América Latina y el Caribe en los
tiempos de la globalización
Edición No. 47
Julio-Septiembre 1996 |
|
Situación
del financiamiento externo y políticas
con respecto a flujos de capital
Secretaría Permanente del SELA
El siguiente
artículo es una versión resumida de los capítulos dedicados al financiamiento externo y
a las políticas sobre flujos de capital, correspondiente al documento «Financiamiento,
deuda externa y flujos de capital intrarregional en América Latina y el Caribe»,
presentado por la Secretaría Permanente del SELA en el XXII Consejo Latinoamericano del
SELA, celebrado en Montevideo (Uruguay), del 22 al 25 de octubre de 1996.
I.
Panorama del financiamiento externo
1.
Características generales
Una de las características de los flujos financieros recientes ha sido su brusca
variabilidad en el tiempo y por países.
En el caso de
América Latina y el Caribe, su financiamiento neto externo sufró violentas fluctuaciones
en el último decenio. El cuadro 1 muestra que el flujo de capitales externos se reanudó
en 1990 y llegó a su máximo en 1993. Si se comparan los préstamos provenientes de
fuentes oficiales, de bancos y de otros agentes (tales como fondos de pensiones,
compañías de seguros y fondos de inversión), se advierte que desde 1991 a 1994 los
créditos oficiales y bancarios fueron escasos o negativos (en el caso de los bancos en
1994 hubo una fuerte salida); y que los flujos provenientes de inversores institucionales
fueron muy altos.
La
situación se alteró en 1995: los créditos oficiales crecieron sustancialmente, frente
al saldo negativo de bancos e inversores institucionales. Para 1996, las proyecciones del
Fondo Monetario Internacional vaticinan una abrupta caída de los créditos oficiales y
una recuperación de las inversiones de cartera, aunque a un nivel más bajo que el
obtenido entre 1992 y 1994.
Cuadro 1
América Latina y el
Caribe a/: financiamiento neto externo
(en miles de millones de dólares)
| |
1987 |
1988 |
1989 |
1990 |
1991 |
1992 |
1993 |
1994 |
1995b/ |
1996c/ |
| Financiamiento externo neto
total |
13,1 |
10,9 |
12,4 |
34,1 |
34,1 |
64,1 |
75,5 |
55,2 |
41,0 |
44,0 |
| Flujos no creadores de deuda,
netos |
6,3 |
9,0 |
7,1 |
7,1 |
11,6 |
13,0 |
14,1 |
14,9 |
17,9 |
17,4 |
| Créditos y préstamos del
FMI, netos |
-0,8 |
-0,9 |
-0,2 |
1,2 |
-1,0 |
-1,6 |
-0,9 |
-1,3 |
... |
... |
| Préstamos netos externos De prestamistas
Oficiales
De bancos
Otros |
7,5 7,4
3,3
-3,2 |
2,8 4,7
-15,1
13,2 |
5,5 8,2
0,4
-3,0 |
25,8 8,2
17,4
0,2 |
23,5 3,3
4,7
15,6 |
52,7 -1,3
-1,7
55,7 |
62,3 0,3
6,6
55,3 |
41,6 -2,4
-29,2
73,1 |
10,2 23,3
-6,3
-6,9 |
27,6 -2,7
-0,1
30,4 |
Fuente: International Monetary Fund, World
Economic Outlook, October 1995, Washington, 1995, pág. 141.
a/ Incluye Antigua y Barbuda, Antillas
Neerlandesas, Argentina, Aruba, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Chile,
Colombia, Costa Rica, Dominica, El Salvador, Ecuador, Grenada, Guatemala, Guyana, Haití,
Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana,
Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Suriname, Trinidad y
Tobago, Uruguay y Venezuela. b/ Estimación. c/ Proyecciones.
2. Monto y
características del financiamiento
Un análisis de
los rasgos básicos del financiamiento reciente de los países de América Latina y el
Caribe debe examinar la magnitud de la transferencia de recursos, la índole de los
agentes económicos involucrados y las formas específicas de los flujos de capitales.
a. La
transferencia neta de recursos
Los recursos
transferidos hacia la región desde la crisis de la deuda muestra las bruscas
fluctuaciones en el tiempo y entre los países ya señaladas y que se evidencian en el
cuadro 1. En el cuadro 2 se advierten en detalle esos cambios, que entre 1991 y 1994
significaron un flujo de capitales hacia la región, frente a la salida de capitales que
afectó a todos los países en el período 1982-1990, y que en 1995 sólo tocó a algunos.
