Discurso,
titulado «Escribamos juntos un nuevo capítulo para los anales de la cooperación
amistosa sino-latinoamericana», pronunciado el 14 de noviembre de 1996 en la sede del
Sistema Económico Latinoamericano (SELA), en Caracas, en presencia del cuerpo
diplomático acreditado ante Venezuela y personalidades de este país.
Me es muy placentero encontrarme con los amigos aquí presentes, gracias a la invitación
de SELA, una de las más antiguas organizaciones de integración económica de la región
latinoamericana y que desde hace más de 20 años ha venido trabajando incansablemente por
estrechar la cooperación regional y por impulsar el desarrollo de las economías
nacionales del hemisferio, lo cual es objeto de nuestro positivo aprecio.
Me permitiré
valerme de esta ocasión para informarles a ustedes del desarrollo de China en los
últimos años así como de nuestros postulados acerca del fomento de los vínculos de
cooperación sino-latinoamericana y caribeña.
País de
ancestral historia, China padeció, durante el prolongado período secular comprendido
desde los mediados del siglo pasado hasta los del presente, la laceración de las
agresiones y la explotación colonialistas, con su economía dprimida y su gente
debatiéndose en la miseria. La fundación de la República Popular China en 1949 embarcó
a este antiguo país en un camino de desarrollo independiente y autodeterminado,
infundiéndole renovado brío. A partir de las postrimerías de la década de los 70, bajo
la orientación de la teoría de Deng Xiapong sobre la construcción de un socialismo con
peculiaridades chinas, el país irrumpió en una nueva fase, la de reforma y apertura. A
lo largo de los 18 años transcurridos desde entonces, la economía china ha mantenido su
ímpetu de desarrollo acelerado, traducido en una tasa de crecimiento del PNB superior al
9% en promedio anual, una mejora sensible de las condiciones de vida de la población y un
franco aumento del potencial económico nacional. Han venido expandiéndose la
cooperación y los intercambios entre China y el resto del mundo, lo que se manifiesta en
el ritmo de crecimiento medio anual de sus importaciones y exportaciones superior al 16%.
En 1995 el volumen total de las mismas ascendió a los 280 mil millones de dólares
americanos. La balanza comercial se mantiene básicamente equilibrada, y la reserva de
divisas del Estado se acerca ahora a los 100 mil millones de dólares americanos. Las
inmensas potencialidades económicas, los promisorios horizontes de mercado y el
auspicioso ambiente de inversión han atraído a numerosos hombres de negocios del
exterior a China para realizar inversiones directas, las cuales, valoradas ya en el monto
total de 160 mil millones de dólares americanos, desempeñan un rol positivo en la obra
de modernización china. En la actualidad, en China reinan la estabilidad política, la
bonanza económica, la cohesión étnica y el progreso social. Los chinos vivimos y
trabajamos en paz, pletóricos de fe en el porvenir. A todo lo largo y ancho de este
planeta, quinquiera que esté libre de los prejuicios, será capaz de ver a una China que
avanza a pasos seguros por el derrotero de desarrollo de una economía de mercado
socialista y de edificación de la política democrática socialista.
A principios
del año en curso, el Estado chino terminó de trazar las metas de desarrollo para el
último lustro del presente siglo y los tres quinquenios subsiguientes. De acuerdo a
ellas, se espera un 8% anual en concepto de tasa media de crecimiento del PNB chino
durante el último lustro de siglo, de modo que hacia el año 2000 nuestro PNB, en
términos per cápita, se multiplicará por 3 respecto a 1980, y quedará erigida, en lo
preliminar, la estructura económica de mercado socialista. El primer decenio del siglo
que viene continuará viendo marchar a un ritmo bien rápido a nuestra economía nacional,
asentando una sólida base para la materialización fundamental de la modernización. A
juzgar por la dinámica del actual desarrollo económico chino, tales metas son
realizables.
