Globalización, Comercio e
Integración
Edición Nº 45
Enero-Marzo 1996 |
|
El proceso de integración regional
y el comercio intrarregional
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Este artículo extracta el primer capítulo del
documento «Evolución y perspectivas del Comercio y las Inversiones intrarregionales»
preparado por la Unidad de Comercio Internacional, de la División de Comercio
Internacional, Transporte y Financiamiento de
la CEPAL.
- El Estado de los
esquemas de integración
1. Introducción
Durante el año 1995, el proceso de integración en la
región tuvo que enfrentarse a algunos hechos externos a su quehacer, que en cierta medida
se apartan de la coyuntura favorable registrada en los cuatro años anteriores. La
irrupción de la crisis mexicana en diciembre de 1994, esta vez no llegó a marcar un
punto de inflexión, pero mermó el flujo de los capitales extranjeros hacia varios
países de la región, lo que les obligó a ajustar sus economías. Otra prueba dura de
superar fue el desencadenamiento del conflicto bélico fronterizo entre Ecuador y Perú,
lo que determinó el cierre de fronteras entre estos socios de integración.
Simultáneamente, se pusieron en marcha dos uniones aduaneras en la región -MERCOSUR y
Grupo Andino-, y entró en vigencia el tratado de libre comercio del Grupo de los Tres.
Hasta la fecha los procesos de integración han sabido
enfrentar con éxito estos desafíos, gracias principalmente al acervo de voluntad
política ya acumulada en los primeros años de esta década. México y en menor medida
también Brasil, devaluaron sus monedas y aumentaron temporalmente algunas tarifas clave
de importación. Los ajustes de México afectaron principalmente sus importaciones desde
su socio preponderante de integración, los Estados Unidos de América. Los socios de
Brasil en el MERCOSUR lograron que dicho país les eximiera de las restricciones impuestas
a la importación. Así, por ejemplo, el principal segmento del intercambio entre
Argentina y Brasil, -el automotriz-, se sigue desarrollando mediante la modalidad de
comercio administrado. En septiembre, Perú abrió nuevamente su frontera con Ecuador,
condición esencial para la recuperación del intercambio entre ambos países.
Los países centroamericanos continúan
enfrentándose a una difícil coyuntura económica, que entre otros factoes se manifiesta
en el elevado déficit que registran sus cuentas externas. Las dudas que persisten sobre
la adecuación del modelo de integración escogido y la incierta perspectiva que ofrece el
Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), han causado una pérdida de
cohesión en el proceso de integración zonal. Este mismo tipo de incertidumbres afecta a
la CARICOM, que en estos momentos busca dar un impulso definitivo a la consolidación de
su mercado común.
2. MERCOSUR. Grupo Andino y ALADI
A partir del primero de enero de 1995, el MERCOSUR comenzó
una nueva fase de su proceso de integración. En esa fecha instauró una organización
institucional permanente y entró en vigencia el arancel externo común, que junto con la
liberalización de lo esencial del intercambio mutuo, dio lugar a la unión aduanera. Sin
embargo, tanto el arancel externo común como el programa de liberalización están aún
sujetos a excepciones, por lo que la unión aduanera funcionará de manera incompleta por
algunos años más.
Los flujos comerciales recíprocos, particularmente los que
se registran entre Argentina y Brasil, recientemente se han visto afectados por la
realidad y la política económica de cada uno de esos países. El déficit comercial
global que Brasil acumuló a principios del año y la recesión económica que afectó a
Argentina desde la crisis mexicana hicieron que ambos países enfrentaran la necesidad de
reducir sus importaciones. No obstante, en el tanscurso del año Argentina logró en buena
parte restablecer el equilibrio en su balance en cuenta corriente mediante un gran
esfuerzo de exportación, mientras que Brasil eximió a sus socios de integración de las
restricciones impuestas a la importación.
