América Latina y el Caribe en los tiempos de la globalización
Edición No. 47

Julio-Septiembre 1996

Flujos de capital intrarregional en América Latina y el Caribe
Secretaría Permanente del SELA

    El siguiente artículo es una versión resumida de la segunda parte del documento
    «Financiamiento, deuda externa y flujos de capital intrarregional en América Latina
    y el Caribe», presentado por la Secretaría del SELA en el XXII Consejo
    Latinoamericano, celebrado del 22 al 25 de octubre de 1996 en Montevideo
    (Uruguay).

I. Introducción

    Entre las nuevas modalidades que asumen las relaciones entre los países de América Latina y el Caribe, sobresalen las vinculadas con las inversiones recíprocas. Si bien hasta ahora no han constituido un factor de importancia en el desarrollo regional, en los últimos años se han incrementado y mostrado una gran potencialidad.

    Este trabajo se basa en las informaciones elaboradas por los organismos pertinentes de los países y por ello figuran con mayor aproximación las inversiones directas, ya que sobre las de cartera existen menos datos. E particular, en varios países se ha suprimido la obligación del registro y aprobación de la inversión extranjera, con lo que resulta muy difícil determinar su origen y destino; para ello, es necesario realizar encuestas especiales por países y después compatibilizarlas. En este trabajo se han consultado dos tipos de fuentes. En primer lugar el Directorio sobre inversión extranjera en América Latina y el Caribe publicado por la CEPAL en diciembre de 1993; y después los datos existentes en cada país, que se presentan por separado, ya que no existe la posibilidad de estructurar un cuadro global, dadas las diferencias de metodologías, fuentes y confiabilidad.

II. El incremento en los flujos intrarregionales de capitales

    Los motivos que provocaron el incremento de los flujos intrarregionales de capitales son múltiples, y pueden distinguirse los generales, que incluyen a todas las inversiones extranjeras, y los específicos, que se dirigen a las inversiones de otros países latinoamericanos. A continuación se considerarán algunos de ellos.1

    1. Motivos generales

    a. Mayor apertura externa y proximidad física

    En el proceso de inversiones intralatinoamericanas influyeron fuertemente la mayor apertura externa y la proximidad física. La relación más intensa entre Argentina y Brasil, por ejemplo, es anterior al Mercosur; está fuertemente influida por la apertura externa, que es una política general, y la proximidad, que es un hecho geográfico.2

    b. Mayor flujo de capitales, comercio e inversiones

    En el período 1991-1994 se revirtió el sentido del flujo de capitales de América Latina, que después de haber sido muy negativo entre 1982 y 1990 (-221.500 millones de dólares), fue positivo entre 1991 y 1994 (83.800 millones de dólares) y volvió a ser negativo en 1995 (-17.400 millones de dólares, sin incluir el financiamiento excepcional de balanza de pagos).

    Esta mayor disponibilidad de recursos se reflejó en un importante aumento de la inversión, que de un coeficiente con relación al PIB de 15,6% en 1990 pasó al 18,4% en 1994. Sin embargo, este incremento no tuvo la magnitud que podía esperarse por el aumento del capital externo, debido al efecto-sustitución entre ahorro interno y externo; así, el ahorro interno bruto como porcentaje del financiamiento de la inversión pasó del 115,0% en 1990 a 89,9% en 1994.3

    En la actualidad, existe un gran stock de capital extranjero en empresas transnacionales, simultáneamente en diversos países; y se produce no sólo un movimiento de capitales entre casas matrices y filiales, sino también una complementariedad entre filiales de diversos países.4 Además, algunas empresas utilizaron la posibilidad de endeudamiento externo para financiar inversiones en otros países; el caso más destacado es el de empresas chilenas que financiaron en parte sus inversiones en Argentina y Perú con American Depositary Receipts (ADRs).

    c. Formación de empresas transnacionles latinoamericanas

    Como se ha señalado, en el período 1991-1994, existió un fuerte flujo de capitales hacia América Latina y el Caribe, que aún continúa en algunos países; este auge fue provocado, entre otros factores, por causas externas (la baja tasa de interés en Estados Unidos) e internas (la apertura comercial y financiera y los procesos de privatización en los países latinoamericanos).

