Relaciones externas de América Latina y el Caribe
Edición Nº 46
Abril-Junio 1996

Relaciones comerciales y financieras de Japón con América Latina y el Caribe
Secretaría Permanente del Sistema Económico Latinoamericano

    El presente artículo sintetiza el capítulo 1 del documento elaborado por la Secretaría Permanente del SELA, denominado Las relaciones comerciales y las inversiones de Japón con América Latina y el Caribe.

I. Características de la política comercial de Japón

    El proceso de liberalización y desregulación del comercio japonés se inició en 1992 en el marco del 12o. Plan Económico Quinquenal, cuya instrumentación coincide, a partir de 1994, con los compromisos asumidos en el marco de la Ronda Uruguay de negociaciones comerciales multilaterales del GATT.

    Como resultado de la Ronda Uruguay, Japón disminuyó sus aranceles ponderados aplicables a productos industriales en un 56%. Los productos manufacturados más protegidos son el calzado, los textiles y el cuero, los alimentos y las bebidas, y los derivados del azúcar. En el sector agrícola, las barreras no arancelarias fueron transformadas en aranceles (excepto para el arroz, cuyo régimen especial ser negociado en el año 2000).

    En materia de comercio de servicios, Japón ha formulado compromisos importantes en la Ronda excepto en telecomunicaciones básicas y transporte marítimo institucional. Queda por analizar la posición de Japón en las recientes negociaciones de un Acuerdo Internacional de Servicios actualmente en curso en el marco de la Organización Mundial del Comercio, en Ginebra1.

    El Sistema Generalizado de Preferencias de Japón fue prorrogado en 1995, y se le introdujeron modificaciones respecto al sistema anterior. El nuevo esquema incluye normas de origen menos estrictas y más claridad en los procedimientos administrativos 2.

    Japón aplica normas técnicas obligatorias en materia de importación de alimentos, farmacéuticos, manufacturas eléctricas y otros productos de consumo para los cuales existen normas de seguridad.

Cuadro No. 1
Japón: Principales indicadores económicos


1991 1992 1993 1994 1995 1996(P)

PRODUCTO INTERNO BRUTO (Var.%)

4,0

1,1

0,1

0,5

0,9

2,7

INFLACION (Var.%)

2,7

1,7

0,6

0,3

-0,5

0,2

TASA DE DESEMPLEO (Var.%)

2,1

2,2

2,5

2,9

3,1

3,3

TASA DE INTERES CORTO PLAZO (%)

7,0

4,1

2,7

1,9

1,0

0,6
SALDO EN CUENTA CORRIENTE

(Miles de millones de dólares)


68

112

132

131

111

88
BALANCE FISCAL GOBIERNO GENERAL

(% PIB)


2,9

1,4

-1,6

-2,1

-3,1

-4,1
    Fuente: IMF (1996) World Economic Outlook
    (P):Predicción

II. Tendencias actuales del Comercio Exterior del Japón3

    1. Continuo crecimiento de exportaciones e importaciones

    A pesar de la falta de crecimiento de la economía japonesa, el yen continuó apreciándose marcadamente durante los primeros meses de 1995. Y aunque a partir de mayo esa tendencia se revirtió, recuperándose los niveles cambiarios de principios de año a partir de agosto, el efecto de un yen revaluado sobre las corrientes de comercio exterior continuó durante todo 1995. Este proceso afectó profundamente la estructura del comercio exterior japonés.

    En 1994, Japón exportó por un total de US$ 395.600 millones, con un crecimiento, de 9,6% en relación al año anterior. Esta tendencia continuo con fuerza durante el primer semestre de 1995, elevándose en 18,2 % comparado con igual período de 1994, con un crecimiento estimado para todo 1995 de 20%. La causa de este crecimiento de las exportaciones, a pesar de la revaluación del yen, es que los precios de las exportaciones denominadas en yens sólo disminuyeron 0,9%, pero el volumen de las exportaciones creció en 1,7%. Además esta tendencia se vio favorecida por el crecimiento de las economías desarrolladas, y un incremento del comercio de las empresas japonesas con sus subsidiarias en el extranjero4.

Gráfico No 1

    Por otra parte, las importaciones crecieron significativamente en 14,2% en 1994, llegando a US$ 274.700 millones. Durante el primer semestre de 1995, esta tendencia se consolidó con un marcado crecimiento de 28,5% en relación a igual período del año anterior. Esta tendencia creciente refleja adecuadamente el efecto de la revaluación de la moneda japonesa, que también afectó el comercio intra-empresas, produciendo un crecimiento de las importaciones desde las filiales de empresas japonesas en el extranjero.

    En relación al balance del comercio exterior japonés, el superávit de la balanza comercial se mantuvo durante 1994 en valores similares al año anterior, con un monto de US$ 120.858 millones, arrojando un crecimiento de sólo 0,5%. Sin embargo, el superávit comenzó a presentar una tendencia hacia la baja ya durante el segundo semestre de 1994. Durante el primer semestre de 1995, disminuyó un 3,8%, en relación a igual período de 1994.

    2. Comercio exterior por regiones

    En primer lugar, al examinar la estructura del comercio exterior japonés en relación al destino de sus exportaciones por regiones, surge que durante 1994, Japón exportó US$ 200.600 millones a los países industrializados, con un crecimiento de 7,8%, mientras que exportó por un monto de US$ 192.300 millones a los países en desarrollo, arrojando una tasa de crecimiento de 12,5%. Consecuentemente, por primera vez, el nivel de exportaciones a los países en desarrollo es casi equivalente al destinado a los países industrializados.

