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Globalización, Comercio e Integración
Edición Nº 45
Enero-Marzo 1996

El proceso de integración regional y el comercio intrarregional
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)

    Este artículo extracta el primer capítulo del documento «Evolución y perspectivas del Comercio y las Inversiones intrarregionales» preparado por la Unidad de Comercio Internacional, de la División de Comercio Internacional, Transporte y Financiamiento de
    la CEPAL.

  • El Estado de los esquemas de integración

    1. Introducción

    Durante el año 1995, el proceso de integración en la región tuvo que enfrentarse a algunos hechos externos a su quehacer, que en cierta medida se apartan de la coyuntura favorable registrada en los cuatro años anteriores. La irrupción de la crisis mexicana en diciembre de 1994, esta vez no llegó a marcar un punto de inflexión, pero mermó el flujo de los capitales extranjeros hacia varios países de la región, lo que les obligó a ajustar sus economías. Otra prueba dura de superar fue el desencadenamiento del conflicto bélico fronterizo entre Ecuador y Perú, lo que determinó el cierre de fronteras entre estos socios de integración. Simultáneamente, se pusieron en marcha dos uniones aduaneras en la región -MERCOSUR y Grupo Andino-, y entró en vigencia el tratado de libre comercio del Grupo de los Tres.

    Hasta la fecha los procesos de integración han sabido enfrentar con éxito estos desafíos, gracias principalmente al acervo de voluntad política ya acumulada en los primeros años de esta década. México y en menor medida también Brasil, devaluaron sus monedas y aumentaron temporalmente algunas tarifas clave de importación. Los ajustes de México afectaron principalmente sus importaciones desde su socio preponderante de integración, los Estados Unidos de América. Los socios de Brasil en el MERCOSUR lograron que dicho país les eximiera de las restricciones impuestas a la importación. Así, por ejemplo, el principal segmento del intercambio entre Argentina y Brasil, -el automotriz-, se sigue desarrollando mediante la modalidad de comercio administrado. En septiembre, Perú abrió nuevamente su frontera con Ecuador, condición esencial para la recuperación del intercambio entre ambos países.

    Los países centroamericanos continúan enfrentándose a una difícil coyuntura económica, que entre otros factoes se manifiesta en el elevado déficit que registran sus cuentas externas. Las dudas que persisten sobre la adecuación del modelo de integración escogido y la incierta perspectiva que ofrece el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), han causado una pérdida de cohesión en el proceso de integración zonal. Este mismo tipo de incertidumbres afecta a la CARICOM, que en estos momentos busca dar un impulso definitivo a la consolidación de su mercado común.

    2. MERCOSUR. Grupo Andino y ALADI

    A partir del primero de enero de 1995, el MERCOSUR comenzó una nueva fase de su proceso de integración. En esa fecha instauró una organización institucional permanente y entró en vigencia el arancel externo común, que junto con la liberalización de lo esencial del intercambio mutuo, dio lugar a la unión aduanera. Sin embargo, tanto el arancel externo común como el programa de liberalización están aún sujetos a excepciones, por lo que la unión aduanera funcionará de manera incompleta por algunos años más.

    Los flujos comerciales recíprocos, particularmente los que se registran entre Argentina y Brasil, recientemente se han visto afectados por la realidad y la política económica de cada uno de esos países. El déficit comercial global que Brasil acumuló a principios del año y la recesión económica que afectó a Argentina desde la crisis mexicana hicieron que ambos países enfrentaran la necesidad de reducir sus importaciones. No obstante, en el tanscurso del año Argentina logró en buena parte restablecer el equilibrio en su balance en cuenta corriente mediante un gran esfuerzo de exportación, mientras que Brasil eximió a sus socios de integración de las restricciones impuestas a la importación.

    Otra área prioritaria que el MERCOSUR ha tenido que atender se centra en la proyección económica externa de la agrupación. La entrada en vigencia del arancel externo común indujo a negociaciones entre el MERCOSUR y sus socios de integración en el marco de la ALADI, a fin de conservar las preferencias comerciales existentes entre ellos. Estas negociaciones se están llevando a cabo con Chile y México por separado e, inicialmente, con los países del Acuerdo de Cartagena como grupo. Las negociaciones han resultado más complejas que lo esperado debido al elemento de multilateralización que abarcan. Finalmente, al instaurarse el MERCOSUR como entidad con personalidad jurídica internacional, se ha dado la condición básica para establecer un Acuerdo Marco Interregional de Cooperación con la Unión Europea, en el que se propone que ambas partes constituyan en el mediano plazo una asociación de libre comercio.