Otra área prioritaria que el MERCOSUR ha tenido que
atender se centra en la proyección económica externa de la agrupación. La entrada en
vigencia del arancel externo común indujo a negociaciones entre el MERCOSUR y sus socios
de integración en el marco de la ALADI, a fin de conservar las preferencias comerciales
existentes entre ellos. Estas negociaciones se están llevando a cabo con Chile y México
por separado e, inicialmente, con los países del Acuerdo de Cartagena como grupo. Las
negociaciones han resultado más complejas que lo esperado debido al elemento de
multilateralización que abarcan. Finalmente, al instaurarse el MERCOSUR como entidad con
personalidad jurídica internacional, se ha dado la condición básica para establecer un
Acuerdo Marco Interregional de Cooperación con la Unión Europea, en el que se propone
que ambas partes constituyan en el mediano plazo una asociación de libre comercio.
También en el caso del Grupo Andino se produjo un hito
importante a principios de 1995: el primero de febrero entró en vigencia el arancel
externo común, después de más de una década de negociaciones. El nuevo arancel
contempla cinco tramos con un máximo de 20%, y cubre el 95% del universo arancelario.
Este avance, junto con el hecho que cuatro de los países miembros ya habían alcanzado el
libre comercio para lo esencial de su intercambio, convierte al esquema en otra unión
aduanera de alcance subregional. No obstante, también este esquema adolece aún de varias
imperfecciones. Perú y Bolivia aplican todavía sus respectivos aranceles nacionales,
persisten aún excepciones al régimen de libre comercio, y Perú suspendió su
participación en la unión aduanera hasta fines de enero de 1996, cuando evaluaría la
posibilidad de su reincorporación plena a la agrupación. Otros avances de significación
son la flexibilización del régimen comunitario de inversión extranjera y la
liberalización del transporte aéreo y marítimo entre los países miembros.
Por otra parte, han surgido dudas sobre la cohesión
interna de la agrupación, no sólo a partir del alejamiento parcial del Perú que y dura
desde principios de 1992, sino también porque Colombia y Venezuela junto con México han
constituido el Grupo de los Tres desde el primero de enero de 1995, mientras que Bolivia
ha intensificado sus esfuerzos de acercamiento al MERCOSUR. Con respecto a este último
aspecto, vale destacar que los cinco países como Grupo Andino han tenido varias ruedas de
negociación con el MERCOSUR, con el objeto ulterior de llegar a una zona de libre
comercio que cubriría prácticamente toda la región sudamericana. En primera instancia
se busca celebrar un acuerdo marco, que serviría de sustento para efectuar negociaciones
entre cada país miembro por separado y el MERCOSUR.
En septiembre de 1995, los cinco Presidentes celebraron su
primera reunión cumbre desde fines de 1991, y fijaron un plan de acción para el año
1996, tendiente a transformar la Comisión en Secretaría General y ampliar las funciones
del Tribunal Andino de Justicia. Los Presidentes acordaron asimismo reunirse anualmente e
impulsar la proyección externa de la agrupación, entre otros elementos mediante el
fomento de la integración física del continente.
El 1 de enero de 1995, después de dilatadas negociaciones,
entró en vigencia el Tratado del Grupo de los Tres, mediante el cual Colombia, México y
Venezuela se comprometen a llegar a una zona de libre comercio en el año 2005. De hecho,
existe entre Colombia y Venezuela el libre comercio desde fines de 1991, como consecuencia
de los avances registrados en el Grupo Andino. El intercambio con México se
liberalizaría mediante un programa de desgravación arancelaria automática de 10% por
año. Pero la difícil situación económica prevaleciente en México y Venezuela no
permitió que el esquema anotara mayores avances en el año 1995.
La ALADI ha seguido cumpliendo con su función de marco
institucional y legal de los esquemas arriba tratados y, además, de los numerosos
acuerdos bilaterales firmados entre sus países socios. Entre ellos han adquirido
particular importancia los acuerdos de complementación económica firmados desde fines de
la década pasada, y que se conocen como de «nueva generación». En cuanto a sus metas
de liberalización comercial, éstos tienen un carácter mucho más ambicioso que los
firmados a principios de los ochenta y que sirvieron para amparar el denominado patrimonio
histórico de la ALALC.