    Dentro del grupo de países industrializados, las exportaciones a EE.UU., medidas en dólares, continuaron creciendo a una tasa de aproximadamente 10% anual, a pesar de la revaluación del yen. Sin embargo, el volumen de las exportaciones japonesas a EE.UU. ha caído sistemáticamente desde 1991, excepto en 1994, por lo que el crecimiento se explica fundamentalmente por el incremento de los precios en dólares de las exportaciones. En relación a las exportaciones a la Unión Europea, se registró una recuperación durante 1994, superando una abrupta caída en 1993. Durante el primer semestre de 1995, se produjo un marcado crecimiento de casi 20%.

    Las exportaciones hacia los países en desarrollo, entre los cuales los países asiáticos representan el 80% aproximadamente, continuaron creciendo en 1994 con una tasa del 17%, similar a la registrada en 1993, mientras que durante el primer semestre de 1995, se registró un crecimiento de 26,7%. Se destacan claramente las exportaciones a ASEAN, las cuales crecieron en 24,1% en 1994, y 37,6% durante la primera mitad de 1995. Por otra parte, las exportaciones a China sólo crecieron en 8,2% en 1994, con una significativa caída de la tasa de 44,6% registrada en 1993.

Gráfico No 2

    Al analizar las importaciones durante 1994, se verifica que Japón importó de los países industrializados por US$ 132.400 millones, con un crecimiento de 14,3%. Las importaciones desde EE.UU. crecieron 13,4% en 1994, y 18,3% en el primer semestre de 1995, mientras las provenientes de la Unión Europea crecieron más rápidamente a una tasa de 17,7% en 1994 y 37,0% en los primeros seis meses de 1995 .

    El crecimiento de las importaciones provenientes de los países en desarrollo en 1994 fue de 13,4%, inferior al de los países industrializados. Pero, en la primera mitad de 1995 hubo un marcado crecimiento de 31,7%, que supera claramente la tasa de 24,2% de los países industrializados. Entre los países en desarrollo, se destaca claramente China, con una tendencia de crecimiento marcado, con tasas de 34 % para 1994, y 38,8% para la primera mitad de 1995. La situación de América Latina y el Caribe ha mejorado claramente, pues de una caída de 4,1% en 1993, pasó a crecer en 14,7% durante 1994, y registró una tasa de 45,5% para los primeros seis meses de 1995 .

    3. Composición de las exportaciones e importaciones por tipo de producto

    Al analizar la composición de las exportaciones por tipo de producto, los bienes de capital representaron en 1994 el 60% del total, con un monto de US$ 237,700 millones. Este rubro mostró un crecimiento del 14,3%, consolidando una tendencia registrada desde 1987, cuando este tipo de bienes representaba el 51,1% de las exportaciones. Esta expansión en las exportaciones de bienes de capital se explica claramente por el crecimiento del comercio intrafirma, por la provisión de partes y componentes a las subsidiarias en el extranjero. Las exportaciones de materiales industriales creció en 11% durante 1994, alcanzando un monto de US$ 68.200 millones. Sin embargo las exportaciones de bienes de consumo cayeron en 4 % a US$ 79.500 millones. Claramente esta disminución se debió a la apreciación del yen.

Gráfico No 3

    En el plano de las importaciones, tanto los bienes de capital como los bienes de consumo crecieron a una tasa superior al 25%. Para el primer semestre de 1995, la importación de bienes de capital creció en 32,7%, y la de bienes de consumo 35,4%. Mientras, la importación de alimentos creció en 17,5% en 1994, y 11,5% durante el primer semestre de 1995. Hubo un crecimiento importante en los rubros de pescados, carne, vegetales y frutas, destacándose el crecimiento de 41,7% en 1994 de los vegetales frescos.

    La importación de materias primas representó el 45,1% del total importado en 1994, pero mostró un crecimiento de sólo el 5,2%. Esto se debe fundamentalmente a la caída del valor de las importaciones de combustibles desde 1990. El porcentaje de los combustibles importados sobre el total cayó del 24,2% en 1990 al 17,4% en 1994.

Gráfico No 4

    4. Balance comercial

    El superávit de la balanza comercial del Japón era de US$ 46.100 millones en 1985, ascendió a US$ 77.600 en 1988, declinó a US$ 52.100 en 1990, pero durante la presente década creció ininterrumpidamente hasta alcanzar los US$ 120.900 millones en 1994. El superávit en los ochenta se concentraba en los países industrializados, mientras que actualmente el déficit afecta igualmente al comercio de Japón con los países industrializados como con los países en desarrollo. Sin embargo, durante 1995, la tendencia se revirtió, descendiendo el superávit fiscal al final de año fiscal (marzo 1996) en 18%, a un monto de US$ 96.200 millones5.

    Al analizar por región el superávit comercial de Japón en 1994, surge que con los países industrializados alcanzó US$ 68.200 millones, mientras que con los países en desarrollo fue de US$ 62.200 millones. Para ese año, el superávit con EE.UU. fue de US$ 54.900 millones, pero fue superado por el superávit de Japón con los PARI (Países de Reciente Industrialización) asiáticos, por un monto de US$ 62.400 millones. El superávit comercial con la Unión Europea alcanzó US$ 31.200 millones en 1992, pero ha descendido a un monto de US$22.000 en 1994.

Gráfico No 5

    El balance comercial de Japón con los países de ASEAN se transformó de déficit en superávit en 1992, mientras que con China se convirtió en déficit desde 1991. Durante la primera mitad de 1995, el superávit comercial continuó creciendo con EE.UU. y los países asiáticos, particularmente con los PARI y ASEAN.

IV. Relaciones comerciales de Japón con América Latina y el Caribe

    Las relaciones comerciales de Japón con América Latina y el Caribe tienen una larga trayectoria. Después de la II Guerra Mundial, la región se convirtió en un proveedor de materias primas, y posteriormente en mercado para los productos de exportación japoneses.