b. Los
agentes económicos
En los últimos
años se ha manifestado un cambio importante en los agentes económicos que invierten en
el extranjero, con el surgimiento de los inversores institucionales. Se trata de un
número relativamente pequeño de grandes inversores institucionales, que manejan fondos
de pensiones públicos y privados, fondos mutuos abiertos y cerrados, fideicomisos,
fundaciones, dotaciones y gestión de fondos privados por bancos de inversión y
comerciales, y compañías administradoras de valores. El total de activos de los 300
mayores inversores institucionales de Estados Unidos aumentó del 30% del PIB en 1975
(535.000 millones de dólares) a más del 110% del PIB en 1993 (7.200 miles de millones de
dólares). Los fondos de pensiones, las compañías de seguros y los fondos mutuales en
cinco grandes países industriales (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Japón y Reino
Unido), en 1993 manejaban 13.000 miles de millones de dólares. Estas cifras dan una idea
de la enorme magnitud de los fondos comprometidos. En el caso de las inversiones de
cartera provenientes de países industriales, en 1993 el 16% iba a mercados emergentes,
frente al 0,5% en 1987; de ellos, la mayor parte se dirige a América Latina y el Caribe
(véase el cuadro 3).1
Cuadro 2
América Latina y el
Caribe: transferencia neta de recursos a/
(en millones de dólares)
| |
1982-90 |
1991-95
c/ |
1991 |
1992 |
1993 |
1994 |
1995 b/
c/ |
| América Latina y el Caribe
|
-221500 |
66459 |
6818 |
31607 |
33977 |
11472 |
-17415 |
| |
|
|
|
|
|
|
|
| Países sudamericanos |
-158909 |
35139 |
-9776 |
11798 |
12289 |
10463 |
10365 |
| Argentina |
-33182 |
15718 |
-984 |
7439 |
6922 |
7241 |
-4900 |
| Bolivia |
325 |
1670 |
202 |
587 |
445 |
221 |
215 |
| Brasil |
-74749 |
8558 |
-8012 |
927 |
-537 |
180 |
16000 |
| Chile |
-4184 |
3656 |
-373 |
1751 |
1336 |
2402 |
-1460 |
| Colombia |
-6840 |
91 |
-2527 |
-1772 |
521 |
1719 |
2150 |
| Ecuador |
-3595 |
-2 |
-210 |
-487 |
280 |
410 |
5 |
| Paraguay |
1672 |
3805 |
640 |
172 |
643 |
1500 |
850 |
| Perú |
301 |
10834 |
1504 |
1801 |
1681 |
3093 |
2755 |
| Uruguay |
-2269 |
695 |
-80 |
39 |
266 |
300 |
170 |
| Venezuela |
-36388 |
-9886 |
64 |
1341 |
732 |
-603 |
-5420 |
| |
|
|
|
|
|
|
|
| México |
-71829 |
20433 |
14107 |
17091 |
19698 |
-533 |
-29930 |
| |
|
|
|
|
|
|
|
| Países centroamericanos y
del Caribe |
9238 |
10887 |
2487 |
2718 |
1990 |
1542 |
2150 |
| Costa Rica |
967 |
1575 |
328 |
414 |
277 |
306 |
250 |
| El Salvador |
1754 |
1757 |
217 |
391 |
330 |
354 |
465 |
| Guatemala |
1534 |
2845 |
600 |
559 |
703 |
673 |
310 |
| Haití |
1356 |
1228 |
294 |
126 |
186 |
47 |
575 |
| Honduras |
837 |
641 |
106 |
116 |
-61 |
270 |
210 |
| Nicaragua |
4234 |
2435 |
572 |
600 |
345 |
528 |
390 |
| Panamá |
-1520 |
793 |
128 |
174 |
138 |
223 |
130 |
| Rep. Dominicana |
76 |
-387 |
242 |
338 |
72 |
-859 |
-180 |
Fuente: CEPAL, Balance Preliminar de la
Economía de América Latina y el Caribe, 1995, Santiago de Chile, 1995, pág. 64,
sobre la base de informaciones oficiales. Los datos no coinciden con los del cuadro 7
debido a la diferente cobertura y fuentes.
a/ Las cantidades negativas indican
transferencias de recursos hacia el exterior.
b/ Estimaciones preliminares. c/ No se
incluye en los ingresos netos de capitales el financiamiento excepcional de balanza de
pagos.