Ya se han presentado algunas situaciones conflictivas
debido a la proliferación y superposición de los distintos tipos de acuerdos, que llevan
a la perforación de los aranceles comunes de los esquemas subregionales y al vaciamiento
de las preferencias anteriormente negociadas. Empero, los países interesados han atendido
estas situaciones con una gran medida de pragmatismo. Con todo, el interrogante de cómo
ensamblar todos estos acuerdos en un envolvente armónico y consistente no ha sido
resuelto aún. En este sentido, tampoco ha brindado una vía de solución adecuada a la
incierta perspectiva de una pronta integración a nivel hemisférico.
3. Mercado Común Centroamericano, CARICOM
y Asociación de Estados del Caribe (AEC)
Desde principios de esta década, la integración
centroamericana tomó un nuevo impulso al avanzar el proceso de pacificación de la
región. Los cinco Presidentes se reúnen frecuentemente y el tema de la integración
figura nuevamente entre sus prioridades. Los esfuerzos para reconstituir el mercado
centroamericano tuvieron como resultado que a mediados de 1993, entrara en operación una
unión aduandera entre El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, conocida como el
Grupo de los Cuatro. Después de sus últimos ajustes, el arancel externo común cuenta
con un techo aranclario de 15% que cubre el 95% del universo arancelario, complementado
con un régimen de libre comercio que abarca unos 1500 productos. Costa Rica ha seguido un
rumbo más independiente con respecto a ss políticas comerciales, como quedó demostrado
por el acuerdo bilateral de libre comercio firmado entre este país y México, vigente
desde el 1 de enero de 1995.
En lo institucional se ha tratado de fortalecer el proceso,
pero estos esfuerzos se han traducido en una multiplicación de órganos y una imperfecta
coordinación entre ellos. Pareciera que si bien Centroamérica ha establecido de una
manera clara sus prioridades a nivel político, en la práctica cotidiana de las
políticas nacionales se avanza a otro ritmo o en otras direcciones. Efectivamente, los
países siguen buscando una inserción más competitiva en el contexto internacional,
mediane políticas y prácticas diversas que incluyen la rebaja unilateral de la
protección arancelaria.
Entre los últimos acontecimientos de la CARICOM, debe
destacarse la intensificación de los esfuerzos llevados a cabo por los países miembros
para remover todos los obstáculos al comercio mutuo. A mediados de 1995, este objetivo
había sido alcanzado en gran parte, aunque algunos países todavía exigían licencias
para la importación de ciertos bienes originarios de la CARICOM. A su vez, el arancel
externo común revisado se encuentra en aplicación en casi todos los países, pero aún
no se ha llegado a un acuerdo respecto a la armonización de los procedimientos aduaneros.
Asimismo, se está elaborando un protocolo relativo al establecimiento y movimiento de
capitales dentro del Mercado Común. Con respecto a la libre movilización de la mano de
obra al interior de la CARICOM, se acordó que los profesionales universitarios gozarán
de dicho derecho a partir de 1996, previa aceptación de sus credenciales por parte del
Estado receptor.
El establecimiento de un mercado y economía unificados ha
adquirido mayor urgencia, ya que los países de la CARICOM desean tener una participación
más activa en los recientes desarrollos mundiales y hemisféricos. Ello hace prever que
estos países perseguirán con más vigor aún los objetivos de su proceso de integración
mutua. Sin embargo, se estimó que por ahora no es factible el establecimiento de una
unión monetaria, y se acordó que un primer paso en ese sentido es que los países
procedan a establecer la libre convertibilidad de sus monedas y la abolición de los
controles cambiarios.
Un hecho destacable en el contexto de la cooperación
entre las distintas subregiones fue la creación de la Asociación de Estados del Caribe
(AEC), que congrega 25 países y 12 territorios ubicados en la Cuenca del Caribe. En la
reunión cumbre de agosto de 1995, que instauró la Asociación, se adoptó asimismo un
Plan de Acción que cubre, entre otras, las áreas de turismo, comercio y transporte, las
que son consideradas cruciales para la integración en la cuenca caribeña. La sede de la
Secretaria ha sido instalada en Trinidad y Tobago y fue nombrado el Secretario General,
estando pendiente la aceptación de los aportes presupuestarios por parte de los países
miembros.