    Durante la década de 1950, América Latina y el Caribe adquiría 9,2% de sus exportaciones a Japón y le proveía el 9,8% de sus importaciones. Durante los años sesenta, las cifras de comercio global con Japón declinaron al 7%, al 6,2% en los años setenta y al 4,5% en los ochenta, sobre el total de la región6. Sin embargo, el comercio con Japón creció con tasas del 15% en la década de 1960 y de casi el 20% en la de 1970, pero aumentó sólo el 2% durante la década del ochenta.

Gráfico No 6

    El análisis del balance comercial denota que el comercio fue deficitario para Japón durante la década del sesenta, cuando la región constituía todavía una importante fuente de provisión de materias primas y productos básicos. El crecimiento industrial de los setenta en la región generó un déficit comercial con Japón, dada la importación de equipos industriales y bienes de capital de ese origen, reduciéndose a partir de principios de los años ochenta por la crisis de la deuda7.

    En 1990, las exportaciones latinoamericanas a Japón representaban aproximadamente el 5% del total, mientras las importaciones eran equivalentes al 3,5%. Estas cifras denotaban las consecuencias de un comercio bajo y est tico durante la década del ochenta, como consecuencia de la crisis económica de América Latina, lo que produjo la pérdida de posición relativa en favor de los países de la región Asia-Pacífico. Durante los primeros años de la presente década, se ha registrado un importante avance de las exportaciones niponas hacia América Latina y el Caribe, mientras se producía un estancamiento de las importaciones japonesas desde la región, generando un superávit comercial favorable a Japón8. Sin embargo, a partir de 1994 se registra una importante recuperación de las importaciones de Japón desde la región, con un crecimiento de aproximadamente el 15% para ese año, llegando a una tasa de 45 % para los primeros seis meses de 19959.

    El comercio con Japón se ha concentrado históricamente en un pequeño grupo de países de la región. Así, las exportaciones japonesas se dirigen principalmente a México, Brasil, y Panamá; Colombia, Chile, Venezuela y Argentina, mientras las importaciones de Japón de la región provienen mayoritariamente de Brasil, Chile y México10. Esos tres países representaron en 1994 el 36%, 24% y 15%, respectivamente, de las importaciones provenientes de la región. Sin embargo sólo fueron equivalentes al 1,2%, 0,8% y 0,5% de las importaciones totales de Japón. Además, Brasil ha tenido un crecimiento anual de sólo 0,6% para el período 1990-1994, mientras que México ha disminuido a un ritmo anual de -8,6% para igual período. Sólo Chile ha mantenido un crecimiento constante que le ha permitido cuadruplicar sus exportaciones a Japón durante la última década, pasando de exportar US$ 533 millones en 1985 a un monto de US$ 2.163 millones en 199411.

    Detrás de estos tres países que representan el 75% de las importaciones de Japón provenientes de la región latinoamericana, se ubican Argentina, Perú y Colombia, con una participación relativa en la región de entre 5% y 4% cada uno, seguidos de Venezuela que se aproxima al 4%. Para este grupo de países, sus exportaciones a Japón han decrecido para el período 1990-1994, con excepción de Colombia. En relación a los demás países de la región, sólo Paraguay y algunos países de Centroamérica y el Caribe han tenido tasas de crecimiento significativas. Para la región globalmente considerada, la tasa de crecimiento ha disminuido marcadamente durante el primer lustro de la presente década12.

    Según datos oficiales japoneses, las exportaciones de Japón a América Latina y el Caribe han mostrado una importante tasa de crecimiento en los últimos años: 6,8% en 1993, 10,8% en 1994, y 17,7% en el primer semestre de 1995. En 1994 el monto total ascendió a US$ 18.700 millones, mientras que durante los primeros seis meses de 1995, se registraron US$ 11.100. Este incremento implica que las exportaciones japonesas hacia América Latina y el Caribe han crecido en importancia relativa, pasando del 4,68% en 1993, al 4,73% en 1994, y al 5,03% durante la primera mitad de 1995, sobre el total global de exportaciones del Japón13.

    Japón absorbió en 1993 el 4,7% de las exportaciones de los países de América Latina y el Caribe, y fue origen del 8,4% del total de importaciones, de acuerdo a cifras de Naciones Unidas. Sin embargo, para algunos países de la región, Japón ocupa un lugar muy importante en su comercio exterior. En 1994, Japón fue el principal destino para las exportaciones de Chile (16,6%), el segundo mercado para el Perú (8,7%), el tercero para México (3,2%), el cuarto para Brasil (6,4%) y Colombia (3,2%)14.

    1. Principales productos de intercambio

    Las exportaciones de productos latinoamericanos a Japón se han centrado tradicionalmente en materias primas, productos energéticos y productos básicos. Esta estructura contrasta con la existente entre Japón y el este Asi tico, donde predominan los bienes manufacturados. En relación a las exportaciones japonesas a la región latinoamericana, continúan centradas en los productos industriales15.

    La estructura de las exportaciones japonesas a la región muestra que en 1993, el 98,7% correspondió a productos industriales. El 87,6% de las exportaciones en ese año fueron bienes de capital, correspondiendo el 13,1% del total a maquinarias en general, el 18,5% a maquinaria eléctrica, y el 53,9% a maquinaria de transporte (20,9% automotores y 25,8% embarcaciones), y el 2,1% a instrumentos de precisión16.

Gráfico No 7

    Los principales productos que Japón importa de América Latina y el Caribe, son minerales y petróleo, productos forestales y pesqueros. La composición de las importaciones japonesas de la región se concentra en un limitado grupo de productos que equivalen al 80% del total17.

