Relaciones externas de América Latina y el Caribe
Edición Nº 46
Abril-Junio 1996

Posibilidades de incrementar las relaciones de América Latina
y el Caribe con la República Popular China

Miriam Fernández
Economista cubana. Fue asesora del Consejo de Ministros de Cuba
entre 1976 y el 90. Actualmente es investigadora titular del Centro
de Investigaciones de Economía Internacional de la Universidad
de La Habana y consultora del SELA.

I. Introducción

    "El Sur no conoce al sur, es decir, lo que sucede en sus países; qué ideas tienen sus pueblos, cuál es su potencial y la manera en que la cooperación Sur-Sur puede ampliar las opciones de desarrollo para todos los países" 1.

    La frase del Presidente de la Comisión Sur, Julius Nyerere, bien puede servir de estímulo para alentar a los países de América Latina y el Caribe a profundizar sus conocimientos y relaciones con la República Popular China, una de las naciones más grandes y populosas de la tierra, con vastos recursos, que ha comenzado a mostrar un gran dinamismo en todos sus órdenes.

    Es este un momento de profundos cambios estructurales, que influirán en la producción y el comercio como resultado de la evolución de la denominada Reforma y Apertura, así como del dinamismo que ha tomado la economía y el proceso de desregulación y liberalización del comercio. A todo lo anterior se unirá el efecto de la reunificación con Hong Kong en julio de 1997.

    Por lo tanto, América Latina y el Caribe deben prepararse para aprovechar las oportunidades que se presentan; de no ser así, existe el peligro de ser aventajados por países de reacciones y decisiones más rápidas.

    El Consejo Latinoamericano del SELA, teniendo en cuenta esta situación, consideró oportuno, en ocasión de su XXI Reunión que se realice un encuentro de Empresarios y Técnicos de Alto Nivel, de las dos regiones, destinado a intercambiar experiencias e identificar acciones en favor de los flujos mutuos de comercio y de las inversiones2.

    Este trabajo concluye proponiendo un listado de acciones para propiciar un mayor acercamiento.

II. La Reforma

    A partir de la "Reforma y Apertura" se han producido cambios importantes en la estructura productiva y en la de propiedad3. La liberalización y descentralización, la introducción del mercado y el cambio de las instituciones se ha hecho en forma gradual, con gran pragmatismo y tomando en cuenta las especificidades nacionales.

    Las transformaciones comenzaron en el sector agrícola y han sido más lentas en el resto de los sectores. En la agricultura, se eliminaron las estructuras tradicionales, las llamadas "comunas populares" y se entregó la tierra en calidad de usufructo a las familias campesinas.

    En la industria, que fue el sector que siguió en la instrumentación, se ha mantenido "como centro" la industria estatal y, a la vez, se desarrollan los sectores colectivo y privado, los cuales son muy dinámicos.

    En cuanto a la "Reforma del comercio exterior", entre sus primeras medidas, rompió el monopolio comercial estatal y concedió a un grupo de empresas el derecho a comerciar directamente. En todos estos años, la participación en el total del comercio de las empresas colectivas, mixtas y extranjeras ha aumentado.

    La combinación de la potencialidad del país, las condiciones internas e internacionales y las propias medidas de reformas, produjeron un crecimiento impresionante del comercio. China, que era un país prácticamente aislado del mundo ha pasado a ser el No. 11 en la lista de los principales exportadores e importadores Sus exportaciones crecen con un dinamismo igual o superior al de los "países de reciente industrialización" y han aumentado casi 20 veces desde el comienzo de la Reforma y Apertura, pasando de 7,7 mil millones de dólares en 1975 a 121,0 mil millones en 1994. (Cuadro 1)

    Es de señalar, que en estos últimos años se ha producido un aumento de la desregulación y la liberalización del comercio, pese a que se mantiene la política de controlar los niveles de importaciones y el equilibrio de la balanza de comercio. Se eliminaron los subsidios a las exportaciones, se limitó el papel de los planes obligatorios y se reducen gradualmente los niveles arancelarios y las restricciones no arancelarias. Resulta relevante destacar el rol que ha jugado en esta evolución un factor externo, que fue la solicitud para la reincorporación al GATT y las recientes negociaciones en la OMC.