    Tal afluencia de capitales externos expandió la actividad económica y facilitó una mayor recaudación, dado que los regímenes fiscales de la región en general se basan en impuestos al consumo. Con esta relativa abundancia de recursos privados y públicos, se fortalecieron varios agentes institucionales y grupos empresarios nacionales.

    Algunos fondos de pensiones de la región -el ejemplo típico es el de Chile- comenzaron a invertir en el exterior. A tal efecto, los gobiernos dictaron las disposiciones reglamentarias que lo permitían y apoyaron esta política por diversos medios.

    Al mismo tiempo, al amparo de las políticas económicas de las últimas décadas, varios grupos empresarios tuvieron un fuerte crecimiento y adquirieron volumen de empresas transnacionales. Al principio, tales grupos fueron beneficiados por la protección, después por los contratos con el Estado, las subvenciones y los créditos casi gratuitos; en una tercera etapa, por las privatizaciones; y al final del proceso, concentran un poder económico que les permite influir fuertemente sobre las decisiones políticas.

    A estas circunstancias se suman la necesidad de expansión hacia nuevos mercados, sobre todo cuando el interno está en contracción (lo cual ocurre con frecuencia durante los programas de ajuste); además, en muchos casos existe una estrecha vinculación con empresas transnacionales de países desarrollados; y el Estado nacional puede impulsar la implantación en el extranjero de firmas nacionales. En síntesis, los procesos de globalización y de concentración económica llevaron en algunos países a que varias empresas locales adquirieran carácter y volumen de transnacionales.

    d. Privatizaciones

    Los procesos de privatización implicaron inversiones extranjeras para la compra de activos existentes, en la que también participaron empresas de otros países de la región; con frecuencia, las empresas latinoamericanas se asociaron con otras de países desarrollados. Los casos más sobresalientes de inversiones latinoamericanas en privatizaciones de otros países de la región figuran en el cuadro 1.

Cuadro 1
Privatizaciones con empresas compradoras latinoamericanas, 1990-1995 a/

País Sector Empr.privat. Monto Compradores
Argentina Gas Gas del Estado 2380 Una parte: Distr.de Gas del N.O. (Gasco de Chile, 40%)
Argentina Electr. SEGBA Puerto92,1 Cost. 90,1 Central Puerto: chilenas Chilge- ner (49,5%) y Chilectra 5a.Reg. (10,5%). Centr.Costanera: chil. Endesa (30%),Enersis (9%) y Chilectra (9%).
Argentina Electr. SEGBA 511 Edesur. Chil. Chilectra (10,2%), Enersis (9,9%) y Endesa (5,1%)
Argentina Acero Somisa 152 Chil. Cia. Acero Pacíf.; brasil. Usiminas y Vale do Rio Doce y ot.
Argentina Hidroeléc El Chocón 223,9 Chil.Endesa y otr.
Argentina Hidroeléc Piedra del Ag. 272,1 Chile y otr.
Argentina Acc.Oeste Caminos ... Méx. Grupo Mexic. de Desarrollo Comp.Brasil. de Projetos
Argentina HidroelécAmeghino Represa hidroeléctrica 14,2 Uruguay UTE y otros
Brasil Fosfertil Fertilizantes 182 Arg. Bunge y Born y otros
Panamá Cementos Bayanos Cemento 59,7 Cementos mexicanos (95%)
Paraguay Lín.Aer. Paraguay. Aviación 22,0 Joint-venture con Ecuador
Perú Aeroperú Aviación 25,4 Aeroméxico (74,1%)
Perú Petrol. Transocea Distribución de petróleo 25,2 Glendpoint Enterprises de Panamá
Perú Sudameric de fibras Textiles 1,0 Mittienwald (Uruguay)
Perú Edelnor Electricidad 176,5 Inv.Distrilima (Chile y otros)
Perú Edelsur Electricidad 212 Ontario Quinta (Canadá-Chile)
Perú Colpar/ Hualatan/Pallac Minería 1,75 San José, subsidiaria chilena de una firma canadiense
Trinidad y Tobago Trinidad Cementos Cemento 10,8 Foreign Cemento Mexicanos
Uruguay Pluna Aviación 2,0 Empresas argentinas y uruguayas

    a/ Los montos aparecen en millones de dólares.