    Se pueden analizar las categorías de productos que América Latina y el Caribe exporta a Japón, con un mayor grado de discriminación. En tal sentido, los principales productos alimenticios son: carnes (2%), pescados y mariscos (9%), cereales (1,5%), frutas y vegetales (3,6%), azúcares (0,3%), forrajes (3,1%). Las exportaciones de materias primas se centran en textiles (0,5%), metales (19,1%) -especialmente el hierro (11,8%) y el cobre (5,3%)-, otras materias primas agrícolas (9,3%) -soya (2,4%), madera (1,8%) y pulpa de papel (2,3%). Las principales exportaciones de productos manufacturados son: productos químicos (8%), maquinaria (3%), productos textiles (0,3%), y productos metálicos (20,1%)18.

Gráfico No 8

     

    2. Situación arancelaria en Japón para los productos de América Latina y el Caribe después de la Ronda Uruguay19

    Como resultado de la Ronda Uruguay, el promedio simple de aranceles de Japón ha caído a 4,6%, disminuyendo para las materias primas agrícolas a 3,7%, para los productos industriales a 4,7%, y sin cambios para los productos minerales, a una tasa de 0,1%. El efecto de las negociaciones se extender hasta fin de siglo, donde el arancel medio ponderado de los productos industriales caer a 1,7%.

    En el sector agrícola, Japón aceptó el compromiso derivado de la Ronda Uruguay de convertir todas las barreras no arancelarias en aranceles, con la única excepción del arroz, que goza de un régimen especial hasta el año 2000. Además, de la aplicación de los acuerdos alcanzados, reducir el nivel de los aranceles agrícolas en 36%, en un lapso de seis años, con una reducción mínima de 15%, y la total eliminación de aranceles para 381 productos (27% del total agrícola).

    Las principales reducciones arancelarias correspondientes a productos agrícolas beneficiados por el resultado de la Ronda Uruguay son: carne, del 50% al 38,5% en el año 2000; naranjas, del 40% al 32% (importaciones de diciembre a mayo), y del 20% al 16% (importaciones de junio a noviembre); y queso no procesado, del 35% al 29,8%.

    Para los productos pesqueros, la tasa media de los aranceles disminuir , aunque permanecieron sin modificación para algunas especies consideradas sensibles, como el bacalao, y se mantendrán las cuotas de importación, sin que las mismas se conviertan en aranceles, pues el sector pesquero est excluido del acuerdo alcanzado en materia agrícola.

    Para los productos mineros y manufacturados, como resultado de la Ronda Uruguay, se producir una reducción general de 56%, excepto en petróleo. Para los productos industriales, la reducción ser casi total para el 71% de los aranceles menores al 5%, y de 25% para los aranceles entre 5% y 10%.

    Los principales sectores industriales y minerales beneficiados por las disminuciones arancelarias de Japón como resultado de la Ronda Uruguay son: alimentos procesados, con una disminución de 36% promedio en un lapso de seis años; bebidas alcohólicas, con una reducción de 15%; madera con la caída del arancel máximo de 20% a 10%; productos de cuero, con la reducción del arancel máximo de 60% a 30%; textiles, con una caída promedio de un tercio; y cobre y minerales no ferrosos, con una disminución de 6% a 3%. Los acuerdos alcanzados requieren también la eliminación de todas las cuotas de importación en los sectores industriales.

    Considerando que los principales productos importados por Japón de América Latina y el Caribe son agrícolas, pesqueros y minerales, la eliminación de las cuotas de importación y la reducción de aranceles en el sector agrícola, la disminución de aranceles para productos minerales y para algunas categorías de productos manufacturados exportados por los países de América Latina y el Caribe, implican que los acuerdos alcanzados en el marco del GATT-OMC, constituyen otro factor coadyuvante para la ampliación de las corrientes comerciales entre América Latina y el Caribe y Japón20.

    Concluyendo, las relaciones comerciales entre Japón y América Latina y el Caribe se caracterizan por:

    1. El perfil de comercio de América Latina sigue concentrándose en comodities, mientras la región importa productos manufacturados. Esta situación contrasta con los cambios de la estructura de las importaciones japonesas, donde los productos manufacturados representan más del 60%. Por lo tanto, el desafío de la región es doble: ampliar el volumen de las exportaciones y modificar su composición, incorporando mayor valor agregado21.

    2. Las exportaciones japonesas a la región han crecido en forma sostenida durante los últimos años, mientras las importaciones de Japón desde la región han disminuido hasta 1993. La reversión de esta tendencia negativa a partir de 1994, y su consolidación en 1995 a partir del fin de la recesión de la economía japonesa, presentan posibilidades favorables para ampliar las exportaciones de la región en los próximos años.

    3. La región enfrenta un contexto caracterizado por la disminución del consumo de materias primas, dificultades para el mantenimiento de las exportaciones de productos semielaborados, y de creciente competitividad en los productos manufacturados. "En ese escenario, el esfuerzo de la región podría ser orientado a lo largo de dos ejes principales: aprovechar la dotación de recursos naturales y generar productos con mayor valor agregado en el campo de los alimentos. Se impone aquí innovación, creatividad y aprovechamiento de recursos hasta ahora no explotados. El otro eje se apoya en la reiterada necesidad de realizar esfuerzos concertados y selectivos por parte de América Latina en pos de su avance en las tecnologías de punta, en base a una profunda reestructuración industrial"22.

V. Las relaciones financieras de Japón

    1. Tendencias de la Inversión Extranjera Directa de Japón

    La Inversión Extranjera Directa (IED) de Japón mostró una tendencia declinante desde 1989, cuando había alcanzado su pico máximo, hasta 1993. Sin embargo, a partir de los primeros meses de 1994 revirtió esa tendencia, cerrando el año fiscal23 1993, con un crecimiento de 5,5% registrando un monto de US$ 36.030 millones, equivalente a aproximadamente la mitad del monto acumulado en 1989. Durante el año fiscal de 1994, esta tendencia ascendente continuó a una tasa de 14%, acumulando un total de US$ 41.100 millones24.