III. La apertura

    A su vez, la "apertura a la inversión extranjera", contribuyó mucho a la inserción de China en el mercado mundial. El país eligió la opción de desarrollar la estrategia exportadora y se basó principalmente en el dinamismo de la mediana y pequeña empresa industrial vinculada al capital extranjero. Hoy día, las empresas mixtas y extranjeras generan un alto porcentaje de las exportaciones.

    El proceso de "apertura" ha estado muy controlado, en función de los objetivos globales del país. Hasta fecha muy reciente no se permitieron inversiones extranjeras en la explotación de recursos naturales ni en las esferas del comercio y los servicios. Tampoco se estimulaba la orientación hacia las regiones del interior del país.

    Hasta la década de 1990 las inversiones se orientaron a las provincias cercanas a Hong Kong, Macao, Corea del Sur y frente a Taiwan. En ellas se establecieron las Zonas Económicas Especiales (una especie de zona franca y de procesamiento) y las llamadas ciudades abiertas del litoral. En esos lugares, la infraestructura y los servicios son mejores y se amplía la flexibilidad para las operaciones comerciales y financieras.

    El ingreso de capitales ha sido impresionante. Los primeros que llegaron procedían de sus vecinos asiáticos, principalmente de Hong Kong, y se dirigieron al establecimiento de industrias de confecciones, procesamiento de alimentos y ensamblaje, todas éstas orientadas a la exportación. Mucho después se establecieron en el país las subsidiarias de las grandes empresas transnacionales, cuyo objetivo es el gran mercado nacional.

    En 1993 se anunció la " apertura de las provincias en el interior del país, primordialmente del delta y las márgenes del río Yangtsé", en un esfuerzo por trasladar el modelo "experimentado", de las regiones costeras hacia las regiones interiores, muy ricas en recursos, energía y con mano de obra muy abundante y barata. Con ello, se incorpora a este esfuerzo exportador una zona "con una población de 168 millones de habitantes que produce la quinta parte del producto del país"4.

IV. Coyuntura y perspectivas económicas

    En 1980, China se propuso cuadruplicar el producto para el año 2000 y convertirse en un país industrial de ingresos intermedios, lo que parecía una tarea difícil de alcanzar. En realidad el objetivo se cumplió en 1995 y proponen que el producto "para el año 2000 sea seis veces el de 1980 y en el año 2010 el doble del año 2000, creciendo a un ritmo de un 8% anual"5.

    La dinámica de su crecimiento se ha desvinculado de los ciclos de los países industrializados y de la propia economía mundial.

    En la gráfica se observa la sucesión de fases expansivas y de ajustes. En las primeras fases se producen aumentos de precios, en los llamados "períodos de sobrecalentamiento de la economía", lo que provoca situaciones de inestabilidad en la numerosa población, de bajos salarios, acostumbrada a precios estables durante años.

    Lo anterior explica que el objetivo inicial de "lograr crecimientos elevados" ha sido modificado por el de "lograr niveles de crecimiento que aseguren el desarrollo sostenido, acelerado y sano de la economía"; es decir, crecimiento que no provoque inflación. Por ejemplo, en el quinquenio de 1990 a 1995 se destacó como un "problema relevante, el alza promedio anual del 11,4% de los precios al por menor a lo largo de los 5 años"6.

    La inflación y el sobrecalentamiento reflejan factores estructurales y desbalances entre los sectores de la economía. "durante los últimos cinco años, la agricultura registró un incremento promedio del 4,1% anual y la industria del 17,8% y los servicios crecieron menos que la industria"7.

    Entre los factores estructurales y desbalances se pueden mencionar los siguientes:

  • La producción agrícola crece a niveles insuficientes y con bastante inestabilidad. Asimismo, el volumen de la tierra cultivable tiende a disminuir, decrece relativamente el ingreso de los campesinos respecto a las áreas urbanas y se deteriora el nivel de rentabilidad del sector a causa del incremento de los precios de los insumos industriales. Tampoco se ha podido resolver el excedente de la fuerza de trabajo en el campo.

  • La industria, a pesar de ser el sector más dinámico de la economía está limitado por los problemas de la ineficiencia y la baja rentabilidad de las grandes y medianas empresas estatales. Las industrias estatales son las menos dinámicas y su peso en el producto industrial es todavía alto, aunque disminuye.