    Fuente: CEPAL, La inversión extranjera en América Latina y el Caribe, Informe 1995, Santiago de Chile, octubre de 1995, págs. 64 y 65; y Banco Mundial, World Debt Tables, 1996, Washington, D.F., 1996, págs. 124 a 156.

    Un factor coadyuvante para la participación de capitales latinoamericanos en los procesos de privatizaciones de la región, fue que se vendieron empresas públicas a precios bajos. Se trataba sobre todo de solucionar los problemas fiscales derivados del déficit de funcionamiento y de equilibrar las cuentas del gobierno mediante el ingreso de fondos frescos. En esa situación, el elemento determinante para el vendedor no era el precio sino el ingreso -o el no egreso- de capitales; de tal modo, la compra podía efectuarse a precios baratos. Estas ventajas se acentuaron en los casos en que se admitió el pago de empresas con bonos de la deuda externa a valor nominal, que era superior a su cotización en la bolsa de valores; y en los que el Estado del país vendedor se hacía cargo del pasivo de las empresas. En otras situaciones, los adquirentes pagaron el precio, primero hipotecando los bienes que se les transfería, y después con las utilidades generadas por la empresa.

    e. Tecnología adecuada

    Las empresas latinoamericanas poseen una tecnología que, a veces, se adecúa mejor que la de los países desarrollados a las necesidades de la región.

    f. Componentes ideológicos

    El neoliberalismo predominante en el plano ideológico prescinde de la diferenciación nacional, y la procedencia de la inversión le es indiferente. De allí que el interés nacional -que podría contradecir la lógica del mercado- no sea un criterio a considerar dentro de este enfoque.

    En otro momento, hubiera sido impensable que empresas de países que constituían hipótesis de conflicto en los planteos de defensa nacional (como Chile con respecto a Argentina, Bolivia y Perú), pudieran ser los propietarios de sectores estratégicos, como la generación y distribución de energía.

    2. Los regímenes preferenciales y los procesos de integración subregional

    a. Regímenes preferenciales

    En la región hay una legislación mucho más favorable a la inversión externa directa que en el pasado, cualquiera sea su origen geográfico; de allí que el estímulo particular a las inversiones intrarregionales provenga sobre todo de preferencias específicas; se trata de medidas de acceso, fiscales, de subsidios, crediticias y de compras estatales.

    En el marco de ALADI, tales privilegios se instrumentaron en los acuerdos bilaterales, en especial los de protección y promoción de inversiones, que normalmente incorporan el trato nacional y la cláusula de nación más favorecida; establecen el derecho a la repatriación de los capitales, la subrogación con respecto al pago de seguros contra riesgos no comerciales (tales como nacionalización y expropiación) y las normas para la solución de controversias. Asimismo, se reservan la facultad de conceder tratos más favorables que los otorgados en los acuerdos extrarregionales.5 Se han suscripto acuerdos de este tipo entre Argentina y Chile (1991), Chile y Venezuela (1993), Perú y Bolivia (1993), Argentina y Bolivia (1994), Argentina y Ecuador (1994), Brasil y Chile (1994), y Perú y Paraguay (1994).

    En el Grupo Andino, la decisión 291 de 1991 establece un régimen común de tratamiento a los capitales extranjeros y de marcas, patentes, licencias y regalías. Gozarán de las ventajas instituidas los productos que cumplan con las normas especiales de origen fijadas por la Comisión y la Junta del Acuerdo de Cartagena; esta norma implica un principio de regionalización. Además, la decisión 292 de 1991 otorgó una serie de preferencias a las empresas multinacionales andinas, que en esencia las equiparan a las empresas nacionales; asimismo, contiene un acuerdo de doble tributación.6

    El Mercosur también instituyó un régimen preferencial en materia de empresas conjuntas, que gozarán del mismo tratamiento que las empresas de capital nacional. La decisión 3 de 1991 favorece la integración entre sectores de cada país, y se promueve la racionalización y complementación entre mercados y asociaciones. En 1994 se suscribió un Protocolo para la Promoción y Protección Recíproca de Inversiones.7

