El fin del milenio se caracteriza por un considerable incremento del grado de
internacionalización de las economías. El surgimiento simultáneo de fenómenos tan
dispares y a la vez estrechamente vinculados como la aparición de un nuevo modelo
productivo, el desarrollo acelerado de las tecnologías, y la liberalización del comercio
y los movimientos de capitales, alimentan y refuerzan las tendencias a la globalización y
a la regionalización como procesos complementarios antes que excluyentes.
En ese contexto, América Latina y el Caribe se presenta como un socio cada vez
más atractivo y más interesante para el resto del mundo, según expresó el canciller de
México, José Angel Gurría en su visita al SELA. El planteamiento fue compartido por el
Ministro de Comercio Internacional de Canadá, Art Eggleton, interesado en fortalecer las
relaciones hemisféricas, y por su homólogo de Australia, Tim Fisher, partidario de
aprovechar las oportunidades de comercio e inversión que ofrecen los nuevos mercados
emergentes de Latinoamérica.
Las opiniones de los tres ministros están expuestas en la sección Enfoques que
abre el presente número de Capítulos del SELA, dedicado a analizar, desde una
perspectiva múltiple, el tema de las relaciones económicas externas de América Latina y
el Caribe.
La probable evolución de la política comercial estadounidense hacia la región
es presentada a la luz del intenso debate generado por las elecciones de 1996. Un
pormenorizado estudio de IRELA analiza, en cambio, la situación actual y las perspectivas
de las relaciones entre la Unión Europea y América Latina. El tema se complementa con un
trabajo del experto uruguayo Héctor Di Biase sobre los desafíos políticos, comerciales
y de inversión del Acuerdo UE-MERCOSUR, cuyo texto completo se reproduce en la sección
Documentos.
Las potencialidades y beneficios de una relación más estrecha de América
Latina y el Caribe con los países de la Cuenca Asia Pacífico son examinados a través de
dos casos específicos: los vínculos con la República Popular China, analizados por la
investigadora cubana Miriam Fernández, y las corrientes de comercio e inversión con
Japón, expuestas en un documento de la Secretaría Permanente del SELA.
El Asesor del SELA, Andrés Serbin, teoriza sobre el impacto de la globalización
en el Gran Caribe, en tanto que el economista venezolano Telasco Pulgar, compara el
desarrollo binacional fronterizo en Europa y en Latinoamérica.
Más allá de la diversidad de los temas y de las opiniones queda claro que
América Latina y el Caribe pueden mejorar su inserción internacional mediante el eficaz
tramado de relaciones económicas externas cada vez más diversificadas y equilibradas.