En el curso de
llevar adelante en toda la línea su obra de modernización, China no sólo se preocupa
por el fomento de la civilización en su dimensión material sino que también asigna
importancia a su dimensión espiritual. Estos dos aspectos, ambos producto grandioso del
progreso de la sociedad humana, se complementan y promueven el uno al otro. Estamos
impulsando activamente dos transformaciones, a saber, la del tradicional sistema de
economía planificada en el de una economía de mercado socialista y la de la modalidad de
crecimiento económico extensiva a la intensiva; y aplicando dos estrategias, que son la
de levantar el país mediante la ciencia y la educación, enalteciendo las bellas
tradiciones de la nación china sin menoscabo de la asimilación de todas las conquistas
positivas de la civilización humana y fomentando la ciencia, la cultura y la educación,
y la de desarrollo sustentable, empeñándonos en la consecución de un desarrollo
armonioso socio-económico y un progreso social global. Nos sentimos con la certidumbre y
la capacidad de hacer de China un país moderno próspero, democrático y civilizado
mediante varias décadas de trabajo arduo.
Vista en su
conjunto, la actual situación internacional tiende a la distensión. No obstante, el
mundo está lleno de contradicciones y la existencia y el desarrollo del hombre aún
enfrentan retos graves. La preservación de la paz mundial, la intensificación de la
cooperación amistosa y la promoción de un desarrollo compartido son el clamor unísono
de la época y de los pueblos de todas las latitudes del orbe. China, consecuentemente
comprometida con su política exterior de paz e independencia, se constituye en una fuerza
defensora de la paz mundial de gran peso. El pueblo chino está dispuesto a sumarse a los
del resto del mundo en el esfuerzo por llevar al siglo XXI un mundo nuevo pacífico,
seguro y próspero.
Con sus vastas
dimensiones geográficas y ricos recursos naturales, el conjunto de los países
latinoamericanos y caribeños constituye una de las regiones que atesoran mayor
potencialidad y contemplan mejor perspectiva de desarrollo en nuestro planeta. En años
anteriores, dicha región ha gozado de la estabilidad en cuanto al desenvolvimiento de su
situación política, de un crecimiento económico sólido, de fortalecimiento de su
unidad y cooperación, de un progreso veloz de su integración económica y de una
elevación constante de su sitial internacional. Nosotros, complacidos de corazón por sus
realizaciones, les deseamos a ustedes nuevos éxitos en los años venideros.
China y los
países de este hemisferio, enlazados la una con los otros por intercambios amistosos ya
de vieja data, tienen entre sí mucho lenguaje común al ser todos países en vías de
desarrollo. Gracias al esfuerzo mancomunado, ambas partes ven crecer día a día su
cooperación amistosa. Hasta la fecha, China tiene establecidas relaciones diplomáticas
con 17 países de esta región, con los cuales mantiene estrechos nexos políticos.
Líderes chinos han venido realizando visitas por aquí, de la misma manera que muchos
dirigentes de Estado de este lado han viajado a China respondiendo a su invitación, lo
que reviste un relevante significado para acrecentar la comprensión, estrechar la amistad
e impulsar la cooperación. Ha venido expandiéndose nuestra cooperación económica y
comercial. En 1995 el volumen comercial totalizó más de 6 mil millones de dólares
americanos, el doble del de fines de los años 80. Estos años han estado presenciando el
ímpetu alentador de progreso que presentan las inversiones y las empresas joint-venture o
de mero capital chino que nuestro país han ido emprendiendo en 24 países y territorios
de esta región, donde, por otra parte, el Gobierno chino ha prestado, en la medida de sus
posibilidades, una asistencia económica libre de todo condicionamiento político a más
de 20 Estados. China y las naciones latinoamericanas y caribeñas, solidarizándose y
cooperando mutua y estrechamente , juntas han dado aportes transcendentes a la forja de un
nuevo tipo de relaciones de cooperación sur-sur, a la mejora y avance de las relaciones
norter-sur, al alza de la posición y el rol de las naciones en vías de desarrollo y al
establecimiento de un nuevo orden político y económico mundial que sea pacífico,
estable, justo y racional.