    El Grupo de los 3, formado por Colombia, México y Venezuela, suscribió un Tratado de Libre Comercio en 1994, que se refiere expresamente a los compromisos y acuerdos en materia de inversión; incluye trato nacional y de nación más favorecida, excepto en los tratados para evitar la doble tributación.

    b. Procesos de integración

    Los procesos de integración han favorecido las inversiones intrarregionales de capital. A tal efecto, es útil recordar cuál fue el efecto de la integración europea sobre las inversiones. Allí se produjeron cuatro tipos de respuestas de las empresas transnacionales a los procesos de integración: i) las inversiones defensvas de sustitución de importaciones; ii) las inversiones ofensivas de sustitución de importaciones; iii) la reorganización de inversiones; y iv) la racionalización de inversiones. El cuadro 2 muestra el esquema general de esas políticas.

Cuadro 2
Efectos de la integración económica
en las inversiones directas extranjeras

Efectos macroeconómicos
de la integración
Respuesta estratégica de empresas transnacionales Efecto neto de la inversión directa extranjera
El comercio intrarregional es más atractivo que el comercio extrarregional a/ Reemplazo de exportaciones con inversión directa extranjera (inversiones de sustitución de importaciones defensivas) Aumento de inversiones

en filiales extranjeras ubicadas en la región

Nueva configuración de ventajas de localización entre miembros de la región Ajuste de inversiones existentes en la región para reflejar el libre comercio intraregional (reorganización de inversiones) Efectos indeterminados para el conjunto de la región; ganancias en algunos países compensados por pérdidas en otros
Reducción de costos y aumento de eficiencia Aumento del valor agregado de actividades dentro de la región; se integra con otras inversiones offshore (inversiones racionalizadas) Aumento de la inversión directa extranjera como consecuencia de la mayor implantación de empresas transnacionales en la región
Expansión del mercado, crecimiento de la demanda y progreso técnico Incremento de las ventajas del primer inversor por la via de la inversión directa extranjera (inversión sustitutiva de importaciones ofensiva) Incremento

    a/ Asumiendo que la integración no da origen a tarifas externas más bajas que las existentes previamente entre países individuales y que barreras no tarifarias no obstruyen el crecimiento del comercio intrarregional.

    Fuente: Transnational Corporations and Management Division, "The effects of integration on the activities of transnational corporations in the European Community: theory and empirical tests", en United Nations Library on Transnational Corporations, Transnational corporations and regional economic integration, edited by Peter Robson, Routledge, London and New York, 1993, pág. 105.

    Los procesos latinoamericanos de integración están produciendo, con importantes diferencias por países y en distinta magnitud, los efectos señalados para la integración europea recientes y en gran parte están a cargo de empresas transnacionales.

III. Desarrollos recientes de la inversión directa externa intralatinoamericana en la región

    Los dos hechos recientes más importantes relacionados con la inversión externa directa latinoamericana en la región son la exportación de capitales desde Chile, y los emprendimientos conjuntos de Brasil y Argentina dentro del marco del Mercosur.

    1. La inversión de capitales chilenos en países latinoamericanos

    Desde 1990 se ha desarrollado una fuerte corriente de inversión directa desde Chile hacia otros países de la región, en especial a Argentina y Perú. Un cálculo del Comité de Inversiones Extranjeras de Chile dependiente del Ministerio de Economía, Fomento y Reconstrucción, eleva a 3.450 millones de dólares las colocaciones externas totales de Chile entre 1990 y 1994; de ellas, el 72,3% se dirigió a Argentina y Perú. En esa elaboración estadística se advierte que no existe información confiable sistematizada y que los montos que se registran «representan más bien un reflejo del proceso».8

    Las causas que han determinado este auge de exportaciones de capitales chilenos han sido: i) el resultado natural del desarrollo de las empresas, frente a un mercado local de dimensiones reducidas; ii) el deseo de minimizar el «riesgo-país» de las inversiones en Chile; iii) el interés de mantener los flujos de exportaciones mediante el control de la comercialización; iv) el mantenimiento de una ventaja competitiva en cuanto a gerencia.9

    De acuerdo con estimaciones realizadas en el citado estudio del Comité de Inversiones Extranjeras y el Banco Central, las inversiones chilenas en países sudamericanos en el período 1990-1995 fueron las que muestra el cuadro 3.

