América Latina y el Caribe en los tiempos de la globalización
Edición No. 47

Julio-Septiembre 1996

Hacia la convergencia de los procesos de integración regional
Secretaría Permanente del SELA

    El siguiente artículo es una versión resumida del documento "El Proceso de Convergencia Regional
    y el ALCA", presentado por la Secretaría Permanente del Sistema Económico Latinoamericano
    (SELA) en la III Reunión de Responsables Gubernamentales de la Política Comercial
    de América Latina y el Caribe, realizada en Montevideo (Uruguay), el 21 de octubre de 1996.

I. Fundamentos del proceso de convergencia

    El dinámico e intenso proceso de integración regional entre los países de América Latina y el Caribe de los últimos años se ha dado en el contexto de una creciente globalización de la economía internacional y de intensas negociaciones comerciales multilaterales.

    La creación de espacios de integración regional es un proceso compatible con la globalización de los procesos económicos y la búsqueda de una mejor inserción internacional. Las tendencias globales enriquecen el concepto de integración al hacer extensiva su agenda a nuevos temas que cubren la amplia gama de las relaciones económicas internacionales de los países. Por ello, la liberación preferencial del comercio de bienes, servicios y factores de producción, y su administración con reglas propias entre agrupaciones regionales se ha convertido en una estrategia crucial para mejorar la participación tanto de países desarrollados como en desarrollo en la economía mundial.1

    Finalizada la Ronda Uruguay del GATT se ha configurado un marco de disciplinas más transparente y previsible para el desarrollo del comercio internacional, que contribuye a viabilizar la ampliación a escala regional de los avances integracionistas bilaterales y subregionales.2

    En realidad, podría afirmarse que el multilateralismo surgido de la Ronda Uruguay tiende a estimular la integración, por cuanto impone la observancia de normas mínimas comunes a todos los esquemas y acuerdos, contrarrestando de esa manera el surgimiento de bloques proteccionistas y cerrados. En tal sentido, en la propia OMC se está consolidando la idea de que los esquemas y acuerdos de integración son complementarios con los avances multilaterales y estimulan la liberalización en general. No en vano, en enero de 1996 se instaló en el marco de la OMC un grupo de trabajo sobre regionalismo destinado a evaluar esta problemática.

    En cuanto a las uniones aduaneras y zonas de libre comercio que se han venido suscribiendo en América Latina y el Caribe, además de que se han concebido en forma acorde con los compromisos internacionales suscritos, han incorporado los nuevos temas de la agenda comercial internacional. Así, estos acuerdos cumplirían los requisitos del Artículo XXIV del GATT e, incluso, no sería necesario su examen bajo los requisitos menos estrictos de la Cláusula de Habilitación.3

    Dado lo anterior, es decir, que el proceso de integración regional apunta en la misma dirección que la globalización económica, que las reglas comerciales internacionales preveen esos procesos y que los acuerdos comerciales de la región, en particular, son afines a esas reglas, cabe apuntar las razones que justifican un esfuerzo por impulsar la convergencia de dichos esquemas de integración.

    1.- La convergencia a escala de la región constituye una etapa más cercana al multilateralismo, menos discriminatoria en la medida en que más países se suman a un proceso de desmantelamiento de la protección intrarregional;

    2.- La integración de toda la región constituye una mejor alternativa en términos de los beneficios de economías de escala y de especialización, que los subsistemas subregionales y bilaterales; En la antesala de un nuevo siglo y ante la evidencia de la importancia creciente del comercio internacional para lograr la especialización de las actividades económicas de las naciones, el esfuerzo de hacer converger y articular los acuerdos de integración latinoamericanos y caribeños, constituye una estrategia adecuada para lograr que una gama de bienes y servicios de los países de la región se inserten competitivamente en las corrientes mundiales de comercio.

    3.- la mayor articulación entre esquemas permite hacer frente a las dificultades provocadas por la diversidad de normas comerciales que resultan de la superposición de múltiples esquemas y acuerdos de liberación intrarregional.

    4.- los acuerdos preferenciales de alcance regional o hemisférico adquieren cada vez más sentido ante el avance de proyectos de libre comercio a gran escala en otras partes del mundo, dirigidos a estimular las exportaciones y atraer inversiones y tecnologías, como es el caso del área Asia Pacífico.

    Es innegable que la convergencia tenderá a fortalecer la capacidad de interlocución de América Latina y el Caribe frente a otras agrupaciones de países. Se requiere hacer frente a los efectos discriminatorios y de mayor poder de negociación que resultarán del rápido avance que hoy se registra en otros bloques preferenciales de proyecciones continentales. Además, ante las prácticas proteccionistas más sofisticadas y difíciles de contrarrestar que han adoptado los países industrializados, la integración de grupos cada vez más representativos de países adquiere sentido como mecanismo comercial compensatorio y de vocería conjunta en áreas sensibles del intercambio.

