Comenzaré por
destacar que mientras la región del Asia-Pacífico continuará siendo el principal punto
de enfoque, este gobierno no asumirá una política restringida hacia oportunidades de
verdadera importancia en otras regiones.
Si hemos de
crear el clima para un crecimiento económico sostenible en este país, deberíamos buscar
oportunidades de comercio e inversión y de establecer asociaciones donde las hayan. Como
país, no podemos sencillamente permitirnos ser selectivos. Necesitamos realismo práctico
y determinación para obtener éxito.
El gobierno
reconoce que Latinoamérica es un mercado emergente de una magnitud considerable en donde
existen verdaderos beneficios al promover un sistema de comercio e inversión mutua.
En un futuro
previsible, quizás no pueda proporcionar retornos a gran escala de la magnitud de Asia
Oriental; sin embargo, el potencial existe y debemos volcarnos al futuro, es decir,
pensando en términos de diez a quince años, para buscar nuestros mercados de
exportación y socios comerciales. A su vez, Australia tiene la oportunidad de convertirse
en la vía de acceso entre Latinoamérica y Asia.
La imagen
económica de Latinoamérica es, en general, promisoria. La crisis mexicana indudablemente
opacó el matiz general; no obstante, los fundamentos son correctos.
Aunque hablar
de nuevos "tigres" económicos es quizás prematuro y perduran algunas
interrogantes acerca de la capacidad de sustentación y ritmo del proceso de reforma, los
estados latinoamericanos en su totalidad han demostrado tener un compromiso con las
reformas dirigidas al mercado y a la apertura comercial.
Dicho proceso
de reforma debería llevar a la obtención de niveles sostenibles de crecimiento y demanda
en los años venideros. El crecimiento promedio del PIB en el período comprendido entre
1996 y el año 2000 se estima en un 4% para las ocho economías más extensas en
Latinoamérica.
Por otra parte,
en la actualidad, Argentina y Brasil están ampliamente considerados entre "los
mercados con mayor emergencia" a nivel mundial, agrupándolos con otros mercados de
nuestra región, tales como China, India e Indonesia.
Ese proceso de
apertura comercial proporcionará verdaderas oportunidades de negocios para los
exportadores australianos. La tarea ahora consiste en abarcar todas las posibilidades y
que el gobierno y la industria trabajen conjuntamente para tal fin.
Actualmente, la
relación comercial entre América Latina y Australia se está fortaleciendo, si bien a
partir de una base moderada.
Las ventas de
Australia hacia la región constituyeron alrededor de un 1.3% del total de sus
exportaciones comerciales para el período comprendido entre 1994 y 1995.
Más
significativa es la inversión australiana en Latinoamérica, la cual está mayormente
concentrada en el sector minero. Sin embargo, aún equivale a menos del 3% del total de
las inversiones extranjeras.
Evidentemente,
las oportunidades existen para que Australia amplíe sus relaciones con Latinoamérica;
para ello, propondría tres áreas de enfoque para acciones futuras donde buscaré que se
cimente una auténtica cooperación negocio-gobierno.
En primer
lugar, se hace evidente la continua necesidad de mejorar el clima de comercio e inversión
para nuestras compañías en América Latina y facilitar el acceso al mercado a través
de:
- Negociaciones
de acceso al mercado y diálogos formales y bilaterales de comercio,
- la
negociación de acuerdos de protección y promoción de inversiones, y
- acuerdos de
doble tributación.
Considero que
hemos progresado al consolidar nuestros vínculos institucionales con los gobiernos de
América Latina. Se ha suscrito un acuerdo de protección de inversiones con Argentina y
otro está por concretarse con Chile.
Dentro de este
contexto, me gustaría mencionar una iniciativa prometedora la cual intensificará el
nivel de dialogo sobre asuntos comerciales y de inversión entre Australia y los
principales países de Sudamérica. Me refiero al establecimiento del diálogo
CER/MERCOSUR, es decir, un diálogo entre Australia y Nueva Zelanda y los países del
Mercado Común del Sur: Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.