Cuadro 3
Inversiones chilenas en países sudamericanos, 1990-1995
(en millones de dólares)

País Monto
Argentina 2278,3
Bolivia 105,3
Brasil 176,4
Paraguay 16,9
Perú 518,7
Uruguay 16,6

    Fuente: Comité de Inversiones de Chile, La inversión de capitales chilenos en el mundo (segundo informe) y Banco Central de Chile.

    Estas cifras marcan un cambio substancial con respecto a las de 1992, que para el conjunto de América Latina ascendían a un total acumulado de 647,6 millones de dólares, que incluían 311,1 millones para Argentina y 18,7 millones para Perú.

    En lo que respecta al financiamiento de esas inversiones, han sido importantes las operaciones de American Depositary Receipts (ADR), que entre 1990 y 1994 habrían permitido obtener cerca de 1.700 millones de dólares, que fueron utilizados en gran parte para financiar expansiones externas

    Por su parte, las Asociaciones de Fondos de Pensiones y las compañías de Seguros chilenas tenían invertidos en el exterior una suma que se ha estimado en cerca de 300 millones de dólares, de los cuales 45 millones se radicaron en Argentina y 41,3 millones en Perú.10

    a. Las inversiones en Argentina

    El principal pís receptor de la inversión externa directa chilena es Argentina; los sectores de destino son la energía eléctrica y el gas (39%), la industria (29%), el comercio (12%), los fondos de pensiones y compañías de seguros (10%) y el sector bancario y financiero (6%) (véase el cuadro 4).

Cuadro 4
Inversión chilena en Argentina, por sectores de actividad,
1990-1995 (en millones de dólares)

Rubro Inversion materializada
Energía 897.4
Industria 666,3
Comercio 266,7
Banca/finanzas 148,0
AFP/seguros 228,1
Imprenta/editorial 43,5
Comunicaciones/video 16,2
Servicios 7,6
Informática 3,0
Diversiones 2,2
Total 2279,0

    Fuente: Para 1990-1994, Comité de Inversiones de Chile, La inversión de capitales chilenos en el mundo (segundo informe; para 1995, Banco Central de Chile.

    b. Las inversiones en Perú

    Las inversiones chilenas en Perú se han dirigido sobre todo a banca y finanzas (35%) y a energía (31%) (véase el cuadro 5).

Cuadro 5
Inversión chilena en Perú, por sectores de actividad,
1990-1995 (en millones de dólares)

Rubro Inversión materializada
Energía 159,7
Banca/finanzas 182,0
Asoc.Fond. de Pensiones 41,3
Industria 63,7
Comercio 38,4
Servicios 16,3
Minería 17,3
Total 518,7

    Fuente: Para 1990-1994, Comité de Inversiones de Chile, La inversión de capitales chilenos en el mundo (segundo informe); para 1995, Banco Central de Chile.

    En la banca peruana, el grupo Errázuriz compró el 58% del Banco de Desarrollo (Bandesco); el grupo Santa Cruz participa en el banco Solventa de Lima; Financiera Condell invirtió el Banco del Trabajo; y el Banco Osorno opera en el Interbanc.

    2. Los emprendimientos conjuntos y recíprocos de Argentina y Brasil en el Mercosur

    Rn 1985 se firmaron los primeros protocolos de integración entre Argentina y Brasil; desde entonces se multiplicaron las iniciativas conjuntas y recíprocas, que a fines de julio de 1995 llegaban a 258. Una sistematización de los acuerdos muestra tres etapas sucesivas. En la primera, que va desde 1985 a 1989, prevaleció la instalación de empresas argentinas en Brasil, en su mayor parte asociadas con firmas locales; a partir de 1990 -y en especial desde 1992- fueron más los capitales brasileños en la Argentina; y desde 1995, las inversiones recíprocas parecen haberse equilibrado.