    Cabe destacar que los anteriores beneficios de la convergencia de los esquemas de integración regionales descansa sobre dos premisas: la consolidación de las reformas económicas y de las reformas políticas de los países de la región.

    La viabilidad de avanzar hacia la armonización de reglamentaciones comerciales no solo dependerá de la negociación de políticas más uniformes que guarden coherencia con las reglas internacionales, sino de los progresos o retrocesos en las economías nacionales en diversos campos, entre ellos, el logro de un marco macroeconómico coherente y estable; la desreglamentación de mercados; la promoción de la competitividad de las exportaciones a través de las llamadas políticas "mesoeconómicas" (infraestructura, desarrollo tecnológico, educación para el trabajo, entre otras); la eliminación de trabas a la inversión extranjera; la apertura de los mercados financieros y el desarrollo de los mercados de capitales. Los avances en estas políticas permitirían que la interdependencia que se busca alcanzar se vea impulsada tanto por la estandarización de mecanismos de política comercial como por las fuerzas del mercado.4

    En el plano político interno es destacable el soporte que representa para la convergencia la consolidación de la democracia y los esfuerzos por aumentar la transparencia, la eficacia y la responsabilidad social de sus instituciones. La preservación de una comunidad democrática de naciones ha venido siendo promovida por mecanismos formales e informales de concertación política regional, apoyándose en propósitos compartidos como el desarrollo sustentable, la lucha contra la pobreza, la garantía de acceso efectivo a la justicia, el combate a la corrupción, y la lucha contra el crimen organizado y las drogas ilícitas.

    Esta concertación favorece la profundización de vínculos tanto económicos, como políticos y sociales. En esencia, la viabilidad y celeridad de la convergencia dependerá también de la asimilación de la integración como un fenómeno democrático multidimensional que se extiende a los diferentes planos de la realidad social, lo que permite revalorizar el mercado regional en el que se insertan los diferentes países.5

II. Avances en el proceso de integración regional y su convergencia

    1. Tendencias generales

    En esta década, los principales avances del proceso de integración en América Latina y el Caribe han resultado de la dinámica de los acuerdos subregionales y bilaterales. Los lineamientos y semejanzas más sobresalientes de estos esquemas se esbozan a continuación:6

    a. Cobertura amplia o total de desgravación del universo arancelario, en contraste con las negociaciones producto por producto. A este respecto se establecen metas más ambiciosas que las áreas de preferencias, al contemplarse la creación o consolidación gradual de zonas de libre comercio, uniones aduaneras y la eventual conformación de mercados comunes.

    b. Establecimiento de un cronograma para la liberalización de barreras arancelarias y no arancelarias al comercio, incluyendo metas específicas para su eliminación, reducción o armonización. Igualmente, eliminación progresiva y calendarizada de listas de excepciones vigentes al inicio de los procesos de desgravación.

    c. Armonización de reglas de política comercial tales como cláusulas de salvaguardia, normas de origen, prácticas sobre subsidios, regímenes contra el comercio desleal y normas técnicas.

    d. Diversificación creciente de las materias objeto de negociación, al incursionarse en áreas que trascienden el comercio de bienes, tales como servicios, inversiones, propiedad intelectual, movimientos de personas, compras gubernamentales y medio ambiente. Así mismo, pautas para la eventual libre circulación de factores (capitales, tecnología y mano de obra) en los mercados ampliados.

    e. Reglamentación especial de la apertura recíproca y de los suministros en ciertos sectores considerados estratégicos o sensibles, tales como el agropecuario, el automotriz y el energético.

    f. Reconocimiento de asimetrías estructurales entre los países de la región, pero replanteamiento del enfoque de los tratamientos diferenciales automáticos, mediante modalidades pragmáticas basadas en la solución de los problemas reales y concretos que presenten los países.

    g. Arreglos institucionales flexibles y no permanentes en los esquemas de integración que contrastan con los organismos tradicionales; mecanismos flexibles y concertados de solución de controversias y acciones que permiten la vinculación de actores no gubernamentales a los procesos negociadores.

    h. Posibilidades de recibir nuevos miembros y de negociar y articularse con otros esquemas de integración regionales y extrarregionales.

    2. Tipos de acuerdos de integración

    El examen específico de los acuerdos de integración puede efectuarse desde dos perspectivas. Una de ellas se refiere a su contenido, en cuanto a modalidades de ampliación de los mercados preferenciales y grado de cobertura y profundidad de los compromisos asumidos. Otra se refiere a la posición geográfica o geo-estratégica de los diferentes agrupamientos y a las posibilidades de convergencia entre ellos.