    El crecimiento de la IED de Japón, en esta nueva etapa expansiva, se concentró mayoritariamente en el sector industrial, recuperando ya en el año fiscal 1993, un 70% del monto correspondiente a 1989. Este crecimiento continuó en los primeros seis meses del año fiscal 1994, con una tasa de crecimiento de 29,9%. Este r pido incremento fue motivado fundamentalmente por la importante revaluación del yen desde comienzos de 1993, y es clara manifestación de la reestructuración del sector industrial, que a través de relocaciones fuera de Japón, principalmente en los países asiáticos, busca mantener la competitividad internacional de las empresas japonesas25.

    La distribución geográfica de la IED japonesa muestra a los países del este asi tico como nuevo destino prioritario. Incluso durante la recesión de la economía japonesa de 1991-1993, mientras la IED global caía abruptamente, la dirigida al este de Asia creció en 45%26. De ese grupo de países, se destaca China, que durante el año fiscal 1993 registró un salto positivo de 58%, mientras que en los primeros seis meses del año fiscal de 1994, se incremento en 63,5% respecto a igual período del año anterior. De ese modo, la participación relativa de China pasó del 0,6% en 1990, al 6,7% en 1994. Por otro lado, la IED de Japón en los países de ASEAN representó un 7,7% del total en el año fiscal 1993, mientras que creció en 33,5% para la primera mitad del año fiscal de 1994. Estos movimientos ascendentes, al igual que el registrado en América Latina, tuvieron por contrapartida la caída de la inversión japonesa en la Unión Europea.

    2. Expansión de la IED japonesa en Asia

    Desde mediados de la década de los ochenta, Japón invirtió fuertemente en el sector industrial de los países del este de Asia, para permitir el desplazamiento de sectores productivos que habían dejado de ser competitivos en Japón. Este proceso facilitó el crecimiento económico impulsado por la exportación hacia los países desarrollados, principalmente al mercado de EE.UU., durante la segunda mitad de los años ochenta.

    Sin embargo, durante los años noventa, y como producto de varios años de un alto crecimiento sostenido en la región, se ha producido un desplazamiento relativo hacia el comercio intra-regional de los países del este de Asia. Con la consolidación de la región Asia-Pacífico como la de mayor crecimiento de la economía mundial, las inversiones y exportaciones del Japón en los PARI y países de ASEAN han crecido marcadamente28.

VI. Relaciones financieras de Japón con América Latina y Caribe

    Las relaciones financieras entre Japón y los países de América Latina y el Caribe ocuparon durante la década del ochenta una importancia relativa mayor frente a una relación comercial declinante. Se estima que a principios de la década de los noventa, en América latina y Caribe se encontraba el 18% de la deuda bancaria privada, el 17% de la inversión extranjera directa (IED), y el 10% de la deuda pública de Japón29. Pero contrariamente a los movimientos financieros provenientes de otros países, durante la década del noventa, los flujos financieros de Japón se redujeron considerablemente, especialmente los correspondientes al sector privado.

Gráfico No 9

    Esta circunstancia se debe a dos características que han marcado los flujos de capital japonés en América Latina y el Caribe en los últimos años:

    - en primer lugar, América Latina y el Caribe no se ha beneficiado del auge de la inversión extranjera japonesa durante los 80 debido a las secuelas de la crisis de la deuda externa (que afectaron su solvencia) y debido a que el regreso de los países de la región a los mercados de capital, a finales de la década, coincidió con el comienzo de la contracción de los flujos japoneses.

    - en segundo lugar, reiterando una tendencia histórica, la inversión japonesa en América Latina y el Caribe no ha sido constante sino sujeta a fluctuaciones repentinas (contrariamente a otros países industrializados que han mantenido flujos regulares de capital). Las fluctuaciones se refieren en particular, como es obvio, a inversiones de cartera (bonos y acciones): hasta una fecha muy reciente, los prestatarios de la región estuvieron totalmente ausentes del mercado japonés de bonos, aunque este sea particularmente din mico y haya sido penetrado por otros países considerados como "mercados emergentes"30.

    1. La IED de Japón en América Latina y el Caribe

    La IED de Japón en la región se ha caracterizado por: una reducción durante las últimas tres décadas en la participación relativa de América Latina y el Caribe en la IED japonesa global; una retirada sistem tica de los sectores productivos centrándose principalmente en actividades financieras, preferentemente en paraísos fiscales; las inversiones en sectores manufactureros de la región son marginales; sin embargo, Japón es cuantitativamente, un inversor muy importante en la región. Como comparación, en la década del cincuenta y sesenta, la región absorbía el 80% de las inversiones japonesas acumuladas en maquinaria (eléctrica, transporte y general), y el 49% del total de inversiones externas directas31.

    Al concluir el año fiscal 1994, las inversiones en América Latina y el Caribe tuvieron un crecimiento de 55,2%, alcanzando un monto de US$ 5.231 millones, y representaron el 11,9% de la IED global de Japón. Los profundos cambios estructurales acaecidos en los países de la región durante los años noventa, incentivaron el incremento de la presencia de inversión japonesa en América Latina y el Caribe. Los flujos registrados en los últimos años, particularmente la aceleración de la tasa de crecimiento de los mismos, confirma esta tendencia: US$ 2.726 millones en 1992, US$ 3.370 millones en 1993, y US$ 5.200 millones en 1994.32.

Gráfico No 10

    Además de los paraísos fiscales, los flujos de inversión han sido destinados hacia Argentina, Brasil, México, Perú y Venezuela. Panamá continúa como el principal receptor en la región.