    Con respecto a las estrategias empresariales, una encuesta11 comprueba que el 82% de las firmas tiene como objetivo principal el aumento de exportaciones al Mercosur y que las dos terceras partes de ellas han adoptado políticas de especialización y complementación; tienen menor importancia los emprendimientos basados en la instalación de nueva capacidad de producción propia en alguno de los países socios, y el intercambio y cooperación tecnológica. Cerca de la mitad de las firmas se proponen aumentar importaciones del Mercosur. Existe una diferencia importante entre las respuestas de los empresarios de ambos países: para los brasileños es más importante que para los argentinos la nueva producción en el país socio sobre la base de su mercado interno, y no de la exportación al Mercosur; y están menos interesados en aumentar sus importaciones del Mercosur. 12

    Los emprendimientos conjuntos argentino-brasileños agrupados por sector, hasta agosto de 1995, muestran que el mayor número de empresas son del sector de alimentos y bebidas, automotriz,bancos y energia que reúnen el 38% de las operaciones en cuanto al número (véase el cuadro 6).

Cuadro 6
Emprendimientos conjuntos y recíprocos argentino-brasileños,
por sector (hasta agosto de 1995)

Sector Número Sector Número
Alimentos y bebidas 31 Materiales eléctricos 6
Automotriz 11 Metalurgia 4
Autopartes 20 Muebles 1
Bancos 29 Petroquímica 4
Calzados 4 Plásticos 5
Construcción 10 Publicidad 8
Courier 3 Prensa y comunicaciones 9
Electrodomésticos 6 Químicos 11
Electrónica 4 Seguros 7
Fertilizantes 1 Servicios empresarios 4
Franchising 11 Servicios generales 2
Energía y combustibles 7 Siderurgia 4
Informática 10 Telecomunicaciones 16
Máquinas agrícolas 10 Textil 6
Maquinaria y equipo 8 Vidrios 1
Materiales de construcción 5 Total 258

    Fuente: Embajada argentina en Brasil.


IV. Algunas conclusiones

    De los hechos y políticas expuestos pueden extraerse algunas conclusiones.

    1. Es necesario realizar un esfuerzo de compilación y sistematización de las inversiones extranjeras directas y de cartera, en general y entre los países latinoamericanos. En la actualidad, algunos países han interrumpido sus registros, para no perturbar la absoluta movilidad de capitales. En otros casos, los bancos centrales, los ministerios de economía u organismos especializados tienen a su cargo ese registro; pero para hacer posible las comparaciones, deberían compatibilizarse las metodologías.

    2. Existen varias causas que impulsan las inversiones intrarregionales. Como la legislación es ahora mucho m`s favorable para la inversión extranjera en general, el estímulo a las inversiones intrarregionales proviene de los regímenes de integración (como es el caso del Mercosur y del Grupo Andino) o de preferencias especiales (como las que surgen de los acuerdos bilaterales). Además, existió una mayor disponibilidad de capitales externos y de recursos internos que permitió que varias empresas latinoamericanas adquirieran la magnitud y el funcionamiento de empresas transnacionales. Asimismo, los procesos de privatización estimularon la participación de empresas de la región. Por otra parte, las empresas latinoamericanas poseen una tecnología que a veces se adecúa mejor que la de los países desarrollados a las necesidades de la región. Por último, desaparecieron los obstáculos ideológicos o políticos que impedían la propiedad extranjera en actividades consideradas como estratégicas.

    3. El monto de las inversiones intrarregionales es pequeño dentro del stock total de inversiones extranjeras. Si se les descuenta aquellas provenientes de paraísos fiscales, hacia 1990 apenas llegaban al 3% de la inversión extranjera total; pero se trata de un proceso en marcha, con fuerte tendencia a intensificarse. En general tienen baja volatilidad.

    4. Después de 1990, los hechos más importantes relacionados con las inversiones intrarregionales consisten en las inversiones directas chilenas en Argentina y Perú, y en las inversiones y empresas conjuntas argentino-brasileñas.

    En el período 1990-1995, las inversiones chilenas en Argentina fueron de 2.279 millones de dólares, y en Perú de 519 millones; gran parte de estas inversiones fueron financiadas por operaciones de American Depositary Receipts (ADR) de las empresas involucradas.