    En lo que se refiere a los contenidos de los acuerdos, es pertinente hacer referencia a las diferencias que resultan del tipo de esquema, ámbito, cobertura, y grado de armonización de políticas:7

    a. Uniones aduaneras en etapa de perfeccionamiento

    Actualmente hay cuatro uniones aduaneras en el hemisferio en proceso de consolidación, a saber: la Comunidad Andina, el Mercado Común Centroamericano (MCCA), la Comunidad y el Mercado Común del Caribe (CARICOM) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR). Pese a los avances logrados, estas uniones son aún imperfectas debido a las excepciones que afectan los márgenes de preferencia y a la participación limitada o restringida de algunos países. No obstante, estos esquemas son los que han registrado los más altos crecimientos del comercio intrarregional y se espera que promuevan la formalización de un mercado unificado entre sus miembros durante el próximo quinquenio.

    b. Zonas de Libre Comercio de "primera generación"

    Se caracterizan por su naturaleza esencialmente comercial al promover la desgravación plena con mecanismos sencillos y transparentes, aunque con un moderado grado de diferenciación selectiva en términos de ritmos y modalidades de liberalización entre grupos de bienes. Bajo esta modalidad se pueden clasificar las zonas de libre comercio pactadas por Chile con varios países como Bolivia, Colombia, Ecuador, México y Venezuela. Estos acuerdos promueven la desgravación plena de prácticamente la totalidad del universo arancelario.

    c. Zonas de Libre Comercio de "nueva generación"

    Abarcan un ámbito más amplio que el del comercio de bienes, extendiéndose a temas como servicios, inversiones, propiedad intelectual y compras estatales. Contienen disposiciones más complejas y elaboradas de regulación de la competencia, y una mayor selectividad en el proceso de ampliación del mercado. Se incluirían en esta categoría los tratados suscritos entre México, Colombia y Venezuela (G3), México y Costa Rica, México y Bolivia. Si se considera el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), los acuerdos de nueva generación abarcarían cerca de un 86% del comercio intra-hemisférico de 1994 y se espera que en el año 2004 logren la eliminación total de aranceles al comercio entre los participantes, para el 95% de los incisos arancelarios.

    3. Ubicación geo-estratégica de los esquemas de integración

    Más allá de sus modalidades preferenciales, los acuerdos de integración podrían clasificarse en función de su posición geo-estratégica. En esta perspectiva adquieren relevancia las ventajas asociadas con la vecindad, la infraestructura, las vinculaciones empresariales y la mayor circulación recíproca de bienes, servicios y capitales.

    Las áreas más evidentes que presentan una dinámica integracionista se ajustan a la propia configuración del hemisferio americano, es decir, Suramérica, Centroamérica, el Caribe, y Norteamérica incluyendo a México. Aunque algunos países son miembros de dos o más esquemas, es claro que cada una las áreas cuenta con sistemas subregionales y bilaterales muy dinámicos en vías de consolidación.

    a. Area Suramericana

    En Suramérica los grupos más característicos son la ALADI que incluye a México, con proyección regional, y la Comunidad Andina y el MERCOSUR, a nivel de subregiones. La ALADI ha venido cumpliendo una función de marco institucional y legal de numerosos acuerdos de alcance bilateral o plurilateral firmados entre sus países miembros.

    Desde fines de la década pasada ha adquirido especial dinámica la suscripción o renegociación de "acuerdos de complementación económica", aproximadamente treinta, que contemplan compromisos más ambiciosos de liberalización comercial y de cooperación económica, en comparación con aquellos firmados a principios de los ochenta para incorporar el denominado "patrimonio histórico" que provino de la desaparecida ALALC. 8

    El dinamismo de los acuerdos de alcance parcial contrasta con el escaso dinamismo de los mecanismos para desarrollar la dimensión regional de la ALADI, al no haber tenido éxito mecanismos multilaterales como la Preferencia Arancelaria Regional, las Nóminas de Apertura de Mercado en beneficio de la países de menor desarrollo relativo, el Programa Regional de Recuperación y Expansión del Comercio, y la Conferencia de Evaluación y Convergencia que debía evaluar la multilateralización progresiva de los acuerdos de alcance parcial.9 No obstante, a partir del fuerte desarrollo comercial de las subregiones y de los acercamientos entre ellas, en especial entre los países del MERCOSUR, la Comunidad Andina y Chile, el sur del hemisferio constituye hoy un importante espacio de relacionamiento externo con una valiosa perspectiva de convergencia.10