  • Además de estos factores la situación se complica por la fuerte demanda agregada del país.

  • Las inversiones crecen mucho motivado por la alta propensión del ahorro interno y el nivel de las inversiones extranjeras directas. China se ha convertido en el segundo país receptor de capitales en el mundo, después de Estados Unidos y la entrada de capitales alcanzó a 38 mil millones de dólares en 1995.

  • También aumentan el consumo privado y el gasto público, este último por los subsidios a las empresas estatales industriales, y las adquisiciones de productos agrícolas, entre otros.

  • Para enfrentar las situaciones de "sobrecalentamiento" se aplican políticas antiinflacionarias con el fin de moderar el crecimiento de las inversiones y, a la vez, reducir el déficit fiscal. La forma en que se instrumentan estas políticas está cada vez mas influenciada por la descentralización y las potestades de "otros agentes económicos", además del Estado.

    A más largo plazo, se proponen buscar el equilibrio entre los sectores y entre las regiones, resolver los problemas estructurales y lograr que los resultados se distribuyan con equidad: "asegurar el crecimiento sostenido y estable de la agricultura y la economía rural; reajustar la estructura sectorial de la economía; promover el desarrollo armónico de las regiones; mantener la estabilidad macroeconómica y elevar las condiciones de vida de la población urbana y rural"8.

V. Evolución del comercio exterior de América Latina y el Caribe
y la República Popular China

    En 1970, China estableció relaciones diplomáticas y comerciales con la mayoría de los países de la región y, a partir de ese momento, comenzó a desarrollarse el comercio, todavía pequeño en relación al total de cada área.

    Las exportaciones de la región fueron altas en 1989, pero este año se considera excepcional por el boicot de los países industrializados. A partir de la década del noventa se acrecentó el intercambio comercial. El intercambio de bienes pasó de 2.277,1 millones de dólares en 1990 a 4.631,9 millones en 1994 y 6.031,8 millones en 1995, lo que habrá significado un crecimiento del 26,5% en 1994 y del 30,2% en 1995.

    El crecimiento anterior, se debe básicamente, al aumento de las exportaciones chinas. La balanza comercial de la región, que tradicionalmente era superavitaria, se transforma al crecer las importaciones a tasas superiores que las de las exportaciones.

    En todos estos años un reducido grupo de países captó la mayor parte del comercio: Argentina, Brasil, Chile, Cuba, México, Perú, Panamá y Venezuela. En 1994, Brasil fue el principal exportador seguido de Perú, Argentina, Chile, México, Uruguay y Venezuela.

    Las exportaciones chinas, por su parte, se dirigieron a Panamá9 Brasil, Argentina, Chile, Cuba, México, Perú, Paraguay, Venezuela, Colombia, Uruguay, Ecuador y Costa Rica. entre los más importantes.

    Tradicionalmente, América Latina y el Caribe exporta alimentos y materias primas, en tanto que importa manufacturas y equipos, bienes de capital y piezas y accesorios. En algunos países de la región ya se aprecia la inclusión de manufacturas en sus exportaciones.

    A pesar de que China y América Latina y el Caribe orientan su comercio, fundamentalmente, hacia sus propias regiones, ambas tienen necesidad de diversificar las relaciones externas, particularmente hacia aquellas donde la presencia es marginal. Algunos análisis muestran que el desarrollo de intercambios intrarregionales puede servir para incrementar este tipo de vínculos entre regiones10.

    Dentro del objetivo antes referido, los países de la región, podrían proponerse aumentar la presencia en el mercado chino, ampliar y diversificar el comercio y garantizar la estabilidad de los flujos. Una serie de circunstancias ofrecen oportunidades como las siguientes:

    - China es un gran importador de productos primarios y un gran exportador de manufacturas y equipos, con calidad y precios muy competitivos, lo que podría sugerir la complementariedad entre las dos regiones.

    - El comercio basado en los productos tradicionales tiene límites y parece conveniente aprovechar eficientemente las ventajas comparativas de la región para establecer vínculos intraindustriales11.