Los ministros
de Relaciones Exteriores de CER/MERCOSUR se reunieron en septiembre de 1995 y las primeras
conversaciones entre funcionarios de alto nivel se llevarán a cabo la semana próxima,
entre el 29 y 30 de abril, en Auckland.
El objetivo del
diálogo es influir en el desarrollo de la integración regional en Latinoamérica y
explorar vías para ampliar nuestras relaciones bilaterales con la región
latinoamericana.
La intención
es desarrollar una agenda que enfoque en gran escala las facilidades de comercio y
negocio. Esperamos que la reunión en Auckland genere un intercambio valioso sobre asuntos
importante de interés para los negocios tales como:
- El
reconocimiento de patrones y habilidades profesionales, normas de inversiones y procesos
aduaneros.
- También,
observamos la importancia del diálogo como una forma de consolidar y ampliar la excelente
cooperación en materia de política comercial que poseemos con diversos países de
Latinoamérica; por ejemplo, en el grupo Cairns y más comúnmente a través de numerosos
asuntos en la Organización Mundial de Comercio.
La segunda
área que me gustaría mencionar es la red de apoyo Austrade. Como he mencionado
anteriormente, Latinoamérica ofrece múltiples oportunidades. Considero que nuestro
objetivo debería ser que los exportadores australianos perciban mil millones de dólares
de nuevos negocios para el año 2001 en sectores primordiales como minería,
telecomunicaciones, infraestructura, agroindustrias e industrias marítimas
La Red Austrade
de unidades de negocio en Australia y comisionados comerciales en América Latina, está
preparada para asistir a las compañías en el afianzamiento de los negocios de modo de
convertir dicho objetivo en una realidad.
La Conferencia
Nacional Anual sobre la Perspectiva de Comercio e Inversión (NTIOC) es otro medio
disponible para lograr acercamientos de negocios y promover sus capacidades, productos y
servicios. Cabría mencionar que Argentina será el país de enfoque en la NTIOC de 1996,
siguiendo los óptimos resultados observados anteriormente con Brasil.
Por último,
permítanme mencionar brevemente el asunto concerniente a los servicios aéreos entre
Australia y Latinoamérica, tomando en cuenta que es de considerable interés para muchos
y un problema que espero podamos mejorar en los próximos meses. Existen dos sucesos
recientes de gran interés:
En primer
lugar, me complace poder anunciar que a fines de la semana pasada, Australia y Chile
llegaron a un acuerdo sobre servicios aéreos que abrirá el camino hacia el intercambio
de códigos entre Qantas y Lan Chile, logrando así un mayor aporte al mejoramiento de las
conexiones existente. Espero que este resultado positivo, el cual me complace verlo
finalmente hecho realidad, sirva de ejemplo para ampliar los vínculos de transporte entre
Australia y América Latina.
En segundo
lugar, será del conocimiento de muchos que actualmente la Comisión del Senado para
Asuntos Exteriores, Defensa y Comercio se encuentra revisando dicho asunto en el
Parlamento australiano.
Mi departamento
llevará a sometimiento dicha revisión, alegando una mejora de los vínculos de
transporte entre nuestras dos regiones.
Esta revisión
constituirá una nueva oportunidad para promover soluciones de negocios amigables y
razonables. Seguiré de cerca los resultados.
Finalmente,
existen razones para ser optimistas acerca de la creciente relación entre Australia y
Latinoamérica. En muchos aspectos, se han abierto las puertas a los negocios en la
región. Ahora, el reto consiste en dar un paso más allá, extender e intensificar los
vínculos, lo que conllevará un verdadero esfuerzo; sin embargo, estoy seguro de que
estarán de acuerdo en que también tendrá sus atractivos. Por mi parte, espero efectuar
una pronta visita a Latinoamérica.