    Luego de la propuesta de Brasil de establecer un Area de Libre Comercio Sudamericana(ALCSA), ratificada por los restantes socios del agrupamiento,el MERCOSUR ha pasado a ejercer un innegable efecto de atracción sobre los restantes países de América del Sur y podría proyectarse como un eje de convergencia, en función del alcance de las negociaciones en curso.11 La Resolución 45 del MERCOSUR estableció las bases para la renegociación comercial con los demás países suramericanos miembros de ALADI, tendientes a alcanzar acuerdos de libre comercio. Hasta el momento Chile ha logrado la culminación de negociaciones de amplia cobertura con el MERCOSUR y Bolivia está en proceso de negociación de un acuerdo que permitirán establecer espacios de libre comercio hacia el año 2010.

    Los demás países andinos, en desarrollo de la Decisión 321 de la Comisión del Acuerdo de Cartagena, avanzan en el proceso de renegociación del patrimonio histórico de la ALADI con el MERCOSUR y esperan llegar a suscribir acuerdos de libre comercio con el MERCOSUR, a más tardar en 1997.12 Las conversaciones más adelantadas son las de Venezuela como resultado del acercamiento político entre los Primeros Mandatarios de este país y del Brasil, y de los marcados intereses de vecindad en materias comerciales, energéticas y de infraestructura.

    Chile ha logrado configurar en la zona suramericana una extensa trama de acuerdos bilaterales de libre comercio incluyendo, además del MERCOSUR, a Venezuela (1 de julio de 1993), Colombia (1 de enero de 1994) y Ecuador (1 de enero de 1995). Una vez que entre en vigencia el Acuerdo Chile-MERCOSUR, suscrito el 25 de junio de 1996 y que culmine sus negociaciones con el Perú, Chile sería el primer miembro de ALADI en establecer una zona de libre comercio con los demás socios de esta Asociación, que sería la sumatoria de los respectivos acuerdos de alcance parcial y de los nuevos compromisos. Sólo quedaría pendiente un convenio de igual naturaleza con Bolivia para completar dicha trama.

    Puede concluirse, con base en los acuerdos vigentes y los que están en proceso de suscribirse en los próximos dos años, que los países sudamericanos miembros de ALADI conformarían una zona de libre comercio entre los años 2005 y 201013, que podría incluir, según el resultado de las negociaciones en curso, a México.

    b. Area Centroamericana

    El proceso de integración económica centramericana ha tenido una gran reactivación durante los años noventa. Se han puesto en marcha instrumentos jurídicos e institucionales que permiten progresar en la integración sin menocabo de las relaciones comerciales con terceros países. Se logró la renegociación del arancel uniforme centroamericano, la eliminación de buena parte de los obstáculos al comercio intrarregional, y la suscripción de varios instrumentos de política comercial común. Aunque faltan acciones para perfeccionar la zona de libre comercio y se mantienen diferencias respecto del arancel externo, el crecimiento del comercio en el mercado ampliado ha sido notable en los años recientes.

    Al interior del área centroamericana hay también un dinamismo favorable a la convergencia. Particularmente, se logró la reincorporación de Honduras al proceso centroamericano, se inició la vinculación formal de Panamá a la integración económica mediante el Protocolo de Guatemala, y se logró la participación de Belice como observador y de República Dominicana como invitado especial, todo lo cual le ha imprimido mayor proyección política y facilita la convergencia del proceso centroamericano de integración.

    c. Area del Caribe

    En cuanto al CARICOM, los Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad se propusieron, en 1989 (Declaración de Grand Anse, Grenada), la tarea de establecer un Mercado Unico y una Economía Unica. Desde entonces se han intensificado esfuerzos dirigidos a la remoción de obstáculos a la mayor parte del comercio y al perfeccionamiento del arancel externo. Este se encuentra vigente para 11 de los 14 miembros. También se han registrado avances en campos como el de normas de origen, nomenclatura común, valoración aduanera, libre movimiento para el turismo y profesionales universitarios.14

    d. Area del TLCAN

    El TLCAN y sus acuerdos anexos, que entraron en vigencia el 1 de enero de 1994, contemplan la eliminación de aranceles aduaneros al comercio de bienes en un plazo de quince años, con un marco normativo avanzado de política comercial. Igualmente, incluyen disposiciones para regular el comercio de servicios, protección en materia de inversiones, propiedad intelectual y medio ambiente, movimientos de mano de obra calificada y solución de controversias. El TLCAN es más avanzado que el convenio de libre comercio bilateral suscrito en 1989 entre los Estados Unidos y Canadá, e incorpora una cláusula de adhesión que permite que esta zona de libre comercio sirva también de polo de convergencia para la liberalización del comercio hemisférico.