Cuadro 3
Inversiones de
cartera en mercados emergentes,
provenientes de países industriales
(en porcentajes
de los flujos de inversiones extranjeras de cartera)
| |
1989 |
1990 |
1991 |
1992 |
1993 |
| América Latina y el Caribe |
-0,4 |
10,7 |
8,1 |
10,2 |
11,4 |
| México |
0,1 |
2,0 |
4,2 |
5,6 |
5,7 |
| Todos los mercados emergentes |
1,2 |
11,9 |
10,2 |
14,8 |
16,3 |
| Flujos de cartera desde los
países industriales (en miles de millones de dólares) |
276,4 |
170,1 |
306,8 |
320,3 |
495,3 |
Fuente: International Monetary
Fund, International capital markets. Developments, prospects, and policy issues,
Washington, agosto de 1995, pág. 171, sobre la base de International Finance Corporation,
Emerging Stock Markets Factbook, varios números; e International Monetary Fund, Balance
of Payments Statistics Yearbook, 1994, parte 2; y estimaciones del FMI.
c. Formas
específicas del flujo de capitales
La
entrada neta de recursos se duplicó con exceso entre 1991 y 1993, gracias al
extraordinario crecimiento del flujo neto de deuda de largo plazo y del flujo de acciones
de cartera. En 1994, ambos componentes cayeron y creció moderadamente la inversión
extranjera directa; el resultado fue un descenso del flujo neto de capitales. En 1995,
creció el flujo neto de deuda de largo plazo, disminuyó la inversión neta extranjera y
se reujo a menos de la mitad el flujo de acciones de cartera. Como resultado, el flujo
neto de recursos disminuyó de 64.200 millones de dólares en 1993 a 48.800 millones en
1995. Asimismo, en 1995 los intereses de la deuda de largo plazo fueron de 28.400 millones
de dólares y las remesas de utilidades de la inversión extranjera directa llegaron a los
10.600 millones. Como resultado, la transferencia neta de recursos hacia los países de
América Latina y el Caribe fue de 9.700 millones de dólares (véase el cuadro 4).
Cuadro 4
América Latina y el Caribe: flujos netos de recursos
(en miles de millones de dólares)
| |
1970 |
1980 |
1990 |
1991 |
1992 |
1993 |
1994 |
1995 |
Flujo neto de recursos |
4,2 |
29,9 |
21,5 |
30,3 |
34,4 |
64,2 |
51,1 |
48,8 |
| Flujo neto de
deuda de largo plazo (ex. FMI) |
2,9 |
23,2 |
10,0 |
7,1 |
9,0 |
20,3 |
14,4 |
22,3 |
| Inversión
extranjera directa (neta) |
1,1 |
6,1 |
7,8 |
12,6 |
14,5 |
15,7 |
20,8 |
17,8 |
| Flujo de acciones
de cartera a/ |
0 |
0 |
1,1 |
6,2 |
8,2 |
25,2 |
13,1 |
6,2 |
| Donaciones
(excl.cooperación técnica) |
0,2 |
0,6 |
2,6 |
4,4 |
2,7 |
3,0 |
2,8 |
2,5 |
| Memo: donaciones
de cooperación técnica |
0,3 |
0,9 |
2,3 |
2,6 |
2,9 |
3,0 |
3,3 |
2,8 |
| Transferencias
netas |
0,7 |
7,5 |
-3,4 |
4,9 |
8,6 |
37,4 |
19,8 |
9,7 |
| Intereses de la
deuda de largo plazo |
1,4 |
17,6 |
18,5 |
18,2 |
18,3 |
17,8 |
21,4 |
28,4 |
| Remesas de
utilidades de la inversión extranjera directa |
2,0 |
4,9 |
6,4 |
7,2 |
7,5 |
9,0 |
9,9 |
10,6 |
Fuente: Banco Mundial, World Debt Tables 1995-1996,
Washington, 1996, pág. 204. Los datos no coinciden con los del cuadro 5 debido a la
diferente cobertura y fuentes.
a/ Las acciones (equities) incluyen acciones de empresas,
fondos de inversiones y documentos que implican la propiedad de acciones (como los
certificados de depósitos).
d. Las
inversiones directas extranjeras2
Una parte
importante del flujo de capitales que entró en la región a partir de 1991 se orientó
hacia la inversión extranjera directa. Los principales motivos que impulsan la
realización de tales inversiones en los países menos desarrollados, varían según se
trate del país inversor o del receptor.
Desde el punto
de vista del país originario de la inversión, se procura: i) El aprovechamiento del
mercado interno de los países en desarrollo. ii) La promoción de las actividades
orientadas a la exportación, mediante el aprovechamiento de la mano de obra barata. iii)
La extracción de recursos naturales con destino al país inversor; recientemente, varios
de los «nuevos países industriales» han realizado fuertes inversiones para obtener en
países vecinos los recursos naturales de los que carecen.
En el enfoque
del país receptor, se trata de: i) La obtención de mejores tecnologías en países
desarrollados, mediante la creación de empresas conjuntas y de programas de
investigación y desarrollo. ii) La búsqueda de mayor eficiencia mediante inversiones
subsiguientes más que iniciales, para obtener economías de escala o integraciones
verticales u horizontales.3
Con respecto a
los mecanismos tradicionales por los que esa inversión se hace efectiva, deben agregarse
dos instrumentos más recientes, que son las conversiones de deuda y las privatizaciones.
