalarias atenciones de parte de los Gobiernos y pueblos correspondientes, lo que nos tiene profundamente impresionados del afectuoso sentimiento de cordialidad que abriga los pueblos latianoamericanos hacia el chino. La cooperación chino-latinoamericana y caribeña está asentada sobre una base sólida, cubre una ancha gama de esferas, posee una inmensa potencialidad y contempla un brillante porvenir. ¡Esforcémonos de la mano, con los pies afirmados en la realidad y de cara al futuro, por lograr aún más abundantes frutos en esta cooperación!

    Gracias.

 


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