    En relación a los sectores económicos, la mayor parte de la IED corresponde al sector financiero y seguros, y transporte. A diferencia de los países asiáticos, la inversión en los sectores industriales es menor, equivalente al 15% aproximadamente en 1994, la mayoría concentrándose en Brasil. En 1994, el sector manufacturero sólo absorbió US$ 1.159 millones, equivalente al 22% del total destinado a la región33.

    Esta característica denota que la región no se ha constituido hasta el momento, en base productiva importante para las empresas japonesas. Sin embargo, el desarrollo de espacios integrados y el crecimiento económico en la región pueden revertir esta tendencia. En tal sentido, es fundamental el esfuerzo de los países de la región y de sus instituciones regionales para dar a conocer las características de los procesos de integración y de sus desarrollos y logros34.

    2. Flujos Privados de Inversión Japonesa

    En el mercado de bonos, el regreso de los países de la región al mercado internacional de bonos, coincidió con la contracción de la inversión externa de Japón a principios de los años noventa. Hasta 1993, la presencia de prestatarios latinoamericanos era prácticamente nula. Esta situación contrasta con el acceso exitoso de otros mercados emergentes al mercado nipón. La crisis financiera que afectó a la región después del efecto tequila de fines de 1994, retardó una reversión de esta tendencia que tímidamente comienza a manifestarse recién en los últimos meses.

    En relación al mercado de valores, la inversión japonesa en los "mercados emergentes" ha sido marginal, y los mercados latinoamericanos han absorbido una porción insignificante de esos muy limitados fondos. Las inversiones en acciones de la región se han canalizado a través de fondos de inversión y de títulos de depósitos estadounidenses (ADR).

    Por último, en relación a los préstamos bancarios, el acceso sigue siendo muy limitado. En el período 1988-1992, estos préstamos se redujeron a menos de la mitad. No se perciben perspectivas de una reactivación de créditos de las instituciones financieras japonesas, a pesar de los incentivos ofrecidos por el gobierno de Japón35.

    3. Asistencia Oficial para el Desarrollo de Japón en América Latina36

    Durante 1994, Japón continuó como el primer país donante de ayuda para el desarrollo. El monto total de AOD en ese año, según datos de la OECD, fue superior a los US$ 13.200 millones, con un incremento de 7,9% respecto al año anterior. Sin embargo, el porcentaje de AOD en relación al PBI fue de 0,29%, colocando a Japón en la decimoquinta posición en este rubro, muy por debajo del objetivo mínimo planteado por las Naciones Unidas de 0,7% del PBI37.

    La AOD japonesa en América Latina y el Caribe representó el 8,6% del total durante 1994, con un monto de US$ 832 millones. Esta participación es muy reducida, comparada con la correspondiente a Asia, superior al 60% del total. Sin embargo, vale recordar que Japón es el segundo país donante para la región, detrás de EE.UU.38

    La AOD japonesa se instrumenta a través de tres modalidades: cooperación técnica, créditos concesionales y donaciones, siendo las dos primeras las más importantes. Los préstamos concesionales se concentran principalmente en Brasil, México y Perú, y en los sectores de infraestructura de transporte, energía y telecomunicaciones, la agricultura y el medio ambiente. La cooperación técnica encuentra a Bolivia, Brasil, México, Paraguay y Perú entre los principales receptores a nivel mundial. Las donaciones tienden a concentrarse en los países centroamericanos. Además de la AOD bilateral, Japón también aporta a la región mediante fondos canalizados a través de instituciones multilaterales y regionales (Banco Mundial, FMI, BID y PNUD). Otra importante fuente de créditos oficiales, corresponde al Eximbank de Japón, que ha otorgado al concluir el año fiscal 1994 unos US$ 14.000 millones en créditos a los países de la región, aunque los flujos anuales han disminuido últimamente, representando sólo el 7% sobre el total (En 1992 había alcanzado el 21%)39.

VII. Conclusiones y recomendaciones para la acción

    Sería conveniente que los países de la región, tanto a nivel individual como, sobretodo, a nivel de iniciativas conjuntas, instrumenten una estrategia de "penetración" y difusión en los medios económicos y financieros de Japón, incluyendo acciones como las siguientes:

    1. Acciones de divulgación e intercambio de información destinadas a iniciar una persistente campaña informativa en Japón para difundir mensajes tales como:

    En materia de inversión:

  • Las aperturas de los regímenes de inversiones extranjeras y las privatizaciones en América Latina y el Caribe introducen un cambio sustancial en relación a la situación de los años 80 (aunado a la apertura comercial).

  • La situación macroeconómica actual de América Latina y el Caribe es definitivamente distinta a la existente durante los años 80.

  • La crisis financiera de México no ha producido -fuera del "efecto tequila" inmediato a las semanas siguientes a la devaluación del peso mexicano- un colapso de los sistemas financieros de la región, aún cuando ha afectado el ritmo de crecimiento general de la economía de América Latina y el Caribe, en el corto y mediano plazo.

  • La situación y las perspectivas económicas de cada país de América Latina y el Caribe presentan características particulares.

  • La apertura de las economías se ha traducido en una importante apertura de los sistemas financieros de la región que es importante conocer, al igual que los mecanismos de apoyo al comercio exterior derivados de los esquemas de integración subregional.

  • El crecimiento del comercio intrarregional y con terceros de América Latina y el Caribe sirve de estímulo a nuevas inversiones en proyectos de exportación: las oportunidades que brinda la Ronda Uruguay deben ser analizadas en concordancia con las oportunidades para los inversionistas.

  • El reciente establecimiento de un Director de Japón en el BID abre nuevas perspectivas tanto para los contactos entre el gobierno y los empresarios japoneses con las economías de América Latina y el Caribe, como para la divulgación de la información de la región en ese país, además, como es obvio, del estímulo que se puede brindar a inversionistas japoneses mediante operaciones del BID cofinanciadas con sus capitales.