    También en el caso del Grupo Andino se produjo un hito importante a principios de 1995: el primero de febrero entró en vigencia el arancel externo común, después de más de una década de negociaciones. El nuevo arancel contempla cinco tramos con un máximo de 20%, y cubre el 95% del universo arancelario. Este avance, junto con el hecho que cuatro de los países miembros ya habían alcanzado el libre comercio para lo esencial de su intercambio, convierte al esquema en otra unión aduanera de alcance subregional. No obstante, también este esquema adolece aún de varias imperfecciones. Perú y Bolivia aplican todavía sus respectivos aranceles nacionales, persisten aún excepciones al régimen de libre comercio, y Perú suspendió su participación en la unión aduanera hasta fines de enero de 1996, cuando evaluaría la posibilidad de su reincorporación plena a la agrupación. Otros avances de significación son la flexibilización del régimen comunitario de inversión extranjera y la liberalización del transporte aéreo y marítimo entre los países miembros.

    Por otra parte, han surgido dudas sobre la cohesión interna de la agrupación, no sólo a partir del alejamiento parcial del Perú que y dura desde principios de 1992, sino también porque Colombia y Venezuela junto con México han constituido el Grupo de los Tres desde el primero de enero de 1995, mientras que Bolivia ha intensificado sus esfuerzos de acercamiento al MERCOSUR. Con respecto a este último aspecto, vale destacar que los cinco países como Grupo Andino han tenido varias ruedas de negociación con el MERCOSUR, con el objeto ulterior de llegar a una zona de libre comercio que cubriría prácticamente toda la región sudamericana. En primera instancia se busca celebrar un acuerdo marco, que serviría de sustento para efectuar negociaciones entre cada país miembro por separado y el MERCOSUR.

    En septiembre de 1995, los cinco Presidentes celebraron su primera reunión cumbre desde fines de 1991, y fijaron un plan de acción para el año 1996, tendiente a transformar la Comisión en Secretaría General y ampliar las funciones del Tribunal Andino de Justicia. Los Presidentes acordaron asimismo reunirse anualmente e impulsar la proyección externa de la agrupación, entre otros elementos mediante el fomento de la integración física del continente.

    El 1 de enero de 1995, después de dilatadas negociaciones, entró en vigencia el Tratado del Grupo de los Tres, mediante el cual Colombia, México y Venezuela se comprometen a llegar a una zona de libre comercio en el año 2005. De hecho, existe entre Colombia y Venezuela el libre comercio desde fines de 1991, como consecuencia de los avances registrados en el Grupo Andino. El intercambio con México se liberalizaría mediante un programa de desgravación arancelaria automática de 10% por año. Pero la difícil situación económica prevaleciente en México y Venezuela no permitió que el esquema anotara mayores avances en el año 1995.

    La ALADI ha seguido cumpliendo con su función de marco institucional y legal de los esquemas arriba tratados y, además, de los numerosos acuerdos bilaterales firmados entre sus países socios. Entre ellos han adquirido particular importancia los acuerdos de complementación económica firmados desde fines de la década pasada, y que se conocen como de «nueva generación». En cuanto a sus metas de liberalización comercial, éstos tienen un carácter mucho más ambicioso que los firmados a principios de los ochenta y que sirvieron para amparar el denominado patrimonio histórico de la ALALC.

    Ya se han presentado algunas situaciones conflictivas debido a la proliferación y superposición de los distintos tipos de acuerdos, que llevan a la perforación de los aranceles comunes de los esquemas subregionales y al vaciamiento de las preferencias anteriormente negociadas. Empero, los países interesados han atendido estas situaciones con una gran medida de pragmatismo. Con todo, el interrogante de cómo ensamblar todos estos acuerdos en un envolvente armónico y consistente no ha sido resuelto aún. En este sentido, tampoco ha brindado una vía de solución adecuada a la incierta perspectiva de una pronta integración a nivel hemisférico.