    - Las Corporaciones chinas aumentan las inversiones en el exterior, básicamente en inversiones directas, buscando en principio recursos naturales y mercados. China fue uno de los mayores inversionistas dentro de los países en desarrollo en 1990; pero la región latinoamericana y caribeña no se benefició del aumento y sólo recibió el 2% de esas inversiones12.

    La región puede ofrecer recursos, niveles tecnológicos, capacidad empresarial, fuerza de trabajo capacitada y servicios avanzados, junto a una posición geográfica muy atractiva. Ya se han establecido inversiones chinas en la minería, forestales, pesca y siderurgia y, en menor grado, en las industrias de confecciones y de ensamblaje

    Lo más importante, parece ser, desarrollar nuevos sectores y producciones no tradicionales. Un destacado ejemplo es el acuerdo con Venezuela para la producción de Orimulsión. El mismo promueve la exportación de un nuevo producto y el aporte de capitales chinos para constituir una empresa mixta para la construcción -en Venezuela- de un módulo de producción de 5,2 millones de toneladas anuales, que se orientará esencialmente a la demanda china.

    No debe perderse de vista la posibilidad de realizar inversiones, en China, por parte de firmas latinoamericanas y caribeñas. La región debe prepararse, como lo hace el resto del mundo, para participar en la "apertura del gran mercado chino".

    Cabe citar que a partir de la década de los años 1990, China se ha mostrado interesada en aumentar las relaciones económicas y comerciales, entre otros factores, por lo siguiente: a) las economías latinoamericanas y caribeñas se recuperan, liberalizan sus políticas comerciales y se produce una gradual apertura financiera y cambiaria; b) el área hemisférica aumenta su importancia estratégica ante los efectos, para su comercio con Estados Unidos, del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCNA) y la eventual integración del Area de Libre Comercio de Las Américas (ALCA); c) la integración latinoamericana y caribeña con mercados más amplios ofrece alicientes a los negociadores chinos.

    Este acercamiento a la región latinoamericana y caribeña se inserta en sus perspectivas a mediano y largo plazo, de una mayor incorporación a la región de Asia-Pacífico. China integra el Consejo sobre Cooperación Económica de Asia Pacífico (APEC) donde participan Chile y México y en el Pacific Economic Cooperation Conference (PEEC) en el que ya están Chile, Colombia, México y Perú.

    Por otra parte, en un análisis muy agregado del comercio, por categorías de productos, los alimentos, las materias primas y los combustibles surgen como los rubros con mayores posibilidades para ampliar los intercambios entre nuestra región y China.

    En el caso de los alimentos y las materias primas, China ha dependido, tradicionalmente de sus producciones internas y ha sido un exportador importante; pero esa estructura tiende a cambiar ya que la agricultura y la industria no satisfacen completamente las demandas locales, por lo anterior, algunos de los productos, que antes se exportaban, pasan al consumo nacional y, aumentan las importaciones.

    En cuanto a los combustibles, se presentan las mayores oportunidades. China requiere, con urgencia, incrementar sus producciones energéticas para la industria y el consumo residencial. Actualmente, la mayor parte de la generación se realiza a partir del carbón del país, pero, la situación de las minas, junto a los cambios tecnológicos y los ambientales, aumentan la demanda de petróleo y modifican la estructura de los portadores energéticos. En este escenario, pueden proyectarse mayores importaciones desde la región latinoamericana de petróleo y de otros portadores, como es el ejemplo de la Orimulsión. El consumo de combustible percápita en China es uno de los más bajos en el mundo, pasó de 0,2 barriles percápita en 1970 a 0,9 barriles en 1994 13.

    Las perspectivas parecen más difíciles en los bienes de consumo duraderos y no duraderos igualmente en las maquinarias, en los cuales las producciones latinoamericanas y caribeñas tendrán que enfrentar la competencia de los proveedores tradicionales -Japón, Estados Unidos y Europa- y de las empresas nacionales, mixtas y extranjeras establecidas en ese país.

VI. Que significará la introducción de Hong Kong

    En julio de 1997, Hong Kong se convertirá en una "Región Administrativa Especial" de China, manteniendo su sistema social, político, económico y jurídico y su "status" como puerto franco.