    En cuanto a los emprendimientos conjuntos argentino-brasileños realizados en el marco del Mercosur cubren las sectores más diversos, son realizados por empresas muy disímiles (desde medianas hasta transnacionales) y tienen una gran magnitud; hasta agosto de 1995 se habían detectado 258 emprendimientos.

    5. En el futuro, las políticas de los países deberían estimular este tipo de acciones conjuntas, sobre todo en el marco de los procesos de integración regional y subregional. Para apoyarlas es importante el ejemplo de las referidas experiencias recientes de Chile, Argentina y Brasil.

Bibliografía

  • CEPAL, Evolución y perspectivas del comercio y las inversiones intrarregionales.

  • Eduardo Gana, Síntesis en su exposición sobre Integración e inversiones, Universidad de las Américas, Santiago de Chile (agosto de 1995).

  • Ricardo Bielschowsky y Giovanni Stumpo, «Empresas transnacionales manufactureras en cuatro estilos de reestructuración en América Latina. Argentina, Brasil, Chile y México después de la sustitución de importaciones», en Jorge M. Katz (editor), Estabilización macroeconómica, reforma estructural y comportamiento industrial, CEPAL/IDRC-Alianza Editorial, Buenos Aires 1996.

  • CEPAL, Anuario Estadístico 1995 de América Latina y el Caribe, Santiago de Chile, 1996.

  • Armando di Filippo, «Regionalismo abierto y empresas latinoamericanas», en Pensamiento Iberoamericano.

  • Comité de Inversiones de Chile, La inversión de capitales chilenos en el mundo (primer informe), Santiago, octubre de 1994; y La inversión de capitales chilenos en el mundo (segundo informe), Santiago, diciembre de 1994. Ambos estudios fueron preparados por el consultor Sr. Mario Benavente J.

  • Comité de Inversiones de Chile, La inversión de capitales chilenos en el mundo (primer informe). Fundación CENIT, Las estrategias empresarias frente al Mercosur, Buenos Aires, 1995. Hacia una nueva relación en la construcción de un espacio competitivo común, Buenos Aires, agosto de 1995.


    NOTAS

  1. Sobre el tema, Eduardo Gana ha formulado una excelente síntesis en su exposición sobre Integración e inversiones, en la Universidad de las Américas, en Santiago de Chile (agosto de 1995).
  2. Véase Ricardo Bielschowsky y Giovanni Stumpo, «Empresas transnacionales manufactureras en cuatro estilos de reestructuración en América Latina. Argentina, Brasil, Chile y México después de la sustitución de importaciones», en Jorge M. Katz (editor), Estabilización macroeconómica, reforma estructural y comportamiento industrial, CEPAL/IDRC-Alianza Editorial, Buenos Aires 1996.
  3. Véase CEPAL, Anuario Estadístico 1995 de América Latina y el Caribe, Santiago de Chile, 1996. Los valores están en precios constantes de mercado.
  4. Véase Ricardo Bielschowsky y Giovanni Stumpo, op. cit.
  5. Véase Armando di Filippo, «Regionalismo abierto y empresas latinoamericanas», en Pensamiento Iberoamericano, op. cit., págs. 123 y 124.
  6. Véase CEPAL, Evolución y perspectivas del comercio y las inversiones intrarregionales, op. cit., págs. 18 y 19.
  7. Ibid., pág. 19.
  8. Véase Comité de Inversiones de Chile, La inversión de capitales chilenos en el mundo (primer informe), Santiago, octubre de 1994; y La inversión de capitales chilenos en el mundo (segundo informe), Santiago, diciembre de 1994. Ambos estudios fueron preparados por el consultor Sr. Mario Benavente J.
  9. Véase Comité de Inversiones de Chile, La inversión de capitales chilenos en el mundo (primer informe), op. cit., págs.10 a 15.
  10. Ibid., pág. 20.
  11. Véase Fundación CENIT, Las estrategias empresarias frente al Mercosur, Buenos Aires, 1995. La encuesta se refiere a 61 firmas, de las cuales 25 eran empresas transnacionales, 12 brasileñas y 24 argentinas.
  12. Ibid., pág. 15.


 


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