    3. Mercado Común Centroamericano, CARICOM y Asociación de Estados del Caribe (AEC)

    Desde principios de esta década, la integración centroamericana tomó un nuevo impulso al avanzar el proceso de pacificación de la región. Los cinco Presidentes se reúnen frecuentemente y el tema de la integración figura nuevamente entre sus prioridades. Los esfuerzos para reconstituir el mercado centroamericano tuvieron como resultado que a mediados de 1993, entrara en operación una unión aduandera entre El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, conocida como el Grupo de los Cuatro. Después de sus últimos ajustes, el arancel externo común cuenta con un techo aranclario de 15% que cubre el 95% del universo arancelario, complementado con un régimen de libre comercio que abarca unos 1500 productos. Costa Rica ha seguido un rumbo más independiente con respecto a ss políticas comerciales, como quedó demostrado por el acuerdo bilateral de libre comercio firmado entre este país y México, vigente desde el 1 de enero de 1995.

    En lo institucional se ha tratado de fortalecer el proceso, pero estos esfuerzos se han traducido en una multiplicación de órganos y una imperfecta coordinación entre ellos. Pareciera que si bien Centroamérica ha establecido de una manera clara sus prioridades a nivel político, en la práctica cotidiana de las políticas nacionales se avanza a otro ritmo o en otras direcciones. Efectivamente, los países siguen buscando una inserción más competitiva en el contexto internacional, mediane políticas y prácticas diversas que incluyen la rebaja unilateral de la protección arancelaria.

    Entre los últimos acontecimientos de la CARICOM, debe destacarse la intensificación de los esfuerzos llevados a cabo por los países miembros para remover todos los obstáculos al comercio mutuo. A mediados de 1995, este objetivo había sido alcanzado en gran parte, aunque algunos países todavía exigían licencias para la importación de ciertos bienes originarios de la CARICOM. A su vez, el arancel externo común revisado se encuentra en aplicación en casi todos los países, pero aún no se ha llegado a un acuerdo respecto a la armonización de los procedimientos aduaneros. Asimismo, se está elaborando un protocolo relativo al establecimiento y movimiento de capitales dentro del Mercado Común. Con respecto a la libre movilización de la mano de obra al interior de la CARICOM, se acordó que los profesionales universitarios gozarán de dicho derecho a partir de 1996, previa aceptación de sus credenciales por parte del Estado receptor.

    El establecimiento de un mercado y economía unificados ha adquirido mayor urgencia, ya que los países de la CARICOM desean tener una participación más activa en los recientes desarrollos mundiales y hemisféricos. Ello hace prever que estos países perseguirán con más vigor aún los objetivos de su proceso de integración mutua. Sin embargo, se estimó que por ahora no es factible el establecimiento de una unión monetaria, y se acordó que un primer paso en ese sentido es que los países procedan a establecer la libre convertibilidad de sus monedas y la abolición de los controles cambiarios.

    Un hecho destacable en el contexto de la cooperación entre las distintas subregiones fue la creación de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), que congrega 25 países y 12 territorios ubicados en la Cuenca del Caribe. En la reunión cumbre de agosto de 1995, que instauró la Asociación, se adoptó asimismo un Plan de Acción que cubre, entre otras, las áreas de turismo, comercio y transporte, las que son consideradas cruciales para la integración en la cuenca caribeña. La sede de la Secretaria ha sido instalada en Trinidad y Tobago y fue nombrado el Secretario General, estando pendiente la aceptación de los aportes presupuestarios por parte de los países miembros.

II. Tendencias del comercio intrarregional e intersubregional

    1. El desarrollo global y sus causas

    Tal como se puede apreciar en el cuadro 2, a pesar de las recientes dificultades el comercio intrarregional ha continuado en su sendero de rápido crecimiento que le ha caracterizado en la presente década. Mientras que para la región en su conjunto el comercio recíproco alcanzó tan sólo 16.1 mil millones de dólares en 1990, en los cinco años subsiguientes su valor se multiplicó por dos y media veces1. De hecho, en la presente década el comercio mutuo ha revelado tener un dinamismo muy superior a aquel registrado por las exportaciones al resto del mundo, por lo que su participació en las exportaciones totales se elevó de 13.1% en 1990 hasta una cifra superior al 20% en 1995.2 De este modo quedó en unos pocos años holgadamente superado el máximo histórico de 16.6% alcanzado en 1981, antes que se iniciara la crisis de los ochenta.