II. Tendencias del comercio
intrarregional e intersubregional
1. El desarrollo global y sus causas
Tal como se puede apreciar en el cuadro 2, a pesar de las
recientes dificultades el comercio intrarregional ha continuado en su sendero de rápido
crecimiento que le ha caracterizado en la presente década. Mientras que para la región
en su conjunto el comercio recíproco alcanzó tan sólo 16.1 mil millones de dólares en
1990, en los cinco años subsiguientes su valor se multiplicó por dos y media veces1. De hecho, en la presente década el comercio mutuo ha
revelado tener un dinamismo muy superior a aquel registrado por las exportaciones al resto
del mundo, por lo que su participació en las exportaciones totales se elevó de 13.1% en
1990 hasta una cifra superior al 20% en 1995.2 De este modo
quedó en unos pocos años holgadamente superado el máximo histórico de 16.6% alcanzado
en 1981, antes que se iniciara la crisis de los ochenta.
Han contribuido a esta elevación de la participación del
comercio intrarregional, especialmente el comportamiento altamente dinámico del comercio
intra-MERCOSUR e intra-Grupo Andino. Pero también en el caso del Mercado Común
Centroamericano, el comercio entre sus países socios se ha recuperado de los estragos de
la crisis de los ochenta y está superando sus niveles máximos históricos. Tan sólo en
la CARICOM el comercio intrasubregional demuestra un comportamiento errático, y
actualmente su valor apenas alcanza al 10% de las exportaciones totales de la agrupación.
Análisis más pormenorizados (CEPAL, 1994) demuestran que
el comercio intrarregional no se distribuye homogéneamente sobre toda la región, sino
que aún se concentra en determinados núcleos o ejes. Así, por ejemplo, dentro del
MERCOSUR se ha desarrollado un eje dinámico de comercio entre Argentina y Brasil,
mientras que Uruguay y Paraguay no han logrado impulsar mayormente sus exportaciones a los
demás socios. Algo parecido ocurre en el seno del Grupo Andino, donde se ha desarrollado
un eje de intercambio entre Colombia y Venezuela a partir de la puesta en vigencia de una
zona de libre comercio entre ambos países. En el MCCA, son Guatemala, Costa Rica y El
Salvador de lejos los principales proveedores de la subregión. Nuevamente, en el caso de
la CARIMON el grueso del intercambio ocurre entre los cuatro países de mayor tamaño y
mayor grado de industrialización en la subregión: Jamaica, Trinidad y Tobago, Barbados y
Guyana.
Varios son los factores que explican el renovado
dinamismo del comercio intrarregional. Debe considerarse, en primer lugar, el impacto de
los procesos de apertura comercial general llevado a cabo por casi todos los países en
los últimos años. A todas vistas, actualmente son muchos más bajos los niveles
promedios de protección arancelaria que hace unos seis o siete años, mientras que a la
vez ha disminuido su grado de dispersión. Probablemente, tan importante como la rebaja de
los niveles arancelarios ha sido la remoción de las restricciones no arancelarias a la
importación, y la liberalización de los regímenes cambiarios. Como se señaló antes,
coincidentemente han proliferado en la región los nuevos compromisos de integración que
contemplan el libre intercambio de la mayor parte del universo arancelario.
2. La distribución geográfica del intercambio
regional
Un análisis más detallado del comercio intrarregional
entre los años 1990 y 1994 demuestra, en primer lugar, el explosivo crecimiento
registrado por el comercio al interior del MERCOSUR y del Grupo Andino en el período
señalado. En estos casos, el comercio mutuo se multiplica en tan sólo cuatro años por
un factor 2.9 y 2.6, respectivamente, mientras que en el MCCA dicha proporción alcanza a
1.9 veces.
CUADRO 1
América
Latina y el Caribe: exportaciones totales y por esquemas
subregionales de integración
(Miles de millones de dólares, fob)
| |
60 |
70 |
80 |
81 |
82 |
83 |
85 |
86 |
87 |
88 |
89 |
90 |
91 |
92 |
93 |
94 |
95c |
| Aladi |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
1 Exp.
totales |
7.3 |
12.
8 |
80.
3 |
87.
0 |
80.
5 |
79.