    4. Articulaciones entre países y esquemas intrarregionales

    La integración económica y el libre comercio están recibiendo un impulso significativo en los años noventa a través de articulaciones reales y potenciales entre países y esquemas de integración de las distintas áreas de la región y del hemisferio, tal como se resume a continuación:

    a. Relaciones entre Suramérica y Centroamérica y el Caribe

    i. Colombia, México y Venezuela (G3), zona de libre comercio de "nueva generación"con vigencia desde el 1 de enero de 1995.

    ii. Acuerdo CARICOM - Venezuela, firmado en octubre de 1992, con acceso no recíproco en cinco años al mercado venezolano.

    iii. Acuerdo CARICOM - Colombia, firmado en julio de 1994, con acceso no recíproco de la mayoría de las importaciones provenientes del CARICOM al mercado colombiano y posterior otorgamiento de concesiones de las economías mayores del Caribe a Colombia.

    iv. Acuerdo Colombia y Venezuela - Centroamérica, en proceso de negociación.

    v. Chile - México, zona de libre comercio de "primera generación" que comprende un programa de desgravación que conducirá a la eliminación total de gravámenes y restricciones en 1998, con una lista reducida de excepciones.

    vi. Costa Rica-México, zona de libre comercio de "nueva generación" que entró en vigor el 1º de enero de 1995.

    vii. Bolivia - México, zona de libre comercio de "nueva generación" con vigencia desde el 1 de enero de 1995.

    viii. Acuerdo Agropecuario de libre comercio de semillas entre países de ALADI y Cuba.

    ix. Acuerdos bilaterales entre Argentina-Cuba; Uruguay-Cuba; Perú-Cuba; Colombia-Cuba; Brasil-Cuba; Venezuela-Cuba; Venezuela-Trinidad y Tobago; y Venezuela-Guyana, firmados entre 1984 y 1994, mediante los cuales las partes se otorgan ventajas comerciales que son extensivas a los países de menor desarrollo del ALADI.

    b. Relaciones entre Suramérica y Norteamérica

    i. Chile y Canadá, negocian actualmente un acuerdo de libre comercio.

    ii. Ley de Preferencias Comerciales Andinas que otorga desde 1991 un amplio acceso preferencial no recíproco al mercado de los Estados Unidos a las exportaciones de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, durante diez años.

    c. Relaciones entre Centroamericana y el Caribe

    Una significativa expresión de relacionamiento recíproco en esta área es la recién constituida Asociación de Estados del Caribe, AEC, con proyección a toda el área centroamericana y caribeña. El AEC logró congregar a mediados de 1995 a 25 países y 12 territorios pertenecientes a la Cuenca del Caribe. El Plan de Acción adoptado por esta Asociación abarca áreas como el desarrollo del comercio y de las relaciones económicas externas; la protección y conservación del medio ambiente; los recursos naturales; cooperación en materia de ciencia, tecnología, salud, educación y cultura; y próximamente el turismo y el transporte, además del propósito de liberalización del comercio entre los países de la Cuenca.15

    d. Relaciones entre Centroamérica y el Caribe y Norteamérica

    i. Iniciativa para la Cuenca del Caribe que otorga desde 1984 excepción de gravámenes a casi todos los productos importados de 25 países o territorios del área. En 1990 el tratamiento se volvió permanente mediante la Ley de Recuperación Económica de la Cuenca del Caribe.

    ii. CARIBCAN, o régimen de preferencias comerciales no recíprocas del Canadá a un grupo de países de la Cuenca del Caribe.

    iii. Pacto de San José, mediante el cual México y Venezuela otorgan facilidades petroleras a Centroamérica y a países del Caribe, renovado recientemente una vez más.

    e. Relaciones intra-hemisféricas

    Como se mencionó, en la Cumbre de las Américas de diciembre de 1994, se decidió establecer el ALCA, cuyas negociaciones deberán concluirse a más tardar en el año 2005 sobre la base de los acuerdos subregionales y bilaterales existentes, los que deberán ampliarse, profundizarse y compatibilizarse para "hacerlos más parecidos".