    Han contribuido a esta elevación de la participación del comercio intrarregional, especialmente el comportamiento altamente dinámico del comercio intra-MERCOSUR e intra-Grupo Andino. Pero también en el caso del Mercado Común Centroamericano, el comercio entre sus países socios se ha recuperado de los estragos de la crisis de los ochenta y está superando sus niveles máximos históricos. Tan sólo en la CARICOM el comercio intrasubregional demuestra un comportamiento errático, y actualmente su valor apenas alcanza al 10% de las exportaciones totales de la agrupación.

    Análisis más pormenorizados (CEPAL, 1994) demuestran que el comercio intrarregional no se distribuye homogéneamente sobre toda la región, sino que aún se concentra en determinados núcleos o ejes. Así, por ejemplo, dentro del MERCOSUR se ha desarrollado un eje dinámico de comercio entre Argentina y Brasil, mientras que Uruguay y Paraguay no han logrado impulsar mayormente sus exportaciones a los demás socios. Algo parecido ocurre en el seno del Grupo Andino, donde se ha desarrollado un eje de intercambio entre Colombia y Venezuela a partir de la puesta en vigencia de una zona de libre comercio entre ambos países. En el MCCA, son Guatemala, Costa Rica y El Salvador de lejos los principales proveedores de la subregión. Nuevamente, en el caso de la CARIMON el grueso del intercambio ocurre entre los cuatro países de mayor tamaño y mayor grado de industrialización en la subregión: Jamaica, Trinidad y Tobago, Barbados y Guyana.

    Varios son los factores que explican el renovado dinamismo del comercio intrarregional. Debe considerarse, en primer lugar, el impacto de los procesos de apertura comercial general llevado a cabo por casi todos los países en los últimos años. A todas vistas, actualmente son muchos más bajos los niveles promedios de protección arancelaria que hace unos seis o siete años, mientras que a la vez ha disminuido su grado de dispersión. Probablemente, tan importante como la rebaja de los niveles arancelarios ha sido la remoción de las restricciones no arancelarias a la importación, y la liberalización de los regímenes cambiarios. Como se señaló antes, coincidentemente han proliferado en la región los nuevos compromisos de integración que contemplan el libre intercambio de la mayor parte del universo arancelario.

    2. La distribución geográfica del intercambio regional

    Un análisis más detallado del comercio intrarregional entre los años 1990 y 1994 demuestra, en primer lugar, el explosivo crecimiento registrado por el comercio al interior del MERCOSUR y del Grupo Andino en el período señalado. En estos casos, el comercio mutuo se multiplica en tan sólo cuatro años por un factor 2.9 y 2.6, respectivamente, mientras que en el MCCA dicha proporción alcanza a 1.9 veces.

CUADRO 1

América Latina y el Caribe: exportaciones totales y por esquemas
subregionales de integración

(Miles de millones de dólares, fob)

  60 70 80 81 82 83 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95c
Aladi                                  
1 Exp.
totales
7.3 12.
8
80.
3
87.
0
80.
5
79.
8
85.
4
72.
2
80.
0
92.
6
101.
9
112.
7
110.
6
134.
9a
145.
2a
170.
3a
207.
4a
2 Exp.
a la Aladi
0.6 1.3 10.
9
11.
9
9.9 7.0 7.1 7.9 8.6 9.8 10.
9
12.
2
15.
1
19.4 23.
7
28.
4
36.
3
3
% exp. intra
Aladi
(2.1)
7.7 9.9 13.
6
13.
7
12.
3
8.8 8.3 11.
0
10.
7
10.
5
10.
7
10.
8
13.
6
14.
4
16.
3
16.
7
17.
5
Grupo
Andino
                                 
1 Exp.
totales
3.6 5.4 30.
6
29.
8
26.
0
23.
4
24.
3
18.
5
20.
3
20.
3
24.
4
30.
8
28.
6
28.
3
29.
8
34.
8
40.
2
2 Exp. al
Grupo
Andino
0.0 0.1 1.1 1.2 1.2 0.8 0.8 0.6 1.0 1.0 1.0 1.3 1.8 2.2 2.9 3.5 4.8
3
% exp. intra
Grupo
Andino (2.1)
0.7 1.8 3.7 4.0 4.8 3.5 3.2 3.4 5.1 4.9 4.1 4.1 6.2 7.8 9.7 10.
1
11.
9
Mercosur                                  
1 Exp.
totales
    29.
5
33.
9
29.
2
31.
0
35.
2
30.
5
34.
1
44.
9
46.
5
46.
4
45.
9
50.
5
54.
2
62.
1
71.
8
2 Exp. al
Mercosur
    3.4 3.0 2.4 1.8 2.0 2.6 2.5 2.9 3.8 4.1 5.1 7.2 10.
0
12.
0
15.
8
3
% exp. intra Mercsur (2.1)
    11.
6
8.9 8.1 5.9 5.5 8.6 7.4 6.6 8.2 8.9 11.
1
14.
3
18.
5
19.
3
22.
0
Mercado
Comúnn Centro
Americano
                                 