8 |
85.
4 |
72.
2 |
80.
0 |
92.
6 |
101.
9 |
112.
7 |
110.
6 |
134.
9a |
145.
2a |
170.
3a |
207.
4a |
2 Exp.
a la Aladi |
0.6 |
1.3 |
10.
9 |
11.
9 |
9.9 |
7.0 |
7.1 |
7.9 |
8.6 |
9.8 |
10.
9 |
12.
2 |
15.
1 |
19.4 |
23.
7 |
28.
4 |
36.
3 |
3
% exp. intra
Aladi
(2.1) |
7.7 |
9.9 |
13.
6 |
13.
7 |
12.
3 |
8.8 |
8.3 |
11.
0 |
10.
7 |
10.
5 |
10.
7 |
10.
8 |
13.
6 |
14.
4 |
16.
3 |
16.
7 |
17.
5 |
Grupo
Andino |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
1 Exp.
totales |
3.6 |
5.4 |
30.
6 |
29.
8 |
26.
0 |
23.
4 |
24.
3 |
18.
5 |
20.
3 |
20.
3 |
24.
4 |
30.
8 |
28.
6 |
28.
3 |
29.
8 |
34.
8 |
40.
2 |
2 Exp. al
Grupo
Andino |
0.0 |
0.1 |
1.1 |
1.2 |
1.2 |
0.8 |
0.8 |
0.6 |
1.0 |
1.0 |
1.0 |
1.3 |
1.8 |
2.2 |
2.9 |
3.5 |
4.8 |
3
% exp. intra
Grupo
Andino (2.1) |
0.7 |
1.8 |
3.7 |
4.0 |
4.8 |
3.5 |
3.2 |
3.4 |
5.1 |
4.9 |
4.1 |
4.1 |
6.2 |
7.8 |
9.7 |
10.
1 |
11.
9 |
| Mercosur |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
1 Exp.
totales |
|
|
29.
5 |
33.
9 |
29.
2 |
31.
0 |
35.
2 |
30.
5 |
34.
1 |
44.
9 |
46.
5 |
46.
4 |
45.
9 |
50.
5 |
54.
2 |
62.
1 |
71.
8 |
2 Exp. al
Mercosur |
|
|
3.4 |
3.0 |
2.4 |
1.8 |
2.0 |
2.6 |
2.5 |
2.9 |
3.8 |
4.1 |
5.1 |
7.2 |
10.
0 |
12.
0 |
15.
8 |
3
% exp. intra Mercsur (2.1) |
|
|
11.
6 |
8.9 |
8.1 |
5.9 |
5.5 |
8.6 |
7.4 |
6.6 |
8.2 |
8.9 |
11.
1 |
14.
3 |
18.
5 |
19.
3 |
22.
0 |
Mercado
Comúnn Centro
Americano |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
1 Exp.
totales |
0.4 |
1.1 |
4.5 |
3.8 |
3.4 |
3.5 |
3.5 |
3.9 |
3.7 |
3.9 |
3.6 |
4.0 |
4.4 |
4.7 |
4.9 |
5.5 |
|
| 2 Exp. al MCCA |
0.0 |
0.3 |
1.1 |
0.9 |
0.8 |
0.8 |
0.5 |
0.4 |
0.5 |
0.6 |
0.6 |
0.7 |
0.8 |
0.9 |
1.1 |
1.2 |
|
3
% exp.
intra MCCA (2.1) |
7.0 |
26.
2 |
25.
4 |
24.
7 |
22.
4 |
21.
6 |
15.
5 |
10.
7 |
14.
3 |
16.
1 |
16.
0 |
17.
3 |
18.
7 |
19.
1 |
22.
4 |
22.
5 |
|
| |
60 |
70 |
80 |
81 |
82 |
83 |
85 |
86 |
87 |
88 |
89 |
90 |
91 |
92 |
93 |
94 |
95 |
| Caricom |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
1 Exp.
totales |
|
|
5.9 |
5.5 |
4.6 |
3.9 |
3.3 |
2.7 |
2.8 |
3.0 |
3.3 |
3.9 |
3.8 |
3.7 |
3.7 |
3.8 |
|
| 2 Exp. al Caricom |
|
|
0.5 |
0.5 |
0.5 |
0.5 |
0.4 |
0.3 |
0.3 |
0.4 |
0.5 |
0.5 |
0.4 |
0.4 |
0.3 |
0.4 |
|
3
% exp. intra Caricom (2.1) |
|
|
8.3 |
9.6 |
11.