  • En materia de comercio:

  • El intercambio de información mutua no debe limitarse a datos generales de las nuevas políticas comerciales, sino a un análisis sectorial de las potencialidades de comercio (e inversión) derivadas del conjunto de tres factores:

  • Los resultados de la Ronda Uruguay (sobre todo en lo que se refiere al acceso al mercado japonés para los productos de América Latina y el Caribe).

  • El impacto de las medidas de apertura comercial unilaterales de Japón.

  • Las aperturas y las nuevas corrientes que han generado los esquemas de integración regional y subregional en América Latina y el Caribe.

  • 2. Acciones de Consulta entre América Latina y el Caribe y Japón sobre temas económicos internacionales.

  • Organizar una reunión de consulta birregional entre Japón y América Latina y el Caribe en Ginebra, sobre preparación de la Conferencia Ministerial de la OMC en Singapur (diciembre 1996)

  • Explorar las posibilidades de compatibilización y mejor conocimiento de los códigos de inversión en ambas regiones, para facilitar y promover las inversiones y el comercio entre ellas.

  • 3. Acciones de cooperación técnica y transferencia de tecnología:

  • Examen conjunto de las políticas industriales y tecnológicas del Japón y América Latina y el Caribe, identificando reas y formulando propuestas para la cooperación en materia industrial y tecnológica.

  • Examinar las posibilidades de cooperación en temas relacionados con el medio ambiente y en las vinculaciones entre medio ambiente y el comercio, en los planos birregional y global.

  • Apoyar y brindar cooperación en torno a las posibilidades de adoptar en el futuro el reconocimiento mutuo de standars de producción y procedimientos de verificación y control en ese campo, para su aplicación en industrias seleccionadas.


    Referencias bibliográficas

    -Bradford, Collin, Cambio Comercial y Estructural, Los Países recientes y Próxima Industrialización, como Economía de Transición. Traducción del CEMLA, 1987 - Venezuela y el Grupo Andino. Papeles del ICE, 1992.

    -CEPAL, Serie Financiamiento del Desarrollo, El Financiamiento Latinoamericano en los Mercados de Capital de Japón, Punam, Chuham y Kwang W., Jun., No. 28, Santiago de Chile, 1994.

    -CEPAL-Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Latin America and Asia-Pacific, Evolution and Composition of Exports from Brazil and Chile in the 1990s. December 1995.

    -CEPAL-Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Evolución y perspectivas de las relaciones económicas entre Japón y América Latina y el Caribe . Santiago de Chile, Enero 1996

    -Annual Report 1994, Eximbank of Japan, 1995.

    -Far Eastern Economic Review (FEER), 1995-96.

    -GATT. Trade Policy Review Mechanism, Japan, Report by the Secretariat, March 1995.

    -World Economic Outlook. IMF, 1996.

    -Japan Economic Survey, (JES) . Japan Economic Institute. Washington D.C.. 1995

    -Jetro White Paper on International Trade-Trade Statistics. JETRO. Tokyo, Japan. 1994.

    -Jetro White Paper on Foreign Direct Investment 1995, JETRO - Japan External Trade Organization, March 1995.

    -Jetro White Paper on Foreign Direct Investment 1996, JETRO, Japan, 1996.

    -Jetro WHITE PAPER ON INTERNATIONAL TRADE 1995, World and Japanese Trade The New Multilateral Trade System and World Trade (Summary). Tokyo, Japan. JETRO, 1996.

    -Moneta, Carlos S., "Relaciones Comerciales y Financieras de América Latina con Japón y EE.UU.". Revista Integración Latinoamericana. Abril 1989.

    -Moneta, Carlos S., Japón y América Latina en los años noventa-Nuevas opciones económicas., Buenos Aires, Ed. Planeta, 1991.

    -Noto, Gerardo O., Japón y América Latina, Evolución y Perspectivas de las corrientes de comercio, inversiones y cooperación en la década del noventa, Documento de Trabajo IRIAP (Instituto de Relaciones Internacionales de Asia-Pacífico). Buenos Aires. Abril 1996.

    -Revista Economie Internationale, La Revue du CEPII, No. 61, 1er. trimestre 1995.

    -Revista Panorama de la Industria y la Cooperación Económica del Japón, 1993.
    Sociedad Latinoamericana. Tokio.

    -Savorio, Sylvia, "Libre Comercio en las Américas". Mc Graw Hill. 1994.

    -SELA, Secretaría Permanente, La Evolución Económica de Japón y sus relaciones con América Latina y el Caribe.. SELA, Septiembre 1992

    -SELA, Secretaría Permanente,Las relaciones económicas de América Latina y el Caribe con el Japón-Bases para un Programa de Trabajo para su fortalecimiento. Octubre 1993.

    -SELA, Secretaría Permanente, Relaciones Japón-América Latina y el Caribe: Nuevas Oportunidades de Comercio e Inversión. Julio 1995

    -SELA, Secretaría Permanente,Los nuevos criterios de la Asistencia Oficial al Desarrollo: ¿Más Eficiencia o más condicionalidad? Julio1995.

    -SELA, Secretaría Permanente, El Nuevo Sistema Generalizado de Preferencias de Japón-Aplicación a los productos de América Latina y Caribe, (SP/DRE/Di No. 10-95). Noviembre 1995.

    -Stallings, Barbara & Kotaro Horisaka, Japanese relations with Latin America: New paterns in the 1990, in Abraham Lowenthal and Gregory Treverton, eds, Latin America and the United States in a New World, 1992.

    -The Japan Times, Weekly News Roundup. 1996.

    -World Bank, Global Economic Prospects and the Developing Countries. Washington D.C., 1996.