Frente a la
crisis de la deuda desencadenada en 1982, los bancos acreedores extranjeros, con el apoyo
de los organismos multilaterales y de los gobiernos de las países desarrollados,
decidieron intentar cobrar sus acreencias con activos físicos, a cuyo efecto promovieron
la conversión de la deuda en capital. Se trataba de comprar empresas ya existentes, por
lo general a bajos precios; por consiguiente no existió formación de capital sino cambio
de propiedad. El mayor auge de esta modalidad se produjo entre 1985 y 1990, período en el
que se concentraron en Brasil, Chile y México, y llegaron al 55%, 75% y 31%,
respectivamente, de los flujos totales hacia esos países. A partir de 1990, los procesos
de privatizaciones y las nuevas entradas de capital reemplazaron a esta forma de
inversión.
Las
privatizaciones concentraron casi una tercera parte de la inversión extranjera que entró
a la región desde 1990. Se calcula que el programa de privatizaciones comprometió
ingresos por cerca de 50.000 millones de dólares, que incluyen 20.400 millones de México
y 15.900 de Argentina, «países que emplearon esos recursos para cubrir sus enormes
déficit fiscales».4 Le siguen en importancia Brasil (5.900
millones de dólares), Perú (3.100 millones de dólares), Venezuela (2.300 millones de
dólares) y Chile (1.800 millones de dólares). Las empresas privatizadas pertenecían a
casi todos los sectores productivos, pero los montos más importantes se dirigieron a
telecomunicaciones, transporte aéreo y energía eléctrica.
En cuanto al
origen de los flujos de inversión extranjera directa, la CEPAL ha calculado para el total
de la región, que en el período 1990-1994, el 49,1% procedía de América del Norte, el
37,1% de Europa Occidental, el 4,5% de otros países desarrollados y el 14,7% de áreas en
desarrollo.5 En este último rubro están adquiriendo
creciente iportancia los flujos intralatinoamericanos.
e.
Préstamos de bancos comerciales
Los compromisos
de mediano y largo plazo de bancos con países latinoamericanos disminuyeron de 7,0 mil
millones de dólares en 1993 a 3,7 mil millones en 1994; en el primer semestre de 1995 ese
monto fue de 1.9 mil millones (frente a 1,6 mil millones en ese período de 1994). Las
diferencias de promedio de «spreads» de intereses para la región subieron de 61 puntos
básicos en 1994, a 141 puntos en el segundo semestre de 1995. En cuanto a los plazos de
maduración, pasaron de 4,1 años en 1994, a 6,0 en el segundo semestre de 1995, con
fuertes diferencias por países (para Brasil y México los plazos fueron de 1 año,
mientras para Chile eran de 7,4 años y para Panamá de 6,5 años).6
La
inversión de cartera
Los principales
rubros de las inversiones de cartera son los bonos, las acciones (en forma de depository
receipts y fondos de inversión), los papeles comerciales y los certificados de
depósito.
Inversión de
cartera en bonos
Una de las
características de la inversión de cartera durante los años noventa es el sustancial
aumento de la emisión internacional de bonos. En nueve países de América Latina se
multiplicaron por diez entre 1990 y 1993, para después ubicarse en los dos tercios de esa
cifra en 1994 y 1995 (alrededor de 20.000 millones de dólares). Se advierte además una
fuerte concentración de esos montos en tres países, que se calculan para 1995 en 6.700
millones de dólares para Brasil, 6.300 millones para Argentina y 6.000 millones para
México. La crisis de fines de 1994 afectó a tales operaciones hasta mediados de 1995,
pero después se reanudó ese flujo, aunque con condiciones más gravosas para los
deudores. Así, los plazos medios se redujeron desde 4,5 años en 1993 y 4 años en 1994,
a 3,6 años en 1995 (en Asia del Este esos plazos son de 11,7 años y los «spreads» se
reducen a la mitad).
Inversión de
cartera en acciones7
A partir de
1991 la inversión de cartera en acciones constituyó una fuente relevante de
financiamiento. Alcanzó su mayor auge en 1993 y decayó sustancialmente después de la
crisis de finales de 1994 y de problemas políticos y económicos que afectaron a algunoas
países. Las cotizaciones de las acciones a mediados de noviembre de 1995, comparadas con
las de fines de 1994, disminuyeron en México (-38%), Colombia (-31%), Brasil (-25%),
Argentina y Chile (-8%) y Perú (-2%). Para México y Argentina el punto más alto fue
diciembre de 1993, y para los demás países cosiderados, septiembre de 1994.
Las emisiones
primarias de títulos de depósito en el mercado de Estados Unidos (ADR) cayeron de los
4.700 millones de 1994 a sólo 650 millones en los primeros nueve meses de 1995.