0 |
12.
3 |
11.
3 |
10.
6 |
11.
0 |
12.
4 |
14.
0 |
12.
6 |
11.
6 |
5.4 |
8.1 |
10.
5 |
|
América Latina y el Caribe
b/ |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
1 Exp.
totales |
8.6 |
15.
3 |
95.
1 |
100.
7 |
90.
6 |
90.
8 |
96.
9 |
80.
9 |
88.
7 |
101.
5 |
113.
2 |
122.
7 |
120.
4 |
146.
1a |
156.
4a |
180.
6a |
|
2 Exp. a
América Latina y
el Caribe |
0.8 |
2.0 |
15.
6 |
16.
8 |
14.
0 |
10.
9 |
10.
3 |
10.
5 |
11.
9 |
13.
0 |
15.
5 |
16.
1 |
19.
3 |
24.
5 |
29.
3 |
34.
7 |
|
3
% intra- rregional/ Total (2.1) |
8.8 |
13.
3 |
16.
4 |
16.
6 |
15.
5 |
12.
0 |
10.
6 |
12.
9 |
13.
4 |
12.
8 |
13.
7 |
13.
1 |
16.
0 |
16.
8 |
18.
7 |
19.
2 |
|
Fuente: CEPAL. División de Comercio Internacional,
Transporte y Financiamiento, basado en el Anuario Estadístico de América Latina y el
Caribe, ediciones 1993 y anteriores.
Nota: Incluye cifras estimadas para los años y países que
se indican: en 1982 Haití; 1983 Haití; 1984 Haití; 1985 Haití; 1986 México, Guyana y
Haití; 1987 Nicaragua, Guyana, Bahamas y Haití; 1988 Guyana, Bahamas y Haití; 1989:
Guyana, Bahamas y Haití; 1990: Guyana, Bahamas y Haití.
a) Incluye las exportaciones de maquila de México desde 1992.
b) Incluye once países de la ALADI, cinco del MCCA, cuatro del CARICOM (Barbados, Guyana,
Jamaica y Trinidad y Tobago). Bahamas, Belice, Haití, Panamá, República Dominicana y
Suriname.
c) Estimaciones a partir de información parcial.
En segundo lugar, es importante constatar que el comercio
entre los distintos esquemas no sólo es comparativamente escaso, sino que además avanza
mucho más lentamente que el comercio intra-esquemas. Así, por ejemplo, mientras que el
comercio intra-MERCOSUR alcanzó a 12 mil millones de dólares en 1994, el intercambio
entre los países del MERCOSUR y aquéllos del Grupo Andino quedó por debajo de los 3 mil
millones, contra 2.4 mil millones de dólares en 1990. La relación entre los países de
la ALADI (incluyendo México), por un lado, y los del MCCA, por el otro, es aún tenue:
1.8 mil millones de dólares en 1995 (1.2 mil millones en 1990), de los cuales 1.5 mil
millones de dólares corresponden a exportaciones de la ALADI al MCCA. Aunque no se
dispone de datos recientes sobre exportaciones interregionales de los paíes de la
CARICOM, es sabido que la relación entre éstos y los países latinoamericanos apenas
consiste en limitadas exportaciones provenientes de países latinoamericanos ubicados en
la Cuenca del Caribe, como México, Colombia, Venezuela y algunos países del MCCA.
Dentro de la misma región latinoamericana persisten
también grandes diferencias. México coloca apenas 5% de sus exportaciones en los demás
países de la ALADI y su coeficiente de abastecimiento desde la zona es aún más bajo.