    NOTAS

  1. La Secretaría Permanente del SELA presentar al XXII Consejo Latinoamericano un informe de avance de las negociaciones en materia de servicios en el marco de la OMC.

  2. Ver SP/DRE/Di Nº 10-95 El Nuevo Sistema Generalizado de Preferencias de Japón-Aplicación a los productos de América Latina y el Caribe, Secretaría Permanente del SELA, Noviembre 1995.

  3. Los datos de esta sección fueron extraídos del informe JETRO WHITE PAPER ON INTERNATIONAL TRADE 1995: World and Japanese Trade The New Multilateral Trade System and World Trade (Summary), Tokyo, Japan, JETRO, 1996.

  4. Gerardo O. Noto, Japón y América Latina: Evolución y Perspectivas de las corrientes de comercio, inversiones y cooperación en la década del noventa, Documento de Trabajo IRIAP (Instituto de Relaciones Internacionales de Asia-Pacífico), Buenos Aires, Abril 1996.

  5. The Japan Times, Weekly News Roundup, April 13 to 19, 1996.

  6. Barbara Stallings & Kotaro Horisaka, Japanese relations with Latin America: New paterns in the 1990's, in Abraham Lowenthal and Gregory Treverton, eds, Latin America and the United States in a New World, 1992.

  7. Carlos J. Moneta, Japón y América Latina en los años noventa-Nuevas opciones económicas , p. 101, Buenos Aires, Ed. Planeta, 1991.

  8. Las relaciones económicas de América Latina y el Caribe con el Japón-Bases para un Programa de Trabajo para su fortalecimiento, Secretaría Permanente del SELA, 1993.

  9. JETRO, White Paper on International Trade, 1995.

  10. Carlos J. Moneta, Ibid., p. 100.

  11. Evolución y perspectivas de las relaciones económicas entre Japón y América Latina y el Caribe, CEPAL. Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 8 de Enero de 1996.

  12. Ver Gerardo O. Noto, Japón y América Latina: Evolución y Perspectivas de las corrientes de comercio, inversiones y cooperación en la década del noventa, Documento de Trabajo IRIAP (Instituto de Relaciones Internacionales de Asia Pacífico), Buenos Aires, Abril 1996.

  13. JETRO, Ibid.

  14. CEPAL, Ibid.

  15. Carlos S. Moneta, Ibid.

  16. Según datos extraídos de White Paper on International Trade - Trade Statistics, JETRO, Tokyo, 1994.

  17. Ibidem.

  18. Según datos para el año 1993 de White Paper on International Trade, Trade Statistics, JETRO, Tokyo, Japan, 1994.

  19. Los datos de esta sección fueron extraídos de Trade Policy Review Mechanism - Japan, GATT, 7 March 1995.

  20. Gerardo O. Noto, Ibid.

  21. Secretaría Permanente del SELA, La Evolución Económica de Japón y sus relaciones con América Latina y el Caribe, SELA, Septiembre de 1992.

  22. Carlos J. Moneta, Ibid. p. 106.

  23. El Año Fiscal en Japón se inicia el 1º de abril y concluye el 31 de marzo de cada año

  24. Japan Economic Survey, (JES) Vol. XIX, No.7, July 1995, Japan Economic Institute.

  25. JETRO White Paper on Foreign Direct Investment 1995, JETRO- Japan External Trade Organizations, March 1995.

  26. Far Eastern Economic Review (FEER), Junio 8 1995, pp.39, según estadísticas del MOF.

  27. La denominación de "Este Asiático" se aplica al conjunto de países integrados por China, más dos grupos de países: Los PARI (Países Asiáticos de Reciente Industrialización, o NIE's en su sigla en inglés, que agrupa a Corea del Sur, los territorios de Taiwan y Hong Kong, más Singapur; y los países de ASEAN, considerados en otra etapa de desarrollo) excluyendo a Singapur: Tailandia, Malasia, Indonesia, Filipinas, Brunei, y el recientemente incorporado Vietnam.

  28. JES, July 1995. Para el año fiscal de 1994, EE.UU. se mantiene como primer recipendario de IED de Japón, con un monto de US$ 17.300 millones, de los cuales US$ 4.800 fueron al sector industrial.

  29. Las relaciones económicas de América Latina y el Caribe con el Japón-Bases para un Programa de Trabajo para su fortalecimiento, Secretaría Permanente del SELA, 1993.

  30. Secretaría Permanente del SELA, Relaciones Japón-América Latina y Caribe: Nuevas Oportunidades de Comercio e Inversión, SELA, 1995.

  31. Carlos S. Moneta, Ibid, p. 119-120.

  32. JETRO White Paper on Foreign Direct Investment 1996, JETRO, Japan, 1996. Así en marzo de 1995, América del Norte representaba el 44% de la IED acumulada, mientras correspondía el 19% a Europa, y el 16% a los países asiáticos.

  33. JETRO, Ibid.

  34. Gerardo O. Noto, Op. Cit.

  35. CEPAL, Op. Cit.

  36. Ver Secretaría Permanente del SELA, "Los nuevos criterios de la Asistencia Oficial al Desarrollo: ¿Más Eficiencia o más condicionalidad?", 1995.

  37. Japan Economic Survey, (JES) Vol.XIX, No.7, July 1995, pp.5. Japan Economic Institute.

  38. Si se considera a la Unión Europea en forma conjunta, Japón pasa a ocupar la tercera posición.

  39. Annual Report 1994, Eximbank of Japan.

 

 


http://www.sela.org
sela@sela.org
   SELA,  Secretaría Permanente
Av Francisco de Miranda, Torre Europa, Piso 4, Urb. Campo Alegre,
Caracas 1060- Venezuela
Tlf: (58) (212) 955.71.11 Fax: (58) (212) 951.52.92