    f. Relacionamientos pendientes

    Tomando en consideración el conjunto de acuerdos de integración por pares o grupos de países, quedarían pendientes de completar algunas negociaciones para avanzar hacia la regionalización del libre comercio entre los países de la región y del hemisferio, principalmente:

    i. MERCOSUR - Comunidad Andina, en una fase avanzada de concertación de las modalidades de negociación del acuerdo entre ambas subregiones;

    ii. CARICOM - Centroamérica, relación preferencial que podría ser objeto de profundización en el marco de un posible programa de negociaciones impulsado por la Asociación de Estados del Caribe, de tal manera que se incluyan a los países que no forman parte de ningún esquema (Cuba, Haití, República Dominicana);

    iii. México - MERCOSUR, negociación que por sus implicaciones y complejidad podría tomar un mayor tiempo;

    iv. Chile y los países andinos con los cuales aún no ha negociado acuerdos bilaterales.

    v. México y los países andinos con los cuales aún no ha negociado acuerdos bilaterales.

    vi. MERCOSUR, Chile y Comunidad Andina (exceptuando a Colombia y Venezuela) con los países del área centroamericana y caribeña, incluyendo a los países que no forman parte actualmente de ningún esquema de integración subregional.

    5. Avances en la interdependencia comercial

    El crecimiento del volumen total de las exportaciones de América Latina y el Caribe en los últimos diez años no ha superado las tasas mundiales, salvo en 1993, y ha sido notoriamente inferior al de las exportaciones de países en desarrollo y del Sureste asiático (Cuadro 1)16. Por su parte, el vigor de las importaciones regionales ha sido un factor estimulante del comercio mundial. La recuperación del volumen importado en los años noventa permitió exceder, hasta 1994, las tasas correspondientes de los países industrializados y en desarrollo y, a partir de entonces, se registra un menor dinamismo relativo.

Cuadro No. 1
Crecimiento del volumen de las exportaciones
y de las importaciones munidales por regiones
(Tasa de crecimiento)
1986-1996



1987

1988

1989

1990

1991

1992

1993

1994

1995

1996(*)

Mundo

5.4

8.8

7.6

4.8

5.3

6.0

4.2

10.4

9.8

7 3/4

EXPORTACIONES
                   

Países Industrializados

4.2

8.2

7.1

5.0

3.4

4.2

1.8

9.5

8.0

7 1/2

Países Desarrollo

7.5

10.0

8.9

4.6

11.3

9.6

11.7

11.8

12.6

9 1/4

América Latina

4.8

5.7

7.1

2.8

4.9

3.9

8.7

9.2

7.4

6 1/2

Asia Sur/Sureste

16.3

12.6

10.4

8.4

16.4

10.7

14.0

15.8

16.2

11 1/4

IMPORTACIONES
                   

Países Industrializados

6.6

7.6

7.2

4.6

2.9

4.8

1.0

10.8

8.9

  5 3/4

Países Desarrollo

2.0

13.5

8.8

4.9

12.8

11.3

11.3

10.4

13.5

11

América Latina

0.0

4.7

4.3

5.6

18.3

19.7

11.6

15.3

3.7

5 1/2

Asia Sur/Sureste

10.4

21.1

12.1

6.3

15.3

11.3

15.3

13.4

18.1

13 1/2

    Fuente: CEPAL
    (*) Estimaciones

    La diversificación de mercados de destino y de origen de las importaciones ha sido importante, gracias a la participación creciente de los propios mercados de América Latina y el Caribe. El Cuadro 2 ilustra cómo la recuperación importadora de los años 1990 - 1994 fue aprovechada por la misma región, de manera que el coeficiente de autoabastecimiento mejoró para los países del MERCOSUR, Comunidad Andina, MCCA y Chile.

Cuadro No. 2
Importaciones originarias de países de América Latina y el Caribe
1980-1994
(Porcentajes)



MERCOSUR

COMUNIDAD
ANDINA

MCCA

CHILE

MEXICO

ALADI

1980

16.3

13.1

38.0

27.5

4.2

13.4

1990

21.8

21.2

27.6

24.8

4.2

15.7

1994

26.4

24.9

31.3

26.3

3.6

16.2

    Fuente: CEPAL

    Pero la importancia creciente de los mercados de América Latina y el Caribe se aprecia con mayor intensidad desde la perspectiva del destino de las exportaciones. El MERCOSUR pasó de colocar el 17.2% de sus exportaciones a toda la región en 1990, a un 30.5% en 1994. El correspondiente aumento fue de 14.6% a 24.8% para el Comunidad Andina; 23.1% a 31.1% para el MCCA; 13% a 21.9% para Chile; y 13.1% a 19.2% para la ALADI (Cuadro 3).