Fondos
mutuales
Los fondos
mutuales de mercados emergentes han sido un importante instrumento para canalizar
inversiones de portafolio hacia la compra de acciones y bonos.En marzo de 1995, el total
de activos en acciones de fondos mutuales latinoamericanos era de 11.200 millones de
dólares, y en bonos, de 3.800 millones. Actuaban 62 fondos mutuales abiertos (que pueden
aumentar su capital inicial), con 2.416 millones de dólares; los fondos cerrados (con una
sola oferta de capital en el momento de su constitución) eran 33, con 1.919 millones de
dólares.
Cuadro 5
Países seleccionados de América Latina y el Caribe:
emisiones internacionales de bonos a/ b/
(en millones de dólares)
| |
1990 |
1991 |
1992 |
1993 |
1994 |
1995 |
| Total |
2760 |
7242 |
12833 |
28608 |
18924 |
21985 |
| Argentina |
21 |
795 |
1619 |
6308 |
5319 |
6353 |
| Brasil |
- |
1837 |
3695 |
6465 |
3998 |
6761 |
| Chile |
- |
200 |
120 |
322 |
155 |
500 |
| Colombia |
- |
- |
- |
567 |
955 |
1093 |
| México |
2477 |
3782 |
6333 |
11338 |
6949 |
6014 |
| Panamá |
- |
50 |
- |
- |
1248 |
324 |
| Perú |
- |
- |
- |
30 |
100 |
- |
| Uruguay |
- |
- |
100 |
140 |
200 |
211 |
| Venezuela |
262 |
578 |
966 |
3438 |
- |
729 |
Fuente: Para 1990-1994: CEPAL, Balance Preliminar de la
Economía de América Latina y el Caribe, 1995, Santiago de Chile, 1995, pág. 65,
sobre la base de informaciones del FMI; para 1995: Banco Mundial, World Debt Tables
1995-96, Washington, DC, 1996, págs. 106 a 113.
a/ Financiamiento bruto. b/ Incluye europagarés.
II.
Políticas con respecto a los flujos de capital
Las políticas
practicadas con respecto a las entradas y salidas de capital tienden a favorecer la tasa
de inversión y a lograr mayor estabilidad económica y financiera. A tal efecto, actúan
selectivamente sobre los flujos de capital.
1. Ahorro
interno y externo
El problema del
ahorro externo no puede separarse del financiamiento global de la economía. En tal
sentido, es fundamental la índole de las relaciones entre ahorro e inversión internos y
externos. Lo ocurrido en el pasado reciente ilustra acerca de esas relaciones.
En el período
1982-1990 se redujeron abruptamente los aportes externos y cayeron la inversión pública
y la privada; la tasa de inversión se redujo del 24,7% en 1980 a 17,2 en 1985 y a 15,6 en
1990. Con posterioridad, no se recuperó plenamente la tasa de inversión, no obstante el
importante flujo de capitales externos; por ejemplo, en 1993 hubo un ingreso de capitales
de 67.000 millones de dólares, pero la tasa de inversión sólo llegó al 18,0% del
producto interno bruto. De tal modo, el fuerte déficit en la cuenta corriente del balance
de pagos coincidió con una declinación del ahorro nacional.
Este hecho
puede ser el resultado de varios factores, de efectos contradictorios. Por una parte, la
mayor actividad económica impulsada por los capitales externos puede alentar el ahorro;
pero al mismo tiempo, la valorización de los activos inducida por esos mismos capitales
(con el auge de los mercados de valores e inmobiliario) genera un aumento del consumo y
una disminución del ahorro. Esta tendencia se ve reforzada por la sobrevaluación de la
moneda nacional que facilita el acceso a bienes importados, y por una mayor liquidez y
créditos internos. De este modo, la mayor incidencia del ahorro externo puede disminuir
la importancia relativa y aun la magnitud absoluta del ahorro nacional. De acuerdo con
cálculos de la CEPAL, un aumento de 1 punto porcentual del ahorro externo respecto de su
nivel de tendencia, reduce el ahorro nacional en alrededor de medio punto porcentual del
PIB.
Las políticas
tendientes a aumentar el ahorro nacional procuran que la afluencia externa de capitales no
sea sustitutiva sino complementaria del ahorro nacional. Ello supone selectividad en la
índole y los montos de los capitales que ingresan, de modo que se alienten las
inversiones de mediano y largo plazo orientadas a los sectores productivos; y se
restrinjan aquellas de corto plazo, de naturaleza volátil. La traducción macroeconómica
de estos objetivos significa:y i) el mantenimiento de un tipo de cambio compatible con una
rentabilidad mínima de los sectores productores de bienes transables; ii) la adecuación
de la dinámica del gasto interno al déficit en cuenta corriente y al crecimiento del PIB
(políticas monetaria y fiscal); y iii) la orientación de la inversión hacia la
actividad productiva de mediano y largo plazo y la aplicación de medidas de encajes y
restricciones a los capitales volátiles de corto plazo.8
2. Los
flujos de capitales
Las políticas
ejecutadas con respecto a los flujos de capitales se refieren a su entrada y salida, y a
grandes rasgos consisten en políticas de «laissez-faire» o intervencionistas.
a.