China atribuye
alta importancia al cultivo de su vinculación con las naciones de América Latina y el
Caribe. Séame propicia la oportunidad para exponer los principios por lo que se hace
guiar mi país para tales efectos: afianzar los diálogos políticos interestatales para
acrecentar el conocimiento y la confianza recíprocos, desarrollar la cooperación
económica y técnica en múltiples modalidades en promoción de un desarrollo compartido,
fomentar contactos a nivel privado para ampliar las esferas de intercambio y cooperación,
apoyarnos los unos a los otros en la arena internacional en resguardo de los intereses de
las naciones en vías de desarrollo e iniciar, con apego a los cinco principios de
coexistencia pacífica, relaciones interestatales normales con aquellos países que aún
no las tienen establecidas con China. El Gobierno chino, sujeto a los pricipios arriba
descritos, se dispone a realizar esfuerzos conjuntos con todos los países de América
Latina y el Caribe para construir vínculos amistosos perdurables y estables, en
condiciones de igualdad y beneficio mutuo, escribiendo así un nuevo capítulo para los
anales de la cooperación amistosa sino latinoamericana y caribeña.
China está
enormemente interesada por ensanchar la cooperación económica y comercial con los
países de Latinoamericana y el Caribe. Con el propósito de impulsar nuestra cooperación
a una altura nunca antes vista, proponemos centrar nuestra atención en los cuatro
aspectos siguientes como puntos clave:
1. Ensanchar
activamente los lazos comerciales. En el presente, el nivel comercial entre ambas partes
dista de ser elevado, con limitada variedad de mercaderías y representando una
proporción nada importante en el respectivo comercio exterior nacional. A la luz del
poderío económico de una y la otra parte y su complementariedad en ese sentido, existen
potencialidades para una mayor expansión de nuestro comercio. China ofrece bienes de
industria ligera, electromecánicos, de transportes, maquinaria agrícola y equipos de
construcción, todos ellos de calidad y a precio competitivo e idóneos para la demanda de
los países latinoamericanos y del Caribe. Por otro lado, mi país ha adquirido mejor
conocimiento de los productos de esta región y ve aumentar constantemente su importación
de ésta tanto en variedad como en cantidad. China ya tiene establecido un centro
comercial en Panamá y proyecta la implantación de instituciones similares en otros
países de la región a fin de facilitar el flujo comercial entre ambas partes.
2. Fomentar con
empeño la cooperación inter-empresarial. Los sectores empresariales de China y de
Latinoamérica y el Caribe muestran interés común por desarrollar la colaboración
económico-comercial en múltiples formas y tienen acumuladas algunas experiencias al
respecto. Las empresas de ambas partes pueden hacer cosas de alto vuelo en áreas tales
como la contratación de obras, cooperación en servicios laborales, establecimiento de
empresas en régimen joint-venture o de capital exclusivo, cooperación en proyectos de
construcción de gran magnitud así como operaciones asociadas con destino hacia terceras
partes. El mercado chino, inmenso y que ofrece un ambiente de inversión cada vez mejor,
da la bienvenida a los empresarios de esta parte del mundo para que viajen allí en plan
de conocimiento e inversión.
3. Prestar
atención a la modalidad joint-venture como forma de explotación y aprovechamiento de los
recursos naturales. Ricos en éstos, China y los países latinoamericanos están en
condiciones de llevar a cabo intercambios y complementarse unos a otros en la materia.
Actualmente se han dado los primeros pasos en el sentido de la explotación conjunta de
petróleo y mineral de hierro entre China y algunos países latinoamericanos, pasos que,
en algunos casos, se han adentrado en el estadio sustantivo. Con ocasión de mi presente
gira, entre China y Venezuela se suscribió otro contrato de adquisición de orimulsión,
esta vez en 120 mil toneladas, importación que irá creciendo en adelante año por año.