Bolivia tiene un intercambio más intenso con los países del MERCOSUR que con sus socios
de integración en el Grupo Andino. Los países mayormente exportadores de productos
básicos (Ecuador, Perú y Venezuela) mantienen una relación débil con el mercado
regional. Los países de la costa atlántica de América del Sur se vinculan escasamente
con aquellos que bordean la Cuenca del Pacífico. Más en general, el factor distancia
geográfica continúa afectando fuertemente el intercambio entre los países de América
Latina y el Caribe. Relaciones comerciales relativamente intensas suelen darse tan sólo
entre países vecinos, mientras que tienden a disiparse entre países muy distintas. Pero
que esta relación es reversible, lo demuestra el rápido desarrollo de la relación
comercial entre Chile y México, a partir de la celebración de un ACE entre ambos países
en 1991.
3. Principales características del comercio
intrarregional
En cuanto a la composición del intercambio por grandes
categorías de bienes, tal como fueron definidas por la UNCTAD, se observa que las
manufacturas ocupan una porción alta y creciente de las exportaciones intrarregionales
(51% en 1990 y 57.8% en 1994). El peso de esta categoría de productos es menor en las
exportaciones de la región al mundo (32.5% en 1990 y 50.2% en 1994; pero el último
porcentaje es inflado por la inclusión de las exportaciones de maquila de México a
Estados Unidos). Lógicamente, en términos absolutos el mercado extrarregional para los
bienes manufacturados supera aún en más de tres veces el tamaño del mercado regional.
El mercado regional es crecientemente apreciado porque
ofrece mayores seguridades para desarrollar nuevas líneas de exportación que el mercado
extrarregional. En la medida que crece la cobertura de acuerdos celebrados a nivel de
gobiernos para promover la integración mutua, y a alcanzar el mercado de los socios de
integración un peso significativo, resulta cada vez más vital para las partes
involucradas resguardar estas corrientes de intercambio. Así lo demuestra la reciente
experiencia del MERCOSUR, donde los conflictos comerciales internos han sido resueltos
mediante consultas directas entre los países involucrados. Comparativamente, los mercados
internacionales no solamente se caracterizan por una competencia más intensa, sino
también por el poder que, con mayor discrecionalidad, pueden ejercer en ellos las grandes
potencias.
Prácticamente todos los países de América Latina
han incrementado notablemente sus vinculaciones con el mercado regional en los últimos
años, y en varios casos éste absorbe una proporción preponderante de las exportaciones.
Así, por ejemplo, se estima que en 1995 Argentina dirigió a sus socios de la ALADI el
46% de sus exportaciones, Bolivia el 35%, Paraguay el 59% y Uruguay el 52%. Pero también
naciones exportadores tan importantes como Brasil, Chile y Colombia ya colocan más de 20%
de sus respectivas exportaciones en dicho mercado. (CEPAL, 1994).
4. Perspectivas del comercio intrarregional
Resulta revelador constatar que durante el año 1995 el
comercio intrarregional mantuvo el elevado dinamismo de los cuatro años anteriores, a
pesar de las dificultades señaladas en la sección introductoria. Mediante grandes
esfuerzos y unadecuado manejo de sus políticas macroeconómicas, la mayoría de los
países ha continuado o consolidado su procesos de apertura y estabilización de sus
economías.
Lo anterior no quiere decir que el reciente pasado no tuvo
importantes desafíos para la región y su proceso de integración. No obstante, en
contraste con lo ocurrido en la primera mitad de los ochenta, ahora los países han
desplegado esfuerzos específicos para limitar el impacto que podrían tener sus programas
de ajuste sobre sus importaciones desde la región.
Mientras tanto los esquemas subregionales han proseguido
con sus programas de liberalización del comercio mutuo. Como se indicó, tanto el
MERCOSUR como el Grupo Andino constituyen uniones aduaneras incompletas o imperfectas,
sujetas por varios años más a la eliminación de excepciones a sus aranceles externos
comunes y sus regímenes de libre comercio.
También los acuerdos bilaterales de complementación
económica se encuentran en diversas fases de perfeccionamiento, en cuanto a la
negociación e implementación de sus programas de liberalización comercial. Procediendo
con los programas trazados surgirán nuevas oportunidades comerciales, aunque no hay que
subestimar las dificultades involucradas en el perfeccionamiento, ya que abarcarán las
áreas y productos más sensibles.