1 Exp.
totales
0.4 1.1 4.5 3.8 3.4 3.5 3.5 3.9 3.7 3.9 3.6 4.0 4.4 4.7 4.9 5.5  
2 Exp. al MCCA 0.0 0.3 1.1 0.9 0.8 0.8 0.5 0.4 0.5 0.6 0.6 0.7 0.8 0.9 1.1 1.2  
3
% exp.
intra MCCA (2.1)
7.0 26.
2
25.
4
24.
7
22.
4
21.
6
15.
5
10.
7
14.
3
16.
1
16.
0
17.
3
18.
7
19.
1
22.
4
22.
5
 
  60 70 80 81 82 83 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95
Caricom                                  
1 Exp.
totales
    5.9 5.5 4.6 3.9 3.3 2.7 2.8 3.0 3.3 3.9 3.8 3.7 3.7 3.8  
2 Exp. al Caricom     0.5 0.5 0.5 0.5 0.4 0.3 0.3 0.4 0.5 0.5 0.4 0.4 0.3 0.4  
3
%  exp. intra Caricom (2.1)
    8.3 9.6 11.
0
12.
3
11.
3
10.
6
11.
0
12.
4
14.
0
12.
6
11.
6
5.4 8.1 10.
5
 
América Latina y el Caribe
b/
                                 
1 Exp.
totales
8.6 15.
3
95.
1
100.
7
90.
6
90.
8
96.
9
80.
9
88.
7
101.
5
113.
2
122.
7
120.
4
146.
1a
156.
4a
180.
6a
 
2 Exp. a
América Latina y
el Caribe
0.8 2.0 15.
6
16.
8
14.
0
10.
9
10.
3
10.
5
11.
9
13.
0
15.
5
16.
1
19.
3
24.
5
29.
3
34.
7
 
3
% intra- rregional/

Total (2.1)

8.8 13.
3
16.
4
16.
6
15.
5
12.
0
10.
6
12.
9
13.
4
12.
8
13.
7
13.
1
16.
0
16.
8
18.
7
19.
2
 

    Fuente: CEPAL. División de Comercio Internacional, Transporte y Financiamiento, basado en el Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe, ediciones 1993 y anteriores.

    Nota: Incluye cifras estimadas para los años y países que se indican: en 1982 Haití; 1983 Haití; 1984 Haití; 1985 Haití; 1986 México, Guyana y Haití; 1987 Nicaragua, Guyana, Bahamas y Haití; 1988 Guyana, Bahamas y Haití; 1989: Guyana, Bahamas y Haití; 1990: Guyana, Bahamas y Haití.
    a) Incluye las exportaciones de maquila de México desde 1992.
    b) Incluye once países de la ALADI, cinco del MCCA, cuatro del CARICOM (Barbados, Guyana, Jamaica y Trinidad y Tobago). Bahamas, Belice, Haití, Panamá, República Dominicana y Suriname.
    c) Estimaciones a partir de información parcial.

    En segundo lugar, es importante constatar que el comercio entre los distintos esquemas no sólo es comparativamente escaso, sino que además avanza mucho más lentamente que el comercio intra-esquemas. Así, por ejemplo, mientras que el comercio intra-MERCOSUR alcanzó a 12 mil millones de dólares en 1994, el intercambio entre los países del MERCOSUR y aquéllos del Grupo Andino quedó por debajo de los 3 mil millones, contra 2.4 mil millones de dólares en 1990. La relación entre los países de la ALADI (incluyendo México), por un lado, y los del MCCA, por el otro, es aún tenue: 1.8 mil millones de dólares en 1995 (1.2 mil millones en 1990), de los cuales 1.5 mil millones de dólares corresponden a exportaciones de la ALADI al MCCA. Aunque no se dispone de datos recientes sobre exportaciones interregionales de los paíes de la CARICOM, es sabido que la relación entre éstos y los países latinoamericanos apenas consiste en limitadas exportaciones provenientes de países latinoamericanos ubicados en la Cuenca del Caribe, como México, Colombia, Venezuela y algunos países del MCCA.