Por añadidura, empresas petroleras de ambas partes suscribieron una carta de intención
sobre la explotación conjunta de esa materia en 5 millones de toneladas. Firmas
siderúrgicas chinas y empresas operadoras de mineral de hierro del Brasil suscribieron su
memorandum sobre la promoción de la explotación conjunta de 5 a 6 millones de este
mineral, del mismo modo que la Corporación Nacional de Metales No Ferrosos de China se
puso en contacto con empresas chilenas correspondientes, en el marco de su plan de
invertir en la explotación cuprífera en Chile. Por lo demás, China también tiene
interés por cooperar con países latinoamericanos en las áreas silvícola, de
fabricación papelera y producción alimentaria, entre otras. Tenemos la certezade que
esta aventura compartida sino-latinoamericana de explotación y utilización de recursos
naturales contemplan amplias perspectivas de desarrollo.
4. Reforzar el
intercambio científico-técnico. La cooperación científico-técnica tiene un peso cada
día más importante en la cooperación económica. El estrechamiento de la colaboración
sino-latinoamericana en ese ámbito coadyuva a fortalecer sendos poderíos económicos, en
la búsqueda del desarrollo compartido en medio de una competencia internacional cada día
más reñida. La cooperación entre las dos partes en la esfera de la alta tecnología ya
ha dado sus halagüeñas primicias, prueba de las cuales son los importantes avances
logrados en la investigación y fabricación asociadas entre China y el Brasil de
satélite de georrecursos y la conclusión del Acuerdo de Cooperación Científica y
Técnica Espacial entre China y Chile. Como China y los países latinoamericanos se hallan
cercanos en cuanto al nivel tecnológico , su cooperación en la tecnología agrícola y
otras tecnologías aplicadas presenta amplias posibilidades.
El SELA siempre
ha concedido importancia a sus relaciones con China y abogado por un desarrollo vigoroso
de la cooperación económico-comercial entre su región y mi país, lo cual lo apreciamos
y aplaudimos, al tiempo que expresamos nuestra convicción de que este organismo hará sus
nuevos aportes al fomento de dicha cooperación.
Siendo un país
latinoamericano de importante peso, que ha obtenido en años recientes un desarrollo
económico a buen ritmo y cuya gente ha visto mejorar sus condiciones de vida, Venezuela
desempeña un positivo rol en el quehacer regional. Observamos con satisfacción que en
los 22 años transcurridos desde el establecimiento de sus relaciones diplomáticas, los
vínculos entre China y Venezuela han conocido un constante y expedito desenvolvimiento.
Tengo la esperanza de que, con los esfuerzos mancomunados de ambas partes, dichos
vínculos cobren aún mayor progreso en todos los dominios.
Con ocasión de
mi presente gira latinoamericana, he efectuado sendas conversaciones cordiales, francas y
fecundas con el Presidente venezolano Rafael Caldera, el Presidente Eduardo Frei de Chile
y el Presidente Fernando Henrique Cardoso del Brasil sobre temas tanto bilaterales como
regionales e internacionales, arribando a amplias condiciones. Entre el Gobierno chino y
cada uno de los Gobiernos de los tres países mencionados se celebraron múltiples
acuerdos de cooperación económica y técnica y se firmaron también documentos de la
misma naturaleza a nivel empresarial, lo cual refleja plenamente el vivo anhelo de ambas
partes de afianzar su colaboración. Y, dondequiera que fuéramos hemos sido objeto de una
cálida recepción y hospitalarias atenciones de parte de los Gobiernos y pueblos
correspondientes, lo que nos tiene profundamente impresionados del afectuoso sentimiento
de cordialidad que abriga los pueblos latianoamericanos hacia el chino. La cooperación
chino-latinoamericana y caribeña está asentada sobre una base sólida, cubre una ancha
gama de esferas, posee una inmensa potencialidad y contempla un brillante porvenir.
¡Esforcémonos de la mano, con los pies afirmados en la realidad y de cara al futuro, por
lograr aún más abundantes frutos en esta cooperación!
Gracias.