Cuadro No. 3
Exportaciones destinadas a países de América Latina y el Caribe
1980-1994
(Porcentajes)



MERCOSUR

COMUNIDAD
ANDINA

MCCA

CHILE

MEXICO

ALADI

1980

20.5

16.4

29.0

24.7

6.1

16.4

1990

17.2

14.6

23.1

13.0

6.0

13.1

1994

30.5

24.8

31.1

21.9

4.2

19.2

    Fuente: CEPAL y BID

    Las exportaciones intrarregionales totales pasaron de US$ 16.1 mil millones en 1990, a cerca de US$ 40 mil millones en 1995, es decir, crecieron 150%. Elevaron, así, su participación en el comercio global de 13.1% a 21% en esos cinco años. Los acuerdos de integración contribuyen a explicar de manera significativa este comportamiento favorable, en especial el dinamismo del comercio entre las subregiones de los países de ALADI. En el caso del MERCOSUR, el coeficiente de integración pasó de 8.9% a 22% y, en el caso del Comunidad Andina, de 4.1% a 11.9%. Para el total de la ALADI, el incremento de las exportaciones recíprocas pasó del 10.8% a un 17.5%, porcentaje que no tiene antecedentes en este esquema de integración.

    Algunas particularidades del comercio intrarregional se han hecho más evidentes en los últimos años, en especial:17

    a. En general, todos los países de América Latina han aumentado significativamente sus vinculaciones con el mercado regional. En ello han sido determinantes el cambio en el esquema de desarrollo, los procesos de ajuste económico y de racionalización de los regímenes de comercio exterior y las negociaciones de acuerdos comerciales preferenciales.

    b. La cercanía geográfica y, en especial, la vecindad, son determinantes del crecimiento y la composición de los flujos de comercio, factores que tienden a coincidir con la configuración de los acuerdos subregionales.

    c. Dentro de los esquemas subregionales hay ejes muy dinámicos que explican el alto crecimiento del comercio, principalmente, Argentina y Brasil; Colombia y Venezuela; Colombia y Ecuador; Guatemala, Costa Rica y El Salvador; y los cuatro países más desarrollados del CARICOM. Tratándose de países pequeños o de menor desarrollo relativo rodeados de países mayores o medianos, el comercio es excepcionalmente importante para los pequeños, como es el caso de Paraguay y Uruguay.

    d. La composición del comercio intrarregional es más intensiva en manufacturas, que la respectiva composición de las exportaciones al mundo. Según la definición de la UNCTAD esta categoría de bienes pasó del 51% al 58% en las exportaciones intrarregionales entre 1990 y 1994, mientras que en las exportaciones totales el porcentaje de las manufacturas pasó del 33% al 50%; aunque este último valor está fuertemente influenciado por las exportaciones de maquila mexicanas hacia los Estados Unidos.

    e. La relación comercial inter-esquemas es relativamente escasa y su avance es más lento que los flujos intra-esquemas. Esta débil articulación puede apreciarse, por ejemplo, entre MERCOSUR y la Comunidad Andina; la Comunidad Andina y el MCCA; los países de la ALADI y los del CARICOM; y el intercambio entre Centroamérica y CARICOM. El comercio bilateral de algunos países es prácticamente inexistente, independientemente de la variedad e intensidad de las preferencias. Es el caso, por ejemplo, de Paraguay y Uruguay con los países de Comunidad Andina, o dentro de ésta misma, la relación Bolivia-Venezuela. Ello tiene que ver con las características estructurales de las economías y con los costos de penetración de mercados pequeños y alejados.

    f. El papel de las inversiones intrarregionales destaca como elemento que se deriva del crecimiento del comercio intrarregional a la vez que lo estimula.

    Aunque lo anterior confirma la importancia de la vecindad, la relación comercial entre países distantes es viable, como lo demuestra el reciente dinamismo del intercambio entre Chile y México, luego de la celebración de un acuerdo bilateral de libre comercio en 1991 que condujo, en buena medida, a un incremento del comercio entre los dos países de unos 342 millones en 1994 a 518 millones de dólares en 1995.


    NOTAS

  1. Fuentes A. y Villanueva J."Economía Mundial e Integración de América Latina". BID-INTAL, Editorial Tesis, Buenos Aires, 1989.

  2. La aceptación de los resultados de la Ronda Uruguay por la gran mayoría de los países de la región proporciona un modelo de regulación común para el segmento más relevante de sus relaciones económicas internacionales. ALADI, "Estudio para la elaboración de un programa de acciones para la articulación y convergencia entre los distintos esquemas de integración: Parte General". Documento ALADI/SEC/ dt 370, septiembre de 1994.

  3. La Unidad de Comercio de la OEA concluye que casi todos los acuerdos en vigor en la región podrían cumplir con los requisitos del Artículo XXIV, lo que no era el caso hace pocos años cuando buena parte de los acuerdos abarcaban un porcentaje reducido del comercio de los participantes y estaban destinados más a excluir las importaciones de otros países que a liberalizar el comercio recíproco. OEA, "Hacia el Libre Comercio en las Américas", Washington, 1995.