    Dentro de la misma región latinoamericana persisten también grandes diferencias. México coloca apenas 5% de sus exportaciones en los demás países de la ALADI y su coeficiente de abastecimiento desde la zona es aún más bajo. Bolivia tiene un intercambio más intenso con los países del MERCOSUR que con sus socios de integración en el Grupo Andino. Los países mayormente exportadores de productos básicos (Ecuador, Perú y Venezuela) mantienen una relación débil con el mercado regional. Los países de la costa atlántica de América del Sur se vinculan escasamente con aquellos que bordean la Cuenca del Pacífico. Más en general, el factor distancia geográfica continúa afectando fuertemente el intercambio entre los países de América Latina y el Caribe. Relaciones comerciales relativamente intensas suelen darse tan sólo entre países vecinos, mientras que tienden a disiparse entre países muy distintas. Pero que esta relación es reversible, lo demuestra el rápido desarrollo de la relación comercial entre Chile y México, a partir de la celebración de un ACE entre ambos países en 1991.

    3. Principales características del comercio intrarregional

    En cuanto a la composición del intercambio por grandes categorías de bienes, tal como fueron definidas por la UNCTAD, se observa que las manufacturas ocupan una porción alta y creciente de las exportaciones intrarregionales (51% en 1990 y 57.8% en 1994). El peso de esta categoría de productos es menor en las exportaciones de la región al mundo (32.5% en 1990 y 50.2% en 1994; pero el último porcentaje es inflado por la inclusión de las exportaciones de maquila de México a Estados Unidos). Lógicamente, en términos absolutos el mercado extrarregional para los bienes manufacturados supera aún en más de tres veces el tamaño del mercado regional.

    El mercado regional es crecientemente apreciado porque ofrece mayores seguridades para desarrollar nuevas líneas de exportación que el mercado extrarregional. En la medida que crece la cobertura de acuerdos celebrados a nivel de gobiernos para promover la integración mutua, y a alcanzar el mercado de los socios de integración un peso significativo, resulta cada vez más vital para las partes involucradas resguardar estas corrientes de intercambio. Así lo demuestra la reciente experiencia del MERCOSUR, donde los conflictos comerciales internos han sido resueltos mediante consultas directas entre los países involucrados. Comparativamente, los mercados internacionales no solamente se caracterizan por una competencia más intensa, sino también por el poder que, con mayor discrecionalidad, pueden ejercer en ellos las grandes potencias.

    Prácticamente todos los países de América Latina han incrementado notablemente sus vinculaciones con el mercado regional en los últimos años, y en varios casos éste absorbe una proporción preponderante de las exportaciones. Así, por ejemplo, se estima que en 1995 Argentina dirigió a sus socios de la ALADI el 46% de sus exportaciones, Bolivia el 35%, Paraguay el 59% y Uruguay el 52%. Pero también naciones exportadores tan importantes como Brasil, Chile y Colombia ya colocan más de 20% de sus respectivas exportaciones en dicho mercado. (CEPAL, 1994).

    4. Perspectivas del comercio intrarregional

    Resulta revelador constatar que durante el año 1995 el comercio intrarregional mantuvo el elevado dinamismo de los cuatro años anteriores, a pesar de las dificultades señaladas en la sección introductoria. Mediante grandes esfuerzos y unadecuado manejo de sus políticas macroeconómicas, la mayoría de los países ha continuado o consolidado su procesos de apertura y estabilización de sus economías.

    Lo anterior no quiere decir que el reciente pasado no tuvo importantes desafíos para la región y su proceso de integración. No obstante, en contraste con lo ocurrido en la primera mitad de los ochenta, ahora los países han desplegado esfuerzos específicos para limitar el impacto que podrían tener sus programas de ajuste sobre sus importaciones desde la región.

    Mientras tanto los esquemas subregionales han proseguido con sus programas de liberalización del comercio mutuo. Como se indicó, tanto el MERCOSUR como el Grupo Andino constituyen uniones aduaneras incompletas o imperfectas, sujetas por varios años más a la eliminación de excepciones a sus aranceles externos comunes y sus regímenes de libre comercio.