Políticas de libre movimiento de capitales
En este caso,
los capitales tienen libre entrada y orientación; si salen del país, se espera que se
produzca un ajuste automático. Esta tesis ortodoxa ha sido puesta a prueba por las
recientes crisis financieras y ya el FMI acepta la adopción de controles de capital
«como medida transitoria para hacer frente a problemas específicos».9
Un ejemplo de
esta política es el caso argentino, donde, en teoría, la labor del Banco Central se
asemeja a la de una caja de conversión, que monetiza íntegramente el saldo de la balanza
de pagos. En la práctica, esa entrada de capitales es necesaria para sostener un programa
antinflacionario basado en el ancla cambiaria y en el equilibrio de las cuentas fiscales.
Mientras entran capitales, no se los desalienta, ya que se espera que la economía
responda con un fuerte crecimiento, basado en la existencia de capacidades productivas
ociosas y demandas de bienes durables «atrasadas». Además,con base en ese crecimiento,
el gobierno espera equilibrar sus cuentas fiscales. Ante el déficit en la cuenta
corriente (56% de las exportaciones de bienes en 1993, 65% en 1994)10,
la entrada de capitales pasó a ser vital para sostener el crecimiento económico y evitar
una crisis en la balanza de pagos, que podría amenazar el tipo de cambio, y con él, al
plan de estabilización. En 1995, después de la crisis mexicana, el saldo de la cuenta de
capital, que había sido de 10.867 millones de dólares en 1994, cayó a -400 millones, y
el déficit de la cuenta corriente se redujo al 16% de las exportaciones;11
en 1995, el producto interno bruto decreció en -4,4% con respecto al año anterior12 (en 1993 había crecido en 6,1%, y en 1994, en 7,4%).13 Por todas estas razones no se pudo controlar la entrada de
capitales.
b.
Políticas de intervención
Planteamiento
general
Las entradas de
capitales extranjeros en países de la regi;_n el período 1990-1994 contribuyeron a
financiar el déficit de la cuenta corriente del balance de pagos y a constituir reservas.
Sin embargo, se presentaron inconvenientes tales como «una sobrevaluación del tipo de
cambio real, una expansión inflacionaria de la moneda y el crédito locales, un déficit
insostenible en la cuenta corriente y una mayor vulnerabilidad del sistema bancario.
...Los controles de las entradas de capital se proponen discriminar entre inversiones que
ayudan a hacer a la economía más productiva e integrada al mercado mundial (por ejemplo,
la inversión extranjera directa y las emisiones de acciones), y las inversiones
potencialmente volátiles provocadas por las ganancias de corto plazo. Asimismo, como lo
demuestra el caso mexicano, una repentina y fuerte salida de capitales puede, inter
alia, producir una crisis de cambios, un problema de liquidez provocada por la
necesidad de refinanciar un gran volumen de deuda externa de corto plazo, y dificultades
en el sistema bancario causadas por el incremento de las tasas de interés locales. El
manejo de esos riesgos es el desafío clave asociado con las entradas de capital».14
Impuestos
sobre las transacciones financieras15
Se ha vuelto a
discutir la propuesta del Profesor James Tobin, formulada en 1978, para gravar las
transacciones que involucren conversión de monedas («impuesto Tobin»); con este
impuesto, se procura disminuir la movilidad de capitales especulativos de corto plazo. Se
trata de un impuesto internacional, con una tasa uniforme, sobre todas las transacciones
que signifiquen una conversión de monedas. En muchos países desarrollados y en
desarrollo se han gravado las transacciones internas en activos financieros (acciones,
bonos, futuros, opciones y otros derivados); pero existen pocos impuestos sobre las
transacciones internacionales. Tendría que ser un impuesto universal y uniforme; la
supervisión podría estar a cargo de un organismo financiero internacional, como el Banco
de Pagos Internacionales o el FMI. «Aquellos inclinados a descartar tales propuestas por
ser poco realistas merecen recordar que otra organización multilateral, el GATT, ha
tenido éxito en hacer cumplir reglas mucho más complejas de conducta económica
internacional».16
En la
actualidad se discute su conveniencia. Por una parte, se lo impugna aduciendo que es
ineficaz y aumentaría los costos de las transacciones financieras; además, su
instrumentación requeriría una coordinación internacional para la percepción y
distribución del tributo. Por la otra, los partidarios de este tipo de gravámenes
sostienen que son aptos para reducir la volatilidad de los mercados y que tienen la
ventaja de que con una tasa muy baja podrían recaudarse sumas elevadas, dada la enorme
base tributaria. En efecto, el volumen global neto de transacciones en los mercados de
divisas del mundo (contratos al contado, a término o derivados) es del orden de 1.000
miles de millones de dólares diarios; con una tasa de 0,01% se recaudarían 25.000
millones por año (con 250 días de operaciones financieras).