    Este hecho tendrá grandes repercusiones para ambos, siendo posiblemente mayores para China. El "redespliegue" de industrias desde Hong Kong, se ampliará a otras producciones y a otros sectores y, a la vez, se impulsará la ejecución de grandes proyectos de inversiones, todo lo cual contribuirá a aumentar las demandas de insumos, tecnologías, equipos y servicios.

    Ya en este momento, la mayor parte del comercio de la región con Hong Kong es de manufacturas reexportadas, y se calcula que una gran parte de ellas proceden de China14. Hong Kong exportó a América Latina 4,26 miles de millones de dólares, de ellas, las manufacturas ascendieron a 4,23 miles de millones y 3,80 mil millones correspondían a reexportaciones15.

VII. Acciones para promover las relaciones económicas y comerciales

    Se han tratado con frecuencia los problemas que dificultan los intercambios entre ambas regiones y, podría decirse que están identificados. Ahora, se trata de proponer un grupo de acciones para aprovechar las potencialidades y las oportunidades actuales16.

    a. Primero: Se deben diseñar sistemas de información y divulgación regulares sobre la República Popular China, para los gobiernos, sector privado, instituciones académicas y científicas, que contribuyan a dar una visión más integradora, en temáticas como las siguientes:

    - evolución de la economía y de la reforma y apertura.

    - cambios en los patrones sectoriales y regionales.

    - evolución de los sistemas de comercio y finanzas.

    - participación de China en los esquemas de integración de Asia-Pacífico.

    b. Segundo: Para lograr relaciones más amplias y estables se deben promover acciones de consulta e intercambios que articulen las políticas nacionales y las regionales y que involucren a todos los actores, como son: gobiernos, comerciantes, industriales, e instituciones financieras, entre otras. También las Cámaras de Comercio y las instituciones de promoción del comercio pueden jugar un papel destacado.

    c. Tercero: El objetivo debe ser elaborar estrategias de comercio, más ambiciosas de mediano y largo plazo, que relacionen el comercio con el establecimiento de vínculos científicos y tecnológicos, de cooperación industrial y de transferencia de tecnología.

    Para la ampliación de las relaciones, será decisivo el apoyo gubernamental a las iniciativas y las políticas que desarrolle cada país y la región en su conjunto. Existen ejemplos de los resultados positivos que han tenido el establecimiento de vínculos políticos y económicos más activos y la concertación de acuerdos bilaterales como son los convenios comerciales gubernamentales, los convenios de cooperación económico-tecnológico, los de transporte marítimo y los de promoción y protección de inversiones.

    El SELA puede contribuir a la formulación y puesta en práctica de un Programa Regional de Cooperación de América Latina y el Caribe con la República Popular China, que incluya acciones en el plano económico, social e informativo e instrumentar vías para el intercambio de información y comunicación. El Encuentro de Empresarios y Técnicos de Alto Nivel puede constituir un paso adecuado en los esfuerzos por promover el acercamiento.


NOTAS

  1. Comisión Sur. "El Desafío del Sur". Prefacio del Presidente, pag. 7
  2. El encuentro est  previsto celebrarse en noviembre de este año en Caracas.
  3. Véase SELA. La República Popular China: Apertura y Posibilidades para las relaciones económicas con América Latina y el Caribe. XXI Consejo, 1995.
  4. The Economist. jun 4th,1992
  5. Informe del Primer Ministro Li Peng, sobre el esquema del IX Plan Quinquenal para el desarrollo económico y social y las metas a largo plazo para el año 2010.
  6. Informe, citado.
  7. Informe, citado.
  8. Informe, citado.
  9. Se trata del comercio en la zona libre.
  10. Véase El regionalismo abierto en América Latina y el Caribe: la integración económica al servicio de la transformación productiva con equidad. ( Cepal 1994).
  11. Moneta, Carlos. Comercio e Integración intraindustrial en Asia-Pacífico. Perspectivas de vinculación con América Latina. ISEN 1995
  12. UNCTAD. World Investment Report. 1995, Transnational Corporation and Competitiviness. pag. 57
  13. ONU. Estudio Económico y Social Mundial 1995. pag. 165.
  14. Distintos estimados calculan que entre el 75 y el 80% de las reexportaciones de Hong Kong proceden de China.
  15. OMC. El Comercio Internacional. Tendencias y estadísticas. 1995 pags 178 y 179.
  16. Véase SELA, citado.

 

 


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