    También los acuerdos bilaterales de complementación económica se encuentran en diversas fases de perfeccionamiento, en cuanto a la negociación e implementación de sus programas de liberalización comercial. Procediendo con los programas trazados surgirán nuevas oportunidades comerciales, aunque no hay que subestimar las dificultades involucradas en el perfeccionamiento, ya que abarcarán las áreas y productos más sensibles.

    Más complejas de lo originalmente previstas, han resultado las negociaciones entre esquemas subregionales y entre éstos y países como Chile y Bolivia. En la medida que las negociaciones van involucrando más países y se pretenda multilateralizar las preferencias acordadas anteriormente entre pares de países, las negociaciones se vuelven intrincadas y difíciles de concluir satisfactoriamente para todas las partes.

    Así se ha afirmado que la etapa «fácil» de la integración ya terminó y, consecuentemente, que los países tendrán que emprender esfuerzos adicionales para asegurar el continuado avance del comercio intrarregional. La primera opción que adquiere cada vez más importancia corresponde a la convergencia de los distintos procesos de integración. Aunque no corresponde a este informe examinar esta vía de acción, puede hacerse hincapié en algunos aspectos que ponen de manifiesto la importancia y la urgencia del tema.

    Un reciente inventario de la Secretaria de la ALADI (ALADI, 1995a), revela que en el ámbito de dicha agrupación existen tan sólo cinco acuerdos de cobertura zonal; a los cuales se agregan 32 Acuerdos de Complementación Económica (ACE) celebrados entre pares de países; un ACE cuatrilateral (MERCOSUR) y otro trilateral (Grupo de los Tres); cuarenta Acuerdos de Renegociación del llamado "patrimonio histórico" -todos menos uno de corte bilateral-; 18 Acuerdos Comerciales que comprometen entre dos a seis países miembros; dos Acuerdos Agropecuarios; ocho Acuerdos de Promoción de Comercio; nueve de "otras modalidades de comercio"; y 31 acuerdos celebrados entre un país miembro y otros países de la región latinoamericana y del Caribe. La mayor parte de estos acuerdos, aparte de tener una cobertura geográfica limitada, se aplican además a igualmente limitadas listas de productos y mediante intrincadas programas de desgravación. También la cohesión del Grupo Andino y del MCCA se ha recientemente visto afectada. En estas condiciones difícilmente se puede hablar de un mercado transparente para el agente económico regional. Se está aún lejos de un mercado regional integrado, y al respecto la alternativa hemisférica tampoco parece ofrecer una solución viable en el futuro cercano. En general, la proyección externa de los esquemas plantea opciones estratégicas, incertidumbres y desafíos, que exigirán un gran esfuerzo en cuanto la coordinación de las posiciones de los distintos actores.

    Una creciente coordinación requerirán también las políticas macroeconómicas, arancelarias y cambiarias de los socios de integración que participan en esquemas subreionales. Aunque es muy temprano todavía para pretender la completa armonización de éstas, en la medida que se incremente la interdependencia mutua habrá que acercarse a una mayor formalización de los contactos y las modalidades de concertación entre los responsables de aquellas políticas.

    El tema de la solución de controversias está estrechamente vinculado con el anterior, y para resguardar la confianza en el potencial de crecimiento de los mercados, parece aconsejable que también se siga buscando una mayor formalización de los métodos utilizados hasta ahora para la solución de estos conflictos.

    La facilitación del intercambio, inclusive la parte infraestructural, de los mecanismos de pagos y de financiamiento del comercio, son otros tantos temas que adquieren mayor interés y viabilidad al intensificarse las relaciones comerciales mutuas.

    Por último, está el asunto de las demás normas que regulan el intercambio. En la medida que disminuya la protección arancelaria, estas normas alcanzan un rol más estratégico en la regulación del comercio mutuo y del intercambio con terceros países. Ante este último aspecto, y por los compromisos adquiridos en los foros internacionales, resulta indispensable que las normas regionales tengan concordancia con lo aprobado a nivel internacional.

 

    NOTAS

1. Aunque no se dispone de datos para el MCCA y la CARICOM para el año 1995, se puede estimar que el comercio total entre los países latinoamericanos y del Caribe debe haber superado los 40 mil millones de dólares en este último año.

2. Este último porcentaje es inclusive mayor si no se incluyen las exportaciones de maquila de México en el monto de las exportaciones totales, tal como ocurría hasta el año 1992.

 

 


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