Existen
variantes al «impuesto Tobin», tales como: i) un impuesto sobre las salidas o entradas
de capital; en el primer caso, se gravarían las compras de inversiones externas hechas
por los residentes, y en el segundo sería un impuesto sobre las compras de inversiones
nacionales realizadas por extranjeros (durante los años sesenta, Estados Unidos aplicó
impuesto a la salida de capitales); ii) un impuesto a las conversiones de monedas cuando
el tipo de cambio supera a una determinada banda (de la misma naturaleza que el empleado
para estabilizar el tipo de cambio en el Sistema Monetario Europeo); iii) un depósito de
los bancos en el Banco Central relacionado con las transacciones en divisas, sin
intereses, por un determinado período, que eleve el costo efectivo de esas transacciones
(sistema utilizado en Chile).
Intervención
no esterilizante
La
intervención no esterilizante es la practicada por países que mantienen la estabilidad
de precios utilizando como ancla un tipo de cambio nominal fijo y una política monetaria
pasiva. El Banco Central acumula reservas internacionales a medida que compra las divisas
provenientes de las entradas de capital, sin esterilizar el efecto monetario de esas
compras. Se espera que las tasas de interés y de inflación nacionales converjan con las
internacionales. «Depender de manera excesiva de este enfoque para combatir la inflación
es sin duda una estrategia de alto riesgo; si llegan a surgir desequilibrios importantes,
las opciones de las autoridades a menudo se reducen a una grave recesión o a medidas
correctivas abruptas y desestabilizadoras. ...Puesto que el ahorro externo estimula de
manera desproporcionada la actividad interna, la trayectoria de la economía depende en
gran medida de la sustentabilidad de las corrientes de capital».17
Intervención
esterilizante
Se trata de
esterilizar los efectos monetarios que resultan de acumular reservas durante períodos de
intensa entrada de capital. Se procura así «aislar la oferta monetaria de las grandes
fluctuaciones derivadas de la movilidad del capital. ...Refleja una preocupación por el
desarrollo sostenido del sector de rubros comerciables y la canalización del capital
extranjero hacia el ahorro y la inversión (preferiblemente en ese sector). ... Tiene la
ventaja de ayudar a controlar el gasto e impedir una mayor apreciación cambiaria real».18 En síntesis, el Banco Central compra dólares (acumula
reservas) para que la oferta de divisas no lleve a una sobrevaluación de la moneda
nacional. El problema radica en que para que esa compra (contra emisión monetaria) sea
compatible con la política monetaria, el gobierno absorbe moneda a través de la
colocación de títulos públicos. Este esquema puede llevar a mantener alta la tasa de
interés interna (para colocar títulos públicos), y esa tasa a su vez alentar la entrada
de nuevos capitales, con lo que se llegaría a un proceso autoalimentado insostenible en
el largo plazo (genera un déficit cuasifiscal, ya que las reservas devengan un interés
menor al de la deuda pública interna), por lo que se complementa habitualmente con
medidas que desalientan la entrada de capitales de corto plazo.
Dados los
problemas señalados, en la práctica la intrvención esterilizante se ha coordinado con
otras medidas que en el caso chileno, a partir de 1991, «ha sido la de regular los
movimientos especulativos de corto plazo mediante encajes, cuotas y comisiones; la de
intervenir en el mercado cambiario mediante la flotación sucia, dentro de una banda
ampliada, que se mueve en torno de un valor de referencia definido por una canasta de
monedas, y la esterilización del efecto monetario de la mayor disponibilidad de
divisas».19
Selectividad
de los movimientos de capital
En el caso de
Chile, y en menor medida en Colombia y Costa Rica, se han aplicado medidas para controlar
la composición de los movimientos de capital. En síntesis, esta política consistió en
: «i) aplicar medidas cambiarias indirectas destinadas a reducir el ingreso (y aumentar
el egreso) de capital de corto plazo introduciendo cierta incertidumbre con respecto a la
evolución del tipo de cambio de corto plazo, mediante la intervención del Banco Central
en la determinación de este valor; ii) adoptar medidas directas que impongan
restricciones a la afluencia de capital, que pueden consistir en reservas obligatorias,
sin interés, respecto a depósitos bancarios u otros créditos del exterior, y diversos
tipos de controles cuantitativos (requisitos en cuanto a períodos mínimos de
vencimiento, volúmenes mínimos para las emisiones de bonos, y reglas para la
participación del capital extranjero en el mercado de valores)».20
NOTAS
- Véase International Monetary Fund, International capital
markets. Developments, prospects, and policy issues, op. cit.,pág. 171.