  4. A medida que la estabilización y las reformas estructurales se consoliden en la región, habrá mayores posibilidades de llegar a acuerdos de integración más amplios, es decir, de multilateralizar el proceso entre países que ofrecen un contexto estable, predecible y coherente. CEPAL,"El Regionalismo abierto en América Latina y el Caribe....". Op. Cit.
    Véase, además: SELA, "América Latina y el Caribe frente a la Cuestión de la Coordinación Macroeconómica: Algunas sugerencias", SP/CL/XXI.O/Di No. 18, julio de 1995.

  5. Vacchino, Juan Mario, "En la era de la globalización. Espacios y opciones de integración". Capítulos del SELA; No. 45. Caracas, enero-marzo de 1996.

  6. ALADI,"El papel de la ALADI en la nueva institucionalidad del proceso de integración". Documento ALADI/SEC/Estudio 86. Montevideo, Junio de 1995.

  7. Garay L.J. y Estevadeordal A., "Protección, desgravación preferencial y normas de origen en las Américas". BID, Washington D.C., junio de 1995. Véase además, SELA, Notas Estratégicas No.11 (febrero 95), 18 (noviembre 95), 20 (marzo 96) y 25 (agosto 96), referidas a las contradicciones entre el regionalismo y el multilateralismo, así como a los diferentes aspectos involucrados en el proceso de convergencia y en la nueva política comercial de América Latina y el Caribe.

  8. CEPAL, " Evolución y perspectivas del comercio y las inversiones intrarregionales". Documento LC/R. 1623. Santiago de Chile, febrero de 1996.

  9. Véase un análisis sobre la falta de gravitación comercial de mecanismos como la PAR en ALADI, "La dinámica del comercio intrarregional y el sistema de preferencias existente en el ámbito de la ALADI". Documento ALADI/SEC/dt 380.8. Montevideo, junio de 1995.

  10. Respecto a los principales avances de la integración económica en el MERCOSUR y el GRAN, véase ALADI, "El papel de la ALADI en la nueva institucionalidad del proceso de integración". Documento ALADI/SEC/Estudio 86. Montevideo, junio de 1995.

  11. Vacchino, Op. Cit.

  12. La Comisión del Acuerdo de Cartagena confirmó en julio de 1996, en su reunión de Caracas, la decisión de que las negociaciones del patrimonio histórico y de nuevos productos con el MERCOSUR, se hagan previa consulta de los intereses comerciales de los países miembros en la unión aduanera. El acuerdo logrado por Bolivia con el MERCOSUR también se presentará a los órganos del Acuerdo.

  13. ALADI, "Análisis del Sistema de Preferencias de la ALADI". Documento ALADI/SEC/dt 380.5. Montevideo, mayo de 1995.

  14. Avances recientes de la integración en el MCCA y el CARICOM pueden consultarse en SELA, "Síntesis de las Normas de Política Comercial que se aplican en los Acuerdos de Integración Centroamericana y de la Comunidad del Caribe". Documento ALADI/CEPAL/SELA/RGPC/Dt.3, Quito, octubre de 1994.

  15. CEPAL, "El proceso de integración regional y el comercio intrerregional". Capítulos del SELA; No. 45. Caracas, enero-marzo de 1996.
    SELA, "Las Relaciones Comerciales en el Siglo XXI: Los retos que enfrenta la Asociación de Estados del Caribe", agosto 1995.

  16. El desempeño comercial de la región es, sin embargo, muy heterogéneo y está fuertemente influido por el comportamiento de México y Brasil que representaron en 1994 el 57% de las exportaciones totales, CEPAL,"El Regionalismo Abierto en América Latina y el Caribe en la Economía Internacional". Documento LC/R.1622, Santiago de Chile, febrero de 1996.

  17. Un mayor detalle de las características del comercio en los procesos de integración puede consultarse en: ALADI,"Análisis del Sistema de Preferencias...", Op.Cit.; CEPAL, "El Proceso de integración regional y el comercio.....", Op.Cit.; "Desenvolvimiento de los Proceso de Integración en América Latina y el Caribe", mayo 1995. ALADI, "La dinámica del comercio intrarregional y el sistema de preferencias....".Op.Cit. BID,"La Integración Económica en las Américas", mayo 1995. SELA, "El Proceso de Integración de América Latina y el Caribe -Avances Recientes-", julio 1995; "Apertura Económica e Integración Regional: Mecanismos financieros de apoyo al comercio e inversión en América Latina y el Caribe", julio 1995.


 


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