Más complejas de lo originalmente previstas, han resultado
las negociaciones entre esquemas subregionales y entre éstos y países como Chile y
Bolivia. En la medida que las negociaciones van involucrando más países y se pretenda
multilateralizar las preferencias acordadas anteriormente entre pares de países, las
negociaciones se vuelven intrincadas y difíciles de concluir satisfactoriamente para
todas las partes.
Así se ha afirmado que la etapa «fácil» de la
integración ya terminó y, consecuentemente, que los países tendrán que emprender
esfuerzos adicionales para asegurar el continuado avance del comercio intrarregional. La
primera opción que adquiere cada vez más importancia corresponde a la convergencia de
los distintos procesos de integración. Aunque no corresponde a este informe examinar esta
vía de acción, puede hacerse hincapié en algunos aspectos que ponen de manifiesto la
importancia y la urgencia del tema.
Un reciente inventario de la Secretaria de la ALADI (ALADI,
1995a), revela que en el ámbito de dicha agrupación existen tan sólo cinco acuerdos de
cobertura zonal; a los cuales se agregan 32 Acuerdos de Complementación Económica (ACE)
celebrados entre pares de países; un ACE cuatrilateral (MERCOSUR) y otro trilateral
(Grupo de los Tres); cuarenta Acuerdos de Renegociación del llamado "patrimonio
histórico" -todos menos uno de corte bilateral-; 18 Acuerdos Comerciales que
comprometen entre dos a seis países miembros; dos Acuerdos Agropecuarios; ocho Acuerdos
de Promoción de Comercio; nueve de "otras modalidades de comercio"; y 31
acuerdos celebrados entre un país miembro y otros países de la región latinoamericana y
del Caribe. La mayor parte de estos acuerdos, aparte de tener una cobertura geográfica
limitada, se aplican además a igualmente limitadas listas de productos y mediante
intrincadas programas de desgravación. También la cohesión del Grupo Andino y del MCCA
se ha recientemente visto afectada. En estas condiciones difícilmente se puede hablar de
un mercado transparente para el agente económico regional. Se está aún lejos de un
mercado regional integrado, y al respecto la alternativa hemisférica tampoco parece
ofrecer una solución viable en el futuro cercano. En general, la proyección externa de
los esquemas plantea opciones estratégicas, incertidumbres y desafíos, que exigirán un
gran esfuerzo en cuanto la coordinación de las posiciones de los distintos actores.
Una creciente coordinación requerirán también las
políticas macroeconómicas, arancelarias y cambiarias de los socios de integración que
participan en esquemas subreionales. Aunque es muy temprano todavía para pretender la
completa armonización de éstas, en la medida que se incremente la interdependencia mutua
habrá que acercarse a una mayor formalización de los contactos y las modalidades de
concertación entre los responsables de aquellas políticas.
El tema de la solución de controversias está
estrechamente vinculado con el anterior, y para resguardar la confianza en el potencial de
crecimiento de los mercados, parece aconsejable que también se siga buscando una mayor
formalización de los métodos utilizados hasta ahora para la solución de estos
conflictos.
La facilitación del intercambio, inclusive la parte
infraestructural, de los mecanismos de pagos y de financiamiento del comercio, son otros
tantos temas que adquieren mayor interés y viabilidad al intensificarse las relaciones
comerciales mutuas.
Por último, está el asunto de las demás normas que
regulan el intercambio. En la medida que disminuya la protección arancelaria, estas
normas alcanzan un rol más estratégico en la regulación del comercio mutuo y del
intercambio con terceros países. Ante este último aspecto, y por los compromisos
adquiridos en los foros internacionales, resulta indispensable que las normas regionales
tengan concordancia con lo aprobado a nivel internacional.
1. Aunque no se dispone de datos para
el MCCA y la CARICOM para el año 1995, se puede estimar que el comercio total entre los
países latinoamericanos y del Caribe debe haber superado los 40 mil millones de dólares
en este último año.
2. Este último porcentaje es inclusive
mayor si no se incluyen las exportaciones de maquila de México en el monto de las
exportaciones totales, tal como ocurría hasta el año 1992.
|