- De acuerdo con la definición de la OCDE, la inversión
directa extranjera «es el capital invertido con el objeto de establecer lazos económicos
durables con una empresa y ejercer una influencia real sobre las operaciones de esa
empresa. Estos capitales se distinguen de las inversiones de cartera, que consisten en la
toma de participación en las sociedades para ganar un ingreso y no para adquirir un
control o establecer allí una presencia permanente. El criterio normalmente utilizado
para establecer la existencia de ese control es la adquisición de acciones ordinarias por
el 10% o más de las acciones de una empresa». (Véase Organisation de Coopération et de
Développement Economiques, Investissement direct international. Politiques et tendances
au cours des années 80, París, 1992, pág. 11).
- Véase United Nations, Transnational Corporations and
Mangement División, Department of Economic and Social Development, Transnational
corporations from developing countries, Nueva York, 1993, pás. 11 y ss.; Alfredo Eric
Calcagno y Jean-Michel Jakobowicz, El monólogo Norte-Sur, Siglo Veintiuno Editores,
México, 1981, págs. 102 y ss.
- Véase CEPAL, La inversión extranjera en América Latina y
el Caribe, Informe 1995, Santiago de Chile, octubre de 1995, pág. 76.
- Ibid., pág. 86.
- Véase International Monetary Fund, Private market financing
for developing countries, Washington, DC, octubre e 1995, págs. 124 y 126.
- La inversión de cartera en acciones asume diversas formas:
i) los fondos de inversiones, que reúnen capitales y los invierten en mercados
accionarios emergentes, que pueden ser globales, o regionales, o nacionales; según sea la
participación de los inversionistas, pueden ser abiertos (fondos mutuos) o cerrados; ii)
los American Deposits Receipts (ADR) que son instrumentos negociables, basados en la
propiedad accionaria de una empresa no estadounidense y respaldados por un banco de
Estados Unidos, que se negocian en los mercados bursátiles; iii) los Global Depository
Receipts (GDR), análogos a los ADR, pero que pueden ser «titularizados» en todo el
mundo (véase CEPAL, La inversión extranjera en América Latina y el Caribe, Informe
1995, op. cit., pág. 48).
- Véase Secretaría de CEPAL «Ahorro inversión y
crecimiento» (noviembre de 1995) pág. 38.
- Véase Boletín del Fondo Monetario Internacional,
Washington, 29 de mayo de 1995, pág. 163.
- Véase CEPAL, Balance Preliminar de la Economía de América
Latina y el Caribe, 1995, op. cit., págs. 61 y 62.
- Ibid.
- Véase República Argentina, Ministerio de Economía y Obras
y Servicios Públicos, Secretaría de Programación Económica, Informe Económico 1995,
Buenos Aires, 1996, pág. 15.
- Véase CEPAL, Balance Preliminar de la Economía de América
Latina y el Caribe, 1995, op. cit., pág. 49.
- Véase International Monetary Fund, International capital
markets. Developments, prospects, and policy issues,op. cit., pág. 11.
- El análisis que sigue se basa en International Monetary
Fund, Ibid, págs. 97 y ss.
- Véase Barry Eichengreen, James Tobin y Charles Wyplosz,
«Dos argumentos para echar arena en las ruedas de la financiación internacional», en
Pensamiento Iberoamericano, El sistema financiero. Globalización e inestabilidad, núm.
27, enero-junio de 1995, Madrid, 1995, pág. 332.
- Véase Robert Devlin, Ricardo Ffrench-Davis y Stephany
Griffith-Jones, «Repunte de las corrientes de capital y el desarrollo: implicaciones para
las políticas económicas», en Ricardo Ffrench-Davis y Stephany Griffith-Jones, Las
nuevas corrientes financieras hacia la América Latina. Fuentes, efectos y políticas,
Fondo de Cultura Económica, Chile-México, 1995, pág. 328.
- Ibid., pág. 329.
- Véase Ricardo Ffrench-Davis, Manuel Agosin y Andras Uthoff,
«Movimientos de capitales, estrategia exportadora y estabilidad macroeconómica en
Chile», en Ricardo Ffrench-Davis y Stephany Griffith-Jones, Las nuevas corrientes
financieras hacia la América Latina. Fuentes, efectos y políticas, op. cit., pág. 245.
- Véase Robert Devlin, Ricardo Ffrench-Davis y Stephany
Griffith-Jones, «Repunte de las corrientes de capital y el desarrollo: implicaciones para
las políticas económicas», en Ricardo Ffrench-Davis y Stephany Griffith-Jones, Las
nuevas corrientes financieras hacia la América Latina. Fuentes, efectos y políticas, op.
cit., pág. 331.
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